EDITORIALES: Una reforma que fortalece a la Nación

Una reforma que fortalece a la Nación
EN UNA escena inédita en esta legislatura que está a punto de terminar, los portavoces del PSOE y el PP registraron ayer en el Congreso una propuesta conjunta para reformar el artículo 135 de la Constitución con el fin de garantizar la estabilidad presupuestaria. Socialistas y populares se felicitaron por un acuerdo que sitúa a España a la vanguardia de la nueva política económica europea y obliga a Gobierno, comunidades y ayuntamientos a una disciplina de gasto imprescindible después de los excesos de los últimos años. La portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, subrayó con acierto la importancia política del pacto, que «marca un consenso clave en una de las principales reformas estructurales que necesita la economía española». La disciplina y la austeridad, pues, ya no estarán al albur de la decisión de los gobiernos, sino que serán una obligación constitucional. De haber existido este criterio, se hubieran evitado muchos de los problemas que ahora están aflorando con la crisis. Por ejemplo, los farmaceúticos de Castilla-La Mancha cobrarían lo que se les debe y no surgirían por sorpresa unos gastos extra de más 1.000 millones por parte del Estado.
Hay un aspecto del texto, sin embargo, que no debe pasar inadvertido porque es de gran trascendencia para frenar la deriva del Estado autonómico, ya que vuelve al sentido común de situar a la Nación por encima de cada una de sus partes. En efecto, en los seis puntos de los que constará el nuevo artículo 135 de la Constitución se cita en varias ocasiones a las «Comunidades Autónomas», como sujeto de obligaciones «para la aplicación efectiva del principio de estabilidad en sus normas y decisiones presupuestarias». Es un paso de gran importancia histórica, ya que en el texto constitucional de 1978 las comunidades aún no existían en su actual configuración y por tanto tampoco se les imponía límite alguno, ni se les corresponsabilizaba de forma expresa de las obligaciones del Estado.
Un segundo aspecto de la reforma es que ella supone reforzar el principio de igualdad ante la ley de los españoles, vivan donde vivan, no siempre respetado. Según subraya hoy en EL MUNDO el catedrático Jorge de Esteban, del nuevo artículo se desprende una consecuencia de infinito valor: todas las Comunidades Autónomas son iguales, puesto que la estabilidad presupuestaria es un requisito que se les impone a todas por igual. Puede ser sin duda un primer paso para otros cambios que profundicen en este fortalecimiento de la Nación. Por ejemplo, el establecimiento de competencias exclusivas que el Estado no puede ceder, ya que las comunidades han ido expandiendo su poder en una deriva de carácter casi confederal. En este sentido, resulta muy significativo que el líder del PNV, Iñigo Urkullu, haya puesto el grito en el cielo considerando que la reforma afecta al «autogobierno vasco». También Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de CiU, criticó el cambio, aunque con más mesura.
Hasta ahora, la corresponsabilidad fiscal de las comunidades ha brillado por su ausencia, hasta el punto de que una de las causas fundamentales de la desconfianza en la economía española es, precisamente, el abultado déficit en el que han incurrido los gobiernos autonómicos. La imposición de medidas de equilibrio presupuestario a las comunidades era un compromiso muy firme del PP, asumido a regañadientes por Zapatero para que cada uno de los parlamentos autonómicos legislara sobre el particular. A partir de esta reforma, que establecerá mecanismos que sancionarán a los incumplidores, las comunidades no tendrán más remedio que ceñirse a la disciplina fiscal del Estado
Críticas unánimes al Gobierno por sus nuevas medidas laborales
27/08/2011
Una iniciativa chapucera que legitima la precariedad en la contratación
POCO después de abandonar el Gobierno, estigmatizado por las desorbitadas cifras de paro, Rubalcaba afirmó que sabía cómo crear puestos de trabajo. Lástima que el candidato socialista no compartiera el secreto con sus ex compañeros en Moncloa. El Ejecutivo, desesperado porque el inminente fin de la temporada turística amenaza con remontar la tasa de desempleo, aprobó ayer su segunda reforma laboral en un año, suscitando aceradas críticas tanto de patronal como de sindicatos. Los empresarios lamentan que la oportunidad perdida para flexibilizar el trabajo a tiempo parcial; CCOO y UGT sostienen que sólo una mayor precariedad laboral puede surgir de los nuevos incentivos: eliminación del tope de dos años para encadenar contratos temporales y ampliación a 30 años del límite de edad para los trabajos de formación. Estas iniciativas tendrán sólo dos años de vigencia, lo que evidencia que son un mero apaño. El propio ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, dijo que «el Gobierno prefiere un empleado temporal a un parado», confirmando que el Ejecutivo está más preocupado por maquillar la estadística que por reforzar la estabilidad laboral. Sus parches improvisados vienen a legitimar la precariedad, y no serían necesarios si hace un año Zapatero hubiese abordado la reforma laboral con valentía para dinamizar el mercado simplificando las modalidades de contratación. En lugar de eso sembró vientos y ahora quiere capear la tempestad con un paraguas de segunda mano
27/08/2011
La CAM paga su ruinosa gestión
27/08/2011




La propuesta de reforma constitucional registrada ayer por la mañana en el Congreso de manera conjunta por PSOE y PP supone el sometimiento expreso a la disciplina presupuestaria para las 17 comunidades autónomas. El nuevo artículo 135 trata a todas las autonomías por igual. No escapan ni País Vasco ni Navarra, pese al régimen económico especial que disfrutan. Representantes de los dos partidos que han impulsado el acuerdo resaltaron ayer que una de sus facetas más relevantes es la instauración de la «corresponsabilidad» de las comunidades autónomas en el compromiso de estabilidad presupuestaria.










