Da un paso atrás, pero anuncia que el BCE intervendrá cuando Rajoy y Monti pidan al fondo de rescate que compre deuda bajo «estricta condicionalidad»
.Mario Draghi dejó ayer en la estacada a España e Italia. Las grandes expectativas que había generado el presidente del Banco Central Europeo hace una semana se disolvieron en apenas unos minutos, al dejar claro que no habrá ningún tipo de medida extraordinaria si no se solicita antes la intervención de los fondos europeos de rescate. Esto es, el BCE no comprará deuda para aliviar las presiones de los mercados mientras España e Italia se resistan a pedir ayuda a sus socios del euro y a cambio acepten someterse a nuevas condiciones. El paso atrás en el discurso de Draghi, en favor de los deseos alemanes, hundió las Bolsas y disparó otra vez las primas de riesgo.
Se esperaba más del BCE tras las palabras mágicas pronunciadas por Draghi la semana pasada. Otras pocas palabras en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno de la institución bastaron ayer para provocar el efecto contrario con un castigo en el mercado que deja a los países en dificultades con escaso margen de maniobra. El tiempo apremia y la presión del BCE obliga a tomar medidas inmediatas para que no cunda el pánico entre los inversores.
Draghi volvió a defender ayer la irreversibilidad del euro y alabó los progresos hechos por España con las últimas medidas adoptadas por el Gobierno. El presidente de la institución es consciente de que se necesita tiempo para implementar esas medidas y que logren convencer a los mercados, pero no está dispuesto a comprar ese tiempo con el dinero del BCE sin nada a cambio por parte de quienes necesitan su ayuda.
Aunque Draghi afirmó que en las próximas semanas estudiará nuevas acciones «no convencionales» para atajar la crisis de deuda soberana, la fuerte decepción que la bajada de tono de su discurso en defensa del euro provocó en los mercados fue suficiente para descontrolar de nuevo las primas de riesgo de la periferia.
En el caso de la española, se disparó hasta cerrar la sesión en 594 puntos, con la rentabilidad del bono español a 10 años en el 7,15%, lo que supone una subida superior al 6% en un sólo día. Mientras, la italiana se desbordó hasta los 510 puntos, con su bono a 10 años en el 6,3%. Esta subida en los diferenciales de la deuda de las
economías del Mediterráneo no sólo estuvo motivado por el castigo de los inversores a sus bonos.
La victoria alemana en la reunión del BCE hundió la rentabilidad del bund alemán hasta el 1,22% (un 10% menos que el día anterior), lo que garantiza que Alemania seguirá financiándose gratis en el corto plazo.
Ese pesimismo también se vivió en las Bolsas. Tanto el Ibex 35 en Madrid, como el FTSE MIB en Milán registraron su segunda mayor caída del año con un desplome del 5,2% y 4,6% respectivamente.
Pese a este fuerte castigo, los analistas se consolaban al señalar que al menos, el BCE empieza a dividirse entre sus miembros que consideran que es preciso seguir con su política ortodoxa y los que señalan que es necesario apostar por medidas no convencionales para afrontar la situación actual, que es excepcional.
De hecho, volver a poner en marcha un programa de compra de bonos de deuda ha dejado de ser un tabú en Fráncfort a pesar de las reticencias alemanas. «El consejo de Gobierno, dentro de su mandato de mantener la estabilidad de precios a medio plazo y en el respeto de su independencia para determinar la política monetaria, podría realizar operaciones en el mercado secundario de un tamaño adecuado para alcanzar su objetivo», apuntó Draghi. La condición es que éstas vayan precedidas por un paso al frente de los gobiernos de Monti y Rajoy.
Con esta postura, el presidente del BCE volvió a señalar a los políticos como los responsables de dibujar la hoja de ruta para salir de esta crisis. Tras la semana de tregua que con sus palabras mágicas había dado a los dirigentes europeos, Draghi dejó claro que «el BCE no puede reemplazar a los Gobiernos. Son ellos los que tienen que llamar a la puerta de los fondos europeos».
Mientras, Bruselas se mantiene expectante. Tanto los líderes europeos como el propio Draghi han incidido en los últimos días en la importancia de que se ratifiquen cuanto antes los acuerdos de la última Cumbre Europea de junio. El futuro Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede) entrará en vigor en otoño, pero fuentes europeas destacan las importancia de actuar rápido. «Es mejor hacer una petición tarde y mal que hacerla más tarde y peor» aseguran con respecto a la ayuda que Italia y España podrían pedir.
«De momento nadie ha solicitado nada», dicen desde la Comisión Europea donde hay una gran incertidumbre sobre el futuro a corto plazo. «Ya hubo mucha actividad en agosto del año pasado y estamos viendo que este año va a ser igual o peor» añade un funcionario. La hipótesis que ha ganado más enteros en los últimos días sobre una intervención combinada de los fondos europeos y del BCE sigue siendo por la que más se apuesta en Bruselas
El BCE siembra la incertidumbre en el mes más propicio para la especulación
Al optar por rendirse a las exigencias alemanas y defraudar a los mercados, el BCE ha dejado las Bolsas europeas y las primas de riesgo de la periferia a merced de los especuladores. Sin actividad política relevante y con menos dinero de lo habitual moviéndose por el mercado, el vacío que dejó ayer entre los inversores la rueda de prensa de Mario Draghi amenaza con convertir este mes en otro 'agosto negro' para la historia de esta crisis que dura ya cinco años.
El sentimiento de decepción era ayer unánime en el mercado, pese a que Alemania había tratado de enfriar el ánimo de los inversores desde que Draghi prometió una acción contundente para salvar el euro, algo que pasa por solucionar los problemas de España e Italia.
«La falta de detalle y certeza sobre cómo pretende ayudar el BCE es muy frustrante», señaló desde Londres el economista de la gestora de fondos Schroeders, Azad Zangana.
En Madrid, también se instaló ese pesimismo. «Después de las palabras del 26 de julio, Draghi tenía que hacer algo, pero no ha hecho nada. No ha anunciado ni una bajada de tipos, ni un cambio en la facilidad de depósitos, ni en los colaterales que exige como garantías, ni nuevas compras de deuda. Nada. Para eso, mejor hubiera sido guardar cautela y no decir nada», señaló la responsable de análisis de Self Bank, Victoria Torre.
Aunque es posible que el economista italiano estuviera tratando de ganar más tiempo al avanzar que estudiará «medidas no convencionales», el panorama que su discurso deja en el mercado es desolador.
Al abocar a España e Italia a pedir ayuda a Bruselas para afrontar la crisis de deuda soberana que asola a sus economías, Draghi allanó ayer el terreno para que las Bolsas se dediquen este mes de agosto a dibujar el escenario del rescate que probablemente tendrá que pedir el Gobierno de Mariano Rajoy en otoño.
«Nos quedan cuatro semanas intensas en las que vamos a ver en Bolsa apuestas decididas en favor de un rescate porque después de escuchar a Draghi, la única duda que queda por resolver es cuándo y cómo se pedirá la ayuda financiera», afirmó el director de renta variable de Inverseguros, Alberto Roldán.
El pasado 24 de julio (dos días antes de la frase mágica pronunciada por Draghi en Londres) el Ibex 35 cerró en su nivel más bajo desde 2003 y llegó a perder los 6.000 puntos. Ayer, arrancó en 6.720 puntos y cerró en 6.373 puntos, con lo que todavía tiene margen de caída para volver a los niveles previos al optimismo de las últimas sesiones.
Con muchos inversores de vacaciones y menos volumen de negocio en los mercados, la Bolsa será presa fácil de los especuladores. Los analistas coinciden en que de poco servirá la prohibición de las posiciones cortas impuesta por la CNMV en el parqué español.
Hay múltiples estrategias bajistas para esquivar ese veto y la volatilidad acompañará al selectivo español hasta que no se anuncie una solución a la crisis de deuda.
En el resto de Europa, la situación no será mejor. Los inversores quieren garantías de que el euro sobrevivirá a esta crisis y para ello, exigen como prueba más unión política para afrontar problemas como el que sufren España e Italia en este momento.
En este contexto, los valores que más van a sufrir en las próximas semanas serán los bancos y las empresas con un alto endeudamiento. De hecho, ayer ya se sentenció a la apalancada Sacyr Vallehermoso como el peor valor del Ibex 35 con una caída del 8,96%.
Mientras, que la banca también fue muy penalizada por los inversores tras la rueda de prensa de Draghi. A excepción de Bankia, todas las entidades financieras cerraron en rojo con el Popular y Sabadell liderando las pérdidas con una caída superior al 7,5%.
La incertidumbre que vive el sector, que en septiembre tendrá que comunicar cuánto dinero solicitará para su rescate, no ayudará a las entidades españolas, pese a que algunas de ellas han perdido este año más de un 50% de su valor.
Poco después del inicio de la rueda de prensa mensual del BCE, la prima de riesgo retomó su escalada y acabó el día en 594 puntos (58 por encima del día anterior). El diferencial de la deuda española frente a la italiana comenzó a descontar un rescate total al país en mayo con la crisis de Bankia. Y pocas semanas después, el Gobierno tuvo que pedir asistencia financiera a Bruselas para ayudar a su banca.
La reacción negativa de ayer pone de manifiesto que ahora el mercado considera inevitable que Europa asista a España en otoño. El escaso margen de actuación con el que cuenta el Gobierno español para evitar ese rescate con «estrictas condiciones», en palabras de Draghi, la rebelión autonómica y la falta de actividad política de Bruselas en agosto juegan en contra de la prima de riesgo española.
No obstante, hay dos buenas noticias para el mercado de deuda soberana. Y aunque sea paradójico, la primera vino ayer desde Fráncfort. Pese a la tibieza del discurso de Draghi, el BCE por fin considera que el «severo mal funcionamiento» del mercado de bonos está «fragmentando su política monetaria». Al asumir esta premisa, la institución monetaria abre la puerta a anunciar nuevas medidas dentro del margen de actuación que le da su mandato.
Además, Draghi descartó, también por primera vez, considerar sus inversiones como seniority. Esto significa que los bonos que compre la institución no tendrán preferencia de pago frente al resto de la deuda, una buena noticia para los tenedores privados de deuda española.
El otro respiro que dará al Gobierno el mes de agosto es que tras la subasta de ayer, el Tesoro no tiene que acudir al mercado hasta septiembre. «Es previsible que la prima de riesgo se mantenga alta en agosto, pero la ventaja es que no tenemos subastas», con lo que su evolución en los próximos días en la financiación del Tesoro será nulo, según el profesor del IEB, Miguel Ángel Bernal.
El Tesoro se fue ayer de vacaciones con una exitosa subasta (celebrada antes de la rueda de prensa del BCE) en la que colocó 3.132 millones, tras recibir una demanda de bonos a dos, cuatro y 10 años de 8.481 millones gracias a las altas rentabilidades ofrecidas.
Esa alta demanda dio esperanzas a España, después de que en la última subasta de bonos el apetito por su deuda fuera menor. Y es que mientras los inversores compren papel del Tesoro, el rescate podrá ser aplazado. En este sentido, el economista de Schroeders recordó ayer que España e Italia sólo pedirán ayuda a la Troika cuando «no puedan captar financiación en los mercados».
Hasta que Europa no solucione la crisis financiera de España e Italia, la moneda única seguirá cotizando en mínimos. Ayer, tras tocar los 1,24 dólares se hundió a sus mínimos de 1,21. El mercado considera que el futuro de la divisa se juega en estos dos países y además, está a la espera de que la UE abra por fin el debate sobre si Grecia permanece en la Eurozona o sale de forma ordenada.
ALBERTO F. DE QUER BRUSELAS ESPECIAL PARA EL MUNDO
03/08/2012 ECONOMÍA
P&R
Demasiados cabos por atar en la UE

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha pedido que los países en dificultades soliciten la ayuda de los fondos europeos si quieren que el BCE reanude su programa de compra de deuda. Tanto el fondo temporal actual (EFSF) como el permanente (Mede) que comenzará a funcionar el próximo otoño tienen la capacidad de intervenir en los mercados de deuda. Sin embargo, son varios los líderes europeos que prefieren esperar al Mede para financiar las necesidades de España y de Italia, aunque eso supondría esperar, como mínimo, un mes y medio. Una pérdida de tiempo que sería difícil de paliar.
¿Cuándo empezará a funcionar el Mede?
El futuro fondo europeo ya debería haber entrado en vigor hace varias semanas. Sin embargo, los procedimientos legales para su aprobación han retrasado su puesta en funcionamiento. De momento, ya ha sido respaldado por 15 de los 17 países de la zona euro y tan sólo faltan Alemania y Estonia. El Constitucional alemán debe dar su visto bueno el próximo 12 de septiembre y con ello será suficiente, ya que sólo se requiere la aprobación del 90% de los socios de la moneda única.
¿Qué diferencia hay con el EFSF?
La compra de deuda se podría realizar a través de los dos mecanismos, pero el Mede tiene una estructura más sólida que permite respaldar mejor el dinero que se ponga en juego. Además, gran parte del dinero del fondo temporal ya se ha utilizado para los rescates efectuados en Irlanda, Portugal y Grecia, por lo que el capital del fondo permanente también será necesario para hacer frente a las necesidades futuras.
¿Qué ventajas tendrá para países como España e Italia?
En cualquier caso será necesario hacer una petición formal al Eurogrupo y someterse a una condicionalidad que podría consistir en añadir plazos vinculantes a los procedimientos por déficit excesivo y las recomendaciones económicas hechas por la Comisión Europea. Sin embargo, el fondo actual necesita un acuerdo unánime de los 17 socios del euro, mientras que, en caso de urgencia, bastaría con un 85% en el caso del futuro mecanismo, lo que privaría a países como Finlandia, Holanda o Austria de bloquear la decisión.
¿Qué capacidad tendrá?
Dispondrá de 500.000 millones de euros, aunque no en un primer momento ya que las aportaciones de capital se harán de forma paulatina por parte de los países de la Eurozona. El Mede está diseñado para ser una garantía suficiente de la moneda única, aunque las necesidades que atraviesan países como España e Italia, así como el futuro incierto de Grecia, le exigirán poner en marcha toda su potencia.
¿Podría haber más dinero en el fondo?
Eso pretende Mario Monti a través de una licencia bancaria que permitiría al Mede multiplicar su capacidad. Sin embargo, varios países se oponen y el Banco Central Europeo recordó ayer que ya se hizo un informe legal a principios de año que descartaba esta posibilidad. Aún así, los miembros del Eurogrupo podrían replantearse esta opción en el futuro.
MARISA RECUERO MADRID
03/08/2012 ECONOMÍA
El paro baja en julio, pero sólo se crean 4.896 empleos
El desempleo crece en el sector servicios, pese a la temporada turística, y desciende en la construcción y la industria
El paro desciende, pero el empleo no sube. Al menos, no como debiera. El número de desempleados cayó en julio en 27.814 personas, la menor caída registrada en este mes en los últimos tres años -sólo en 2009 la cifra fue menor, 20.794 desempleados menos-. En cambio, sólo se crearon 4.896 puestos de trabajo, según los datos facilitados, ayer, por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
Dicho de otra manera, ni un 18% de las personas que salieron de las listas del paro consiguieron sumarse a la de afiliados de la Seguridad Social. En concreto, sólo un 17,6% de esas 27.814 personas pasó a ser considerado ocupado. El resto prefirió no acudir al Inem a buscar empleo y hacerlo por cuenta propia.
Es el cuarto año consecutivo en que el paro desciende en un mes de julio, aunque no por ello se aleja de la cifra de cinco millones de personas desempleadas. Es más, al finalizar el mes pasado, el número de parados registrados se situó en 4.587.455 personas.
La caída del paro en un mes de julio siempre se vio beneficiada por la temporada turística, pero las cifras de 2012 nada tienen que ver con las de años anteriores. En esta ocasión, fueron los sectores de la construcción y la industria los que ayudaron a un descenso del desempleo -1,9% y 1,4%, respectivamente-, frente a la agricultura y los servicios, que aportaron más parados al sistema. Esto es, un 2,09% y un 0,05%, respectivamente.
Precisamente, julio suele ser un mes en que el paro desciende gracias, sobre todo, al sector de los servicios en época estival. Sin embargo, este año cambió la tendencia y hay 1.501 parados más en este sector, algo que no pasaba desde 2008, cuando el paro registrado en los servicios también aumentó.
Uno de los factores que influyó en esta caída del paro fue el descenso del número de demandantes de empleo no ocupados, que cedió un 0,6% en relación a un mes antes. En total, 32.779 personas menos. No obstante, a nivel interanual, esa cifra creció un 11,54%, registrando 513.846 más. Los más afectados volvieron a ser los menores de 25 años, que disminuyeron un 4,26%. La explicación es bien sencilla: los más jóvenes prefieren buscar trabajo fuera de España.
Según los datos correspondientes al mes de julio, hay 440.380 parados que son menores de 25 años. Aunque la cifra cedió un 2,78% en relación a un mes antes, subió un 5,13% en los últimos 12 meses.
En términos mensuales, julio fue el cuarto mes consecutivo en el que descendió el paro, desde el pasado mes de abril. En concreto, cayó un 0,6% en relación a junio, cuando el número de desempleados cedió en 98.853 personas y el total de parados se situó en 4.615.269. No obstante, un año antes, ese descenso fue mayor en variación mensual, un 1,02%. En tan sólo 12 meses, el desempleo se incrementó en más de 500.000 personas. En concreto, 507.713 parados.
Desde el Ministerio de Empleo insisten en que los datos son «positivos» y justifican el menor crecimiento de la creación de puestos de trabajo en «la situación económica del país y el momento del año en que se producen», en palabras de la secretaria de Estado de Empleo, Engracia Hidalgo.
La número dos de Fátima Báñez comparó los datos de 2012 con julio de 2009, alegando que en el año actual el paro bajó más que hace tres años, pese a que España se encontraba también «en recesión», informa Europa Press. Hidalgo apoya estas palabras con el hecho de que un 23% del total de contratos indefinidos, a tiempo completo, que se hicieron en julio, correspondieron apoyo a emprendedores.
El total de contratos registrados en julio fue de 1.352.444, esto es, un 0,23% más sobre el mismo mes del año 2011. Sólo 91.166 fueron indefinidos, un 0,38% menos que un mes antes -350 contratos menos-, aunque en tasa interanual crecieron un 1,4%. En cambio, las contrataciones temporales aumentaron en términos mensuales e interanuales. En total, se registraron 1.261.278, un 5,75% más en junio y un 0,15% más que en 2011.
Por comunidades autónomas, Andalucía, Galicia y Castilla y León son las regiones donde más descendió el desempleo el pasado mes de julio, siendo Málaga, Pontevedra y Cádiz las provincias donde más cayó. En cambio, fue en Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid donde más se incrementó, con Valencia y Madrid liderando las provincias con más aumentos.
En cuanto a los gastos totales de los servicios públicos de empleo en prestaciones de desempleo ascendieron a 2.543,8 millones de euros el pasado mes de junio, según los últimos datos disponibles del Ministerio de Empleo, lo que representa un aumento del 7,6% respecto al mismo mes de 2011.