LAS CUATRO ESQUINAS14/01/2012 FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
La sentencia del caso Marta del Castillo, conocida ayer, no puede ser más desoladora: 20 años de cárcel para Miguel Carcaño, asesino confeso de Marta, y absolución para todos los demás imputados.
La familia de la muchacha desaparecida y presuntamente asesinada en Sevilla ha dicho que la sentencia es «una vergüenza nacional».
Y lo es.
Para la Policía, para los jueces y para el conjunto de las instituciones.
El ministro del Interior no ha podido frenar su propensión al elogio y asegura que la actuación de la policía de Rubalcaba ha sido «ejemplar». Como desastre, sí. No hizo caso a la denuncia del padre de Marta pocas horas después de la desaparición, tardó semanas en detener a los asesinos y nunca les hizo confesar dónde está el cuerpo, clave de toda sentencia.
Sin cuerpo, sin pruebas y con una defensa fría y terriblemente eficaz, de nada sirvió dragar 90 kilómetros de Guadalquivir o sumergir a la Policía en el vertedero de Alcalá de Guadaira, 40.000 toneladas de basura, en pleno verano.
Los asesinos se burlaron de la Policía y la Justicia. Y ojo al recurso: aún podrían rebajar la pena.
Hundimiento del PSOE andaluz
En las sentinas de la Nao Corrupótama
El todavía presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, ofreció a los fotógrafos este plano de orden sepulcral en la inauguración del galeón La Pepa, que bien podía llamarse la Nao Corrupótoma y simbolizar el hundimiento del PSOE andaluz en el légamo del Guadalquivir. Los más sombríos rincones de esa bodega son los ERE fraudulentos y los casos de corrupción que afectan a la familia de Chaves, su predecesor en la Presidencia de la Junta, hasta hace poco vicepresidente del Gobierno y aún presidente del PSOE.
Esta semana, EL MUNDO ha publicado que Iván Chaves podría estar al frente de una gigantesca trama dedicada al tráfico de influencias. Y también hemos conocido la confesión del chófer del director general de Empleo de la Junta, según el cual 900.000 euros de un ERE de pacotilla fueron destinados a comprar cocaína a diario, frecuentar puticlubs, montar juergas y comprar algún que otro chalé para el conducido y para el conductor. Y va Griñán, responsable directo de esos ERE, y dice que investigará los casos denunciados «caiga quien caiga». Por la foto, cae él.
Renovación de la cúpula policial
Los trabajos de 'Hércules' Cosidó
De todas y cada una de las tareas urgentes que aguardan al nuevo Gobierno, acaso la más difícil sea la limpieza a fondo de las llamadas cloacas del Ministerio del Interior, intocadas e intocables desde tiempo inmemorial.
Régimen tras régimen y Gobierno tras Gobierno, funcionarios sin escrúpulos y comisarios de partido se han ido depositando como capas geológicas sobre los delitos más sórdidos y las más aviesas manipulaciones políticas. El caso Faisán nos remite al 11-M, el 11-M a los GAL, los GAL al 23-F, y así sucesivamente.
Están tan mezclados en el cieno los servidores del Estado a su manera que nadie se atrevía a hacer lo único necesario: echarlos a todos.
Pues bien, el nuevo director General de la Policía, Ignacio Cosidó, se ha atrevido. En dos días ha liquidado la cúpula de la policía rubalcabesca, faisanes incluidos, y ha prometido que en su nuevo equipo primarán los criterios profesionales y no los políticos. Lo veremos pronto en los casos Faisán y 11-M. Mientras tanto, saludemos a este émulo palentino de Hércules, uno de cuyos siete trabajos fue el de limpiar los establos de Augias, tarea para héroes y semidioses.
Los peores candidatos posibles
El timo del debate Chacón-Rubalcaba
Prosigue a buen ritmo la guerra por la secretaría general del PSOE entre el peor candidato de la historia del PSOE, el derrotado Alfredo Pepunto Rubalcaba, y la peor candidata de la historia del PSC, la derrotada Carme Chacón. Los hitos en esta pelea a oscuras son del mayor interés antropológico y político: Rubalcaba dice que quiere vertebrar España -señal de que tras siete años largos de Gobierno la ha dejado invertebrada o tetrapléjica- y Chacón, abandonando por unos meses el nacionalismo catalán en el que ha hecho toda su carrera, se ha descubierto almeriense y más española que Pastora Imperio, aunque todavía no se ha marcado una jota del sur, un fandango o unas sevillanas. Todo llegará.
Lo que no ha llegado es el debate que Chacón propuso a su rival para «confrontar ideas», mantra o latiguillo de esta pelea entre dos que nunca acreditaron ninguna. Rubalcaba fingió aceptarlo pero dejó la decisión en manos del secretario de Organización Marcelino Iglesias, que lo ha vetado «porque no son unas primarias». Olvida que también las primarias se las cargó Alfredo por si Chacón le birlaba la merienda.
EL CORREO CATALÁN14/01/2012 ARCADI ESPADAArgumento y prueba
Querido J.:
Como los misterios de la biología se me quedan pequeños leo ensayos cosmológicos. Lo mejor de estos libros, de una fascinación tan elevada, se produce cuando logro poner un pie en el suelo. Por ejemplo, esta frase de Alex Vilenkin, el físico ruso, de su hipnótico Muchos mundos en uno: «Un argumento es lo que convence a un hombre razonable y una prueba lo que convence, incluso, al menos razonable de los hombres». Ya sospechas que voy a hablarte del caso Camps, que está a punto de sentencia.
Llevo mucho tiempo interesado. Al principio me pareció digno de análisis por la desproporción entre el peso de las acusaciones y el alud informativo que desencadenó la prensa socialdemócrata. Luego me interesó esa figura del cohecho pasivo: una muestra de la capacidad irracional que puede adquirir el Derecho. Por último, y ya inmerso en el frente acusatorio de los periódicos, me pareció que el ex presidente había sido sometido a un juicio paralelo, donde no se advertían ni argumentos ni pruebas. Nada de lo que ha sucedido en estas semanas de juicio me ha hecho pensar distinto.
El examen de las actividades conocidas de Álvaro Pérez en torno al presidente Camps muestra a un comercial interesado en tratar bien a sus clientes y ablandarlos. Pérez vivía en buena parte del Partido Popular y agasajaba a aquellas personas que juzgaba importantes para el buen fin de sus negocios, fueran Francisco Camps, Rita Barberá o Ricardo Costa. Algo perfectamente al alcance de un public relations convencional, aunque tal vez ignorante del alcance perverso del cohecho pasivo. Nada -sus melosidades- que no se haya producido millones de veces entre comerciales, políticos y… periodistas. Sin embargo, hay argumentos poderosos para convencer a un observador ecuánime de que las untuosidades de Pérez no llegaron muy lejos con Francisco Camps.
En primer lugar, está el patrimonio. Una noche en Valencia me contó el ex presidente lo que después repetiría su abogado en el juicio: parte de su perdición había venido porque le cuesta gastar dinero, y los trajes de Milano estaban muy bien de precio. A pesar de su viciosa virtud, lo cierto es que el ex presidente salió de la Generalitat con lo mismo que entró, incluido lo puesto. Ésta es la conclusión, algo desagradable, con que se encontraron los que le han investigado hasta por debajo de sus uñas. Como, a pesar de todo, la cadena «Camps corrupto» da 197.000 googles, estoy esperando que alguien se haga responsable de la innoble contradicción.
La honorabilidad del presidente respecto a las melosidades de Pérez y adheridos tiene, pues, este argumento genérico (inaplicable, y qué feo es comparar, al caso del ex ministro Blanco), pero también alguno concreto: las conversaciones telefónicas entre Pérez y la familia Camps que interceptó la Policía. Es meditable que de esas conversaciones el pueblo sólo repita amiguito del alma, que es, en efecto, como le llamaba Camps a Pérez, con léxico de teleñeco. Yo comprendo que nuestra prensa haya querido ver en esa expresión el beso de Andreotti a Totó, y sobre todo su mal aliento; pero lo cierto es que esa sentimentalidad de mazapán queda muy tocada cuando en la segunda conversación (y última: en muchos meses de pinchazos en hueso, la Policía sólo interceptó dos diálogos navideños entre Camps y Pérez), la esposa del ex presidente le dice a Pérez que se ha pasado «varios pueblos» con sus regalos de Reyes y que, en consecuencia, «no me los voy a quedar.» Comprendo también que amiguito del alma te quiero un huevo tenga sobre No me los voy a quedar una gran superioridad rítmica; pero sólo dando por entendida la amarga verdad: el que nuestra prensa ya no fabrique titulares, sino politonos.
La conversación telefónica de la esposa demuestra, por lo demás, algo sustancial: que la familia Camps conocía dónde estaba el límite entre la función social y la función corruptora del regalo. Y es sorprendente que el instructor Flors no lo recogiera así en unos autos, creativos y gramáticos, que no vacilaban en aplicarse a la ontología profunda del regalo, la dádiva o el cargo.
Hasta aquí los argumentos básicos que convencerían a un hombre razonable. En cuanto a las pruebas que convencerían al menos razonable, la conclusión es inequívoca: las acusaciones no han probado que Francisco Camps aceptara «dádiva o regalo que le fueren ofrecidos en consideración a su función». Fueren trajes, zapatos, chalecos u otras fantasías. Cierto: hay un director de moda que, después de haber dicho otras veces lo contrario, declaró en el juicio que el ex presidente no pagaba y lo juró por Dios, creo que el mismo que el de Camps. Pero tu palabra contra la mía sólo se le admite a la violada y no parece el caso del buen mozo. Ni el suyo ni tampoco el de la cajera, que declaró algo cinematográficamente Y que cuando esperaba que Camps le diera el dinero sólo le dio la mano. Siempre les pierde el topos de novela: como cuando el sastre dijo que le dijo sácame de ésta y no te faltará de nada.
En cuanto a los documentos, sin duda prueban que entre las provincianas melosidades de Álvaro Pérez se encontraban las textiles. Pero en el juicio, y en relación al ex presidente, no se ha producido la exhibición que cualquier lego necesitaría. Esta sencilla secuencia ante un jurado ávido: aquí está este traje: aquí está su factura: aquí está el recibo del pago. Porque, arrancando de la premisa esencial, entre las evidencias más extraordinarias que este juicio grotesco y manqué procura, se halla la de que nadie ha dicho ni descrito ni mostrado de qué trajes concretos se está hablando. De la orgía conceptual destaca un solo hecho: Francisco Camps ya no es el presidente de la Generalitat valenciana.
Sin embargo, debo reconocer algo. Sí, debo echar de la boca el notición. El presidente Camps tampoco ha logrado demostrar su inocencia. Ya sabes que nunca leo un libro solo. Sobre todo si son de Alba. El de Vilenkin iba combinándolo con el de Thomas Levenson: Newton y el falsificador. La historia de cómo Isaac Newton, intendente de la Casa de la Moneda en los años que tocó tierra, llevó a la horca a William Chaloner, el más grande falsificador inglés. Chaloner era un canalla. Pero la implacable caza de Newton se va haciendo a cada página más odiosa. Uno espera que la descripción del juicio le libre, finalmente, de la aflicción. Pero el juicio sólo es otra instancia del crimen. Te bastarán estas líneas de Levenson. «A finales del siglo XVII, los procesos judiciales en Inglaterra eran brutalmente expeditivos. No había presunción de inocencia».
No. No la había. Pasa frecuentemente. Creemos que nuestras vértebras morales nos han sostenido siempre. Y no. Son recientes, frágiles, costaron mucho sufrimiento. Asombra nuestro frívolo derroche. Cierto, no hay que exagerar. Camps no irá a la horca. Ya ha ido.
Sigue con salud,
A.
LA POLÉMICA NACIONAL14/01/2012Prueba de fuego para esa justicia 'igual para todos'
La directa participación societaria de la Infanta Cristina en los negocios de su marido implica, después de que el Rey defendiese vigorosamente una «justicia igual para todos», una situación embarazosa ante la que la prensa anda con pies de plomo. Son ya tres decenios y medio de ni chistar ante la institución monárquica -salvo esos escasos medios kamikazes que lo han hecho alguna vez y que han salido bastante mal parados- los que nos contemplan, y se nota que cuesta salir de ese temor reverencial. No busquen, por ejemplo, la más mínima mención de la Infanta en las páginas de ABC...
Poco a poco, algunas voces se van haciendo oír. Como la de Antonio Gala, en EL MUNDO, que aprovechaba el inicio de la vista oral contra Jaume Matas para apuntar que éste ha quedado imputado «también por los pagos a Urdangarin, en un asunto que se vuelve más embarazoso para la Familia Real, pues el gestor de Aizoon, la empresa patrimonial de los duques de Palma, ha resultado encausado. Eso deja en una situación muy incómoda a la Infanta Cristina, pues indica a dónde iba el dinero desviado. En el fondo, lo que está quedando al descubierto es una forma de gobernar típica de una coyuntura peligrosa: una etapa de alegría en el gasto asociada a un poder casi absoluto. Igual se contrataba de forma irregular a quien hacía los discursos a Matas que se contrataba a Urdangarin a cambio de humo».
La incomodidad de la prensa se hacía ayer patente, hasta extremos casi caricaturescos, en El País: en una página parecía implicar a la Infanta en los tejemanejes, y en la siguiente la exoneraba.
Vean, por una parte, esto: «Una mujer que se identifica como 'asistente' del duque (...) le escribe en un mensaje el 18 de septiembre de 2009: 'Iñaki, como sabes, SAR me ha encargado unas compras que no puedo justificar por gastos de Aizoon. Si te parece le doy los tiques a Marco, para que él me devuelva el dinero de la caja'». Y, por otra, esto: «En el sumario apenas hay rastro de la Infanta Cristina, pese a que era vocal del Instituto Nóos, la entidad sin ánimo de lucro que Iñaki Urdangarin utilizó para lucrarse (...). La presencia de la infanta Cristina en el Instituto Nóos no era relevante, según los empleados de este organismo que han declarado ante la policía o el juez, pues no participaba directamente en la gestión ni conocía los pormenores de las cuestiones financieras ni tomaba parte de las decisiones estratégicas». Atribuye al testigo Ignasi de Juan Creix Breton la exculpación.
Unos días antes, también en El País y firmada por Andreu Manresa, se leía esta información: «La sociedad familiar de Iñaki Urdangarin y la Infanta Cristina, Aizoon SL, cambió el domicilio social y fiscal que tenía desde su creación en 2003 al conocerse que la sociedad era objeto de investigación judicial (...). Hasta el 9 de septiembre de 2011, Aizoon estuvo domiciliada en la residencia particular de los duques de Palma».
Por su parte, A. Gutiérrez, en Público, aseguraba: «Mientras Urdangarin continúe casado con Cristina de Borbón, los expertos no detectan peligro de fuga».
A DIESTRA Y SINIESTRA14/01/2012 DAVID TORRESFidel de los muertos
LOS MUERTOS ya no son lo que eran. Antes daban miedo o por lo menos respeto, pero ya ni eso. En los tiempos antiguos, los soldados se cuadraban ante los cuerpos de los enemigos caídos y les rendían honores militares. Ahora se sacan la chorra y orinan alegremente encima de ellos mientras un amiguete tira fotos del evento para ponerlas luego en casa después de los canapés. «Sentaos, que vais a ver cómo hacemos la guerra los marines». «Qué bien orinas, hijo. Qué chorro más alto y más granado». «Es que nos entrenaron en West Point, mamá».
Si la supuesta superioridad moral de Occidente consiste en ver en quién mea más lejos, entonces la diferencia entre Osama y Obama pende de una minúscula. Bastante minúscula, por cierto. Para ir a mearse sobre un muerto no merecía la pena liberar Afganistán. Ni tampoco hacía falta esperar 10 años para comprender que los tipos que exportan la democracia, la libertad y los grandes valores son los mismos catetos de vejiga floja que votaron por Bush. Tanto hablar del burka y del velo, y al final lo importante era el dodotis.
El caso es que los muertos están desprestigiados. Ya no imponen respeto ni en las películas de terror. En La Habana acaban de rodar una de zombis que en sus mejores momentos parece un documental. Salen los zombis tambaleándose, los brazos engarfiados, la quijada desencajada, y es lógico que los turistas se confundan. Después de medio siglo de revolución, más que en el hachazo uno piensa en la limosna.
A mí los muertos vivientes siempre me han dado más pena que otra cosa, me acuerdo de aquel poema de Bécquer y pienso que lo suyo es hambre, sí, pero hambre de cariño. También me acuerdo de los mendigos que pedían en las escaleras de la iglesia, en cómo las señoras les daban las monedas con un asco evangélico, sin tocarles un pelo, por si la pobreza fuese contagiosa. Que no sólo es contagiosa sino mortal, acabamos de descubrirlo de golpe, cada vez que leemos las cotizaciones
EL MUNDO EN CLAVE 14/01/2012 ANA ROMERO El dilema de Persia
El hilo Washington-Madrid funcionó bien con Zapatero II, el presidente de la segunda legislatura que se puso firme al teléfono de Obama. Con Rajoy I, el de una primera legislatura que se aventura corta, irá de maravilla, a juzgar por los primeros indicios.
Irán, por ejemplo. Se vio en la primera entrevista de Alan Solomont, el embajador americano en Madrid, con el canciller José Manuel García-Margallo esta semana. Comparten background. Así, a Margallo le daba clase en Harvard el marido de una profesora de Solomont en Tufts.
Además de personal, la química es política. España dará a EEUU el respaldo que éste busca el próximo día 23 en Bruselas para apretar el nudo de la soga en torno al cuello de los ayatolás. El problema es que el 14% del petróleo que usa España procede de Irán.
Según fuentes diplomáticas, se trata de encontrar el equilibrio entre «la defensa de la economía española y su dependencia energética» y el renovado compromiso con EEUU. Las condiciones del embargo al petróleo iraní que la UE aprobará en poco más de una semana están aún en el aire.
Una posibilidad es la moratoria. Hasta más de seis meses puede obtener España para conseguir fuentes alternativas de petróleo (Arabia Saudí, Rusia, Irak). O compensaciones financieras. De la letra pequeña de esta primera batalla europea estará pendiente el recién nombrado Alfonso Dastis, nuestro representante permanente en la Unión Europea.
Francia es el país europeo que más ha empujado para incrementar las sanciones a Irán. Fácil, murmuran algunos diplomáticos: su dependencia es de menosdel 4% de petróleo iraní.
Solomont elogió ayer la «preparación y la experiencia» del nuevo Gobierno en España. Margallo econtrará seguro una «solución imaginativa» al dilema persa.
ana.romero@elmundo.es
apunte lego14/01/2012 JULIO MIRAVALLS La ideología de la subvención
La ciencia no tiene ideología. Pero la padece. Los científicos sí pueden tener ideología, claro está, igual que quienes hablan, opinan, chismorrean o deciden sobre asuntos que tienen que ver con ella. Todos ellos, como individuos, tienen pleno derecho a abrazar la ideología que les parezca. Pero la ciencia, por sí, sólo abraza una obsesión: adquirir, compulsar y, si viene a cuento, aplicar conocimiento.
Un improvisado movimiento, magnificado por la inmediatez vírica de las redes sociales, reunía ayer ya 100.000 firmas para reclamar que en la declaración de la renta haya una casilla con la que el contribuyente pueda exigir que una parte de sus impuestos se dedique a subvencionar ciencia. Vale. «Igual que la Iglesia», añaden. Pues vale más...
Es frívolo y desenfocado convertir el concepto de ciencia en algo que se chalanea en los Presupuestos del Estado (a ver si en vez de 600, el recorte se queda en 300 millones); en una cuestión de «puestos de trabajo» (científicos al paro); o en un asunto de ideologías, apelando a un agravio comparativo («si vosotros subvencionáis Iglesia, nosotros, ciencia») y creando una equívoca escala de valores para poner en terreno de confrontación religión y ciencia. No tengo que confesarle a nadie si creo o no en Dios (en mis tiempos esto habría sido ya una declaración muy explícita), pero es intolerable toda pretensión de fijar una vara de medir ideas que establezca si es aceptable o no cualquier pensamiento que se me ocurra. La Iglesia lo hizo con la ciencia en los siglos oscuros y ahora algunos pretenden hacerlo al revés.
Todo lo cual son fuegos de artificio. Ayer habló en el Foro de la Nueva Economía el presidente mundial de Siemens, Peter Loschër, en un castellano muy correcto, tanto en la expresión como en lo político, aunque luego naufragó en la comprensión de las preguntas. El responsable de una las mayores empresas tecnológicas del mundo (3.840 millones de inversión en investigación en 2011; 40 patentes al día) fijó su atención en la inversión que los Estados hacen en educación para construir una sociedad con mejores objetivos: EEUU, el 7%; la media de la OCDE es el 5%; España y Alemania están por debajo y a la industria germana ya le faltan 100.000 ingenieros. Matemáticas, física y nivel de enseñanza es el caldo de cultivo que cuenta. En Europa, hablar de inversión pública en ciencia es distinguir entre lo que se aporta a I+D y a la educación superior.
La ciencia no tiene ideología. Pero queda sometida a los vaivenes de la política cuando se convierte en materia de discusión ideológica y prioridades confusas. Encoge doblemente el corazón la historia de esa madre que colecta 7.000 euros para que una investigadora de Valencia siga cobrando hasta abril, a ver si logra un remedio para la enfermedad de su hija. Primero, es el drama personal. Segundo, la patética situación que retrata: no había un interés o un objetivo para esa inversión de esfuerzo. Sólo era una partida del presupuesto y se acabó la pasta.
¿Es eso lo qué significa presupuestar dinero público para ciencia? «Tomad, chicos, ahí tenéis 600 millones en matraces, reactivos y un microscopio. ¡Hala!, a investigar y a ver qué sale...».
El futuro y el progreso no serán mejores con una ciencia estatalizada y argumentada como un valor en sí misma, sino con un criterio de selección de objetivos, deseables y alcanzables en plazos no ajustados al corsé de las citas electorales. Quizás el Presupuesto deba ayudar a una investigación específica de una empresa privada. O quizás en otros casos deba poner los medios precisos en un laboratorio público, en busca de un resultado concreto y posible pero no lo bastante atractivo para el interés comercial (como las enfermedades raras). Lo que resulta idiota es que todo se reduzca a discutir el simbolismo ideológico de una cantidad de dinero.
PASADO MAÑANA14/01/2012 ERNESTO SÁENZ DE BURUAGA La Copa del Rey
Qué es más difícil de explicar: la economía o la pasión por el fútbol? No, no crean que la respuesta es tan simple. Hay cuestiones económicas que no necesitan grandes explicaciones. Todo el mundo entiende lo que significa subir el IRPF. El cabreo cuando llegue este mes la nómina será signo evidente de que a nadie le gusta llevar menos dinero a casa y dejar un poco más para el Estado. Más complicado es entender que un equipo de fútbol nos haga con sus goles recuperar por unos días recuerdos de toda una vida.
Eso nos ha pasado a muchos con nuestro Club Deportivo Mirandés. Equipo de moda, en Segunda División B, y junto al Real Madrid y al Barcelona entre los ocho equipos que han entrado en cuartos de final de la Copa del Rey. Para una ciudad como Miranda de Ebro, un motivo de orgullo, una forma de que se hable de nosotros, de que aparezcamos en los medios de comunicación con las caras de los que les ha tocado la lotería y lo celebran con sus vecinos. La ciudad se engalana de banderas rojinegras, nuestros colores, y en las tertulias de café los recuerdos de muchos años y muchos futbolistas que pasaron por el equipo.
En mi caso, cuatro tíos, cuatro hermanos Bustamante, Ricardo, Roberto, Gerardo y Javier, cuatro pedazo de futbolistas y de personas a los que en pantalón corto y con un frío que me helaba las piernas veía desde la grada del viejo estadio municipal de Anduva. Es emocionante ver reflejada la ciudad en su hinchada. Alegres, festivos, magníficos anfitriones cuando nos vienen a visitar y bien recibidos en todos los campos. El Mirandés tiene una caja de ritmo en sus venas. Los bombos en nuestras fiestas de blusas en San Juan del Monte marcan el ritmo de nuestros corazones siempre dispuestos a hacer amigos y sin conocer fronteras.
Esta ciudad rezuma amistad y se merecía mucho más con sus cuatro ríos atravesando sus entrañas y una estación de tren donde el reloj del tiempo se quedó parado. Pero es momento de disfrutar en la Copa, de soñar con un anhelado ascenso a Segunda, que nos dio la espalda en el último suspiro en dos ocasiones, de gritar bien alto y con orgullo nuestro himno. «Anda, anda, anda los de Miranda, los de Miranda. Hurra, hurra, hurra el Deportivo Mirandés».
14/01/2012Cuando la ley aburre
ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN / SOLÓN PEDRO G. CUARTANGO
Probablemente el sueño de Alberto Ruiz-Gallardón era ser el Pericles del nuevo Gobierno de Rajoy. Pero se ha tenido que conformar con asumir el papel de Solón, el gran legislador ateniense, considerado como uno de los siete sabios de Grecia.
Oí decir a Gallardón una vez que, cuando veía un solar vacío en Madrid, se imaginaba el nuevo equipamiento que podía construirse allí. En sus nuevas tareas como ministro de Justicia, no va a poder remodelar palacios ni excavar el subsuelo de la capital, aunque sí va a poder dedicarse a redactar leyes.
Ahí tiene el ejemplo de Solón, elegido arconte del Areópago para legislar y administrar justicia en Atenas. El sabio devolvió las tierras confiscadas a los pobres por no pagar sus deudas, reguló las herencias y el matrimonio, liberalizó el comercio y creó un sistema censitario de voto.
Solón no era muy popular entre los llamados eupátridas o aristócratas que mandaban en la ciudad, que pretendían mantener sus privilegios a toda costa. Una de sus leyes más polémicas es que obligaba a los maridos a tener relaciones con su mujer tres veces al mes para fomentar la natalidad y la cohesión familiar.
No sabemos si Gallardón piensa hacer lo mismo, pero me parece que a un líder con tanto carisma el Ministerio de Justicia se le va a quedar pequeño, entre otras razones, porque no va a disponer de dinero para contratar 1.600 asesores y reproducir un Estado en miniatura como el que tenía en el Ayuntamiento de Madrid.
Hay, sin embargo, un aspecto de la biografía de Solón que seguro que el jurisconsulto Gallardón conoce muy bien: su popularidad ganó muchos enteros al convertirse en paladín de la guerra de Atenas contra Megara, que se saldó victoriosamente para la capital griega.
Al ex alcalde también le hace falta una causa, algo por lo que luchar en el Ministerio de Justicia y que le devuelva ese protagonismo político que tanto ansía.
Dicen que está muy fastidiado por no haber sido nombrado ministro de Interior o de Defensa, pero también Solón fracasó en sus primeros intentos de obtener un trono como arconte en la colina de Ares.
Gallardón necesita reinventarse y, por eso, ha prescindido de todo su equipo, empezando por su fiel Cobo, cuya relación con su jefe era muy parecida a la del sumiso Pisístrato con Solón.
Yo le animo desde estas líneas al ministro a que utilice su talento en la elaboración de nuevas leyes, como hizo Solón, que es probablemente el personaje más elogiado de la Antigüedad y estadista admirado por Platón y Aristóteles por su concepción de la justicia.
Pero me temo que Gallardón no quiere ser Solón sino, como decía antes, el gran Pericles, que llegó a ser dictador por aclamación, magistrado y jefe del Ejército ateniense. Y es que el nuevo ministro siempre ha preferido el poder a la sabiduría.
DE CUERPO PRESENTE14/01/2012El coloso de Fabra
NO SE LE puede discutir al maestro Juan Ripollés el mérito de haber materializado en una escultura de 25 metros y 300.000 euros la prosaica abstracción de la paja mental. Que podría titularse en plan mega-lómano El Coloso de Fabra, emulando las dimensiones del gigante de hierro y acero que antaño custodiaba el acceso al puerto de Rodas en homenaje al dios del sol.
Ripollés no ha concebido su mayúscula erección -del verbo erigir- en un puerto, pero sí en un aeropuerto. Y se la ha dedicado explícita o implícitamente a Carlos Fabra, ya decimos, en un ejercicio de onanismo patro-cinado. Su coloso es una figura, explica, que asombra a los pasajeros «porque un avión despega de la cabeza: ese es el germen y el esperma del nacimiento de la obra», añade el maestro valenciá con sus audaces huevos.
Ahí tienen perfectamente definida la paja mental: esperma y cabeza. Que se antoja además una asociación tan pintoresca como un aeropuerto sin aviones. O tan extrava-gante como un presidente de diputación que reclama para sí en Castellón los honores y los fervores que el líder máximo de Bielorrusia, Lukashenko, impone en la imaginería de sus delirios napoleónicos.
Tanto que El Coloso de Fabra puja con la altura del titán de Rodas, según se desprende de las crónicas entusiastas de Plinio el Viejo. Fue construido el monumento en el 292 a.C. y estaba considerado meritoriamente entre las siete maravillas del mundo, pero un terremoto justiciero -la tierra contra el sol- la derribó apenas 66 años después de la inauguración.
No pudo asistir al ceremonial del bautismo su propio autor, Cares de Lindios, porque se había suicidado cautelarmente. Subestimó el dinero que iban a costarle los materiales y decidió inmolarse antes de tolerar la ruina. Que es una moraleja o un presagio de los disparates megalómanos en el crepúsculo de la política pepero-levantina. La misma que Camps urdía en el Valhalla del Turia y de los rosarios con que Cotino enjaezaba las huevas de esturión.
Que el dios del sol nos salve de administrar un consejo a Ripollés y a su megalocéfalo Pigmalión aeroportuario. Pero el uno y el otro se antojan tan impostores y descarados como los hermanos Marx suplantando a los tres aviadores barbudos de Una noche en la ópera. Empezando por Chico y su manera de contar la proeza del vuelo al Polo Norte: «Por fin llenamos el tanque de gasolina. Pero cuando estábamos a punto de aterrizar nos dimos cuenta de que nos habíamos dejado el avión».
>Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en Orbyt, hoy: ¿Para qué hay que reunirse con Bildu?
Etiquetas: Firmas