LAS CUATRO ESQUINAS
26/05/2012
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
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. Adiós a la esposa de Florentino
'Pitina', la gran dama del Bernabéu
En una semana marcada por la estupidez y la manipulación política del fútbol, se nos ha ido por sorpresa la gran dama del palco del Real Madrid, la esposa del presidente blanco, Florentino Pérez, incansable seguidora de su equipo y modelo de urbanidad y buenas maneras en un mundo tirando a bronco y en un medio difícilmente transitable.
Casi nadie sabía que se llamaba María Ángeles Sandoval, porque, desde que Florentino llegó a la presidencia merengue, todos la conocían por su diminutivo afectivo: Pitina.
Tenía una tienda que atendía ella misma, tenía tres hijos estupendos que la adoraban y tenía un marido que ahora no la tiene y que no sabe qué hacer con su vida, porque ella lo era y lo significaba todo. Tras haber padecido un cáncer muy grave y, contra todo pronóstico, haber logrado la clásica remontada madridista y vencerlo hace tres años, Pitina estaba feliz con el triunfo liguero de su equipo y la ampliación hasta 2016 del contrato de Mourinho. Pero un infarto se la llevó inopinadamente, sin un susto, sin un ruido, en una de esas maravillosas noches cálidas de Madrid a las que sólo les falta el fútbol. Y ahora, Pitina.
Cataluña, en quiebra técnica
Los morosos contra la deuda
El paso a la final de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020 ha suscitado la inquina del nacionalismo catalán, pese al apoyo que toda España brindó a los Juegos de Barcelona en 1992. CiU, a través del eurodiputado Tremosa, ha cuestionado que con una deuda como la del Ayuntamiento madrileño se aspire a semejante plataforma, reflexión razonable de no hacerse pública el mismo día en que Artur Mas confesaba que Cataluña está en quiebra técnica y necesita a toda costa la ayuda del Gobierno central, vulgo Madrit. Duchos en dar consejos que no cumplen, los nacionalistas catalanes, según cierto político madrileño, «atacan cuanto atracan». Lo que, según Reuters, dijo Mas ante 70 periodistas extranjeros (no sabemos si se cuentan los españoles) fue: «No nos importa cómo lo hagan, pero tenemos que hacer los pagos a fin de mes». Los bonos patrióticos catalanes fueron degradados a bonos basura hace 10 días y Mas quiere que el Reino de España ayude a tapar los 900 millones de agujero. Eso sí, ha atacado a Esperanza Aguirre antes de censurar a Gallardón, que por su deuda podría ser catalán.
Una madre con sentido del humor
Nace en la cola del paro y se llamará Inem
La nigeriana Clarice lleva en España 20 años y ya había dado a luz a cinco hijos cuando, en la cola del Inem de Alcorcón, sintió que se le adelantaba el sexto. En la oficina de empleo de Parque Lagos pidió ayuda y llamaron al Samur, pero la criatura venía con gran premura a engrosar el ejército del proletariado desempleado, así que Clarice, con la única ayuda de una psiquiatra, en 20 minutos trajo a este valle de lágrimas y paro a un hermoso bebé, algo menguado de peso como corresponde a los ocho meses de gestación pero con muy buena salud.
La madre, además de salud y ánimo, tiene sentido del humor y junto a su marido ha decidido ponerle al niño el nombre de Inem, en recuerdo del lugar en que vio la primera luz.
No sabemos si optarán por el nombre compuesto: José-Inem, Inem-José, Inem-María, Borja-Inem o Inem-Isidro, por las fechas y fiestas.
En todo caso, es la primera prueba de que el Inem, aunque no para crear empleo, sirve para algo bueno.
¡Quién sabe si dentro de tres o cuatro décadas al madrileño ministro de Salud y Seguridad Social le llamarán sus subordinados Don Inem!
Curiosa evolución ideológica
El 'okupa' Verstrynge
En La Salamanquesa, centro dizque social del barrio de Salamanca, la Policía procedía ayer al desalojo de una docena de okupas cuando la cara de un señor les llamó la atención. Tenía un aspecto vagamente juvenil, pero frisaba la sesentena; era de sonrisa fácil, pero nerviosa, se dedicaba a una actividad delictiva pero (algunos dirán porqué) resultó ser profesor de Ciencias Políticas y Sociología de la Complutense. Tras la identificación del piquete okupa, su desalojo -sin detenidos- y el precintado del lugar, un policía aficionado a la tele cayó en la cuenta: ¡era Jorge Verstrynge!
Pues sí, era aquel joven de extrema derecha que Fraga adoptó como delfín de Alianza Popular hasta que, creyéndolo traidor, lo cambió por Gallardón. Antes, había disputado la alcaldía de Madrid en 1983 a Enrique Tierno, que le llamaba, germanizándolo, Ferrrstrrinje.
Tras reñir con el patrón, creó un partido a la diestra de la diestra, coqueteó con Mario Conde y empezó una deriva a la izquierda que le ha llevado al comunismo, al chavismo, a «comprender» el 11-S y a okupar casas. Esperemos que se quede ahí: tiene un bonito chalé
26/05/2012 PEDRO G. CUARTANGO
El signo del oprobio
M. A. FERNÁNDEZ ORDÓÑEZ / CLAUDIO
La caída en desgracia del gobernador del Banco de España me recuerda mucho a la historia del emperador Clau- dio, que acabó sus días envenenado por Agripina, su cuarta mujer y madre de Nerón.
A Fernández Ordóñez no le han obligado a tomar la cicuta, pero -al igual que Claudio- está sufriendo todo tipo de oprobios al final de su mandato.
Claudio era muy impopular en el Senado, le despreciaba la aristocracia romana, le ridiculizaba su propia familia y tenía fama de tonto a pesar de ser sumamente inteligente y un escritor notable. Las descripciones de Tácito y Suetonio sobre su figura son de extremada crueldad.
Fernández Ordóñez se ha convertido también en un hombre repudiado por la opinión pública, humillado por el Gobierno y sobrepasado por una situación que le desborda. Me pregunto por qué no ha abandonado el cargo en un último gesto de dignidad, negándose a asumir el ninguneo permanente al que le ha sometido el Ejecutivo.
El emperador Claudio no disponía de la opción de dimitir y tuvo que soportar las humillaciones de su abuela Livia y de su sobrino Calígula y, luego, de un Senado que se burlaba de él.
Debió de ser muy duro porque Claudio era nieto de Marco Antonio, hijo de Druso y sobrino de Tiberio, por lo que nadie tenía más legitimidad de sangre que él para gobernar Roma.
Octavio Augusto, casado en segundas nupcias con Livia, le puso como tutor a un mulero y Tiberio se negó a hacerle cónsul.
Cuando Calígula fue asesinado, la guardia pretoriana encontró a Claudio escondido tras unas cortinas y decidió proclamarle emperador.
Fernández Ordóñez también fue nombrado por imposición del PSOE, que rompió el consenso que siempre había existido para elegir al gobernador del Banco de España.
Durante su mandato, le hemos escuchado alabar las bondades y destacar la salud del sistema financiero español, que era el más sólido del mundo hasta hace unos meses. Ahora hemos descubierto que es un desastre y que supone una amenaza para la estabilidad económica.
También en esto la trayectoria del gobernador se parece mucho a la de Claudio, que no se ocupaba de la política porque pasaba su tiempo escribiendo una historia sobre Roma que se perdió tras su muerte. Ordóñez estaba tan atareado dando consejos sobre la reforma laboral que olvidó que un montón de cajas estaba en quiebra.
Al gobernador le quedan 47 días en su puesto. Suficientes para que nos explique las causas del agujero de cuatro billones de las antiguas pesetas en Bankia, a la que permitió salir a Bolsa hace diez meses. A consecuencia de su negligencia, 400.000 accionistas han perdido buena parte de sus ahorros.
Resulta muy difícil de entender por qué se aferra al cargo tras una gestión que tanto daño ha hecho a los ciudadanos y a las arcas públicas.
EL CORREO CATALÁN
26/05/2012 ARCADI ESPADA
Qué ilusión
.Querido J:
Este martes estuvo la presidenta Aguirre donde Herrera. Es costumbre de la casa que los periodistas de la tertulia cierren la entrevista con sus preguntas. Yo fui el último. Le pregunté qué haría si estuviese en su mano responder a la pitada que los nacionalistas preparaban para un partido de fútbol que debía celebrarse en Madrid. La presidenta dijo que haría lo de Sarkozy: avisar de que suspendería el partido si el himno era menospreciado. En pocos minutos su declaración estaba en las web noticiosas. Y en menos de una hora ya la decoraban las reacciones y los análisis. Dominaban estas dos conclusiones:
1. En vez de hablar del déficit se puso a hablar de fútbol.
2. La pregunta estaba perfectamente preparada. Se trataba de desviar la atención del déficit y de la huelga de la enseñanza.
Como de costumbre, las dos conclusiones tenían el marcado inconveniente de los hechos. La entrevista había durado 15 minutos: 12 se habían dedicado al déficit y un minuto al fútbol. La otra conclusión me afectaba directamente: si la pregunta estaba preparada yo había tenido que prepararla, en corrompido conciliábulo con la presidenta. Las dos conclusiones se consolidaron en la web y luego pasaron a los periódicos en forma de prestigiosas mentiras analíticas.
Así pues, y ya adaptado a mi inesperada condición servil, decidí escribir en mi blog Making of de Aguirre y su valet. Utilicé esta última palabra en lugar de criado porque me pareció más acorde con la filiación aristocrática de una Gil de Biedma y porque soy un pedante francés. La primera parte de mi anotación era una refutación objetiva de que la presidenta no hubiera hablado del déficit. Era sencilla de escribir y sencilla de entender. La segunda era más complicada. Hubiera podido limitarme a decir que yo había hecho mi pregunta sin conciliábulo alguno. Pero, en primer lugar, me daba asco. Responderles así no era más que una forma de legitimarles. ¡De tu palabra contra la mía! Incluso podría aparecer el vaticanista: «Bien. Se trata de opiniones, todas respetables». En segundo lugar había un problema de eficacia: diciendo modosamente «yo no lo hice» nadie iba a enterarse. El susurro calumnioso requería el estruendo pirotécnico. Por último, last but..., estaba la cuestión de estilo de la que hemos hablado tantas veces. La banda aviar amenaza con hacer del periodismo un erial de significación donde sólo pueda hablarse su lenguaje recto cular de 140 palabras y donde la ironía, los juegos de palabras, los atajos semánticos y la libidinosa intertextualidad estén severamente proscritos. No me da la gana; y lo que aún es peor: no me la dará. ¡Cómo si el vulgo no tuviera pozas donde abrevar! A medida que se prohíbe cualquier relación entre el lenguaje y la inteligencia es más difícil comprender la letra pequeña de las hipotecas. Y así nos va, que diría Sopena.
Por lo tanto, y tras las cifras objetivas, venía este párrafo:
«La intervención de la presidenta estuvo perfectamente preparada. Alrededor de las 8.00 de la mañana, uno de los participantes en el programa, cuyo nombre por el momento voy a callarme, recibió una llamada de la señora Aguirre. Dios sabe cuánto me repelen los diálogos en el periodismo, pero esta vez tengo íntimas razones para hacerlo.
- Oye, que esta mañana voy a estar donde Herrera.
- Qué ilusión, yo también, presidenta.
- Ya lo sé. Que me preguntes por el fútbol y lo que preparan los nacionalistas, por favor.
- No tenías ni que decírmelo, presidenta. Bueno soy yo.
- Hala, hasta luego.
- Hasta luego, presidenta.
Y así se hizo. La antífrasis».
Sólo con recordar, como recordaba la España frascuela que murmura y que calumnia, que era yo el que había hecho la pregunta (y se incluía un link al corte de voz), el texto ya dejaba ver su razón grotesca. Pero además estaban estas marcas chocarreras, cortesía obligatoria para el que queriendo entender pudiera: íntimas razones, donde Herrera, qué ilusión, ni que decírmelo presidenta, bueno soy yo, hala. Por último, y dado que la ironía (alcohol glorioso que permite ver doble: lo que es y lo que no es), no debe, en los periódicos, sostenerse en la ficción, escribí la palabra antífrasis, ese animalito singular que para decir una cosa elige su contraria.
Como esperaba, al poco aparecieron los primeros despeñados, que ni al último agarradero de la antífrasis habían podido sujetarse. Destacaban los que desde el minuto uno habían creído en el conciliábulo corrupto con la presidenta. ¡Allí estaban, celebrando su perspicacia, y ya lo decía yo! Cada vez que caía uno de sus tweets era como si les viera meterse un torrezno de cianuro. Se confirmaba algo que traía el Times del lunes sobre el spoiler, esa práctica de explicar la película a quien aún no la ha visto: el suspense sobrevive a la certeza. Y ya no digamos si se probaba el llamado sesgo de confirmación, esa tierna característica humana que consiste en ver sólo aquello que creemos. Naturalmente, algunos héroes de la lectura, y el primero el ciudadano Mario Cobo, alertaron en seguida sobre el sentido real del texto. ¡Pero quién iba a privar a los creyentes de su orgía! El periodismo ciudadano sólo se parece al periodismo en que tampoco deja que la verdad le estropee una buena noticia. Aún estaba por verse, sin embargo, el prodigio principal. Y era el de la presidenta Aguirre queriéndome desmentir («es falso de toda falsedad...») con un tweet. Por un momento me turbé: si la señora Aguirre desmentía mi post desmentía la antífrasis. ¡O sea que todo sería cierto! Otro torrezno.
A la hora en que te escribo el paisaje demolido es pura maravilla. Se han juntado dos segregaciones. Por un lado los que crucifican a la presidenta escriben: «Cómo Aguirre preparó su declaración sobre la final de la Copa». Por el otro están los que van a morir por ella: «Arcadi Espada se inventó que Aguirre pidió que le preguntaran por los pitidos de la final de Copa». Dos espléndidas y catastróficas mentiras que igualan a los irreductibles. Divertidos, y merecidos efectos colaterales de la verdadera batalla librada y ganada. Porque los cerúleos analistas que diseminan con impunidad el venticello de la calumnia y que van macerando la opinión pública con insinuaciones, sugerencias, medias verdades y toqueteos, y a los que es difícil desmentir por la naturaleza amagada, filistea y flatulenta de su prosa, esos tipos se han quedado esta vez con el seis doble ahorcado.
Un último favor te pido, querido amigo. Ya que coincides alguna vez con la presidenta Aguirre, y si se da la oportunidad, quiero que la tranquilices y le asegures, con la garantía de Antífrasis, el animalito paradójico, que la pregunta formulada rozando las 21.00 horas del martes 22, allí donde Herrera, no la pactó con nadie, incluidos sus valets.
Sigue con salud. A.
LA POLÉMICA NACIONAL
26/05/2012 VÍCTOR DE LA SERNA
Que se puedan desahogar los pueblos oprimidos
.>UNA FINAL DE COPA CON CALENTAMIENTO POLÍTICO PREVIO
.Una propuesta de Esperanza Aguirre sin grandes diferencias con lo que se practica en Francia y otros países -partido a puerta cerrada si se insulta a los símbolos nacionales- desató, antes de la final de Copa de anoche, muchas más tempestades periodísticas que la metódica preparación de protestas e insultos.
Un editorial de El Periódico tildaba la propuesta de Aguirre de «desmesura de cariz autoritario con la que (...) pretende ignorar que la relación entre política y deporte, aunque no deseable, es imposible de evitar». Por tanto, a aguantarse, faltaría más: «En el caso que nos ocupa, los pocos o muchos abucheos de esta noche serán un síntoma más de que la estructuración territorial de España es un asunto no resuelto satisfactoriamente. El probable griterío de aficionados catalanes y vascos no será, ciertamente, una muestra de exquisitez y buenos modales, pero lo más sensato será dejar que fluya como un desahogo».
La sección El acento de El País, conocida por su sentido del matiz, lanzaba por su parte: «Lejos de dar cumplidas explicaciones sobre el déficit oculto descubierto en las cuentas de la Comunidad de Madrid, que eso sí es asunto de su responsabilidad, o de contar a los ciudadanos quién puso 'la pistola en el pecho' de Cajamadrid (...) la presidenta madrileña desvía la atención del respetable agitando un trapo rojo. Y lo hace con una propuesta que implicaría el desalojo de decenas de millares de personas, simplemente porque una parte del público silbe o agite banderas. Es algo que supera cualquier intento de explicación racional. (…) Pitar un himno, como ya ocurrió con el español en la final de 2009 y en presencia del Rey, no es una reivindicación, sino un gesto de mala educación. Pero si ocurriera, tampoco sería una tragedia».
Otro fino estilista, Enric Hernández, señalaba en El Periódico: «La protesta no pasaría de anécdota si no fuera por la conducta incendiaria de los pirómanos de siempre: la
derecha mediática madrileña, esta vez secundada por (...) Aguirre». Y proponía un ungüento amarillo: «Hará bien, pues, La Zarzuela en desdramatizar la protesta de hoy. Y haría mejor si en futuras finales alentase la interpretación de los himnos autonómicos, de pedirlo algún club. Que cantar hoy Els segadors constituya un acto de rebeldía evoca tiempos felizmente superados. ¿O no?». (La confusión entre el tocino y la velocidad, a lo catalán).
Se rebelaba ante todo ello Isabel San Sebastián, en ABC: «Lo peor de todo el esperpento orquestado en torno a la final de la Copa del(…) es la cobardía democrática que demuestra tener nuestra clase política ante este agravio anunciado. (…) Que los órganos de expresión del nacionalismo desacrediten a la presidenta de la Comunidad de Madrid se comprende. No en vano es, hoy por hoy, la única líder del PP cuyo discurso supone un obstáculo para el avance de sus proyectos soberanistas. Lo mismo cabe decir del socialismo, cuya deriva 'discutida y discutible' en lo que atañe a la consideración de España le ha llevado a cosechar los peores resultados electorales de su historia. Pero que se ceben con ella, o la ignoren en actitud displicente, sus propios compañeros de partido, es algo que carece de justificación y hasta de lógica».
Antonio Lucas, en EL MUNDO, pedía sensatez: «Está muy bien lo que decía el poeta José Hierro: 'No debemos vivir de sinrazones'. El fútbol es lo que es, pero ni un paso más allá. Erramos al hacer bujía identitaria de tanta cólera derramada en la grada».
(Ha dejado de funcionar)
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