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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

martes, 28 de febrero de 2012

FIRMAS: Luis María Anson, A Espada, Secondat, R del Pozo, D Gistau, JL Gutierrez, S Sostres, M Jabois, J Müller, V de la Serna,

  • 28/02/2012 SALVADOR SOSTRES
  • Los espejos del mal

    Hace días que no puedo dormir, desde que sé que Comisiones Obreras está preparando un ERE. ¿Cuándo lo preparan? ¿Cuando vuelven de las manifestaciones contra los ERE? ¿Afectará a piqueteros, huelguistas o liberados sindicales? A aquellos a los que los empresarios no pueden echar, ¿los podrá echar su propio sindicato? La esquizofrenia en Comisiones tiene que ser total: necesitarán un psiquiatra. ¿Cómo van a organizar la huelga general con la que no dejan de amenazarnos si dejan en el paro a los agitadores profesionales?

    Sabemos lo que cobran los banqueros y les crucificamos por su sueldo, como si su remuneración fuera la causa de la crisis. Sabemos lo que cobran los políticos y a pesar de ello les acusamos de falta de transparencia y de ser unos privilegiados. ¿Cuánto cobra Fernández Toxo? ¿Cuánto cobra Cándido Méndez? ¿Es razonable que cobren estando los sindicatos subvencionados con dinero público? ¿Es ético, social y compañero que vivan tan acomodadamente gracias a lo que les recaudan a sus pobres afiliados?

    Por lo que refiere a cuestiones más técnicas, ¿cómo van a resolver su propia conflictividad laboral? Los jueces sindicalistas que siempre juzgan improcedente cualquier despido, ¿qué van a hacer esta vez? ¿Qué va a pesar más en ellos, su sindicalismo populista o su sindicalismo orgánico? ¿El paria particular o el apparatchik ancestral?

    Si en las negociaciones con los sindicatos siempre hay un momento en que tu abogado te acaba pidiendo una suma de dinero en efectivo porque el presidente del comité de empresa le ha dicho que será el modo más rápido de zanjar el asunto, ¿cómo va a funcionar el intercambio en este caso, quién estará en cada parte? En los mismísimos baños del juzgado -y si lo digo así es porque sé de lo que hablo- ¿quién acudirá con un sobre con 10.000 o 20.000 euros en billetes de 500? ¿Y quién vendrá a buscarlo? ¿Quién hará de pobre empleado? ¿Quién de hijoputa empresario? ¿Qué tajada se llevará el sindicato?

    Lo que les exigen a los empresarios, ¿se lo exigirán también a ellos mismos, los líderes sindicales? ¿Serán tan generosos con su dinero y con su patrimonio como pretenden que lo seamos los demás? ¿En qué grado y en qué medida van a repartir su riqueza personal, tal como el sindicalismo propaga? Si uno de sus afectados se queda sin poder pagar la hipoteca, ¿le invitarán a vivir en su casa?, ¿le pagarán el alquiler de una casa nueva? Después de tantos discursos, y de tantas pancartas, y de tantos puños en alto, ¿cuál va ser su comportamiento? ¿Aprovecharán esta magnífica ocasión para demostrar con sus vidas y sus actos cómo se es una mejor persona, más justa y más solidaria?

    Estoy ansioso. Apenas duermo. Todo el día conectado a internet a la espera de su ejemplo. ¿Organizarán los sindicalistas despedidos una manifestación contra su propio sindicato? ¿Les harán caso sus líderes o llamarán a la Policía para dispersarles? ¿Habrá agresiones, habrá contenedores quemados, habrá calles cortadas? Pero lo que más me interesa es lo personal: lo más «humano», como dicen siempre los sindicatos. ¿Cuánto cobran los privilegiados líderes sindicales? ¿Han renunciado a su cuantioso sueldo antes de echar a sus compañeros más humildes a la calle? ¿Qué parte de su considerable riqueza acumulada viviendo del sindicalismo van a donar a tanto liberado sindical que va a quedar absolutamente liberado? Y sólo por curiosidad: ¿Cómo se debe sentir uno que nunca ha trabajado cuando de repente le dicen que se queda sin trabajo?
  • CANELA FINA
  • 28/02/2012 LUIS MARÍA ANSON
  • Y Chaplin tenía razón


    RECUERDO muchas veces la casa de la Reina Victoria Eugenia en Lausana. Era el triunfo del blanco, la elegancia discreta, el permanente sosiego, la belleza de la serenidad absoluta. La esposa de Alfonso XIII, la madre de Don Juan, recorría de forma pausada el jardín y luego las calles de aquella ciudad impecable, tan limpia que era imposible descubrir ni siquiera un papel en las aceras.

    En un almuerzo en Vieille Fontaine tuve la suerte de conocer a Charles Chaplin. Me impresionó. Entre los grandes personajes positivos del siglo XX -Churchill, Picasso, Einstein, Stravinsky, Heidegger, Proust, Juan Pablo II, Gandhi, Fleming, Le Corbusier…- Charlot ocupa un lugar destacado. En el siglo del cine él es el cine. Don Juan, que asistía al almuerzo, le dijo algo que impresionó a Chaplin: «Cuando nos ponían tus películas en Palacio, mis hermanos se reían mucho. Yo no. A mí me hacían pensar. En tu cine aprendí yo el verdadero progresismo… Siempre en favor del débil y en contra del fuerte; en favor del pobre y en contra del rico; en favor del negro y en contra del blanco; en favor de la mujer y en contra del hombre; en favor del vagabundo y en contra del burgués, en favor del humilde y en contra del orgulloso, en favor del discapacitado y en contra del prepotente. Tus películas son toda una lección de verdadero progresismo».

    Durante el almuerzo, Chaplin estuvo sembrado y dedicó muchos minutos a defender el cine mudo con un entusiasmo que me sorprendió. Me dio la sensación de que aquel viejecito menudo y vivaz creía que la decadencia del cine se produjo con el eclipse del mudo. A mí me pareció una nostalgia de tiempos mejores y no hice demasiado caso.

    Pero resulta que Charles Chaplin tenía razón y la Academia de Hollywood así ha venido a reconocerlo al cubrir de estatuillas The Artist, una película muda, en blanco y negro, asombrosamente sugeridora, alegre y emocionante. Yo estaba equivocado, al menos en parte, y el gran sabio del cine, Chaplin, tenía razón.

    Hace unas semanas, el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, me dijo durante un almuerzo: «¿Has visto The Artist? No dejes de hacerlo. Te quedarás asombrado».

    Resulta que en este tiempo de las producciones milmillonarias, de los efectos especiales desbocados, de las tres dimensiones y el color sonorizado, una pirueta europea se ha llevado los Oscar al río. Michel Hazanavicius, con el francés Jean Dujardin y un corto elenco, han puesto cinco picas en Hollywood. Charles Chaplin, desde su apacible tumba en Vaud, donde su cadáver fue robado por unos facinerosos y luego repuesto, se habrá sentido halagado por el reconocimiento al cine mudo en el que él creyó siempre.

    No olvidaré nunca a aquel anciano de pelo blanco alborotado que se había situado por encima del bien y del mal y que, a pesar de no haber escuchado algunas de las tertulias radiofónicas españolas, coincidía con su admirado Einstein cuando afirmó: «Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana».

    Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
  • ¡QUIA! ARCADI ESPADA
  • 28/02/2012
  • Votar contra la verdad


    ME resultan enternecedores los ahorca-mientos que se inflige la izquierda vasca con la cuerda de la verdad. Aunque, natural-mente, no sean de extrañar. Tantas décadas mintiendo y mintiéndose no presagian una relación directa y fácil con la desconocida. Hace un par de días esa izquierda publicó un documento llamado Construyamos la paz en el proceso democrático, donde la verdad venía y revenía como la marea de un váter atascado. Hasta el punto, en un mo-mento dado, en que el patriota redactor hu-bo de emplearse a fondo: «Tal y como señala un proverbio zulú, toda la verdad es amarga pero necesaria.» Es irse muy lejos. Investi-gué si algo había tenido que ver Kofi Annan; pero el mediador es ghanés, de la etnia fan-te. Es irse muy lejos, teniendo a Quevedo, el antisemita y el amargo, a un tiro de piedra vasca. Pero en cualquier caso coincido con el pueblo zulú y aun con el abertzale: la ver-dad es necesaria. Ahora bien: me temo que el patriota redactor está hablando de otra cosa: él quiere armar una Comisión de la Verdad sobre lo sucedido en el último medio siglo vasco que sea «la suma de diversas e incluso (sic) de diferentes verdades.»

    El nacionalismo vasco, en cualquiera de sus formas, aspirará a que las verdades estén representadas en esa comisión ad hoc del mismo modo que las opiniones están repre-sentadas en cualquier parlamento. Nosotros, a la verdad, le llamamos aquí mayoría, qué te crees. Sin embargo, las verdades nunca suman. Solo encajan. Jamás mezclan con la aritmética. Dado su gusto antropológico el patriota redactor podría haber recordado que en la Edad Media el 95% de las personas creía en la brujería; y que, en consecuencia, solo el 5% estaba en la verdad. La aritmética, por el contrario, mezcla bien con las opinio-nes; y es por eso que ningún impedimento lógico podria frustrar la creación de una bonita Comisión de las Opiniones Zulúes.

    Pero de la verdad mejor vayamos olvidán-donos. Las comisiones de la verdad las orga-nizan las víctimas, después de que sus ideas hayan vencido tras un largo sufrimiento. Y este no es, en absoluto, el caso. En el País Vasco las ideas de los agresores son las que gobiernan y las que van a gobernar. El pueblo vasco votará, ya ha votado de hecho en la provincia de Guipúzcoa, para que la verdad no se conozca. Al pobre pueblo podría dolerle que no siguieran plenamente operativas las inmorales falacias, y la principal: la de que el terrorismo fue la agresión de una minoría violenta contra el conjunto del pueblo vasco. (¡Minoría! ¡Ahí está la minoría encaramada!).

    Y como se sabe la primera obligación de un patriota y un demócrata es cumplir escrupulosamente el mandato de su pueblo.

    >Vea el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en Orbyt, hoy: Tras el lamento de ETA
  • AL ABORDAJE
  • 28/02/2012 DAVID GISTAU
  • Radicales integrados

    EN SU APASIONANTE libro sobre el colapso de la URSS, David Remnick con-cede una gran importancia al momento en que los hechos históricos se impusieron a la construcción de un relato. Cuando, en su famoso discurso al Comité Central, Gorbachov blanqueó los asesinatos en masa del estalinismo y refutó el Curso Breve con que eran programados los escolares soviéticos, lo que consiguió fue que millones de personas comprendieran de pronto que pasaron generaciones sirviendo a una colosal mentira que se confesaba ella misma como tal.

    Aquello fue parte de un proceso de desmantelamiento. Por eso, porque en términos políticos acumula más poder y tiene mejor imagen que nunca, es impensable que la izquierda abertzale vaya a rendir su propio relato y a confesar a su gente que la violencia que aprobó formaba parte de una mentira barrida por los hechos. No lo hará ni aunque pronuncie frases falsamente compasivas que atienden a un cálculo político y que conservan la ambigüedad suficiente como para seguir refiriéndose a un dolor causado por no se sabe qué catástrofe natural o paranormal -¿un ciclón?, ¿los gremlins?- ante el cual estaríamos todos igualados. Los abertzales hablaron como si los asesinatos fueran asuntos ajenos a su naturaleza, de los que fueron meros espectadores que habrían podido decir algo cariñoso a las víctimas en vez de achicarles el espacio vital y pintar puntos de mira en las paredes. Cuando en realidad los cometieron unos terroristas a los que prolongaban políticamente y de los que fueron cómplices en cuestiones como la presión social, la kale borroka y hasta la delación y la información acerca de costumbres y horarios. Este casi impercep-tible modo de desligarse de la autoría de los crímenes no pretende demoler un relato construido, sino corregirle apenas alguna aspereza de escasa gravedad moral para así presentarlo como un inobjetable paradigma de normalidad democrática.

    Obsérvese que, en paralelo, los custodios del proceso aligeran la carga dramática de otro relato, el de las víctimas, para igualarlo con el del entorno etarra y consumar un encuentro entre iguales en la concordia definitiva. No es fácil faltar al respeto a las víctimas y mandarles callar, aunque el PSOE lo intentara durante la primera legislatura de Zapatero, con Peces-Barba como agente de control. Pero cada vez va filtrándose en más artículos y declaraciones de políticos esa técnica a la que suele recurrir la socialdemocracia para obligar a sus detractores a cargar al menos con una cierta incomodidad social que contribuya a ablandarlos: o se está con nosotros, o se es derecha radical. Nunca el adjetivo radical fue transfundido con tanta injusticia de un colectivo al que se pretende rehabilitar a otro con el que se quiere acabar.
  • AJUSTE DE CUENTAS
  • 28/02/2012 JOHN MÜLLER
  • Este déficit también es de Rubalcaba y el PSOE

    Los números cantan. Para Cristóbal Montoro probablemente interpreten el Nessun dorma (nadie duerma), fruto de la intranquilidad de tener que formular unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) que cumplan el objetivo de déficit del 4,4% del PIB que marca Bruselas y que comporta un sacrificio de alrededor de 50.000 millones.

    Al final, la irresponsabilidad del Gobierno socialista equivale a 25.000 millones, que es la desviación entre la realidad y lo presupuestado. Esa es la expresión del inmovilismo de Zapatero, de su falta de capacidad de reacción en el ejercicio anterior, del baile de salón que se traían él y el candidato Rubalcaba -el Gobierno y el partido proclamando «no nos hagamos daño» delante de los votantes- y que desembocaron en que nadie hizo nada y que Salgado estuvo hasta noviembre jurando que el déficit sería del 6%. ¡Qué venga Krugman y vea esta austeridad española! ¡Qué venga Krugman y diga que esto nos ha precipitado otra vez en la recesión!

    La doble incapacidad para introducir ahorros estructurales y predecir el comportamiento del ciclo son las causas de este déficit galopante. Merece la pena recordar la serie de los últimos tres años de Zapatero: -11,1% en 2009, -9,2% en 2010 y -8,51% en 2011. Una incapacidad manifiesta para conducir la economía. Un déficit demasiado grande y excesivamente abultado como para no amenazar la viabilidad de la economía española.

    El mayor problema de 2011 fue la caída en los ingresos del Estado. Los presidentes autonómicos se quejaron continuamente de lo que estaba pasando. Pero Salgado hacía como si oyera llover. Y las comunidades tampoco recibieron instrucciones precisas. Es evidente que hubo dejación de funciones. No se me ocurre qué excusa podrán esgrimir: ¿que no tenían una ley de estabilidad presupuestaria que les permitiera obligarles a cumplir?

    La única comunidad autónoma que cumplió los objetivos fue Madrid. Otras dos pequeñas, La Rioja y Navarra, donde su desahogada situación presupuestaria prometía un comportamiento mejor han sufrido correctivos de Hacienda. La Rioja esperaba cerrar con un -1,1% y lo hará con un -1,97%. Navarra acariciaba el -1,2% y lo hará con un -1,89%.

    Otras comunidades que hasta septiembre parecían virtuosas, no lo han sido tanto. Es el caso de Cantabria que en septiembre exhibía un déficit del -1,19 y ahora tiene más del triple con el -4,04%. O Baleares, que tenía un -0,97% en septiembre y ha cerrado con un -4,0%. Y el País Vasco que pasó de un superávit del 0,6% a un déficit del 2,16%.

    Otras, en cambio, que eran farolillos rojos han frenado el deterioro: Castilla-La Mancha, que amenazaba con un -9,7% ha cerrado con un -7,3%, Murcia en un trimestre pasó del -3,03% al -4,33% y la Comunidad Valenciana del -2,32% al -3,68%.

    Como dijo ayer el ministro Montoro, ni hablar ahora de «flexibilidad». Le toca un ejercicio muy complejo, porque tiene que presentar dos presupuestos: el de 2011, que sustituirá al que está prorrogado, y el de 2012. Sea como sea, Montoro tiene que sacar a España de los déficit disparatados si queremos acreditar seriedad.

    john.muller@elmundo.es
  • HOJEANDO/ZAPEANDO
  • 28/02/2012 VÍCTOR DE LA SERNA
  • Medios de izquierdas, la realidad

    Estaba anunciado el final del diario Público desde que pidiera concurso de acreedores, pero no dejó de resultar impactante, el pasado viernes, la noticia de su cierre inmediato, para proseguir tan sólo con su sitio en internet. Es grave y negativo todo cierre de un medio de comunicación porque del pluralismo informativo depende la salud de una democracia, y como tal hay que lamentarlo. Conviene, sin embargo, hacerlo desde una postura ecuánime que coloque las causas y las responsabilidades en su lugar, no en alguna galaxia nacida de nuestras emociones o de nuestras ideas.

    En esta página, el pasado sábado, nuestro compañero (y sin embargo amigo) Manuel Hidalgo escribía: «La hegemonía de los medios de comunicación conservadores -prensa escrita y digital, radios y televisiones- es apabullante y que parece un milagro -un milagro de Santa Democracia- que la Izquierda haya gobernado en España alguna vez, porque superar la contundente influencia de los medios de la Derecha es mítico (...). La prensa libre es, según dicen y entendemos, uno de los fundamentos de la democracia liberal, pero luego resulta que esa libertad -la del mercado sin censuras- está gestionada por el Dinero, por el dinero que acude en socorro de los intereses del dinero, de modo que, resumiendo, va a ser casualidad que el dinero no esté propenso a financiar una prensa de Izquierdas. (...) El Capital produce tan ricamente su prensa, mientras que quienes cuestionan el Capitalismo no encuentran un euro para abordar su jugada».

    Como teoría, es respetable. Como práctica... nada menos real. No se puede despachar de pasada que El País, el diario con mayor difusión de España, es de izquierdas. Ni soslayar que en la segunda y la tercera ciudad de España se editan otros dos diarios importantes (El Periódico y Levante) de izquierdas. Ni, sobre todo, ¡sobre todo!, que ni una sola de las grandes cadenas de televisión, de las que el 90% de la población española saca toda su información y deriva sus opiniones en cada proceso electoral, emite telediarios «de Derechas», como diría Hidalgo. Ni la más neutral de todas, Antena 3, ni las cadenas controladas por el impresentable Silvio Berlusconi, Telecinco y Cuatro, ni desde luego la televisión pública TVE. Uno de los latiguillos habituales, la «independencia» de esta cadena merced a la bienintencionada labor de los Gobiernos de Zapatero, se derrite ante la evidencia minutada de, por ejemplo, un espacio de Informe Semanal sobre Baltasar Garzón que resultó ser una pura hagiografía. Y, por cierto, el bienintencionado Gobierno de Rajoy no ha tocado nada de esos informativos.

    Así que... menos mesamiento de cabellos, que no es así.
  • EL RUIDO DE LA CALLE
  • 28/02/2012 RAÚL DEL POZO
  • Reloj de Felipe



    Van a por la Monarquía o no. Soportará la Corona o no el gran escándalo Urdangarin. Resistiremos nosotros o no otra vez las jaculatorias literarias y los poemas de los tiempos de la alpargata: «Lacayos de inmenso culo», «corte de los milagros», «vil como un rey», «España, para el monarca una caja de soldados de plomo». Cualquiera sabe lo que puede ocurrir en medio de la recesión salvaje. Sólo faltaba la perpetua y cíclica puerta al Rey, siempre una fascinante tentación. La mayoría de la gente que piensa considera que éste es un golpe muy serio contra la institución, pero no creen que haya llegado el momento de cambiar los nombres de las fragatas, de los hoteles y los hospitales. Los dos partidos turnantes guardan un silencio de Estado. El PP, menos monárquico que el PSOE, no dice nada; el PSOE, tampoco. IU ha participado en los abucheos, con algunos tomates y algún pareado: «No hay dos sin tres, República otra vez».

    Sólo Cayo Lara declara que Urdangarin ha puesto en marcha el ventilador y tras el proceso al yerno del Rey saldrán las complicidades de los políticos. Gente de IU comenta que los partidos reinantes están haciendo de escudos humanos ante La Zarzuela, aunque sospechan que pasada la burbuja informativa el escándalo se disolverá, bien cargado el marrón al socio, por la prescripción o por la devolución del dinero. Los escándalos, de corrupción o lujuria, como prueban los casos de Holanda e Inglaterra, en vez de perjudicarla, popularizan la Monarquía.

    «La Monarquía no desaparecerá -explica un jurista republicano- porque no hay ya pueblo para espantarlos hasta la frontera». Los reyes ya no son monárquicos, la institución es su puesto de trabajo, sobreviven adoptando una postura de perfil bajo.

    Don Juan Carlos se ha enfrentado a lo largo de su vida a hechos trágicos y escandalosos y, a pesar de todo, conserva prestigio. Deposita algo más que el mito de la realeza, algo más que valores abstractos, está aceptado por la gente y así se vería en un posible referéndum. Tuvo por modelo las monarquías europeas, prescindió de las camarillas, supo ganarse el respeto de la izquierda sin perder el de la derecha. Queda el Príncipe de Asturias, no pringado en ningún escándalo, un príncipe que empezó a llevar el reloj en la muñeca derecha al igual que Don Juan Carlos desde que el Rey le obligó a permanecer despierto a su lado la noche del 23 de febrero, cuando sólo tenía 12 años.

    Escribe el historiador Charles T. Powell que cuando se quedaba el niño dormido el Rey le despertaba y le decía: «Mira lo que hay que hacer cuando se es rey». La aceptación de la Monarquía no dependerá del pasado, sino de su utilidad en el futuro y de que al sucesor de Juan Carlos no se le pare el reloj, corazón del tiempo.
  • APUNTES EN SUCIO
  • 28/02/2012 MANUEL JABOIS
  • La orgía Wikileaks

    DESLUMBRADO en un primer momento por la cantidad de información puesta en crudo a los periódicos también creí que Wikileaks era la maravilla que venía poco menos que a salvar el mundo. El desencanto fue fulminante, pero nunca pensé que a aquellas naciones saqueadas desde dentro les sustituirían unos señores objetos de un hackeo. Leo ahora que Wikileaks hace públicos millones de correos de una compañía de espionaje privado y al verlo en el titular entiendo que ésa es la exclusiva. Algo habitual en Wikileaks, donde la noticia siempre es la organización. Todo esto tuvo un punto de pasión hasta que los periodistas se dieron cuenta de que detrás de los cables sólo había una novedad: la filtración. El bombazo informativo fue, en puridad, una rockstar. Si a usted un subordinado del presidente del Gobierno le filtra 10 noticias y la exclusiva es que el subordinado se las filtra, algo falla. O le dan un cuadro robado, lo expone y la prensa invita a la inauguración. La noticia debería ser que Wikileaks hace público un botín y que en ese botín ni siquiera se aclara el misterio de lo «sedoso» y «brillante» que tiene el pelo Aznar mientras la «CIA en la sombra» muestra su impotencia por no saber qué champú usa: hombre, más nos interesa el champú de Assange y para eso no hace falta movilizar a Anonymous. Wikileaks es hoy una orgía: mucha gente tirándose a mucha gente, y cuando uno empieza a separar las piernas no se encuentra a Madonna, sino a la peluquera del barrio. Por eso el periodista no publica a quién se ha tirado, sino que ha ido a una orgía.

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