
MARISA CRUZ MADRID
21/07/2012 ESPAÑA
El Gobierno no descarta ya el rescate
La vicepresidenta sólo puede afirmar que el Ejecutivo «hace lo que le corresponde»
Rajoy convoca a Monti el 2 de agosto para intentar juntos acelerar los pactos europeos

Clima de máxima tensión en el Gobierno y desconcierto ante la ausencia de respuesta positiva en los mercados pese a las duras medidas aprobadas por un total de 65.000 millones. El Ejecutivo apenas tiene ya respuestas y explicaciones ante el vendaval que azota la deuda soberana, más allá del «hacemos lo que nos corresponde» o «lo que vivimos se debe a la gran incertidumbre que existe sobre la zona euro».
Ya no hay una rotunda negativa cuando se pregunta sobre la posibilidad de que España, como nación, y no sólo su sistema financiero, tenga que solicitar el rescate de Europa. Ayer, la vicepresidenta del Gobierno no pudo o no encontró argumentos para descartarlo. El diferencial entre el bono español y el alemán traspasaba en esos momentos los 600 puntos básicos. Apenas tres horas más tarde escalaba ya hasta los 610 puntos.
Tras comparecer ante la prensa después del Consejo de Ministros, y oficiosamente, el Ejecutivo intentaba enmendar el mensaje y aseguraba no contemplar la posibilidad de pedir la intervención.
Sin embargo, más allá de aferrarse a la afirmación de que «España está cumpliendo sus compromisos que se traducen en reformas estructurales», el Ejecutivo no parece encontrar más salidas.
La raíz de una situación «incomprensible», tal y como admitió ayer Sáenz de Santamaría, hay que buscarla en «la gran incertidumbre que existe sobre la zona euro». Pero, a juzgar por las palabras pronunciadas por el titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, el jueves en el Pleno del Congreso -«nuestra deuda externa es formidable, nos aplasta, nos condiciona, nos relega y nos hace ser un riesgo dentro de la propia economía europea, dentro del euro y dentro del mundo»-, crece el convencimiento de que es España el foco, en buena medida, de esa incertidumbre a la que se refiere la vicepresidenta.
El Gobierno, alarmado en extremo por la respuesta negativa de los mercados a todas sus medidas e incluso al plan de salvamento aprobado ayer por el Eurogrupo para la banca española, intensifica las gestiones para conseguir in extremis el oxígeno que hasta ahora ha negado empecinadamente el Banco Central Europeo.
Ayer, el Ejecutivo se avino incluso a anunciar -hasta ahora estos datos se mantenían bajo estricta discreción hasta el último momento- la invitación que ha cursado Mariano Rajoy al presidente del Consejo italiano, Mario Monti, para analizar juntos el próximo día 2 en Madrid la situación financiera que atraviesan ambos países y buscar una estrategia común capaz de imprimir la máxima celeridad al cumplimiento de los acuerdos adoptados por el Consejo Europeo. Se trataría de presionar a la Unión Europea para que actúe de forma contundente frente al acoso continuo de los mercados. «Ahora», explicó la vicepresidenta tras informar del próximo encuentro en La Moncloa, «hay que trabajar para evitar que la deuda financiera contamine la deuda soberana».
En su opinión, los problemas que padece nuestro país «hacen referencia fundamentalmente a la situación del sector financiero, a la necesidad de su reestructuración». Un asunto «al que hemos llegado tarde y que ahora nos obliga a pedir ayuda a la UE para que nuestros bancos salgan adelante. Esto es esencial para la recuperación porque es clave para el crédito», afirmó, aunque precisamente con este argumento se explica menos aún por qué el mismo día que el Eurogrupo daba la luz verde definitiva al rescate -hasta 100.000 millones- de la banca española, se redoblaba la tormenta financiera.
En el Gobierno ya nadie sabe justificar la lentitud de Bruselas y, sobre todo, la pasividad del BCE. Unos ministros lo expresan con más claridad que otros. Ayer, el titular de Exteriores, José Manuel García Margallo, llegó a calificar al BCE de «banco clandestino» y le culpó abiertamente de «no hacer nada para parar el incendio de la deuda pública».
Rajoy y Monti intentarán, a instancias del presidente español, dar una nueva vuelta de tuerca a los pactos que lograron arrancar a finales de junio a los socios europeos. No obstante, Italia duda de la oportunidad de emparejarse claramente con España. El propio Monti aseguró ayer tras presidir su consejo de ministros que los elevados costes de financiación que está soportando su país se deben en buena medida a las dudas que mantienen los mercados sobre la capacidad de España de evitar un rescate completo de su economía.
«Es difícil saber», dijo, «en qué medida el contagio viene de Grecia, Portugal o Irlanda, o de la situación de los bancos españoles».
En medio de este clima de desconcierto y miedo, el Gobierno optó ayer por cuidar al extremo el tono de sus valoraciones, en especial respecto al creciente malestar de los ciudadanos que, el jueves por la noche, salieron multitudinariamente a las calles para protestar por los duros ajustes aprobados, la mayoría de los cuales no se empezarán a sentirse en toda su magnitud hasta el mes de septiembre.
Comprensión y respeto fueron las palabras utilizadas ayer por la número dos del Ejecutivo para referirse a las manifestaciones. «El Gobierno entiende a quienes no comparten y no comprenden las medidas, pero nuestra obligación es sacar a España de la crisis. No es una cuestión ideológica, sino de necesidad nacional», explicó con gesto serio antes de lanzar una petición a las restantes fuerzas políticas, y en especial al PSOE, para que «acompañen al Gobierno en este camino».
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Vicente Lozano
CARLOS SEGOVIA MADRID CORRESPONSAL ECONÓMICO
21/07/2012 ESPAÑA
ANÁLISIS
En la espiral de la muerte

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«No parece haber solución en la Eurozona que haga bajar la prima de riesgo de España a niveles más sostenibles. Sospechamos que España tendrá que realizar una petición formal de asistencia financiera [rescate] para que la Eurozona tome alguna decisión sin condiciones adicionales», señalaba el pasado jueves el banco de inversión estadounidense Citi a sus clientes en todo el mundo. Es decir, que Mariano Rajoy, como ya ha hecho con el rescate bancario, tendría, en opinión de Citi, que pasar por la humillación de pedir rescate para que el fondo europeo comience a actuar.
«España ha entrado en la espiral de la muerte en la que la prima de riesgo encarece la financiaciación y aumenta por tanto la inquietud de que no va a poder devolver sus deudas, por lo que vuelve a subir la prima», aseguraba ayer a la agencia BloombergRichard McGuire, analista en Londres de Rabobank. «En España lo peor está por llegar, el peor impacto de la recesión aparecerá más adelante en este mismo año cuando surtan efecto las medidas de ajuste». sostiene en un análisis a sus clientes el francés BNP, que augura una caída adicional inmediata del 10% en los precios de las viviendas.
«Aunque el Gobierno central ha declarado en muchas ocasiones que tomaría el control de los presupuestos de una región que se desvíe del objetivo del déficit, está por ver si lo hace y cómo pondría en práctica esa intervención», cuestiona la agencia de calificación Moody's. En su opinión, da igual quién gobierna el país, el caso es que en 2012, un año más, las autonomías se van a saltar el objetivo de déficit en más de 10.000 millones de euros. El Gobierno sabe que el mercado pide sangre, la intervención de una comunidad autónoma para dar ejemplo de seriedad y por eso fue tan conveniente políticamente al Gobierno que la que diera ayer el primer paso de debilidad y de pedir rescate fuera la Comunidad Valenciana. La más previsible por los mercados y presidida por el popularAlberto Fabra. Al dar Fabra la nota, será más fácil y menos polémico políticamente que le sigan rápidamente los pasos Artur Mas, presidente de la Generalitat catalana y, atención, Castilla-La Mancha. La poderosa secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, va a tener que pedir rescate al Gobierno.
Pero para el citado McGuire, la petición de rescate de la Comunidad Valenciana «muestra la incapacidad del Gobierno de embridar a las comunidades autónomas» y ésta es la visión que tienen de España algunas de las entidades que mueven el mercado y que empujan a la cuarta economía del euro hacia la intervención. Fue impresionante ver ayer en rueda de prensa cómo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, evitaba descartar la intervención.
El exabrupto de José Manuel García-Margallo calificando de «clandestino» al Banco Central Europeo (BCE) por no ayudar, sonó a petición desesperada. Es como una condena que se acerca. Hay quien piensa que lo mejor es a estas alturas es la intervención formal que nos proteja y nos fuerce a tomar las medidas de modernización y viabilidad de nuestra economía que no somos capaces de tomar nosotros mismos. Pero es un error, la intervención es peor. como se ha visto en Grecia y Portugal. El mejor de los rescatados, Irlanda, aún sigue con primas de riesgo de 500 puntos básicos con respecto a Alemania, porque lleva ya el estigma.
Los mercados no olvidan durante generaciones a los países que no pudieron resolver sus propios problemas. ¿Son crueles los mercados? Hay mucho componente de especulación pero basta ponerse en el lugar de un inversor extranjero que no mira banderas. España debe al mundo, al igual que Grecia, Portugal e Irlanda, la suma equivalente a lo que produce anualmente, su PIB, mientras que Alemania adeuda el 20%. Y, según admite ya desde ayer el propio Gobierno, el PIB tampoco va a crecer el año que viene, por lo que la deuda será cada vez más difícil de devolver.
El coste de lo que debemos aumenta casi un tercio en los Presupuestos, mientras la recaudación cae por la recesión. La herencia de Zapatero es una losa y Rajoy no ha sido lo rápido y contundente que prometía. Cuanto más sube la desconfianza, menos dinero para lo que no sea pagar los intereses. Es la espiral.
PABLO RODRÍGUEZ SUANZES MADRID
21/07/2012 ESPAÑA
Los intereses de la deuda se disparan en 2013
España pagará 37.962 millones, un 25% más que en prestaciones de paro

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El año que viene, con la economía todavía muy lejos de recuperarse y con la tasa de paro en el 24,3%, España destinará 37.962 millones de euros a los pagos de los intereses de la deuda, un 31,6% más de lo presupuestado en 2012 (28.848 millones) y casi un 25% más de lo que se destina en la actualidad a pagar las prestaciones de desempleo (30.474).
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, presentó ayer los objetivos de estabilidad para el periodo 2013 y 2015, así como el nuevo techo de gasto no financiero. Los cálculos de Hacienda son más pesimistas que hace apenas unos meses y prevén que la recesión se alargue al próximo ejercicio y que el PIB español no levante cabeza hasta 2014.
Sin embargo, Montoro también explicó que su Departamento ha revisado al alza el dato de este ejercicio. Hasta ayer, la previsión oficial era una contracción del 1,7% en 2012 y un modesto crecimiento del 0,2% del PIB en 2013. Ahora, espera una caída del 1,5% este año y del 0,5% el que viene, en la línea de lo señalado por organismos internacionales y servicios de estudios. Sin embargo, éstos, como el FMI hace unos días, preveían que la economía sufriera una contracción del 0,6% el próximo año, pero antes de la puesta en marcha de la batería de ajustes y las subidas de impuestos.
El propio ministro de Economía, Luis de Guindos, ha admitido que los recortes podrían generar un efecto contractivo en la actividad a corto plazo, lo que sin embargo parece no preocupar tanto en Hacienda, que afirma haber trabajado para «no agudizar la caída de la actividad económica». Incluso cree que el efecto sobre el empleo será mucho menor que ahora, con una destrucción de apenas el 0,2%.
Montoro explicó tras el Consejo de Ministros que el deterioro de la situación en los mercados, con la prima en máximos desde la entrada en el euro, obligará a desembolsar 9.114 millones de euros más respecto al presupuesto de este año en pagos por intereses de la deuda, casi uno de cada 10 euros gastados por el Estado. En 2007, antes de la crisis, los Presupuestos Generales destinaban únicamente 13.727 millones de euros a esa partida. El próximo ejercicio la cifra se habrá casi triplicado, hasta los 37.962 millones, algo más que el presupuesto del Servicio Público de Empleo. Y eso si la prima de riesgo no sigue subiendo en los próximos meses.
Según sus estimaciones, el Estado logrará recaudar 124.045 millones de euros por la vía impositiva en 2013 -un 4% más, que dependerá en gran medida de la recuperación de la actividad y del crecimiento de los países vecinos- y sumará otros 40.778 (el 3,8% del PIB) en el exceso del «objetivo de déficit». A ello restará 2.271 millones en contabilidad nacional y 35.314 en la financiación de las administraciones territoriales, para fijar un techo de gasto final de 126.792 millones.
La cantidad es significativa, porque supone un aumento del 9,2% respecto a este año. Si se descuentan los intereses y las aportaciones a la Seguridad Social (que aumentarán en 6.683 millones de euros), el techo ascendería a sólo 73.255 millones, un 6,6% menos que ahora.
Asimismo, Montoro señaló que el gasto de los ministerios, excluidas las obligaciones de los ejercicios anteriores y las aportaciones al Servicio Público Estatal de Empleo y la Seguridad Social, disminuirá un 12,2% más, pasando de 35.392 a 31.057 millones.
MIKEL SEGOVIA BILBAO
21/07/2012 ESPAÑA
Urkullu urge a PP y PSOE a eliminar el Senado
. Recortes de gasto y de Estado. La receta, a medio camino entre el ajuste y la propuesta nacionalista, la lanzó ayer el presidente del PNV y candidato a lehendakari, Iñigo Urkullu. El dirigente abertzale apeló a la Constitución para promover la eliminación de dos estamentos centrales del actual modelo de Estado: el Senado y las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno, así como la reducción de efectivos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en el País Vasco. Medidas encaminadas a limitar lo que consideró un riesgo real de «recentralización» soterrado en los planes de ajuste del Gobierno de Mariano Rajoy. El adelgazamiento del peso de la estructura del Estado por el que aboga el PNV se completa con la petición de reducciones importantes en los Presupuestos de dos de los ministerios fundamentales del Ejecutivo, el de Defensa y el de Interior, además de la partida destinada a la Casa Real.
Todo un órdago lanzado ayer, en lo que fue presentado como un avance de las propuestas electorales con las que concurrirá el PNV y en las que no faltó la reclamación de un trato diferenciado al País Vasco, no sólo por encontrarse en una mejor situación económica, sino fundamentalmente por el carácter «bilateral de nuestro sistema político-económico» con el Estado.
Pulso institucional
El pulso institucional lo lanzó el PNV, pero no lo promoverá. Urkullu apeló a PSOE y PP para que, al igual que hicieron hace casi un año para impulsar una reforma exprés de la Constitución -para incluir en la Carta Magna la limitación del déficit-, impulsen ahora la eliminación de la Cámara Alta, que según el PNV incumple su función de cámara territorial. Estas medidas «de urgencia» también incluyen la exigencia de «adecuación» de los efectivos de la Policía, la Guardia Civil y el Ejército en el País Vasco, para limitarla a las competencias que no tengan asumidas las comunidades.
Para el PNV, detrás de los recortes que semana a semana aprueba el Consejo de Ministros se oculta «una intolerable vuelta al centralismo político e institucional». Urkullu defiende que el País Vasco no aplique los recortes si vulneran competencias del autogobierno vasco, «como son la Ley de Dependencia, la deducción por vivienda o la modificación del Impuesto de Sociedades». Más aún, el candidato a lehendakari advirtió que no aceptará que «al amparo de normativa básica» se fuerce el cumplimiento de los ajustes. «Nos resistiremos democráticamente», dijo.