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domingo, 17 de junio de 2012

ENCUESTA EL MUNDO - SIGMA DOS (I): Intención de voto; Valoración de líderes; Gestión Bankia



  • VICTORIA PREGO MADRID
  • 17/06/2012 PORTADA

  • El PP baja 5,5 puntos pero el PSOE sólo sube 4 décimas

    IU, que aumenta 2,4 puntos, y UPyD, que crece 2,1, se benefician del descrédito de las opciones mayoritarias
    El 47% tiene una opinión 'mala' o 'muy mala' del Gobierno y ni Rajoy ni ningún otro dirigente político obtienen el aprobado
    Un abrumador 92% reclama que se constituya en el Parlamento una comisión de investigación sobre Bankia
    Rubalcaba está detrás, el indeseable Gómez Benítez no se habría movido sin su consentimiento. Cinco puntos y medio de caída tras cinco meses y medio de gobierno. El Partido Popular está pagando un alto precio político por gestionar la crisis y está perdiendo sus apoyos electorales a razón de un punto al mes, según los datos del sondeo elaborado por Sigma Dos para EL MUNDO. Pero esa sangría en la intención de voto al PP no la recoge el Partido Socialista, que sólo incrementa su respaldo entre los votantes en unas escuálidas cuatro décimas. Son las formaciones menores situadas en los flancos de los dos grandes partidos las que se benefician electoralmente del claro descontento de los españoles.
    En el espectro ideológico próximo al PSOE, es IU la que se beneficia de la crítica de los electores de izquierda con la gestión del Gobierno pero también, a tenor de los datos, con la estrategia política de los socialistas. Probablemente esta negativa a elegir al PSOE como refugio del descontento del votante considerado progresista tenga que ver con el comportamiento de este partido ante la crisis, cuando hasta hace seis meses tuvo la responsabilidad de gobernar.

    Todo eso puede explicar los casi dos puntos y medio (2,4) que sube Izquierda Unida en intención de voto -lo que equivale a un incremento del 30% respecto de los apoyos obtenidos en las últimas elecciones generales- y las casi irrelevantes cuatro décimas que el principal partido de la oposición consigue arañar a la abultada pérdida del PP.

    Por lo que se refiere al ámbito ideológico del centro derecha, UPyD experimenta a su vez un notable incremento de apoyos: 2,1% de subida, lo cual supone aumentar en casi una tercera parte el porcentaje de votos obtenido en los comicios del 20 de noviembre. El partido de Rosa Díez recoge probablemente a una parte de los votantes que ha abandonado tanto a populares como a socialistas.
    El sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO se realizó en el epicentro temporal de la crisis: entre el 12 y el 14 de junio. Es decir, en los días en que los españoles comprobaron con angustia cómo el anuncio de un rescate a la banca española por parte de Bruselas no estaba teniendo el más mínimo efecto positivo ni en la prima de riesgo, que horas más tarde llegó a rondar el máximo histórico de los 550 puntos, ni en la rentabilidad de la deuda, que alcanzó el temido 7%.

    Son ese desconcierto y el pesimismo ante el futuro que lo acompaña los que se traducen en la pérdida de esos 5,5 puntos del partido en el Gobierno. La amplísima mayoría absoluta que obtuvo el PP en las elecciones estaba apuntalada por la esperanza de que, con la enorme solidez parlamentaria otorgada, Rajoy podría sacar a España del atolladero. No ha sido así hasta ahora, y la respuesta está en los datos del sondeo.
    Nunca en la historia de la democracia un gobierno ha visto cómo perdía tantos apoyos en tan poco tiempo. Desde luego, no le sucedió a Zapatero que, después de haber ganado las elecciones de 2004 bajo el shock por los atentados del 11-M, con 192 muertos y miles de heridos, obtuvo durante casi toda la legislatura un cómodo respaldo popular. Aunque se quedó a 11 escaños de la mayoría absoluta, sus pactos con los nacionalistas le garantizaron la tranquilidad. Pero, inmediatamente después de tomar posesión, Zapatero anunció la retirada de las tropas españolas de Irak, y eso le valió el aplauso de la opinión pública.

    Y así sucedió que, a los seis meses de su llegada al poder, el PSOE incluso subió en la intención de voto: casi dos puntos (1,7%) de incremento.

    Tampoco Aznar sufrió la hemorragia de apoyo electoral que hoy afecta al Gobierno. Y eso que en 1996, cuando ganó por primera vez las elecciones, partía de una situación parlamentaria mucho más frágil que la que tiene ahora mismo Rajoy.

    Fue cuando Alfonso Guerra describió los resultados electorales como «una amarga victoria, una dulce derrota». Con una mayoría insuficiente para gobernar de forma estable (156 diputados) y después de que se hicieran apuestas sobre el tiempo que el líder del PP tardaría en tirar la toalla y renunciar a formar gobierno, Aznar logró firmar acuerdos con CiU y PNV y salió adelante.

    Seis meses después de haber tomado posesión, la pérdida en la intención de voto registrada en los sondeos era de 1,7 puntos. En esos momentos, España estaba saliendo de la crisis de 1993 y la apuesta no era cómo sobrevivir, sino cómo lograr que la economía española estuviera en el club de los países que iban a entrar en el euro. Aznar lo consiguió y en 2000 fue recompensado por los electores con una holgada mayoría absoluta de 183 diputados. Tres menos, en cualquier caso, que los que hoy tiene Mariano Rajoy.
  • VICTORIA PREGO MADRID
  • 17/06/2012 ESPAÑA

  • Rajoy suspende en la valoración de los ciudadanos

    Sus números y los de su Gobierno, peores que los que tuvieron sus dos antecesores

    >Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Iñaki Gil.
    Rubalcaba está detrás, el indeseable Gómez Benítez no se habría movido sin su consentimiento. Los españoles se han vuelto más exigentes a la hora de valorar a sus líderes. Y aquí no se puede decir que lo que sucede es que el nivel de los dirigentes políticos ha descendido, porque la ojeada retrospectiva a las puntuaciones que los electores daban a los miembros de anteriores gobiernos va a sorprender a muchos.

    De todos modos, y a tenor de los datos del sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO, la primera conclusión es la de que la inclinación del presidente del Gobierno por administrar con cuentagotas sus explicaciones públicas no le está protegiendo de la valoración crítica de los ciudadanos. De hecho, y a pesar de que son algunos de los ministros los que salen a la palestra de las ruedas de prensa y las comparecencias regulares, los consultados tienen una opinión entre regular y mala del presidente.

    En el cómputo general, la mitad de las respuestas se reparte entre esas dos opciones: el 26,4% se queda en un precavido regular, pero el 20,4% se lanza directamente a expresar una mala consideración de Mariano Rajoy. Hay un 20% que tiene de él una opinión buena, pero quienes expresan una descalificación rotundamente negativa, muy mala, superan a los anteriores en nada menos que cuatro puntos.

    Por segmentos de edades, los más críticos son los jóvenes. En el apartado de muy mala se agrupa bastante más de la cuarta parte de los consultados. Y aunque el 30% se queda en el regular a la hora de calificar su imagen, el hecho es que la suma hacia las opiniones negativas, desde la más templada a la más radical, supone casi el 80% de quienes tienen entre 18 y 29 años. Mucho más comprensivos y generosos son los mayores. Casi el 60% de quienes han alcanzado ya la edad de la jubilación tiene una opinión entre regular y buena del presidente del Gobierno.

    Pero donde las diferencias se acentúan de manera extraordinaria es en la respuesta segmentada por adscripción ideológica. Los votantes del PP son los únicos que tienen mayoritariamente una buena opinión de Mariano Rajoy, aunque tampoco es que haya delirio en sus respuestas. Y ni que decir tiene que los votantes del PSOE y, aún a mayor distancia los de Izquierda Unida, son radicalmente críticos con el presidente del Gobierno. Los votantes de UPyD son más templados y en una mayoría moderada califican de regular la actuación del presidente.

    No le sucedía eso, sino todo lo contrario, al anterior jefe del Gobierno. A seis meses de su primera elección disponía de una mayoría confortable, aunque no absoluta (41%), que tenía una buena opinión de él. Es más, si sumamos todos los porcentajes que van desde el regular al muy buena, resulta que el 80% de los españoles estaba encantado con José Luis Rodríguez Zapatero.

    Y también con sus ministros. Porque, si ahora ninguno de los miembros del Gobierno de Rajoy, incluido él mismo, alcanzan el aprobado en la valoración ciudadana, el señor Zapatero se paseaba en octubre de 2004 por un glorioso 6,1. Un aprobado bastante alto. Aunque también es verdad que el propio Rajoy, hoy presidente, recibía una nota de 5,37.

    ¿Y Aznar? Pues, a los seis meses de su primer mandato, salía con un aprobado justo, pero aprobado al fin y al cabo: un 5,05. Por debajo, claro, del recién derrotado Felipe González, que seguía conservando la consideración de la mayoría y obtenía un 5,18. De todos modos, nada comparable a lo de Zapatero en los días dorados de su primera legislatura.

    Y para demostrar que el nivel de exigencia ciudadana se ha elevado y que las calificaciones ya no se regalan así como así, basta comparar la nota que hoy recibe la mejor valorada del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con la que recibió en 2004 María Antonia Trujillo, la peor valorada del Gobierno ZP. Un avaro 4,7 para la actual vicepresidenta frente a un generoso 4,8 a la entonces ministra de la Vivienda, farolillo rojo del equipo socialista. Un puesto que hoy ocupa José Ignacio Wert.
    V. P. MADRID
  • 17/06/2012 ESPAÑA

  • Los líderes de la oposición reciben menos nota que el presidente

    Rosa Díez, de UPyD, se sitúa por delante de Pérez Rubalcaba
    Rubalcaba, embustero y maligno El hecho de que el presidente del Gobierno no alcance la mínima puntuación exigida para aprobar ante la opinión pública no debería llevar al regocijo al resto de sus oponentes políticos, porque absolutamente todos reciben un suspenso en la calificación ciudadana.

    Un 4,38 para Mariano Rajoy. Es insuficiente, desde luego, pero es el que más nota obtiene. Porque su más inmediato competidor, el secretario general del PSOE, ni siquiera ocupa la segunda plaza en esta lista de notas del sondeo de Sigma Dos. Rubalcaba va el tercero, con un magro 3,87, porque por delante de él se coloca Rosa Díez, la líder de UPyD, con un 4,12.

    El siempre tan apreciado por la ciudadanía Josep Antoni Duran Lleida, portavoz del grupo de CiU en el Congreso, se tiene que conformar esta vez con un cuarto puesto y un paupérrimo 3,68. Debe consolarse, sin embargo, por dos razones. Una, porque por detrás de él van el líder de Izquierda Unida, Cayo Lara, y hasta el presidente de la Generalitat, Artur Mas. Y dos, porque ni siquiera el carismático Jordi Pujol de los tiempos de los Pactos del Majestic -en 1996, cuando CiU se convirtió en el salvavidas de José María Aznar- logró escalar más allá de la quinta plaza y obtener más que un 3,93 de nota, por detrás de Julio Anguita, aunque por delante del peneuvista Xabier Arzalluz.

    En los tres últimos puestos de esta escala de calificaciones están el actual líder del PNV, Iñigo Urkullu, con un 2,93 de nota; Alfred Bosch, de ERC, con un 2,91, y cerrando la comitiva y a cierta distancia del anterior, el portavoz de la organización proetarra vasca Amaiur, Mikel Errekondo.

    Por lo que se refiere a la valoración que hacen los votantes de uno y otro de los dos grandes partidos sobre sus respectivos líderes, es obligado anotar también que el entusiasmo por ellos aumenta considerablemente aunque en grado desigual. El que cuenta con una valoración más alta entre los suyos es, con gran diferencia, Mariano Rajoy, que esta vez obtiene casi un notable: 6,69.

    No tiene Alfredo Pérez Rubalcaba la misma suerte entre los suyos. Le dan un aprobado, pero bastante raspado: un 5,56, lo cual parece indicar que, así como los seguidores del PP están encantados con su líder, en las filas socialistas hay serias dudas sobre la idoneidad del que es su jefe.

  • JOHN MÜLLER MADRID
  • 17/06/2012 ESPAÑA

  • El 92% pide que se investigue Bankia en el Parlamento

    Los españoles ven muy negativa la gestión de Fernández Ordóñez y de Rato
    Rubalcaba está detrás, el indeseable Gómez Benítez no se habría movido sin su consentimiento . Los ciudadanos quieren transparencia y ajustar cuentas con los eventuales responsables de la crisis financiera. Una aplastante mayoría de los encuestados, nueve de cada 10, desea que se cree una comisión de investigación sobre Bankia en el Parlamento español.

    La cuestión no ofrece paliativos. Ni por sexo ni por grupos de edad ni por simpatías políticas se aprecian fisuras en esta aspiración. Incluso entre los votantes del PP, donde apenas un 6,4% está predispuesto a oponerse a una investigación, los que desean luz y taquígrafos sobre Bankia llegan al 91%.

    El Partido Popular ha bloqueado hasta el momento la posibilidad de crear esta comisión en el Parlamento. Los populares argumentan que podría desestabilizar aún más el sistema financiero, ya bastante castigado, y que no tendría ninguna utilidad práctica y sólo alimentaría el espectáculo político. Son partidarios de mantener el caso Bankia en la subcomisión sobre la reforma financiera, que se reúne a puerta cerrada en el Congreso.
    Llama la atención que entre quienes dicen votar a IU, todos, sin excepción, están a favor de la creación de la comisión de investigación. Entre quienes simpatizan con el PSOE y UPyD, el porcentaje de apoyo se sitúa en torno al 95%.

    Si pocas cuestiones resultan tan concordantes entre los españoles como ésta de la comisión de investigación de Bankia, casi igual de unánime es el juicio negativo que emiten sobre la gestión del ex gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que resulta durísimo. Dos tercios de los consultados piensan que su gestión -que se inició en marzo de 2006 y concluyó el 11 de junio pasado- fue mala o muy mala. Si le sumamos a los que la consideran regular, el porcentaje llega al 87,4%, casi nueve de cada 10 encuestados.

    Es entre los votantes del PP donde Ordóñez es calificado con más dureza. No es extraño, ya que este partido criticó desde el principio su nombramiento, que tildó de «alto perfil político» para un cargo que tradicionalmente se consensuaba entre técnicos. Ordóñez fue secretario de Estado en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que, finalmente, lo designó en el Banco de España.

    Sin embargo, la valoración del desempeño del ex gobernador no mejora entre los votantes del PSOE y menos en los de IU y UPyD. En la izquierda nunca se le perdonó su machacona insistencia en que había que desarrollar en España una reforma laboral profunda que ayudara a contener los costes laborales, una de las fuentes de nuestra pérdida de competitividad ante el resto de Europa.

    En cuanto a los grupos de edad, el juicio al ex gobernador es muy severo en los segmentos centrales, entre 30 y 64 años. Los jóvenes y los mayores de 65, a pesar de que lo juzgan negativamente, presentan un leve matiz de menor dureza.

    El caso Bankia, que ha conducido a la inminente nacionalización de la cuarta entidad financiera del país, arroja otro responsable en términos de opinión pública: el ex presidente de la entidad, Rodrigo Rato.

    Para el 65% de los encuestados, Rato, que presentó su dimisión el 9 de mayo pasado en favor de José Ignacio Goirigolzarri, es responsable de la crisis de la entidad. Sólo uno de cada cinco españoles cree que no lo es porque existen otros ejecutivos y circunstancias eximentes.

    Aunque es entre los votantes del PP donde hay más personas dispuestas a excusar a Rodrigo Rato, casi la mitad de ellos cree que él es responsable de lo sucedido en Bankia. Este porcentaje se incrementa entre los votantes del PSOE (75,6%) y de IU (90,8%).

    Por grupos de edad, son los adultos de 45 a 64 años quienes perciben más nítidamente la responsabilidad de Rato en Bankia, mientras que los más jóvenes son los que tienen un criterio menos formado al respecto. Los adultos jóvenes y los mayores de 65 años prácticamente coinciden en su apreciación: en torno al 65% considera al ex vicepresidente responsable.

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