EDITORIALES: El peligro de un ministro que juega a ser un agitador contra el sistema

Rubalcaba arremete contra la banca y tolera que se impidan desahucios
07/07/2011
El peligro de un ministro que juega a ser un agitador contra el sistema
RUBALCABA arremetió ayer de nuevo con dureza contra la banca, que, según sus palabras, tiene «la responsabilidad» de haber concedido créditos a las familias «en condiciones extremas» y a sabiendas de que no los iban a poder devolver. El vicepresidente y ministro de Interior había criticado a los bancos en similares términos la semana pasada. Casi al mismo tiempo que echaba leña al fuego con estas oportunistas declaraciones, centenares de personas se concentraban en Madrid para impedir el desahucio de una familia en paro. Un portavoz del juzgado explicó que la acción no se había llevado a cabo «para evitar problemas de orden público». El hecho es que las Fuerzas de Seguridad que están bajo el mando del ministro no intervinieron y permitieron una vez más que un mandamiento
judicial no pudiera ser ejecutado. Anteayer, la Policía Nacional desistió de pedir la documentación a un inmigrante al ser rodeada por un centenar de manifestantes en Lavapiés. Todo indica que el ministro del Interior ha perdido el control de la calle desde que asegurara hace varios meses que «la Policía no está para crear problemas». Su filosofía antisistema de permitir motines populares contra los desahucios, asumible por cualquier agitador, contribuye a alentar a ciudadanos descontentos a apoderarse de la calle y burlar la ley. Pero resulta incongruente y muy peligroso que el jefe de las Fuerzas de Seguridad se suba a esta ola de demagogia que puede tener consecuencias incontrolables.Caos televisivo, otro fracaso de este Gobierno
LA DIMISIÓN presentada ayer por Alberto Oliart «con efecto inmediato e irrevocable» deja a RTVE sumida en una gravísima crisis de difícil solución. Apenas un año y medio después de su designación como presidente de la corporación, gracias a un acuerdo alcanzado directamente entre Zapatero y Rajoy, Oliart abandona el transatlántico público dejándolo a la deriva. Primero, porque la situación política -a tan solo unos meses de las elecciones generales- hace complicado que PSOE y PP alcancen un nuevo acuerdo, imprescindible para designar al sustituto. Y, segundo, porque a pesar de los ingentes fondos públicos empleados en su día para sanear el ente, acabar con su monumental deuda histórica y poner el contador a cero -no sin antes aprobar un escandaloso ERE que prejubiló a más de 4.000 trabajadores, muchos de ellos con poco más de 50 años-, hoy RTVE vuelve a ser una empresa deficitaria. El ejercicio de 2010 se cerró con pérdidas de más de 47 millones de euros y la corporación prevé acabar 2011 con otros 50 millones en rojo.La marcha de Oliart se debe, entre otras razones, a su hartazgo por la politización partidista que sigue dominando el Consejo de Admistración de RTVE, por más que repita que su decisión sólo obedece a motivos personales y de salud -tiene 83 años-. Pero su dimisión tan repentina es consecuencia del escándalo en el que se ha visto envuelto. Porque es poco estético que TVE haya contratado a una empresa en la que un hijo suyo es administrador único para dar servicios técnicos al programa La mañana de La 1. Y después de que Oliart fichara a su sobrina como directora de contenidos hace un año. En todo caso, le honra el gesto de zanjar la polémica con su renuncia.
Ahora bien, el caos y la crisis en RTVE no son una excepción en el panorama audiovisual español. Al contrario. En los últimos meses estamos asistiendo a un imparable proceso en el que se ha pasado de un gran pluralismo en el sector televisivo a un triste duopolio efectivo, en el que dos grupos -uno liderado por Telecinco y otro por Antena 3- controlan el 74% del mercado publicitario, estrangulando cualquier posibilidad de supervivencia de los pequeños canales. Máxime si se añade que las televisiones públicas autonómicas se reparten casi un 10% de la tarta publicitaria y que todo apunta a que Antena 3 absorberá en breve el 11,7% de los canales de La Sexta. ¿De qué sirve, pues, que la implantación de la TDT permita sintonizar decenas de cadenas, si éstas deben sobrevivir repartiéndose apenas el 4,5% restante? Obviamente, es imposible, haciendo inevitables cierres como el de CNN+. En nuestro caso, Veo7 ha tenido que dejar de emitir en su anterior formato.
Este duopolio no es sólo preocupante por cuanto atenta a la competencia empresarial real, hasta hacerla imposible. Lo es, sobre todo, porque ha mermado la pluralidad informativa y de contenidos. Y ello supone un rotundo fracaso de la política audiovisual del Gobierno. De hecho, incluso el nuevo modelo de financiación de RTVE que impulsó ha sido un fiasco. Porque la supresión de la publicidad no benefició a todos los operadores, sino que en la práctica sólo ha servido para enriquecer aún más a los dos grupos citados. Y la imposición de una tasa a los operadores privados para costear parte de la televisión pública está denunciada en los tribunales europeos, que previsiblemente la declararán ilegal. El marco regulador general ha supuesto la puntilla para los canales pequeños, con decisiones administrativas de la Comisión Nacional de la Competencia y de la Secretaría de Estado para las Telecomunicaciones, sencillamente escandalosas. Por ejemplo, Competencia abrió un procedimiento sancionador contra Veo7 y Antena 3 por un acuerdo de comercialización de publicidad conjunta y, sin embargo, autorizó sin problema la entrada en Digital+ de Telecinco y Telefónica, junto a la fusión -eufemismo de absorción- de la televisión de Mediaset con Cuatro.
El caos audiovisual será otra de las patatas calientes que el equipo de Zapatero dejará al próximo Gobierno, previsiblemente del PP. De momento, falta por ver cómo resuelven los miembros del Consejo de Administración de RTVE -con la mitad a falta de ser renovados desde hace un año- la designación de un sustituto temporal de Oliart entre uno de ellos. Y desde luego el peor escenario imaginable sería tener otra vez a un comisario político con plenos poderes sobre los telediarios, y en plena campaña. Rubalcaba se frotaría las manos.
El partido sigue sin condenar a ETA
07/07/2011
Bildu es lo mismo que Bateragune
LA NEGATIVA de Bildu a votar en Ermua una moción que pedía la condena de los asesinatos de ETA es una prueba más de qué mano mueve los hilos en esa coalición. Los radicales no han dudado en desentenderse de la iniciativa en un municipio que es símbolo de la lucha contra el terrorismo. Lo paradójico es que el mismo día en que Bildu reincidía en su desafío -gracias a la incomprensible cobertura que le dio el Constitucional con la aquiescencia del Gobierno-, el fiscal pedía 10 años de cárcel para Otegi por intentar reconstruir Batasuna «en conexión con ETA» a través de Bateragune. A estas alturas se ve claro que Batasuna, Bateragune, Sortu y Bildu son lo mismo. La conclusión es evidente: si los promotores de Bateragune merecen 10 años de cárcel, ¿qué hay que hacer con los de Bildu?07/07/2011
Madrid 2020 debe ser activada
El Mundo en dos minutos
La dimisión de Oliart y el imperio del duopolio






La Junta de Andalucía vendió a Bogaris por 2 millones de euros el solar donde esta empresa construyó un edificio que la misma Administración le alquiló después por 9,5 millones de euros, a razón de 2,38 millones anuales.







