
El Gobierno aprobó ayer limitar a 110 kilómetros por hora la velocidad en autopistas y autovías para ahorrar en la factura del petróleo. Una medida que, según el vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba, tendrá como consecuencia el recorte de prácticamente un 15% en el consumo de gasolina y gasóleos.
Tal cálculo ha colocado la sonrisa en la cara de los técnicos en motores de combustión, que sitúan el ahorro real en torno al 3% o, como máximo, en un 4%. Para empezar, esta limitación de velocidad afectará tan sólo a los turismos y carecerá de efecto sobre los camiones y autobuses, que consumen buena parte del total que se atribuye al transporte por carretera. Además, el nuevo límite sólo se aplicará en vías que, aunque soportan gran parte de la intensidad del tráfico, no absorben más que un 60% del total que se registra en España. Sigue en página 4
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Sin embargo, pese a todos estos datos técnicos, según los cálculos del Gobierno, con la bajada de 10 kilómetros por hora en la velocidad máxima en autovías y autopistas se conseguiría ahorrar en un año en torno a 1.400 millones de euros a los precios actuales del crudo. O, lo que es lo mismo, se ahorrarán en un año 18 millones de barriles de petróleo que no habrá que importar del exterior porque no se consumirán.
Para compensar los efectos negativos de esta medida -y la subida de los carburantes- en la movilidad de los ciudadanos, igualmente se han anunciado reducciones del 5% en los precios de los billetes y abonos de los trenes de cercanías y de distancias medias.
Estas nuevas tarifas de Renfe entrarán en vigor el próximo día 7 de marzo, al mismo tiempo que la limitación de la velocidad a 110 kilómetros por hora.
Por otra parte, admitiendo que en los coches con motor diésel la reducción de la velocidad tendrá menos importancia, se ha decido también elevar al 7% el contenido de biocombustibles en el gasóleo.
El vicepresidente primero confirmó que tanto la bajada de la velocidad en autovías y autopistas como las rebajas en el precio de los billetes de Renfe son «temporales y transitorias». Pero, en España, sobre a la transitoriedad de medidas como ésta existe un mal precedente. Los primeros límites de velocidad que -también de forma provisional- se impusieron en 1973 para reducir el consumo de petróleo durante la crisis de suministro que se produjo tras la guerra del Yom Kipur, jamás se quitaron.
Lo que permanecerá será el contenido de un 7% de biocarburantes por cada litro de carburante. Esto es algo que se estaba haciendo en España desde hace algún tiempo con el objetivo de cumplir la normativa europea que indica que se debería llegar a un 15% de utilización en los biocombustibles.
El problema es que en un país con un parque tan viejo como el de España, hay motores que no aceptarán que se superen ciertos límites de estos carburantes ecológicos que reaparecen con fuerza cuando el precio del petróleo sube y desaparecen cuando baja. De cualquier forma, será el ministro de Industria, Miguel Sebastián, quien tenga que reglamentar ulteriormente al respecto.
La introducción de más biocombustibles permitirá evitar la compra de dos millones de barriles de petróleo, lo que supone un ahorro de 160 millones de euros, según explicó Rubalcaba.
Éste lanzó un mensaje para tranquilizar a los ciudadanos, al afirmar que no hay riesgo para el suministro de petróleo en España por la crisis libia. Consideró que la situación de altos precios del crudo no entorpecerá el tímido proceso de recuperación económica iniciado en nuestro país.
Desde el sector del automóvil se ha contemplado la medida con escepticismo. Los vehículos más modernos, equipados con cajas de cambio de seis, siete y hasta ocho velocidades, están puestos a punto para lograr su máxima eficiencia a velocidades más altas, acordes con los límites de velocidad máxima, de 130 kilómetros por hora, generalizados en Europa. En esas condiciones, insisten en que el ahorro real de la medida estará entre el 3% y el 4%.
Y no se ha valorado que los vehículos de transporte, que consumen un 30% del total que se atribuye al automóvil, no ahorrarán nada. De la misma manera, dado que las carreteras nacionales, comarcales y locales, así como el tráfico urbano no se verá afectado, hay un 40% del tráfico que quedará libre de la posible reducción del consumo.
Desde Anfac, la asociación de fabricantes, se recuerda que desde hace algún tiempo insisten en que es posible un ahorro en el consumo de combustible de los automóviles, pero a partir de una mejor regulación del tráfico para evitar retenciones y atascos, así como de propiciar una forma diferente de conducir en los ciudadanos.
El Gobierno tampoco ha valorado el coste de adecuar la señalización de velocidad a la nueva norma, algo que además es imposible en el curso de una sola semana hasta que el lunes día 7 de marzo entre en vigor. Desde el Ministerio de Fomento se ha adelantado la cifra de 250.000 euros como posible coste de las pegatinas con el límite de 110 que se colocarán encima de las señales de 120 y que, posteriormente, serán retiradas.
Por cierto que, dado que la medida es provisional, se ha decidido que sólo se perderán puntos del carné de conducir cuando se sobrepasen los márgenes actualmente previstos. Sin embargo, si habrá multa económica para quien no respete los 110 kilómetros por hora.
No todos rechazan la decisión del Gobierno de bajar la velocidad máxima en autovías y autopistas. Ecologistas y asociaciones de víctimas del tráfico han aplaudido la medida y piden que se mantenga incluso aunque el precio del barril de petróleo llegue a bajar. Los primeros sostienen que la máxima eficacia en el consumo la consigue un automóvil rodando a unos 90 kilómetros por hora. Las segundas, porque dicen que se gana en seguridad. Aunque no sea ése el objetivo de la medida.
OORBYT.es
>Vea hoy el Diario de la crisis: John Müller analiza el ahorro que busca el Gobierno con la reducción de la velocidad máxima en las autopistas y autovías.
De bombillas, corbatas y coches
Incentivar el ahorro de la energía ha sido una de las políticas más empleadas por el Ministerio de Industria para explicar a los ciudadanos la necesidad de que cambien de hábitos: desde prescindir de la corbata en verano con el objetivo de no abusar del aire acondicionado, a regalar bombillas de bajo consumo para evitar 'facturones' de luz. El problema es que, en este caso, hacer caso omiso de la recomendación de Industria será penalizado con una multa mínima de 100 euros, que es la sanción prevista por exceder el límite de velocidad. Las nuevas multas por despilfarrar combustible serán competencia de la Dirección General de Tráfico, que ya tiene previsto introducir cambios en el Reglamento General de Conductores para justificar reducciones en los límites de velocidad por este tipo de circunstancias. Será un epígrafe en el capítulo de ingresos de la DGT, cuyo presupuesto se ha visto mermado en los últimos años por el descenso del tráfico en las carreteras.
P&R
C. URRUTIA / B. MONTAÑO / Madrid
...Y ahora la DGT también multará por gastar más gasolina
El plan anunciado ayer por el Gobierno para recortar el gasto de combustible en carretera sorprendió a automovilistas, fabricantes de señales de tráfico, fabricantes de coches, de navegadores..., pero sobre todo a la Dirección General de Tráfico (DGT), que la semana que viene tendrá que introducir numerosos cambios en el Reglamento General de Circulación.
¿Dónde se aplicará la reducción de límites máximos de velocidad?
En autopistas y autovías los automóviles deberán circular a 110 km/h como máximo. El vicepresidente no explicó si la reducción será lineal en estas vías para el resto de vehículos, ya que los camiones, por ejemplo, sólo pueden circular a un máximo de 90 km/h en autopistas y los autobuses a 100 km/h.
Si es una medida para ahorrar energía, ¿por qué se multará a partir de 110 km/h?
Señalizar un nuevo límite obliga a hacerlo respetar, aunque no esté claro que así se consiga una mayor reducción de accidentes. De hecho, el Gobierno indicó ayer que el objetivo de su medida no tiene que ver con la seguridad vial. Sin embargo, afectará de lleno a esta materia: la semana que viene la DGT tendrá, entre otros muchos deberes, que recalibrar sus radares.
¿Cuál será la velocidad a la que saltarán los radares?
Con la limitación actual, disparan la foto a 138 km/h, según reconoció recientemente la DGT. La diferencia con el límite marcado en la señal se explica por el margen de error aplicado a los aparatos. Con los nuevos límites, la velocidad a la que saltará el radar será 127 km/h, según fuentes consultadas.
¿A partir de qué velocidad se computará la pérdida de puntos: 110 km/h o 120 km/h?
Las explicaciones dadas ayer por el vicepresidente fueron del todo insuficientes, porque indicó que las sanciones por exceder los 110 km/h «estarán al margen del carné por puntos». ¿Significa esto que habrá unas nuevas multas de tráfico por gastar demasiado combustible? No está claro aún. Probablemente Rubalcaba quiso decir que el exceso a partir del cual se perderán dos puntos con una sanción de 300 euros seguirá siendo de 20 km/h sobre el límite de 120 km/h, pero la DGT no ha aclarado nada al respecto, con lo que cabría la posibilidad de perder seis puntos con dos meses de suspensión y 600 euros de multa por circular a 180 km/h.
¿Y las penas de cárcel?
El Código Penal para delitos contra la seguridad vial se aplicará sobre los nuevos límites, de manera que un conductor tendrá que sentarse delante del juez y enfrentarse a penas de cárcel a partir de 190 km/h en lugar de 200 km/h, como hasta ahora.
¿Es reducir la velocidad la mejor manera de ahorrar combustible?
La forma más eficiente de economizar carburante para los conductores es circular con marchas largas con el motor a bajas revoluciones, mantener una buena presión en los neumáticos y controlar el uso del aire acondicionado. De todos modos, limitar la velocidad es sólo una parte del problema. Rejuvenecer el parque -hay más de 10 millones de coches que superan los 10 años de antigüedad- sería otra.
¿Es fácil y viable introducir más biocombustibles en las gasolinas?
No. Hay que relanzar la actividad de los productores de bioetanol, para las gasolinas, y de biodiésel, para el gasóleo, que ahora tienen plantas cerradas o con baja actividad. Hay también un problema operativo y de transporte. La Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) tendrá que habilitar más espacio en sus depósitos y camiones cisterna para distribuir más combustibles verdes.
¿Por qué el Gobierno, para aprovechar el esfuerzo, no da el salto al 15% 'verde' de media en la UE?
Se pasa del 5,8% fijado ahora por ley al 7%, un salto pequeño que no compensa todo el cambio logístico e industrial. Para ello, el Ejecutivo debería haber aprovechado el esfuerzo que harán los productores, CLH, las petroleras y las gasolineras para llegar a los niveles medios en Europa. Así, el cambio habría sido más eficiente y productivo.
Madrid
PP: «No se puede obligar a ser ahorrador por decreto»
El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, dijo ayer en Orense que limitar a 110 kilómetros por hora la velocidad en las autopistas y autovías es «una de las improvisaciones más caóticas, ridículas y esperpénticas que se le han ocurrido al Gobierno de Zapatero».
«Es una medida extrema para tiempos extremos que el Gobierno ha adoptado desde la improvisación, el desconcierto, la falta de criterio y la pérdida de todo tipo de referentes», añadió.
Cree que la medida fracasará, porque «no se puede obligar a los españoles a ser ahorradores por decreto» ni «recortarles su capacidad para moverse porque el Gobierno les obligue a ahorrar».
Comentó, con ironía, que al Ejecutivo socialista se le ha ocurrido esta decisión lo mismo que podría haber acordado obligar a «apagar la luz a las 10 de la noche». «Son medidas soviéticas a las que deben estar acostumbrados en Cuba, pero a las que no estamos acostumbrados en España, porque apreciamos y defendemos nuestra libertad», subrayó.
Frente a esas críticas, los gobiernos de Cataluña y el País Vasco se mostraron de acuerdo con la medida. Joan Aregio, director del Servicio Catalán de Tráfico, dijo que comparte la decisión adoptada por el Consejo de Ministros siempre que sea «provisional y transitoria».
La directora de Tráfico del Gobierno vasco, Amparo López Antelo, pidió «colaboración» a los conductores para implantar esta medida y ayer mismo ordenó que en los paneles informativos se recuerde el límite de velocidad, pese a que oficialmente la medida no entra en vigor hasta el próximo 7 de marzo.
En Málaga, el ministro de Fomento, José Blanco, recordó que son medidas de carácter «provisional y excepcional», y que estarán en vigor «mientras dure la situación de inestabilidad» en los países que suministran petróleo a España, según informa la agencia Efe.
FRANCISCO APARICIO
Ahorro claramente inferior al anunciado
El consumo de combustible depende de la velocidad del vehículo y de otros factores como el tipo de motor y de transmisión, estilo de conducción, aceleraciones y frenadas impuestas por el flujo de tráfico y orografía, entre otros. Si consideramos exclusivamente las resistencias al movimiento, que dependen del cuadrado de la velocidad, para estimar la diferencia de energía que hay que suministrar al vehículo para vencerlas, en una estimación aproximada y rápida, al reducir la velocidad máxima de 120 a 110 kilómetros por hora, la reducción de los consumos podría ser:
Si todos los vehículos circulasen todo el tiempo a 120 km/h y todos pasasen a circular a 110 km/h, podría esperarse una reducción de aproximadamente el 11% en el consumo. Esta hipótesis es imposible.
Si la velocidad media de circulación fuese de 90 km/h y, como consecuencia de la reducción de la velocidad máxima, dicha velocidad media descendiese a 85 km/h, la reducción del consumo debida a la disminución de la energía consumida en vencer las resistencias al movimiento sería del 6%, aproximadamente.
Considerando los factores omitidos -los ya mencionados referentes a las características del motor y de la transmisión, estilo de conducción, aceleraciones y frenadas impuestas por el flujo de tráfico y orografía entre otros-, cabe esperar un descenso del consumo inferior al anteriormente indicado. Aunque sería conveniente realizar un estudio más completo para poder ofrecer una estimación más ajustada.
Francisco Aparicio es catedrático de Transporte de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, director de Instituto Universitario de Investigación del Automóvil de la Universidad Politécnica de Madrid y presidente de la Asociación de Técnicos de Automoción (Asepa).