23/06/2012 SALVADOR SOSTRES
Suplicarás por un trabajo
. Una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea establece que un trabajador que enferme durante sus vacaciones tiene derecho a recuperar los días de descanso. Esta sentencia es de obligado cumplimiento y se debe trasladar a la legislación española y de todos los Estados miembros.
La aberración de que un empresario tenga que pagar las vacaciones de sus empleados es un cáncer para nuestro sistema productivo y para nuestra vida moral sólo comparable a la irresponsabilidad con que los médicos te dan la baja por cualquier chorrada. Ahora que ambas circunstancias se han juntado, un ejército de caraduras y holgazanes marchará sobre nuestras empresas, destrozándolas.
Recuerdo el tiempo en que los trabajadores aprovechaban su mes de vacaciones para operarse, si les hacía falta, para no perjudicar a su empresa con una baja innecesaria. Porque sabían que perjudicar a su empresa era perjudicarse, y tenían clarísimo que su suerte estaba ligada a la prosperidad de su empresario. Así se levantan las naciones importantes. Con esa fidelidad, con esa reciprocidad, con ese compromiso que no es sólo laboral y que dignifica todos los espacios de la vida pública.
Hoy, las bajas fraudulentas y las enfermedades inventadas o exageradas están al orden del día; y muchos trabajadores creen que su éxito es estafar a su empresario, al que ven como el enemigo. Y a partir de ahora, con estos médicos de tan dudosa profesionalidad que por un resfriado te dan la baja, un empleado podrá perfectamente tomarse vacaciones en julio y no regresar hasta pasada la Semana Santa.
Luego dirán que la culpa es de Bankia, de los productos financieros tóxicos, de los políticos corruptos y hasta del capitalismo. Pero la culpa, la culpa más enorme y más perniciosa, la tiene la socialdemocracia con sus vacaciones pagadas, los jueces sindicalistas -valga el pleonasmo- que cualquier despido lo juzgan improcedente y los médicos que se ríen del juramento hipocrático, concediendo bajas que saben perfectamente que son una estafa.
La culpa la tienen los débiles que han construido su vida sobre la ilusión por sus vacaciones, en lugar de construirla sobre el empeño por su trabajo. La culpa es de los que, en lugar de proteger al empresario que les paga el sueldo y los derechos, intentan saquearle y destruirle. La culpa es de los millones de vidas menores, vividas sin honor ni deseo de un mundo mejor, pensando sólo en el fin de semana.
Pagaremos por ello, pagaremos un precio tan salvaje que no podrás ni creerlo. Los que se quejan de los recortes de pacotilla de Rajoy sabrán lo que es la austeridad cuando lleguen las medidas verdaderas. Cuando tengan que venir de fuera a hacer lo que nuestros gobernantes no tuvieron ni el coraje ni la honradez de llevar a cabo. Suplicarás por un trabajo.
Ahora te crees muy listo cuando piensas en las vacaciones de tres meses que podrás organizarte con una baja estratégica a principios de agosto por resfriado, y otra por Santa María porque te duele un dedo; pero más temprano que tarde, acabarás suplicando por un trabajo, aunque sea fregando platos o letrinas. Los días personales serán un concepto incomprensible, y creerán haber hallado el Reino de los Cielos los que antes, con desdén, se llamaban a sí mismos mileuristas.
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
23/06/2012
OTRAS VOCES
Una victoria de ETA
Sortu o la infamia hecha sentencia

El Tribunal Constitucional, patroneado por Pascual Sala, ha perpetrado esta semana por seis votos a cinco una sentencia que legaliza Sortu, marca electoral de ETA. El TC se estrenó con un histórico alarde prevaricación: declarar legal el expolio de Rumasa, cuando la mayoría de sus miembros lo consideraba ilegal. Y se ha superado a sí mismo con dos fechorías recientes: aprobar parcialmente el Estatuto de Cataluña, anticonstitucional de principio a fin, y legalizar lo que EL MUNDO denominó «el partido de la ETA», anulando dos sentencias del Supremo respaldadas por pruebas irrebatibles: la que declaró ilegal la coalición Bildu y la que hizo lo mismo con Sortu, reencarnación de Batasuna, disuelta por sentencia del Supremo respaldada unánimemente por el Constitucional. Pues bien, aquellos antibatasunos, como la ponente de la sentencia Elisa Pérez Vera, son ahora probildutarras y prosortuarras, se atribuyen la competencia que no tienen para derogar las sentencias del Supremo y exhiben un solo argumento de fondo: no cabe dudar de la sinceridad etarra. Pero sí de la de la Policía, la Guardia Civil y el Supremo.
Una dimisión anunciada
Buen viaje, señor Dívar
El presidente del Supremo y del CGPJ dejó ayer sus cargos tan lloroso tras los cristales como Boabdil el Chico, que tras perder Granada ante los Reyes Católicos se despidió de la Alhambra gemebundo y abroncado por su madre. Pero a Dívar no lo han destronado Isabel y Fernando, tanto monta, sino Cebrián y Rubalcaba, monta tanto, con la ayuda de Gallardón, rencarnación de El Zagal, tío de Boabdil, diestro en conspiraciones y maestro en deserciones. La izquierda judicial, con Gómez Benítez y Margarita Robles a la cabeza y PRISA en la sala de ventiladores, fue a por él; y la Derecha lo abandonó por no justificar 28.000 euros en viajes particulares facturados al CGPJ. Dívar quiso llevarse dos últimas fotos: una con el Rey y otra en Cádiz, en el 200 aniversario del Supremo. Pero el Rey se largó a Arabia y Dívar no se atrevió a ir a Cádiz, donde dicen que pasó entrañables fines de semana. Su sucesor Fernando de Rosa dijo que se va dolidísimo. Si se hubiera ido instando a todos los vocales a justificar todos los gastos de viaje como él, merecería más respeto.
El informe de las auditoras
De Guindos
pedirá el lunes el rescatín
Como detectó JohnMüller en plena tormenta política tras el anuncio del rescate por parte de la UE del sector financiero español, mayormente de las cajas de ahorros arruinadas por los políticos que las mangonean, el Gobierno nunca ha pedido el rescatín -para diferenciarlo del rescatón que sería la intervención total de la economía española-. Es pasmoso: se presta dinero a quien no lo pide pese a necesitarlo angustiosamente. Pero en realidad es un remoloneo que De Guindos quería alargar hasta el 1 de julio o, al menos, hasta conocer el resultado de las dos auditorías externas sobre los problemas de bancos y cajas.
Las auditorías han ido mejor que lo anunciado por los rumorólogos y como avanzó el FMI -40.000 millones de euros- y economistas españoles como Alberto Recarte -entre 40.000 y 60.000-. Los tres bancos mayores -Santander BBVA y CaixaBank- no necesitan ayuda y sólo cuatro agrupadas por MAFO serían realmente rescatadas. Hay un 1% de posibilidades de precisar 62.000 millones, pero el 99% está en torno a los 45.000 euros. A ver si este lunes De Guindos pide lo que ya nos han prestado.
Se juega en clave blanca
España quiere llegar a Portugal
La Eurocopa ha entrado por fin en la etapa electrizante de las eliminatorias a un solo partido. Hoy España se medirá a Francia y si logra vencerla -cosa que nunca ha conseguido en competición oficial- se disputará el acceso a la final con Portugal, que de la mano de un Cristiano Ronaldo inconmensurable ha sido el primero en alcanzar las semifinales. Tras un comienzo mortecino aprovechado por las tribus de guardiólogos y valdanágoras para ridiculizar al astro luso, ese guapo, rico y gran futbolista de Madeira al que sus padres pusieron Ronaldo en homenaje a Ronald Reagan, que ha liquidado a Holanda -dos goles, dos palos y dos pases de gol- y a la República Checa -dos palos y golazo de cabeza-. Portugal, incluido Cristiano, no es invencible, como demostró España en el Mundial de Sudáfrica, pero hasta ahora estamos jugando bastante mal, y Portugal está jugando bien, a rachas muy bien. Se juega en clave blanca: hoy Casillas contra Benzema; si ganamos, contra Cristiano, Pepe y Coentrao; y si volvemos a ganar, contra Özil y Khedira. Sólo falta Mourinho.
LA POLÉMICA NACIONAL
23/06/2012 VÍCTOR DE LA SERNA
Una 'normalización' a golpe de ruedas de molino
. Con entusiasmo conciso, Iñaki Gabilondo, en elpais.com, saludaba la legalización: «Euskadi, minuto uno. Empieza el futuro». Mucho más alambicado resultaba el editorial de El País respaldando un fallo «coherente»: «La posibilidad de una involución en el alejamiento entre la izquierda abertzale y ETA no es descartable. Ahora bien, las incertidumbres del futuro no pueden abolirse aferrándose mecánicamente a las seguridades del pasado». Bravo al beneficio de la duda. Igual de torpe en su redacción («la sentencia ha obtenido de inmediato la beligerancia del ministro de Justicia») el editorial de El Periódico: «Entrar ahora a considerar si el fallo del Constitucional tiene o no relación con la orientación política de sus miembros y hacer conjeturas sobre cuál habría sido la sentencia si se hubiera emitido tras la próxima renovación del tribunal es estéril. Lo importante es que se trata de un acuerdo lógico y trascendente, y que encaja con la lenta pero irreversible normalización política de Euskadi».
Julio M. Lázaro, en El País, iba algo más lejos en el análisis de las bondades del fallo y de su «principal novedad»: «Por primera vez en la historia del Constitucional hay una enumeración 'tajante y objetiva' de las conductas y actos que pueden conllevar la ilegalización a posteriori de un partido político legalizado. (...) Contiene un especial reconocimiento a las víctimas del terrorismo y de las actitudes que frente a ellas pueden significar un apoyo o reconocimiento de la actividad terrorista». Pero Joseba Arregi, ex consejero del Gobierno vasco, en EL MUNDO, veía un desliz freudiano del Constitucional en el rosario de exigencias : «Si la mayoría del Tribunal va a exigir garantías de futuro para que esta formación política siga siendo legal, igual es que la sentencia no está tan fundada como pareciera».
Las críticas eran mucho más rotundas que las alabanzas. Así, José María Marco, en La Razón: «Al respaldar la legalización de Sortu sin que haya condena de la violencia, el Tribunal Constitucional acaba de dictaminar por segunda vez que la violencia no es rechazable ni descartable en una democracia». Por su parte, Hermann Tertsch, en ABC, denunciaba «enfermas ambiciones» de Zapatero, pero también al «despistado o indolente» Rajoy: «¿Y España? A perder. La bolsa, la vida y el alma. Y siempre por cobardía e indolencia propias. ¿Cómo nos va a creer nadie si a diario demostramos que no creemos en nada?».
Y Federico Jiménez Losantos, en EL MUNDO, se apuntaba a la petición de Esperanza Aguirre: «El siniestro Supremo del Supremo, la Tercera Cámara golpista que se ha situado por encima del Senado y del Congreso, debe desaparecer para siempre. Y convertirse, como vienen pidiendo juristas, políticos y medios de comunicación, en una sala de garantías constitucionales» del Supremo.
Viajeros por la patria
e RAFAEL RIBÓ / ADRIANO
PEDRO G. CUARTANGO
.
Viajó al norte de Inglaterra, luego se desplazó con sus huestes hasta Mauritania, atravesó el Mediterráneo para visitar Grecia y luego bordeó el Mar Negro hasta llegar a Persia, volvió a Italia y, por último, se fue a conocer Egipto y la antigua Cartago. Los lectores pensarán que estamos hablando de Rafael Ribó, el síndic de greuges de Cataluña, pero no. El itinerario descrito corresponde al del emperador Adriano, nacido en la Itálica hispánica, que pasó más de la mitad de sus 21 años de reinado fuera de Roma.
Adriano quería evocar, sin duda, las hazañas viajeras y militares de Alejandro El Magno, pero no llegó a tanto como Rafael Ribó, que ha realizado 50 viajes por el mundo en tan sólo dos años. De Bermudas a Taipei o de Kazajistán a México pasando por Colombia. El emperador palidecería de envidia.
Un diputado del PP comparó a Ribó con Willy Fogg, la adaptación en dibujos animados de Phileas Fogg, el famoso personaje de Verne que da la vuelta al planeta en 80 días. A Fogg le sobró uno para cumplir su hazaña, pero Ribó es capaz de circundar el globo terráqueo en tan sólo 48 horas.
Adriano y Ribó tienen muchas cosas en común. La principal es su patriotismo. Adriano no descansaba para engrandecer los límites del imperio y Ribó viaja, como él ha explicado, para llevar la bandera de Cataluña por el mundo.
Como dijo anteayer, los que le atacan quieren denostar el modelo autonómico que él encarna tan austeramente. Son fanáticos que no entienden por qué se ha gastado cientos de miles de euros en esos 50 viajes que tenían como finalidad fer pais.
Si Adriano tenía las legiones para ensanchar sus fronteras y levantó un fantástico muro que marcaba los confines de su imperio en Britannia, Rafael Ribó dispone de 87 funcionarios a su servicio no para hacer un aburrido trabajo burocrático sino para promover la imagen de Cataluña en los cinco continentes. ¿Qué mejor empleo se puede dar al dinero que pagamos los contribuyentes?
Por eso, todos los partidos catalanes -excepto el malvado PP- han cerrado filas en torno a este funcionario ejemplar, al que ICV defendió con el argumento de que su reprobación supone «un intento de aniquilar una concepción federalista del Estado». Y es que ahora el federalismo consiste en coger todas las semanas un avión para ir de Nueva Zelanda al Polo Norte.
Pues bien, que siga el síndic emulando al glorioso Adriano en nombre de la patria. Los catalanes pueden estar tranquilos, porque Ribó, en lugar de defender a los ciudadanos contra los abusos del poder, se dedica a la pesada obligación de ser el ministro de Exteriores de Artur Mas.
EL CORREO CATALÁN
23/06/2012 ARCADI ESPADA
El 0,35% por el todo
. La otra mañana, cuando se cumplían 25 años de la matanza de Hipercor, Carlos Herrera preguntó a los participantes en la tertulia si serían capaces de reunirse con un terrorista que les hubiera convertido en víctimas directas de su crimen. Yo pensé que de todos nosotros el único que podía responder a esa pregunta sin poner en funcionamiento un dudoso mecanismo de la imaginación era el propio Herrera, que durante medio minuto inolvidable viajó en un ascensor con el paquete bomba que podría haberle matado. Y entonces dijo:
-Pues creo que yo tendría curiosidad de verle.
La apelación a la curiosidad me dejó pensativo. Herrera no aludía a ningún sentimiento trascendente ni hondo, a ningún ímpetu ético, ni a la religión ni a la venganza. Curiosidad, eso dijo. Encararse frente al hombre que le había dejado el paquete con intención de matarle. Su curiosidad tenía el habitual flanco débil de la acción terrorista. El terrorista no suele tener nada personal con la víctima y eso es lo verdaderamente insoportable, según demostró Ferlosio en uno de sus clásicos artículos inalcanzables. Por lo tanto, la curiosidad de Herrera no podía proyectarse a partir del convencional 'qué te había hecho yo para que quisieras matarme', porque yo y cualquier otra forma de la identidad probablemente no tenían mayor sentido para su asesino: y entiéndase así el posesivo como el resultado de la aplicación de una ley mecánica y no psicológica.
Su respuesta me interesó porque, como sabes, llevo tiempo observando este llamativo desfile de víctimas que acceden a reunirse con terroristas, y que tuvo un momento exactamente espectacular cuando Roberto Manrique, víctima del atentado de Hipercor, anunció a la prensa que iba a verse con un tal Caride, asesino confeso y sentenciado, preso en la cárcel de Álava, e incluso anunció que no le daría la mano; lo que, entre nosotros, me pareció una notable falta de educación, pobre señor Caride. Oyendo a Manrique y viendo también, porque coincidió en esos días, las efusiones sentimentales nítidamente fotografiadas de víctimas de ETA y del Batallón Vasco Español y de la Policía española, reunidas el otro día en San Sebastián, y que dijeron llevar cinco años estudiándose el dolor, creo que no está lejano el día en que entre en juego la televisión y retransmita uno de esos encuentros entre asesinos y víctimas, alguno de los cuales es probable que ya esté filmado; y vete a ver si una serie, porque nada le gusta más a la televisión que meter la nariz en esas instancias íntimas.
Lo que, si sucede, va a parecerme nada, como te he anticipado antes, porque hace muchos años que no me meto en la piel de nadie, no sea que me encuentre con Capote, y sudando. Y porque ya me ha limado la costumbre: si la televisión ha intervenido en el enfrentamiento entre víctimas y verdugos de la violencia común, por qué no habría de hacerlo en los abrazos entre víctimas y verdugos de la violencia política, siempre tan ennoblecedora. Se trata sólo de encontrar el momento y el espónsor, y va a haber de lo uno y de lo otro.
Si nada debo objetar a las maniobras íntimas de una víctima con su asesino, sí tengo algo que decirte respecto a su proyección pública. No para que la limiten, desde luego, y te insisto, porque quién soy yo para meterme en los laberintos del duelo, y para no aceptar lo evidente, esto es, que en nuestra época el duelo, para algunas conciencias, debe proyectarse en los medios, y a tambor batiente, supongo que esperando encontrar allí el eco lenitivo de las antiguas plañideras. Pero sin pedir limitación, sí pido equidad. Y concreta. Pido que, al tiempo que se exhiben esas víctimas generosas, sensibles y humanísimas, se dé cuenta también, aunque sea fuera del horario infantil, del que llamaré el discurso del odio.
Es decir. Junto a las edificantes historias de perdón y arrepentimiento que nos traen nuestros medios, hay otras, ya sé que menos presentables pero igualmente humanas, de personas que jamás van a olvidar ni a perdonar, de hombres y mujeres cuyo duelo consiste en la evocación diaria, imprescriptible, obsesionada, de lo que perdieron, personas que sólo querrían ver muerto y hasta desfigurado a aquel que mató a sus hijos, a su pareja o a sus padres, y a los que estas ceremonias de cárceles, presos, víctimas y mediadores aumenta su dolor, como lo hace también la constatación de que las víctimas son tan distintas que hasta se diría, en literatura, que ni la muerte tienen en común. A mi modo de ver, y no sé qué pensarás tú, amigo mío, no resulta decente dejar consumirse a estas pobres gentes en su odio. ¡También tienen derecho a exhibirlo! Y ante los periódicos y ante la televisión. Si ése es el duelo que acordamos, que pueda serlo para todos.
Desconozco cuántas personas de este tipo, y con este dolor insurgente, quedan en España. Sólo puedo decirte que conozco a una. Pero sé que el terrorismo vasco ha dejado 858 muertos y tres mil heridos, y que en estas ceremonias de la reconciliación no han participado más de 14 víctimas. Lo que representa, exactamente, un 0,35 por ciento del total. De los mecanismos de mi oficio, conozco en especial la llamada sinécdoque, tan femenina, que consiste en representar el todo por la parte y viceversa. Y conozco cuán rematadamente perversa y manipuladora es su naturaleza. Y hasta qué punto es capaz de convertir la cifra del 0,35 en la letra decretada del perdón.
Sigue con salud,
A.
A DIESTRA Y SINIESTRA
23/06/2012 DAVID TORRES
El pulpo Paul juega en bolsa
. Nada más semejante a una tertulia de economía que una tertulia de fútbol: nadie tiene ni idea de lo que están hablando. De hecho, los dos mazos de tertulianos podrían intercambiarse en medio de la discusión y muy pocos se darían cuenta de la diferencia. Ambas son disciplinas aleatorias donde el azar y la imprevisión campan a sus anchas y los pronósticos se descojonan. Una de las favoritas al título, Holanda, actual subcampeona mundial, quedó eliminada tras dedicarse a destripar terrones, y Standard & Poor's y las demás agencias de descalificación podrían ejercer su labor de mal fario con una bola de cristal y dos velas negras.
En efecto, si esos grandes expertos mundiales concedían la máxima puntuación a Lehman Brothers justo un día antes de la catástrofe, hay que concluir que, como ciencia, la economía no ha adelantado mucho desde aquellos tiempos legañosos en que los druidas rajaban una gallina y descifraban garabatos entre las entrañas. Un niño hurgando con un palito en una mierda podía haber obtenido predicciones más ajustadas. Otro tanto vale para los popes del fútbol, quienes, no se sabe por qué, suelen ser tipos rechonchos y sedentarios que verbalizan enciclopedias completas de chuminadas acerca de un deporte básicamente onomatopéyico.
Un día erigen sacrificios humanos a Del Bosque, ese avatar de Obélix sin menhir y sin trenzas que nos bañó en la marmita mágica del fútbol, y otro lo defenestran por torpón, igual que en ese pueblo maño donde sacaban a la Virgen en procesión para que lloviera y, si el cielo hacía oídos sordos a las plegarias, acababan arrojándola al lecho seco del río. Una profesión que bautizó a Luis Aragonés como El sabio de Hortaleza lo dice todo sobre la profesión y sobre Hortaleza.
Lo bueno del fútbol, y de la economía, es que cualquier tuercebotas (yo mismo, por ejemplo) puede disertar ex cathedra sin más títulos que un copazo de anís o una licencia de taxista. Los taxistas hablan con desparpajo de la prima de riesgo y del doble pivote, como si te estuvieran contando el penúltimo ligue en una discoteca. Zapatero aprendió economía en dos tardes, Rajoy todavía piensa que el rescate es el juego aquel que jugaba de niño en Pontevedra y el pulpo Paul compra acciones en Bolsa. El fútbol, como la economía, es una asignatura estrictamente ingobernable, más propia de octópodos que de bípedos. Desde que la banca ha reescrito la última frase del Tractatus («De lo que no se puede hablar, se debe pagar») a Wittgenstein se le ha quedado cara de delantero centro
AJUSTE DE CUENTAS
23/06/2012 JOHN MÜLLER
España rehace su posición en la UE
. La cumbre de Roma ha sido un paso clave en la reconstrucción de la posición estratégica de España en la Eurozona que había resultado muy erosionada por una serie de errores del Gobierno. Es significativo que Rajoy y Monti coincidieran ayer en destacar «la irreversibilidad del euro». Eso significa que ambos creen que los problemas del euro ahora son esencialmente políticos y no económicos.
El déficit fiscal, la deuda pública y la balanza exterior de la Eurozona están mucho más equilibrados que los de EEUU, Japón o el Reino Unido. Sin embargo, los inversores no dejan de irse de Europa en busca de mejores oportunidades. Eso no puede deberse a otra cosa que a la debilidad del euro, provocada por dos intensos años de especulaciones sobre si la moneda única prevalecerá o si algunos de sus miembros (empezando por Grecia) tendrían que abandonarla.
La crisis destruyó algunas premisas básicas del euro. Por ejemplo, que no habría transferencias fiscales entre países, cosa que finalmente ha ocurrido en los rescates de Grecia, Portugal e Irlanda. Así, no es raro que los mercados desconfíen.
Por eso, uno de los ejes del discurso desarrollado por Rajoy en los últimos días ha sido el de que la UE debe transmitir una potente señal de que el euro es un proceso sin vuelta atrás. El primero que ha tenido que hacerse cargo de esta premisa es él mismo, ya que a su mesa han llegado diversas hipótesis de sus colaboradores y algunas de ellas contemplaban el retorno de España a la peseta, tesis que también se acaricia (y se acariciará con más ahínco en el futuro) en algunos círculos de izquierda. Resulta increíble que se considerara esta hipótesis en serio. Algunos presidentes de empresas públicas llegaron a tocar de oído tras escuchar algunas notas en Moncloa. Siempre desafinaban porque la salida del euro supondría que España renuncia definitivamente a la modernidad y al mejor proyecto de nuestra civilización en 50 años.
Una segunda idea que Rajoy ha defendido estos días, tiene que ver con que, una vez asumido el saneamiento de las cuentas públicas, es imprescindible abordar el crecimiento. Pero para ello es necesario recuperar la estabilidad financiera de la Eurozona. Ahí sólo puede ofrecer un doble discurso: uno a largo plazo, que a los alemanes les suena bien, que es la unión bancaria (mismo regulador, supervisor y fondo de garantía de depósitos para los grandes bancos europeos) y otro a corto que es el que disgusta a Merkel, porque supone una intervención permanente del BCE, proporcionando liquidez a la banca y comprando bonos soberanos.
Da la impresión de que Rajoy ha decidido enmendar desaciertos y volver a los fundamentos de nuestra política europea, sin desplantes que traicionen el sentido de sus afirmaciones y situándose en una perspectiva constructiva.
john.muller@elmundo.es
DESAVENENCIAS
23/06/2012 JAVIER VILLÁN
Heterodoxia: de White a Azaña
Hace años se montó el cirio porque los antitaurinos querían erradicar del paisaje español, el célebre Toro de Osborne. Ahora Caprile pide firmas para que no desaparezca el anuncio de Tío Pepe de la Puerta del Sol. Más calado puede tener el traslado de la cabeza de Azaña, del escultor Evaristo Belloti, del vestíbulo del Congreso a un patio interior. Azaña fue la bestia negra de la derecha cerril: el demonio objeto de los más viles dicterios. Lo que no impide que, con frecuencia, su razonable discurso sobre España se lo apropie también la derecha ilustrada. Es razonable el recelo de IR sobre el significado del traslado del busto.
Y es razonable preguntarse a estas alturas sobre la memoria de otro heterodoxo que ha resucitado un libro: Night and Death. Blanco White vivió a caballo de los siglos XVIII y XIX entre Sevilla y Londres. Era un ilustrado modélico. Alguien que pensaba en la modernidad de España y en librarla del yugo absolutista: un liberal en sentido estricto. Hay en él una contradicción difícil de asimilar para los agnósticos: su heterodoxia entre la ortodoxia católica y la anglicana. Sevillano de al lado de la Maestranza, renegaba de las corridas, lo cual no le impedía afirmar que el mal de España no eran los toros, sino la religión y el mal gobierno. Su atormentada vida de creyente la metió en la pira de los heterodoxos don Marcelino Menéndez Pelayo.
Viene esto a cuento de un soneto que Blanco White escribió en inglés, Night and Death. Lo ha rescatado la editorial Berenice calificándolo a la altura de los mejores sonetos de Shakespeare. Juicio que ya adelantó el polígrafo don Marcelino, poco afecto a Blanco White. Se trata de un análisis con sólida base en estudios y versiones, entre ellas una de Jenaro Talens que afirma su excelencia. La construcción impecable termina con una idea luminosa, en la que coinciden todas la versiones que recoge esta edición: «¿Si la luz engaña qué no hará la vida?».
Tendemos con frecuencia a clasificar. No hace muchos años, el difunto García-Posada se atrevió a elegir como mejor endecasílabo del siglo XX un verso de García Montero: «Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi». Como cumbre de la poesía amorosa de todos los tiempos han quedado de forma irrefutable dos tercetos de Quevedo: «Serán ceniza mas tendrán sentido/ polvo serán, mas polvo enamorado». Y como modelo de fanfarrón está el cervantino: «Caló el chapeo, requirió la espada/ miró al soslayo, fuese y no hubo nada». Respecto a la modernidad, sigo inclinándome por el soneto Nada de Hierro. La extraña unanimidad al considerar Night and Death como el «mejor soneto de habla inglesa» es un acto de conciliación consigo mismo y con los demás, en la complicada vida de White.
apunte lego
23/06/2012 JULIO MIRAVALLS
¿Es Vd. una máquina?
. «¿Por qué se ve azul el cielo?», interrogabas a Altavista -el primer buscador de internet con éxito, en los 90- y te entregaba una página web con una respuesta perfecta. Al asistente de voz del iPhone le preguntas por el mejor teléfono y responde muy pizpireto que un HTC.
Altavista, Google, Siri y otras inteligencias informáticas que andan por ahí, lo que hacen es analizar las preguntas (sus palabras), construir una consulta para bases de datos a su alcance y evaluar respuestas según márgenes de pertinencia de los datos fijados en su programación. Todo es lenguaje.
El Test de Turing, un visionario, se basa en eso, en el lenguaje: un hombre y una máquina en habitaciones separadas contestan preguntas de otro hombre, que intenta descubrir por sus respuestas cuál es el ordenador. Si no lograse distinguirlos se probaría que la máquina es capaz de «pensar».
¿Sí? Cuando Turing hizo su propuesta, el concepto de programación era un restringido arcano. Hay un concurso anual (www. loebner.net) basado en el test y le dirán que todavía no lo ha superado ningún ordenador. Aún a mitad de los 80, cuando este lego volcó su curiosidad en el desafío de las máquinas inteligentes, lo fetén era un lenguaje «de bajo nivel» convertible directamente en código máquina. ¿Qué hace?: leer un valor (0 o 1), sumarlo al siguiente (también 0 o 1), o restarlo, o intercambiarlos, en una jerigonza de invocaciones al stack, o al buffer, o a la bios, o a un segmento de memoria.
Pero ahora abundan lenguajes de programación «de alto nivel» (con palabras clave de uso comprensible) y los ordenadores pueden manejar datos en cualquier lugar remoto, sensores de clima y humedad, interpretar si las noticias son positivas o negativas. Ejércitos de programadores pueden escribir procesos para evaluar opciones hasta el infinito, añadir factores de decisión aleatorios, ambientales o emocionales. «Estados de ánimo»...
Y la máquina responderá según su entrenamiento, educación y experiencia (resultados registrados), como un humano. Puede ganar a un genio del ajedrez o un concurso mundano de la tele. ¿En qué se basa la chispa sináptica que conecta dos neuronas para vincular ideas caprichosamente? ¿Es mejor proceso? Escribe Terry Wallby en Wired que los ordenadores saldrán perdiendo si han de conformarse con emular la inteligencia humana.
Usted mismo, cuando no sabe por qué le viene algo a la cabeza, ¿está seguro de no estar padeciendo algún error de programación?
PASADO MAÑANA
23/06/2012 ERNESTO SÁENZ DE BURUAGA
Marcados
.En España somos muy dados a poner motes. El orejas, el pirulo, el chispas, el tuercas, el tuercebotas, el marqués, el lucecitas, el chipirón, el besugo, son algunos de esos apodos, de motivos fáciles de deducir, que desde mi infancia me permiten identificar a esas personas que todo el pueblo conocía sin muchas veces saber su nombre. Luego hay un grupo genérico de cenizos, gafes, agoreros, pelmazos que están en todas partes y se caracterizan porque no saben disfrutar ni cuando les toca ser felices. Son un grupo muy numeroso.
Esta tarde antes y después del partido de España enseñarán sus muchas virtudes. A ellos se refería Del Bosque cuando arreciaban las críticas a su equipo, a nuestro equipo. El marqués de nuestro fútbol les recordaba que no hemos sabido digerir pasar de pobres a ricos. Son veletas que según vayan los resultados cambia el viento de su crítica. Pero ese viento es tan caprichoso que nunca les deja ser felices. Ni tan siquiera ganando. Suelen ser envidiosos. Como cuenta Luis del Val, la envidia es un pecado muy especial y frustrante. En el resto de los pecados uno suele disfrutar. Pero en éste, cuanto más pecas más sufres, y en ello va la penitencia. Si gana un español, y encima tiene dinero, siempre le sacan el defecto, real o imaginario, por delante de la virtud. Cuídese de ellos cuando los identifique: no es difícil porque están marcados.
Claro que esa marca no tiene más trascendencia que su propia autoestima. Las hay peores. Las que en muchas partes del País Vasco se pone a vecinos por no pensar como la dictadura abertzale. Muchos, además de marcados, eran asesinados. Y sus familiares, señalados de por vida.
Hoy, la universidad vasca nos sorprende con un distintivo al personal que hable euskara. Es una forma de señalar, de estigmatizar, a los que sólo hablen castellano. Recuerda al nazismo. Si alguien no habla euskara tendrá que acudir al «susurrante» -y no es coña-, empleo que se crea para hacer de traductor a corta distancia, sin levantar la voz. Y esto se hace en una universidad, en lo que debería ser la cuna del saber si no se antepusiera la boina a la inteligencia. Yo tenía mi mote: el españolito.
BREVETE
23/06/2012 SECONDAT
El sustituto de lo importante
. Resulta extraño y triste pensar que la escasez de valores en el momento actual de la vida española (crisis de valores más grave que la crisis económica) nos haya llevado a considerar el fútbol como un elemento notable en nuestra convivencia. Pero es así: sustituto de lo importante. Esta noche, millones de ciudadanos seguirán el encuentro con la selección francesa, alcanzando un número de telespectadores muy superior al de los entusiastas que pueden contemplar la intervención del presidente del Gobierno, o de cualquier otro político, en el sitio que sea, incluido el Parlamento. Afirmó el Rey Alfonso XIII, en un acto solemne, que el deporte era más apreciado por las naciones, y menos caro para ellas, que la Liga de Naciones. Una comparación del fútbol con los debates en la sede de la Unión Europea sería muy poco favorable para las instituciones políticas
LA BALSA DE lA MEDUSA
23/06/2012 MANUEL HIDALGO
Mansiones
. En Pamplona, cuando era pequeño, había un vendedor de prensa que voceaba por la Plaza del Castillo. Él también era muy pequeño, un canijo, aunque era muy viejo. Era un excombatiente de la Guerra Civil. Lo recuerdo con un guardapolvo gris, una cartera al cinto, gafas negras y boina. Mi padre lo conocía como El Requeté. Pero su boina era negra. Estaba un poco para allá.
«¡La Ola, La Ola!», gritaba. No entraba en sus cálculos la hache de la revista -deduzco-, cuyo nombre, para él, traía el aroma salado del mar.
El ¡HOLA! es una publicación de enorme difusión. Cuando Franco, nos caía muy gorda, pues siempre salían el Caudillo y su señora, y otras gentes muy arregladas que representaban todo lo que odiábamos los progres. Pensábamos: es el opio.
Ahora, como antes, ¡Hola! -paso a la minúscula para no herir el ojo del lector- es una revista, con idéntico o más éxito, transversal. El gran producto periodístico español, con imitaciones en el extranjero. La miran -incluso la leen- gentes de todas las clases sociales, de todos los niveles de formación, de todas las edades. Algunos dicen que la ven nada más que en la peluquería o en las consultas médicas. Pero no hay que fiarse. ¡Hola! lleva tiempo abriendo y dedicando su cover a una gran mansión, a la casa de ensueño de un multimillonario o un noble. En el último número, al casoplón de la heredera de un imperio de relojería y joyería, situado junto al lago Lemán, muy al nordeste de Villaverde Bajo.
Y esto es lo bueno. Trece páginas de fotografías de una fastuosa residencia, puesta a todo plan, con habitaciones que son más grandes -lujosas, no digamos- que los pisos de todas las familias -numerosas o no, hipotecadas o sí, desahuciadas o no- lectoras de la revista.
Pero los plurales lectores no parecen cabrearse, ni resentirse, ni indignarse con esas viviendas de fábula, inalcanzables para ellos, en tiempos de crisis, de estar a dos velas y con la abuela durmiendo con el niño chico en un sofá desplegable. Esta clase de reportaje viene siendo fórmula eficaz de la revista. ¿Entonces?
Entonces, nada. Ya está inventado. Hollywood lo inventó en la edad contemporánea. Hay que soñar.
Hay que soñar con paraísos lejanos, con utopías inasequibles. Las películas de amor y lujo ya fueron -y son- el consuelo de muchos que vivían y viven en el desamor y en la indigencia. O con lo justo. O con sólo un poco más de lo justo (lo cual es injusto).
Soñar, fabular. Otros no entran al trapo, claro. Y hay otros que, por lo abigarrado y rococó de esas mansiones, se autoengañan pensando que no son paisajes de ensueño, sino de pesadilla. La revista suele enseñar los baños, pero nunca los inodoros -las tazas, vaya-, que igualan a los ricos y a los pobres. Como la muerte. Y ¡Hola! sí suele mostrar funerales. Así recordamos todos que los ricos, como los miserables, también se mueren. ¡Menos mal! Aunque, ¡qué pobres!
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