EDITORIALES: Rubalcaba compele a sus terminales universitarias a desobedecer las medidas de ahorro del Gobierno

La universidad sigue 'fabricando' funcionarios
Los rectores pasan de la crisis económica
.LOS RECTORES de las universidades públicas españolas han decidido que la crisis económica no va con ellos. Así, pese al decreto del Gobierno que estableció la congelación de las plantillas de funcionarios para todo este año como medida de ajuste, en lo que va de 2012 se han convocado ya casi 600 plazas para profesores funcionarios en los distintos centros. Casos como el de la Universidad de Granada, con casi 100 nuevos puestos, o la Politécnica de Madrid, con 73, son especialmente sangrantes, por cuanto suponen un claro desafío a la política de austeridad del Gobierno. El Ministerio de Educación ha tachado de ilegales estas convocatorias y estudia las posibles impugnaciones. Pero muchos rectores se han atrincherado en sus corralitos académicos y tratan de apurar los resquicios legales para dar la plaza fija a profesores de su cuerda antes de que las nuevas ordenanzas del sector se lo impidan. Una actuación deplorable mientras todos los españoles se aprietan el cinturónAlemania trata de llevarse al huerto a España
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LA SEMANA que hoy comienza será decisiva para saber hasta qué punto el Gobierno puede aguantar una prima de riesgo desbocada y unos intereses de la deuda por encima del 6,5%. Después de que la ofensiva diplomática de Luis de Guindos en Alemania y Soraya Sáenz de Santamaría en Washington no diera resultados a corto plazo, Rajoy está soportando una dura presión para que solicite el rescate del sistema financiero. El Gobierno considera que el resultado de las elecciones griegas determinará el futuro de la zona euro y pone sus esperanzas en el resultado de la cumbre que del día 22 en la que participarán Rajoy, Hollande, Merkel y Monti. Pero faltan tres semanas y eso puede ser una eternidad.A día de hoy, el Gobierno se encuentra en una encrucijada infernal de la que no parece saber cómo salir. Merkel, aun con sus amables declaraciones de confianza en el Gobierno de Rajoy, parece haber sentenciado a España al pelotón de los países rescatados. O, lo que es lo mismo, apuesta por una Europa en la que haya naciones soberanas para tomar sus decisiones y otras, como Grecia, Portugal, Irlanda, o en el futuro España, que estarían a las órdenes de Berlín a través de la troika interventora.
Según publicamos hoy, hasta dos veces propuso la canciller al ex presidente Zapatero que acudiera al fondo de rescate europeo, a partir de la crisis de la deuda de mayo de 2010, y lo hizo con la misma amabilidad con la que ahora está indicando idéntico camino a Rajoy. El dato es relevante para examinar la situación actual. Según el semanario alemán Der Spiegel, la canciller y su ministro de Finanzas presionan a Rajoy y De Guindos para que acudan al fondo de rescate con el fin de capitalizar el sector bancario. El Ejecutivo alemán no desmintió la información, sino que se limitó a reiterar su «plena confianza» en el Gobierno español y éste negó estar recibiendo «presiones» -¿se trata sólo de indicaciones?- para aceptar el rescate bancario. La UE, por su parte, advierte en un informe que si no se capitalizan Bankia y todos los bancos que lo necesiten, la prima de riesgo podría escalar hasta los 650 y los intereses de la deuda ascender hasta el 8%, lo que situaría a España en la imposibilidad de financiarse en el mercado.
Lo cierto es que ni Alemania ni la UE se fían de que el Gobierno pueda sanear los bancos con recursos de los mercados de capitales. Además existen problemas técnicos para que el fondo europeo pueda transferir dinero a la banca de los países miembros, sin pasar por los gobiernos, como pretende España. El ejecutivo de Rajoy debe centrar todos sus esfuerzos en conseguir recursos directamente para los bancos, con el fin de mantener la soberanía de la política económica. Lo otro, la intervención, sería una catástrofe, tanto para el país -los ajustes de Rajoy serían una broma comparados con los que nos impondrían la UE, el BCE y el FMI- como para el Gobierno, que se quedaría en una situación muy complicada a sólo medio año de lograr la mayoría absoluta.
El presidente del Gobierno, como es su obligación, se está resistiendo tan siquiera a considerar la posibilidad del rescate, pero hay indicios que podrían ser interpretados como una forma de preparar a los españoles para un escenario de intervención. El portavoz de Exteriores del PP aseguró ayer que «no se puede excluir» un rescate y que de producirse no sería «el Apocalipsis», sólo «un cierto varapalo». Es la primera vez que un dirigente del PP acepta la posibilidad de un rescate y además restándole trascendencia. Sin embargo, la tendría y mucha. La eventual intervención de la economía española haría muy difícil de entender la continuidad de Rajoy al frente del Gobierno. Porque los españoles le eligieron, precisamente, para evitar un rescate que con Zapatero se daba casi por seguro.
La intervención de Bankia divide al PP





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