Desfile de las Fuerzas ArmadasFEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
15/10/2011
Carmen Chacón o la sociedad incivil
La Fiesta Nacional del 12 de octubre, cuyo acto central viene siendo desde hace muchos años el desfile de las Fuerzas Armadas, ha tropezado con la ministra de Defensa, Carmen Chacón.
Además de instalarse un set para propaganda personal en TVE, donde impartió vulgaridades como si fueran grandes revelaciones, la ministra se felicitó de que este año la Fiesta haya sido «menos militar» y que la «sociedad civil» la «haya disfrutado más».
Ya es sorprendente que la ministra de lo militar alabe que disminuya lo militar, que pretenda compensarlo con «actividades culturales y lúdicas» que están al alcance de la gente todo el año, mientras que desfile sólo hay un día. Pero el colmo es que hable de sociedad civil la señora que ha impedido al pueblo acercarse a menos de 300 metros de las autoridades civiles, con el presidente del Gobierno a la cabeza, que, junto al Rey, presidían el desfile.
La enorme burbuja de aislamiento de Zapatero y sus ministros fue tan hermética que las autoridades ni siquiera podían oír a la gente, no fuera a silbar al Gobierno, como en los últimos años. ¡Será por sociedad civil!
Una carrera política en el ocaso
15/10/2011
La silla vacía del ministro José Blanco
El ministro de Fomento y portavoz del Gobierno no se atrevió a acudir al desfile del 12 de octubre y dejó vacía la suntuosa silla que le tenían preparada. Tal vez no se fiaba de la burbuja antipueblo de Chacón o desconfiaba de sí mismo si alguien le hacía bromas sobre gasolina y gasolineras. El caso es que, como suele suceder, su ausencia se comentó mucho más de lo que lo hubiera sido su presencia. Y no pocos dan ya por hecho el ocaso de su vida pública.
Desde que Dorribo denunció ante la juez San José que le había dado 400.000 euros a Blanco a cambio de unas gestiones ante el Ministerio de Sanidad, no dejan de aparecer huellas del agradecimiento que la generosidad de Blanco despierta entre los empresarios que más lo tratan.
A uno de los socios de Dorribo, agraciado con diversos contratos de Fomento, se le ha adjudicado el pago de la mitad del casoplón de Blanco en Las Rozas, 300 metros cuadrados y una parcela de 700, escriturados en sólo 600.000 euros. También han aparecido denuncias por el supuesto trato de favor del Ministerio de Pepiño a Ryanair. Cada día trae un nuevo clavo para su ataúd político.
Una humillación ignominiosa15/10/2011
Zapatero se despide de rodillas ante ETA
La frase que la madre de Joseba Pagazaurtundua, policía asesinado por ETA, espetó a Patxi López ha resultado profética: «¡Harás cosas que nos harán helar la sangre!». Y vaya si las están haciendo. López, Eguiguren, Ares, Rubalcaba y Zapatero se están despidiendo del Poder o tienen muy cerca el finiquito, pero están rindiendo un último homenaje al crimen e infligiendo una afrenta imperdonable a las víctimas del terrorismo.
Sumarse a la grotesca Conferencia Internacional de Paz auspiciada por ETA ha sido el último gesto de un Rubalcaba que para acercarse algo más a La Moncloa sólo confía ya en un comunicado etarra que anuncie su disolución. Hasta que vuelva a matar, claro. Es tan ignominiosa la humillación de los gobiernos español y vasco y del partido que los sustenta que el famoso proceso de paz de 2005-2006 que terminó, como todas las treguas etarras, a bombazo limpio resulta casi digno. Mendigar un papelito a ETA para arañar votos en el País Vasco y Navarra es tan miserable como estúpido, porque no es nada seguro que Rubalcaba mejore sus expectativas electorales. ETA, sí.
El derrochador, en La Moncloa 15/10/2011
Gallardón, al Ministerio de la Ambición
El inquilino del costosísimo Palacio de Comunicaciones de Madrid, popularmente conocido como Ambiciones, ha alcanzado por fin su mayor deseo político: ir en las listas electorales con Rajoy con el evidente propósito de heredarlo. Para ser ministro no hace falta ser diputado. Para ser presidente del Gobierno, sí. Y no otra es la fuerza que ha movido desde hace muchos años la carrera política del alcalde de Madrid.
Para la capital de España, que Gallardón desaloje el Ayuntamiento es una magnífica noticia, porque ningún alcalde ha gastado nunca tanto, ni se ha endeudado más, ni ha subido de forma tan estratosférica los impuestos. Para el PSOE es un pequeño consuelo, porque la mera presencia en las listas de Gallardón pone en entredicho los planes de austeridad de Rajoy. Y para Mariano es un problema, porque en el Gobierno no puede darle una cartera de mucho gasto sin que derroche lo que no hay, pero tampoco queda demasiado elegante degradarlo a ministro del Deporte Olímpico. Tal vez un Ministerio de la Ambición Presidencial sería lo más adecuado para el que nunca ha querido ser otra cosa
ARCADI ESPADA
15/10/2011
Hay que discriminar
Querido J:
El sábado 1 de octubre podrías haber recibido una carta sobre una historia que alguien contó una noche. Pero como nuestra correspondencia está interceptada, quise asegurarme de que la historia fuese cierta y no exageración de la noche, el anonimato y la confianza. Una adolescente explicaba sus fiestas del último verano en un paraje vecino a Sant Cugat, al otro lado de los cerros del Vallès, según se mira desde la ciudad donde viviste. La adolescencia me interesa de oficio y yo escuchaba con atención. Su lugar de fiesta preferido eran unas llamadas Carpas Chic de la carretera de Sant Cugat a Rubí, donde el ambiente era intenso y fenomenal. Y donde había algo, eso empezó a decir, que se hacía raro; aunque dado como lo dijo, pensé si en la rareza que iba a describir no se encontraba parte de su atractivo. Lo cierto es que había dos carpas. En una se escuchaba una música que llaman house y en la otra, así lo digo yo, latinajos: reggaetón, cumbias, bachatas, merengues, sones y hasta boleros, sueño a mi modo degenerado. Cuando los jóvenes entraban al recinto se encontraban con dos puertas y unos guardias: una puerta daba al house, ¡a la casa!, y la otra, al latino. Por una entraban catalanes como yo, sonreía, y por la otra, latinos. «Hummm...», empecé a decirle, «porque hay gustos, hay colores». ¿O era al revés? Os gusta el house y a ellos les gusta la salsa. «Passsa...?», silabeé. «¿O te crees tú que después del gran Toti Soler y aquellos años locamente sincréticos, alguien ha vuelto a coser una Sardana Flamenca?».
Me dilaté, y eso que era pronto: todas las teorías más o menos conscientemente xenófobas sobre la integración cultural deben ser revisadas, aunque sólo sea por razones técnicas. Muchas personas están de paso, simplemente. Sin ninguna voluntad de arraigo. Por la mayoría de las ciudades del primer mundo pasan cíclicamente grandes masas que sólo tratan, legítimamente, de coger el dinero y salir corriendo. Han tenido hijos, muy jóvenes, y después de amamantarlos los han dejado en manos de las abuelas. Cinco, 10 años. Lo suficiente para volver con ahorros y poner una granjita, un taller o una tienda. Hace años los emigrantes regresaban a su tierra a morir. Hoy regresan a vivir, después de una década de mili bien pagada. La sociedad multicultural no es fruto del diseño ideológico, sino del principio de la realidad. En los guetos multiculturales se escucha la misma música y se cocina con las mismas especias: pero las personas cambian muy deprisa. Los europeos miran esos barrios con la constatación inquietante del viejo profesor ante sus alumnos: uno cada día más viejo y ellos siempre igual de jóvenes. La integración es un concepto previo a la globalización. Sólo en materia de derechos no debe haber guetos. Por lo demás, en cuanto a cultura y costumbres, un inmigrante necesita sus NH. Es decir, habitaciones idénticas en cualquier ciudad. Ese sosiego. Su casa ambulante.
La muchacha lo admitió todo, porque conocía mis pensamientos, y no porque yo hubiera dicho entonces nada de eso. Siguió contando que, entre una y otra carpa, había una valla, y entonces fruncí el ceño, lo que no me cuesta. Una valla diáfana que permitía verse a los uno y otro lado. Siempre hay vallas, desde luego, pero me pareció demasiado abrupto para el ocio. Pregunté. Y asumió que todos estaban en el lado que les tocaba. Unos con su house y otros, con su reggaetón. Sin mezcla. En este punto, la conversación se hizo más delicada. Le planteé la posibilidad de que, en la madrugada, un joven catalán quisiera bailar salsa. Me vio venir, dijo que ningún problema y esperó. Le planteé la posibilidad de que, en la madrugada, un joven latino quisiera bailar house. Suspiró. «No». «¿Cómo que no?», hice como si me indignara. «¿Está prohibido el paso?», rematé. «No», dijo, «prohibido no». «Hay vigilantes. Prohibido no, pero no entrarían», insistió, queriendo saber si yo comprendía. «No», sancionó. Y luego señaló una diferencia. «Todos los latinos son cacheados antes de entrar en su carpa». «¿Y bien?», la invité. «A nosotros no nos han cacheado nunca», sentenció.
No pude escribirte hace dos sábados, porque tenía que comprobar todo esto. Lo comprobé. Al azar le pareció muy oportuna esta demora. Aquel sábado, dos horas antes de que hubieras recibido esta carta, sucedió -copio de los periódicos- que dos jóvenes fueron detenidos como presuntos autores de un homicidio… la muerte de una menor en las inmediaciones de las Carpas Latinas… los detenidos… ecuatoriano y salvadoreño… arrollaron con su coche a un grupo de personas que estaba cerca de la discoteca… hacia las 5.00 horas parte de los chicos que habían protagonizado una pelea salieron fuera, tomaron su vehículo y se dirigieron hacia el grupo de gente… la Policía intenta determinar si fue un accidente o existió voluntad... el atropello fue fatídico para Megan, de 17 años, que murió.
Esta muerte hace indeseable lo que voy a decirte. O lo que me decía la muchacha aquella noche, después de hablarme de los cacheos. Lógicos, decía, porque cada noche había peleas, y nunca sucedían en la carpa del house; lógicos por la evidencia repetida de que los cacheos buscaban navajas y las encontraban. El grave problema de que lo indeseable sea verídico. Me resultó muy desagradable el paisaje descrito. La valla, la prohibición, el cacheo. Pero aún me resulta más desagradable el inerme buenismo. Basta conocer las estadísticas de violencia en las ciudades de América Latina, cualquier fin de semana. Las protagonizan jóvenes latinoamericanos. Nuestro buenismo pretende que esos jóvenes, trasladados al primer mundo, adquieran de inmediato una condición angélica. ¡Ángeles sin testosterona: los milagros del sistema! Fuera vallas, fuera prohibiciones, fuera cacheos, fuera esas indecencias de sociedades sometidas. Igualdad de trato, un hombre otro hombre, eso es.
Otra versión de la integración. Igualmente irreal e inaplicable. Al otro lado de la valla, en el dulce Sant Cugat, tres turons fan una serra, se levanta cada fin de semana un suburbio de Caracas, de La Paz o del DF. No se trata de ninguna representación. Porque Lima, La Paz o Bogotá son también provincias españolas. Sobre el house y el reggaetón ha de regir la misma ley, el mismo juicio, la misma sentencia. Pero no la misma vigilancia ni la misma precaución. Eso sería tan estúpido como obligarles a hablar catalán o hacerles exámenes de entrada al paraíso preguntándoles quién fue 'El Gallo'. Y supondría, sobre todo, dejar sin protección a la inmensa mayoría de latinos que no llevan navajas y sólo quieren bailar hasta vivir y luego volver a casa.
Sigue con salud
A.
VÍCTOR DE LA SERNA
15/10/2011
A derecha e izquierda, hipódromos bien distintos
Cuando ayer se anunciaban los nombres de los cinco primeros en la lista del PP por Madrid, todos ellos pesos pesados y potencialmente ministrables, un editorial de ABC trompeteaba: «La comparación con la lista que presenta el PSOE perjudica la imagen de Rubalcaba, un candidato obligado a aceptar cuotas e imposiciones para salvar los restos del naufragio».
Y el propio Rubalcaba parecía colaborar, dada su renuencia a mejorar su apariencia poniéndose fundas en los dientes. Observaba Manuel Sánchez en EL MUNDO: «Algunos de sus asesores consideran que la actitud negativa de Rubalcaba en este terreno es un grave error porque, argumentan, vivimos en el mundo de la imagen y ciertos cambios ayudan. Y ponen como ejemplo a Rajoy, que sí está dando otro perfil en campaña y ha mejorado su imagen. Luego concluyen que a Rubalcaba no hay quien le cambie». Lo que Ignacio Camacho explicaba en ABC: «No traga porque piensa con razón que su imagen en general, y sus piños en particular, representan el menor de sus problemas en una carrera electoral que va perdiendo de largo frente a un adversario que tampoco es precisamente un modelo de seducción iconográfica. Claro que Rajoy tiene la ventaja de contar con Zapatero como involuntario jefe de campaña. (...) [A Rubalcaba] la sombra tétrica de Zapatero le asoma por la espalda como al 'Nosferatu' de Murnau».
En Público, Yolanda González veía victorias y derrotas a la derecha: «El líder del PP ha decidido premiar a su círculo más cercano de colaboradores con un puesto en la Cámara Baja. (...) Su decisión supone una clara victoria sobre Aguirre y sus fieles. La presidenta de la Comunidad de Madrid, eterna rival del regidor, hizo todo lo posible para que Ruiz-Gallardón no fuera en las listas en 2008. (...) Y el alcalde decidió incluso poner sobre la mesa la amenaza de abandonar la política. Pero no fue así y, tras las generales, optó por mantenerse leal a Rajoy mientras un sector del partido, entre el que se contaba a la presidenta madrileña, cuestionaban su liderazgo. 'Rajoy no olvida', repiten».
A la espera de noticias definitivas sobre las disputadísimas listas del PSOE -con el espectro del paro al fondo-, los independentistas de ERC, ¡de perdidos, al río!, se permitían colocar de candidato al Senado al centenario Moisès Broggi, y El Periódico resaltaba: «ERC consigue llevar a cabo uno de los deseos del nuevo presidente del partido, Oriol Junqueras, de colocar al frente de las listas a candidatos independientes y así dar una imagen de cambio del partido que consiga dar un vuelco a los malos resultados electorales que los republicanos han encadenado desde las generales de 2008». ¿Regreso al futuro? Joan Barril, melancólico, apostillaba: «Sin lugar a dudas, somos el tiempo que nos queda. Y Broggi está decidido a aprovecharlo».
En Público, con pocos motivos para celebrar las candidaturas de izquierdas, Ángeles Vázquez examinaba las abertzales de Amaiur, el análisis de cuyas candidaturas «será mucho más sencillo que el de Bildu por el número de candidatos a analizar».
RUBALCABA / MOURINHO15/10/2011
Plegarias atendidas
VIDAS PARALELAS / pedro G. cuartango
Hay un proverbio que dice que se llora más por las plegarias atendidas que por las inatendidas. El dicho es aplicable a Rubalcaba y Mourinho, que no pueden colmar las enormes expectativas que han creado tras ver satisfechas sus ambiciones.
En ambos casos, no hay duda de que Dios atendió sus plegarias. Rubalcaba fue designado candidato con la esperanza de los cuadros socialistas de que era el único dirigente del PSOE que podía dar la vuelta a la situación y derrotar a Rajoy.
Tras el fracaso del chileno Pellegrini, Florentino también fichó al triunfador Mourinho con el objetivo de poner fin a la hegemonía del Barça de Messi, Xavi e Iniesta.
Rubalcaba se ha hundido en las encuestas, que le dan al PSOE los peores resultados desde la Transición, por debajo de los 125 escaños de Almunia en el año 2000.
Mourinho todavía no ha ganado ninguna competición importante ni ha logrado imprimir al equipo blanco ese sello de calidad que ha dado Guardiola al Barça.
La imágenes les muestran elevando el dedo índice hacia el cielo, como si quisieran dar a entender que todo depende de la voluntad divina. Y así es, porque sería tan milagroso que Rubalcaba ganara las elecciones como que Mourinho se llevara este año la Liga o la Champions.
En cierta forma, uno y otro son víctimas de la herencia recibida. Rubalcaba tiene que cargar con el desastroso legado de Zapatero, del que no se puede distanciar. Y Mourinho tiene que gestionar un equipo hecho a golpe de talonario, en el que los egos pesan más que el color de la camiseta.
El paralelismo entre ambos personajes es grande, máxime siendo Rubalcaba un madridista impenitente. Tal vez Rubalcaba hubiera sido un mejor entrenador del Madrid y Mourinho un excelente candidato para vencer al PP.
Lo que resulta evidente es que ambos están siendo víctimas de las elevadas expectativas que han creado y a las que no van a poder responder en unas circunstancias que les son adversas. De ahí que los dos hayan optado por una huida hacia adelante que pasa por demonizar al contrario para cohesionar a sus incondicionales.
El fútbol y la política se parecen mucho porque lo que cuentan son los resultados y ambos tienen muy pocos éxitos que ofrecer. Rubalcaba siempre podrá echar la culpa a Zapatero porque ha tenido que saltar al campo con un equipo de cojos y lesionados, pero Mourinho carece de excusa porque dispone de rutilantes estrellas del balón que se apagan en el terreno de juego.
Aun así, uno y otro no se dan por vencidos. Ahí están con ese dedo apuntando al cielo, que sugiere que los milagros son posibles si la voluntad divina así lo quiere. Pero ambos tienen motivos para llorar por haber visto sus plegarias atendidas.
ANTONIO LUCAS
15/10/2011
Letra de amor a Manuel Alcántara
EL PERIODISMO tiene, entre otros encantos, el de ser el lugar donde habita Manuel Alcántara. Más allá del ruido de los retenes políticos, de tanta guarnición ideológica, de la lentejuela dubitativa y la mentira indisimulada de la actualidad, está como una luz de alerta la columna de Manolo. Esa prosa multiplicada en no sé cuántos diarios que sortea el terral del día con músicas de gin tonic y es mezcla de precisión expresiva y de invención metafórica. Mola porque a su edad no es un viejo con miedo a caerse. Ni escribe como sucedáneo de la nostalgia. Sabe que por el tiempo no pasan los años y exhibe una zumba literaria que sale de determinados estratos de la intuición cuando ésta se lleva bien masajeada.
Ahora que anda la peña volada con la escritura bonsái del Twitter, a otros nos da por echar la vista a los maestros de lápiz largo. Aquellos capaces de hacer del artículo un conato urgente de insurrecciones y gracia. ¿Sabes? He aprendido más de tu ironía con filo y de tu voltaje lírico que de la absurda facultad en que estudié Periodismo. De allá sólo extraje un puñado de ideas zurdas que aún conservo (y nunca escondo), aunque ya no sirvan para el tinglado de ahora. Pues la profesión se ha convertido (en demasiados casos) en una topera de brokers de renta antigua, en profesionales del crucigrama. Por eso sé lo que dices cuando dices que en esta España suplementaria y de saldo al trabajo lo llamamos milagro.
Hay mañanas en que uno arranca pensando qué dirá Manolo desde su cofa del Rincón de la Victoria, en Málaga. Cómo va a cicatrizar la vida en pensamiento. Con qué sutil veneno frente a la chatarrería de los Robocop que redactan a bulto, más para atropellar que para llegar al sitio. Es un tipo espectacular que habla con la misma precisión de Neruda y de Joe Louis, pues detecta la poesía del poema igual que analiza las hostias sobre un ring. Es un periodista que no se permite la horterada del prejuicio ni alardea por todo lo que sabe de ginebras. Un hombre generoso con algo de vanguardista de lo visible, entre el desencanto del sarcasmo y el vaivén de la extrañeza. Tiene cabeza de sabio abisal. Nos une a él una distancia de tres generaciones, más o menos. Y hay quienes vamos al encuentro con sus textos como si al final de la columna nos esperase a media luz una violinista desnuda.
Cuando conocí a Manolo no sabía que era Alcántara. Yo no llegaba a adolescente y él me explicó los versos de Dámaso Alonso a partir de su alopecia. Así que de la obra lírica de Dámaso creo que es la calva lo único que recuerdo. Y no me va mal del todo... Tengo que bajar a verte, maestro. No sé si dije ya que flipo cuando te leo. Aunque hoy todavía no lo he hecho
ERASMO
15/10/2011
Aniversario
TAL 15 DE OCTUBRE 1998, primera columna de Erasmo. Todos más jóvenes, más indocumentados. Y más libres. Antes aquel profesor Escarpit, (tres décadas su brevete Au jour le jour en la portada de Le Monde), bon vivant, bon gourmet, grand gourmand, independiente y con comunistas, mas anti stalinista: francés. De la Gironda, entusiasta relator, seguidor de los girondinos. Conjeturas: día a día, cada día, gozosa, serenamente, estas escuetas líneas de uranio que ensalzarán a Gracián, que más obran quintaesencias que fárragos y. Salud
15/10/2011
Ganarse la vida
La primera vez que oí la expresión 'ganarse la vida' fue en Cataluña. Allí se valora mucho a los seres humanos que saben, o han sabido, ganarse la vida, y no se aprecia, en cambio, a aquéllos otros que nunca se han ganado la vida. Entre los primeros, entre los que se ganan la vida, puede haber buenos profesionales, así como cultivadores entusiastas de los diversos artes y oficios. Lo mismo un gran cirujano que un honrado vendedor del mercado de pulgas o mercadillo. No importa la calidad del trabajo, sino la dedicación a una tarea que les hace personas autosuficientes. Proyectada la distinción a quienes se revisten del ropaje de la política, la conclusión es la siguiente: no hay que fiarse de los políticos que no supieron ganarse la vida antes de aparecer en la escena pública; por el contrario, debe merecer nuestra estima el ciudadano que entra en política después de haberse ganado la vida en una actividad privada anterior. Lamentablemente, en el actual panorama español abundan los políticos que no supieron previamente ganarse la vida. / SECONDAT
EL MUNDO EN CLAVE ANA ROMERO
15/10/2011
Admirable 'accountability'
La historia de Liam Fox es deliciosamente británica: en ella se mezclan la admiración que sentimos -como españoles- por la accountability (obligación de dar cuentas) de los políticos de las islas, con algo de vergüenza ajena al comprobar la buena salud de la que sigue gozando la hipocresía personal en el Reino Unido.
Sin prueba de corrupción alguna, y solo por la presión ininterrumpida de embarazosos titulares durante ocho días, Fox dimitió ayer temeroso de la investigación interna que está llevando el jefe de los altos funcionarios, Sir Gus O'Donnell sobre su extraña relación con un amigo-padrino de bodas-ex compañero de piso-ex socio- asesor personal. En Whitehall siempre echan mano del gran O'Donnell cuando alguien comete un desliz. Lástima que en España no tengamos una figura similar, la del cabinet secretary, capaz de indagar, por ejemplo, en lo que hay detrás de un ministro del Gobierno que se reúne en una gasolinera con un empresario ahora encarcelado. O de un presidente autonómico que llama «amiguito del alma» a un ¿mangante?
A Fox, de 50 años, más que en gasolineras, lo que le gustaba era reunirse en sitios como Abu Dabi y en Dubai con su amigo Adam Werritty, de 34 años. Allí, en Emiratos, solía parar el ex ministro cuando iba o venía de Afganistán. El rubicundo joven, cuyo rostro observamos en las fotos de la boda de Fox en 2005, pasó además -sólo este año- cuatro vacaciones con el ex ministro, dos de ellas en compañía también de la señora Fox. La última, de dos semanas, fue en España el pasado mes de agosto. Antes estuvo en Suiza esquiando en febrero; en Abu Dabi, en Semana Santa y en Dubai, en junio. Eso sí que es una gran amistad con un chico 16 años más joven.
Fox, un médico escocés muy de derechas, no era en absoluto cameroon (miembro del círculo interno de David Cameron), lo cual es una buena noticia para el primer ministro, que amortigua así el golpe de la dimisión tras el veranito que le dio Rupert Murdoch. Fox era un thatcherista y un reaganista acérrimo, el máximo exponente de la política atlantista en Londres. Siempre ha estado muy ligado al Foreign Office. Allí recaló como ministro tras su ascenso en el Gobierno de John Major en los años 90. Curiosamente, en 1996 estuvo a punto de conseguir un acuerdo de paz en Sri Lanka, la antigua Ceilán, país con el que desde entonces está muy unido. Curiosamente, una de las empresas que pagaba los viajes del amigo Werritty era una de Inteligencia ligada a Sri Lanka.
Esos pagos, la tarjeta de visita falsa de Werritty y las 18 reuniones en la sede del Ministerio, son lo que ha hecho que Fox rompa el «código ético ministerial» y tenga que dimitir. También, el cierre de filas de Fleet Street: ha sido el Times el que ha publicado la última gota, la de las empresas de lobbystas que pagaban los viajes del amigo. Lo demás, como la manía de Oliver Letwin de tirar la correspondencia en un parque público, no es más que parte de una deliciosa -y típica- historia británica.
ana.romero@elmundo.es ernesto sáenz DE BUruaGA
15/10/2011
Sin corbata
PASADO MAÑANA
Es curioso lo que esconde una prenda de vestir tan simple como la corbata. Los políticos en fin de semana y en tiempos electorales suelen esconderla para aparentar cercanía tal y como manda el marketing. Están cómodos para dirigirse a sus seguidores y así es menos solemne su mensaje. Como de andar por casa. Es su vestimenta de campaña.
Sólo cuando el líder tiene que demostrar que manda sobre la manada lleva corbata en estas circunstancias señaladas. Entonces los besos a niños y señoras se cambian por unos saludos con la mano extendida y una sonrisa de oreja a oreja. Rajoy alternará cuello abierto con corbatas camino de La Moncloa. Rubalcaba no podrá permitirse esa prenda porque tiene que ir de colega en su viaje no se sabe hacia dónde.
Pero hay otros hombres que también estos días se quitan la corbata. La han llevado durante años para ir a trabajar y ahora les acompaña cuando buscan trabajo. Tienen orgullo y dignidad. Han luchado por los suyos sin escatimar en medios. Han madrugado y han hecho jornadas de sol a sol. Las horas extra eran necesarias para que a sus hijos no les faltara cuando menos lo más necesario.
En un momento crucial de su vida la suerte les ha dado la espalda y su empresa, a la que han dedicado cuerpo y alma, ha tenido que cerrar. El paro se terminó y en casa no hay dinero. Y sí, se quita la corbata porque no quiere llevarla cuando entra en los comedores de Cáritas. No podría soportarlo en su amor propio.
Cáritas, una organización que presta cada año asistencia a millones de necesitados y hace de dique de contención para que no estalle la burbuja del descontento social. Cáritas distribuye ropa, comida, medicinas y ayuda a pagar la luz, el agua o el alquiler en hogares donde reina la desesperanza. Conoce la crisis al detalle y le pone rostro humano, con nombres y apellidos.
Les cuida con cariño, con una palabra de aliento, haciendo llegar sus aportaciones a donde ya no llegan algunas ayudas públicas. Detrás está la Iglesia española. Sí, la Iglesia católica. Con sus curas y sus monjas y sus seglares. Son los que siguen creyendo sin desmayo que ayudar a un semejante es expandir el mensaje de amor que dejó en aquella piedra señalada a San Pedro un hombre llamado Jesús
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