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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

miércoles, 23 de noviembre de 2011

FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, PG Cuartango, S González, C. Rigalt, J Müller, R del Pozo

  • COMENTARIOS LIBERALES
  • 23/11/2011F. JIMÉNEZ LOSANTOS
  • El Vicegobierno


    COMO la estúpida interpretación de la estúpida literalidad legal para el cambio de Gobierno impide la urgente necesidad de adelantar el trámite de constitución del nuevo, Rajoy está teniendo que formar Gobierno sin formarlo, nombrar ministros sin nombrarlos más que en su fuero interno y hasta hacer vicepresidenta provisional a Soraya Sáenz de Santamaría, primer apunte de quien será realmente el número dos del PP. De modo que tenemos un Gobierno que ya no hace más que estorbar y un Vicegobierno que es el que los españoles han votado por mayoría absoluta pero al que los derrotados no le dejan gobernar.

    Por cierto, que esta urgencia a paso de tortuga se está produciendo sin que la Corona ejerza ese «poder moderador» que la Constitución proclama y que los intereses nacionales y el sentido común aconsejan. ¿O es que en Italia el jefe del Estado puede formar un Gobierno de emergencia y en España el jefe del Estado no es capaz de hacer una recomendación? ¿No piensa el Rey que Rajoy sea «un hombre íntegro», como dijo de Zapatero? ¿Cree que Mariano no «sabe lo que quiere», como dijo en elogio del peor presidente del Gobierno que ha tenido España en varios siglos? Si «hablando se entiende la gente» con los separatistas catalanes; «y si sale, sale», con los terroristas vascos, ¿por qué el Rey no habla con ZP para que su Gobierno, deslegitimado para seguir en el Poder, se quite de en medio?

    La situación económica de España es desesperada, pero a los numerosos inútiles -trufados de malvados- que nos han conducido a esta pavorosa ruina no les apetece dejar el cargo en el que han fracasado. ¿Acaso quieren soltar más etarras? ¿Quieren nombrar más jueces y fiscales que los hayan de juzgar? ¿O simplemente quieren estorbar todo el tiempo que puedan para que alguien que no sean ellos, fatuos incompetentes, adalides del guerracivilismo pueda gobernar cuanto antes? Zapatero, incapaz de echar al fracasado Rubalcaba, no se va dejando a su partido en la ruina, que para España no sería malo, sino tras un mes de vacío y arregostamiento en una trampa económica, política e institucional. Da la impresión de que el PP sigue en campaña electoral porque lo que dice del traspaso de poderes es lo mismo que dijo Rajoy de la tregua de ETA: impecable y sin contrapartidas. Falso. De impecable no tiene nada, y en cuanto a contrapartidas, España las paga cada día que pasa sin Gobierno. ¿Y así vamos a estar un mes?

    >Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en EL MUNDO en Orbyt, hoy: De alfombra en alfombra
  • TIEMPO RECOBRADO
  • 23/11/2011 PEDRO G. CUARTANGO
  • La 'perestroika' del PSOE


    LO PEOR que ha sucedido en el PSOE no es la debacle electoral, que es el efecto, sino la evidencia de la falta de proyecto político que reflejan los malos resultados en las urnas. La causa que motiva que el socialismo español tenga que iniciar una profunda renovación es su incapacidad para afrontar la crisis, los errores cometidos por Zapatero y también la inconsistencia de las propuestas de Rubalcaba.

    La situación del PSOE recuerda mucho a la del Partido Comunista soviético a finales de los años 80, cuando Gorbachov intentaba reformar un sistema que estaba ya herido de muerte. El líder soviético puso en marcha su célebre perestroika, que pretendía modernizar el comunismo sin destruirlo y con las mismas personas que lo habían gestionado.

    Rubalcaba quiere hacer de Gorbachov en el PSOE: ser el hombre puente entre el pasado y el futuro mediante una renovación que no cuestione los fundamentos del partido ni ponga en peligro los privilegios de la vieja guardia que lo ha dirigido. Dicho en términos lampedusianos, Rubalcaba y el aparato quieren que todo cambie para que todo siga igual.

    Ese intento está destinado al fracaso porque quienes han llevado al PSOE a este desastre no pueden ser las personas que lo saquen de él, entre otras razones, porque lo que se requiere es un cambio radical de prácticas y de políticas.

    En la URSS de los años 80, Yegor Ligachov y un grupo de viejos dirigentes creían que el comunismo podría adaptarse a las nuevas realidades mediante un cambio meramente cosmético. Gorbachov, en cambio, quería realizar reformas más profundas, pero no se atrevía a contrariar a la dirección del partido. La paradoja es que ese conflicto desencadenó un golpe de Estado fallido que acabó por provocar la desaparición del régimen fundado por Lenin.

    La perestroika de Gorbachov fracasó porque se quedó a medio camino, provocando el rechazo de los inmovilistas y la decepción entre los partidarios del cambio. Gorbachov se equivocó al creer que podía mantener un equilibrio entre esas dos fuerzas contrapuestas. Y lo que sucedió es que ganó el audaz Yeltsin y el comunismo se fue a pique.

    La perestroika que pretende encarnar Rubalcaba también está condenada a fracasar porque no es creíble que un líder político que viene del felipismo y ha practicado sus métodos pueda encabezar la profunda renovación que necesita el PSOE, que empieza por abandonar las viejas recetas que le han impedido comprender la naturaleza de esta crisis económica.

    Por otro lado, en cualquier otro país democrático, un dirigente que sufre una derrota electoral de esa magnitud habría ya anunciado su retirada de la política. Aquí está pasando lo contrario: que el desastre es un aval para mantenerse en el poder.

    Yo creo que Rubalcaba tiene muchas cualidades estimables. La primera es su coraje. Pero me da la impresión de que su ambición le ciega y eso le puede llevar a sufrir un batacazo todavía mayor que el electoral.
  • A CONTRAPELO
  • 23/11/2011 SANTIAGO GONZÁLEZ
  • Mapa nuevo

    No ha habido en estas elecciones gran desviación de las encuestas en cuanto a los resultados generales y el número de diputados de los dos grandes partidos. También acertaron en el aumento de UPyD e Izquierda Unida, pero fallaron notablemente en Cataluña. En el País Vasco no es que fallaran, es que cubrieron de ridículo el noble arte de las encuestas.

    El CIS, que ya había dado en estos años pruebas de maleabilidad, había predicho que los partidos constitucionalistas doblarían a las opciones nacionalistas en número de diputados: 12 a seis, igual que en 2008, aunque con recomposición interna de los escaños: el PSE cedía dos de los suyos al PP, pero seguía siendo el primer partido vasco; el PP, contento por razones obvias. El PNV repartía los seis que consiguió entonces con Amaiur: tres y tres, pero seguía siendo el portavoz del pueblo elegido.

    El pacto constitucionalista se ha hundido en las urnas. Los 12 escaños de 2008 se han quedado en siete y la alegría de los populares vascos es realmente extravagante: su socio de Gobierno ha perdido cinco escaños y ni uno sólo ha ido a parar a ellos. Se los han repartido el PNV y Amaiur, lo que demuestra con bastante claridad que los votantes socialistas en Euskadi no han levantado el cordón sanitario.

    Los votantes, ya se sabe, lo que oyen en casa. El PNV no parece sacar conclusiones del hecho de haber sido adelantado en representación parlamentaria por la rama radical que un día lejano saliera de su tronco en forma de banda terrorista y ahora le disputa de tú a tú la jefatura de la familia.

    Las dos fuerzas nacionalistas reclaman el adelanto de las elecciones autonómicas, aunque las razones más sólidas para ello son las que les aporta la estrategia de Patxi López. El lehendakari no cree en la frágil mayoría parlamentaria que aún lo sostiene en Ajuria Enea. El hundimiento del PSE no ha tocado fondo aún y se avecinan tiempos difíciles para el Gobierno vasco. Si Patxi López no consiguió que Zapatero, un presidente del Gobierno de su propio partido, dejara de fortalecer la estrategia del PNV contra sus propios intereses, ¿por qué va a pensar que el nuevo presidente antepondría los intereses del PSE a los suyos propios, si le conviniera algún pacto con el PNV? ¿Hasta cuándo podrá Basagoiti aguantar el sistemático ninguneo y la descalificación a que se ve sometido por los propios socialistas a quienes apoya gratis et amore?

    Las cosas, sin embargo, aún podrían ir a peor, it could be worse. El portavoz socialista, José Antonio Pastor, se ha aliviado del fracaso comentando que el eje del debate político se está trasladando cada vez más a una confrontación entre izquierda (Amaiur+PSE) y derecha (PNV+PP), y que en esa perspectiva gana la izquierda. Amaiur se va a hacer con el centro del mapa político vasco cortejado por el PNV y el PSE. Rufi Etxeberria explicaba ayer en entrevista a doble página de El Correo: «Aún podemos crecer entre los votantes del PNV, PSE e IU». Tiene razón. Y aún falta Eguiguren para acabar de bildunizar los restos de su partido. Esto no tiene muy buen aspecto, no sé si me explico.
  • ZOOM
  • 23/11/2011 CARMEN RIGALT
  • La Familia


    CONTAR chismes sobre la Familia Real es una actividad a la que somos muy aficionados. La condición humana es cotilla por naturaleza, sobre todo con los personajes más refractarios a la chismografía. La familia Borbón Grecia vuelve a estar en el disparadero, esta vez por motivos preocupantes: el casoUrdangarin, sin ir más lejos. También circulan versiones grotescas de las correrías del Rey fuera de España y de las ínfulas de la Princesa de Asturias en todas partes. Habrá en ello algo de cierto y mucho de fabulado, pero no tengo yo facultades adivinatorias ni autoridad para discriminar lo real de lo ficticio en esas vidas protocolarias. Los cotilleos reales no se crean ni se destruyen: están amparados por el disimulo.

    Reyes y príncipes han sido intocables siempre. Pero frente al fetichismo prehistórico se ha impuesto el chisme descarnado, pasando del estúpido plongeon al vapuleo. No sólo estoy señalando a los Borbones. Hay un ejemplo que describe muy bien hasta qué punto la procacidad se ceba en los profesionales del pudor. Pienso en la transcripción de aquel diálogo telefónico entre Carlos de Inglaterra y su entonces amante (Camila), cuando él deseaba convertirse en támpax. Un espanto. Lo que no deseamos para la gente normal, tampoco deberíamos desearlo para un príncipe.

    Los royals inspiran chisme fácil, festín de vísceras. Aquí y ahora hablamos mucho del Rey, que está enfadado y no hace nada por disimularlo. Se diría que su yerno le quita el sueño, y, siendo eso cierto, no lo será menos que la edad le molesta soberanamente. Envejecer es una putada.

    Nuestra Familia Real se ha hecho mayor y, como sucede en tantas otras familias, sus miembros se soportan cada vez menos. A Don Juan Carlos no le gusta la Princesa de Asturias, y la Princesa de Asturias parece no tener feeling con las cuñadas. Por su parte, la gente critica a Letizia porque la tiene a mano y cree interpretarla mejor. Las maldades que le adjudican a ella son propias de quienes ejercemos el cotilleo. Todos somos Letizia cuando contamos que se ha levantado de una mesa al no soportar el ambiente pijo de un restaurante. Ella quizá no sería capaz de hacerlo, pero nosotros sí.

    Quien más nos preocupa, sin embargo, es el Rey, que está harto de la familia y huye al extranjero con sus amistades. El Rey ha perdido la paciencia y nosotros lo hemos perdido a él. Pero su cargo no prescribe, así que debería ponerse las pilas ya mismo. Si el Rey está cabreado, que se joda.
  • AJUSTE DE CUENTAS
  • 23/11/2011 JOHN MÜLLER
  • Rajoy marca una pausa





    Había una contradicción de fondo entre las prisas que algunos colaboradores de Mariano Rajoy mostraron el lunes para acortar el periodo de interinidad del Gobierno y el mensaje que el líder del PP había lanzado en las últimas semanas. Si a los españoles no les gusta que les impongan las cosas desde fuera, si el veredicto de las urnas iba a generar confianza, a qué obedecían estas prisas de que «los mercados no esperan» a la formación del nuevo Gobierno.

    Por la tarde del lunes, tras la reunión de la ejecutiva del PP las prisas se esfumaron. Es obvio que Rajoy necesita tiempo. Y aunque muchos ya habíamos advertido de que no tendría ni una semana de luna de miel, porque los mercados le iban a mordisquear los tobillos desde el principio, eso no significaba que tuviera que gobernar a golpe de prima de riesgo. Ha de tener la serenidad suficiente para soportar que los mercados le hieran superficialmente al clavarle los dientes.

    Porque estos mordiscos y ladridos son los intentos de tomarle la medida al futuro presidente. Nada podría ser peor para España que un líder victorioso que diga ahora que la prima de riesgo es su «marcapasos». Eso nos sentenciaría y perderíamos la pequeña oportunidad que el futuro Gobierno tiene de volver a ser una referencia de los mercados y no de conducirse como un títere de los mismos, como sucedió con Zapatero.

    Así que el argumento a favor de un traspaso rápido del poder como respuesta a los mercados se cayó por su propio peso. Al final, sería un signo de debilidad más que de eficacia.

    Rajoy tiene, además, mucho que meditar. La victoria del PP estaba cantada, pero no se conocía la amplitud de su mayoría absoluta. El líder del PP no está pensando únicamente en la mayoría presente, sino en la que puede necesitar dentro de unos años, porque la tarea de reconstrucción de la economía española va a estar llena de sinsabores. Tejer unos apoyos parlamentarios razonables, aunque exista una mayoría absoluta, puede suponer la diferencia entre un gobierno fallido o de corta vida, y uno eficaz y perdurable.

    El país no tiene margen de maniobra como para que Rajoy pueda fallar por andar improvisando. Entre otras lindezas, la evolución futura de la economía convertirá a Rajoy en el presidente español que batirá el récord de paro, cosa que ocurrirá muy probablemente a mediados de 2012. Hasta finales del próximo año la economía no levantará cabeza porque la coyuntura mundial es mala.

    De la idea de Gobierno que Rajoy logre madurar, de las alianzas o pactos que se puedan presentar (un Pacto anticrisis con CiU parece maduro), dependerá la formación de su gabinete de ministros. Y de los perfiles de esos colaboradores dependerá la intensidad de la aplicación de las reformas.

    Las listas de ministrables que circulan son numerosas. La única ventaja que les veo es que a medida que alguien defiende un nombre determinado, se puede adivinar que lobbies están detrás patrocinándole. De momento, la única especulación sensata es la que afirma que Rajoy estará en su Gobierno.

    john.muller@elmundo.es
  • EL RUIDO DE LA CALLE
  • 23/11/2011 RAÚL DEL POZO
  • La gran Alemania


    Lutero arrojaba el tintero al diablo cuando éste le intentaba camelar en el castillo de Wartburg; luego acabó tirando la Biblia, el tintero y el oro a la cara del Papa. Tal vez el monje agustino fue uno de los primeros nacionalistas alemanes y el primero en denunciar la corrupción y la desidia del Sur. El monje fue a Roma, subió de rodillas la Escalera Santa diciendo en cada escalón un padrenuestro y acordándose de los muertos del Pontífice. Ese rigor luterano subsiste entre los teutones; siempre piensan en los del Sur como gente que vive entre canciones, fiestas y siestas.

    ¿Es verdad que Alemania quiere que España quiebre y la ha dejado a su libre albedrío? Los mercados nos tratan con el mismo desdén que a los otros mediterráneos, peor que a los griegos, pero se piensa que los alemanes aún esperan que España aguante las embestidas de la deuda; quizá si no fuera por la intervención de la señora Merkel ya no nos prestarían ni siquiera al 5% y a tres meses. Angela llamó a Mariano para felicitarle y para darle la enhorabuena por el claro apoyo de «su pueblo», además de urgirle que aplique rápidamente el rigor presupuestario; así que tendremos que subir como Lutero las escaleras de la flagelación. Mucho ahorro, demasiada doctrina alemana, que con gran inteligencia han evitado los ingleses: la disciplina inglesa -dar cachetes en el culo- no es nada si se la compara con la tortura alemana, basada en la docilidad y la sumisión masoquistas.

    Hablo -yo aquí y él en la misma Alemania- con Serafín Quero, que está terminando un libro terrible titulado Alemania en 70 estampas. Serán las nuevas tesis no luteranas, sino andaluzas. Me pregunta sobre España y sobre el Rey. Le comento que el ojo morado de Don Juan Carlos no se lo han puesto así ni la esposa ni la amante. Al hablar de la disciplina prusiana me cuenta que los alemanes no se atreven a pronunciar por pudor, por educación, los vocablos muschi o fotze, que significan coño. Cuando vienen a España, las hunas se disparan y llaman a los guardias al oír piropos, luego alucinan al descubrir que los guripas también las piropean.

    Algunos periódicos ingleses ya no temen la bota militar alemana, sino la bota política y económica; piensan que Alemania, la China germana, quiere que España se declare en quiebra. Serafín no se lo cree y me explica que Merkel es europeísta a tope y no ha caído en la miseria del nacionalismo alemán, que tan bien retrata Rimbaud cuando en el interior de su tienda ve a Bismarck con un dedo sobre el mapa, su pequeño índice caminando sobre el papel de vitela y trazando pequeñas líneas quebradas en las fronteras. «¡Qué delirios de avaro bajo un cráneo amarillo».

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