DETENIDOS 3 DE LOS PROGRESISTAS ENCAPUCHADOS QUE SABOTEARON EL METRO DE MADRID

SABOTAJE CONTRA EL 'TARIFAZO'
Frenar el Metro: cinco años de cárcel
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Hasta cinco años de cárcel. Eso quiere colgarle Metro de Madrid, según la denuncia presentada ayer por su consejero delegado, Ignacio González Velayos, a los activistas responsables del sabotaje-protesta del suburbano el pasado miércoles a las 8.30 horas.Tres personas fueron detenidas ayer, hasta el cierre de esta edición, por los hechos, y las tres pertenecen a la órbita del 15-M. Uno de ellos, W.A.C.O., de 24 años y origen ecuatoriano, oficia como fotógrafo de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, el grupo indignado más involucrado en la pelea contra el «terrorismo hipotecario» de los bancos. Primero le detuvieron, acusándole de desórdenes públicos y amenazas, y a última hora de la tarde lo soltaron con cargos. «Como Esperanza Aguirre ha dicho que quiere culpables rápido, los están buscando rápido», dijo su abogado, Rafael Mayoral, cuando su defendido quedó en libertad.
Los otros dos activistas detenidos, un hombre y una mujer (Desiré O.P., de 32 años, y Fermín N.M., de 30), eran identificados ayer en las redes sociales como miembros activos de una de las asambleas de barrios en que se terminó dividiendo el movimiento quincemayista, la del barrio de los Austrias.
A estos dos activistas, identificados en principio por las imágenes de las cámaras del suburbano, se les imputan delitos de desórdenes públicos (artículo 557 del Código Penal), penados con hasta tres años de prisión para «los que actuando en grupo y con el fin de atentar contra la paz pública, alteren el orden público causando daños a personas, produciendo daños en las propiedades».
Sin embargo, la propia denuncia oficializada ayer por Metro apunta al artículo 560.2 agravado, que señala que «cuando se origine daño para la circulación ferroviaria de alguna de las formas previstas en el artículo 382 podrían ser condenados los autores a penas de prisión de entre uno y cinco años». La denuncia presentada por Metro apunta así a la pena más alta, cuando alude al modo de actuación de los activistas, del que, dice, «se deduce claramente que su intención era lograr, a través de una acción colectiva en grupo, un grave perjuicio al servicio ferroviario, perturbando la paz pública». Hay que recordar que los trenes estaban detenidos cuando fueron frenados.
Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, equiparó ayer tras el consejo de Gobierno la acción de protesta por el tarifazo, reivindicada por un colectivo autodenominado Toma El Metro (con ecos evidentes de Toma La Plaza, una de las divisas del movimiento 15-M), con la kale borroka. Su argumento: que los activistas que accionaron el freno de forma simultánea y coordinada iban tapados con pasamontañas, capuchas y bufandas para no ser reconocidos, y que utilizaron métodos de agitación callejera con algunas personas vigilando para alertar de la posible llegada de los agentes de seguridad.
La Policía cree que la infraestructura para la protesta fue minuciosamente preparada, que en la acción intervinieron no menos de 50 personas entre quienes accionaron los frenos de seguridad y quienes vigilaron, y que, por otro lado, la identificación de los activistas será lenta porque la mayoría iban embozados para ocultar su identidad.
Toma El Metro, por su parte, negó ayer a este diario por mail pertenecer al 15-M: «Somos sólo ciudadanos cabreados», aseveró el colectivo.
La protesta-sabotaje se gestó, según fuentes del colectivo antisistema de Madrid, en una reunión en el centro autogestionado okupa El Koala, en la calle Adelfas, en Pacífico, hace varias semanas. La Policía lo reventó ayer por la mañana, en torno a las 7.00 horas, y sacó del lugar a la apenas decena de okupantes.
Todo apunta, sin embargo, a que el perfil medio de los activistas que participaron en la acción no es antisistemático, sino más bien de clase media -lo que ha sorprendido incluso a fuentes de Metro-. El fotógrafo, detenido durante una protesta en Plaza de Castilla a media mañana y puesto en libertad siete horas después, es un español de origen ecuatoriano que descargó camiones antes de involucrarse en las protestas. Miembros de la asamblea de los Austrias resaltan el «carácter pacífico de Desiré y Fermín», y llaman a una concentración a las 20.00 horas de hoy, en Sol, en repulsa.





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