FIRMAS: Casimiro García-Abadillo, D Gistau, S Sostre, C Rigalt, LM Anson

Grecia: opción suicida o sufrimiento
. Ni la situación de Grecia ni la de la zona euro variarán esencialmente sea cual sea el resultado de las elecciones de hoy. A no ser que ocurra un accidente: que Grecia salga del euro, se produzca una masiva salida de capitales, se colapse totalmente la economía, comience a haber escasez de suministros (alimentos, combustibles) y estalle una revuelta social de consecuencias imprevisibles.Las posibilidades de que tenga lugar ese accidente, prácticamente inexistentes hace unos meses, han crecido en los últimos días. Algunos expertos creen que hay un 20% de probabilidades de que ese escenario de desestabilización de Grecia, con repercusiones para toda Europa, se produzca.
La situación se ha deteriorado tanto que va en aumento la gente que ve más ventajas que inconvenientes en la expulsión de Grecia. Tal vez porque creen que a ellos la extirpación de Grecia de la zona euro no les va a afectar. Por ejemplo, en Alemania. La última encuesta, publicada el pasado martes por la empresa YouGov revela que el 69% de los alemanes quiere que Grecia salga del euro, mientras que sólo un 17% está en contra.
Pero la «opción suicida», como llaman algunos al posible default que podría forzar una victoria clara de Syriza, haría temblar a Europa. Grecia tiene una deuda pública de 326.800 millones de euros (el 161% de su PIB). Las tres cuartas partes de esa deuda están en manos de estados de la UE. Además, tiene un déficit por cuenta corriente del 10% del PIB. Añado otro dato: desde enero de 2011, la huida de capitales de Grecia, sólo en depósitos y según el BCE, ha sido de 40.481 millones de euros, casi el 20% de su PIB.
Un default (la negativa a pagar el rescate) significaría que Grecia se quedaría sin financiación. El colapso se produciría en pocas semanas. Si el Gobierno griego no logra que siga fluyendo el paquete de 174.000 millones acordado por la UE, si no logra que en unos días se desbloqueen al menos 1.000 millones de ese paquete, en julio no podrá pagar ni las pensiones ni los salarios de sus funcionarios.
En ese escenario de accidente (la «opción suicida»), Grecia se quedaría sin dinero para pagar sus importaciones (petróleo o algunos alimentos) y la desesperación de los ciudadanos provocaría una cruenta tensión social.
¿Alguien medianamente sensato piensa que una Grecia en llamas no terminaría incendiando toda Europa? Por mucho que los bancos centrales activen medidas para calmar el pánico financiero (previstas por el BCE), ¿alguien cree que no habrá masivas fugas de capital de España o incluso de Italia?
Desde luego, los que no están por la labor de la salida de Grecia son los EEUU. Obama hará todo lo posible para evitar ese accidente a sólo cinco meses de las elecciones. Ni siquiera a Merkel le interesaría presentarse el año que viene a los comicios con media Europa maldiciendo el euro.
Por tanto, vale, admitamos aparcar la opción peor, accidente o suicidio. Pero ahora analicemos qué ocurrirá si gana Nueva Democracia y pacta con el Pasok para formar gobierno o bien si gana Alexis Tsipras pero se modera lo suficiente como para no forzar la salida del euro. Esas opciones calmarían un tanto a los mercados, ya histéricos. Pero el problema de Grecia seguiría básicamente como está ahora. La recesión de su economía (se estimaba una caída del PIB para este año del 4,7%) va a ser más aguda: lo más probable es que caiga un 6% o incluso más.
La UE sabe que, en ese contexto, es una quimera esperar que se cumpla una de las exigencias básicas del plan de rescate: que el ratio de deuda sobre el PIB caiga hasta el 120% en 2020. Europa está dispuesta a relajar las condiciones del rescate de 174.000 millones. Incluso podría hacerle un traje a la medida como el que hizo para España: más plazo y menos intereses. Además, Alemania estaría dispuesta incluso a que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) metiera dinero en Grecia para intentar reactivar su lánguida economía. Pero ¿de qué servirá eso?
El año pasado, el BEI invirtió 2.000 millones de euros en Grecia con escasos resultados.
El problema principal es que no se ha cumplido prácticamente ninguno de los compromisos adquiridos cuando se acordó el plan de rescate, a pesar de la presencia en Atenas de los hombres de negro (los representantes de la troika: BCE, FMI y CE).
Por ejemplo, el Gobierno heleno se había comprometido a privatizar la empresa que gestiona la lotería nacional, la empresa pública de gas y también a vender propiedades inmobiliarias del sector público. Pues bien, de eso no se ha hecho absolutamente nada.
Los ingresos fiscales no sólo no crecen porque la economía está deprimida y los capitales huyen del país, sino porque muy poca gente paga sus impuestos. Además, la corrupción se sigue generalizando. Un dato revelador: algunos profesores aprueban a sus alumnos en función de si aceptan recibir clases particulares impartidas por ellos mismos. Desalentador.
Por tanto, incluso en las dos mejores opciones (triunfo de Nueva Democracia o victoria de una domesticada Syriza), la situación en Grecia no va a cambiar de la noche a la mañana. Se tardarán años en normalizar las cosas. Y Europa no está para tumbarse a mirar cómo evolucionan las reformas griegas.
La cita electoral de hoy es sólo un obstáculo en una carrera larga y empinada contra unos mercados que han dejado de creer en el euro. Al menos, tal y como está configurado en estos momentos.
Alemania no está dispuesta a ceder en la única solución efectiva para parar la especulación en el mercado de deuda: los eurobonos.
Los hombres de Merkel han hecho saber que, en todo caso, aceptarían una fórmula: emisiones especiales de deuda española (sólo para repago de la ya existente) garantizada con ingresos fiscales. Es decir, emisiones finalistas que podrían suscribir los mecanismos europeos (el MEDE).
Otro paso a dar, factible, sería el de la unión bancaria, que se ha allanado tras el rescate de 100.000 millones para recapitalizar a una parte del sistema financiero español. Pero eso también llevará tiempo.
Al igual que no se pueden esperar milagros de lo que ocurra hoy en Grecia, tampoco hay que esperarlos del G-20 o de la cumbre europea de finales de mes. Nos toca sangre, sudor y lágrimas, como advirtió el viernes el FMI.
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El licántropo
. EL HECHO de carecer por completo de aliento poético me permitió completar sin nostalgie de la boue el tránsito hacia una madurez convencional de padre de familia burgués. La rapsodia de la resaca y el after que leo en otros, el ansia sexual que se arroja al cuerpo nuevo como si pretendiera dejar una huella de colmillos: mis fatigas ya son otras, e incluyen articulaciones tumefactas al despertar por las que camino los primeros pasos de cada día como un androide, hasta que fluye el calor.Tengo amigos poetas que se resistieron a extraviar la fiera y cuyos versos invocan noches y pasiones flamígeras en las que debo hacer el esfuerzo de recordarme. Uno de los más queridos, y talentosos, pertenece a la estirpe de Sabina y se llama Ángel Antonio Herrera. Como en un interrogatorio lírico, nos da explicaciones con Los motivos del salvaje, un poemario de extramuros, capturado en la selva urbana, en el desorden de esos apetitos del alma que es a la carne a la que corresponde satisfacer.
Intuyo que A. A. también ha dejado de sentirse joven. Porque ha transformado sus poemas en un memento mori en el que todo queda impregnado por la certeza de que ningún incendio es definitivo, y lo que viene después es la penumbra de las cosas consumidas, que nada dejan salvo la búsqueda de otro pretexto con el que arder en lo que tarde en romper la madrugada. Ángel Antonio atraviesa las horas diurnas conformándose con ser un cronista mundano que llega puntual y sonriente a los sitios y aporta la palabra amena a la gran ficción del entretenimiento menudo.
Luego, como un licántropo, se busca a la fiera íntima en la voracidad a deshora, en los cómplices del extravío, en el sexo aullado. Tigres y belcebús de piano-bar acompañan a ese otro Ángel Antonio al que no sospechan en las teles, que prolonga en la voluntad de escribir una juventud fáustica, y al que la inteligencia y la calidad de buen tipo mantienen a salvo de la combustión definitiva en la que ya vi desaparecer para siempre a otros amigos a los que enterramos como a salvajes abatidos, o que se perdieron como fugitivos en los recodos de los mapas. «Ya aparejó la muerte, el negro galeón en el que habré de hundirme», escribe Ángel Antonio, y es ese descubrimiento de la finitud lo que ahora llena sus versos de una ansiedad cuya terapia del olvido es el bar, el poema y el sexo enamorado. Qué orgulloso estoy de los amigos que escriben bien, aunque me recuerden que el espejo de mi ascensor jamás se escandaliza.
. Resulta tierno ver sufrir a los aficionados de La Roja del mismo modo y por los mismos motivos que los aficionados del Barcelona sufrimos el resto del año. Don Vicente del Bosque se queja del estado del terreno de juego tal como Guardiola se quejaba de que Mourinho no regara el césped y lo dejara alto para dificultar el bello fútbol de toque y precisión.
Resulta conmovedor ver cómo millones de españoles se desesperan cuando la Selección toca y toca el balón, resulta emocionante ver con qué clase lo acaricia, y cómo cuesta en cambio que llegue el gol cuando enfrente tienes a un equipo que no juega a nada más que a intentar destruirte.
Entiendo el fervor por España porque juega el mejor fútbol de esta Eurocopa y estaría bien que en consecuencia fuéramos más exigentes durante el año y exigiéramos algo más que el patadón y lo destructivo. Contribuiríamos sin duda alguna a mejorar el nivel de este deporte y hasta el nivel del debate público.
España juega con una elegancia que mucho convendría aplicar también a la política. El ejemplar grado de compromiso de La Roja con un estilo generoso y valiente, que sabe lo que quiere y toma los riesgos necesarios para conseguirlo, tendría que servir de ejemplo y de revulsivo para un Gobierno que va a remolque de las circunstancias y para un presidente escondido.
Ser sincero y ser valiente al final tiene siempre premio, como constató La Roja en Austria y en Sudáfrica, y como probablemente constatará ganando también esta Eurocopa. Por el contrario, ser mediocre y esconderse, y saber lo que tienes que hacer y no hacerlo, sólo lleva al fracaso, como este Gobierno justo al borde del desahucio.
Gatas en el tejado del Ayuntamiento
. l Boris Izaguirre cumplió con el 'momento zapatos' y lució un par multicolor deslumbrante.l Carmen Lomana apareció hecha un pincel, y eso que dijo que no sabía que venía a una fiesta.
l La mejor réplica al holograma de Isabel II será la imagen del Rey en vivo y en directo.
No hay mejor antídoto para la crisis que un evento. Los gacetilleros llamamos evento a cualquier acto patrocinado en el que regalan cosas («cohechos», decimos nosotros mientras rasgamos el fastuoso envoltorio de lo que resultará ser una muestra de perfume) y se bebe gratis. Como la crisis ha dado en la línea de flotación de los patrocinios, ahora nadie regala nada, salvo una copa y la oportunidad de marcarse una crónica.
La otra tarde, elegí un patrocinio de altura para asegurarme la calidad de la resaca. Hubiera preferido un evento patrocinado por Anís del Mono, que es el camino más directo para hacer marca España (¿quién no ha cantado alguna vez una jota tañendo una botella de anís con un tenedor?), pero opté por Moët Chandon (marca Francia), que tampoco está mal. La firma francesa había convocado a sus famosos a brindar con champán helado en la terraza del Palacio de Comunicaciones, mismamente en la azotea de Ana Botella, que se ha tomado en serio la deuda del Ayuntamiento y alquila hasta los váteres (nota para mis enemigos: háganme el favor de no leer estúpidamente al pie de la letra).
Total: que allá me fui, dispuesta a seguir el consejo de Tita Thyssen, que suele ascender a los áticos por la escalera para hacer músculo, pero la escalera estaba cerrada (se conoce que Botella echa las llaves cuando alquila el chiringuito) y me quedé en el photocall, que es un buen sitio para hilvanar una crónica. Como los famosos tardaban en llegar, decidí sentarme en la tarima de los fotógrafos, entre sus bultos. Nunca sabes dónde te puede llegar la
inspiración, y a mí me llegó en el photocall.
La diferencia entre un evento de día y otro de noche está en los zapatos. Actualmente, para ir a un evento de noche no hace falta ponerse un traje de Gucci. Basta con cambiar el calzado. Es la tendencia que se ha impuesto: misma ropa, distintos zapatos. Ejemplos hay de chicas que siguen sin renunciar a la lentejuela (Arancha del Sol) pero la mayoría se apaña con una simple minifalda inguinal o algún vestidito de corte minimalista, quedando el look a merced de los zapatos y la cartera (clucht, que se dice ahora). Según iban pasando las famosas, crecía la altura de los tacones: Jose Toledo, Maite de la Iglesia, Marta Robles, María José Suárez, Priscila de Gustín. Hasta Boris Izaguirre cumplió con lo que él llamaría «momento zapatos», luciendo un par multicolor que nos deslumbró.
En éstas apareció Lomana hecha un pincel (traje blanco con abundancia de pedrería) y mostró cierta extrañeza. «Yo no sabía que venía a una fiesta. Pensaba que era una simple copa en la terraza», dijo. Pues qué bien. Si llega a creer que viene a una fiesta, se nos viste de novia. Seguía el desfile de celebrities: Ana Bono (de profesión, ex de Bono), los Trapote, Lorenzo Caprile, Almudena de Arteaga (feliz con su novela Capricho), María León, Carla Royo Vilanova y, cerrando el cortejo, Tamara Preysler, madrina del evento, que dio una rueda de prensa a pie de photocall de la que extraigo su mejor perla: «Soy fan de Camela».
Junio es el mes de las terrazas. Sharon Stone, que esta semana ha pasado por Madrid (se alojó en el Palace con el nombre de Catherine Tramell, la protagonista de Instinto básico), ha salido todas las noches de copas. Se la pudo ver en la terraza del hotel ME, haciendo cuchipandeo y risas.
Jorge Javier Vázquez la entrevistó para Hay una cosa que te quiero decir y sucumbió a sus encantos. «Me impresionó conocerla, tiene una personalidad arrolladora y camina con la fuerza de un huracán; dentro y fuera de pantalla dio una lección. Se ha dicho que salimos juntos de copas y, aunque no me apetece nada desmentirlo, no es verdad».
Mariano Rajoy se equivocaría si no contara contigo
Querido Javier…
A lo largo de mi dilatada vida profesional he conocido a pocos políticos tan cabales como tú, tan serios en sus planteamientos ideológicos, tan honrados en su acción política, tan sencillos en su comunicación con el pueblo. Por eso ganaste las elecciones en Andalucía. Con un sistema electoral tan democrático como el francés serías hoy el presidente del gobierno andaluz. No ha sido así, a pesar de los pronósticos de las encuestas y de los gurús que flanquean a Mariano Rajoy. Antes de las elecciones, el pasado 6 de marzo, publiqué yo en El Mundo un artículo titulado Frente Popular en Andalucía, en el que afirmaba: «Las arenas todavía están movedizas. Si el PP no gana por mayoría absoluta o si no la consigue aun sumando el pincho de Rosa Díez, socialistas y comunistas se aliarán para formar gobierno. Sería otra vez el Frente Popular. Que nadie se encrespe ni se asuste. La democracia pluralista española, vertebrada en la Monarquía de todos, permanece muy sólida y el sistema no resultaría alterado. No estamos en 1936. Lo que sí parece cierto es que la política del PSOE se radicalizaría».
¿Por qué vaticinaba yo contra pronóstico la victoria del Frente Popular en Andalucía? Porque es muy difícil luchar contra una sociedad subsidiada. Tú no lo recordarás, pero el 23 de diciembre del año 2007 te escribí una carta pública en la que te decía: «El PSOE intentó reeditar en España en los años 80 al PRI mexicano. No lo consiguió a escala nacional. Sí a escala autonómica en Andalucía y en alguna otra región. El 50% del voto andaluz depende ya directa o indirectamente de las decisiones de la Junta. Los funcionarios han crecido como la levadura. Es un escándalo. Los paniaguados, subvencionados y enchufados se multiplican en el bosque autonómico igual que los hongos. La lluvia fina de las ayudas, patrocinios y subvenciones se derrama sobre las empresa afines. Infinidad de asociaciones culturales, fundaciones, institutos, no son otra cosa que una camelancia a la que se destinan ayudas autonómicas para que actúen luego como centros de agitación electoral socialista. La mamandurria del PER domina el campo. Los medios públicos de comunicación se dedican con insistencia obsesiva a la propaganda del gobierno regional. Los privados, salvo excepciones, están condicionados por los suculentos contratos de publicidad de la Junta. La política educativa se vuelca a favor de las posiciones socialistas. Todo ello, en fin, es el PRI, el PRI con todos sus perfiles, salvo la excepción de que en Andalucía el presidente puede repetir indefinidamente y en México la gestión presidencial se limita a un sexenio». Hasta aquí lo que te escribí hace cinco años. Has luchado con tenacidad contra la compra del voto y allí donde esa tórpida fórmula no domina la situación, las capitales de provincia, has ganado. En una buena parte del resto has perdido.
España, querido Javier, no se puede permitir, y menos en estos momentos, prescindir de políticos tan expertos y sagaces como tú. No sé si has hecho bien o no en retirar tu candidatura de Andalucía. Lo que sí sé es que Mariano Rajoy tiene muy pocos hombres, muy pocas mujeres, de tu calidad política. Y que se equivocaría, si no contara contigo cuanto antes.
ÁNGELA MERKEL
Cada vez irrita más el cinismo con que la canciller aborda la economía
Mi querida presidenta…
Yo sentía por usted una admiración no disimulada. Me gustaba su firmeza, su claridad expositiva, su celeridad para decidir. Frente a aquellos políticos que tienen un problema para cada solución, usted siempre ha tenido una solución para cada problema. Ha sabido conectar, además, con el orgullo alemán, vejado en el tratado de Versalles tras la I Guerra Mundial, glorificado por Hitler cuando ocupó París, arrasado después por los vencedores de la II Guerra Mundial, recuperado por usted, señora canciller, que ha conseguido más influencia sobre Europa de la que tuvo el siniestro fundador del nazismo. La III Guerra Mundial, la de la economía, la ha ganado Alemania.
Mi admiración por su persona, sin embargo, se está resquebrajando. Me hiere su cinismo. Ya está bien de lamentarse de una situación de la que usted se beneficia. Paga por su deuda apenas el 1%. España e Italia se aproximan al 7%. Mientras más suba el interés de la deuda soberana española e italiana más se benefician los inversores, entre ellos los alemanes, con un riesgo prácticamente cero, porque España, por ejemplo, siempre ha pagado sus deudas. Incluso lo hicieron los dos bandos de la guerra incivil entre 1936 y 1939.
Tiene razón, señora Merkel, en la despiadada crítica que hace de la gestión zapatética y de su marioneta Elena Salgado, que bailaba al son marcado por el presidente circunflejo. Es verdad que se despilfarró el dinero público. Es verdad que las previsiones se redujeron al cero absoluto. Es verdad que los errores se elevaron hasta el infinito. Nadie discute que gastábamos un 30, tal vez un 40% más de lo que podíamos y así se nos encendió el pelo.
Pero deje de lamentarse, señora canciller, con la boca chica. Su política subterránea de cinismo elevado al cubo obliga a españoles e italianos a beneficiar a los inversores en cerca de un 7% de interés. Si la escalada continúa no podremos pagar la deuda ni en varias décadas. Usted controla la zona euro. No estaría de más que aceptara las fórmulas que se le han propuesto para equilibrar la situación y compartir con todos los beneficios de la unión monetaria, que habrá que ampliar a la fiscal, laboral y bancaria. Hay que superar la Unión Europea y caminar francamente, y usted la primera, señora Merkel, hacia los Estados Unidos de Europa.
JOSÉ MANUEL GARCÍA-MARGALLO
«No olvides el papel de Georgina Satrústegui
en el contubernio de Munich»
Querido ministro…
Enhorabuena por haber promovido el homenaje a los españoles que participaron en el «contubernio de Munich», como la prensa del dictador Franco calificó al encuentro de la concordia que promovió mi inolvidado amigo Salvador de Madariaga y del que se convirtió en alma y motor Joaquín Satrústegui y su Unión Española. Como has escrito en un gran artículo, se trataba «de suturar las heridas de la guerra civil y de sentar las bases de nuestra incorporación al proyecto europeo».
Solo había un hombre al que Franco odiaba tanto como a Don Juan III de Borbón:José María Gil-Robles. Durante varias semanas, los medios de comunicación españoles, adictos por fuerza a la dictadura franquista, se dedicaron a debelar al líder del centro derecha. En 1947, Gil-Robles e Indalecio Prieto llegaron a un acuerdo -el Pacto de San Juan de Luz- para el establecimiento de la democracia en España con el respaldo de las fuerzas que representaban, es decir, más del 80% del voto popular. La operación se hubiera hecho con Don Juan como Rey para que dos años después los españoles decidieran la forma de Estado y la Constitución. Aquella estrategia de concordia no triunfó porque los aliados incumplieron su promesa de restaurar la Monarquía parlamentaria en España. Truman, tapándose la nariz, prefirió la España franquista al riesgo de una España estalinista, pues el dictador soviético se había engullido las Monarquías de Bulgaria y Rumanía y andaba en guerra civil con la griega. El socialismo moderado español, en todo caso, permaneció cercano a Don Juan y por eso Rodolfo Llopis le dijo a Satrústegui en Munich: «Si la Corona, de hecho, facilita el tránsito pacífico a la democracia, el PSOE, a partir de ese momento, respaldará a la Corona». Y así ha sido, entre otras razones porque el Partido Socialista contó en la Transición con Felipe González que fue un hombre de Estado, tal vez el más importante del siglo XX, como Cánovas del Castillo lo fue en el siglo XIX.
He echado de menos que nadie haya resaltado el papel que en «el contubernio» de Munich jugó Georgina Satrústegui. La mujer de Joaquín, hoy su viuda, es una mujer extraordinariamente inteligente, con las ideas muy claras y un admirable valor cívico. Citó en su casa madrileña, con notable riesgo dada la agitada hostilidad de la dictadura, a los que nos ocupábamos de reunir dinero para que los represaliados del «contubernio» tuvieran alivio económico. Dos veces por semana nos reuníamos con Georgina en su casa, Tierno Galván,Vicente Piniés y yo. En ocasiones acudían otros amigos y compañeros y, justo es decirlo, celebramos también algunas reuniones en casa del viejo profesor. Tal vez Georgina es una de las tres o cuatro personas vivas que con más conocimiento pueden hablar del «contubernio» de Munich.
Enhorabuena, en todo caso, querido ministro, porque has contribuido a que se haga justicia sobre un acontecimiento anatematizado por la dictadura y que desencadenó una campaña furibunda perpetrada por Franco para desprestigiar a sus enemigos políticos, sobre todo a José María Gil-Robles.
Etiquetas: Firmas





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