LA CATALUÑA ENGREÍDA, ANTIPÁTICA, EGOÍSTA Y TRILERA montará una pitada contra el Himno de España y el Jefe del Estado Español que entregará la Copa del Rey

Los nacionalistas piden pitar al himno y al Príncipe en la Copa
CiU se suma a la iniciativa de Amaiur para que la final del viernes en Madrid se convierta en «un día de afirmación nacional» y el PNV la apoya con matices
Los grupos nacionalistas dieron ayer su respaldo a las plataformas que exigen «selecciones nacionales»para Cataluña y el País Vasco y que utilizaron el Congreso de los Diputados, invitadas por Amaiur. Allí hicieron un llamamiento a las aficiones del Barcelona y del Athletic de Bilbao para convertir la final de la Copa del Rey en Madrid en «un día de afirmación nacional» y para «reivindicar la oficialidad internacional» de sus selecciones durante la interpretación del himno de España.Una de estas plataformas, la vasca Esait, pide en su página web demostrar el «enfado» ante los políticos, «llámese Casa Real o representantes del Gobierno de España». Y anima a una gran pitada: «Hacemos un llamamiento para hacer la reivindicación más sonora posible durante todo el partido. Y especialmente mientras suene el himno de quienes nos niegan la oficialidad».
Al acto protagonizado en el Congreso por la Plataforma ProSeleccions Esportives Catalanes, la vasca Esait y Siareir@s Galeg@s se sumaron para dar su «máximo apoyo», en palabras del senador de CiU Josep Maldonado, parlamentarios de Convergència i Unió, ERC, ICV y BNG, además de tres diputados de Amaiur, el partido que gestionó la presencia de las plataformas nacionalistas en la Cámara.
También apoya sus reivindicaciones el PNV, pero ningún diputado acudió al acto, al sentirse desplazado por Esait y Amaiur. En una nota, el Grupo Vasco en el Congreso expresó su «decepción» porque la iniciativa fue promovida sin tenerle en cuenta y por haber recibido «una invitación cursada a última hora» a «un acto ya diseñado por otros grupos parlamentarios». Eso sí, al margen del conflicto entre partidos, el PNV se mostró «firme defensor de las selecciones deportivas nacionales».
En la sala Clara Campoamor de la Cámara Baja, los responsables de las tres asociaciones hicieron un llamamiento para que las decenas de miles de aficionados del Barcelona y del Athletic de Bilbao que acudirán a Madrid el viernes «reivindiquen la
oficialidad» de las selecciones catalana y vasca. «Queremos que los hinchas reivindiquen la oficialidad durante todo el partido y también cuando se pongan los himnos», dijo Martxel Toledo, de la plataforma vasca, en referencia a la pitada al himno español.
Los portavoces de las asociaciones piden a las hinchadas -como están haciendo en conversaciones con las peñas- que «reivindiquen con banderas, camisetas, todo tipo de simbología y como cada uno mejor entienda» la oficialidad. Esait propone también en su página en internet protestar y demostrar «nuestro enfado» ante «los responsables políticos que nos niegan la oficialidad, llámese Casa Real o representantes de las instituciones del Gobierno de España». El viernes, la máxima autoridad será el Príncipe de Asturias.
En los últimos años, cada vez que sus equipos han llegado a la final de la Copa del Rey, las aficiones del Barcelona y del Athletic de Bilbao han tratado de acallar con una inmensa pitada el himno nacional, como consiguieron hacer en Valencia en la final de hace tres años. También la llegada y la salida del Rey, que este año no podrá asistir y será sustituido por el Príncipe de Asturias, fue recibida con sonoras y fuertes protestas.
En estos días previos a la final, las tres plataformas presentes ayer en el Congreso tratan de calentar el ambiente al máximo para convertir el encuentro en su principal plataforma reivindicativa. Ayer, en la sala Clara Campoamor del Congreso y ante la continua y repetitiva proyección de fotografías reivindicativas tomadas en estadios de fútbol vascos y catalanes con pancartas como «Catalonia is not Spain», los responsables de las tres asociaciones exigieron que «nuestras naciones tengan selecciones nacionales oficiales, como la mayoría de las naciones del mundo».
Los responsables de las plataformas leyeron un manifiesto, escucharon a los diputados y senadores que intervinieron mostrando su apoyo a su reivindicación e hicieron varias «fotos conmemorativas» con todos los parlamentarios ante las banderas vasca, catalana y gallega. La más importante de todas, ante la misma escalinata del Congreso que conduce a la puerta de los Leones.
El presidente de la Plataforma ProSeleccions, Sergi Blázquez, destacó la gran importancia del acto porque «lo estamos realizando en el templo legislativo del Estado español». Francesc Serra, también de la Plataforma ProSeleccions, pidió a las aficiones del Barça y del Athletic que el viernes hagan visible en Madrid «que en el partido hay dos naciones representadas», por lo que reclamó que el día de la final sea «un día de afirmación nacional».
Fuentes de las plataformas confirmaron que están en contacto con peñas barcelonistas y del Athletic para que reivindiquen las selecciones catalana y vasca «por todos los medios» el viernes en Madrid. Las mismas fuentes matizaron que todos sus llamamientos están dirigidos a «mostrar su reivindicación de forma pacífica»,
sin entrar «en agresiones, ni provocaciones contra los que no piensan como nosotros».
Casi ningún grupo político no nacionalista se pronunció sobre el acto de ayer, salvo Unión Progreso y Democracia (UPyD). Su portavoz, Rosa Díez, rechazó el acto, que tildó de «folclorismo puro». «España no está para circos», manifestó Díez. «Más valiera que todos nos hiciéramos una foto para manifestar nuestro compromiso en sacar al país de la crisis», añadió.
Por su parte, la fundación Defensa de la Nación Española (Denaes), que preside Santiago Abascal, está promoviendo una campaña llamada La Copa de todos que quiere «lanzar un mensaje de respeto al himno nacional y los símbolos de todos», como aseguró el político popular vasco.
>Videoanálisis de Santiago González sobre los actos convocados para la final de Copa
Rouco Varela alerta de que el pago del IBI perjudicará a Cáritas
Anuncia que la Iglesia cumplirá la ley, pero que influirá en las acciones sociales
La Iglesia está dispuesta a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) si, finalmente, así lo aprueban los ayuntamientos y se produce el preceptivo cambio legislativo. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio María Rouco Varela, se mostró ayer receptivo ante esta posibilidad al manifestar que la Iglesia, llegado el momento, «cumplirá con la ley», aunque alertó de que este cumplimiento irá en detrimento de algunas de las acciones sociales que lleva a cabo. Según apuntó directamente, al disminuir los ingresos, acciones como las de Cáritas se verán «mermadas».
Rouco Varela anunció que, efectivamente, serán las actividades sociales las más perjudicadas si se produce una merma en los ingresos de los que dispone la Iglesia Católica en la actualidad y apeló a la generosidad de los fieles, cuyas aportaciones «darán para todo lo que se pueda hacer».
El representante eclesiástico, que participa en Cádiz en el XXIII Simposio de Historia de la Iglesia en España y América, explicó que la exención de la que se beneficia la Iglesia para no pagar el IBI es la misma que disfrutan «otras entidades sin ánimo de lucro» y que está recogida en la legislación. Se trata, añadió el presidente de la Conferencia Episcopal, de «una ley general de la que nosotros participamos como múltiples instituciones, incluidos los sindicatos o los partidos políticos».
Rouco Varela disertó sobre Iglesia y Constitucionalismo en el Bicentenario de la Constitución de 1812, en unas jornadas organizadas por la Academia de Historia Eclesiástica, con motivo de la conmemoración de los dos siglos de la Constitución de Cádiz y se adhirió así a los actos que diversas instituciones americanas, civiles y eclesiásticas, están realizando para celebrar dicha efeméride. Defendió en su intervención la «activa participación que la Iglesia tuvo en esos procesos históricos». De hecho, resaltó el carácter conservador de la Constitución de 1812, por la activa participación de la Iglesia en su proclamación. «No en vano», señaló, este texto «lleva en su germen algunos de los principios de la relación de la Iglesia y el Estado» que llegan hasta la actualidad, aunque paradójicamente no reconocía «el derecho a la libertad religiosa».
La Iglesia está dispuesta a pagar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) si, finalmente, así lo aprueban los ayuntamientos y se produce el preceptivo cambio legislativo. El presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Antonio María Rouco Varela, se mostró ayer receptivo ante esta posibilidad al manifestar que la Iglesia, llegado el momento, «cumplirá con la ley», aunque alertó de que este cumplimiento irá en detrimento de algunas de las acciones sociales que lleva a cabo. Según apuntó directamente, al disminuir los ingresos, acciones como las de Cáritas se verán «mermadas».
Rouco Varela anunció que, efectivamente, serán las actividades sociales las más perjudicadas si se produce una merma en los ingresos de los que dispone la Iglesia Católica en la actualidad y apeló a la generosidad de los fieles, cuyas aportaciones «darán para todo lo que se pueda hacer».
El representante eclesiástico, que participa en Cádiz en el XXIII Simposio de Historia de la Iglesia en España y América, explicó que la exención de la que se beneficia la Iglesia para no pagar el IBI es la misma que disfrutan «otras entidades sin ánimo de lucro» y que está recogida en la legislación. Se trata, añadió el presidente de la Conferencia Episcopal, de «una ley general de la que nosotros participamos como múltiples instituciones, incluidos los sindicatos o los partidos políticos».
Rouco Varela disertó sobre Iglesia y Constitucionalismo en el Bicentenario de la Constitución de 1812, en unas jornadas organizadas por la Academia de Historia Eclesiástica, con motivo de la conmemoración de los dos siglos de la Constitución de Cádiz y se adhirió así a los actos que diversas instituciones americanas, civiles y eclesiásticas, están realizando para celebrar dicha efeméride. Defendió en su intervención la «activa participación que la Iglesia tuvo en esos procesos históricos». De hecho, resaltó el carácter conservador de la Constitución de 1812, por la activa participación de la Iglesia en su proclamación. «No en vano», señaló, este texto «lleva en su germen algunos de los principios de la relación de la Iglesia y el Estado» que llegan hasta la actualidad, aunque paradójicamente no reconocía «el derecho a la libertad religiosa».





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