SOCIEDAD: Del bodorrio a la bodita
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA PÁGINAS 10 Y 11 La boda de los ministrables
El matrimonio del hijo mayor de Aznar reúne en vísperas de la investidura a Rajoy y a parte de los favoritos para el Gobierno

Las bodas de los hijos de José María Aznar están predestinadas a celebrarse en El Escorial y a figurar no sólo en la crónica social, sino también en la actualidad política.
Los hijos del ex presidente se van casando y a través de la estética de los novios, los padrinos y los invitados se puede apreciar el devenir español, con sus épocas de gloria y sus tiempos de crisis. Las bodas de los hijos de Aznar son como metáforas de la Historia. En 2002 se celebró la primera en el Monasterio de El Escorial, como correspondía a una etapa de esplendor y riqueza. En 2011 se ha celebrado la segunda en una antigua granja. Los invitados se sintieron partícipes del aura de majestad, solemnidad y grandeza del monasterio cuando asistieron al enlace de Ana Aznar y Alejandro Agag. Mientras que ayer, en la boda de José María Aznar (hijo) y Mónica Abascal, los convidados importantes se sintieron simples mortales. Sobre todo los ministrables, que se han resignado a su triste sino de no tener ni idea sobre su futuro.
Si a la ceremonia del monasterio los invitados accedieron a través del patio de los reyes, mostrando sus galas al mundo, ayer entraron en sus coches en la finca El Campillo sin dejar ver más que la cabeza a través de la ventanilla. La familia del novio quedó muy escaldada de la boda escurialense. Aún colean las imágenes de Correa y El Bigotes enseñoreándose en la basílica con sus mejores trajes, antes de acabar en la cárcel.
El entrañable Seiscientos blanco en el que llegó la novia -diseñadora- con un vestido color marfil y estética de Amar en tiempos revueltos resume lo que va de una boda en un país que se creía rico a otra boda en el mismo país que se ha dado cuenta de que no es tan rico. El detalle del Seiscientos parece obra de un buen asesor de marketing. El novio llegó en un coche más adecuado a la España próspera que fuimos y lo hizo acompañado de su hermano menor, Alonso. En las fotos puede apreciarse que José María Aznar Botella -asesor financiero con experiencia en Wall Street- es clavado a su padre, pero sin bigote. A diferencia de su hermana, que se casó con 21 años, él ha preferido casarse más maduro, con 33.
Las bodas de los hijos de Aznar son también el punto de encuentro del PP, el lugar donde convergen la etapa aznarista y la nueva era de Rajoy que está a punto de empezar. Si en el monasterio se dieron cita entonces todos los ministros del Gobierno de Aznar, ahora los que han asistido son algunos de los que figuran en las quinielas de ministrables del ya próximo Ejecutivo de Mariano Rajoy. Si se cruzan las listas de invitados, coinciden bastantes nombres. Alberto Ruiz-Gallardón, Miguel Arias Cañete, Federico Trillo, Ana Pastor, Josep Piqué, Rodrigo Rato, José María Michavila. Como puente entre las dos etapas se sitúan también Javier Arenas, Ana Mato y Jaime Mayor Oreja. Así como las presidentas de Aragón, Luisa Fernanda Rudi, y Madrid, Esperanza Aguirre.
José María Aznar (padre) es un hombre que conserva las antiguas amistades, aunque hayan abandonado la política activa. En la boda de su hijo mayor estuvieron también sus más directos colaboradores de los que Rajoy ha prescindido. Ángel Acebes, Eduardo Zaplana, muchos de los miembros de su Gabinete en La Moncloa y otros ex altos cargos como Inocencio Arias.
Naturalmente, con tantos políticos del PP, las miradas estaban puestas en Mariano Rajoy, el hombre del que depende el futuro de muchos de los invitados a la boda. El líder del PP asistió a la ceremonia, pero no se quedó al convite. Dejó a su mujer, Elvira Fernández, y se marchó a preparar su discurso de investidura como presidente del Gobierno que pronunciará el lunes ante el Congreso. Aparte de lo guapa que iban la novia y la madrina, que era Ana Botella, los comentarios se centraron en la crisis, en las medidas que tomará o dejará de tomar Rajoy y en el mutismo absoluto del presidente del PP, que no da ni una pista sobre los nombres de los futuros ministros. Nadie sabe nada es el eslogan de moda en el PP. También el futuro de la madre del novio depende un poco de las decisiones de Rajoy, puesto que si nombra ministro a Gallardón, ella se convertirá en alcaldesa de Madrid.
Al margen de ser el punto de encuentro de dos liderazgos del PP, a la boda asistieron también numerosos empresarios como Luis del Rivero, Borja Prado, Diego Hidalgo, Juan Miguel Villar Mir y Alberto Cortina.





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