Poco antes de que Rubalcaba hiciera esas declaraciones en Soria, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn, dijo en Bruselas que la UE confía en las medidas aprobadas por España, pero que la puesta en práctica de todas debe realizarse cuanto antes, porque «la aplicación contundente de las reformas resulta primordial, crucial y crítica».
Alfredo Pérez Rubalcaba afirmó ayer que, en momentos en los que se vive «una crisis y una inestabilidad financiera importante», que si se prolonga «puede acabar dañando la economía de la zona euro y la española», «con independencia de lo que pase con esa inestabilidad financiera, España tiene un camino marcado que debemos seguir».
«Y es evidente que Europa tiene que ir más deprisa. Hay que decirle a los líderes europeos que tenemos que resolver lo de Grecia cuanto antes», añadió. A su juicio, la incertidumbre sobre la capacidad de Atenas para pagar su deuda es una de las causas de la crisis. «Va a pagar su deuda, y entre todos vamos a ayudar a que la pague», aseguró Rubalcaba.
El candidato no cree necesario adoptar nuevas medidas después de que la prima de riesgo haya alcanzado en España sus cotas más altas, superando los 400 puntos. Recordó que en Europa «existe cierta desaceleración, que en España sería más pequeña», y dijo que las medidas acordadas hasta ahora y las que aprobará el Consejo de Ministros el 19 de agosto son suficientes para lograr los tres objetivos citados.
Rubalcaba no quiso opinar sobre las medidas que el jueves acordó el Banco Central Europeo. En su opinión, los líderes políticos y los gobernantes no deben comentar las decisiones que adopta el BCE desde su «autonomía».
Poco antes de que Rubalcaba hiciera esas declaraciones a los periodistas en Soria, la Unión Europea demostraba que no le valen medias tintas y que sigue atando en corto a España. Confía en las reformas que ha aprobado Madrid, pero al tiempo no abandona el estrecho marcaje con que vigila al Gobierno español y le pide que pise el acelerador para terminarlas cuanto antes.
«La aplicación contundente de las reformas resulta primordial […] crucial y crítica», aseguró el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Olli Rehn. Con este tirón de orejas puso negro sobre blanco los recelos que Bruselas esconde todavía hacia la economía española. La UE emplazó al Ejecutivo a ultimar las reformas del sector financiero, sobre todo en las cajas y el mercado laboral.
Además, Bruselas recordó a Zapatero que continúa preocupada, y mucho, porque España no cuenta con un techo de gasto para contener la sangría de las cuentas autonómicas. «Los planes de consolidación fiscal deben aplicarse de manera estricta, principalmente a nivel regional», advirtió Rehn. Pero, al menos, reconoció que nuestro país progresa adecuadamente para reconducir el déficit y dejarlo en el 6% al fin de 2011, pese a que el Ejecutivo comunitario prevé que quedará en el 6,3%.
Por eso, el máximo responsable comunitario de Asuntos Económicos subrayó que «sólo en caso de que España se aleje de los objetivos» sería necesaria una acción «firme y rápida» para atajar esas desviaciones. Y, aún más importante, previó que Madrid no va a necesitar ningún rescate.
Rehn no concretó si pondría la mano en el fuego por la supervivencia de España sin asistencia exterior y solo ofreció su pronóstico basado en los fundamentos sólidos de la economía española. Unos principios que, según reiteró, convierten en «injustificado» el castigo que los mercados infligen a los bonos, dado que España dispone de unas bases financieras sólidas.
Para intentar suavizar la presión de los especuladores, anunció que el fondo de rescate temporal comenzará a operar a principios de septiembre. Dijo que «en semanas, no en meses», el mecanismo contará con la opción de comprar deuda en el mercado secundario, conceder créditos preventivos a socios en riesgo y financiar la recapitalización de entidades con préstamos a los Gobiernos.
En esa misma línea de actuar con rapidez contra los mercados, para calmar su apetito, se expresó José Manuel González-Páramo, el miembro español del Consejo del BCE. «Resulta urgentísimo actuar, hacerlo de manera decidida, pero sin pánico», dijo. «Porque el pánico siempre conduce a adoptar decisiones irracionales», añadió.
El banco emisor se encuentra en una encrucijada. Mientras su flanco duro, el alemán, se opuso a la reactivación del programa de compra de bonos, diversas fuentes avanzaron ayer que podría estar adquiriendo ya bonos españoles e italianos, según la agencia Reuters,
«Los operadores del mercado dicen que el BCE ha comenzado a preguntar por los precios de los bonos italianos», aseguraron las mismas fuentes. La institución podría iniciar la compra masiva de deuda del país transalpino el lunes, a la vista de que Roma ha hecho los deberes y adelantará todos los ajustes económicos previstos para 2014. Queda por ver, eso sí, en qué se traduce el recelo de ese núcleo germano reacio a la medida.
En medio de ese clima, Zapatero habló ayer por teléfono con el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, y con el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para analizar la evolución de la crisis financiera y el mercado de la deuda de los países del euro. Zapatero y Berlusconi consideran «poco comprensibles» las fuertes fluctuaciones y los movimientos especulativos de los mercados de la deuda soberana, según fuentes de La Moncloa.
Con Sarkozy coincidió en que es preciso aplicar cuanto antes los acuerdos que adoptó el Eurogrupo el pasado 21 de julio. Ambos reafirmaron su férrea defensa de la estabilidad de la zona euro. También ven necesaria la colaboración entre los distintos gobiernos de la UE y coordinar sus actuaciones
SORAYA MELGUIZO / Milán
Especial para EL MUNDO
06/08/2011
Italia reforma la Constitución para imponer el 'déficit 0' y deja sin vacaciones a los diputados
Presionado por Bruselas, el desplome de la Bolsa y la deuda, Italia anunció ayer que acelerará el paquete de medidas incluido en la reforma aprobada por el Parlamento en julio para alcanzar el equilibrio presupuestario en 2013, un año antes de lo previsto. Silvio Berlusconi, ha anunciado además la convocatoria con carácter urgente de un G7 de ministros de Finanzas en septiembre.
Berlusconi, acompañado por su ministro de Economía, Giulio Tremonti, anunció ayer en una rueda de prensa la inmediata puesta en marcha de algunas de las reformas previstas por el plan de austeridad aprobado por el Ejecutivo -que prevé recortes por valor de 79.000 millones de euros- para hacer frente a la crisis y calmar la inquietud de los mercados.
Entre ellas, modificar la Constitución para establecer un año antes el déficit cero (es decir, que el Estado no pueda por ley gastar más de lo que ingresa). También la reforma del mercado laboral y la liberalización del mercado empresarial. O sea, «la liberalización de todo, excepto lo que está prohibido por la ley», dijo el primer ministro italiano.
Empujados por el tirón de orejas que el comisario europeo para Asuntos Económicos, Olli Rehn, dio ayer al Gobierno italiano instando al país a «acelerar» las reformas lo antes posible, el Ejecutivo de Silvio Berlusconi ha decidido no dejar para septiembre los ajustes. Podría ser demasiado tarde, según la opinión compartida por la mayoría de los analistas financieros. «Italia ha tomado medidas para asegurar el equilibrio presupuestario en 2014» pero es necesario implementar estas medidas «a toda velocidad», dijo Rehn en rueda de prensa desde Bruselas. «La prioridad es acelerar las reformas estructurales necesarias para relanzar el crecimiento económico».
El ministro de Finanzas italiano defendió su plan de ajuste asegurando que no es necesario «cambiar nada», porque se trata de una reforma «correcta y apropiada». Lo único que hay que hacer es «anticipar los tiempos, dado que en un mes ha sido como si hubiese cambiado el mundo». «La estructura de nuestro plan de ajuste ha sido considerada absolutamente positiva, pero la situación aconseja una aceleración de las medidas», añadió el primer ministro italiano.
La primera ha sido la de convocar para la próxima semana una comisión en la Cámara de los Diputados, de forma que se puedan comenzar a poner en marcha algunas de las medidas elaboradas por el Ejecutivo para intentar dar una señal concreta contra la crisis. El presidente de la Cámara, Gianfranco Fini, había alertado estas últimas semanas de la necesidad de actuar de forma urgente y no esperar hasta después del verano. Al igual que los sindicatos y la patronal que, tras la reunión el pasado miércoles con el primer ministro italiano, lamentaron que los acuerdos alcanzados no fueran puestos en marcha de forma inmediata.
Por otra parte, Silvio Berlusconi ha acordado con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, una reunión urgente del G7 con los ministros de Economía de estos países que está previsto se celebre en Marsella los próximos día 9 y 10 de septiembre.
Los mercados internacionales siguen sin dar tregua al país transalpino y ayer se volvió a repetir una tensa jornada en Piazza Affari. La prima de riesgo italiana marcó un nuevo récord al alcanzar los 406 puntos básicos. Señal de que los mercados necesitan propuestas concretas y rápidas para volver a confiar en la economía italiana.
Umberto Bossi, ministro de Reformas Institucionales y líder de la Liga Norte, aseguró anoche que el Banco Central Europeo comenzará a comprar deuda italiana a partir del próximo lunes, tras el compromiso del Ejecutivo de Berlusconi de acelerar las reformas necesarias para reducir su abultado déficit, según informa AFP. Sin embargo, la institución monetaria europea rechazó realizar cualquier comentario al respecto a la agencia de noticias
P&R
PABLO PARDO/ Miami
Especial para El Mundo
06/08/2011
La amenaza de doble recesión
¿Qué es una recesión? Depende. Como en casi todo, los economistas no se ponen de acuerdo. Tradicionalmente, una recesión es una caída del PIB durante al menos dos trimestres consecutivos. Pero la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, según sus siglas en inglés), que es el organismo privado que certifica las recesiones y las expansiones en EEUU, utiliza una amplia batería de indicadores para determinar cuándo un país se expande y cuándo no. En último término, como señalaba ayer la revista Slate, «una recesión es como la pornografía: sabes lo que es cuando la ves».
Así que, si no está claro ni siquiera lo que es una recesión, ¿cómo es posible vaticinar una? Un ejemplo: el doctor catástrofe de la Universidad de Nueva York, Nourile Roubini, ha elevado en la última semana del 15% al 30% primero, y luego al 40%, las posibilidades de que Estados Unidos caiga en una recesión. Semejante ritmo de cambio en las previsiones exactamente en siete días acaso debería cuestionar la credibilidad de Roubini, pero parece más bien todo lo contrario: sólo le ha dado titulares cada vez más grandes. Así que aquí van algunas ideas para tratar de aclarar las ideas.
¿Está el mercado descontando una recesión?
Sí… hasta que se demuestre lo contrario. Como dice Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo, «el mercado ha predicho 10 de las últimas tres recesiones». En otras palabras: el mercado sobrerreacciona. Y ahora está en una fase histérica. Hace seis meses muchos expertos predecían, por ejemplo, un precio del petróleo a 150 dólares dentro de un año. Ayer, el barril estaba a 86 dólares (el West Texas Intermediate, de referencia en EEUU) o a 117 (el Brent, que se usa en Europa), ante la perspectiva de que EEUU entre en recesión y la UE se frene drásticamente.
Eso también se combina con una huida hacia la calidad, que también sigue otra máxima de Buffett: «Compra sólo activos que te gustaría tener si cerraran el mercado durante 10 años». O sea, títulos que siempre mantengan valor aunque no puedas venderlos. Y ahí, los activos más seguros de todos, por definición -los bonos del Tesoro de EEUU-, están más demandados que nunca. De hecho, EEUU paga por su deuda los intereses más bajos desde la década de los 50 del siglo pasado.
¿Los datos de la economía real confirman esa impresión?
Confirman, al menos, que existe una seria desaceleración de las grandes economías. Tomemos el paro de EEUU: el dato de ayer fue relativamente bueno. Pero una creación de empleo de 117.000 personas es menos de la mitad de los que se incorporan al mercado laboral cada mes. ¿Cómo es posible, entonces, que la tasa de paro haya caído? Por la sencilla razón de que cada vez más gente ha dejado de buscar trabajo. La población activa de Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo desde los años 60, cuando las mujeres estaban empezando a incorporarse al mercado laboral.
¿Qué pueden hacer las autoridades económicas?
Poco o nada. En EEUU, el vicepresidente de la Reserva Federal, Donald Kohn, ha vuelto a plantear la posibilidad de una masiva expansión monetaria, la llamada relajación cuantitativa (QE, en inglés), que supone en la práctica inyectar dinero en la economía. El problema es que la última ronda de esa política, que acabó el 30 de junio, tuvo un resultado mediocre en materia de crecimiento, y afectó a los precios al alza. Más QE podría lograr sólo un crecimiento moderado, pero a cambio disparar los precios. El BCE tiene más margen para llevar a cabo políticas heterodoxas de ese estilo, pero choca con la oposición de Alemania. En cuanto a aumentar el gasto público, el único país que puede hacerlo, Estados Unidos -porque cuenta con el dólar, que es la moneda de reserva, así que nadie va a dejar de comprar sus bonos- no tiene la voluntad política para ello. Los políticos del Partido Demócrata lo quieren, como dejó ayer claro una vez más Austan Goolsbee, el ex máximo asesor económico de Obama, pero la propia jefa de ese partido en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha reconocido que la oposición republicana lo hace políticamente inviable. EEUU se dirige a un crecimiento cero del gasto público este año y a una moderada reducción de éste en los próximos años.
¿Cómo afecta la situación a otros países?
Ahora mismo, la situación en Europa es muy delicada. No sólo en los países rescatados (Grecia, Irlanda y Portugal), ni en los que están más amenazados (como España e Italia, que en los últimos días han estado en el ojo del huracán -Italia anunció ayer incluso una reforma de la Constitución para equilibrar las cuentas-), sino en los demás. Pese al sólido crecimiento de la economía alemana en el inicio del año, el sector industrial también se está frenando. Y la nueva crisis mediterránea va tener impacto en el motor del Viejo Continente. En Francia, la prima de riesgo está subiendo hasta niveles preocupantes, y Bélgica preocupa a los inversores. E incluso hay miedo a las presiones inflacionistas en China.
Los países emergentes nos salvaron en 2008 y 2009. ¿Volverán a hacerlo en 2011? ?
Tampoco está nada claro. La relajación cuantitiativa creó inflación en las materias primas, lo que a su vez provocó la apreciación de las divisas de algunos de esos países, que son exportadores de esos productos. Al mismo tiempo, muchos de eso mercados tienen burbujas en activos inmobiliarios (el caso de China), expansión excesiva del crédito (en Brasil), problemas inflacionarios (China, de nuevo) y escasa transparencia de sus cuentas públicas (una vez más, China). No está claro que estén en condiciones de seguir siendo el baluarte de la economía mundial
Las promesas de Berlusconi
>Italia pretende equilibrar el presupuesto para 2013, un año antes de lo que había establecido previamente. Este objetivo será incluido además en la Constitución.
>Se acelerará la reforma fiscal, con un plan de austeridad de 79.000 millones de euros. Hasta ahora el objetivo era realizar la mayor parte de sus recortes en 2013 y 2014.
>Promete una liberalización del mercado empresarial, que será «la madre de todas las liberalizaciones» y que incluirá grandes cambios en el mercado laboral
CARMEN LLORENTE / Madrid
06/08/2011
La intervención del BCE evita un nuevo récord de la prima de riesgo
Los operadores de Bolsa constatan la compra masiva de bonos españoles / El Ibex cae un 10% en cinco días y se pierden 34.000 millones de euros de capitalización
Por segundo día consecutivo, el Banco Central Europeo (BCE) se vio obligado a intervenir en los convulsionados mercados de deuda. Sin embargo, si el jueves la compras se dirigieron a los bonos portugueses e irlandeses, ayer la mano interventora del organismo presidido por Jean-Claude Trichet se dejó notar en Italia y España, centros de la nueva oleada de turbulencias que sacuden desde hace varias semanas.
«El BCE se ha lanzado a comprar deuda española e italiana aproximadamente a las 9.15 horas, después de que nuestra prima de riesgo haya coronado un nuevo máximo», explicaba ayer Alberto Roldán, director de Análisis de Inverseguros.
La jornada del viernes comenzó con nuevos ataques contra la deuda española, que auparon el diferencial de tipos con Alemania -ratio que mide el riesgo país- hasta los 417 puntos básicos. Sin embargo, poco después de lograr esta marca, emprendió una corrección, impulsada, según aseguraron varios operadores de renta fija a EL MUNDO, por órdenes compradoras que apuntaban directamente al BCE.
Pese a que el organismo monetario europeo no confirmó su intervención, las voces que alertaron de su presencia lograron salvar al mercado de deuda español de lo que hubiera sido otra jornada trágica. La prima de riesgo española cerró la sesión en 370,87 puntos básicos, por debajo de la de Italia por primera vez desde mayo de 2010, cuando despuntó el contagio de la crisis de la deuda griega.
El mercado de deuda del vecino país mediterráneo comenzó la sesión con una nueva sacudida inversora, que llevó la prima de riesgo a conquistar una nueva cima en 406 puntos. Los rumores de intervención del BCE frenaron su ascenso y, al final de la jornada, el diferencial de tipos con Alemania quedó en 373 puntos.
Pese a la mejora final, los mercados de deuda cerraban ayer una semana negra, en la que los ataques especulativos se han sucedido día tras día. En el caso español, la prima de riesgo ha concluido con un incremento de 8%. Mucho peor es el balance en Italia, donde el riesgo país se ha disparado un 17,24%, al elevarse el interés que los inversores exigen a los bonos a 10 años hasta el 6,08%, nivel que como en el caso español -el bono cerró a 6,05%- hace sonar las alarmas de rescate financiero en ambos países.
Contagiadas por la nueva oleada de turbulencias en los mercados de deuda y los temores de recesión económica en EEUU, todas las bolsas europeas, sin excepción, cerraron ayer una semana de infarto, que en el caso español se salda con una pérdida del 10% -9,95%, en concreto-.
El Ibex 35 ha sufrido la peor caída semanal desde mayo de 2010, retrocediendo hasta los 8.671, 20 puntos. Desde el máximo anual, conseguido en febrero pasado, el principal indicador bursátil se deja ya un 22,3%.
En esta semana de infierno, la bolsa española ha perdido más de 34.000 millones de euros de capitalización, en un desplome que ha pillado a todos los valores sin excepción, aunque, una vez más, ha estado liderado por el sector bancario. El Santander se ha derrumbado en las cinco últimas jornadas un 12%; BBVA y Banesto, un 11,7%; Popular, un 9,77% y Bankinter, un 8,39%.
Pero aunque la caída financiera ha sido más visible, debido a su gran peso en el mercado, el derrumbe ha sido aún mayor en muchos otros valores del mercado. NH Hoteles se ha hundido un 21,5%; Sniace, un 20,5%; Sol Meliá y Arcelor, Técnicas Reunidas y Solaria, un 18%; Telecinco, Gamesa y Abengoa, un 15%.
También ha sido una semana nefasta para el resto de las plazas europeas, que en el caso de la Bolsa de Milán se salda con un desplome del 13%; Fráncfort no se queda muy atrás y cede un 12,8%; mientras que Londres y París bajan en torno al 10%.
Afortunadamente, la Bolsa de Nueva York, tras el desplome de más del 4% que sufrió el jueves, ayer rebotaba cerca de un 1%, animada por un dato de empleo mejor del esperado. Sin embargo, Wall Street cerró ayer también una semana difícil de olvidar, en la que ha perdido el nivel psicológico de los 12.000 puntos y que arroja un saldo negativo del 5%.
Pero lo peor, es que pese a este depresivo balance, los analistas temen que el desplome prosiga durante los próximos días. «Todo indica que Bruselas sigue sin poder controlar las turbulencias en los mercados de deuda y, pese a que ayer Wall Street rebotó, persiste el miedo a una recesión económica en EEUU y global», afirmaba ayer un broker de un banco español
DANIEL VIAÑA / Madrid
06/08/2011
La economía, al borde del estancamiento
Creció un 0,2% en el segundo trimestre, una décima menos que en el anterior
El Banco de España publicó ayer en su boletín económico que el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 0,2% en el segundo trimestre del año, lo que supone una décima menos que el 0,3% del primer trimestre y deja la evolución anual en el 0,5%. En términos interanuales, el crecimiento fue del 0,7%, dato también inferior al 0,8% que se registró en los tres primeros meses de este año.
Los principales factores que explican esta ralentización del crecimiento fueron la «notable atonía» del consumo familiar y la limitada inversión empresarial, tal y como remarca la entidad gobernada por Miguel Ángel Fernández Ordóñez.
En el caso del gasto de las familias, éste se vio afectado por las restricciones en la concesión de créditos de las entidades bancarias, situación que se viene agudizando durante las últimas semanas como consecuencia de las limitaciones que genera la alta prima de riesgo de España. Un segundo actor en la mencionada reducción en el consumo es la alta inflación, que aunque bajó en el último mes hasta el 3,1%, sigue siendo elevada para una situación económica como la actual.
Por su parte, las menores inversiones empresariales provocaron que el sector industrial -y en menor medida el de la construcción- sufriera un retroceso durante los últimos tres meses. La falta de confianza de los empresarios hizo que la industria rompiera la tendencia positiva que venía marcando durante los últimos meses de 2010 y los primeros de 2011, algo que ni siquiera la mejora registrada en las exportaciones pudo contrarrestar.
El único sector de la economía que se salvó fue el de los servicios, que mejoró gracias a la campaña de verano. Mostró unas mejores cifras en el número de turistas que visitan España y en las pernoctaciones hoteleras en comparación con el año pasado. Sin embargo, la menor capacidad económica para viajar del turista español lastró los datos y se crearon menos empleos. Según los datos del paro registrado conocidos esta semana, los servicios crearon hasta julio 16.000 empleos menos que en 2010.
Por último, y haciendo referencia a la evolución interanual del PIB, el retroceso que experimentó el consumo en el segundo trimestre se debe a la subida del IVA que el Gobierno llevó a cabo en julio de 2010. Ante un encarecimiento inminente de los productos, la familias decidieron adelantar sus compras, lo que provocó unos índices de consumo anormalmente altos. Este año, sin ese efecto, la recesión se ha dejado notar, por ejemplo, en las matriculaciones de vehículos particulares, que se redujeron en un 35% con respecto al mismo periodo del año pasado.
En este contexto, parece complicado que la economía consiga crecer un 1,3% del PIB, tal y como previó el Gobierno. Sin embargo, la vicepresidenta económica Elena Salgado, aseguró ayer que el Ejecutivo no piensa modificar su previsión, ya que espera que la tensión en los mercados sea «temporal y dure poco tiempo». Para ello, según la propia Salgado (y el Banco de España) será clave la determinación con las que los Parlamentos europeos llevan a cabo las medidas que el pasado 21 de julio pactó el Eurogrupo
PABLO RODRÍGUEZ SUANZES / Madrid
06/08/2011
Standard & Poor's rebaja la deuda de EEUU a 'AA+'
Es «pesimista» y amenaza con más recortes si no se toman medidas contra el déficit
Anoche, la agencia de rating Standard & Poor's rebajó, por primera vez en su historia, la calificación crediticia de Estados Unidos, que pasa a partir de ahora de AAA a AA+ con perspectiva negativa.
De esta manera, la crisis de deuda se traslada al otro lado del Atlántico y golpea de lleno a la primera economía del planeta. La rebaja llega justo después de la polémica de las últimas semanas sobre el aumento del techo de gasto, una discusión que ha concentrado la atención de los mercados por el enorme impacto que habría tenido en la economía mundial una suspensión de pagos en Washington.
Demócratas y republicanos alcanzaron hace unos días un acuerdo de última hora para evitar la tragedia, pero la tensión generada ha llevado a S&P a cumplir la amenaza que adelantó el pasado 18 de julio.
Entonces, la agencia puso en vigilancia especial (creditwatch) la deuda estadounidense, y advirtió de una rebaja inminente si los políticos no cerraban un acuerdo satisfactorio para aliviar la presión en las cuentas públicas a medio plazo. Y, a su juicio, no se ha logrado: «La decisión refleja nuestra opinión de que el plan de consolidación fiscal que el Congreso y la Administración [Obama] ha acordado recientemente no está a la altura de lo que es necesario para estabilizar la dinámica a medio plazo de la deuda», explica.
A lo largo de la jornada de ayer, S&P informó a la Casa Blanca de su decisión y le hizo llegar su informe. Los técnicos del Gobierno estudiaron los datos y encontraron graves imprecisiones (por más de dos billones de dólares ) en las proyecciones del déficit realizadas por la agencia. S&P admitió el error «matemático», pero poco después, con los mercados ya cerrados, siguió adelante y confirmó la rebaja.
La agencia se declara «pesimista» y señala que Estados Unidos debe aprobar medidas para reducir el déficit público en cuatro billones de dólares en la próxima década (el doble de lo previsto en el plan que recibió el visto del Congreso esta semana), y ha hecho saber que cualquier cantidad inferior sería insuficiente.
Además, advierte de que «la perspectiva de la calificación a largo plazo es negativa» y de que podría volver «a bajar la calificación a largo plazo a AA en los próximos dos años si la reducción en el gasto es menor de lo acordado, si suben los tipos de interés o se registran nuevas presiones fiscales» que afecten a la «trayectoria de la deuda» en el cálculo actual.
Hace unas semanas, Moody's, calificadora norteamericana también, puso en perspectiva negativa el crédito norteamericano, y con él el de miles de productos secundarios que pueden elevar sustancialmente el coste de financiación del país en un momento especialmente delicado. Pero tanto ella como Ficht han señalado que no tienen previstas rebajas.
S&P refleja de esta forma sus dudas sobre la economía norteamericana, pero también -como ha ocurrido en el seno de la UE- sobre un sistema político muy deteriorado. «La eficacia, la estabilidad y la previsibilidad de la formulación de políticas y de las instituciones se han debilitado en un momento de constantes retos, económicos y fiscales, en un grado mayor de lo previsto cuando se asignó una perspectiva negativa a la calificación el 18 de abril de 2011», afirma en un comunicado. La agencia critica la negativa intransigente de los republicanos a subir impuestos, pero tampoco confía en que Obama elimine el año próximo los recortes de impuestos aprobados por Bush, que expiraron hace unos meses y renovó temporalmente.
La deuda estadounidense se sitúa ahora mismo en más de 14,5 billones de dólares, el 97% del Producto Interior Bruto. Una cantidad mayor que la española (un 60%), pero por debajo de la italiana (120%), los dos países con más problemas en la eurozona en estos momentos.
Tras el recorte, la deuda estadounidense tiene una calificación peor que su equivalente en Alemania o Francia, que, según señalan los analistas, podría ser la siguiente
RICARD GONZÁLEZ / Washington
Especial para EL MUNDO
06/08/2011
El Pentágono se aprieta el cinturón
El secretario de Defensa advierte que los recortes pueden poner en peligro la seguridad
Por primera vez en más de una década, al Pentágono le va a tocar ajustarse el cinturón como consecuencia de las estrecheces económicas del Gobierno de EEUU, que debe lidiar a la vez con una elevada taso de paro y de endeudamiento.
En el acuerdo para elevar el tope legal de deuda del pasado martes se recoge un recorte en el presupuesto de Defensa de unos 275.000 millones de euros durante la próxima década, una cifra que incluso podría llegar a ascender a 700.000 millones en los próximos meses.
Pocas horas después de la firma del acuerdo, el jefe del Pentágono, Leon Panetta, advirtió de los riesgos de una rebaja tan drástica. «Esto podría provocar una ronda de peligrosos recortes en todos los niveles, que podrían hacer un verdadero daño a nuestra seguridad, a nuestras tropas, a nuestras familias y a nuestra capacidad de proteger a la nación», afirmó Panetta en una carta dirigida a los empleados del Departamento y que fue colgada en la página web del Pentágono.
Consciente de las dificultades económicas que atraviesa el país, el secretario de Defensa aseguró que los recortes de 275.000 millones «están en línea» con lo que los líderes civiles y militares habían anticipado. «Creo que podemos llevar a cabo estas reducciones mientras mantenemos la excelencia de nuestro ejército», afirmó. Sin embargo, Panetta fue muy contundente sobre la posibilidad de doblar esa cifra, una opción que calificó de «completamente inaceptable».
Según los términos del acuerdo pactado entre los líderes de los dos grandes partidos, en las próximas semanas se creará una supercomisión encargada de realizar una propuesta para rebajar entre 800.000 millones y un billón de euros adicionales la deuda prevista hasta el año 2021. Si esta supercomisión, formado por seis demócratas y seis republicanos, fuera incapaz de consensuar un plan, se activarían de forma automática unos recortes que, en el caso del Pentágono, podrían ascender a entre 275.000 y 410.000 millones de euros extra.
En su carta, Panetta, que asumió su cargo el pasado 1 de julio después de haber dirigido la CIA durante dos años y medio, insta a los legisladores a realizar un tijeretazo en otros apartados del gasto del Gobierno federal. «Espero que no hagan nuevos recortes en Defensa, porque nosotros ya hemos recibido muchos. Éste continúa siendo un mundo peligroso», advirtió. El llamado «complejo militar-industrial», que cuenta con un poderoso lobby en Washington, ha sido capaz de aislar el Pentágono de los apuros presupuestarios que han experimentado otros departamentos.
De hecho, Defensa se financia con una ley propia, diferente de la ley de presupuestos generales, y ni republicanos ni demócratas se han atrevido a enfrentarse a esta vaca sagrada. Gracias al impacto de los ataques del 11-S, el ejército vio cómo sus recursos se multiplicaban durante la última década, mientras otros departamentos debían estrecharse el cinturón. Según datos del SIPRI, un prestigioso think-thank sueco, el presupuesto de EEUU en Defensa rozó este año los 500.000 millones de euros, lo que significa que prácticamente se ha doblado desde 2001, una factura que ya supone el 20% del gasto público.
«Argumentar que los recortes de esta magnitud están libres de riesgos no casa con la realidad. No deberíamos enviar una señal a China o a Irán de que estamos dilapidando nuestro dominio tecnológico en asuntos militares», sostiene Michael O'Hanlon, analista de la Brookings Institution. Actualmente, el gasto en Defensa de EEUU representa el 42% del total del mundo entero.
OORBYT.es
>R. González analiza el recorte en el presupuesto de EEUU