EDITORIALES: El paro, 4.700.000gran problema de los españoles/ Cospedal da pruebas de la existencia de la gestapillo socialista que espía a los del PP

El paro, gran problema de los españoles

EL AÑO pasado se cerró con 370.000 parados más que en 2009, un dato que pone de relieve la extraordinaria gravedad de la crisis y la incapacidad de crear empleo de la economía española. La Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2010 refleja que hay en estos momentos casi 4,7 millones de parados, la cifra más alta de toda la historia en términos absolutos. En términos relativos, el desempleo se sitúa en el 20,3% de la población activa, el porcentaje más elevado desde mediados de 1997. Volvemos pues a la calamitosa situación con la que se encontró Aznar.
De forma significativa hay un número similar de personas trabajando -18,4 millones- que en marzo de 2004, cuando Zapatero ganó las elecciones. Pero en los últimos cuatro años, el paro ha aumentado en 2,8 millones de personas, lo que pone de relieve la desastrosa gestión de la economía de los gobiernos de Zapatero. La tasa de desempleo es ahora exactamente el doble que en marzo de 2004. También Felipe González cuando gobernó dejo al país con un alto nivel de paro, el 22%, lo que debería hacer reflexionar a los socialistas -y a los españoles- sobre las consecuencias de sus políticas manirrotas.
No es cuestión de aburrir con las cifras, pero baste el dato de que hay ya 1,3 millones de hogares sin ningún tipo de ingresos, lo que explica por qué el Gobierno ha decidido volver a subsidiar a los parados de larga duración, una medida discutible que va a engrosar la astronómica factura de la cobertura al desempleo.
Una de las conclusiones que se puede extraer de la EPA es que la reforma laboral no ha tenido ningún efecto, puesto que en el último trimestre el paro aumentó en 121.900 personas. La reforma aprobada este verano se ha quedado en muy poca cosa al no concretar las causas de despido objetivo y aplazar la flexibilización de la negociación colectiva, que sigue siendo la asignatura pendiente en esta materia.
Por otro lado, la política de Zapatero se ha centrado hasta la fecha en subsidiar a los parados, pero no ha creado ningún incentivo para que busquen empleo, lo que ha traído consigo un progresivo abultamiento de la bolsa del paro, en la que se entra, pero de la que no se sale.
Fieles al latiguillo habitual, algunos dirigentes del PSOE recurrieron ayer a la magnitud de la crisis para explicar la debacle de la EPA. Pero la realidad es que España, con ese 20,3%, triplica el paro de Gran Bretaña o Alemania, con el 7%, y duplica el 9% de Italia o el 10% de Francia.
El paro es y seguirá siendo durante los próximos años el principal problema de la sociedad española, por mucho que se recorte el gasto público o se ajusten las pensiones (los sindicatos calculaban ayer que la reforma supondrá un descenso del 10% de la cuantía de las prestaciones). Por ello, la prioridad de la política económica debería ser en estos momentos la creación de empleo, lo que exige la puesta en marcha de un marco legal y fiscal favorable para la inversión, que se ha desplomado en los últimos tres años.
Desgraciadamente, tras predecir una y otra vez que la creación de empleo estaba a la vuelta de la esquina, Zapatero ya no tiene credibilidad. Nadie espera que sus medidas puedan generar un despegue de la economía y la vuelta a una etapa de prosperidad y crecimiento.
Alargar la situación de incertidumbre en la que hemos entrado, con un Gobierno bicéfalo, es insostenible. Si Zapatero fuera capaz de anteponer los intereses generales a los de su partido, lo mejor que podría hacer es adelantar las elecciones generales al próximo otoño para acabar con este calvario.
Cospedal no demuestra la implicación del PSOE
Graves sospechas que deben ser probadas

EL SEGUIMIENTO que unos detectives están realizando a la alcaldesa de Ciudad Real y a varios de sus concejales, tal y como ha descubierto el PP, abona la sospecha de que ese rastreo esconde una operación política. Los analistas coinciden en que es en esta provincia donde se juega el próximo Gobierno de Castilla-La Mancha. Ahora bien, una cosa es conjeturar que el PSOE está detrás y otra muy distinta señalarle públicamente. Lo sorprendente es que Dolores de Cospedal ha asegurado con rotundidad tener «pruebas» de que miembros del PSOE castellano-manchego han espiado al PP, pero no las aporta. La dirigente popular debería tener cuidado con sus afirmaciones, pues corre el riesgo de perder credibilidad. Y llueve sobre mojado. En verano de 2009 ya denunció que se habían pinchado teléfonos de cargos del PP que no estaban implicados en sumarios judiciales, y acusó a policías y fiscales de perseguir a la oposición al servicio del Gobierno. Si no es capaz de mostrar las evidencias que dice tener, Cospedal debe retractarse. Las sospechas son legítimas, pero es inadmisible acusar sin pruebas.
La incertidumbre desata conflictos en el PSOE

Los jóvenes desafían la represión de Mubarak
Las protestas de Egipto tienen en vilo a Occidente
LA REVUELTA no cede en Egipto. Miles de jóvenes desafían al régimen de Mubarak, que respondió anoche con la destitución de su Gobierno y el anuncio de un nuevo Gabinete para hoy. La represión ha causado ya decenas de muertos. Los manifestantes no tienen un liderazgo claro -el Nobel El Baradei, que regresó al país para ponerse al frente de las movilizaciones, fue detenido ayer mismo- y las protestas se organizan a través de las redes sociales. La fuerza del movimiento ha sorprendido también a la comunidad internacional, que ha reaccionado con tibieza. Egipto es un país clave para el equilibrio en Oriente Próximo y el miedo a que unas hipotéticas elecciones den el poder a los Hermanos Musulmanes está en todas las cancillerías. El cambio, sin embargo, parece imparable. Caiga o no Mubarak, es casi imposible que no se produzca algún tipo de apertura democrática en el país más populoso del mundo árabe.














