17/12/2011 SALVADOR SOSTRES El último cadáver
El jueves se dio por muerto y enterrado el último cadáver del tripartito. Pasqual Maragall y compañía disolvieron la plataforma Ciutadans pel Canvi desde la que el ex alcalde de Barcelona impulsó su candidatura a la Presidencia de la Generalitat. Desde Ciutadans pel Canvi se prometió modernizar la política, regenerar la democracia y dar solución a los problemas reales de los catalanes, en oposición a la política nacionalista de Convergència i Unió.
No fue una sorpresa, pero sí un escándalo, que ni en las palabras de despedida del ex presidente ni en las de sus camaradas hubiera espacio para ninguna disculpa. Ni una sola. Heredaron un país próspero y cohesionado, una sanidad pública modélica y ejemplar, y una enseñanza también pública y también excelente, que gracias a la concertación evitaba los guetos y promovía el ascensor social. Heredaron un país esperanzado, con autoestima y fuerza de voluntad, y que confiaba en su futuro y en su potencial.
Después de ocho años de gobierno tripartito, liderado por los socialistas según la ideación de Ciutadans pel Canvi, Cataluña ha quedado arruinada, tanto su sistema sanitario insostenible como su educación cada vez más sectaria, más cara y de peor calidad. Los empresarios han tenido durante estos años más trabas que en cualquier otro momento del siglo pasado y lo que llevamos de éste, el paro se ha disparado de un modo espeluznante y la famosa izquierda que de todo tenía que salvarnos se disolvió el jueves sin dar ninguna explicación, sin presentar ninguna excusa, como si no se hubiera enterado del daño que ha hecho, del daño que nos ha hecho, del desánimo y de las muy penosas circunstancias en que tantos catalanes han quedado sumidos por culpa de tanta necedad.
La buena noticia es que por una vez, la gente, la masa, parece haber comprendido algo y todo lo que olía a tripartito ha sido drásticamente extirpado de la vida pública catalana. Ayer se disolvieron los Maragall y compañía, tal como Montilla también fue en su día fulminado y con él los líderes de ERC y de los comunistas que igualmente contribuyeron a formar el tripartito. Del tripartito, en Cataluña, ya no queda nada. Nada. Ni Carod-Rovira en ERC, ni Joan Saura en ICV ni tampoco -desde el jueves- la pedantería frívola e insustancial de Ciutadans pel Canvi. Hemos acabado por fin una forma de hacer política basada en el sectarismo y en la equivocación, en el derroche absurdo y en la persecución de los adversarios políticos para convertirlos en enemigos y tratarlos de eliminar.
La mala noticia es que el PSC parece no haber aprendido la lección y en el congreso que celebran durante este fin de semana, todos los candidatos a sustituir la silla vacía que deja Montilla apestan a pasado y a complicidad con el desastre causado.
No puede ser que una parte -o varias partes- del cadáver se presenten como líderes renovadores y renovados, porque son responsables de la funesta incidencia del PSC durante los tripartitos en tanto que ellos estuvieron allí cuando la atrocidad se producía y no se quejaron mientras calcularon que les beneficiaba. Son igual de culpables que Maragall y Montilla, y no pueden desentenderse del pastel como si nada.
En la vida real, los últimos restos del tripartito han sido sepultados. En la vida del PSC, que siempre llega mal y tarde a la realidad, y éste es su drama, algunos zombis siguen merodeando con su aspecto truculento y lamentable. Están muertos, bien muertos, pero ellos no lo saben.
EL CORREO CATALÁN17/12/2011 ARCADI ESPADASobre la pérdida de la fe
Querido J:
«Una de esas personas engreídas que se creen que por haber perdido la fe han accedido ipso facto a la razón». Lo escribía hace pocos meses Christopher Hitchens, que acaba de morir en América, a los 62 años, después de una vida de escritura, alcohol y tabaco, víctima de un cáncer de esófago. La persona de la cita es el dramaturgo David Mamet, a propósito de su libro The secret knowledge. Pero Mamet sólo es la persona interpuesta. La auténtica persona de la cita, al margen de la irrelevante muestra de color del adjetivo, es el propio Hitchens. En esa descripción está el asunto intelectual de su vida: la pérdida de la fe y la búsqueda de la razón. El gran mérito de este hombre alegre, valiente y generoso fue que tuvo presente el reproche que poco antes de morir le dirigió a Mamet. Estamos oyéndole susurrárselo, esclavo griego de sí mismo: «Piensa que perder la fe no te lleva en volandas hacia la razón». Y creo que nos estamos oyendo también, aterrados cada día ante la posibilidad de que la insidiosa fe reaparezca en el lugar que elegimos cuando la fe desapareció. Esa es la amenaza que Hitchens advirtió con su tajante lucidez cuando le expulsaron de la izquierda, una expulsión que pudo decretarse, en efecto, a partir de su trato con Wolfowitz o de su apoyo a la Guerra de Irak, o mucho antes y más simple, aquella tarde cubana en que se marchó del campamento de fieles comunistas, donde se había gustosamente recluido, para irse a dar un paseíto. La lección que Hitchens supo sacar de su camino de Damasco no fue que había que pensar cosas distintas de las que había pensado hasta la caída. Sino que las cosas debían pensarse sin fe. Te ilustrará este delicado fragmento de una conversación entre Richard Dawkins y nuestro muerto:
Dawkins.- Siempre he sido muy suspicaz respecto a la dimensión izquierda-derecha en política.
Hitchens.- Sí, conmigo está destrozada.
D.- Es impresionante cuánta tracción tiene el continuum izquierda-derecha… Si sabes lo que alguien piensa sobre la pena de muerte o el aborto, entonces sabes lo que piensa sobre cualquier otra cosa. Pero tú rompes claramente esa norma.
H.- Mantengo una coherencia que es estar contra el totalitarismo, en la izquierda y en la derecha. El totalitarismo, para mí, es el enemigo, el absoluto, el que quiere controlar el interior de tu cabeza, y no sólo tus actos y tus impuestos. Y los orígenes de eso son teocráticos, obviamente.
Obviamente. Las cosas deben pensarse sin fe. Lo que esas cosas fuesen ya lo vería después de pensarlas. Lo importante, ¡muy importante!, es que no hay nada previo que decir sobre las cosas. Deducirás la subversión de este punto de vista cuando pienses que Hitchens ejerció la mayor parte de su actividad intelectual en el periodismo, donde la mayor parte de lo que se escribe son, exactamente, previas. El apartamiento de esa fe deductiva fue su aportación principal a la hermosa cruzada bright de los ateos que tuvo lugar hace un par de años en la cultura anglosajona. Su libro sobre Dios no es muy bueno, pero es interesante en la medida que subraya los estropicios divinos en la estricta mecánica del pensamiento. Pensar en Dios es mucho menos dañino que pensar como Dios.
Abominar de la fe tiene graves consecuencias sociales. También ahí fue radical y modélico. Esta frase de sus memorias que traía hace poco el escritor Albert de Paco: «Ya he perdido la cuenta de la cantidad de autobiografías de viejos camaradas o ex camaradas con títulos como Contra la corriente, Minoría de uno, Rompiendo filas y cosas por el estilo: todas dan la razón al fulminante comentario de Harold Rosenberg sobre «el rebaño de las mentes independientes». Sin fe, no hay rebaño, en efecto. La fe es el aglutinante perfecto de la amistad y de otras graves cuestiones de la vida. La fe es lo que permite, por ejemplo, la supervivencia de los partidos políticos. No hay otro lugar donde mejor circule el odio civil, entre hermanos. La razón no es misteriosa. Ahí, en aquellos reductos mal ventilados, se ven obligados a convivir un gran número de personas que por razones de carácter nunca se habrían elegido como amigos o compañeros. Las traiciones, tan frecuentes, no se producen en los partidos sólo a causa del apetito de poder y otras fierezas ya muy documentadas. A veces se impone la pura liquidación del otro, sin más razón que la de liquidarlo. Si los partidos y cofradías semejantes sobreviven es por la fe superglue. La fe mueve montañas, pero sobre todo hace aquello tan periodístico: enterrar diferencias.
Cuando la fe se abandona las diferencias emergen. Como buen inglés, Hitchens tuvo siempre en gran alta estima la amistad masculina, uno de los grandes temas de sus memorias, Hitch-22 (Debate). En su reseña de ese libro, Daniel Gascón le reprochaba exceso de nostalgia en la descripción de sus experimentos ideológicos juveniles. Tiene razón. Hitchens es un hombre debilitado por la amistad perdida. Los trozos de amistad, exactamente. No siempre las pérdidas son las de un amigo de cuerpo entero, al que se dejó de ver y al que incluso se combate. El proceso común es que se instalen, en una de esas míticas amistades a lo largo, agujeros negros, amnesias, yermos. Eso fue lo que también le pasó a Hitchens. Y la razón fue que la pasión de la verdad, que es el tema de La victoria de Orwell, el libro suyo que prefiero, fue más fuerte que la dulce tiranía del grupo y los afectos. Es comprensible que el dolor de la elección, en forma de melancolía, se trasluzca en sus memorias. Pero no son las ideas, sino el esplendor en la yerba.
Si la pérdida de la fe afectó al entusiasmo por los amigos, qué podría decirse sobre la comunión con la masa, al fin y al cabo la versión aumentada y degenerada del grupo. Pronto, el hervor comunitario que le había empañado los ojos en Cuba e incluso en la Barcelona de Puig Antich, se convirtió en un gas letal. Escribió en Cartas a un joven disidente: «La gente como masa o conjunto tiene muy a menudo una inteligencia inferior a la de sus partes integrantes. De no ser así, la palabra demagogia no tendría ningún sentido». Los indignados jovenzuelos leen al abuelito Hessel en vez de a Hitchens. Nuestros jovenzuelos sólo quieren adulación y mimitos. Y fabricar una y otra vez esa flema autocompasiva de que van a vivir peor que sus padres.
Bah.
Esta lógica severidad impuesta a nuestras cartas no me impedirá decirte que escribir y luchar se ha puesto desde hoy más difícil y que, con exactitud castellana, debemos acompañarnos en el sentimiento.
Sigue con salud.
A.
LAS CUATRO ESQUINAS17/12/2011 FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS La franquicia etarra, en Zarzuela
El Rey y el representante de ETA 
Hasta tres veces se negó a condenar el terrorismo etarra el antiguo jugador de balonmano Xabier Mikel Errekondo; y a nadie le ha extrañado, ya que es el más caracterizado de los representantes políticos de Amaiur, última franquicia con la que la ETA se ha infiltrado en las instituciones representativas de la España democrática que quiere liquidar.
Con un aspecto de susto y rechazo ante el gargantúa abertzale, el Rey se vio innecesariamente preso de un protocolo absurdo y de una urbanidad fuera de lugar, concediendo a la publicidad etarra lo que tanto han buscado el PSOE y los nacionalistas: que Amaiur sea tratado como «un grupo parlamentario más». Pero nunca podrán compararse los partidos de Miguel Ángel Blanco y de Josu Ternera; y nunca deben equipararse las víctimas y los verdugos.
El tal Errekondo, que jugaba junto a Iñaki Urdangarin, tuvo el gesto sarcástico de preguntarle al Rey «por la familia». Y filtró que Juan Carlos quería que los etarras tuvieran grupo parlamentario propio. Ni el Rey lo había dicho, ni depende de él, ni, al final, tienen grupo parlamentario. UPyD, más coherente, pide su ilegalización.
Que lo coloquen junto a 'El Lute'
Urdangarin en el Museo de Cera La primera institución que se hizo eco del divorcio de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar fue el Museo de Cera. La efigie alta y destartalada del que fuera Duque de Lugo se la llevaron bajo el brazo unos empleados, camino de la morgue museística, que en realidad sólo guarda cabezas y manos, porque el armazón se aprovecha para cualquier otro personaje. Seguros de que el aún Duque de Palma de Mallorca saldrá pronto del friso de la Familia Real pero conscientes de que ver a Urdangarin en efigie es lo más comercial que puede ofrecer hoy el Museo, han buscado su acomodo en otra sala temática, que al principio se creyó que sería la de famosos delincuentes pero que ha terminado siendo la de los deportistas famosos.
Sin embargo, muchos consideran ofensivo que el Filiaster Horribilis (Yerno Terrible) del Rey esté al lado de Rafa Nadal, modelo de deportista y de español, ídolo de los padres y los hijos, de las prenueras y las presuegras. Creen que su sitio está junto a Eleuterio Sánchez, El Lute, un merchero cuyas evasiones y fechorías lo convirtieron en el delincuente más célebre del tardofranquismo.
Otra foto del relevo feliz
No acaban de irse ni de llegarEs sorprendente la cantidad de veces que Zapatero y Mariano Rajoy han escenificado la ceremonia del relevo en Moncloa. Ni en la salida voluntaria de José María Aznar, ni en la obligada de Felipe González, ni tras la devastación ucedea presidida por Leopoldo Calvo Sotelo hubo tanta cita, tanto quede y tanta melosa prosopopeya del hola y adiós.
Mientras España se hunde en la segunda recesión económica de una crisis que puede durar una década, el presidente del Gobierno saliente y el entrante se han dedicado, fundamentalmente, a despedirse. Mientras tanto, en los ministerios económicos, la desconfianza en las cifras dejadas por unos y halladas por otros es total, nadie se fía de nadie y las auditorías, a diferencia de las anunciadas por el PSOE de González cuando llegó a Moncloa, sí pueden ser de infarto.
Pero al todavía secretario general del PSOE y al presidente del PP les encanta seguir haciéndose la foto del relevo feliz. No han sido capaces de llegar a un solo consenso importante en casi ocho años, pero van a pasar casi ocho semanas intercambiando sonrisitas y hociquitos. Diríase que a uno le da tanta pena salir como al otro entrar.
Milagro contra la calvicie
El 'neotupé' del periodista Hilario PinoHan sido años, décadas, luchando contra la calvicie. De parecer el primo manchego de Bruce Willis, el presentador televisivo Hilario Pino pasó a convertirse en una figura que recordaba fatalmente al José Bono de su Período Calvo, que es como el Período Azul de Picasso pero a caballo. Sin embargo, un buen día, Hilario decidió cortar por lo sano o, como en el césped, cortar y plantar. Se hizo un bono completísimo y a los pocos meses el espejo empezó a confirmarle las pruebas de su éxito: su pelo ya no desaparecía sino que aparecía, no se caía sino que brotaba, no menguaba sino que crecía y crecía.
Tanto creció que, en su reaparición ante las cámaras, Hilario Pino ha mostrado un tupé con onda que ha dejado boquiabierto al personal. Por supuesto, en las redes sociales se convirtió enseguida en trending topic, pero eso está al alcance de cualquiera. Lo importante es que en YouTube lleva varios días siendo uno de los vídeos más vistos y que la gente debate sobre su acierto o error en el peinado elegido, particularmente el flequillo. Él dirá que cuando no tenía nada que peinar no había debate. Y es certísimo.
LA POLÉMICA NACIONAL17/12/2011 VÍCTOR DE LA SERNA Historia de dos partidos en el nuevo Congreso
Era previsible que desde la izquierda, desde el diario Público, llegase la defensa más cerrada de Amaiur como merecedor a grupo parlamentario, pero no tanto que desde la derecha, desde La Razón, se fulminase la accesión a su propio grupo de UPyD. Pero, claro, éste es un partido que entre los incondicionales del PP provoca genuinos ronchones.
Lean, en efecto, a Ignacio Escolar en Público: «Si la coalición abertzale hubiese sacado 12.772 votos menos en Navarra, habría perdido un escaño, pero nadie dudaría de su derecho a grupo porque tendría más del 15% del voto en todas las provincias donde hubiese logrado representación. ¿Puede ser justa una interpretación de la ley donde con menos votos y menos escaños se obtiene más voz y más presupuesto? (...) Si Amaiur se queda sin grupo, para la mayoría de la sociedad vasca quedará como la víctima, una vez más. Si lo que busca el PP es que Arnaldo Otegi sea el próximo lehendakari, vamos por el camino ideal». Y, luego, a Pilar Ferrer, en La Razón, quiense desfogaba: «Rosa Díez ha protagonizado un primer esperpento en el Congreso al ofrecerse como socia del Foro Asturias, el partido de Paco Álvarez-Cascos, cuya figura siempre denostó. (...) La diputada de UPyD, en su día consejera de Turismo del Gobierno vasco, ferviente colaboradora del PNV, militante socialista inquieta, y después furibunda opositora a sus antiguas ideas, tiene un notable afán de protagonismo».
Indirectamente, la columnista Genoveva apoyaba a UPyD en El billete de La Gaceta, pero lo hacía porque ha pedido la ilegalización de Amaiur: «Cuidado con el retrato que se hace el PP cuando toque votar la iniciativa de Rosa Díez, que es demasiado pronto para defraudar a los votantes, y estos no van a entender otra cosa que no sea la persecución implacable del terrorismo, en todas sus formas, incluidas las de camuflaje».
En EL MUNDO y ABC se repetía, bajo diferentes formas, un argumento en contra de Amaiur: a los impenitentes amigos del terrorismo, ni agua. Así, un editorial en nuestras páginas sentenciaba: «Una formación política que se niega a condenar los 800 asesinatos de ETA difícilmente puede estar legitimada para lamentarse porque, en aplicación literal y estricta del reglamento del Congreso, no se le concede grupo parlamentario».
Por su parte, Carlos Herrera se mostraba tajante en ABC: «Amaiur, la consecuencia del regalo que el zapaterismo y sus huestes pascualinas -de Pascual Sala- han dejado a España en herencia, hará ruido de carácter intestinal a lo largo de la legislatura, pero es importante que lo haga desde fuera de la estructura de grupo parlamentario: que no rasquen ni un euro más del presupuesto, que no anden enredando en la comisión de secretos oficiales y que no cuenten con infraestructura administrativa para desarrollar su trabajo dinamitero. Compréndase que aunque sean recibidos con la legalidad que corresponde, no se deba, además, poner cara de boba cordialidad con quien sigue sin hacer un análisis mínimamente crítico de su ejecutoria asesina».
En El País, al menos hasta ahora, silencio.
BREVETE 17/12/2011 SECONDATSecreto utópico
Día a día se van conociendo los hechos que constan en los sumarios judiciales que se instruyen contra ciertos personajes notables. Alguien puede exclamar: «Yo me he enterado de que eso es un secreto porque ha sido difundido por todas partes». Y otros dicen: «Se está violando el secreto del sumario». Efectivamente es así, pero en esta 'sociedad en red' con unas intercomunicaciones capaces de superar todas las barreras, creer que es posible mantener ocultos los comportamientos que aparecen en una instrucción judicial, resulta prácticamente imposible, es una utopía. Además, muchas de esas cosas no se saben por figurar en un sumario, o en unas diligencias previas, sino que son los mismos imputados, u otros temerosos de serlo, quienes sacan a la calle lo que, según ellos, ocurrió un día o pudo ocurrir. Se trata de gestos de autodefensa, aunque sea ésta mal entendida. En el siglo XIX, y en la primera parte del XX, podía pensarse que el secreto de sumario cumplía su cometido. Sin embargo, en este siglo XXI, las instrucciones judiciales importantes no resultan protegidas por una declaración formal del secreto. Tal decisión judicial se convierte en pura retórica. / SECONDAT
A DIESTRA Y SINIESTRA17/12/2011 DAVID TORRESMuñecos de cera
LOS MUSEOS de cera son lugares resbaladizos y traicioneros. Los niños se confunden y piensan que todos los sabios colocados allí son científicos locos, que los demás figurones (deportistas, políticos, artistas, reyes) son vampiros o licántropos. Una de las razones por las que quitaron a Marichalar del Salón Real fue, más que nada, para deshacer el equívoco. Con Urdangarin, otro yerno pasado de rosca, han tenido que hacer lo mismo: llevarse su efigie a la sección de deportes, donde no se descarta ponerle en la mano un cazo en lugar de una pelota. La familia que posa unida, permanece unida.
Fallarle a la Familia Real es como fallarle a una novia rencorosa: nunca devolverá el saludo cuando te la tropiezas por la calle. Generalmente las familias se unen más cuando sucede una desgracia, excepto los borbones, que son más de pasar página, trazar un cordón higiénico en torno al apestado, tacharlo de las listas VIP, quitarle los títulos nobiliarios y sacarle el plato de la mesa. ¿Urdangaqué? Aquí no conocemos a ese señor ni lo conocimos nunca. Como si no hubieran compartido el mismo pan, el mismo yate y el mismo contable. Como si las cuentas de los duques, llenas hasta los topes de pelotazos, las hubieran llevado a medias entre 'El Bigotes' y el consigliere de Vito Corleone. La familia que repudia unida, permanece unida.
Sucede que, a medio camino entre la sección de deportes y la de alta costura, Urdangarin y Camps se han encontrado en los juzgados, que son el caldo gordo, la olla podrida, el punto de fuga de la política española. También Camps se ha ganado a pulso una figura en el museo de cera, en cuanto inauguren la sala Gürtel, pero hay dudas entre ponerlo de maniquí de Cortefiel o de ninot en las Fallas. «Necesitaba los trajes para recibir como se merece al duque de Palma, señoría» es una posible línea de defensa. Hay abogados que creen a ciegas en la inocencia textil de Camps, igual que los de Al Capone pensaban que a su cliente lo juzgaban sólo por evasión de impuestos. La familia que se juzga unida, permanece unida.
Al final va a resultar que Urdangarin es el eslabón perdido de muchos y diversos misterios (la trama Gürtel, el caso Palma Arena, el asesinato de Kennedy), un chivo expiatorio y explicatorio que está pidiendo a gritos un especial de Iker Jiménez. Hasta el Rey ha dicho que las cuentas de la Monarquía eran un pelín opacas, ha pedido transparencia y ya le han encargado una corona de metacrilato. La familia que se transparenta unida, permanece.
AJUSTE DE CUENTAS17/12/2011 JOHN MÜLLERLas pensiones deben aumentar según el PIB
El Índice de Precios al Consumo (IPC) de noviembre ha cerrado en un 2,9%, una décima menos que la media europea, según confirmó el jueves el INE. Este indicador es muy relevante porque marca el porcentaje en el que se deben revalorizar las pensiones según está acordado en el Pacto de Toledo. Este año, sin embargo, 5 millones de pensionistas no recibirán aumento alguno porque sus pensiones quedaron congeladas con las medidas de ajuste que Zapatero anunció en mayo de 2010.
La cuestión merece un análisis, porque si hubo una medida a la que Mariano Rajoy se opuso fue a esta congelación.
Lo primero que hay que señalar es que 3,2 millones de pensiones no contributivas (pensiones mínimas, seguros obligatorios de vejez y enfermedad, y prestaciones familiares) no se han visto afectadas porque fueron expresamente excluidas. Esto significa que el Estado deberá desembolsar 855,87 millones para compensar la inflación a estos pensionistas antes de febrero de 2012. Mensaje de esta decisión para el público en general: se castiga y penaliza al pensionista que trabajó más, que contribuyó más tiempo, y que puso más de su parte, y se premia a otro que no puede acreditar lo mismo y que recibe una pensión casi en concepto de caridad pública.
Rajoy ha dicho en la campaña electoral que no prorrogará esta medida (la congelación de Zapatero sólo rige para 2011). Eso significa que permitirá algún tipo de reajuste de las pensiones contributivas, aunque ahora diga que si no lo hace nos lo explicará.
Sin embargo en un momento en que los expertos están hablando de que España necesita un pacto de rentas que permita reducirlas de manera significativa para recuperar competitividad y cuando la canciller Merkel ha pedido a nuestro Gobierno que sueldos y salarios se vinculen a los aumentos de productividad y no al crecimiento de los precios, lo más lógico sería que las pensiones dejen de reajustarse según el ritmo de la inflación y lo hagan de acuerdo con la evolución del PIB.
El principal argumento que he oído contra esta medida es que los pensionistas no tienen otra fuente de ingresos. Pero tampoco lo tienen los parados. Y tampoco es tan rigurosamente cierto que los jubilados no tengan otros ingresos, porque hay tantas excepciones como españoles existen. Ahí está el caso de los autónomos que se jubilan: ¿Les obligamos a cerrar sus negocios cuando cumplen 65 años?
Considerar la posibilidad de que las pensiones se reajusten según el crecimiento de la riqueza nacional y no de los precios es un magnífico ejemplo que nos sitúa ante el enorme cambio cultural que debería operarse en nuestro país si se quiere abordar seriamente la desindexación de rentas como nos ha planteado Alemania.
Lo que no es realista es seguir pensando que España podrá seguir coexistiendo bajo el paraguas de la misma moneda con países donde la indexación no existe, lo que sitúa los incentivos en el ahorro y la austeridad y no en el consumo y el crédito que al final son factores que favorecen el aumento de precios.
john.muller@elmundo.es
apunte lego JULIO MIRAVALLS17/12/2011Órganos por la impresora
En unos laboratorios cerca de San Diego, una empresa llamada Organovo se propone literalmente reconstruir nuestras entrañas.
Hay una tremenda revolución tecnológica en el mundo digital que, bit a bit, está deconstruyendo los cimientos conceptuales de nuestra estructura social, de un modo tan radical que no cabe otorgarle a nadie autoridad moral suficiente para decir si va para bien o para mal. Pero al tiempo hay otra revolución en marcha en el ámbito de los átomos, quizás más estremecedora y radical.
Biotecnología e ingeniería confluyen en una patente de hace ya dos años de Organovo e Invetech: la primera bioimpresora 3D. Una máquina capaz de imprimir tejidos orgánicos. Su objetivo es llegar a fabricar un riñón, un hígado, o cualquier otro órgano, a partir de células del individuo. Es un objetivo lejano, pero la máquina ya produce tejidos sencillos, como vasos sanguíneos que imprime mediante un sistema láser con microprecisión.
De modo que, por un lado, la biotecnología trabaja en la fabricación de tejidos orgánicos (cultivos in vitro) y, a la vez, baja hasta el nivel de la manipulación genética para crear nuevos organismos vivos. Y por otro lado, la ingeniería avanza a gran velocidad en la impresión en 3D, que es una manera de fabricar objetos, a partir de un modelo, un plano tridimensional, o el escaneo de un objeto matriz.
El siguiente obstáculo para Organovo es la materia prima, tejidos celulares que puedan ser cultivados y usados en desarrollos orgánicos más complejos.
Las impresoras en 3D no son un ingenio teórico. Ahora, con materias primas como polímeros y plásticos se puede copiar cualquier objeto. Este lego ha visto en el MIT Media Lab un reloj de pared, funcionando, cuya compleja maquinaria había sido íntegramente imprimida. El experto en tecnología de The New York Times Nick Bilton aseguró en Madrid hace unos días que en un futuro próximo cualquiera podrá tener su propia impresora 3D en casa, porque está cerca de ser tecnología de consumo. Y podrá usar también metales y cerámicas.
«Entonces -dice Bilton- si se rompe una taza, o una pata de una silla, no tendremos que ir a Ikea a comprar otra: la escanearemos y la copiaremos. Y nadie podrá decir nada, porque no hay derechos de autor».
Esto no es un ataque de fantasía. Claro que aún falta para traducirlo al terreno de los complejos tejidos orgánicos, pero Organovo dispone de un modelo comercial de su impresora, la NovoGen MMX Bioprinter, que ya han comprado laboratorios para experimentar con nuevos fármacos sobre tejidos que imprimen según su necesidad. El futuro está lejos, hasta que nos alcanza.
Twitter.com/juliomiravalls
LA BALSA DE LA MEDUSA17/12/2011 MANUEL HIDALG OReligiosidad
Esta crisis es una crisis religiosa. No quiero decir que su origen resida, como sugieren vergonzantemente -no lo dicen así- los prelados católicos, en la crisis de los valores religiosos, sino, muy al contrario, digo que es religiosa porque está cursando con los ingredientes y formas propios de la religión: pecado, culpa, arrepentimiento, penitencia. Veamos.
Trataré de demostrar que las manifestaciones de esta crisis económica y el proceso de conciencia del problema y de aplicación de soluciones coinciden, al menos analógicamente -esto es, por su parecido-, con el guión y los itinerarios marcados por la religión para ser conscientes del mal, combatirlo y acceder al perdón, a la virtud salvífica y al cielo. Por eso adelanto: ¿dicen que la religión va a menos? En absoluto. Se manifiesta viva en otros medios. Los económicos, en este caso.
Hemos interiorizado y admitido que hemos vivido en pecado. En el pecado capital de toda clase de excesos. Hemos vivido en las Sodoma y Gomorra del dispendio, hemos querido levantar una orgullosa torre de Babel de prosperidad y hemos acabado enfermos y confundidos. El pecado.
Lo reconocemos, sí. Hemos sido nosotros, todos, desde el Estado a los particulares, hemos querido vivir como dioses, pero de espaldas a la ley suprema de los ingresos y los gastos, al mandamiento del equilibrio y la modestia. La culpa.
Ya hemos visto las orejas al lobo. Ya hemos visto y nos han hecho ver -de un día para otro- que nuestra pecaminosa vidorra económica sólo nos podía traer sufrimiento y desconsuelo. Estamos perdidos, estamos humillados. El arrepentimiento.
Confesados -más o menos- nuestros muchos pecados -esa hipoteca, ese crédito, esas compras, esa segunda casa-, toda esa lujuria de dinero, y una vez arrepentidos, pedimos penitencia.
La penitencia nos la imponen -y bien dura- los sacerdotes. Los sacerdotes de la economía, de la política y de la tecnocracia. Recitaremos cien veces: «no gastaré un euro más del que ingrese».
Pero no basta. Se precisan, como virtuoso plan de vida, la austeridad, el ajuste y el recorte. O sea, el ascetismo, el eremitismo, la regla monástica, la abstinencia, el ayuno, el sacrificio y la mortificación. Vamos a estar entre el Adviento y la Cuaresma -sobre todo- para ver si así nos merecemos la Resurrección y Pentecostés, que suelen ser flor de un día.
Ahora bien, lo que está por ver es si después del primer momento de acatamiento -la peste y la debacle siempre asustan, la culpa doblega-, no se ponen en juego las salidas alternativas, la rebeldía, la burla de la norma. El carnaval, la fiesta de los locos, la herejía, la brujería. Carpe diem. O sea, ¿este es el panorama? Habrá que esquivarlo. Nos prometen una felicidad a largo plazo, forjada por renuncias y desistimientos, y, además, incierta. Siempre que seamos ordenados y sobrios. Es lo que ellos quieren. Pero nosotros queremos vivir. Esa es también la dialéctica entre las religiones y el personal. Son cuatro días. Aprovechemos. ¿O va a ser que la Economía tiene más fuerza que la Religión?
PASADO MAÑANA17/12/2011 ERNESTO SÁENZ DE BURUAGASeñor presidente
Este fin de semana Mariano Rajoy está dando los últimos retoques a su discurso de investidura. Sabe que lo que nos tiene que decir a los españoles no es agradable. A nadie le gusta que le recuerden que tiene que vivir peor. Que no es tiempo de excesos, que es la hora de arrimar el hombro y de la solidaridad como país. Pero es lo que toca.
Con protestas o sin ellas, con manifestaciones o sin ellas, con huelgas o sin ellas. Antes de que llegue, ya hay colectivos que le saludan con la bandera de su reivindicación como si su caso clínico fuera más urgente que el de cualquier otro colectivo. Los pilotos de Iberia nos van a dar las vacaciones de Navidad y los maquinistas de Renfe se apuntan al chantaje con los millones de ciudadanos que se merecen unas bien ganadas vacaciones. Dos colectivos con el pan asegurado encienden la mecha ante el estupor de millones de españoles en paro. Ante millones de españoles que estupefactos escuchan de la patronal CEOE que es necesario congelar los sueldos cuatro años sin hacer distinciones, café para todos pero sin galletas. O que dudan cuando se sugiere que una solución al paro es crear microempleos de 15 horas a la semana a 400 euros, porque mejor eso que no tener nada.
El miércoles Rajoy será presidente. A estas horas es posible que tenga ya los nombres de sus ministros y que los nominados con este premio político ni lo sepan. Los que reciban la llamada estarán satisfechos. Los descartados esbozarÁn una sonrisa por si acaso fuera más adelante. Los teléfonos de Gallardón, Pons, Montoro, Ana Pastor, Fernández, Astarloa, Elvira Rodríguez y cuantos han ayudado de cerca a Rajoy en su travesía de la desconfianza a la gloria tendrán el teléfono a mano este fin de semana esperando esa llamada. Les han dejado una España hecha una piltrafa y ningún síntoma de arrepentimiento. Los que se van no reconocen más errores que una crisis internacional sin precedentes en la que confían aguante su estela para llevarse por delante al todavía nonato Gobierno popular. Mire hacia donde mire Rajoy está rodeado de problemas. Pero en este momento de la historia este registrador de la propiedad, lleno de sentido común, honesto y con más experiencia que nadie en la política nacional, es la mejor garantía para España. Suerte presidente.
17/12/2011Grandes artistas
Cuenta Suetonio que, cuando Nerón inauguró su famosa Domus Aurea, exclamó: «¡Por fin voy a poder vivir como un ser humano!». La Domus Aurea, construida después del incendio de Roma, era un suntuoso palacio con muros revestidos de oro, ornamentos con piedras preciosas y plantas exóticas que aromatizaban las estancias.
Probablemente Iñaki Urdangarin sintió lo mismo que Nerón cuando remodeló su lujoso palacete de Pedralbes, que le costó una fortuna similar a la que se gastó Nerón en su Domus Aurea, situada muy cerca de donde hoy se halla el Coliseo.
Resulta comprensible que los miembros de la realeza vivan en consonancia con su noble rango, aunque Urdangarin y Nerón tienen el común denominador de no formar parte de la línea dinástica. Nerón era sobrino por vía materna del emperador Claudio, que tenía un hijo llamado Británico. Sólo por una serie de carambolas llegó a ser emperador.
También podría ser rey consorte Iñaki Urdangarin, aunque las posibilidades sean muy remotas. Pero ello no es imposible, por lo que este hombre se ha visto obligado a labrarse una fortuna para no desentonar en la Familia Real.
Nerón también tenía sus negocios y curiosamente se dedicaba a la misma actividad que Urdangarin: el patrocinio de espectáculos y actividades deportivas. Mandó construir estadios y teatros, convirtiéndose en el primer promotor de la Historia. Nerón obtenía unos ingresos adicionales con estas «actividades privadas», al igual que ha hecho también Urdangarin.
Todo el mundo sabe que el marido de Doña Cristina fue un gran jugador de balonmano. A Nerón le gustaba mucho componer música y cantar en concursos dotados con suculentos premios. Cuenta Dion Casio que podía decapitar al jurado si no le proclamaban vencedor.
A pesar de lo que dicen las malas lenguas, Nerón siempre se rodeó de buenos consejeros como Séneca, que ejerció una gran influencia sobre él. No sabemos quien ha estado asesorando a Urdangarin, pero no hay duda de que es un lince para los negocios. Resulta difícil encontrar una administración pública que no le haya contratado, sin duda por su excepcional competencia.
Nerón se suicidó nada más cumplir 30 años, ya que el Senado, el Ejército y algunos gobernadores se rebelaron contra él. Dicen que pidió a un esclavo que le clavara un puñal y que al expirar exclamó: «¡Qué gran artista pierde el mundo!». Sin llegar a este grado de dramatismo, el apartamiento de Urdangarin supone también una gran pérdida para el mundo de los negocios en España. Nadie tan hábil y tan buen profesional como él para obtener millonarios contratos a cambio de humo. Hemos perdido un gran artista, un hombre capaz de convertir en oro todo lo que tocaba como el dios Nerón.
DE CUERPO PRESENTE17/12/2011 RUBÉN AMÓN El soldadito de plomo
LA JUSTICIA tiene sus tiempos y los museos, los suyos, de tal manera que el de Cera de Madrid ha decidido repudiar a Urdangarin del salón de la Familia Real y reciclarlo de sport en la galería de los deportistas ilustres. Tamaña degradación se antoja menos traumática de la que antaño padeció Marichalar. Fue separado del grupo escultórico regio en cuanto trascendió el libertinaje. Y no pudiéndosele realojar en ninguna sección del museo -prueba inequívoca de la irrelevancia del sujeto- se le ubicó de espectador engominado en las bambalinas del decorado taurino. Al menos hasta que el divorcio requirió de medidas definitivas. Tanto como el oprobio de conducirlo en carretilla al cadalso del museo sin los honores de una santa compaña ni derecho a un cigarrillo.
Urdangarin opone su historial deportivo a la sentencia de la combustión. Pero no está claro que permanezca incólume cuando trascienda la noticia del eventual divorcio, a no ser que la Infanta Cristina decida emular el coraje de la bailarina de El soldadito de Plomo. Tan enamorada estaba, tanto, que resolvió inmolarse ella misma en la pira de la chimenea donde agonizaba el militar tullido por capricho del niño del cuento. Andersen concede a la pareja la inmortalidad de un corazón forjado en plomo, pero no está claro que los tribunales imiten la magnanimidad del danés.
Entre otras razones porque los motivos del juicio no estriban en las pasiones viscerales, sino en la letra en un delito presumible polifacético cuyas estribaciones requieren un posicionamiento claro de Cristina. Su deber como esposa y su responsabilidad como socia de Urdangarin se entrometen con su deberes como hija y con la ejemplaridad a la que Spottorno puso un precio y hasta un límite temporal.
«Ya veremos», dijo el jefe de la Casa en alusión al porvenir de la Infanta. Igual que el Príncipe Felipe escogió una esposa del pueblo para desquitarse del casting aristocrático, su hermana Cristina tiene la posibilidad de asumir su papel conyugal. O la opción de sacrificar al marido para que al Rey no se le pueda reclamar ni la negligencia ni la complicidad.
Le interesa a Antonio López la segunda posibilidad. El pintor lleva 14 años terminando el retrato de familia. Tuvo la astucia de eludir a los yernos de riesgo, pero delante del estudio permanece la duda de la Infanta Cristina. Dentro y fuera del cuadro al mismo tiempo.
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