ETA GOBIERNA por la acción criminal del PSOE:

Amaiur pedirá al Rey que reconozca la 'realidad del Estado plurinacional'
Rafa Larreina visitará la Zarzuela en representación de la izquierda 'abertzale'

Amaiur pedirá al Rey que reconozca la «realidad del Estado plurinacional» en la reunión que el Monarca y la coalición abertzale mantendrán en el Palacio de la Zarzuela después de que se constituyan las Cortes Generales el próximo día 13. Lo anuncia un histórico de Eusko Alkartasuna como Rafa Larreina, ahora diputado electo de Amaiur tras las elecciones generales. «Es momento de hacerle llegar al Rey lo que pensamos, decirle que tiene una obligación y una asignatura pendiente con Euskal Herria», dijo a EL MUNDO.
El cónclave se producirá 15 años después de la última vez que Herri Batasuna accedió al Congreso de los Diputados tras unas elecciones generales, en 1996. En esta ocasión, en cambio, bajo las siglas de Amaiur se ampararán representantes históricos de EA como Larreina, de extensa experiencia en foros parlamentarios.
El dirigente, que ocupó un escaño en la Cámara vasca entre 1990 y 1999 de la mano de Eusko Alkartasuna, no cree que la presencia de Amaiur en el Palacio de la Zarzuela sea una incongruencia, pese a que Bildu -coalición que también integra EA- se negó a recibir a los Príncipes cuando estos estuvieron en San Sebastián. «Son dos planos distintos», justifica Larreina.
A juicio del representante de Amaiur, hay que distinguir entre «actos de feria de vanidades» y «ámbitos institucionales» como en el que se enmarcará la reunión con Don Juan Carlos. Y a renglón seguido, añade: «Es momento de hacerle llegar al Rey lo que pensamos, decirle que tiene una obligación y una asignatura pendiente con Euskal Herria, que es reconocer la realidad del Estado plurinacional, que en este Estado hay muchas personas que no somos españoles».
Larreina habla desde el punto de vista de quien aún no sabe si su coalición logrará grupo propio en el Congreso, pues pese a haber conseguido siete diputados, no logró en Navarra el 15% de los votos correspondientes por circunscripción. Sin embargo, lo que tiene claro es que Amaiur se trasladará a la Zarzuela para hablar con un «jefe de Estado», al que le transmitirá «un concepto político». «Un acto como éste que tiene un carácter institucional y que tiene un componente político, nosotros lo vamos a utilizar para darle esa lectura política y hacerle llegar un planteamiento político claro», añade.
En el Parlamento vasco Larreina desarrolló su trabajo en la Comisión de Derechos Humanos y fue uno de los ponentes en la Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo. No matiza si esos ámbitos formarán parte del discurso que los representantes de Amaiur trasladarán al Monarca. Eso sí, expone que la excarcelación de Otegi «corresponde al juego democrático», que a su juicio debe «acabar con una serie de actuaciones claramente antidemocráticas, de recorte de libertades». «Al igual que Otegi está en la cárcel, deberíamos estar yo y otras gentes de EA en la cárcel porque hemos hecho lo mismo, o parecido que Otegi, para conseguir este escenario de paz», zanja.
Nostalgia
Un histórico de EA, Rafa Larreina, será el diputado de Amaiur que acuda a la entrevista con el Rey en representación de la coalición abertzale. Algo hemos ganado desde el momento en que Jon Idigoras protagonizó por vez primera semejante trance. Larreina es un hombre acostumbrado a llevar corbata; no necesitará por tanto recurrir al gesto histriónico de Idigoras, que, ante las cámaras, sacó del bolsillo de la chaqueta una corbata arrugada y se la ajustó al cuello con el aire resignado de quién se pone a sí mismo el dogal.
Rafa Larreina es lo que llamaríamos una buena persona. Es también un miembro cualificado del Opus Dei y si la política hace extraños compañeros de cama, excuso contarles: durante una larga temporada compartió piso de la Obra en Vitoria con el periodista Cayetano González, que poco después sería jefe de Prensa de Jaime Mayor Oreja en el Ministerio del Interior.
¿Cómo afrontará un hombre así el pasado de la coalición a la que ahora pertenece, en la que se hacinan 858 víctimas de ETA? Es seguro que Larreina, como el párroco del chiste, no es partidario, pero se me hace raro que no sienta una vergüenza ajena, un dolor de contrición arrimadizo, la incomodidad de un alma buena que ha de alternar con gentes de pasado impresentable.
Preguntado Larreina por la incongruencia de acudir a la Zarzuela, mientras Bildu, otra expresión de lo mismo formada por los mismos se negó a recibir a los Príncipes en San Sebastián, haciendo un distingo entre el ámbito institucional y la feria de vanidades, que ya viene definida en el Eclesiastés: «Vanidad de vanidades y todo es vanidad». Él piensa pedir al Rey que reconozca «la realidad del Estado plurinacional: es el momento de hacerle llegar al Rey lo que pensamos, decirle que tiene una obligación y una asignatura pendiente con Euskal herria».
Son los últimos monárquicos, gentes que todavía tienen una añoranza del antiguo régimen y prefieren ignorar el título II de la Constitución y el hecho de que, en las monarquías parlamentarias, el Rey ni legisla ni gobierna, no se puede tener todo.
Cuánto les gustaría a Larreina y a sus conmilitones terrenales que un monarca absoluto, el Rey de España, un suponer, les jurase los fueros o les prometiera la autodeterminación, qué más da, para poder llamarle Señor de Vizcaya en lugar de señor Borbón, como en los buenos viejos tiempos. Como aquel alcalde de Lekeitio que hizo de anfitrión para la tatarabuela del monarca, durante una visita real a su pueblo, en la que Isabel II, la más castiza de las reinas españolas, inauguró la temporada de baños, siendo invitada por el regidor a sumergirse en aguas del Cantábrico por la vía del chapuzón: «Erreña, agora, alza el pata y chángate».
Sin embargo, Larreina y los suyos deberían resistir la tentación de recurrir al miembro vasco de la familia real, por mucho que sus orígenes familiares pudieran hacerle, en su opinión, más sensible o receptivo a la causa nacionalista. Y sobre todo, llegado el caso, que no se les ocurra pedirle ningún informe escrito. Sale por un pico.
La Rioja y País Vasco pactan un acuerdo sobre Sanidad
El Gobierno de La Rioja, presidido por el popular Pedro Sanz, atenderá a pacientes vascos en su sistema sanitario. Ese fue uno de los puntos clave que aparecieron en la propuesta que el Ejecutivo de Sanz remitió ayer por escrito al Departamento de Sanidad del Gobierno vasco y que finalmente abrió la puerta a la firma de un acuerdo entre sendas comunidades, que se materializará hoy en Logroño.
El consejero vasco de Sanidad, Rafael Bengoa, ya había anunciado en una entrevista concedida a este diario que si el Gobierno riojano no se comprometía a ello, su Departamento no se desplazaría hoy hasta la capital riojana para rubricar un convenio. Eso fue lo que Bengoa trasladó a su homólogo de la comunidad vecina el pasado viernes, en la última reunión mantenida entre las dos administraciones. A Logroño, matizaron ayer siempre fuentes de la sanidad vasca, se va a «firmar», no a «discutir».
El sábado no hubo comunicaciones entre las partes, pero ayer, en pleno domingo, el Ejecutivo de Sanz movió ficha. Envió una propuesta a la Consejería de Bengoa en la que cedió en dos aspectos que el Gobierno vasco había tildado de capitales para celebrar el cónclave.
De un lado, anunció que su sistema sanitario volvería a atender a los pacientes vascos, después de que el pasado 9 de septiembre La Rioja decidiese suspender la atención a ciudadanos de localidades cercanas de Álava. De otro, se comprometió a establecer un calendario para afianzar la negociación entre las partes; es decir, los departamentos de Sanidad del Ejecutivo riojano y del Gobierno López.
Pese a que a priori esas eran las dos condiciones necesarias para que el Gobierno vasco acudiese a la cita de Logroño, fuentes del Ejecutivo anunciaron ayer por la tarde que aunque las dos demandas del Gobierno de López estaban «claras», aún no estaba confirmada la asistencia de Bengoa.





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