LAS CUATRO ESQUINAS
06/10/2012 FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
Manifestación del 25-S
Un auto como una pedrada

DOSCIENTOS cincuenta quilos de piedras y adoquines, entre otros muchos instrumentos de naturaleza punzante o defensiva, fueron incautados por la policía a los asaltantes del Congreso de los Diputados el pasado 25-S. El asalto llevaba anunciándose dos meses en las redes sociales y su finalidad explícita era okupar el Congreso y permanecer allí hasta forzar una nueva Constitución, que esta vez, por la gracia de los adoquines, sería democrática. Pero en un auto judicial, que parece un acto intelectualmente vandálico, el juez Pedraz de la Audiencia Nacional dice que no ve delito alguno en asaltar la sede de la Soberanía Nacional arrancando las vallas y atacando a la Policía. Reprimirlo, dice, sería «prohibir la expresión de opiniones subjetivas sobre acontecimientos históricos o de actualidad, máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política».
No sabíamos que hubiera opiniones objetivas ni que alguien hubiera convenido (de forma constituyente) la decadencia de la clase política. Lo que sí vemos es una atroz patanería semántica y una descarada simpatía por el golpismo de extrema izquierda.
Discrepancias en el PSC
Vuelven Chacón y el 'federalismo asimétrico'
CALLADA como una momia egipcia llevaba Carme Chacón desde hace semanas. Y como una tumba etrusca tras la última elección de candidato a la Generalidad en su partido, el PSC, que se ha saldado con la ruptura entre separatistas identificados con el independentismo de Artur Mas (sector de Tura) y autonomistas o federalistas (el mayoritario de Pere Navarro). Era el de Chacón un silencio estruendoso, ya que hace menos de un año pudo convertirse en la Secretaria General de otro partido, el PSOE, que tiene unas relaciones sadomasoquistas con el PSC: los catalanes pueden dominar en el PSOE, pero los no catalanes deben ser dominados en el PSC.
Tal vez esta tradición de desigualdad y su deseo de acaudillar los dos sectores del PSC han llevado a Chacón a resucitar el «federalismo asimétrico» que un día proclamó Pasqual Maragall. Sólo se federan los iguales y, por tanto, de forma simétrica, pero Chacón, que para eso estudió unos meses en Quebec, dice que no, porque «España es asimétrica». Y en ocasiones, simple y llanamente, estúpida.
Comicios en clave nacional
Elecciones más que autonómicas
YA SE han abierto oficialmente las campañas electorales para el Parlamento de Galicia y el País Vasco, con expectativas muy diferentes para las fuerzas políticas. Todas las encuestas anuncian una probable victoria por mayoría absoluta de Alberto Núñez Feijóo, aunque la alianza del separatista clásico del BNG, Beiras,e Izquierda Unida, fraguada a última hora, así como la presencia de Mario Conde en el ámbito teórico de la Derecha, garantizan la emoción hasta el recuento del último voto emigrante. Ha sorprendido que el CIS no de un solo voto a UPyD en Pontevedra, dato que, si se confirma, resultará milagroso y, si no se confirma, es para cerrar el CIS.
En el País Vasco, en cambio, el PP afronta un escenario mucho más desfavorable: podría bajar tanto como el PSE, que se despeña en las encuestas, y la única duda es si, a última hora, los proetarras de Bildu pueden quitarle la victoria a Urkullu, el candidato del PNV, que comparte con la vieja escisión de EGI -las juventudes peneuvistas- un separatismo incondicional. Y un mes después, las catalanas, que también son más que unas elecciones autonómicas.
Reestructuración en Prisa
Cebrián: los demás no viven tan bien
EN UN océano de rumores sobre fusiones, absorciones y concentraciones de grupos de comunicación, el factótum de PRISA, Juan Luis Cebrián, ha anunciado un ERE en la plantilla de El País. Un tercio de la plantilla -150 de 450- podría ser despedido según detalles que se conocerán el próximo martes. Hasta ahí, nada habría comentable: casi los únicos medios de comunicación que, víctimas de la crisis económica y tecnológica, no padecen algún ERE son los que cierran.
Lo sorprendente es la fórmula elegida por Cebrián, profeta del federalismo, para presentar el ERE: «No podemos seguir viviendo tan bien». En una reciente conferencia, tras ser presentado por Pascual Sala como un hombre al que debemos nuestras libertades, el presidente ejecutivo de Prisa fue preguntado sobre su sueldo, que ascendería a 14 millones de euros anuales, y dijo que estaba «dentro de lo normal en el mercado» aunque no tanto, porque no existía otro «tan transparente». Ahora dicen que «el periódico no puede soportar su actual estructura de costes». Habladurías.
¡AL ABORDAJE!
06/10/2012 DAVID GISTAU
Viva la gente
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. MIENTRAS ALMORZABA en casa el otro día, vi en la tele que un programa informativo hacía todo un despliegue para entrevistar a una octogenaria cuyo único motivo de interés era haber grabado un vídeo doméstico en el que dedicaba unos cuantos exabruptos a un expresidente autonómico y, por añadidura, a toda la clase política. Durante la entrevista, hizo una síntesis de su pensamiento con un «a tomar por culo» (los políticos), y en el estudio fue elogiada por unos tertulianos que parecían venir de escuchar a Pericles en el ágora. No son tiempos de contradecir la voz popular.
Esta señora, que se añade a otros personajes recientes, me interesa como síntoma. En paralelo a la «convenida decadencia» de la clase política, sobre la cual hemos concentrado todas las culpas de nuestro tiempo, incluso las propias, se está concediendo al pueblo una presunción de infalibilidad y de superioridad moral. Que el pueblo, por supuesto, digiere con narcisismo, pues de repente se siente capaz de quedar un día cualquiera de entre semana para refundar la democracia y apartar de un manotazo a ese estorbo que son los cargos electos. En la España actual, para que te presten atención y salir en directo en un informativo, basta con declararte propietario de un cabreo tremendo. Todo se ha convertido en esa viñeta de Forges en la que los ciudadanos eran invitados a desahogarse puteando a un muñeco que representaba al político.
Lo más preocupante es que, justo ahora que las instituciones necesitan que les sea restaurado el prestigio, incluso los que viven de ellas desertan y abrazan a la muchedumbre para ponerse a salvo y obtener uno de esos salvoconductos que sólo expende la izquierda. Esta conducta fue evidente en los diputados que, el 25-S, dejaron tirado el parlamento e intentaron acogerse a sagrado en el gentío, que encima los rechazó. Y lo es también ahora en las digresiones opinativas y en el afán de lucimiento de Pedraz, quien, aun acertando en la resolución -el pecado está en la escritura-, ha descargado otra puñalada desde dentro al sistema justo cuando éste vive bajo un acoso que no fluye sino hacia el nihilismo.
Los integrados en el sistema comienzan a suplicar la gracia de la masa, aunque ésta no traiga picas. Llegará un momento en que habrá que conceder un valor spengleriano al simple diputado o servidor estatal que ejerza sin ambigüedades en cuanto a qué lado de la valla está.
>Vea el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Hoy: Un modelo que premia el independentismo
EL CORREO CATALÁN
06/10/2012 ARCADI ESPADA
España, mejor
Querido J:
Leo la última entrega del Times sobre España. Un surfeo de Roger Cohen sobre la decadencia valenciana, que tiene el interés de una frase hecha. Constato que, desde que el Rey Juan Carlos visitó el New York Times (24 de septiembre) se ha publicado en el periódico una pieza de periodismo basura sobre el propio Monarca (28 de septiembre), un penoso artículo titulado Prisioneros españoles de dos catalanes (3 de octubre), sin más títulos a que acogerse, y esto de Cohen. El ritmo y el sesgo son realmente espectaculares. Hasta el punto de que estoy empezando a pensar, confiado como sigo en la fuerza y prestigio de nuestro Rey, si la visita no evitó un mal mayor: un reportaje explosivo o un pedazo de editorial sangriento. Y le doy las gracias. Al mismo tiempo que leo, oigo a Mitt Romney poner a España como un mal ejemplo. No podrán conmigo. ¡Al menos somos un ejemplo! Me impresiona poco todo esto. Respecto al Times, me basta con hojear el libro que Lunwerg publicó en el año 2000, España a través del New York Times, una antología de artículos publicados por el periódico con España como tema. Aquella frase de Hugh Thomas: «Ya no procede hablar ni oír hablar de la decadencia de España, como no sea la que tuvo lugar en un período concreto de su historia». O aquella otra de Alan Riding, el corresponsal para Europa, en un artículo panorámico sobre la satisfactoria evolución española. «Lo que era más importante, en un país que durante mucho tiempo se había desgarrado por culpa de la política, era que las luchas políticas ya no valían la pena». Es decir. Los periódicos muchas veces se vengan de sí mismos, y ahí hay que dejarlos.
El problema español no es la imagen que transmita el Times. El problema de España está en el vídeo de la campaña Better Together (Mejor juntos), esa iniciativa transversal de varios partidos británicos que planta cara con fuerza y con éxito al separatismo de Alex Salmond ante el próximo referéndum escocés. Estas frases, por ejemplo, que se oyen en el vídeo: «Soy una patriota [escocesa] y por eso no quiero la independencia». «No vivimos en Braveheart». «Decir que no a la separación del Reino Unido es una cosa afirmativa». «Tenemos más cultura e historia compartida en los últimos años que la que nos separa.»
El problema español es saber si hay españoles. Hace muchos años, Josep Maria Ainaud de Lasarte, que fue otro de los amigos que se llevó este verano arrasador y que era un culto nacionalista catalán, justificaba la existencia del Ministerio de Cultura frente a quienes en su propio partido, Convergència, clamaban por su desaparición: «Es imposible que el Estado ceda ese Ministerio. ¡No se va a encargar la Diputación General de Aragón de hacer una exposición sobre Goya!». El razonamiento era impecable. Pero la realidad es otra. El Estado ha hecho cesión de sus competencias sobre España. No estoy seguro de si esto habría gustado del todo a Ainaud. Pero es la base de la hegemonía nacionalista. Esta cesión al vacío.
En España, a diferencia de Escocia, no se ha convocado un referéndum sobre la estructura del Estado. Pero hay una creciente impugnación nacionalista de la base económica, política y sentimental de España. De lo que, en realidad, más allá de cualquier metafísica, es su esencia: mejor juntos. Steven Pinker define exactamente en The Better Angels, su último libro, el eje ensangrentado de la idea nacionalista: «La idea de que un grupo étnico y la tierra de la que es originario forman un todo orgánico con cualidades morales únicas, y que su grandeza y su esplendor valen más que la vida y la felicidad de sus miembros individuales». Ni el más acérrimo nacionalista podrá desmentir hasta qué punto la estrategia del presidente Mas prescinde de la vida y la felicidad de los ciudadanos en beneficio de la grandeza y esplendor del pueblo. Y cómo, por vez primera desde la Transición política, una iniciativa política amenaza con fracturar moralmente la población de Cataluña. Para apreciar la fractura basta con un sencillo experimento: ¿Cuántas personas, y vuelvo a emplazar a los más acérrimamente nacionalistas, responderían hoy afirmativamente a la pregunta: «¿Se siente usted un extranjero en Cataluña?» ¿Y cuántas lo harían, en cambio, si un referéndum sobre la independencia triunfase? Nada extraño: ésa es la fractura real, y no retórica, que se desprende de toda xenofobia: la multiplicación exponencial del extranjero.
De ahí que una iniciativa como Better Together aparezca como el objetivo prioritario de cualquiera que se dedique a la política en términos objetivamente españoles. Algo que agrupara a los ciudadanos bajo el lema España, mejor. Es decir, que fuera al mismo tiempo apuesta y regeneración.
Una casa común donde estuvieran y pensaran, debatieran y plantaran cara, Carmen Alborch, José María Aznar, Soledad Becerril, José Bono, Josep Borrell, Miguel Boyer, Pío Cabanillas, Victoria Camps, Pilar del Castillo, Toni Cantó, Juan Luis Cebrián, Salvador Clotas, Francesc de Carreras, Luis Alberto de Cuenca, Álvaro Delgado-Gal, Rosa Díez, Luis Garicano, Felipe González, Carmen Iglesias, Jon Juaristi, Henry Kamen, José María Lassalle, Joaquín Leguina, José María Maravall, Rodolfo Martín-Villa, Félix Ovejero, Maite Pagaza, Ana Palacio, Manuel Pizarro, Nicolás Redondo, Albert Rivera, Fernando Savater, Jordi Sevilla, Javier Solana, Francisco Sosa Wagner.
Y tú, por supuesto.
Lo sé, querido amigo, no hay jóvenes. Pero es que están todos dando vueltas al Congreso.
Sigue con salud.
A.
Nada, no carga "Sala de Columnas". Lo dejo, ya lo acabaré de subir después de la comida.
06/10/2012 PEDRO G. CUARTANGO
Ni pan ni pasteles
CRISTINA CIFUENTES / MARÍA ANTONIETA
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Lo que estamos viendo en la calle estos días es sencillamente el resultado del hartazgo de muchos ciudadanos a los que la crisis niega cualquier posibilidad de una existencia digna. No es un movimiento organizado, ni tiene un programa articulado pero sí cuenta con un común denominador: el repudio a una clase política que no es capaz de encontrar soluciones a los problemas.
En lugar de reconocer las verdaderas causas de estas movilizaciones, hay quien pone todo el énfasis en deslegitimarlas al presentarlas como producto del resentimiento de grupos minoritarios violentos. Ésa fue también la reacción de la aristocracia francesa tras los estallidos de ira popular en 1789 en protesta por la carestía de los precios y las penosas condiciones de vida.
Sorprende, por ello, la reciente propuesta de Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, de reformar la ley para limitar el derecho de manifestación. Comprendo que hay que proteger la autonomía de quienes no se manifestan y reconozco que han existido acciones violentas de una pequeña minoría, pero la limitación solo produciría un mayor deterioro de nuestra democracia.
Volviendo al ejemplo de la Revolución Francesa, hay una anécdota apócrifa que viene como anillo al dedo en este debate.Dicen algunos cronistas que, al ver asediado el palacio real por una multitud, la reina María Antonieta preguntó a una dama de su corte cual era la razón de la protesta. «No tienen pan, su majestad», respondió la acompañante. «Pues si no tienen pan, que coman pasteles», exclamó la Reina.
No es comparable para nada la insensibilidad de la soberana de origen austriaco con la propuesta de Cifuentes, una persona de la que tengo la mejor opinión. Pero sí hay un punto en común: la incapacidad para comprender la naturaleza de las protestas populares.
No estamos ante un problema de orden público ni ante la manipulación de grupos anti- sistema sino ante un movimiento de descontento generalizado que se va extendiendo por toda España. Ya se podía intuir lo que iba a suceder cuando surgió el 15-M, pero los políticos optaron por mirar al dedo y no a la luna que señalaba.
Ahora se repite lo mismo cuando se pretende criminalizar a la mayoría por los excesos de una minoría. Si alguien cometió delitos que se le castigue. Pero quien prentenda acallar el descontento popular con represión policial, sólo conseguirá agravar el conflicto. Cuando no hay pan y tampoco pasteles y los estómagos están vacíos, lo que hace falta no son porras sino justicia y ejemplaridad.
BREVETE SECONDAT
06/10/2012
Soberanía imaginada
Las normas constitucionales pueden ser de tres clases: normativas, nominales o semánticas, con variantes dentro de cada una de esas clases. Son normativas las que regulan eficazmente un aspecto de la realidad política, nominales las que lo regulan parcialmente y semánticas las que enmascaran la realidad. El número 2 del artículo primero de la Constitución Española de 1978 se ha convertido en un precepto nominal y, a veces, semántico. Dice así: «La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado». Se mantiene esta proclamación en un momento en el que ninguna de las naciones europeas es hoy soberana: no lo es España, no lo es Francia, ni Italia, etcétera. Se admite que algunas naciones influyan más que otras en las decisiones de la Unión Europea, pero ninguna es plenamente soberana. ¿Cómo se puede, entonces, propugnar la soberanía de entidades sociales menores como son las comunidades dentro de las naciones actuales? ¿No será tal pretensión fruto de una fantasía, o será un desvarío generado por una imaginación calenturienta? Si las naciones históricas no son ya soberanas, ¿quién puede creer que un día alcanzarán la soberanía unas regiones de ellas?.
06/10/2012 SANTIAGO GONZÁLEZ
Ensayo con la basura
. Los vascos encaran dentro de 15 días las segundas elecciones autonómicas de su historia en las que ETA no dejará su marca de sangre en la campaña. Las primeras fueron las del 25 de octubre de 1998, después de la tregua de Lizarra. Su brazo político, Euskal Herritarrok, duplicó su número de escaños (de siete a 14). La encuesta del CIS auguraba ayer que EH Bildu se convertirá en la segunda fuerza política de Euskadi, con 21-22 escaños, y la primera en Guipúzcoa, ya banco de pruebas de la coalición abertzale.
Desde que ésta se hizo con el poder en la Diputación foral y en el Ayuntamiento donostiarra, estaba claro que iba a hacer de las basuras la marca de su gestión. Ellos ya habían declarado su lucha contra la incineradora. Este negocio requería un tratamiento manual.
Los amantes de El Padrino fuimos conscientes de la degradación del negocio desde los buenos viejos tiempos en que Don Vito rechazaba cortésmente la propuesta de Sollozzo para que se implicara en el negocio de las drogas. No le parecía decente. Los sindicatos, las chicas, el juego, eso no le hacía daño a nadie. Pero las drogas eran otro cantar, un negocio sucio. Luego vinieron los Soprano, la versión poligonera de los Corleone. Frente a la elegancia de Brando con su esmoquin y sus inversiones en Las Vegas, Gandolfini, con su chándal, zapatillas y albornoz, gestionaba las basuras.
La basura es una opción moral. Los de Bildu rechazarían airados la posibilidad de que el proyecto de Eurovegas fuera a instalarse en el Goiherri. En los municipios que controlan han instalado el sistema de recogida puerta a puerta, con un poste en el que se colgarán, convenientemente identificados sus propietarios, las bolsas de basura. Para que puedan ser examinadas por los inspectores que el Consistorio nombrará al efecto. «Yo, inspector de alcantarillas», llevaba por título un más que aceptable poemario surrealista de Ernesto Giménez Caballero, que era fascista. A lo que se ve, los extremeños se tocan.
Es ésta una peña refractaria al progreso. Asombró en su día la promesa del alcalde bildutarra de San Sebastián de negar la autorización para que el AVE pare en su ciudad, una versión ferroviaria de la secuencia final de Bienvenido, Mr. Marshall. No tiene competencias, pero no importa. Su fuerte no son las convicciones democráticas, y acostumbran a ignorar las peticiones de la oposición cuando suma sus votos para atajar alguno de sus disparates: con las basuras, negándose a admitir en pleno la petición de una consulta, con la prohibición de los toros en San Sebastián, la paralización de los proyectos forales que dejó en marcha el PNV y su rechazo a las carreteras o al tren de alta velocidad.
Y esa fobia al progreso que expresaba Arnaldo Otegi en La pelota vasca: «El día que en Lekeitio o en Zubieta se coma en hamburgueserías, y se oiga música rock americana, y todo el mundo vista ropa americana, y deje de hablar su lengua para hablar inglés, y (…) en vez de estar contemplando los montes, esté funcionando con Internet, pues para nosotros ése será un mundo tan aburrido, tan aburrido que no merecerá la pena vivir».
Todo ello sería anecdótico comparado con la actitud que mejor simboliza su querencia por las basuras: la negativa a condenar uno solo de los 858 asesinatos de ETA. «Tiradlo a la basura», era la orden clave de la jefatura para el asesinato de sus secuestrados. 21-22 escaños, hay que joderse.
LA POLÉMICA NACIONAL
06/10/2012 VÍCTOR DE LA SERNA
Novedad: la 'decadencia' es categoría jurídica
. >CARPETAZO JUDICIAL A LOS SUCESOS DEL 25-S
El juez Santiago Pedraz ha rechazado imputar delitos a los organizadores del asedio al Congreso de los Diputados. Pero, más allá de lo acertado o discutible de la decisión, se ha polemizado con su ataque a la «decadencia» de los políticos y la agria respuesta, «pijo ácrata», del PP.
Las trampas semánticas de cierta prensa para respaldar a Pedraz eran desmenuzadas por Santiago González en EL MUNDO. Se refería a «uno de los autos más notables que ha dado la judicatura desde que el juez Baltasar Garzón dejó de escribir prosas jurídicas para hacer de negro de Correa», y comentaba su presentación en portada de El País, que había titulado El PP ataca a Pedraz por criticar la 'decadencia de la clase política'.Un portavoz 'popular' llama 'pijo ácrata' al juez de la Audiencia Nacional por dar carpetazo al 25-S con duros reproches a Interior.
Criticaba González: «Minimiza el asunto central, provocado por el juez Santiago Pedraz, al amparar a los manifestantes con estas palabras: 'Máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política'. Lean el titular y el subtítulo de El País y observen que, además, incurre, como aquel 12-S, en 'la reacción de Bush', la rigurosa contradicción entre ambos. ¡Ah, las preposiciones! Menos mal que no llegan a dos docenas. Es este caso, la preposición por. En el titular se entiende que la reacción del PP ha sido porque Pedraz ha atacado su decadencia. En cambio, en el subtítulo parece que la causa del ataque sea 'dar carpetazo al 25-S con duros ataques a Interior'. No es lo mismo».
Iñaki Ezkerra se explayaba en ABC: «Torres-Dulce le ha dado la razón a Cifuentes al hablar de una 'modulación excepcional' del derecho a la calle, pero yo creo que la clave no reside en la excepcionalidad de unas medidas sino en aplicar, de verdad y sin la tradicional laxitud (el fallo de Pedraz), la legislación vigente. Yo es que el Congreso de Diputados no quiero que me lo asalte ni un señor con tricornio y bigote ni otro con cresta roja y un aro en la oreja».
Igualmente severo se mostraba José Antich, director de La Vanguardia: «Podría tener algún sentido, quizás, en una conferencia que abordara de una manera global valores éticos de nuestros gobernantes. Pero ¿es una resolución judicial el lugar para descalificar a toda la clase política? ¿No hay nadie que se salve? ¿Es eso lo que quería decir? Porque si fuera así, puede haber quien piense que su participación en cualquier juicio a un político en ejercicio está fuera de lugar, ya que su objetividad profesional ha quedado en entredicho. Los momentos de tensión que vive la sociedad española, fruto de la crisis económica europea -que está siendo larga y a la que aún le quedan varios años- y de errores propios de nuestro país, quizás obligan a ser más prudentes que nunca en algunas expresiones y no generalizar tan alegremente».
Y Victoria Prego sentenciaba en EL MUNDO sobre el intercambio de desplantes: «No están de humor los españoles para aguantar esta clase de trifulcas».
DE CUERPO PRESENTE
06/10/2012 RUBÉN AMÓN
«Soy extranjero»
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AL SOBERANISMO catalán le obsesiona el referéndum de Québec tanto como los vecinos separatistas de la provincia canadiense aspiran al actual autogobierno catalán, de forma que el pintoresco juego de las emulaciones recuerda aquel episodio histórico de la II Guerra Mundial en que Holanda declaró independiente un ala del hospital de Otawa.
Se explicaba la iniciativa porque la futura reina Juliana dio a luz a su hija Margriet en la clínica canadiense, así es que la única manera de reconocer su legitimidad territorial en la línea sucesoria consistía en la autodeterminación de la sección de parturientas.
Tuvo noticia del episodio el escritor británico T. E. B. Clarke, hasta el extremo de que concibió un guión cinematográfico del que sobrevino Pasaporte a Pimlico (1949), una comedia de culto entre cuyas moralejas destaca el peligro del independentismo artificial y la facilidad con que puede cultivarse una ilusión colectiva en contextos de crisis.
De hecho, la película plantea la declaración unilateral de independencia de un barrio de Londres en tiempos de Churchill después de haberse encontrado accidentalmente las pruebas de que el arrabal de Pimlico es en realidad un apéndice del reino de Borgoña en el siglo XV.
Tanto sorprende la noticia que hasta el policía local P.C. Spiller descubre una insospechada identidad en los rigores de la posguerra londinense: «¡Soy extranjero!». La misma euforia con que los vecinos celebran la soberanía del miniestado frente a las restricciones de los ex compatriotas: ni cartilla de racionamiento, ni depresión económica, ni burocracia ni obediencia al rey Jorge VI.
El problema es que la independencia termina aislando a los «borgoñeses». Económica, política y hasta sentimentalmente, pues sucede que incluso los furibundos separatistas de Pimlico se estremecen cuando las campanas del Big Ben repican en la distancia.
Interviene entonces la sensatez de la señora Pemberton para desengañarse del delirio identitario y para remitirle un mensaje de carambola a la endogamia de Artur Mas: «Siempre hemos sido ingleses, y siempre seremos ingleses. Y la razón por la que reivindicamos nuestro derecho a ser de Borgoña es precisamente porque somos ingleses».
06/10/2012 RAÚL RIVERO
El teatro y la Justicia
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En Cuba hay una categoría de condenas que no se imponen en los juzgados. Los abogados que deben defender a los acusados en esa franja de supuestos delitos no trabajan durante largas jornadas, investigan y se entrevistan con testigos para tratar de que sus clientes reciban un fallo justo. Los profesionales se tienen que conformar para hacer sus apelaciones con la papelería que le entregan los funcionarios. Y esos personajes responden a los mismos laboratorios donde se ha decidido previamente la sanción. Es un lugar común, un tópico asentado en el lenguaje de la estropeada jurisprudencia de la isla, que allí los letrados no piden imparcialidad. Lo único que pueden solicitar ante los jueces controlados es un poco de compasión.
Quienes conocen esta realidad no dudan en inscribir en ese rango siniestro el juicio contra el español Ángel Carromero. El político, dirigente de Nuevas Generaciones del PP, está acusado de homicidio imprudente por la muerte del líder opositor cubano Oswaldo Payá Sardiñas y su compañero Harold Cepero.
Aunque los cargos corresponden a un accidente de tráfico en el que perdieron la vida dos personas, la presencia de Carromero y un político sueco junto a los dos dirigentes opositores en un automóvil en una zona del interior del país, le da a la ceremonia un carácter político de relieve internacional. Ahí entran los especialistas en puestas en escenas con visos de legalidad y transparencia para que el Gobierno cierre su zafra.
El guión del juicio estaba escrito y aprobado desde hace mucho tiempo. Con Carromero como rehén pudo haber variaciones de acuerdo a los intereses del régimen en sus relaciones con España y la Unión Europea.
La oposición interna y el exilio que conocen bien esas maniobras han sido solidarios con Carromero. En muchos sectores de dentro y de fuera de Cuba se ha entendido el empeño del Gobierno español para que regrese a su país lo más rápido posible, pero ha causado molestias y críticas lo que se considera una cuota exagerada de prudencias y silencios.
Para la familia de Oswaldo Payá, sus amigos y la militancia del Movimiento Cristiano de Liberación el viajero español es inocente. Y el aparato de seguridad, vigilancia y propaganda montado para juzgarlo en la ciudad de Bayamo es parte de una estratagema para evadir la petición de que se haga un proceso de investigación del episodio con presencia de expertos internacionales y representantes de instituciones de derechos humanos.
Rosa María Payá, hija de Oswaldo, dice que la versión gubernamental está plagada de contradicciones y que ellos tienen otras informaciones. Ella, Cuba entera y sus verdaderos amigos, tienen derecho a conocer con garantías los detalles de la muerte de un hombre que le dio visibilidad universal a la oposición pacífica y que trabajó hasta el final por la libertad.
06/10/2012 MANUEL JABOIS
Melodía encadenada
Karim Benzema se comportó en Ámsterdam como lo que es: un jugador de otro tiempo. Un delantero de épocas pretéritas y de un fútbol empolvado de borceguíes y gorras de felpa, que se mueve con el balón como si lo hubiera amaestrado entre latas de la calle, jugando con porterías hechas de montones de ropa hasta que cae la noche y ya sólo se adivinan sombras; Benzema juega como aprendió a torear Belmonte, a campo abierto y fiándose de la intuición y la posición de la luna. Esas desconexiones temporales del francés se atribuyen al carácter, pero son sólo condición inexcusable de una naturaleza presuntamente pastueña y, sin embargo, criminal: Benzema juega como le enseñaron en los años 50, moviendo al rival con la mirada, girando el cuerpo al pararlo y disfrazando sus movimientos de otra cosa sólo para hacer daño. Ningún jugador del Madrid tiene más impacto en el rival que Benzema porque todo en él es destructivo, empezando por la rara apatía que trastorna a su marcador. Benzema se finge y eso despista, pero su actuación desbordante ante City y Ajax no es producto de un arrebato, sino la continuidad dinástica de la temporada pasada, cuando abrió las defensas rivales secamente hasta reventarlas con 35 goles.
Benzema se presenta en el Camp Nou entre brumas, como todo el Madrid, cuyo tránsito en Liga es propio de una melancolía desmadejada: la que sobreviene a los retos conquistados tras esfuerzos ingentes. Nunca había arrancado en los últimos años el equipo blanco con más superioridad que el Barcelona tras aplastar la Liga y nunca el equipo de Mourinho tiró al traste medio campeonato con tan poca paciencia. Al Madrid le ha pasado lo que a Perico en Luxemburgo y se apoya, por fin, en Benzema, que es la pieza en la que orbitan todos en el frente de ataque porque da sentido al sistema solar. Benzema reparte la luz que necesita Cristiano para entrar con ella al área, soplar la antorcha nada más llegar y ejecutar la carnicería de rigor con el cuarto apagado y sin testigos.
El Madrid es una sinfonía clásica en la medida en que juegue o no Karim. Se desconoce si Mourinho lo utilizará en el aquelarre del Camp Nou, más engalanado para la independencia que para la victoria. Se desconoce, por tanto, si Benzema continuará su melodía encandenada
DESAVENENCIAS
06/10/2012JAVIER VILLÁN
La poética y la economía
Se escribe de toros más que nunca y, sin embargo, se desprecia al toro más que nunca, y no lo digo por los toros de Puerto de San Lorenzo, muy serios. Y muy mansos; y muy blandos. José María Balcells me envía un libro sobre la poética taurina de Miguel Hernández; Balcells rastrea la simbología táurica en la obra del poeta de Orihuela, más allá del Cossío. Santonja sigue empeñado en rastrear la historia y enmendarle la plana a Ortega y Gasset con su último libro Los albores del toreo de a pie.Lucas Pérez ha publicado Manzanares, heredero de leyenda y parece que el torero, en su gloria, empieza a asemejarse al libro; como los modelos de Picasso. De La Venencia me llega el libro de Antonio Murciano, Belmonte el pasmo de Triana. Es una jugosa biografía del trianero novelado por Chaves Nogales, que es mucho más que el biógrafo de Belmonte con ser esto mucho; es también el autor de Bajo el signo de la esvástica o Andalucía Roja (Almuzara). Al libro de Antonio Murciano lo acompaña una antología arborescente de unos 100 poetas que cantan al trianero. Con frecuencia un poema es más revelador que un estudio y Arias Nieto ha dado en el clavo de antólogo. No creo que ninguno de los tres diestros de ayer -El Fundi, El Cid y Luque- merezca la gloria de un poema por muy toreros que sean; así que echen mano ustedes de las críticas.
Otra cosa es la economía y los llenos en las plazas. La economía sustenta la Fiesta y ocurrirá que si las plazas no se llenan, toreros y romanticismo se irán al carajo. Bien por el público de Las Ventas, que es público de primavera y de otoño. Y bien por El Fundi, lidiando a la vieja usanza de domador o dominador. La derecha del Cid empieza a parecerse a su divina izquierda de sus mejores tiempos, pero no es bastante. Y Luque sigue siendo la promesa inconclusa que no acaba de romper.
APUNTE LEGO
06/10/2012 JULIO MIRAVALLS
Los móviles florecen en otoño
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Cualquier día irás a comprar un móvil y el vendedor te preguntará si quieres que tenga la función de hablar. «No, si yo sólo lo quería para correr, que el GPS me diga la distancia y cuántas calorías he quemado...». Entonces el experto añadirá muy solícito: «¡Ah!, es que hablar se paga aparte...».
La nueva brecha digital se abre entre los que nada más saben usar el teléfono para hablar y quienes sólo lo quieren por el Whatsapp, la cámara (con sus instagrams, youtubes, vimeos y demás), las redes sociales, quizás guglear un poco y consumir alguna noticia. Y, si acaso, una charleta de voz sobre IP ocasional, por Viber o Skype. Videoconferencia, no tanto, ¿ves?: los visionarios no anticiparon bien las necesidades del siglo XXI.
Al cumplirse un año de la muerte de Steve Jobs, cuya beatificación avanza a buen ritmo (ayer mismo los panegíricos le atribuían haber profetizado el iPad y las conexiones wireless en 1983), la presentación del iPhone 5 (su hijo póstumo, dicen) otra vez ha hecho correr ríos de bits. Con un reproche: los nuevos mapas son una metedura de pata. Pero quienes lo prueban no suelen explicar qué tal se habla, si la charla es nítida o se llena de ruidos al moverse...
Otoño es la época dorada para que florezcan artilugios tecnológicos de capricho. Se han presentado en pocas fechas el nuevo iPhone, los Galaxy S3 y Note II de Samsung, los Razr de Motorola... y viene el resto de la catarata: el Windows Phone 8 (29 de octubre), con Nokias y HTCs, el intento de renacer de Blackberry y unos cuantos más. La última innovación llamativa es una agenda-reloj de pulsera, el I'm Watch (
http://www.-imwatch.it/es-es), que hace casi lo que un smartphone, pero sin conexión propia, depende del wifi.
Todo a punto para la temporada de compras navideñas. A ver si nos damos un homenaje. Casi lo de menos es qué dosis de tecnología nueva incorpora cada dispositivo. No hace falta un experto para elegir, sino abrir mucho los ojos. Para el comprador español lo decisivo puede ser el gusto propio: más o menos pantalla, color, diseño, algún fetichismo de marca o el catálogo de especificaciones para recitar.
Todos los móviles de alta gama tienen una pinta estupenda. Y precios a juego. Del nuevo iPhone sabemos que estira la pantalla, pero se puede hacer todo con el pulgar, como en el auto-stop. Del benjamín de Samsung, que está aún más crecidito (5,5 pulgadas calza el Note II) y es más retrechero con su lápiz...
Pero lo cierto es que en España ni olemos la internet móvil de alta velocidad (4G, LTE...) y nadie ha visto un NFC (Near Field Communication, sistema de pagos por cercanía al lector de cobros, al que se le va a pasar su hora de gloria sin triunfar). Los asistentes inteligentes por voz todavía balbucean. Es como si la tecnología, rebasado el límite de la usabilidad, sólo añadiera adornos. Y ojo, que la telefonía ya no está en su edad de oro. Las estadísticas muestran que ahora no crece la clientela. Los abonados que ganan unos suman igual que los que pierden los otros. Infidelidad aún por las ofertas para cambiar de móvil.
Y eso que el futuro parece decidido a que llegue el día en que cualquiera le pregunte a su móvil de viva voz «¿qué suena?». Éste shazameará un suspiro y replicará: «Es Stevie Wonder: 'I just called to say I love you...'». «¿Que 'sólo he llamado...', dice? ¡Qué raros eran! Con lo fácil que es wasapearle un 'q tal te va churri'. Y le llega siempre». Total, teléfono, ¿para qué?
Twitter: @juliomiravalls
PASADO MAÑANA
06/10/2012 ERNESTO SÁENZ DE BURUAGA
La decadencia
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No pienso dar ni un centímetro de ventaja a todos aquellos que piensan que llegados a este punto de nuestra historia estamos en época de derribo. Aquí el acoso lo doy por hecho. Hay quien en su forma de ser tiene que arremeter siempre contra alguien, buscar un enemigo o un culpable de sus errores aunque el gigante sea un molino de viento, y no por ser imaginativos sino porque es una herramienta para los mediocres.
Que el juez Pedraz tenga su opinión particular sobre la decadencia de los políticos me es indiferente mientras no lo lleve a un auto. En ese momento su actuación se torna simpleza, frivolidad, y en un juicio de valor que conlleva una peligrosa carga de profundidad porque me hace dudar de que pueda impartir justicia militando en las causas y escribiendo sentencias. No sé si actúa como un pijo ácrata, pero a muchos ciudadanos nos ha recordado nuestro paso por algún tribunal, como denunciantes o denunciados, donde las ideas personales de un juez, sus apreciaciones, pueden dar lugar a un veredicto o el contrario.
Los ciudadanos, al ir al juzgado, se desean suerte como si una sentencia fuera el regalo de una rifa. Hay cosas que no cambia la crisis. Es posible que la decadencia llegue a muchos rincones de nuestra sociedad, pero también que sirva para reactivarnos y encontrar el camino perdido entre los árboles de la crisis económica. Ya no reímos las gracias de los corruptos a los que antes veíamos con una sonrisa benévola como pícaros y hoy sólo vemos como sinvergüenzas que se llevan el dinero en bolsas de basura a sus casas de Marbella o firman papeles oficiales con prebendas para sus amigos familiares o simpatizantes políticos.
Aquí ya miramos el menú de los restaurantes, el precio de los alquileres, la letra pequeña de lo que firmamos en el banco. Lo que cuesta un billete de autobús o una hora de nuestro tiempo libre. El precio de las patatas o del champú en comparación con otra tienda de la competencia. La forma de ahorrar gasolina y de intentar que un euro parezcan cinco y no al revés. Y esto no es decadencia.
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