EDITORIALES: Un Código Penal adecuado a la percepción social

Un Código Penal adecuado a la percepción social
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EL MINISTRO de Justicia presentó ayer la reforma del Código Penal cuyo anteproyecto aprobará el Gobierno en las próximas semanas. Se trata de una reforma muy profunda que da respuesta a las demandas de una gran parte de la sociedad y que obedece al cumplimiento del programa electoral del PP. La modificación más relevante es la que introduce por primera vez en el Código Penal español la llamada prisión permanente revisable -reclamada en estas mismas páginas desde hace años- que ya figura en la legislación de otros países europeos. Esta figura penal se aplicará en casos de terrorismo, y también a los crímenes que causan especial repulsa social por su brutalidad, cuando la víctima sea menor de 16 años o exista un delito previo contra la libertad sexual. Tal y como reconoció ayer el ministro Gallardón, en la mente de todos están los delitos que han conmocionado a la sociedad española, como los asesinatos de Mari Luz, Sandra Palo, Ruth y José o la joven Marta del Castillo. Si no apareciera el cadáver de la víctima, se fijará una pena única de homicidio. No se puede objetar que la reforma se ha hecho ad hoc para estos casos, puesto que sólo se aplicará a los delitos similares cometidos a partir de su entrada en vigor. Es decir, si apareciera en el futuro otro De Juana Chaos u otro José Bretón, que fuera declarado culpable. La nueva regulación es compatible con el principio constitucional de orientar las penas a la reinserción del delincuente, dado que tras un tiempo establecido de cumplimiento de condena -de 25 a 35 años- ésta se podrá revisar cada dos años. Si cumple con los requisitos establecidos para reinsentarse, el preso podrá salir de la cárcel. Si no, cumplirá en la práctica una merecida cadena perpetua. Hay aspectos de la reforma, sin embargo, que generan incertidumbre como su compatibilidad con el tercer grado y la libertad condicional.Otra de las novedades importantes es la inclusión de la llamada custodia de seguridad, una pena privativa de libertad con una duración máxima de 10 años para quienes hayan cumplido condena, pero puedan reincidir. Esta figura no sólo afectará a los delitos sexuales -los expertos consideran que en muchos casos no hay posibilidades de reeducación-, sino también al narcotráfico, terrorismo y delincuencia internacional.
El Código Penal endurece asimismo los requisitos de la libertad condicional, que pasa a ser considerada técnicamente como una suspensión de la pena. Ello quiere decir que si el penado vuelve a delinquir, podrá ser devuelto a la cárcel para que siga cumpliendo la condena suspendida.
Resulta imposible no apreciar detrás de esta reforma -por el momento elegido para su presentación, sin haber sido aprobada definitivamente- un intento del Gobierno por reconciliarse con buena parte de su base electoral, profundamente descontenta por la puesta en libertad del etarra Bolinaga. En coherencia con el espíritu de estos cambios de calado, al ministro sólo le ha faltado establecer criterios más concretos sobre la excarcelación de presos enfermos para evitar la discrecionalidad que ha permitido a los jueces poner en libertad al etarra que secuestró a Ortega Lara.
La reforma establece un nuevo impuesto del 6% sobre los ingresos
El Gobierno carga sobre las empresas la reducción del déficit eléctrico
EL GOBIERNO dio luz verde ayer a una reforma energética que supone un paso trascendental para acometer un gran problema de la economía española: el déficit de tarifa que soporta el sector. Ese desfase -la diferencia entre los costes de producir la electricidad y los ingresos por facturación- es de 24.000 millones de euros y crece a un ritmo de 6.000 millones anuales, lo que estaba poniendo en peligro de estrangulamiento al sector. La reforma establece un impuesto lineal del 6% por la generación de electricidad, crea nuevos gravámenes para las nucleares y las hidroeléctricas e impuestos especiales -el céntimo verde- para el gas, el carbón y el fuel. Ese impuesto lineal es la gran novedad, porque Industria pretendía establecer tasas distintas según el tipo de electricidad, más baratas para la hidroeléctrica y más caras para las renovables. Con todo, el Gobierno prevé recaudar así 2.700 millones de euros este año con los que reducir el déficit de tarifa. Así, el Ejecutivo, con buen criterio, carga sobre las compañías el mayor peso del coste de la reforma y solventa de forma rápida y eficaz el encontronazo entre los ministros de Industria y Hacienda de finales de agosto.
.A LA PREGUNTA de si la Cataluña independiente sería una república, Artur Mas respondió ayer: «No habría de ser necesariamente así». El presidente de la Generalitat afirmó que esa futura Cataluña no tendría Ejército y que respetaría el medio ambiente. También dio por hecho que entraría en la UE y en la OTAN. Lo segundo resulta sorprendente porque es difícil estar en la OTAN sin Ejército. Pero lo más llamativo de sus declaraciones es la sugerencia de que Cataluña podría ser una monarquía. Una de dos: o Mas está improvisando y no es consciente de lo que declara o sí sabe lo que está diciendo. En este caso, estaría sugiriendo una confederación entre España y Cataluña con el mismo monarca como jefe de Estado. O a tal vez Artur Mas esté pensando en convertir a Cataluña en una especie de principado como Mónaco, con sus casinos y con el Barça jugando en la Liga española, como propone Sandro Rosell. De lo que no habló el presidente es de los 44.000 millones que ya debe Cataluña. Se supone que esa deuda sí se la cedería gustosamente a España, con la que asegura que quiere mantener unas relaciones cordiales. Todo un disparate.
Mientras la deuda de la Generalitat asciende ya a 44.000 millones
Mas desvaría con sus sueños de una Cataluña monárquica y sin Ejército
.A LA PREGUNTA de si la Cataluña independiente sería una república, Artur Mas respondió ayer: «No habría de ser necesariamente así». El presidente de la Generalitat afirmó que esa futura Cataluña no tendría Ejército y que respetaría el medio ambiente. También dio por hecho que entraría en la UE y en la OTAN. Lo segundo resulta sorprendente porque es difícil estar en la OTAN sin Ejército. Pero lo más llamativo de sus declaraciones es la sugerencia de que Cataluña podría ser una monarquía. Una de dos: o Mas está improvisando y no es consciente de lo que declara o sí sabe lo que está diciendo. En este caso, estaría sugiriendo una confederación entre España y Cataluña con el mismo monarca como jefe de Estado. O a tal vez Artur Mas esté pensando en convertir a Cataluña en una especie de principado como Mónaco, con sus casinos y con el Barça jugando en la Liga española, como propone Sandro Rosell. De lo que no habló el presidente es de los 44.000 millones que ya debe Cataluña. Se supone que esa deuda sí se la cedería gustosamente a España, con la que asegura que quiere mantener unas relaciones cordiales. Todo un disparate.










