e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

sábado 31 de diciembre de 2011

FIRMAS: CG Abadillo, PG Cuartango, J Müller, V de la Serna, ESde Buruaga, A Lucas, A Romero, J Miravall, D Torres, M Hidalgo, R Amón, F Molina

  • A FONDO
  • 31/12/2011 CASIMIRO GARCÍA-ABADILLO
  • Era Rajoy: Paquete 1


    El Gobierno sorprendió ayer con un paquete de medidas económicas de mucho más calado del que, en principio, se esperaba.

    La decisión de apretar el acelerador del ajuste se tomó en las últimas 48 horas. Hasta el jueves no se decidió elevar el IRPF. La subida del IVA se descartó por su efecto sobre el consumo, pero estuvo sobre la mesa.

    El impacto presupuestario de las medidas adoptadas ayer supone más de 15.000 millones de euros: 6.275 por la vía de los ingresos y 8.900 por la del recorte de gastos.

    Lo más difícil fue acordar la subida del IRPF (que en el tramo más alto supondrá siete puntos más de retención) porque Rajoy se comprometió a no subir impuestos. Pero era difícil de prever que el déficit de 2011 se cerraría en el 8% del PIB, en lugar del 6% previsto por el Gobierno de Zapatero.

    Es decir, que de un ajuste inicial de 16.500 millones, se pasa a otro de 36.500 millones. Nada menos que 20.000 millones más de la previsión que el propio Rajoy barajó en su discurso de investidura.

    ¿Dónde se han producido las desviaciones sobre el déficit previsto? Según los cálculos del Gobierno, el Estado tendrá un mayor déficit del 0,4% sobre el PIB; las autonomías del 1,3%, y, atención a este dato, la Seguridad Social cerrará 2011 con un déficit de 0,6% del PIB.

    El Gobierno no sólo sube el IRPF, sino también el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) y la imposición sobre el ahorro (con seis puntos más para los rendimientos superiores a 24.000 euros). Esas medidas no van a gustar a una parte del electorado del PP pero, según el Gobierno, «buscan un reparto equitativo de la dureza del ajuste».

    Los funcionarios, por ejemplo, no sólo tendrán congelado el sueldo sino que, al subir en dos horas y media su jornada, lo ven, de hecho, rebajado.

    El hachazo a los ministerios no tiene precedentes. Fomento, por ejemplo, sufrirá un recorte de más de 1.600 millones que, sumado a los que afectarán a Economía, Exteriores e Industria, supondrá un monto de casi 6.000 millones.

    Partidos y sindicatos verán sus subvenciones recortadas en un 20%. A RTVE y a Renfe se les rebaja el presupuesto en 200 millones a cada uno.

    Se congelan las aportaciones a la dependencia y no se renueva la llamada renta de emancipación para jóvenes.

    Las únicas buenas noticias del Consejo de Ministros son la recuperación de la desgravación por vivienda y la subida del 1% a los jubilados.

    Pero éste es sólo el comienzo, el Paquete 1. Aún queda mucho, lo más difícil, por hacer.

    Cuando llegue la hora de elaborar el Presupuesto de 2012, conoceremos más al detalle la profundidad del ajuste.

    Colateralmente, las comunidades autónomas (que reciben el 50% del IRPF) y los ayuntamientos (que ingresan el IBI) tendrán un respiro en su dramática situación financiera.

    Sin duda, la disposición del Gobierno de Rajoy a cumplir con el objetivo de déficit para este año (4,4% del PIB) será bien valorada por los mercados. Pero lo más importante (lo que puede garantizar el crecimiento económico) tiene que venir del lado de las reformas. Ahí, el Gobierno tiene que ser tan audaz como lo ha sido ahora. Que los objetivos políticos a corto plazo no hagan olvidar a Rajoy lo esencial y más ilusionante de su programa de gobierno.
  • AJUSTE DE CUENTAS
  • 31/12/2011 JOHN MÜLLER
  • Una medida desequilibrada


    En el paquete de medidas anunciado ayer por el Gobierno para enjugar su nueva previsión de déficit para 2011 (el 8%), el esfuerzo se reparte, grosso modo, en una proporción 60/40 entre el sector público y el privado. Este último está representado casi exclusivamente por las familias con nóminas e inmuebles. El Estado promete ahorrar 8.900 millones y el sector privado debe aportar ingresos adicionales de 6.275 millones vía IRPF e IBI. En total, 15.175 millones de los 37.000 que habrá que reducir en 2012.

    La medida está tan desequilibrada en favor del Estado y contradice tan profundamente el discurso del PP y del propio Mariano Rajoy que el Gobierno tuvo que reclamar que no merece ser juzgado hasta que en marzo, cuando se presenten los Presupuestos para 2012, tengamos completo el cuadro de recortes y reformas, justo después de las elecciones andaluzas que, por lo visto, el presidente ha convertido en un objetivo irrenunciable.

    Ahora mismo, la situación para Javier Arenas, el candidato del PP andaluz, es envidiable. Puede seducir a los descamisaos de Alfonso Guerra con el argumento de que su partido es el único que sube los impuestos a los más ricos.

    En el camino, mientras esperamos el cuadro final, Rajoy demuestra que está tan decidido a sacarnos de la crisis que es capaz de tragarse su propia coherencia. «Mi intención es no subir los impuestos porque con las dificultades que están teniendo las empresas y los españoles no me parece lo más razonable», dijo en su debate con Rubalcaba.

    Se ve que lo que le parecía razonable dejó de serlo. ¿Tiene alguna lógica pedir este esfuerzo tan notable, casi equivalente al que ahora mismo es capaz de hacer el Estado, a unas familias que deben casi un billón de euros (1,7 billones con la deuda de las empresas), una cantidad que duplica la deuda pública que tantos problemas da con la prima de riesgo? ¿Es consciente el Gobierno de que las familias y empresas se han desendeudado en más de 60.000 millones en el último año y ahora el Estado les exige que un 10% se lo ceda para tapar los agujeros que no puede cubrir? ¿No frenará esto el indispensable proceso de desapalancamiento?

    En economía, el orden de los factores sí altera el producto. Una subida de impuestos después de disciplinar el Estado es distinta que antes de hacerlo. La contracción que ya esperábamos será ahora mucho mayor.

    Todas estas consideraciones afean las decisiones de ayer, sobre todo si, como parece, ha primado el cálculo electoral para no anunciar un severo recorte del gasto público.

    Es meritorio que el nuevo Gobierno actúe con determinación. Son valientes sus resoluciones de ayer sobre la Ley Sinde y el almacén nuclear, que Zapatero fue incapaz de sacar adelante. De hecho, si esta valentía perdura, se pueden albergar esperanzas de que la reforma laboral y la financiera transiten por una senda inmune a las presiones de los lobbies sindicales y empresariales. Pero no se puede ocultar que las medidas de ayer castigan al que más trabaja y al que más ahorra. Un mal mensaje.

    john.muller@elmundo.es
  • PASADO MAÑANA
  • 31/12/2011 ERNESTO SÁENZ DE BURUAGA
  • El año del abismo


    Hemos pasado la hoja roja del año 2011. Y cuando consumimos el último día nos vienen todos los recuerdos que almacena nuestro librillo ya caduco. Ha sido el año en el que vivimos peligrosamente, o mejor, al borde del abismo. Hemos tocado con las manos el vértigo de una economía en caída libre con unos gobernantes incapaces de ver la realidad escondidos en sus miserias. Han caído gobiernos con la misma naturalidad con que entraba en nuestra vida la maldita prima de riesgo, para sumar temor a las cuentas de cada familia que ayuda a sus parados. Una parte del mundo se desmoronaba en ese ajedrez con nombre de Primavera Árabe y daba lugar a los nuevos indignados del siglo XXI si es que a estas alturas hay alguien que no tenga motivos para la indignación. La tierra temblaba y el mar en forma de tsunami convertía Japón en el centro del pánico nuclear. Lorca era nuestra réplica más cercana.

    Los políticos en España se dedicaron al ejercicio de las urnas, dejando de lado cuestiones tan importantes como los votos. Los malos se querían confundir con los buenos gracias al Constitucional, que permitió a los que nos han matado estar en las instituciones regalándonos para el futuro una bomba de relojería. Nos perdíamos en los números sin alimentar las convicciones y los valores que fortalecen cualquier sociedad a través de los siglos.

    Y la corrupción llegaba de nuevo a personas que parecían libres de toda sospecha en forma de ERE fraudulentos o en extrañas citas de gasolinera. La sombra de esa maldita palabra llegó al palacio de la Zarzuela. Cerramos el año con el yerno del rey Juan Carlos imputado y acusado por la Fiscalía Anticorrupción de cuatro delitos: fraude, falsedad, malversación y prevaricación. El daño a la Corona ya está hecho, el daño al Rey y al Príncipe heredero ya está hecho, pero el caso Urdangarin no será un juicio a la Corona. No debe serlo. El Rey, que también es padre, no ha mirado hacia otro lado y dio la cara sin dar un paso atrás aunque le costara un drama en su familia. La opinión pública está junto al rey en este amargo trago del que sólo ha dado el primer sorbo. Don Juan Carlos sigue siendo la referencia en esta monarquía parlamentaria que acaba de estrenar gobierno. Sobre el papel, un magnífico gobierno.

    Sin miedo a las balas

    EDUARDO TORRES-DULCE / RANSOM STODDARD
    PEDRO G. CUARTANGO

    El abogado Ransom Stoddard llegó a Shinbone con el reloj de oro de su padre, una maleta cargada de libros de Derecho y 14,80 dólares. Eduardo Torres-Dulce llega al cargo de fiscal general del Estado con unas patillas postizas en la nueva película de Garci, sus libros sobre el cine del Oeste y probablemente menos que esos 14,80 dólares que le roban los atracadores a Stoddard. Que tiemblen los muchos Liberty Valance que hay en este país ya que, por fin, va a haber un fiscal implacable e incorruptible que irá a por ellos.

    La trayectoria de Torres-Dulce es muy parecida a la del abogado Stoddard, que asciende a gobernador, senador y embajador en Londres. El nuevo fiscal fue elegido por sus compañeros para el Consejo Fiscal con 200 votos más que el segundo. Eso recuerda mucho a la convención de los ciudadanos de Shinbone cuando eligen por aclamación al joven Stoddard para luchar contra los ganaderos ambiciosos.

    Confieso que a mí me gustaría ser como el legendario periodista borracho Dutton Peabody, cuando ensalza la libertad de prensa ante el brutal Liberty Valance que patea la imprenta del Shinbone Star o cuando se dirige a los ciudadanos del pueblo para explicar que es la voz de su conciencia.

    Pero el protagonista de esta historia es Torres-Dulce, al que no le va a quedar otro remedio que actuar como los héroes en las películas de John Ford, en las que los buenos siempre socorren a la chica para salvarla de las garras de los malvados.

    Stoddard se agiganta cuando dice que él jamás va a empuñar una pistola, pero que acabará metiendo a la cárcel a Liberty Valance. Su grandeza es defender el imperio de la ley en un territorio donde rige el revolver.Estoy seguro de que Torres-Dulce va a mantener la misma actitud, aunque le vendría muy bien un Doniphon que le guardara las espaldas de una bala perdida en este proceloso mundo de la Justicia, donde casi nada es como parece.

    Aquí la pasión de los fuertes siempre ha sido hacer del fiscal un personaje similar al del pusilánime alguacil de Shinbone, que se muere de miedo cuando aparecen los malos. Pero Torres-Dulce, el hombre tranquilo, ha visto suficientes películas del Oeste como para saber enfrentarse a los pistoleros mientras los cobardes se refugian en el saloon para mirar el duelo.

    No faltará quien le ponga zancadillas en su trabajo al igual que le sucede a Stoddard cuando sirve esos gigantescos filetes en el restaurante del pueblo donde friega platos junto a la adorable Hallie.

    Sí, la Justicia en este país es todavía como en Fort Apache. Necesitamos del coraje de gentes como Stoddard. Aunque sólo sea por cinco minutos, como en las películas, necesitamos creer que los centauros del desierto nos protegen. Yo veo a Eduardo saliendo de la cantina y desenfundando el código penal para detener a los malos. Esta noche, Garci, dormiré más tranquilo.
  • DE CUERPO PRESENTE
  • 31/12/2011 RUBÉN AMÓN
  • El gran ausente


    SAN JOSÉ desempeña un lugar aparentemente destacado en el establo Belén, pero bien podría ausentarse del cuadro sin notarse demasiado la suplencia. Lo aleja de la escena la concepción sobrenatural del Niño Jesús y la pujanza del buey y la mula. También ellos son criaturas incapaces de procrear, pero la coyuntura del dogmatismo animalista los ubica en la vanguardia del nacimiento y los predispone a convertirse tarde o temprano en la referencia totémica de la iconografía posmoderna.

    De hecho, el aura o el halo de San José se antojan más una carambola conyugal y un privilegio de la paternidad adoptiva que un reconocimiento a sus méritos. Ni siquiera puede airearse a su beneficio la fama simpar de carpintero desde que Geppetto parió a Pinocho con los oficios de un demiurgo benefactor: «La madera de que está tallada la marioneta es la humanidad misma», decía Benedetto Croce.

    El papel subordinado y hasta cabestrón de San José sobrepasa el equilibrio de la sagrada familia para convertirse en un síntoma o en un antecedente del gran ausente en que se ha transformado la figura del padre en las sociedades que orilla el Mediterráneo.

    Es una teoría del escritor francoitaliano François Caviglioli, según el cual el patriarca bíblico, el paterfamilias romano, el sultán otomano, el capo siciliano, el ejecutivo de Marsella y el señorito cordobés carecen de prestigio en los inescrutables espacios domésticos. Reinan pero no gobiernan, para entendernos. Y se convierten en el extremo recurrente donde hacen pinza las alianzas materno-filiales a costa de la aureola de hojalata.

    Es la paradoja de las sociedades machistas y la razón por la que los padres del Mare Nostrum, de Algeciras a Estambul, como canta Serrat, hombres solos en compañía de hombre solos, se entretienen en el ágora, en el foro, en los cafés y en las tabernas portuarias, esperando que los niños se vayan a la cama, retrasando el momento de quitarse el disfraz de superhéroe en el umbral del hogar, o cruzándolo de puntillas.

    Una vez dentro de la fortaleza, el padre, como le sucede a San José en la claustrofobia del establo, ignora los códigos familiares, se desplaza sin brújula, escapa a comprar cigarrillos cuando puede, castiga a destiempo a la prole y la premia sin razón, incluso se expone a la emboscada parricida con que el mito de Edipo se arraiga en nuestra cultura tanto como los villancicos de inconfundible jerarquía despectiva: San José al niño Jesús Un beso le dio en la cara/ Y el niño Jesús le dijo/ Que me pinchas con las barbas.
  • DE GOLPE
  • 31/12/2011 FERRER MOLINA
  • Carambola en los Borbones


    CUANDO los parlamentarios del PP se reventaban las manos a aplaudir al Rey el pasado martes en el Congreso quizás no eran conscientes de que ha sido gracias a su partido que la Casa Real aparece retratada estos días en la prensa del mundo entero, y no precisamente para ofrecer su mejor ángulo. Y todo por una carambola. Por puta chiripa, que diría el castizo. La Justicia no anduvo nunca detrás de los turbios negocios de Urdangarin, de los que no tenía repajolera idea y ni siquiera le interesaban. Fue al poner el foco en los tejemanejes del popular Matas cuando apareció en escena la zarpa del duque de Palma.

    Tiene gracia que sea el que hoy aparece como el partido monárquico por excelencia el que, sin pretenderlo, haya pagado a la Corona el viaje que acaba de empezar en esta empinadísima montaña rusa. Los lupins (o sea, loopings) más excitantes aún están por llegar.

    Estoy convencido de que primero Matas y después Camps creyeron de buena fe que ayudaban a fortalecer la institución con- tribuyendo a completar el presupuesto. Lo cual añade aún mayor comicidad al asunto. El chiste más viejo de los payasos es pre-cisamente el del ingenuo que tratando de hacer el bien mete la pata una y otra vez y sólo causa calamidades a su alrededor. Cantinflas hizo de eso un arte.

    Es más, seguramente ambos ex presi- dentes se sentían en deuda con la Familia Real por el apoyo impagable que ésta ha venido dando a su industria turística -en el caso de Baleares- y por el empujón que Don Juan Carlos dio para que Valencia fuera sede de la Copa América de vela. El error fue convertir esa deuda moral en billetes de 500 euros. Pero quién sabe. Quizás hubo en ello también esa vanidad de papanatas del que gusta de codearse con la realeza y presumir del tuteo de Zarzuela. De ahí a amañar concursos sólo hay un paso.

    No creo que sepamos alguna vez si el Rey estaba al tanto de la mordida de Urdangarin. Viendo ahora lo que cobra Su Majestad y la partida que maneja para gratificar a las Infantas, no me extrañaría. Si era difícil para José Blanco justificar el lujo que le rodea con el sueldo de ministro, qué decir de los duques de Palma, con su palacete en la zona noble de Barcelona, una casa en el barrio más chic de Washington y un ritmo de vida acorde a ese estatus social.

    Si reprochaban a Don Juan Carlos que se llevara tradicionalmente mejor con nuestros presidentes de izquierdas que con los del PP, Rajoy ya puede ponerse en guardia. Bien que sin querer, la caram-bola de sus muchachos ha sido en todos los Borbones.
  • LA POLÉMICA NACIONAL
  • 31/12/2011 VÍCTOR DE LA SERNA
  • Tengas pleitos...





    La polémica mediática de los últimos días -hasta el mediodía de ayer, con el rajoyazo impositivo, que puede poner a todos de acuerdo- ha girado en torno a los problemas judiciales en ciernes para Iñaki Urdangarin, yerno del Rey, y José Blanco, ministro de Fomento hasta hace unos días, que vienen a añadirse al juicio de Francisco Camps y a los diversos procesamientos del juez Baltasar Garzón.

    José María Carrascal, en ABC, ponía estos sucesos en perspectiva histórica: «Da la impresión de que la democracia española entra en una nueva etapa. Diríamos que alcanza su mayoría de edad. Tenemos en el banquillo a un ex presidente de comunidad, e imputados a un ex ministro, a un magistrado y a un miembro de la Casa Real. Todos ellos por el mismo delito: apropiación indebida de caudales públicos. ¿Puede haber mayor prueba de que todos los españoles somos hoy iguales ante la ley?».

    El mismo diario, en su editorial, pedía un imposible: comedimiento en los medios a partir de ahora, para dejar actuar a la Justicia. «Nada más propio de la igualdad ante la ley que el normal discurrir de este proceso, que hace impertinente el escrutinio continuo a la Casa del Rey, como si estuviera obligada a comentar cada novedad judicial. Tras la imputación es el turno sólo de jueces, fiscales, abogados e imputados», imploraba. Pero, enfrente, el editorialista de El País remachaba una faceta política y partidista del caso: que Urdangarin ha sido presuntamente «perceptor de fondos públicos en sus tratos privilegiados con las administraciones de los gobiernos del PP en las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana».

    Frente a ello, un editorial de EL MUNDO hurgaba en otro ángulo partidista (del que poco hemos leído en El País) y recordaba a un nuevo socialista con graves quemaduras autoinfligidas: «Rubalcaba afirmó durante la campaña electoral que él estaba dispuesto a 'poner la mano en el fuego' por la honradez de José Blanco y predijo que su caso sería archivado tras concluir las elecciones». Y remachaba nuestro periódico: «Debería renunciar a su escaño en el Congreso por un elemental principio de responsabilidad política, ya que Blanco ha sido elegido por los ciudadanos de Lugo, que tienen derecho a estar representados por una persona libre de toda sospecha. Cuando aparecieron las primeras revelaciones contra Luis Bárcenas en el caso Gürtel, el propio Blanco y el PSOE exigieron que renunciara a su acta de senador. Ahora deberían aplicar el mismo rasero».

    En Público, tanto el ex ministro como el yernísimo eran tratados sin contemplaciones. Así, Juan Carlos Escudier, sobre Blanco: «Es razonable suponer que su renuncia al acta de diputado está al caer, ya que si Blanco sabía con absoluta certeza que 'llegaba tarde' el abandono del escaño de senador que protagonizó el ex tesorero del PP Luis Bárcenas tras verse imputado en el caso Gürtel, no querrá demorarse en hacer efectivo el suyo. No sólo los peces mueren por la boca». Y Marco Schwartz, en torno a la reciente severidad de La Zarzuela hacia Urdangarin: «El monarca ha expresado su disgusto por la actitud 'poco ejemplar' de su yerno. Quizá el propio Juan Carlos pudo haber sido igual de contundente hace cinco años, cuando supo de las andanzas de Urdangarin y, sin embargo, le permitió seguir participando en actos oficiales de representación de la Corona».

    En una onda bastante similar emitía Carlos Dávila, director de La Gaceta: «El Rey ha hecho todo lo posible por apartar a la institución de los oscuros negocios de su yerno, pero el zarpazo que le ha propinado éste al prestigio y la dignidad de la Monarquía ha llegado hasta su misma médula. Hay otra cuestión pendiente: ¿Cómo va a gestionar la Casa en general y la Infanta en particular el juicio público de uno de sus miembros que, además, no va a romper, por lo que se sabe, el lazo matrimonial?».
  • A DIESTRA Y SINIESTRA
  • 31/12/2011 DAVID TORRES
  • Pesimismo del método





    LOS DISCURSOS más célebres de Churchill, aquellos en que prometía «sangre, sudor y lágrimas» y proclamaba eso de «lucharemos en las playas», no los pronunció en realidad el propio Churchill sino Norman Shelley, un actor que también había puesto voz a Winnie the Pooh. Christopher Hitchens, en una crítica demoledora que deja la estatua del héroe mítico reducida a gravilla, aventura la hipótesis de que quizá el premier británico iba demasiado borracho como para no tropezar con los micrófonos. La historia universal está trufada de recauchutados.

    Empeñado en seguir el ejemplo churchilliano, Rajoy no sólo pinta el futuro de negro sino que además ha puesto al mando de la brocha a Luis de Guindos, un auténtico especialista en desastres que ya presidió la hecatombe española de Lehman Brothers. Zapatero, a quien le gustaba jugar con peligrosas comparaciones retóricas entre trasatlánticos y témpanos a la deriva, jamás se hubiera atrevido a pasar de las palabras a los hechos nombrando almirante a uno de los fogoneros del Titanic. O peor: al iceberg. Se conformaba con que las malas noticias las diera Winnie the Pooh. Antes teníamos al mando a un optimista incorregible y ahora a un cenizo profesional cuyo éxito reside en el fracaso de su antecesor. Para estar a tono con su jefe, De Guindos ya ha anunciado que el apocalipsis maya, previsto para finales de 2012, podría ser la mejor opción. Este hombre monta un consultorio de tarot y a la primera tirada de cartas le sale jaque mate.

    Aunque expresó en un inglés crudo y teñido de latín los días duros que se avecinaban, Churchill nunca dudó de la victoria, alternativa blandengue que de momento no contemplan ni De Guindos ni Rajoy, demasiado ocupados descifrando las entrañas del Ibex como para perder el tiempo en esperanzas. La diferencia entre un optimista y un pesimista es una suscripción a un periódico, pero Rajoy debería dejar de exagerar y regresar un poco a los tiempos alegres del Prestige, hilillos a la mar, cuando un naufragio era una fiesta.

    Más allá de los augurios chungos, del gusto por los puros y del humor atlántico, ambos líderes también comparten cierto aire postizo, acentuado en el gallego por la barba y las gafas. A Churchill le escribían los discursos y a Rajoy las ocurrencias. Si en sus mejores momentos Churchill requería de un actor, Rajoy debería contratar un doble para los peores, un pesimista del método en vez un metódico del pesimismo. 'Saza' está ya muy mayor pero con esa voz y esa dicción anunciaría el fin del mundo en vez del fin de año y pediríamos más uvas.
  • EL MUNDO EN CLAVE
  • 31/12/2011 ANA ROMERO
  • Navidad en la Casa Blanca


    Cada año, la Casa Blanca regala un adorno de Navidad exquisitamente elegido. Sus embajadas lo reparten por todo el mundo. El de 2011 es un medallón bañado en oro para colgar en el árbol. En el frente hay un Papá Noel que dice: «Creo que este año hay niños en la Casa Blanca». En el reverso, una fotografía de Theodore Roosevelt , el republicano populista que llegó al poder tras el asesinato de William McKinley, con su mujer Edith y sus seis hijos. Desde hace un mes, Barack Obama se está asociando a él no por el meloso detalle de los niños - que también- sino por las desesperanzadas elecciones presidenciales de 2012.

    Emocionalmente descafeinadas si las comparamos con las de 2008, en las que medio mundo vibró con el ya oxidado Yes, we can. Las de 2012 serán blandas y negativas. Blandengues son los candidatos, empezando por el incumbent Obama, que ha defraudado hasta a sus seguidores (lo siento, Alan Solomont, obamanista donde los haya). Muchos americanos le definen como otros tantos españoles hacían con Zapatero: «No tiene ni idea de economía, no hace nada». Tanto, que puede -sólo puede- convertirse en el cuarto presidente de Estados Unidos que no es reelegido desde la II Guerra Mundial.

    Su mejor baza es lo mal que pintan los republicanos. Mitt Romney es un mormón que sí sabe de economía, y que promete evitar que EEUU acabe como Grecia. Pero tiene un problema: se le atraganta a muchos americanos (Felipe Fernández-Armesto lo ha explicado muy bien en EL MUNDO). Al insoportable Newt Gingrichde-toda-la-vida no lo imagino en la Casa Blanca ni en mil años. Dentro de cuatro días, con el caucus de Iowa, empezaremos a ver quién se queda con la nominación.

    Esos nueve meses que duran las admiradas y poco emuladas primarias serán negativos. Sobre todo, por la extrema polarización que describe en la otra página Eduardo Suárez. Por eso ha elegido Obama ese medallón de Navidad y por eso dio ese discurso hace un mes en Osawatomie (Kansas), el minúsculo pueblo donde hace casi un siglo Roosevelt lanzó su doctrina del nuevo nacionalismo.

    Allí, Obama puso en la diana a los famosos bank robbers de Roosevelt, que a pesar de todo era un republicano proveniente de una acaudalada familia neoyorquina. Según el brochure que acompaña a nuestro medallón, Roosevelt creía que el Gobierno debía de ser «el árbitro entre el capital y el trabajo, garantizando el orden y la justicia social entre ambos sin favorecer a ninguno». Como Obama, claro.

    Y así llegaremos a la próxima Navidad, seis semanas después de las elecciones del 2012. Habrá nuevo adorno. Pero EEUU seguirá igual: angustiado por su economía y por su futuro.

    ana.romero@elmundo.es
  • apunte lego
  • 31/12/2011 JULIO MIRAVALLS
  • Saber ministerial





    Hay un runrún de disgusto entre quienes se dedican a la ciencia desde que se supo que con el PP no tienen ministerio. Puedo comprenderlo. No sé si, a cambio, los disgustados me comprenderán a mí al decir que lo veo irrelevante. Si tener ministerio es por asegurar dinero, ¿qué mejor opción que colgar del propio ministerio del dinero y que el jefe no se entrometa demasiado en una actividad con buena prensa? Hay que plantearse qué pinta la ciencia en nuestras vidas, qué pinta el Gobierno en la ciencia y qué relación tiene esto con la actividad económica. Hablábamos de dinero, ¿no? Pues sin tapujos.

    Rajoy nombra una secretaria de Estado, Carmen Vela, cuyo perfil (biotecnología, empresas...) suena al de la ministra Garmendia de ZP, que llegó con letra y música pegadizas: acercar la Universidad a la actividad empresarial, como foco y fuerza de investigación; crear un entramado de pasarelas, para que la ciencia española produjera resultados prácticos.

    Supongo que fue derrotada el día que, en batallas ministeriales, perdió su mando en la Universidad enfrascada en la maraña de las burocracias: yo controlo esto, tu aquello, esto es mío, quiero lo de más allá... Al final, quedará en el recuerdo que hizo una ley para regular una carrera funcionarial de investigador, que fichó científicos para laboratorios públicos cuando hubo presupuesto y luego dejó en el aire a un montón de investigadores cuando se acabó la pasta.

    ¿Y por qué demonios ha de depender la ciencia del Estado y los Presupuestos Generales? ¿Dónde anda la iniciativa privada, que no recoge esos euros que «se multiplican» al invertirlos en investigación?

    Hay una ciencia de base, de estudio, curiosidad y difícil rentabilización, y una ciencia de gran altura y enormes inversiones, sólo al alcance de la colaboración entre Estados (proyectos como el CERN, el ITER...). El resto debe ser investigación en busca de objetivos concretos y aplicación directa. Inversión, apuesta, visión, riesgo, ganancias o fracasos. Impulso. O sea, lo que hace avanzar a la Humanidad y lo contrario de un sistema burocrático cuyo éxito depende de saber bandearse por pasillos ministeriales.

    España no invierte ni el 1,4% del PIB en Ciencia (la media UE es el 2%). Y gracias a que el Estado pone el 46%... Sí, hace falta una innovación: un cambio de mentalidad sobre la ciencia y de dónde sale su dinero. Un pacto de Estado a largo plazo, no sometido a vicisitudes electorales. Y crear las condiciones legales y sociales para ese entramado entre conocimiento y producción. Que el I+D+i+bla-bla no sea sólo un apartado para desgravarse los PC nuevos.

    ¿Una Secretaría de Estado? Vale: ¿cuál es su plan?
  • LA BALSA DE LA MEDUSA
  • 31/12/2011 MANUEL HIDALG O
  • Un plan





    Me gusta el chiste que cuenta el cabreo creciente de ese hombre que pedía a Dios que le tocara la lotería. Ya lo conoce el lector, quizás. El hombre suplicaba, pedía, exigía y, cada vez más enfadado, amenazaba y abroncaba, al fin, a Dios, porque Dios, a su juicio, no hacía nada para que le tocara la lotería. A lo último, Dios, que también tiene sus prontos como sabemos por la Biblia -están echando un documental muy interesante en La 2 sobre las 10 plagas de Egipto-, Dios, digo, abría un hueco en los cielos de un manotazo -o apenas parpadeando- y le gritaba al hombre: «¡Compra un décimo, caramba!».

    Y es que el hombre quería que le tocara la lotería sin caer en la cuenta de que para ello es preciso comprar lotería. No pretendo que el lector compre un décimo de la inminente Lotería del Niño. Allá cada uno. Pero también suele decirse que la vida es una lotería, en el sentido de que, jugando por salir adelante, te puede tocar o no, sea el Gordo o la pedrea. Pero hay que jugar, claro.

    Detesto las frases célebres que se convierten en tópicos, generalmente periodísticos, pero, para mayor autoflagelación, ahora -¡y después del chiste!- voy a citar una muy conocida. Creo que es de Kennedy -no me voy a levantar para mirarlo, que diría Umbral-, aunque ya se sabe que las frases ingeniosas de Kennedy se pueden atribuir a Churchill, y viceversa. Da lo mismo. Ya son patrimonio de la Humanidad, puesto que hay personas que piensan que son de su propia invención.

    Kennedy, supongamos, dijo: «No te preguntes por lo que la nación puede hacer por ti, pregúntate por lo que tú puedes hacer por la nación». Me avergüenza tener tanta cultura general…

    Lo que quiero decir es que no espero nada del año 2012 que no pueda ser consecuencia de lo que sea capaz de hacer por mí mismo. A esa conclusión he llegado, y no sólo estoy satisfecho, sino entusiasmado. Motivado, que se dice.

    Pienso jugar a mi propia lotería -o sea, hacer cosas que se merezcan un premio-, y paso por completo de la frase de Kennedy (o de Churchill). Quiero decir: no voy a pensar en lo que yo pueda hacer por mi nación. Moralina política. Voy a pensar en lo que yo puedo hacer por mí.

    ¿Egoísmo? Pudiera ser, pero bien entendido. Voluntad, movimiento, acción. Un programa un poco fascista, parece. No, no hay cuidado. Añado, por si acaso: deseo, ambición, motivación, placer. Será lo mejor para todos.

    Esto está muy mal, y hay quien espera un premio en una lotería en la que no juega o que la nación -el Gobierno- haga algo por uno. No. Esto, ya lo sé, parece una homilía o una arenga. Puede que también un discurso neoliberal, en sintonía con la hégira de Mariano Rajoy. Para nada. No me pienso reducir, ni ajustar, ni congelar. Al contrario. No es política, ¡es la vida!

    Decir que todo está muy mal es el primer síntoma de que uno no está bien. Hay gente que lo está pasando fatal, pero casi ninguno entre esa gente está leyendo este artículo. Mi reflexión y mi conclusión es que no voy a esperar nada en 2012. Voy a actuar subido a mi deseo, a mi necesidad y a mi voluntad. Planazo.

    Etiquetas:

    Links to this post:

    Crear un enlace

    Home

    Estadisticas y contadores web gratis
    Estadisticas Gratis

    Visitor Map
    Create your own visitor map!