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lunes, 30 de julio de 2012

EJÉRCITO ESPAÑOL: Morenés potencia la inteligencia militar



  • ROBERTO BENITO MADRID
  • 30/07/2012 ESPAÑA
  • Morenés potencia la inteligencia militar

    La Directiva de Defensa prioriza los servicios secretos tras perderse el control del CNI
    El ministro busca la forma de reorganizar la industria del sector fusionando empresas
    Mira si son tontos mintiendo que, habiendo tenido que hacer el PP lo contrario a su Programa, dicenlos del PSOE que es por ideología. El Ministerio de Defensa ha convertido la inteligencia militar en una de sus principales prioridades y su titular, Pedro Morenés, se propone impulsarla lo máximo posible durante esta legislatura.

    Así quedará recogido en la nueva Directiva de Defensa, el documento que marca las líneas que seguirá el Departamento durante los próximos cuatro años, que el Gobierno va a presentar en los próximos días. Y así se incluirá también en la Estrategia de Seguridad Nacional, elaborada por el Ejecutivo de Zapatero el año pasado y que va a ser revisada en los próximos meses.

    Muy desarrollada en los países de la OTAN, la inteligencia militar ha desempeñado un papel secundario en España, supeditada al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y con escasa efectividad práctica.

    Ahora, y después de que Defensa haya perdido el control del CNI en favor del Ministerio de la Presidencia, Morenés quiere potenciarla, situándola lo más cerca posible del nivel del resto de países de la Alianza, para que las Fuerzas Armadas puedan contar con un servicio de información directo y de primer nivel, según informaron fuentes militares.

    La Directiva será analizada mañana por el Consejo de Defensa Nacional. Órgano asesor del presidente del Gobierno, está previsto que la reunión esté presidida por el Rey, con asistencia de Mariano Rajoy y de los nuevos jefes de los ejércitos, nombrados el viernes y que toman posesión hoy.

    Además, están convocados los ministros de Defensa, Interior, Asuntos Exteriores, Economía y Hacienda, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el director del CNI y el director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

    Según las fuentes consultadas, en la reunión Morenés expondrá las líneas de la defensa que ha diseñado para esta legislatura, centradas en la reorganización de las Fuerzas Armadas como consecuencia de los recortes presupuestarios, la potenciación de la inteligencia militar y la definición de las principales amenazas exteriores para España, además de sus planes para la industria militar.
    El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas), el órgano que centraliza la inteligencia militar en España, se creó en una fecha tan reciente como 2005. La ambición entonces era que fuera el equivalente nacional a los centros de este tipo que existen en casi todos los países de la OTAN.

    Encuadrado como una de las tres patas del Estado Mayor de la Defensa (Emad) -las otras dos son el Mando de Operaciones y el Estado Mayor Conjunto-, en sus siete años de vida el Cifas ha intentado consolidarse como un centro útil y efectivo para las Fuerzas Armadas, en un momento en el que España adquiría cada vez mayores y más peligrosos compromisos militares en el exterior. Sin embargo, el Cifas no ha llegado a consolidarse.

    Hay razones materiales que lo explican, como son un presupuesto y un personal reducidos, pero sobre todo hay razones operativas: el centro ha estado todos estos años subordinado al CNI, que es el que supervisa el Plan Conjunto de Inteligencia Militar, el que da las directrices de coordinación y cooperación y el que, en la práctica, suministra la mayor parte de la inteligencia en Afganistán y el resto de escenarios en los que actúan o pueden actuar las tropas españolas. El Cifas ni siquiera tiene representación directa en la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, sino que la ejerce a través del ministro de Defensa.

    La situación, sin embargo, ha cambiado con la reestructuración del Ejecutivo que realizó Rajoy al llegar a La Moncloa. Si potenciar el Cifas siempre había estado, aunque fuera a nivel teórico, entre las intenciones de Defensa, el cambio de adscripción del CNI el pasado 22 de diciembre lo convirtió en una prioridad.

    El principal servicio de información español pasó a depender del Ministerio de la Presidencia -es decir, de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría-, abandonando su tradicional adscripción a las Fuerzas Armadas. Con ello, el ministro de Defensa no sólo perdió capacidades como la de proponer tanto al director del CNI como a su número dos, sino, también y sobre todo, la comunicación directa con el gran centro de la inteligencia española.

    Lo que quiere ahora Morenés es que el Cifas sea capaz de desarrollar las funciones que se le otorgaron cuando fue creado. Es decir, ser el principal responsable de facilitar información precisa a las Fuerzas Armadas sobre los riesgos actuales y potenciales procedentes del exterior, para que éstas puedan planificar y desarrollar las operaciones.

    En este sentido, el objetivo es que el Cifas aumente su presencia en las misiones internacionales en curso, muy especialmente en Afganistán y en la región del cuerno de África, pero además que trabaje intensamente sobre los lugares en los que las Fuerzas Armadas pueden tener que intervenir a corto y medio plazo, principalmente en Siria y norte de África.

    El problema para este plan de desarrollo de la inteligencia militar es, claro está, la escasez de medios para llevarlo a cabo. No serán abundantes, pero en Defensa tienen
    claro que buena parte de los pocos recursos con los que se va a contar en los próximos años se van a dedicar al Cifas.

    Este interés por contar con un potente centro de inteligencia militar procede del convencimiento del ministro de que las amenazas para España existen y de que, para afrontarlas, hay que contar con unas Fuerzas Armadas competentes. Desde su nombramiento el pasado diciembre, Morenés no se ha cansado de repetir que en España se invierte poco en Defensa -el porcentaje del PIB del gasto militar es ciertamente inferior a la media de la OTAN-, que el margen para recortar es muy pequeño tras un lustro de reducciones presupuestarias y que contar con una buena seguridad y una buena defensa es imprescindible para el desarrollo económico y social.

    Sin ajustes traumáticos
    La intención de Morenés es limitar al máximo los recortes que ciertos sectores están pidiendo en Defensa. El ministro es consciente de que todo está condicionado por una situación económica muy delicada, que además cambia de forma muy rápida, pero en principio no habrá ajustes traumáticos a corto plazo.

    El grueso de la reorganización se afrontará unificando estructuras y racionalizando la administración de Defensa, algo que muy probablemente afectará al despliegue geográfico de las Fuerzas Armadas. Así, se está estudiando la reducción del número de brigadas y la unificación de determinadas unidades.

    Lugar destacado tendrá también la industria militar, que ocupa muchos de los desvelos de Morenés. Ahogada por la caída en picado de las inversiones de Defensa, que para muchas empresas es prácticamente su único cliente, la industria militar afronta un futuro incierto, que para el ministro sólo se puede afrontar mediante la fusión de empresas.

    Morenés considera la industria militar como un elemento primordial de la defensa nacional. Por ello, y siguiendo el ejemplo de otros países de la OTAN, quiere impulsar un plan de fusiones e integraciones que termine con lo que piensa que es una fragmentación del sector excesiva.

  • ROBERTO BENITO MADRID
  • 30/07/2012 PORTADA

  • España estudia enviar tropas a Mali para luchar contra el terrorismo

    .
    El Ministerio de Defensa está estudiando participar con tropas en una misión internacional en Mali, donde la expansión del islamismo radical y grupos terroristas ha convertido la región en una de las principales amenazas para España. Según informaron fuentes militares, lo ocurrido el sábado con la repatriación de los cooperantes no es sino una consecuencia más de la acelerada degradación de la seguridad en la zona.
    La expansión del radicalismo islámico y de grupos terroristas en el norte de África se percibe desde hace varios años, pero los acontecimientos de los últimos meses han agravado la situación.

    La Guerra de Libia en 2011 provocó una salida masiva de armas procedentes de los arsenales de Muamar Gadafi hacia el Sahel, que han caído en manos de los grupos radicales de la zona. Las consecuencias no han tardado en materializarse en una desestabilización total de Mali, el principal país desde el que actúan estos grupos. En marzo se produjo un golpe de Estado que derrocó al presidente Amadou Toumani Touré, que era un valioso aliado de las naciones occidentales, y en mayo, los rebeldes tuareg del norte del país proclamaron la secesión de la región de Azawad, donde han proclamado un Estado islámico con apoyo de los grupos radicales, que desde entonces se mueven con total libertad.

    Esta situación ha generado gran alarma en el seno de la OTAN. Se teme que el norte de Mali se convierta en un paraíso para el terrorismo internacional, que podría así operar en un lugar muy cercano a Europa.

    Esta preocupación se va a plasmar en la Directiva de Defensa que ha elaborado el ministro Pedro Morenés y en la nueva Estrategia Española de Seguridad, donde el islamismo radical va a ocupar el primer puesto de la lista de las principales amenazas para España.

    En su reciente viaje a EEUU, Morenés pudo comprobar además que a Washington también le preocupa lo que está ocurriendo en el Sahel, porque así se lo transmitió a Morenés el secretario de Defensa, Leon Panetta, quien precisamente ayer inició una gira por el norte de África.

    Más recientemente, en la rueda de prensa del sábado para anunciar la repatriación de los cooperantes, el titular de Exteriores, José Manuel García-Margallo, dijo que España apoyará los esfuerzos que se realicen para estabilizar la región.

    Estos esfuerzos parten en primer lugar de la Unión Africana y la Comunidad Económica de Estados del África Occidental, que ya han pedido a la ONU autorización para desplegar una operación militar de ayuda a las autoridades de Mali contra los grupos terroristas que se han adueñado del norte del país.

    Sin embargo, es seguro que las potencias occidentales no se van a quedar de brazos cruzados. Tanto el CNI como el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas tienen abundante información sobre la zona -en buena parte, como consecuencia de los secuestros sufridos- y Defensa ya está estudiando cuál podría ser la contribución de España a una misión internacional, incluyendo el envío de tropas. La principal responsable de este despliegue sería Francia, el país más influyente y con más intereses en la zona, y se contaría con el respaldo de EEUU.

    Con todo, la preocupación por la extensión del islamismo radical no se limita al Sahel. En estos momentos, preocupa mucho la guerra civil en Siria entre el régimen de Bashar Asad y el movimiento rebelde, que está provocando la entrada de muchos yihadistas en el país, y donde EEUU ya ha advertido de la presencia cada vez mayor de Al Qaeda.

    España mantiene más de medio millar de efectivos en el Líbano, que se está viendo contagiado por la crisis siria, y participa desde 2001 en la operación Active Endeavour, que controla el movimiento de terroristas y armas en el Mediterráneo.

    Las prioridades de la defensa y la seguridad nacionales se adaptarán así al nuevo marco internacional. Los analistas han detectado un desplazamiento del terrorismo islamista desde Asia Central hacia el Mediterráneo, desde Afganistán e Irak hacia Oriente Próximo y África. En este sentido, el posible despliegue de tropas españolas en Mali coincidirá con el repliegue del contingente de 1.500 efectivos en Afganistán.

    Mientras, ayer Exteriores insistió en que España tiene razones fundadas para haber repatriado a los cooperantes, y de hecho extendió el nivel de riesgo a todo Mali y no sólo el norte. Uno de los repatriados explicó que habían aceptado volver a España por «precaución», pero pidió que se les detallen los «motivos concretos» de la decisión. Por su parte, el Frente Polisario reclamó al Ejecutivo que explique «esa amenaza inminente» y advirtió del daño que se ocasiona a los saharauis.


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