CASTIGO A ESPAÑA porque los mercados no ven salida a la quiebra que nos dejaron los socialistas

Castigo a España
Pese al resultado griego, la prima de riesgo se dispara a 575 puntos y se aleja en 108 puntos de la italiana y se queda a sólo 41 de la irlandesa
. El mayor problema del euro no es la débil Grecia, sino España, su cuarta economía. Éste fue el mensaje que los mercados mandaron ayer a unos líderes europeos que en las últimas semanas habían tratado de convencerse a sí mismos de que con la victoria en las elecciones griegas de un partido proeuro y defensor de sus recetas, la moneda única saldría fortalecida. Lejos de cumplir con este guión, el mercado intensificó ayer el castigo a la Eurozona y se centró en España.
Una vez despejado el futuro político heleno, los inversores movieron este lunes sus miradas hacia España y acorralaron sus finanzas al disparar la rentabilidad del bono español a 10 años hasta el 7,15%, un interés sin precedentes para este país en la historia del euro. La prima de riesgo española marcó un nuevo máximo histórico y cerró en los 575 puntos, unas horas antes de que el Tesoro ponga hoy a prueba a los inversores en su primera subasta desde que el Gobierno español anunció su intención de pedir un rescate a sus socios del euro para sanear su banca.
Al tensar la cuerda hasta ese punto, los mercados comprobaron con perplejidad que el Banco Central Europeo (BCE) tampoco sacó su artillería para frenar el asalto que sufrió la deuda de España por culpa de las ventas masivas y la toma de posiciones en sus bonos por parte de especuladores bajistas.Pese a la tensión de los últimos días, el mercado creía que si la rentabilidad del bono español superaba la barrera del 7% (en la que comienzan a efectuarse ventas automáticas de deuda pública por parte de inversores institucionales que no quieren mantener en cartera activos de alto riesgo), la institución monetaria volvería a sacar su artillería para comprar deuda soberana de la periferia.
Así lo había hecho con éxito entre agosto y febrero, cuando el banco del euro evitó que el acoso de los mercados a Italia, y en menor medida a España, acabara desembocando en un rescate similar al de Grecia, Portugal o Irlanda que la Eurozona no puede costear.
En ese periodo, el organismo que preside Mario Draghi gastó cerca de 147.000 millones de euros en comprar deuda periférica (especialmente italiana) para expulsar a los especuladores bajistas de estos activos. Ese programa de compras sigue vigente y, por tanto, podría ser reactivado tan pronto como el BCE lo estime oportuno.
Sin embargo, las reticencias de Alemania a retomar las compras de deuda periférica parecen más fuertes que las voces que, tanto desde el Gobierno de España como desde el principal partido de la oposición, suplicaron ayer a Draghi que reactive el programa con el que salvó a Italia del colapso financiero el pasado noviembre.
Aunque el país transalpino todavía sufre la presión del mercado, lo cierto es que en los últimos días ha conseguido esquivar algo mejor el contagio de España a su prima de riesgo. Ayer, el diferencial del bono italiano a 10 años frente al alemán acabó el día en 467 puntos (con el bono al 6,06%), frente a los 575 puntos del español. Esto significa que la prima de riesgo de España está ya más próxima a la de la rescatada Irlanda que a la de Italia.
El bono irlandés a nueve años (que se toma como referencia porque este país no tiene en este momento ningún bono a 10 años en el mercado) acabó ayer la sesión con un diferencial frente a Alemania de 616 puntos.
Este dato pone de manifiesto que el sobrecoste que los mercados exigían ayer a Irlanda por comprar su deuda a nueve años era sólo 41 puntos superior al que exigían a España por sus bonos a 10 años. Sin embargo, la distancia que separa a los bonos españoles con vencimiento a 10 años de los italianos alcanza ya los 108 puntos, el nivel máximo desde que Mariano Rajoy fue investido presidente del Gobierno poco después de que Mario Monti fuera nombrado primer ministro italiano.
Rajoy comenzó a perder la confianza de los mercados el 2 de marzo, cuando anunció -sin antes pactarlo con Bruselas- que España rebajaría sus objetivos de déficit previstos para este año. Los inversores tampoco perdonan al presidente que retrasara tres meses en la presentación de los Presupuestos Generales del Estado para ganar tiempo ante las elecciones andaluzas y la gestión de la crisis financiera.
De hecho, el mercado esperaba que el Ejecutivo adelantaría a este lunes la presentación de las valoraciones sobre la banca de Oliver Wyman y Roland Berger para ir aclarando las dudas sobre el rescate bancario de Europa a España.
La ausencia de nuevas noticias sobre los planes para ayudar al sector financiero español castigaron ayer con fuerza en Bolsa a Bankia (-9%) y al resto de entidades. Popular se dejó un 5,4%, seguido de Bankinter (-4,6%), Santander (-4,4%) y BBVA (-4,21%). Los bancos lastraron al Ibex, que cedió un 3%, en línea con las pérdidas de la Bolsa italiana.
Sin embargo, Atenas subió un 3,64% tras el resultado electoral.
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis de V. Lozano.
Primer examen al Tesoro tras el rescate
Subastará letras por primera vez desde que Moody's bajó la nota de España
.Nunca antes las subastas del Tesoro habían generado tanta expectación. El organismo que depende del Ministerio de Economía se somete esta semana dos veces al examen de los mercados por primera vez desde que la agencia Moody's dejó la nota de sus emisiones al borde del bono basura y desde que el Gobierno anunció que pedirá ayuda externa para sanear a la banca, un gesto que el mercado ha traducido como una prueba de que España no es capaz de emitir todo lo que necesita para financiar su economía.El primer examen del Tesoro será hoy con una subasta de hasta 3.000 millones en letras a 12 y 18 meses con los tipos de interés de la deuda española a un año por encima del 4,4% (superior al de la mayoría de los depósitos bancarios). «La subasta de hoy va a salir a tipos muy interesantes, aunque es difícil desterrar el miedo porque estamos en un periodo de estrés con alta volatilidad, habrá demanda», explicó ayer el gestor de Gesconsult, David Ardura.
Esta firma se encarga, entre otros, de gestionar grandes patrimonios, que en los últimos tiempos han sido unos de los mayores demandantes de letras del Tesoro. También Arcano Wealth Advisors, que mueve el capital de fortunas españolas, apuesta por comprar letras con los mismos argumentos, a los que su director de inversión, Paolo Mezza añade otro: «incluso si se materializara una eventual reestructuración de la deuda española confiamos que las letras no se verían afectadas».
Sin embargo, Mezza matiza que «el discurso cambia si miramos a la subasta de bonos a 2,3 y 5 años del jueves», una subasta para la que recomienda «mayor cautela». El Tesoro prevé emitir en bonos hasta 2.000 millones y en el mercado hay miedo a que la banca no respalde todo lo necesario al organismo.
Italia reduce las vacaciones para aumentar la productividad
.Siete días menos de vacaciones para aumentar la productividad y el PIB. Ésa es la receta que propuso ayer el vicesecretario de Economía italiano, Gianfranco Polillo, para enfrentarse a la crisis. «Trabajamos de media nueve meses al año, si renunciásemos a una semana de vacaciones tendríamos un impacto inmediato sobre el PIB de casi un punto», aseguró Polillo. El vicesecretario dijo que en Italia se ha vivido durante años «por encima de nuestras posibilidades» y por ello, para mantener el consumo interno del país, se ha necesitado préstamos del exterior de casi «50.000 millones de euros al año». Ante esta situación, hay dos posibilidades: «reducir la demanda interna, inaceptable para el país, o aumentar la productividad a corto plazo».
Según Polillo, la idea debería satisfacer tanto a las empresas como a los sindicatos. Sin embargo, la respuesta de los principales sindicatos italianos parece desmentir las palabras del vicesecretario económico. El más contundente ha sido Fabrizio Solare, secretario de Cgil, que ha asegurado que la baja productividad italiana es el resultado de «la escasa inversión en innovación e infraestructura». «Ya puestos», añade Solare, «¿por qué no pedir a los trabajadores desocupados que renuncien a una semana de desempleo? Las arcas del Estado saldrían muy beneficiadas».
Según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística de Italia (Istat), el PIB italiano se contrajo un 0,8% en el primer trimestre con respecto a los últimos tres meses del año pasado. Las previsiones no son mucho mejores, ya que este organismo adelanta que 2012 el PIB se reducirá un 1,5% más y no empezará a recuperarse hasta el próximo año, agudizando la recesión que atraviesa el país.
P&R
Monti le gana la partida a Rajoy
.España e Italia, los dos eslabones más débiles del euro, compiten cada día en unos mercados secos para poder financiarse. Pero a diferencia del verano pasado, Madrid ahora se ve obligada a pagar mucho más. ¿Qué ha ocurrido?
¿Tiene más credibilidad ahora el Gobierno de Monti?
Mario Monti es una figura muy respetada en la UE. Por su pasado como comisario, por su currículo y porque encabeza un Ejecutivo tecnocrático al que se le presupone mayor voluntad y margen de maniobra para poner en marcha las reformas necesarias. Y el propio Monti ha sido el que ha encabezado los principales roadshows por Europa, América y Asia para captar inversores, mientras que en España ese papel ha estado más repartido. En cambio, aunque Rajoy llegó con buenas credenciales, en Bruselas todavía escuece el anunció unilateral (y las formas) de que no cumpliríamos el objetivo de déficit del 6%, y nadie cree que de verdad se pueda llegar al 3% en los plazos estipulados. Además, se piensa que si bien las reformas aplicadas van en la buena dirección, son tímidas y que todavía se puede hacer mucho más. Monti ha hecho olvidar a Berlusconi en Bruselas, pero Rajoy no se ha conseguido disociar de algunos aspectos negativos de Zapatero.
¿Qué diferencias hay entre la deuda española y la italiana?
El coste de financiación para el Tesoro español es superior al del italiano, y eso pese a que la deuda pública italiana es mucho mayor. Aunque Luis de Guindos adelantó en abril que la deuda aumentará hasta el 78% del PIB en 2012, el rescate del sector financiero, todavía por concretar, podría llevar la cifra por encima del 90%. En 2011, la deuda italiana superó el 120% del PIB. Una cifra que el pasado verano llevó a la intervención del BCE en los mercados secundarios con compras masivas de bonos periféricos. En 1980, el nivel de deuda era del 55%. Y en 2007, justo antes de la crisis, del 103,6%. En España, en 2007, y tras caer durante casi una década, ascendía apenas al 36% del PIB.
¿Por qué paga España más?
Aunque el endeudamiento público sea menor, los expertos creen que los fundamentales de la economía italiana, así como su capacidad industrial y exportadora, son superiores. Y que lejos de mejorar, la situación española no deja de enfangarse. Paul Marson, jefe de inversión de Lombard Odier, recalcaba que el país transalpino era uno de los pocos que, pese a la recesión generalizada, contaba con superávit primario (sin intereses de la deuda).
¿Qué asusta a los mercados?
Lo que los mercados expresan ahora mismo son las dudas respecto a España y su capacidad de hacer frente a sus compromisos. La situación italiana es mala, con una prima de 467 puntos básicos y con la rentabilidad del bono a 10 años por encima del 6%. Y la tensión en Grecia no ayuda. Pero la gran diferencia es la incertidumbre sobre la solvencia del sistema financiero español. Los inversores, que en los últimos meses han reducido notablemente su exposición a la deuda soberana española, no parecen confiar en que el préstamo de hasta 100.000 millones de euros sea suficiente. O mejor dicho, no creen que el hecho de que se vaya a transformar deuda privada en deuda pública, sin que el riesgo se distribuya entre los socios comunitarios, sea una buena idea. Los bancos italianos han sufrido mucho, pero no están expuestos al ladrillo de forma abrumadora como aquí.
¿Qué más diferencias están penalizando a España?
El endeudamiento español es elevadísimo. La deuda privada de los sectores no financieros supera el 210% del PIB (en Italia apenas supone el 125%) , y el total del país es más del 300%. Además, el déficit español el pasado ejercicio fue del 8,9% (un 4,5 ó 5% estructural), mientras que el italiano fue del 3,9%, disminuyendo desde el 4,6% de 2010. El hecho de contar con unas cuentas públicas saneadas hace más factible, a ojos de los inversores y de las instituciones, lograr el objetivo de equilibrio presupuestario en 2013, tal y como exige, allí también, la Constitución.
¿Son las únicas razones?
No, todavía hay más diferencias más. Por ejemplo, que España, es el país con más paro de toda la UE. La tasa en abril llegaba al 24,4% en España, mientras que era de un 10,2% en Italia, una décima por debajo de la media de la Unión. La diferencia en el desempleo juvenil es igualmente significativa: un 50% en España por un poco más del 32% en Italia para los menores de 25 años. Los costes para el erario público, en forma de subsidios y de falta de ingresos, penalizan de cara al exterior. Así como la delicada situación de las CCAA, uno de los principales focos de inquietud de cara a la imprescindible consolidación fiscal.
Guindos dice que el Gobierno «mira con atención» la posibilidad de subir el IVA
El ministro cree que la solvencia de España se «reconocerá en días o semanas»
.El Gobierno está dispuesto a quemar todos los cartuchos para estabilizar la situación financiera. Pasadas las elecciones griegas y pese a todo sin oxígeno, Rajoy reconsidera las opciones, incluidas las que ha planteado el Fondo Monetario Internacional -subir el IVA y, posteriormente si fuera necesario, bajar el sueldo de los funcionarios-, y que hace sólo unos días él mismo rechazaba.El ministro de Economía, Luis de Guindos, aseguró ayer justo antes de iniciarse la Cumbre del G-20, cuando ya se conocía el duro castigo que había sufrido la deuda soberana española en el esperado día después de los comicios griegos, que el Gobierno «escucha, mira y considera con atención» las recomendaciones hechas por el Fondo. De Guindos se pronunciaba en estos términos minutos antes de mantener una reunión con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.
La subida de la prima de riesgo se empeñó en aguar la satisfacción expresada por Rajoy tras conocer que en Grecia los partidos favorables al euro -Nueva Democracia y Pasok- podrán formar Gobierno. Una vez más los acontecimientos desmentían las previsiones gubernamentales.
Pese a todo, el ministro de Economía insistió en que el resultado electoral griego es una «buena noticia», aunque todavía persisten «incertidumbres» sobre su futuro Ejecutivo. De Guindos sin embargo se abstuvo de achacar la extrema inestabilidad del mercado a esta cuestión.
El ministro prefirió admitir la evidencia: que la economía mundial «ha entrado en una etapa de desaceleración», que afecta de lleno a la Eurozona y claramente a España, pero también a otros países clave.
Los movimientos de los mercados son en buena medida impredecibles e inexplicables. De hecho, él mismo recalcó que la «penalización», el «castigo», que está sufriendo la deuda soberana española «no se corresponde con la situación de la economía». Y repasó: «España es una economía solvente, con superávit comercial, tiene capacidad de crecimiento y ha corregido sus desequilibrios en el ámbito bancario, inmobiliario y prácticamente en todos los terrenos que nos habían llevado a la situación actual».
Es por ello que se mostró «convencido» de que los mercados «en los próximos días o semanas» reconocerán nuestra solvencia. De Guindos insistía en un mensaje de tranquilidad que, en el ámbito financiero, parece estar lejos de sentirse. «La situación actual de penalización de los mercados no se corresponde con los esfuerzos ni con la potencialidad de la economía española», remachó.
En este ambiente de incertidumbre y urgencia comenzó en el balneario mexicano de
Los Cabos la cumbre del G-20 en la que ninguna cuestión distinta de la crisis financiera que azota a Europa adquirió verdadero protagonismo.
Rajoy, a la espera de mantener durante la madrugada un encuentro con los líderes europeos -Monti, Merkel y Hollande- y con el presidente de EEUU, Barack Obama, expresaba su convencimiento de que de esta cita, como explicó De Guindos, «saldrá un mensaje concluyente de corrección de desequilibrios».
Es más, el ministro mantiene que veremos a partir de ahora cómo se adoptan decisiones «muy rápidamente», en referencia a los pasos que debe dar la Eurozona para alcanzar una unidad fiscal y bancaria. De Guindos y Rajoy sostienen que la posición de los socios europeos es «muy similar». «Los líderes europeos», afirmó el ministro de Economía, «están unidos». «Sabemos perfectamente que estamos todos en el mismo barco», aseveró.
Los líderes del G-20 se comprometen a estabilizar el euro
El borrador de la cumbre recoge un pacto contra «las tensiones» financieras
. La declaración final que aprobarán hoy los líderes del G-20 pinta bien, al menos sobre el papel, para los intereses de España. El texto, que llevará la firma de los principales países de la zona euro, incluida Alemania, recogía ayer un largo párrafo que satisfacía ampliamente las aspiraciones de Mariano Rajoy.El texto en cuestión señala que «ante las nuevas tensiones en los mercados, los miembros del área euro tomarán todas las medidas necesarias para salvaguardar la estabilidad e integración del área, mejorar el funcionamiento de los mercados financieros y romper la vinculación entre el riesgo bancario y el riesgo soberano. «Damos la bienvenida», añade, «al plan de España para recapitalizar su sistema bancario».
Más adelante, la declaración afirma que «el G-20 exige reglas claras y seguridad jurídica en materia de comercio e inversiones», en una clara reconvención a la decisión unilateral de Argentina de expropiar YPF a la petrolera española Repsol.
Sin embargo, era la primera parte del texto la que más esperanzas suscitaba en la delegación española y no sólo porque claramente se señala la decisión europea de poner en marcha cuantos instrumentos sean necesarios para superar la gravísima tormenta financiera, sino también, y muy especialmente, por la alusión nítida a la necesidad de separar el riesgo bancario del riesgo soberano. Esto es precisamente lo que intentó De Guindos hasta la extenuación cuando negoció con el Eurogrupo la línea de ayuda para recapitalizar el sector financiero español.
Fuentes gubernamentales apuntaban ayer que, dado que España no ha firmado aún el memorando que establece las condiciones precisas de la ayuda a los bancos españoles, cabe considerar la posibilidad de que finalmente ésta se dirija con mayor precisión exclusivamente a las entidades financieras sin comprometer al Estado. De esta forma, insisten las fuentes, la línea entre el riesgo financiero y el soberano se trazaría con toda precisión.
La declaración añade que los socios del G-20 apoyan la necesidad de «considerar pasos concretos hacia una mayor integración de la arquitectura financiera acompañados de una supervisión y recapitalización bancaria y de la seguridad de los depósitos».
Por su parte, Europa quiere transmitir en Los Cabos que llega con soluciones bajo el brazo. Una de ellas la apuntó el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, quien se mostró optimista ante una posible unión bancaria más rápido de lo previsto y adelantó que presentará a los líderes europeos en la cumbre del 28 y 29 de junio su plan para lograr la unificación bancaria, presupuestaria y política.
No obstante, los líderes mundiales aún no habían tenido tiempo de quitarse la chaqueta, cuando el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió a España que haga «ya» su petición formal de rescate para poder discutir los términos y poner algo de calma. Y es que, según Bruselas, «términos del rescate» y «prima de riesgo» son dos ingredientes que van unidos.
Para Barroso el hecho de que los 100.000 millones de euros de ayuda vayan directamente al Estado español y no a los bancos significa que computa como deuda pública, lo que está provocando una reacción negativa de los mercados, que cerraron su sesión de ayer con un nuevo máximo de 574 puntos de la prima de riesgo mientras que el bono a 10 años se situó en el 7,15%, también por primera vez desde que está en vigor la moneda única europea.
Barroso abría así a la posibilidad de revisar el paquete de ayudas para el rescate bancario español tras el fracaso ante los mercados, lo que implicaría una inyección directa de la UE a las entidades sin pasar por el Estado. «Lo que esperamos ahora es que España presente su petición formal y entonces discutiremos entre los países de la Eurozona la mejor forma de hacerlo. Aún no puedo decir cómo se establecerá exactamente el mecanismo de apoyo al sector financiero en España», explicó. «Tenemos que discutir esto en el Eurogrupo», dijo.
Barroso reveló que la UE estudia cómo poner en marcha la ayuda para la banca española, de forma que se «evite la contaminación de la deuda soberana por parte de la deuda financiera, porque esto tendría consecuencias muy negativas para los mercados», apuntó. Uno de los posibles cambios, con el que Barroso se mostró de acuerdo, sería entregar el dinero directamente a la banca sin pasar por los Estados, con el objetivo de romper el «círculo vicioso» entre deuda financiera y deuda soberana. Pero las normas vigentes no permiten esta inyección directa, a la que también se opone Alemania.
Lo que queda claro es que «España será plenamente responsable de la asistencia financiera y deberá firmar el memorando que recoja las condiciones». Aún así, Barroso aseguró «tener mucha confianza en la plena capacidad de respuesta de España, que es una de las mayores economías del mundo, y de la zona euro para responder a estos retos».
La morosidad, a niveles de la crisis de los 90
La tasa de créditos impagados crece 4.772 millones y se sitúa en el 8,72%
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Nadie es capaz de frenar a la mora. Los últimos datos facilitados por el Banco de España revelan que la tasa de morosidad de la banca se disparó por encima del 8,72% el pasado mes de abril. Esto es, un volumen de 4.772 millones de euros más en concepto de créditos dudosos -impagados- en sólo un mes, y 37.441 millones más en un año. La mora del pasado mes de marzo fue de un 8,36%. En abril de 2011, la morosidad era del 6,3%.Este escenario situó los créditos impagados a niveles de la crisis de los 90. En concreto, a 1994, cuando la morosidad alcanzó una tasa del 9,15% en el mes de febrero. Sólo en octubre de ese año ese porcentaje se suavizó al 8,2%, lo que significa que la morosidad actual registró su máximo histórico desde hace 18 años. El volumen de créditos concedidos por la banca asciende a 1,75 billones de euros, de los cuales 152.000 millones son morosos. En un mes, los préstamos bancarios mermaron 17.547 millones, esto es, poco más del 1%. En un año, esa cifra cayó 62.936 millones de euros. Dicho de otra manera, un 3,4%.
Es evidente que la situación económica de las familias y de las empresas es crítica. La morosidad de las hipotecas a particulares alcanzó el 3,05% en el primer trimestre de este año, frente al 2,7% registrado en los tres últimos meses de 2011. En cuanto al sector inmobiliario, la mora se situó en el 22,8%, casi dos puntos por encima de diciembre.
Entre enero y marzo de 2012, la banca prestó a las familias un total de 620.182 millones de euros para la compra de una vivienda -6.447 millones menos que un trimestre antes-. De ellos, 18.971 millones fueron morosos. En el caso de los créditos concedidos a inmobiliarias, las empresas recibieron 295.696 millones en el primer trimestre de este año, esto es, 2.571 millones menos que en diciembre del año pasado. Un volumen de 5.000 millones más de créditos morosos
Las entidades financieras destinaron 84.287 millones de euros a provisiones, el pasado mes de abril, para contrarrestar la escalada de la morosidad. En tan sólo un mes, esa cifra de dotaciones se incrementó en torno a 1.000 millones de euros.
Las auditoras de la banca agotarán el plazo de valoración
Oliver Wyman presentará su informe al Banco de España el próximo jueves
. Oliver Wyman y Roland Berger agotarán el plazo de presentación de las valoraciones que están realizando de la banca española. Así lo confirmaron a este diario fuentes cercanas a los procesos de auditoría en los que están trabajando ambas consultoras, desmintiendo así que las conclusiones se iban a conocer ayer. Es más, estas mismas fuentes precisaron que Wyman entregará su informe al Banco de España el próximo 21 de junio, último día de plazo para entregar las auditorías.
Ambas empresas fueron contratadas por el Ministerio de Economía y el supervisor bancario el pasado 21 de mayo con el objetivo de conocer hasta dónde pueden llegar las pérdidas crediticias de los bancos en caso de una situación de estrés. Es decir, ante un cuadro macroeconómico pesimista, diseñado por un comité internacional con miembros del Banco Central Europeo y de los bancos centrales de Holanda y Francia, entre otros.
Ambas consultoras están revisando las carteras crediticias de 14 grupos bancarios, representantes del 86% del sistema financiero español, tomando para ello como referencia los datos de diciembre de 2011 que las entidades presentaron al Banco de España. Las valoraciones no pudieron realizarse con las cifras del primer trimestre de este año, porque aún no fueron entregadas por todas las entidades, según apuntaron fuentes financieras.
Los informes que están elaborando ambas empresas presentarán las necesidades de capital de la banca en dos escenarios diferentes. Por una parte, una situación de estrés real. Por otra, un escenario al límite. La diferencia con el informe de evaluación presentado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 8 de junio, es que Oliver Wyman y Roland Berger están analizado el comportamiento de la banca en tres años. Esto es, desde 2012 a 2014. El Fondo centró su examen en 2012 y 2013.
Las dos consultoras trabajan de manera independiente, pero en paralelo. Esto significa que el Banco de España dispondrá de dos valoraciones diferentes de la banca, con necesidades de capital distintas. Fuentes cercanas a los procesos de valoración advirtieron de que las cifras que se manejan son «diferentes» a las que presentó el FMI y reconocieron que hay bancos españoles que están en una situación sólida en relación al resto.
El Fondo Monetario considera que las necesidades de capital de la banca ascienden a 40.000 millones de euros. La agencia Reuters difundió, el pasado jueves, cifras de 60.000 y 70.000 millones. No obstante, habrá que esperar al próximo jueves para conocer cuáles son las cifras que presentarán Oliver Wyman y Roland Berger. España dispone de una línea de crédito europea de hasta 100.000 millones de euros para hacer frente a sus necesidades bancarias.
Miembros de la Comisión Europea están en contacto con el Ministerio de Economía para conocer cada avance en esta cuestión, aunque admiten que aún no han podido empezar a elaborar el Memorándum de Entendimiento -que recoge las condiciones del acuerdo- porque antes es necesario que el Gobierno presente la petición formal ante el presidente del Eurogrupo.
Según Bruselas, «tanto la voluntad de dar esa ayuda como el montante máximo comprometido son suficientemente importantes» como para eliminar cualquier duda del mercado respecto a España. Sin embargo, reconocen que las dudas no van a desaparecer de un día para otro y, por eso, reclaman al Gobierno que persevere en los ajustes y reformas estructurales.
El propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, también insistió, ayer, desde México, en la necesidad de que el Gobierno pida oficialmente la ayuda cuanto antes.
. Oliver Wyman y Roland Berger agotarán el plazo de presentación de las valoraciones que están realizando de la banca española. Así lo confirmaron a este diario fuentes cercanas a los procesos de auditoría en los que están trabajando ambas consultoras, desmintiendo así que las conclusiones se iban a conocer ayer. Es más, estas mismas fuentes precisaron que Wyman entregará su informe al Banco de España el próximo 21 de junio, último día de plazo para entregar las auditorías.
Ambas empresas fueron contratadas por el Ministerio de Economía y el supervisor bancario el pasado 21 de mayo con el objetivo de conocer hasta dónde pueden llegar las pérdidas crediticias de los bancos en caso de una situación de estrés. Es decir, ante un cuadro macroeconómico pesimista, diseñado por un comité internacional con miembros del Banco Central Europeo y de los bancos centrales de Holanda y Francia, entre otros.
Ambas consultoras están revisando las carteras crediticias de 14 grupos bancarios, representantes del 86% del sistema financiero español, tomando para ello como referencia los datos de diciembre de 2011 que las entidades presentaron al Banco de España. Las valoraciones no pudieron realizarse con las cifras del primer trimestre de este año, porque aún no fueron entregadas por todas las entidades, según apuntaron fuentes financieras.
Los informes que están elaborando ambas empresas presentarán las necesidades de capital de la banca en dos escenarios diferentes. Por una parte, una situación de estrés real. Por otra, un escenario al límite. La diferencia con el informe de evaluación presentado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el pasado 8 de junio, es que Oliver Wyman y Roland Berger están analizado el comportamiento de la banca en tres años. Esto es, desde 2012 a 2014. El Fondo centró su examen en 2012 y 2013.
Las dos consultoras trabajan de manera independiente, pero en paralelo. Esto significa que el Banco de España dispondrá de dos valoraciones diferentes de la banca, con necesidades de capital distintas. Fuentes cercanas a los procesos de valoración advirtieron de que las cifras que se manejan son «diferentes» a las que presentó el FMI y reconocieron que hay bancos españoles que están en una situación sólida en relación al resto.
El Fondo Monetario considera que las necesidades de capital de la banca ascienden a 40.000 millones de euros. La agencia Reuters difundió, el pasado jueves, cifras de 60.000 y 70.000 millones. No obstante, habrá que esperar al próximo jueves para conocer cuáles son las cifras que presentarán Oliver Wyman y Roland Berger. España dispone de una línea de crédito europea de hasta 100.000 millones de euros para hacer frente a sus necesidades bancarias.
Miembros de la Comisión Europea están en contacto con el Ministerio de Economía para conocer cada avance en esta cuestión, aunque admiten que aún no han podido empezar a elaborar el Memorándum de Entendimiento -que recoge las condiciones del acuerdo- porque antes es necesario que el Gobierno presente la petición formal ante el presidente del Eurogrupo.
Según Bruselas, «tanto la voluntad de dar esa ayuda como el montante máximo comprometido son suficientemente importantes» como para eliminar cualquier duda del mercado respecto a España. Sin embargo, reconocen que las dudas no van a desaparecer de un día para otro y, por eso, reclaman al Gobierno que persevere en los ajustes y reformas estructurales.
El propio presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, también insistió, ayer, desde México, en la necesidad de que el Gobierno pida oficialmente la ayuda cuanto antes.





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