EDITORIALES: La UE respira con la victoria de la derecha en Grecia

La UE respira con la victoria de Nueva Democracia
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EL FUTURO del euro dependía ayer de la decisión de Grecia, un país con siete millones de votantes y un PIB que representa el 2% de la UE. Los griegos dieron la victoria a Nueva Democracia, el partido de centro derecha liderado por Antonis Samaras, que vuelve al poder tras haber sufrido una derrota espectacular en 2009. La interpretación de los resultados es meridianamente clara: los griegos se han asomado al abismo y han decidido optar por el euro pese al enorme malestar social existente en el país por los duros ajustes y la caída del 20% del PIB en los últimos tres años.
La victoria de Nueva Democracia es el menos malo para Europa de todos los resultados posibles, ya que Samaras es un decidido defensor de la permanencia de Grecia en el euro y, aunque se ha manifestado a favor de una flexibilización de las condiciones impuestas por la UE durante la campaña, hará todo lo necesario para cumplirlas y para que su país siga recibiendo las ayudas comunitarias. En concreto, los 137.000 millones de euros del segundo rescate, indispensables para que el país no suspenda pagos a corto plazo.
Nueva Democracia -que obtiene el 29,6% de los votos- experimenta un fuerte avance de casi 12 puntos respecto a las elecciones generales del mes pasado, lo que evidencia que ese temor del electorado ha producido una fuerte concentración de voto en el partido de Samaras. Recordemos que Nueva Democracia gobernaba cuando la Comisión Europea descubrió la falsificación de las estadísticas y cuando estalló la crisis. Los resultados de ayer abocan a un gobierno de coalición con el Pasok, la tercera fuerza más votada con el 12,3% de los sufragios. Ambas formaciones suman mayoría absoluta en el nuevo Parlamento griego. El Pasok había ganado las elecciones de 2009 de forma aplastante, lo que refleja que la gestión de Papandreu en estos pasados años le ha pasado una fuerte factura.
Aunque también ha logrado un importante ascenso, la coalición de izquierdas Syriza, encabezada por el joven populista Alexis Tsipras, es la gran derrotada de la jornada. Era su gran oportunidad de llegar al poder y no ha podido lograrlo, aunque se ha beneficiado del trasvase de voto de partidos como Nueva Izquierda y los comunistas de la Dama de Hierro, Aleka Papariga.
Tsipras había defendido en la campaña la permanencia de Grecia en el euro, pero sin cumplir las condiciones impuestas por la UE y con un programa radical que pasaba por la nacionalización de la banca y la salida de la OTAN. Estas ideas le han granjeado un apoyo entusiasta de la izquierda extremista, pero también han empujado al electorado de centro a votar a Nueva Democracia y al Pasok, los partidos más europeístas.
Durante los últimos días, habían proliferado los mensajes de Merkel y otros líderes de la UE, que habían sugerido que Grecia tendría que abandonar el euro si no aceptaba las condiciones de la Eurozona. Ese fantasma se aleja definitivamente y comienza una nueva etapa de colaboración entre el Gobierno de Atenas y Bruselas. Se avecinan tiempos muy difíciles, pero la UE puede respirar aliviada con la victoria de Samaras, que significará para Grecia el desbloqueo de las ayudas de la U
Una Administración insostenible que se come tres de cada cuatro euros
LA ENCUESTA de Sigma Dos que hoy publica nuestro periódico revela que el 62% de los ciudadanos cree que Rajoy no ha hecho lo suficiente para adelgazar la Administración Pública. Un porcentaje mayor, el 69%, piensa que las comunidades tampoco han actuado en este sentido. Y el 76%, se declara a favor de la propuesta de Esperanza Aguirre de reducir a la mitad el número de parlamentarios de la Asamblea de Madrid.
La necesidad de podar el tamaño de las Administraciones no es un estereotipo sin fundamento, sino una prioridad que se sustenta en los datos: el 76% de la recaudación total de impuestos del Estado -tres de cada cuatro euros- va destinada a pagar los sueldos de los funcionarios, según la Contabilidad Nacional.
En concreto, los sueldos de los empleados públicos, incluidos políticos, supusieron 123.000 millones de euros en 2011, una cifra que supera la suma de lo que se obtiene por IRPF e IVA.
La reducción y congelación de los salarios en los dos últimos años sólo ha permitido ahorrar al Estado 2.700 millones, lo que pone de relieve lo mucho que falta por hacer.
Se entiende así que el FMI exija al Gobierno un nuevo recorte de los sueldos de los funcionarios, aunque lo ideal es que hubiera menos y mejor pagados





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