TERRORISMO: «dos hijos de puta menos»: Otegi condenado a 34 años

Mató a dos «cipayos» por su «política», pero no era etarra
La Audiencia Nacional condena a 34 años a Mikel Otegi, absuelto en 1997 por un jurado, aunque dice que entonces sólo simpatizaba con ETA y todavía no estaba integrado en ella
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«Simpatizaba» activamente con Jarrai; tenía antecedentes por algaradas callejeras; mató a dos ertzainas a los que despreció como «cipayos» -«dos hijos de puta menos»- porque se sentía perseguido «por su ideología»; justificó su crimen en «la política» que seguía la Policía Autonómica, y aprovechó su escandalosa absolución en 1997 por un jurado popular en San Sebastián para escapar a Francia e integrarse en ETA. Pero esa condición de etarra la adquirió después: la Audiencia Nacional ha concluido que, cuando cometió el doble asesinato, todavía no era miembro de ninguna organización terrorista, aunque sí estuviese significado con sus postulados.Mikel Otegi ha sido condenado a 34 años de prisión por los mismos hechos por los que quedó libre hace década y media después de que un tribunal formado por nueve legos en Derecho le declarase «no culpable», al estimar que padeció un trastorno mental transitorio, circunstancia eximente que ahora no han apreciado los profesionales de la Justicia Fernando Grande-Marlaska (que presidió la Sala), Manuela Fernández Prado y Javier Martínez Lázaro (que redactó la sentencia).
La paradoja es que los magistrados descartan la calificación jurídica de los hechos como terroristas, que fue precisamente lo que llevó su segundo enjuiciamiento a un tribunal profesional en Madrid -después de que el Constitucional ordenase repetir el juicio- y evitó que Otegi volviese a sentarse frente a un jurado de vecinos donostiarras en la Audiencia de Guipúzcoa. Esta última es la opción que él prefería, con seguridad porque la presumía más amigable.
La secuencia que considera probada el tribunal es la siguiente: Otegi pasó la noche en un concierto de rock en su localidad natal de Itsasondo y, cuando desayunaba en un bar del pueblo, tuvo un incidente con un ertzaina, al que agredió porque se sentía acosado por la Policía Autonómica, «lo que no era cierto». El camino de vuelta a su caserío lo hizo en coche a gran velocidad, cruzándose con una patrulla de la Ertzaintza, que anotó su matrícula y acudió a su domicilio. Cuando los dos agentes llegaron, el acusado les disparó por sorpresa con su escopeta de cazador, matándolos en el acto. Entonces, fue al coche policial, cogió la emisora y dijo: «Un casero ha matado a dos cipayos por la política que seguís».
«En el modus operandi de las muertes cometidas por el acusado Mikel Otegi concurren circunstancias como la espontaneidad, la falta de preparación, la utilización de su propia arma o la entrega posterior a la Policía que se alejan del habitual de las organizaciones terroristas», razona la Sala, que añade que «se admitieron los hechos por el acusado, pero se justificaron por una forma de enajenación, y el valor del crimen terrorista reside precisamente en presentarlo como una forma válida y legítima de actuación».
«Ni pertenecía en aquellas fechas a ETA, ni el crimen -que notoriamente se aleja en mucho de la habitual forma de actuar de dicha organización- tenía por finalidad subvertir el orden constitucional ni alterar gravemente la paz pública», argumenta el tribunal. Es más: concluye que su integración en ETA ni siquiera sería relevante pues, en ese caso, su crimen sería similar al de un «terrorista que asesina a un guardia civil como consecuencia de una disputa de vecindad o de tráfico».
Los magistrados agregan que Otegi no sufrió un trastorno, sino que tiene un «temperamento explosivo» y es «propenso a reacciones furibundas y poco meditadas», aunque eso no afecta a su capacidad para comprender sus actos, que pudo verse disminuida por la ingesta de alcohol. Por ello, le aplican una atenuante.
La condena por asesinato a secas, sin el adjetivo «terrorista», deja la pena en poco menos de la mitad de los 70 años que pedían el fiscal y los letrados de Voces contra el Terrorismo.
Interior se apiada del carcelero de Ortega
Acerca por enfermedad a Uribechevarria, que celebró el 11-M, y Bildu exige su libertad
El Gobierno publicitó ayer el acercamiento a una cárcel del País Vasco de uno de los etarras que construyó el zulo y se encargó de custodiar al funcionario de Prisiones José Antonio Ortega Lara durante 532 días de secuestro en condiciones degradantes. Al parecer, Jesús María Uribechevarria Bolinaga padece desde 2005 un cáncer de riñón con metástasis en fase muy avanzada, y ha sido trasladado desde el centro sanitario de referencia de la cárcel de León al de la prisión de Zaballa (Álava).
La última vez que había dado que hablar en la prensa fue en 2004, cuando este diario publicó una fotografía tomada en el interior de la prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz) en la que se le podía ver junto al islamista Mohamed Amine Akli y varios etarras más celebrando el éxito de los atentados del 11-M. Amine Akli era un antiguo colaborador de uno de los jefes del comando que atentó en los trenes, Allekema Lamari, junto al que fue detenido en 1997 en una operación contra el GIA.
Con ese acercamiento, ya son tres los etarras que el Gobierno ha trasladado al País Vasco con el argumento de que están enfermos desde que ETA anunció un «cese definitivo de la actividad armada». El primero fue Txus Martin Hernando, el 4 de noviembre, y el segundo, Aitzol Gogorza, lo fue ya bajo mandato del Partido Popular.
Como en esos dos casos, Uribechevarria se encontraba en la lista de 15 etarras de los que la izquierda abertzale asegura que sufren enfermedades incurables y reivindica su excarcelación. Ninguno de ellos ha mostrado arrepentimiento por sus crímenes ni ha solicitado beneficiarse de la vía Nanclares.
Precisamente ayer, el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, de Bildu, dijo que el acercamiento es insuficiente y reclamó al Ejecutivo la libertad de Uribechevarria «en aplicación estricta de la legalidad vigente». En este sentido, pidió al Ministerio del Interior que «de una vez por todas» dé pasos «decididos y valientes» con los reclusos de la banda terrorista, informa Efe.
En el mismo sentido se manifestó el colectivo de familiares de presos etarras Etxerat, que por la tarde informó de que Uribechevarria había sido trasladado a San Sebastián para que le hiciesen unas pruebas.
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias justificó la decisión de acercar a Uribechevarria en que la enfermedad «hace aconsejable que sea tratado por el mismo equipo de facultativos que le atendió en 2005», cuando estuvo interno en Nanclares de la Oca.
La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, aseguró que no comparte este beneficio porque «estos terroristas no tuvieron ninguna compasión con sus víctimas», en la misma línea de lo que viene reivindicando desde que comenzaron los acercamientos.
El presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, consideró el acercamiento una «traición» e indicó que el Gobierno del PP está cediendo a «presiones» para completar una «hoja de ruta» pactada por el anterior Ejecutivo con ETA.
LEYRE IGLESIAS BILBAO
02/08/2012 ESPAÑA
El Gobierno publicitó ayer el acercamiento a una cárcel del País Vasco de uno de los etarras que construyó el zulo y se encargó de custodiar al funcionario de Prisiones José Antonio Ortega Lara durante 532 días de secuestro en condiciones degradantes. Al parecer, Jesús María Uribechevarria Bolinaga padece desde 2005 un cáncer de riñón con metástasis en fase muy avanzada, y ha sido trasladado desde el centro sanitario de referencia de la cárcel de León al de la prisión de Zaballa (Álava).
La última vez que había dado que hablar en la prensa fue en 2004, cuando este diario publicó una fotografía tomada en el interior de la prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz) en la que se le podía ver junto al islamista Mohamed Amine Akli y varios etarras más celebrando el éxito de los atentados del 11-M. Amine Akli era un antiguo colaborador de uno de los jefes del comando que atentó en los trenes, Allekema Lamari, junto al que fue detenido en 1997 en una operación contra el GIA.
Con ese acercamiento, ya son tres los etarras que el Gobierno ha trasladado al País Vasco con el argumento de que están enfermos desde que ETA anunció un «cese definitivo de la actividad armada». El primero fue Txus Martin Hernando, el 4 de noviembre, y el segundo, Aitzol Gogorza, lo fue ya bajo mandato del Partido Popular.
Como en esos dos casos, Uribechevarria se encontraba en la lista de 15 etarras de los que la izquierda abertzale asegura que sufren enfermedades incurables y reivindica su excarcelación. Ninguno de ellos ha mostrado arrepentimiento por sus crímenes ni ha solicitado beneficiarse de la vía Nanclares.
Precisamente ayer, el diputado general de Guipúzcoa, Martin Garitano, de Bildu, dijo que el acercamiento es insuficiente y reclamó al Ejecutivo la libertad de Uribechevarria «en aplicación estricta de la legalidad vigente». En este sentido, pidió al Ministerio del Interior que «de una vez por todas» dé pasos «decididos y valientes» con los reclusos de la banda terrorista, informa Efe.
En el mismo sentido se manifestó el colectivo de familiares de presos etarras Etxerat, que por la tarde informó de que Uribechevarria había sido trasladado a San Sebastián para que le hiciesen unas pruebas.
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias justificó la decisión de acercar a Uribechevarria en que la enfermedad «hace aconsejable que sea tratado por el mismo equipo de facultativos que le atendió en 2005», cuando estuvo interno en Nanclares de la Oca.
La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Ángeles Pedraza, aseguró que no comparte este beneficio porque «estos terroristas no tuvieron ninguna compasión con sus víctimas», en la misma línea de lo que viene reivindicando desde que comenzaron los acercamientos.
El presidente de Voces contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz, consideró el acercamiento una «traición» e indicó que el Gobierno del PP está cediendo a «presiones» para completar una «hoja de ruta» pactada por el anterior Ejecutivo con ETA.
Bildu subvenciona por primera vez a la asociación vasca de víctimas
La Diputación de Guipúzcoa da a Covite 2.677 euros de una partida de 79.997
La Diputación de Guipúzcoa en manos de Martin Garitano (Bildu), ha aprobado por primera vez una subvención de 2.677,81 euros a la asociación vasca de víctimas del terrorismo Covite, para que mantenga su página web tanto en euskara como en castellano. También ha dedicado otra partida de 3.836 euros a un «plan pedagógico» para trabajar «directamente con víctimas del terrorismo», un proyecto presentado por la Fundación EDE, dependiente de la Iglesia Diocesana de Vizcaya.
Son los dos únicos proyectos relacionados con las víctimas de ETA que figuran en la lista de subvenciones que la Diputación destina a promover los derechos humanos. En conjunto, ha repartido 85.000 euros entre ocho ayuntamientos y 79.997 entre 17 asociaciones.
Un importe algo superior al de Covite percibirá, por ejemplo, la red contra la tortura Torturaren Aurkako Taldea, cuyo trabajo «La tortura en Euskal Herria» merece 3.533 euros de las arcas públicas. Lokarri, la asociación que actúa como enlace con Brian Currin, ingresará 3.759 euros por su «Iniciativa para la consolidación del proceso de paz». Otros trabajos que contarán con la ayuda económica de Guipúzcoa son un «estudio sobre el Holocausto» de Gipuzkoako SOS Arrasakeria, o la revista y el proyecto «Hablemos de la homosexualidad» de la plataforma en favor de los homosexuales Gehitu. Los municipios subvencionados son Orio, Urnieta, Rentería, Elgoibar, Irún, Fuenterrabía, Azpeitia y Zarauz. Éste, gobernado por Bildu, absorbe 29.706 euros para tres iniciativas en pro de la «coexistencia».
El Boletín Oficial de Guipúzcoa también publicó ayer las ayudas vinculadas a la memoria histórica, con las que la Diputación quiere financiar los proyectos que busquen «recuperar, conocer la verdad y reconocer» los hechos ocurridos en Guipúzcoa durante el golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura. Para ello repartirá 48.137 euros entre 14 municipios y 148.644 entre 19 asociaciones. Destacan, por cuantiosos, los 17.300 euros a Lau-Haizetara Gogoan, asociación situada en las tesis abertzales.
FERNANDO LÁZARO MADRID
02/08/2012 ESPAÑA
Eneko Yurramendi, que así se llama este profesor de secundaria del instituto Lekroz de Elizondo (Navarra), publicó un artículo en varias páginas web de la izquierda abertzale en el que lanza loas a Ibazeta y repite sus consignas en favor de ETA. En el artículo llega a decir que gritar «¡Gora ETA Militarra!» [viva ETA militar] es algo normal y que él lo ha gritado muchas veces .
«Mientras siga siendo abertzale me seguirá molestando ver la bandera española colgada de nuestros ayuntamientos y me arden las tripas al ver gente vestida con la camiseta de la selección española por nuestras calles, llevan la bandera de una nacionalidad que a mí me la han impuesto», escribió en internet. Cuando recuerda que vive «en un pueblo oprimido» le sale «del corazón» gritar «¡Gora ETA Militarra!», afirma.
Por ello, considera que «los militantes ejemplares como Josetxo Ibazeta» deberían tener un lugar en Sortu, la formación abertzale recientemente legalizada por el Tribunal Constitucional.
Concluye la carta mandando ánimos al ex asesor de San Sebastián, imputado en la Audiencia Nacional por un presunto delito de amenazas y exaltación del terrorismo por el que hoy debe declarar ante el juez.
Yurramendi nació en San Sebastián el 27 de julio de 1970. En febrero de 2002 fue detenido como miembro de los comandos Urbasa y Ekaitza. Fue condenado a dos años de prisión, y entre sus actuaciones está el haber ocultado en su casa a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova.
Según explicaron fuentes policiales a este periódico, los analistas de la Unidad Central de Inteligencia sostenían, en un escrito remitido a la Audiencia, que este profesor se dedicaba a captar a nuevos etarras.
Los dirigentes de la Izquierda Abertzale también defendieron ayer a Ibazeta al que consideraron víctima de «una provocación» para perjudicarle a él y a Batasuna.
La Diputación de Guipúzcoa en manos de Martin Garitano (Bildu), ha aprobado por primera vez una subvención de 2.677,81 euros a la asociación vasca de víctimas del terrorismo Covite, para que mantenga su página web tanto en euskara como en castellano. También ha dedicado otra partida de 3.836 euros a un «plan pedagógico» para trabajar «directamente con víctimas del terrorismo», un proyecto presentado por la Fundación EDE, dependiente de la Iglesia Diocesana de Vizcaya.
Son los dos únicos proyectos relacionados con las víctimas de ETA que figuran en la lista de subvenciones que la Diputación destina a promover los derechos humanos. En conjunto, ha repartido 85.000 euros entre ocho ayuntamientos y 79.997 entre 17 asociaciones.
Un importe algo superior al de Covite percibirá, por ejemplo, la red contra la tortura Torturaren Aurkako Taldea, cuyo trabajo «La tortura en Euskal Herria» merece 3.533 euros de las arcas públicas. Lokarri, la asociación que actúa como enlace con Brian Currin, ingresará 3.759 euros por su «Iniciativa para la consolidación del proceso de paz». Otros trabajos que contarán con la ayuda económica de Guipúzcoa son un «estudio sobre el Holocausto» de Gipuzkoako SOS Arrasakeria, o la revista y el proyecto «Hablemos de la homosexualidad» de la plataforma en favor de los homosexuales Gehitu. Los municipios subvencionados son Orio, Urnieta, Rentería, Elgoibar, Irún, Fuenterrabía, Azpeitia y Zarauz. Éste, gobernado por Bildu, absorbe 29.706 euros para tres iniciativas en pro de la «coexistencia».
El Boletín Oficial de Guipúzcoa también publicó ayer las ayudas vinculadas a la memoria histórica, con las que la Diputación quiere financiar los proyectos que busquen «recuperar, conocer la verdad y reconocer» los hechos ocurridos en Guipúzcoa durante el golpe de Estado, la Guerra Civil y la dictadura. Para ello repartirá 48.137 euros entre 14 municipios y 148.644 entre 19 asociaciones. Destacan, por cuantiosos, los 17.300 euros a Lau-Haizetara Gogoan, asociación situada en las tesis abertzales.
«Gritar '¡Gora ETA Militarra!' es normal»
Un etarra que ya cumplió condena, y que es profesor, reivindica la actuación de Ibazeta
A Josetxo Ibazeta, ex mano derecha del alcalde de San Sebastián, Juan Carlos Izagirre, de Bildu, le ha salido un admirador. Un etarra que ya pasó por prisión y que actualmente ejerce de profesor, no sólo aplaude a Ibazeta, sino que hace suyas las amenazas y gritos en favor de ETA que lanzó el abertzale contra un grupo de jóvenes que celebraba por las calles de San Sebastián la victoria de España en la Eurocopa.Eneko Yurramendi, que así se llama este profesor de secundaria del instituto Lekroz de Elizondo (Navarra), publicó un artículo en varias páginas web de la izquierda abertzale en el que lanza loas a Ibazeta y repite sus consignas en favor de ETA. En el artículo llega a decir que gritar «¡Gora ETA Militarra!» [viva ETA militar] es algo normal y que él lo ha gritado muchas veces .
«Mientras siga siendo abertzale me seguirá molestando ver la bandera española colgada de nuestros ayuntamientos y me arden las tripas al ver gente vestida con la camiseta de la selección española por nuestras calles, llevan la bandera de una nacionalidad que a mí me la han impuesto», escribió en internet. Cuando recuerda que vive «en un pueblo oprimido» le sale «del corazón» gritar «¡Gora ETA Militarra!», afirma.
Por ello, considera que «los militantes ejemplares como Josetxo Ibazeta» deberían tener un lugar en Sortu, la formación abertzale recientemente legalizada por el Tribunal Constitucional.
Concluye la carta mandando ánimos al ex asesor de San Sebastián, imputado en la Audiencia Nacional por un presunto delito de amenazas y exaltación del terrorismo por el que hoy debe declarar ante el juez.
Yurramendi nació en San Sebastián el 27 de julio de 1970. En febrero de 2002 fue detenido como miembro de los comandos Urbasa y Ekaitza. Fue condenado a dos años de prisión, y entre sus actuaciones está el haber ocultado en su casa a Alberto Viedma Morillas, asesino de Tomás Caballero y Francisco Casanova.
Según explicaron fuentes policiales a este periódico, los analistas de la Unidad Central de Inteligencia sostenían, en un escrito remitido a la Audiencia, que este profesor se dedicaba a captar a nuevos etarras.
Los dirigentes de la Izquierda Abertzale también defendieron ayer a Ibazeta al que consideraron víctima de «una provocación» para perjudicarle a él y a Batasuna.





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