14/04/2012 SALVADOR SOSTRES Algunas obviedades
Un estudiante que había sido detenido en Barcelona el día de la huelga general mostró su indignación cuando fue puesto en libertad y éstas fueron sus palabras: «Me han detenido injustamente porque no participé en ningún altercado y lo único que hicimos con mis compañeros de facultad fue cortar la Diagonal para protestar pacíficamente como es nuestro derecho». Representantes de los partidos políticos de la izquierda catalana le arroparon a su salida de los juzgados.
Un chico que piensa que tiene derecho a cortar la calle más transitada de su ciudad y que por lo tanto no hay motivo para que le detengan, y que cuenta con el apoyo de los partidos de la izquierda, es algo más que una persona equivocada o que el fracaso del proyecto educativo de sus padres.
Es un símbolo inequívoco de la devastación moral de nuestro tiempo. Es la constatación palmaria del total naufragio de la izquierda. El ministro del Interior acierta cuando quiere convertir en delito convocar manifestaciones violentas por internet porque hay que volver al rigor y a la formalidad que nunca debimos abandonar. Hay que volver a la tensión de la disciplina y a la higiene del orden porque sólo así se garantiza la libertad.
Convocar algaradas por internet tiene que ser delito, cortar las calles es una lesión clarísima e innecesaria de los derechos de los demás que tendría también que tener pena de cárcel, lo mismo que romper escaparates, destrozar mobiliario urbano, insultar a la Policía y ya no digamos agredirla. Educar es reprimir, la masa sólo funciona bajo la presión de la amenaza y para que exista la libertad hay muchas cosas que tienen que estar muy severamente prohibidas.
En la Alemania de 1945 no quedó una sola piedra sobre la otra y al cabo de pocos años los alemanes volvían a liderar Europa; al cabo de pocos más, pasaban directamente a mantenerla y a mantenernos. Parece que fue ayer cuando aquel tsunami arrasó una parte de Japón y ya hoy se puede hablar de normalidad y de brillante recuperación. Fue y ha sido posible porque son pueblos magníficos, de ciudadanos ejemplares con un patriotismo nada genital y muy dispuesto en cambio a esforzarse en pro del bien común y para beneficiar a la comunidad.
Aquí, ante la adversidad, ensuciamos plazas, provocamos a la Policía e incendiamos contenedores. Dice poco de nosotros que ésta sea nuestra respuesta, que sea la nota más alta que seamos capaces de dar. La política y los políticos forman parte de la democracia, pero la calidad de una democracia depende de la calidad de su gente, de la inteligencia y de la capacidad de sacrificio de su gente y por eso en España las cosas nos van tan mal. Podríamos tener políticos mejores, pero tampoco serviría de nada si no mejoráramos como sociedad. Tenemos que dejar de culpar a los demás, practicar la imprescindible autocrítica y asumir que salir del pozo depende de nuestro esfuerzo y es nuestra responsabilidad.
España no sólo tiene que recuperarse: tiene que regenerarse. Resulta fundamental insistir en las olvidadas obviedades: a la autoridad hay que respetarla y no se pueden pisotear los derechos de los demás para reclamar los tuyos.
La fuerza de la ley, como la fuerza física, es mucho mejor exhibirla que tenerla que utilizar, y no hay nada que dote tanto de estructura a una sociedad como el temor de Dios; ni nada que ahuyente más al alborotador que una posible pena de dos años de cárcel.
Tenemos que dejar de hacer el indio y ponernos a trabajar.
EL CORREO CATALÁN14/04/2012 ARCADI ESPADAUn hombre
Querido J.:
El prejuicio antifrancés de muchos españoles es aún más profundo y virulento que el que se proyecta sobre EEUU. El antiamericanismo está generalmente fundamentado, o enmascarado, en causas ideológicas; pero la obsesión del francés es limpiamente orgánica y se nutre de un complejo de inferioridad, por lo demás plenamente justificado. Hasta tal punto que, como ya te he dicho más de una vez, el recalcitrante anticatalanismo de muchos españoles no es más que un pequeño efecto colateral de la causa más vasta, que es el gabacho: lo que más odia un meseta de un catalán es lo contaminadoramente cerca, incluso lingüísticamente, que está de Francia. De una manera cíclica, en la vida española se producen episodios que vuelven a probar la pervivencia de este modelo psicológico hispano francés. La penúltima manifestación, y muy chusca, fue a cuenta de un programa televisivo de muñequitos que a punto estuvo de llegar al Jarama. Y la última, de estos mismos días, son los reproches que se le dirigen, más o menos veladamente, a Sarkozy, a cuenta de la postrada economía española. Como cualquier xenofobia, ésta también es transversal, y no distingue entre derechas e izquierdas. Mucho más cuando a los sentimientos naturales se une el interés ideológico de una parte considerable de los ciudadanos, que querrían su próxima derrota electoral. El imperdonable pecado que habría cometido el francés, metido en una áspera y difícil campaña, es poner a la España que sale de ocho años de Gobierno socialista como modelo a evitar. O sea, lo que haría cualquier español razonable, entre ellos muchos votantes del PSOE. Y la pertinencia de sus palabras no sólo tiene esa imperiosa base objetiva: se le añade la probabilidad de que su rival Hollande quiera imitar el fracaso.
La polémica me coge, como quien dice, en plena visión de La Conquête, la famosa película sobre la victoria política y el fracaso sentimental de Sarkozy, que se estrenó ayer en España. Déjame, por cierto, meterte aquí una cuña, aunque sea de mala manera. Sabes que Cecilia Cigagner («La Española», deberían recordar los merinos, curas o no) dejó a su marido en el altar mismo de la presidencia de la República. Y se alabó mucho que renunciara por amor al poder y los fastos. ¡Como si no pudiera ser una insuperable muestra de vanidad y de poder esa renuncia! Continúo, aunque no voy a cansarte una vez más con la crítica de ese matonismo creador que consiste en utilizar nombres propios y algunos hechos para narrar una historia de ficción. La película, y las sonrojantes explicaciones de su director, hacen buenos todos los argumentos que ya conoces, hasta un punto que procura menos indignación que risa. Sin embargo tiene algo que permite ocuparse de ella: su director, Xavier Durringer, no solo ha saqueado la realidad, sino también una obra de arte, El alba la tarde o la noche, el libro de Yasmina Reza que tanto hemos alabado. Ignoro si Madame Reza ha protestado, incluso en los tribunales, por el saqueo. Tiene muchos motivos. El saqueo es estructural (no habría habido película sin el libro de Reza, y eso me ha recordado mucho el saqueo que, como sabes, hizo aquel Mayorga para su Hamelin con mi Raval), pero tiene episodios concretos de una sinvergonzonería notable. Valga sobre esto la reconstrucción detectada por Laurent Binet en Le Nouvel Obs de una crucial escena entre Sarkozy y su indispensable negroHenri Guaino, que Reza contempló como único testigo, en la que Durringer hace decir a uno las palabras que pronunció el otro.
Sin embargo, el hecho de que El alba la tarde..., más cuatro chismes de palacio y los nuevos datos que el tiempo ha aportado sobre la vida sentimental de Sarkozy, sea la base de La Conquête le da a muchos fragmentos una hondura y una veracidad emocionantes. Y reafirma, después del libro de Reza, el motivo principal de la fascinación que para ti y para mí, entre otros espíritus selectos, provoca el presidente francés. La fascinación es sencilla de enunciar: Sarkozy es un hombre. Un hombre y no un pack. Un hombre y no un alienígena. Y la mejor de todas: un hombre y no una mujer. Por si nos lee alguien y antes de que me metan en la cárcel, te matizaré esto Último: los hombres no son superiores a las mujeres en la política, pero sí indiscutiblemente superiores a los hombres que también quieren ser mujeres. Sarkozy, en fin, no es ni Cameron, ni Merkel, ni Berlusconi, ni Zapatero, ni Rajoy. Es tan un hombre y tan poco una manufactura que a veces da a entender que es un hombre que hace política. Lo habrás visto en muchos discursos, e incluso en alguna conferencia de prensa: hay un momento, en medio de la retórica, que se queda quieto, algo así como José Tomás con el toro peligrosamente clavado en el medio del pase, y dirige una mirada dudosa, casi un guiño, a su público, hasta que la sonrisa la zanja, venga, sigamos. En sus altercados, en sus melodramas, en sus manejos implacables, muestra una característica valiosa en nuestro tiempo de escrutinio jacobino. Ya te hablé otra vez de ella: la transparencia. No me viene a la cabeza ningún otro político del que se sepa tanto como de él. No tiene necesidad de mentir: una mentira no puede ser transparente, y él no puede ser de otro modo. Hasta sus defectos inspiran confianza: no hay nada más, ninguna trastienda, debajo de ellos.
La Conquête muestra la epopeya hacia el poder de un presidente en ejercicio que, incluye, además, imaginaciones turbadoras sobre su vida privada. Una novedad mundial. Examinemos por un momento la posibilidad de que se hubiera hecho sobre el último Clinton, aún en el ejercicio pleno de su poder, una película semejante. Se argumentará, tal vez, que esa película se estrena todos los días, a capítulos, en los telediarios. No es lo mismo. Un asunto turbio y paradójico de la cultura contemporánea es que una ficción cinematográfica fija de un modo más estable y definitivo que mil telediarios la imagen de cualquiera. Se fabula con exageración y la habitual mala fe sobre la capacidad manipuladora del presidente, sobre su jurisdicción señorial sobre los media. Esta película, el solo hecho de estrenarse, muestra los límites de las exageraciones. Y algo que se insinúa en el libro de Reza: la certeza de que, para una parte del establishment francés, Sarkozy nunca ha dejado de ser le petit Nicolas. O, por decirlo algo más secamente, nuestro pequeño judío.
Sarkozy, querido amigo, me recuerda a veces a nuestro Adolfo Suárez. Otro hombre. También le apreciaban mucho menos dentro que fuera. Y también el paso del tiempo acabó dando la razón al extranjero.
Sigue con salud.
A.
LA POLÉMICA NACIONAL14/04/2012 VÍCTOR DE LA SERNA Los mercados ladran, y desde aquí los azuzamos
>DESPUÉS DE LA APROBACIÓN DE LA LEY DE ESTABILIDAD SIN EL PSOE
Mientras arreciaba la tormenta bursátil en una semana negra en el parqué español y en las emisiones de deuda sometidas una prima de riesgo insoportable, una legislación esencial para poder equilibrar las cuentas del Estado era aprobada con la oposición del PSOE. Una señal de división que es lo más negativo en este momento.
El órgano rubalcabista no podía fallar en un trance como el del jueves, cuando el PSOE torpedeaba la Ley de Estabilidad Presupuestaria, clave para una solución duradera del drama de la deuda, contribuyendo así a acrecentar la presión de los mercados sobre España. En efecto, la falta de unidad PP-PSOE en la aprobación de la ley es «una muy mala noticia», según un editorial de El País, que inmediatamente agredía al Gobierno: «Si el consenso pasado fue mérito de los dos grandes partidos, la culpa del disenso actual habrá que atribuirla también a ambos. Aunque en distinto grado, pues el partido del Gobierno siempre ostenta mayor responsabilidad al disponer de más instrumentos con que acompañar un pacto, y porque su texto conculca el espíritu de lo acordado el 26 de agosto». Según el exigente editorialista, lo conculca porque la ley impone un déficit cero a las autonomías, no del 0,4% como se acordó.
Menuda sandez, replicaban en ABC: también entonces se había comprometido el Gobierno del PSOE a que el déficit de 2011 fuese del 6%, y ya vemos dónde nos han metido… «EL PSOE votó ayer de forma frívola e incomprensible», argumentaba por su parte EL MUNDO, agregando: «Parece claro que los socialistas sólo han buscado un pretexto para oponerse a la iniciativa del Ejecutivo».
En La Vanguardia salvaban el trance arrimando el ascua a su sardina: El Gobierno salva su imagen ante la UE al incorporar a CiU al déficit cero, titulaba su información sobre la votación. Y subrayaba que, a cambio, Cataluña tendrá hasta 2032, y no hasta 2020, para embridar su deuda. Cuan largo me lo fiáis…
Todo ello se enmarca en un momento muy grave, aseguraba en una tercera de ABC José María Beneyto, catedrático y diputado al Congreso, que acudía tanto a Sancho Panza como a Churchill para explicar lo que bautizaba como El momento churchilliano:
«El Gobierno prometió sanchopancización -vuelta al principio de la realidad-, y los españoles compraron la idea. Pero tras los primeros episodios, no exentos de esforzamientos y alguna que otra magulladura, y sobre todo con la perspectiva de un largo caminar, a algunos de aquellos españoles parece que les vuelven a sonar más placenteros los cantos de sirena de la quijotización». Denunciaba Beneyto el «irresponsable y suicida manejo de las cuentas públicas»: «De esto último venimos. De una ilusoria isla de Barataria donde era posible disfrutar de inacabables fuentes de leches y mieles sin trabajo ni esfuerzo, sin mirar al futuro; de una testaruda negación de la realidad circundante que hubiera obligado a tomar medidas drásticas inmediatas; de un país que estaba siendo conducido al choque frontal, al choque con los mercados financieros, con nuestros socios europeos, con la realidad económica del país, con la profundísima crisis colectiva que hubiera supuesto la intervención».
Pues al PSOE no le importa, al parecer: momento de revanchas...
LAS CUATRO ESQUINAS14/04/2012FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS Días 'zapaterosos' en España
Semana trágica de la economía española
Probablemente nada retrata mejor la impotencia del Gobierno ante las malas noticias económicas que la huida de la Prensa de Mariano Rajoy por el garaje del Senado. Afectado por los problemas de salud de su padre, al que adora, el presidente pareció superado por la avalancha de caídas y más recaídas de la Bolsa así como por la subida de la prima de riesgo del bono español, que marca lo que tenemos que pagar para pedir el dinero que ha dejado a deber el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que es una enormidad.
A estas alturas, ya sabemos que Mariano no es Viriato, Indíbil o Mandonio, feroces jefes iberos que se las tuvieron tiesas con las legiones de Roma. Tampoco consta que se quiera instalar La Moncloa en el solar de la antigua Numancia, cabe la heroica y fresca ciudad de Soria. Pero la llamada «amnistía fiscal» para grandes defraudadores y la limitación a 2.500 euros de las transacciones en metálico, que afecta a los autónomos, han dado una imagen de improvisación lamentable.
Lo mejor que se puede decir de la semana es que ha terminado. Pero lo ha hecho en términos más zapaterosos que rajoyanos.
'Annus horribilis' de la Casa Real
Froilán, el 'infantito' accidentadito
La mala racha de la Casa Real española va camino de alcanzar el annus horribilis de su homóloga británica, los Windsor, en la época del divorcio y muerte de Lady Diana Spencer. A la inacabable serie de revelaciones sobre la actividad delictiva de Urdangarin, se ha añadido un accidente de caza del que ha sido víctima, o autovíctima, el hijo mayor de la infanta Elena y su ex marido Jaime de Marichalar.
Felipe Juan Froilán de Todos los Santos, popularmente conocido como Froilán pero empeñado en que le llamen Pipe (o sea, Felipe), se disparó en el pie con una escopeta que, por edad, trece años, no podía utilizar. El caos informativo de la Zarzuela se plasmó en una macedonia de manifestaciones a la puerta del accidentadito. Elena, la madre, dijo que «estaba más o menos de caza con su padre»; Jaime, el padre, no dijo nada, pero los fotógrafos pudieron captarlo ataviado con dos fulares de colores; la abuela, Sofía, dijo que «con los niños, ya se sabe», y el tío Álvaro añadió que «eso nos ha pasado a todos cientos de veces». El abuelo no ha aparecido, pero no está enfermo. Se cree que está haciendo el Golfo Pérsico.
'El Padrino' en la Casa Rosada
Atraco en Buenos Aires
La presidenta argentina Cristina Fernández ha chantajeado a Repsol para que le entregue la mayoría accionarial de su filial YPF y lo ha hecho rindiendo homenaje a los 20 años de El Padrino. A Brufau le ha presentado «una oferta que no podrá rechazar»: o se queda sólo con el 30% o le nacionaliza el 50,01% y se queda sin gestión ni inversión.
La petrolera española compró YPF cuando estaba dando las boqueadas y la dotó de instrumentos modernos de gestión y explotación, pese a actuar en un mercado totalmente intervenido y subvencionado en materia de precios. Pero, ay, descubrió más petróleo y eso ha disparado el reflejo corleonesco de la viuda de Kirchner, que ha decidido quedarse con lo que había vendido cuando no valía gran cosa. El nivel de chantaje de la mandamás o mandamasa de la Casa Rosada ha alcanzado alturas subterráneas y aunque el Gobierno, con Soria y Margallo, ha reaccionado bien, la cosa pinta mal.
El descrédito de la República Argentina será total, pero la cuenta la está pagando la empresa catalana participada por La Caixa. Un canje YPF-Messi no parece posible, aunque para los madridistas sea deseable.
De estrella a juguete roto
Marisa Medina, adiós a una época
La muerte de Marisa Medina, tras larga y penosa enfermedad, supone el fin de una época: la de las periodistas televisivas que alcanzaron la fama en los últimos años del franquismo y se desmadraron en los años de la Transición, desmintiendo la imagen formalita que de ellas se tenía. De las noticias en la pequeña pantalla, por entonces de 625 líneas, Medina saltó a las páginas de Interviú, como tantas otras famosas, y a espectáculos eróticos como cierto Satán azul, de muy difícil descripción. Literata a sus horas, puso en escena obras propias, escribió libros de versos y publicó memorias de lo más incandescente.
Padeció ludopatía y otras enfermedades de la voluntad, sufrió las asechanzas del cáncer, rememoró un matrimonio torturado con el compositor Alfonso Santisteban y paseó sus penas, previo pago de su importe, por los programas cordiales y hepáticos de una televisión en la que no podía reconocerse. De beldad en blanco y negro a juguete roto en color, Marisa Medina cubrió su jornada entre la gloria y la pena. Si se hizo daño a sí misma, no consta que hiciera nunca daño a nadie. Descanse en paz.
A DIESTRA Y SINIESTRA14/04/2012 DAVID TORRESLlámenlo copago
NO ME hagan mucho caso pero a mí esto del copago me recuerda a una vez que quedé con unos amigos para coger una borrachera, hicimos fondo común, cada uno pone 1.000 pelas y cuando vamos camino de la bodega el jefe de la banda dice que hay que acoquinar otra vez, que se lo ha pulido todo en vino. «Para ir ganando tiempo», dice.
Lo del copago es un hallazgo único, uno de esos eufemismos cojonudos con que nuestros amados caciques nos persuaden de pagar otra vez por un servicio que ya hemos pagado con creces. Que echemos una mano al Estado, como si el Estado fuese un señor ricachón que va por ahí repartiendo billetes y no ese monstruo impersonal que acapara la mitad de nuestro sueldo para fundírselo en aeropuertos posmodernos, diputaciones provinciales, sueños olímpicos y demás verbenas. Copago es un poco como decir: «Paga tú, que a mí me da la risa», un logro semántico con que los políticos intentan ordeñar ese impulso tan generoso y tan español de echar mano a la cartera todos a la vez cuando el camarero trae la cuenta. Venga, pagamos todos y no se hable más. Pagamos cinco veces y así, si sobra, hacemos otro aeropuerto en Albacete y un club náutico en Zamora.
Denunciaba ayer en estos mismos papeles la moda de esos cursis y pedantes que atornillan prefijos para distraer al personal y vienen los políticos a darme la razón, a calzarle compañía al verbo pagar para que no vaya solo. Copagar es un verbo que no existe correspondiente a un concepto que tampoco existe inventado por algún asesor gramatical que no debería existir. Pagaremos los de siempre, como siempre. Pensábamos que el equipo de Zapatero había alcanzado el Everest de la frivolidad charlatana y viene Montoro y se descuelga con lo de «gravamen sobre activos ocultos» en vez de decir que va a hacer borrón y cuenta nueva con un montón de morosos, lo cual es un malabarismo genial, como llamar reserva extra de sangre a una almorrana.
Hace ya tiempo que los políticos desistieron de cambiar la realidad, incluso de intentar un apaño o una chapuza, y ahora se pasan el día rellenando crucigramas. Llamar repago al copago hubiese sido un poco feo, algo así como admitir que sí, que todo ese ingente dineral que nos han estado saqueando mes a mes en concepto de impuestos no ha ido a parar a la Seguridad Social sino a la saca de Urdangarin, a la de Matas y a la de otros Reyes Magos. Además hay que dejar varios prefijos pendientes para cuando las arcas públicas queden vacías de nuevo, en un futuro no muy lejano, y el salvapatrias de turno tenga que echar mano del requetepago. Para ir ganando tiempo.
AJUSTE DE CUENTAS14/04/2012 JOHN MÜLLER El fantasma de Roosevelt
La expresión «repúblicas bananeras» nació precisamente del negocio de la United Fruit Company que producía bananas y era dueña de enormes extensiones agrícolas en diversos países de Centroamérica. La compañía compraba grandes plantaciones para bloquear el mercado y evitar que surgieran otros competidores que eventualmente podían producir más barato.
Cuando los gobiernos locales contradecían los intereses de la United Fruit, Washington DC enviaba a los marines a pacificar la zona o a derrocar el gobierno. Así ocurrió en Nicaragua desde 1902, en la República Dominicana varias veces en el siglo XX, en Honduras en 1923... Esa fue la llamada política del garrote o del big stick, como la bautizó su creador, el presidente Theodore Roosevelt, y que consistía en intervenir descaradamente en los asuntos de las repúblicas centro y suramericanas, consideradas como el famoso backyard (patio trasero).
Es muy conocida la declaración del general Smedley D. Butler, el militar más condecorado de la historia de los EEUU, quien cuando acabó su carrera, y tras haber sido tentado por la oligarquía norteamericana para que encabezara un golpe contra el socialistaFranklin D. Roosevelt, denunció la intentona y redactó aquella famosa frase donde se autocalificaba de «pandillero del capitalismo». «En 1914 -escribió Butler- afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México, Tampico en particular. Contribuí a transformar a Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía birlar tranquilamente los beneficios. Participé en la limpieza de Nicaragua, de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la civilización. En 1923 enderecé los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas... (Creo) que podría haber dado consejos al propio Al Capone».
No hay punto de comparación entre la legítima acción diplomática que ha iniciado el Gobierno y las intervenciones militares de EEUU, pero estos antecedentes obligan a España a ser extremadamente cuidadosa para no despertar al fantasma de Roosevelt y Butler. A oídos de un latinoamericano, la declaración de José Manuel Soria sobre los intereses de España y sus empresas puede sonar terriblemente parecida a aquella que decía que «los intereses de la United Fruit son los intereses de EEUU». Y esta expresión está instalada en su imaginario colectivo como símbolo de colonialismo despiadado.
Los expertos mencionan sólo dos países que han dejado en manos extranjeras su industria petrolera: Rumanía, que la privatizó en 2004, y Argentina. Otros dos, EEUU y Gran Bretaña, la han entregado a sus multinacionales privadas. Incluso países extremadamente liberales han mantenido en manos del Estado sus recursos estratégicos. Como Chile, que no tiene petróleo, pero que a través de su Corporación del Cobre produce más del 10% del cobre mundial. Son datos que no deberían faltar en el análisis de este asunto.
john.muller@elmundo.es
apunte lego JULIO MIRAVALLS 14/04/2012Las alianzas tecnológicas
Se ha presentado en Madrid la segunda versión de Surface, un concepto de ordenador hasta ahora propietario de Microsoft, que se basa en que la máquina ve al usuario y reacciona a sus gestos y movimientos sobre la pantalla. En la primera versión lo de ver era más literal porque usaba cámaras para ello.
La nueva Surface se sigue presentando como la tabla de una mesa, con sus cuatro patitas, pero es más ligera (adelgaza de 90 a 40 kilogramos). Todo el PC (procesador de doble núcleo, 2,9 Mhz; disco de 360 gigas; 4 gigas de RAM...) está integrado en la carcasa de una pantalla de 40 pulgadas, con un grosor de 10 centímetros. Como un televisor plano de hace tres años. Todo el uso se hace sobre una fantástica pantalla multitáctil que reconoce 52 puntos de contacto simultáneos. Más de 10 manos. Por cada uno de sus 2.073.600 píxeles, un led retroiluminador emite a la vez un punto de luz infrarroja para ver la actividad cercana. Es como un supertablet con Windows, mezclado con kinnect, para uso empresarial (7.800 euros).
Sin embargo, lo más intrigante en la presentación fueron unas palabras de María Garaña, explicando que esta vez el hardware es de autor. «Hemos decidido ir con los mejores», dijo, como tirando los tejos. Y en su boca no debió ser desliz, porque después lo repitió la presidenta de Microsoft España.
Ese «los mejores» se refiere a Samsung, que pone su marca a la máquina y es socio muy significativo. Un gigante de la electrónica que parece soportar mejor que la mayoría el vendaval de la crisis y los cambios tecnológicos, con una facturación de 8.000 millones de dólares al año y reinvirtiendo el 6% en I+D. En el reajuste brutal de la industria que va a ser esto que llaman la era post-PC, la coreana Samsung es a la vez jugador destacado en los escaparates -el que mejor aguanta la mirada a Apple en diseño y sex appeal de móviles y tabletas- y desarrollador de tecnología punta, específicamente pantallas táctiles, la nueva piedra angular.
El golazo de Bill Gates para Microsoft fue vender a IBM el sistema operativo MS DOS, pero su gran éxito fue la alianza tecnológica con Intel, expandiendo a todos los fabricantes menos uno un Windows acomodable a cualquier cacharrería. En el nuevo panorama no es tan obvio si es mejor estrategia la multiplicación de Google con su Android en todo tipo de tabletas y móviles, o la concentración, afinando un software para un hardware específico y calibrado, como hace Apple en sus gamas iPhone y iPad...
Da la impresión de que lo de Apple va mejor. Pero aún puede haber partido. Microsoft ya tiene una alianza para sus smartphones Windows con Nokia, que no es un fabricante en sus mejores horas. Mientras, Samsung juega a todo, hace móviles con Windows y prepara un tablet ligero y competitivo para Windows 8. Y de la presentación de Surface queda esa declaración a Samsung: «Son los mejores...». ¿Habrá boda tecnológica?
LA BALSA DE LA MEDUSA14/04/2012 MANUEL HIDALG O ¿Antisistema?
Antisistema son esos jóvenes -o individuos, según el significativo lenguaje de cada cual- que se tapan la cara, tiran piedras y queman cosas en algaradas. Vulneran, ciertamente, principios de convivencia, seguridad, autoridad, propiedad y libertad de actuación que son propios del sistema democrático.
Ahora bien, ¿son estos antisistema los máximos exponentes de una intervención contra el sistema? No lo creo (ahora cualquier imbécil se precipitará a decir que defiendo a los antisistema). No lo creo, iba diciendo. Sus actuaciones son locales, anecdóticas, aunque tengan una dimensión simbólica -el desorden- que agrede y también interpela, ojo, al sistema, una especie de sinónimo de orden consensuado, pactado.
Naturalmente. El sistema político es un conjunto de valores, instituciones y funciones -fraguados en leyes, en constituciones- que establecen un marco, unas reglas, un espíritu también y, sobre todo, en el que la mayoría de la sociedad se siente cómoda, tras tiempo largo de roces, de confrontaciones y de consensos.
¿Antisistema? A propósito de la crisis económica, la mayor agresión contra el sistema político está siendo su subordinación al sistema -nada sistemático- económico. A la aciaga lotería de la bolsa y los anómimos mercados. Veníamos organizándonos en torno a las ideas políticas fraguadas -me limitaré a Europa- por el debate y recíproca moderación entre las proposicones procedentes de la democracia cristiana, el liberalismo -económico y no sólo económico- y la izquierda socialista y comunista de origen marxista (y, por tanto, cristiano).
Este encuentro y pugna de valores es lo que ha consolidado el Sistema (ahora lo pongo con mayúsculas), básicamente entendido como un sistema político, es decir, de protagonismo de ciudadanos libres en orden a organizar la comunidad con derechos y deberes en un marco básico de libertades y solidaridad. Lo diré deprisa: nada encuentro más antisistema -ferozmente antisistema- que la sustitución actual del protagonismo de lo político por el protagonismo de lo económico. Ese es el gran torpedo o bomba nuclear contra el Sistema. Más que incendiar un cubo de basura.
Con el pretexto de la crisis económica, se está materializando una deconstrucción y desmantelamiento de lo político, que -puede que sea un paralelismo mal planteado- me recuerda a la hegemonía de la Teología sobre la Filosofía. La Economía es, ahora, el dogma, y, al margen de que es un dogma infiltrado por el caos y la aleatoriedad, está siendo una opípara ocasión para desmantelar al sujeto y al objeto políticos y a sus derivados.
Desmontar la Política en beneficio de la Economía es la mayor actuación antisistema que jamás habíamos contemplado. Organizar la convivencia viable como un negocio rentable es retroceder décadas, salvo que, ni en los peores momentos del capitalismo salvaje, las cosas fueron planteadas con tanta cara dura, con tanto desprecio por lo logrado. Nos quieren decir -los interesados, en revancha de varias décadas- que somos una empresa, una empresa en la que, naturalmente, unos están arriba y otros abajo. Esto es lo más antisistema que conozco.
PASADO MAÑANA14/04/2012ERNESTO SÁENZ DE BURUAGA El cafelito
Los españoles somos dados a la discusión. Es más, intentamos que los demás piensen como nosotros, asumimos que las verdades sólo lo son si son las nuestras, que la justicia sólo es justa si nos da la razón en nuestras demandas y, en definitiva, que tratamos de imponer nuestras ideas a los demás, en lugar de compartirlas, modificarlas e incluso cambiarlas si vemos que estamos en el error, cosa improbable, naturalmente. Si uno es hincha del Madrid no reconoce que el Barcelona puede ser mejor y si alguien lo hace, inmediatamente es tachado de mal aficionado. Buscamos los extremos por activa y por pasiva.
Cuando nos dicen que los funcionarios deben de tomar menos cafelitos, deben de leer menos periódicos en el trabajo o no salir de compras en horas de oficina, no buscamos los matices. Hay que aclarar a continuación, si no quieres ser criticado, que no son todos los funcionarios, que los hay que cumplen, que se esfuerzan, que buscan la excelencia. Y llegados a este punto, damos marcha atrás y reconocemos que no son tantos los cumplidores, porque conocemos a fulanito que, además, ni se presenta desde hace semanas en su puesto de trabajo. En definitiva, somos capaces de no ver mas allá de las narices en lo que nos afecta y defender una cosa y la contraria cuando nos referimos a terceros.
Con este panorama en la política se buscan consensos y pactos como la mejor manera para salir de la crisis. Pactar supongo que será, desde dos posiones diferentes, llegar a un punto de encuentro. Misión harto difícil por nuestro carácter; misión imposible cuando hay una lucha por el poder. Por eso me temo que en los próximos meses vamos a estar entretenidos, demasiado tal vez, discutiendo en cafés, oficinas, comercios, hogares y Parlamento cuestiones que afectan al Estado, pero que sin duda repercuten en lo cotidiano. Por eso pediría a los que nos representan un ejercicio de honestidad, porque hay cosas con las que se hace política, pero en las que no vale hacer trampa y es inmoral hacer demagogia. No vale hacer populismo para sacar renta política con la sanidad, la educación, la fiscalidad o el Estado del Bienestar. Seamos serios, porque España tiene problemas muy graves y les hemos elegido para que los solucionen los que mandan y no sean unos insensatos los que están en la oposición.
14/04/2012 PEDRO G. CUARTANGODesaparecidas
ELENA SALGADO / GRETA GARBO
Greta Garbo se retiró del cine a los 36 años y nunca más se la volvió a ver hasta su muerte medio siglo después. Elena Salgado lleva el mismo camino: desapareció al día siguiente de dejar el cargo de ministra y jamás se la ha vuelto a ver.
Dicen que se ha ido a Chile para ocupar un puesto que le ha ofrecido Endesa, al igual que hizo la divina Garbo cuando se compró un apartamento en Nueva York del que sólo salía disfrazada con gran sombrero y unas enormes gafas de sol.
Haría falta el genio de Billy Wilder para hacer una gran película sobre la ex vicepresidenta, que ha dejado una huella imborrable tras su extraordinaria gestión. Recordemos sus últimas palabras cuando aseguró que su Gobierno había cambiado «el modelo productivo» y garantizó que el déficit del Estado no sobrepasaría el 6%. Pero cuando estuvo realmente inspirada fue al afirmar en 2009 que detectaba «brotes verdes» en la economía española.
El paso del tiempo ha colocado a Greta Garbo como lo que era: una gran actriz que produce magnetismo cuando sale en la pantalla. Imposible de olvidar su glamour en Grand Hotel, filme en que se enamora del bribón John Barrymore.
De la misma manera, resulta imposible no añorar las comparecencias ante los medios de la divina Salgado con genialidades como la Ley de Economía Sostenible o la concesión de 15.000 millones de euros a las comunidades para que gastaran más. Eso sí que era tener visión de futuro.
No entiendo cómo una mujer se su talento ha podido marcharse tan lejos cuando la patria la necesita. Su clarividencia, su solidez intelectual y su indiscutible legado exigen que Mariano Rajoy la llame para ocupar altas responsabilidades.
Greta Garbo también se sentía incomprendida por el mundo y por eso rechazó el Oscar honorífico que le ofrecieron cuando estaba retirada. A Elena Salgado el Financial Times la valoró como la peor ministra de la zona euro, algo que no es nada fácil de lograr.
Si la Garbo debe su carrera a Mauritz Stiller, que dirigió sus primeras películas, Elena Salgado tiene motivos para estar agradecida a Zapatero, que la inventó y la promocionó en una demostración de su gran olfato para detectar el mérito.
Salgado tuvo algunos problemas con Teresa Fernández de la Vega, con la que no se llevaba bien, pero también la actriz sueca jamás congenió con una Marlene Dietrich que la despreciaba y la consideraba una provinciana.
Algo habrá que hacer para localizar a Elena Salgado y rendirla un gran homenaje nacional o, por lo menos, premiarla con un Goya. Ella se lo merece todo después de su acierto en todas las previsiones y su gran labor en el Ministerio de Economía.
La ex vicepresidenta -como la Garbo- ha ido subiendo todos los peldaños hasta convertirse en un mito. España la necesita.
BREVETE SECONDAT14/04/2012La solución federal
Ante la marcha deficiente del Estado de las Autonomías, algunos proponen como solución el Estado federal. Pero no se trata de una cuestión de diseño constitucional, con las correspondientes denominaciones. Hay estados federales que funcionan bien y otros que dejan mucho que desear. El Estado de las Autonomías, según fue plasmado en la Constitución Española de 1978, sería una organización aceptable, siempre que no se desfigurara en la práctica cotidiana. Esto último, la inaplicación de preceptos, o la aplicación incorrecta, es lo que sucede en España. Son varias las maculaturas constitucionales, o artículos en papel mojado. No debe culparse a lo que en la Constitución quedó establecido, sino a las desviaciones de las normas al ser aplicadas. Si se cometen maculaturas, ni el Estado federal ni ningún otro marchará bien.
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