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domingo, 8 de abril de 2012

FIRMAS: Casimiro García-Abadillo, D Gistau, LM Anson, J Miravalls, C Rigalt

  • A FONDO
  • 08/04/2012 CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO
  • Diez razones para atacar a España


    El Gobierno esperaba que la presentación de los Presupuestos de 2012 demandada por Bruselas calmara las agitadas aguas de los mercados. Pero no fue así.

    Todo lo contrario. La prima de riesgo volvió a superar la traumática barrera de los 400 puntos y el Tesoro colocó mal y muy cara la deuda.

    ¿Se ha terminado el benéfico efecto Rajoy a los 100 días de su llegada al poder? ¿Por qué no se han valorado en su justo precio los sacrificios del «Presupuesto más duro de la democracia», que prevé un recorte de 27.300 millones de euros? ¿Qué es lo que ha fallado? Los ministros más creyentes habrán recordado en estos días las palabras de Cristo crucificado: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?».

    Sin embargo, no hace falta recurrir a la Biblia (que está para cosas más serias) para encontrar una explicación a lo que le ha sucedido a España en esta desapacible Semana Santa.

    Tras conversar con algún miembro del Gobierno, deduzco, al menos, 10 causas para entender el virulento ataque de los mercados que, a buen seguro, continuará durante los próximos días.

    El decálogo podría dividirse en dos grandes apartados. En el primero de ellos agruparemos a las, digamos, causas ajenas a nuestra voluntad. Y, en el segundo, los errores atribuibles a la gestión del propio Gobierno.

    Comenzamos:

    1. La Comisión Europea y el Banco Central Europeo quieren quitar presión sobre Italia. No mencionan a Mario Monti para focalizar los problemas en España. Las declaraciones de Mario Draghi la semana pasada poniendo en duda lo hecho hasta ahora por España sentaron como un tiro en Moncloa. No se puede ejercer un cargo institucional europeo con la camiseta nacional. No sólo porque se está haciendo un daño innecesario a España, sino porque no se está logrando el objetivo deseado: Italia sigue miméticamente la senda de España.

    2. Es cierto, como declaró el pasado jueves el ministro de Economía, Luis de Guindos, que hay dudas sobre el crecimiento de la zona euro en los próximos meses. Esas dudas afectan a los países que están haciendo un mayor ajuste, como es el caso de España. A medida que se aleja la recuperación, aumentan las dudas sobre la posibilidad de poder cumplir con el objetivo de déficit, a pesar de los recortes.

    3. Sarkozy no nos está haciendo ningún favor. En su desesperada campaña por la reelección, el presidente francés está dándole patadas al socialismo en el culo de España. Es cierto que no menciona al Gobierno de Rajoy, pero transmite la sensación de que nuestro país está en una situación desesperada y sin salida.

    4. El comisario Joaquín Almunia ha hecho algunas declaraciones que no han gustado nada al Gobierno. Al poner en duda las reformas (por ejemplo, la del sistema financiero) da argumentos a los que ven como inevitable que España sea intervenida.

    Y, dicho esto, veamos ahora lo que el Gobierno no ha hecho bien:

    5. El retraso en la presentación del Presupuesto de 2012. La Comisión había apremiado a España a presentar el Presupuesto de este año, que otros países ya habían puesto sobre la mesa hace meses. El Gobierno decidió retrasar hasta la última semana de marzo la entrega de las cuentas públicas -tal vez con la vana idea de que ello ayudaría al PP a ganar por mayoría absoluta en Andalucía- y ello transmitió la imagen de que Rajoy piensa más en clave doméstica que en el cumplimiento de los compromisos con sus socios europeos.

    6. La presentación de los Presupuestos no generó confianza. Se hizo tanto hincapié en que se salvaban del recorte los pensionistas, los parados y los funcionarios, y que no se tocarían los gastos sociales, que en Europa se piensa que, si todo eso es cierto, entonces es imposible alcanzar el 5,3% de déficit este año.

    7. En la Comisión Europea no gustó nada la regularización fiscal propuesta por el Gobierno. Bruselas quería que España subiera el IVA, a lo que se negó el Gobierno porque esa medida podía afectar al anémico consumo y, por tanto, al crecimiento. La Comisión cree que subir el IVA garantiza unos ingresos seguros, mientras que la regularización es siempre una apuesta. Además, regularizar significa premiar a los defraudadores y en Bruselas se piensa que de esos ya hay muchos en España.

    8. La subida en la práctica del impuesto de sociedades afecta a las grandes empresas y, por tanto, puede desincentivar la gran inversión extranjera. Irlanda se resistió a subir su impuesto de sociedades a sabiendas de que esa era su mejor arma para atraer capital y, por ello, asegurarse una salida de la recesión más rápida.

    9. La presentación del Presupuesto tenía que haber ido acompañada de las cuentas de las comunidades autónomas, que tienen que hacer un esfuerzo de ajuste similar al del Estado este año. De hecho, los mercados saben que la Administración central no controla ya ni la mitad del gasto público y, por tanto, dan al Presupuesto un valor muy relativo.

    10. Nadie se fía de las cuentas de las autonomías. No sólo se teme lo que ocurra en Andalucía, donde no se han levantado las alfombras, cosa que, de haberse hecho, hubiera disparado el déficit al doble de lo reconocido, sino también a otras comunidades que, en principio, son más cumplidoras. Por ejemplo, ha tenido un efecto muy negativo el reconocimiento por parte del responsable de Economía de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, de que los ingresos van a ser 1.000 millones inferiores a la cifra estimada para 2011. Una pequeña equivocación ¡de 1.000 millones de euros!

    Es cierto que Alemania está de nuestro lado y que, en estos momentos, Merkel confía en Rajoy. Eso puede ayudar a amainar la parte de la tormenta artificialmente generada por razones políticas. Pero el problema fundamental, al margen de los fallos tácticos cometidos con la vista puesta en Andalucía, sigue siendo un modelo de Estado que hace muy difícil gestionar el ajuste desde el Gobierno central.

    Esa dificultad no va a desaparecer y menos cuando el partido del Gobierno no controla autonomías tan importantes como Andalucía, Cataluña y País Vasco.

    Rajoy no sólo rema contra corriente, sino que el bote con el que afronta esta difícil travesía hace agua por muchas partes.

    Siga a Casimiro García-Abadillo en Twiter : garcía_abadillo casimiro.g.abadillo@elmundo.es
  • AL ABORDAJE
  • 08/04/2012 DAVID GISTAU
  • La última tinta


    HACE YA días que los periódicos europeos mastican el falso poema de Günter Grass. Y acaso sea ésta la principal rareza de las que conciernen al asunto: que un mentiroso de tal calibre, que apoyó todo cuanto ha escrito en la más cínica ocultación, aún sea capaz de convertir a decenas de escritores y periodistas en hermeneutas de un bramido.

    No hay que desestimar el alcance liberador de una salida del armario. Y Grass, después de confesar que combatió con las Waffen-SS, con los superhombres eugenésicos de Hitler, ha entrado en un dinamismo terminal, como el del Quijote envenenado por los libros de caballería, por el que puede acabar entrando él solo en Varsovia. De ganar Hitler la guerra, en lugar de inventarse una nueva personalidad, Grass acaso podría haber terminado siendo el Malraux del Führer, entregando la prosa a oscuros cultos rúnicos que dotaran a las SS de una rapsodia menos vinculada a la soldadesca que la de Sven Hassel. El poema del que hablamos estos días recuerda que hay un punto de encuentro en el que nazis y extremistas de izquierda se descubren mutuamente en armonía, y ese territorio común es el antisemitismo. Sólo ahí es donde las dos personalidades del Grass bipolar se vuelven una sola que lo tiene todo claro.

    No observo novedad, respecto a los prejuicios habituales, en el intento de Grass de negar a Israel cualquier derecho defensivo y de retratar a esa nación como un predador nato en un rebaño de buenos salvajes. En el texto de Grass sí hay algo nuevo, con lo que, intuyo, él quiere reñir una postrera misión intelectual, «envejecido y con mi última tinta». Lo que Grass quiere decir es que los alemanes, por culpa de «crímenes muy propios sin parangón», llevan muchos años con un complejo de culpa que les impide odiar cómodamente a los judíos. Y que esos remilgos han de acabar ya, como si hubieran caducado las obligaciones de conciencia asumidas por los autores de Auschwitz. El último mensaje que quiere dejar a las siguientes generaciones un viejo intelectual ungido de prestigios es que ha llegado la hora para Alemania de dejarse de melindres y de volver a frecuentar el antisemitismo con la misma ausencia de complejos con que lo hace cualquier otro europeo. Que es hora, vaya, de descargarse el peso de Auschwitz, de esos «crímenes propios» en los que él participó, a menos que haya sido el único SS que sólo tocó el piano. Terminada la última tinta, tal vez Grass ya sólo espere una pequeña alegría de la vida: que Irán termine lo que Hitler dejó pendiente y, por añadidura, que vengue esa derrota personal, la de las Waffen-SS, de la que nunca habló porque, como Eichmann, estaba escondido.
  • LAS CARTAS BOCA ARRIBA
  • 08/04/2012 LUIS MARÍA ANSON DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA


  • CARDENAL ROUCO VARELA

    Esplendor religioso en una Semana Santa que no se paganiza


    Señor Cardenal…

    Vosostros, los socialistas, sois los culpables de que hayamos perdido la prosperidadHemos asistido, como todos los años, a la cantinela de los progresistas de caviar y domperignon: la Semana Santa se extingue, paganizada y olvidada. La persistencia en el error caracteriza a un sector de la ultraizquierda y a muchos de los que viven dominados por el furor anticristiano. La realidad, sin embargo, es bien distinta. La crecida del nivel de vida permite a un alto porcentaje de españoles disfrutar de vacaciones. Solo los desplazamientos por carretera se han acercado este año a los 15 millones a pesar de la crisis y la lluvia. Pero vacaciones y religiosidad son compatibles. Los templos de toda España se han llenado, los oficios religiosos estaban repletos, las procesiones han discurrido por los pueblos y las ciudades con el paso acompasado de los siglos. Hay gentes que asisten a las ceremonias procesionales por razones de carácter cultural. La imaginería es un arte mayor y, por añadidura, el alarde de la orfebrería sobre todo en plata y en bronce enciende la belleza de los pasos. En todo caso, lo que predomina en las procesiones de Semana Santa es la religiosidad. Desde los costaleros a los nazarenos, desde los ancianos a los niños, el sentimiento religioso se muestra profundo y emocionado.

    Negar la dimensión espiritual y religiosa de la Semana Santa española sería negar la evidencia. Pero todos los años, señor Cardenal, asistimos a la misma cantinela estúpida por parte de ciertos sectores sociales y políticos, cada vez más anticuados y decadentes. Gibson, en El espíritu de la filosofía medieval, escribe: «Es un hecho curioso y muy digno de notarse el de que si nuestros contemporáneos ya no apelan a la ciudad de Dios y al Evangelio, como Leibniz hizo sin titubear, ello no se debe a que hayan escapado a su influencia. Muchos de nuestros contemporáneos viven de acuerdo con lo que determinaron olvidar».

    El pasaje más actual de la Semana Santa, como ha destacado usted, señor Cardenal, es la angustia que Cristo vivió en el huerto de los olivos. La tierra de Jesús se abre a todos los paisajes: el Tiberíades para los poetas; el Calvario para los místicos; el Jordán para los limpios de corazón; Getsemaní para los intelectuales y la duda. Allí habló el Hijo del Hombre, la palabra, el Verbo, que se hizo carne y habitó entre nosotros: «Triste está mi alma hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo». En el Calvario sufrió Cristo la agonía del cuerpo. En Getsemaní, la agonía de la inteligencia. La última vez que visité Jerusalén, todavía quedaban ocho olivos en el huerto evangélico: uno muerto, de tiempos de Cristo, los otros siete retoños de los que contemplaron la agonía redentora. Sus hermosas cortezas surcadas de arrugas tenían algo de frentes hechas para la meditación.

    Getsemaní significa en arameo lagar de aceite. Y los óleos han ungido siempre la muerte cristiana, en la oscura penumbra del más allá. Ha enseñado usted, señor Cardenal, que en Getsemaní, al decidir afrontar la pasión y la cruz, hizo posible Cristo que se predicara en el futuro la buena nueva a todo el mundo desde el púlpito de Roma. Era el sacerdocio del sacrifico, según el orden de Melquisedec, la enconada lucha de la libertad cristiana contra la dictadura del relativismo denunciada también hoy por Benedicto XVI. La muerte de Dios, proclamada por Nietzsche y registrada por Sartre con frialdad de acta notarial -el ser es un ser para la nada, es un ser para la muerte-, no se ha producido cuando nos adentramos en el siglo XXI. Getsemaní sigue siendo manantial de meditación para los intelectuales de todos los credos y todas las ideologías Y, como ocurrió con el éxito de la visita del Santo Padre el verano pasado, puede usted estar satisfecho, señor Cardenal, de la respuesta del pueblo español, un año más, a la llamada de la Semana Santa. La pasión y la muerte de Cristo culminan hoy con la Resurrección que abre los horizontes todos de vida y alegría, como afirmó Benedicto XVI durante el impresionante viacrucis del Viernes Santo en Roma.

    ALFONSO USSÍA

    Todo lo que dices sobre Mingote en tu artículo es la pura verdad


    Querido Alfonso…

    Antonio Mingote estaba siempre a favor de la conciliación y la concordia. No le gustaban las tensiones. Isabel Vigiola, su mujer, por la que tú y yo sentimos admiración indeclinable, pensaba lo mismo. Sin embargo, creo que has hecho bien al publicar la carta manuscrita en la que Mingote definía su actitud ante ciertos aspectos del ABC actual. Es la verdad la que nos hace libres y desde el entorno del periódico se había deslizado que tú mentías. Nunca habrías hecho pública la carta en cuestión, de forma espontánea. Eso está claro puesto que durante dos años la mantuviste oculta. La has sacado a la luz cuando se ha cuestionado tu integridad profesional.

    Yo podría aportar testimonios, querido Alfonso, incluso más rotundos, no solo orales, también escritos, de Mingote sobre su relación con ABC en algunas etapas recientes. No voy a hacerlo. Trabajé durante más de 30 años en el ABC verdadero. Fui director del periódico 15 años. He preferido guardar silencio sepulcral sobre lo que estaba ocurriendo en la Casa. Cuando murió Guillermo Luca de Tena escribí un artículo de elogio sin fisuras en EL MUNDO, que es, por generosidad de Pedro J. Ramírez, mi periódico actual, puesto que la presidencia que ejerzo en el diario digital El Imparcial y mi vinculación a la Fundación Ortega-Marañón son otra cosa. Cuando desde las páginas de ABC, persona muy caracterizada se permitió insultarme, conté una parte de la verdad, solo una parte, sobre lo ocurrido en el periódico cuando dejé su dirección de forma voluntaria y completamente amistosa, tras aceptar un importante contrato de Televisa que me hizo Emilio Azcárraga. Antes y después de aquel artículo he guardado el silencio que me dicta el buen sentido, la elegancia intelectual y el cariño inmenso que siempre he sentido y siento todavía por el ABC verdadero.

    No hace falta que sume los testimonios que tengo de Mingote, orales y escritos, que confirman todo lo que expones en tu artículo de La Razón. Antonio pasó los últimos años de su vida preocupado por la situación de un periódico al que había entregado lo mejor de su extraordinaria obra creadora. Salvo Isabel, que ha adoptado la posición que debía adoptar, nadie como tú y como yo conoce lo que pensaba Antonio Mingote sobre lo que está ocurriendo en la Casa que en su día nos acogió a todos.

    Dicho todo esto, querido Alfonso, vamos a callar porque Mingote odiaba las polémicas y las tensiones. A él le gustaban, como decía al principio de esta carta, la concordia y la conciliación. En eso, y en otras muchas cosas hoy olvidadas, consistía el espíritu del ABC verdadero, del diario que fundó Don Torcuato Luca de Tena en 1905, el periódico del señorío y de la liberalidad, ajeno siempre al sectarismo, la exclusión, la cicatería y el aldeanismo. Con Mingote ha perdido ABC su penúltimo signo de identidad. La tristeza por el genio desaparecido debe predominar ahora sobre cualquier otra cosa.

    SOFÍA DE HABSBURGO

    'Me parece indecente gastar miles de euros en un bolso'


    Querida Sofía…

    Un destacado personaje de la sociedad española me dijo un día: «Todos esos concursos de las 'Diez mujeres más elegantes' o más bellas o más sensuales son una cutrez. Organiza una cena en tu casa y te voy a llevar a las diez chicas de Madrid que verdaderamente destacan». Después de aquella cena en que se concentró la bondad, la inteligencia, la belleza y la elegancia de la juventud de la época, mi interlocutor me llamó para preguntarme: «¿Quién te ha parecido la mejor?». «Todas -contesté- y sobre todas, Sofía de Habsburgo». «¿Y entre las españolas?» «Pues… Isabel Sartorius». Isabel trabajó luego conmigo en el ABC verdadero y en su reciente libro, por cierto, no se refiere a un pasaje que la honra y que algún día contaré yo.

    Charo Izquierdo ha tenido el acierto de abrir su gran revista Yo dona con una sagaz entrevista contigo realizada por Irene Hernández-Velasco. Apareces en ella tal como eres: una mujer inteligente, sencilla y buena persona hasta decir basta. «Me parece indecente gastar varios miles de euros en un bolso. Prefiero enviar ese dinero a África», dices. Y es verdad. Siempre has estado al lado de los desfavorecidos. Tu mano izquierda no se ha enterado de lo que hacía tu mano derecha. La discreción y el silencio te han acompañado siempre. Puedo dar yo testimonio de tu generosidad y tu altruismo. «La elegancia -afirmas en la entrevista- nada tiene que ver con el dinero». Qué lección para las ropadictas dominadas por la adicción a las marcas y al gasto desmedido.

    Desde que te conocí cuando eras todavía adolescente no ha pasado un día sin que se haya acentuado mi admiración por ti. Siempre llevaste prendida en torno a tu delicada belleza la capacidad para sentir el sufrimiento de los demás. Eres, querida Sofía, un ejemplo para todos, mujeres y hombres, un milagro que no cesa en esta Europa de las convulsiones y la decadencia.
  • apunte lego
  • 08/04/2012 JULIO MIRAVALLS
  • Aplicaciones de Dios



    En el principio era el verbo, nos enseñaron. El verbo se hizo carne. Y luego se hizo piedra, cuando el relato de Dios se escribió en una nueva Europa de majestuosas catedrales. Y en el bit, en el nuevo mundo digital, la religión encuentra su lugar, otra vez, como un fenómeno que reside en la palabra.

    Hace algo más de un año saltó a los papeles una aplicación estelar: Confessor. Una app en la tienda Apple para atender a uno de los factores distintivos del cristianismo católico: la confesión (digital) de los pecados. El programa, gratuito, conecta al pecador con alguien que de modo anónimo escucha sus caídas (las lee, ya que se comunica por escrito) y le concede la absolución. «Tu también puedes participar y ofrecer el perdón a otros que lo necesitan», explica (en inglés) la literatura de la aplicación.

    Pero no es tan sencillo el aggiornamento (término popular en tiempos del Papa Juan XXIII, cuando el Concilio Vaticano II quiso poner la Iglesia al día). En cuanto la prensa habló de Confessor, la jerarquía reaccionó, avisando el jesuita Federico Lombardi, a la sazón portavoz vaticano, que «el sacramento de la confesión sólo es válido si hay diálogo personal entre el sacerdote y el penitente». Un gadget informático no cuela.

    Y sin embargo, hay otra aplicación en la tienda Apple que sí tiene el preceptivo «nihil obstat» y el liberador «imprimatur», con la bendición del director ejecutivo del Secretariado para la Doctrina y Prácticas Pastorales de EEUU. Se trata de Confession: a roman catholic app, cuyo propósito es «ayudar al penitente a preparar su confesión». Esta sí cuesta: 1,59.

    Son las dos incursiones más incisivas, aparte otras dos para rezar el rosario: se pasan las cuentas con el dedo y sugieren oraciones apropiadas. Una búsqueda en la tienda Apple con la palabra «religion» (sin acento, despreciado en búsquedas informáticas, es coincidente en inglés y francés) encuentra 742 apps para iPad y 1.451 para iPhone. En la tienda Android el listado parece interminable y para BlackBerry hay al menos 407.

    Pero en el territorio digital casi todo es ecléctico y se mezclan los opuestos. Bajo la advocación de Dios aparece el diablo, como en el juego gratuito Doodle Devil (ya para el nuevo iPad), surgido tras el éxito de Doodle God (iPhone, 0,79 euros). Éste consiste en crear el mundo; aquel, en destruirlo todo.

    A la postre la mayoría de las aplicaciones son libros, o herramientas para consultarlos: la Biblia, en todas las versiones posibles, y los escritos de todas las otras religiones, ateísmos, supersticiones y apostasías: el «Índice de los libros prohibidos» debe hallarse ahora seguramente completo entre las aplicaciones de Dios.
  • TESTIGO IMPERTINENTE /
  • 08/04/2012 CARMEN RIGALT
  • Televisión Española ficha nuevo icono

    Algunos medios han señalado a Julia Otero como un topo sociata deseoso de hacer caja. La 1 ha encargado dos programas de moda que presentará la cosmopolita modelo Nieves Álvarez.No se ha visto nada igual a la parodia surrealista que hizo Telecinco de un paso de Semana Santa.

    La televisión es el mejor animal de compañía. Parece noble, no hay que sacarlo a mear, aguanta lo que le eches y no ladra si cambias de canal. Y además sirve de inductor al sueño, lo sé por experiencia. El otro día, después de ver Españoles en el mundo, caí envuelta en un sueño hipnótico que me impedía incorporarme para ir a la cama. La pereza me impidió alargar el brazo, coger el mando y cambiar de canal. Queda feo decirlo, pero yo nunca hago zapping (mismamente por pereza), así que acabé inmersa en un pesadísimo documental sobre psicología evolutiva. El sopor trastocó mis coordenadas espaciales y de pronto pensé que estaba en una habitación lejana viendo la televisión internacional, ese canal público que sólo desciende a la realidad cuando conecta con el telediario.

    La desidia ha llevado a RTVE a acumular naftalina a lo largo de los años. Y en ésas sigue. Últimamente, la información que genera el medio televisivo suele centrarse en la rivalidad de las cadenas privadas a través de sus respectivas programaciones. En cuanto a RTVE (y concretamente, La 1, que fue mastodonte de la España preconstitucional y ha vivido de la inercia hasta hace nada), aporta pocas novedades y todas están relacionadas con su pésima situación económica. En la tele ya no queda dinero ni para postits.

    Los sucesivos ERE (generosos, eso sí) proporcionaron un poco de oxígeno, pero la desaparición de la publicidad y la crisis, que desde antes de ser oficial ya galopaba en el horizonte del Ente, hicieron el resto. La Corporación puso el grito en el cielo: para que RTVE (ahora se llama Corporación RTVE: murió el Ente) subsistiera con cierta holgura se vería abocada a elaborar su parrilla a base de cartas de ajuste.

    Nació entonces la idea de las coproducciones y los patrocinios culturales y deportivos, modelos financieros que permitían abaratar costes sin deteriorar los contenidos. Así las cosas, la ONCE será patrocinador cultural de Redes, el programa de Punset, mientras Movistar lo será del nuevo programa de entrevistas de Julia Otero, cuya incorporación a la casa/cosa pública está provocando gran escandalera.

    Algunos medios han disparado sin piedad contra la periodista de Onda Cero, a la que se señala como un topo sociata que ha aprovechado la orfandad de la tele pública para sembrar cizaña y hacer caja. Un periódico digital de miras cortitas se apresuró a dar como noticia lo que sin duda era sólo un deseo. «Moncloa se opone al fichaje de Otero», titulaba. Según esa información, Moncloa estaría presionando para anular el precontrato firmado con la periodista, extremo que niega tajantemente la Secretaría de Estado de Comunicación. Más rumorología emponzoñada.

    Mientras Santiago González prepara su marcha, empieza el baile de estrellas. RTVE se mantiene fiel a sus iconos, pero incorpora nuevos fichajes y potencia el lema de la nueva política de empresa: coste cero. Para competir con los grandes eventos de las privadas (motos y Fórmula 1), La 1 ha encargado a Jesús María Montes-Fernández dos programas de moda que serán coproducidos con Mercedes-Benz y presentados por Nieves Álvarez, la más cosmopolita y bella de nuestras top models. Musa de Saint Laurent, luchadora contra la anorexia (la sufrió en sus propias carnes), Álvarez aporta una imagen limpia y luminosa, magnífica. La modelo, madre de tres hijos y hoy diseñadora de ropa de niños que triunfa en la feria de moda infantil de Valencia, se dispone a aprovechar la oportunidad y ya está preparándose a fondo. Su humildad es la mejor prueba de su pedigrí. ¡Tiembla, Igartiburu, tiembla!

    La alternativa a los deportes de ruido permitirá a TVE buscar su hueco en los mediodías de sábado y domingo. Lo demás está por rematar. A falta de encontrar un futuro para Cuéntame, se mantienen los programas Amar en tiempos revueltos (coproducido con Movistar) y Saber y ganar, uno de los programas más emblemáticos de La 2, acogido a la fórmula del patrocinio (más Movistar: empiezo a sospechar que la vieja Telefónica quiere quedarse con toda la tele). Jordi Hurtado es el presentador imperecedero, el único que no se desgasta a través de los siglos.

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