ETA GOBIERNA por la acción criminal del PSOE:

Basagoiti da su apoyo a López para finalizar la legislatura

El líder del PP vasco no le retirará el respirador al lehendakari hasta 2013. Antonio Basagoiti no jugó ayer con la mayoría absoluta del PP para encarecer o retirar su apoyo a un socio de Gobierno, asfixiado por las urnas y por la avalancha de peticiones de adelanto electoral que está recibiendo desde las movilizadas esferas abertzales.
Basagoiti sólo rentabilizó la nueva posición de fuerza de su partido para elevar el listón a Amaiur. «Que haya elecciones anticipadas sería la guinda del pastel de Amaiur», señaló Basagoiti, que quiso despejar toda elucubración acerca de la estabilidad del acuerdo del cambio.
«No dejaré tirado a López. Vamos a seguir apoyándole porque Euskadi no está para la inestabilidad, sino para hacer frente a la crisis y para conseguir que la paz se convierta en libertad. Y por eso no vamos a hacer nada raro», señaló el líder del PP vasco, que nunca ha actuado contra la línea de flotación de un pacto PSE-PP, que ha sobrevivido a pesar de los continuos desmarques de López y de los intentos de desestabilizarlo del PNV.
«Aunque no comparto muchas cosas de López, como lo que ha hecho en estos últimos meses, de engordar o inflar la posición de Amaiur legitimándola, quiero que quede claro que va a tener mi apoyo hasta el final de la legislatura», subrayó Basagoiti, que se alineó con la postura de su partido en relación a Amaiur.
Para los populares, Amaiur todavía tiene un examen pendiente. Su apuesta por la vías políticas, el cese definitivo de ETA o su consolidado respaldo social en el País Vasco no han sido suficientes para alterar la nota de corte que impuso la dirección del PP a la izquierda abertzale para convertirla en un «interlocutor válido»: la condena expresa a ETA y el perdón a las víctimas del terrorismo. Una línea roja que no se han atrevido a traspasar.
Desde su aplastante victoria el pasado domingo, el futuro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha arrancado su prelegislatura anticipando una línea dura en relación con la coalición abertzale, que mantuvo escondida durante toda la campaña electoral y que presiona más que nunca a Amaiur a dar el paso de condenar a ETA.
Si, el pasado lunes, su secretaria general, María Dolores de Cospedal, afirmó que Rajoy no recibiría a Amaiur en la ronda de contactos que mantendrá con todas las formaciones políticas antes de tomar posesión, ayer los populares dejaron entrever que no facilitarían a la coalición abertzale la obtención de un grupo parlamentario propio hasta que condenen el terrorismo.
«A día de hoy no vamos a echar ninguna mano a éstos que han sido incapaces de condenar expresa y contundentemente los atentados de ETA, y cuando no han sido capaces de decirle a ETA que entreguen las armas de manera incondicional», señaló el líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, que mantiene una interlocución directa con Rajoy en materia antiterrorista y que se mostró partidario de que pasen «al grupo mixto».
Una decisión que, tal y como recordó con ironía, dependerá de su partido, que tendrá mayoría absoluta en la Mesa del Congreso.
«Hay que ver cómo es la vida. Van a decidir los compañeros de aquéllos que han sido eliminados físicamente por los amigos de los que quieren grupo propio», subrayó Basagoiti, que desde la irrupción de Bildu ha tratado sin éxito de conseguir que la izquierda abertzale condene expresamente la violencia de ETA.
Con estos órdagos populares, acrecentados por el poder recién adquirido en las urnas, la coalición abertzale se verá por primera vez ante la tesitura de que su negativa a romper con ETA le pueda perjudicar notablemente.
Desde la polémica del brindis con Bildu en San Sebastián, en la dirección del PP vasco siempre han recalcado su postura inamovible de no tender la mano a Bildu, a pesar de los intentos de la coalición abertzale de tejer unas relaciones a nivel de partido, que sí se han producido en la vida institucional por exigencias de la actividad diaria.
Mapa nuevo
No ha habido en estas elecciones gran desviación de las encuestas en cuanto a los resultados generales y el número de diputados de los dos grandes partidos. También acertaron en el aumento de UPyD e Izquierda Unida, pero fallaron notablemente en Cataluña. En el País Vasco no es que fallaran, es que cubrieron de ridículo el noble arte de las encuestas.
El CIS, que ya había dado en estos años pruebas de maleabilidad, había predicho que los partidos constitucionalistas doblarían a las opciones nacionalistas en número de diputados: 12 a seis, igual que en 2008, aunque con recomposición interna de los escaños: el PSE cedía dos de los suyos al PP, pero seguía siendo el primer partido vasco; el PP, contento por razones obvias. El PNV repartía los seis que consiguió entonces con Amaiur: tres y tres, pero seguía siendo el portavoz del pueblo elegido.
El pacto constitucionalista se ha hundido en las urnas. Los 12 escaños de 2008 se han quedado en siete y la alegría de los populares vascos es realmente extravagante: su socio de Gobierno ha perdido cinco escaños y ni uno sólo ha ido a parar a ellos. Se los han repartido el PNV y Amaiur, lo que demuestra con bastante claridad que los votantes socialistas en Euskadi no han levantado el cordón sanitario.
Los votantes, ya se sabe, lo que oyen en casa. El PNV no parece sacar conclusiones del hecho de haber sido adelantado en representación parlamentaria por la rama radical que un día lejano saliera de su tronco en forma de banda terrorista y ahora le disputa de tú a tú la jefatura de la familia.
Las dos fuerzas nacionalistas reclaman el adelanto de las elecciones autonómicas, aunque las razones más sólidas para ello son las que les aporta la estrategia de Patxi López. El lehendakari no cree en la
frágil mayoría parlamentaria que aún lo sostiene en Ajuria Enea. El hundimiento del PSE no ha tocado fondo aún y se avecinan tiempos difíciles para el Gobierno vasco. Si Patxi López no consiguió que Zapatero, un presidente del Gobierno de su propio partido, dejara de fortalecer la estrategia del PNV contra sus propios intereses, ¿por qué va a pensar que el nuevo presidente antepondría los intereses del PSE a los suyos propios, si le conviniera algún pacto con el PNV? ¿Hasta cuándo podrá Basagoiti aguantar el sistemático ninguneo y la descalificación a que se ve sometido por los propios socialistas a quienes apoya gratis et amore?
Las cosas, sin embargo, aún podrían ir a peor, it could be worse. El portavoz socialista, José Antonio Pastor, se ha aliviado del fracaso comentando que el eje del debate político se está trasladando cada vez más a una confrontación entre izquierda (Amaiur+PSE) y derecha (PNV+PP), y que en esa perspectiva gana la izquierda. Amaiur se va a hacer con el centro del mapa político vasco cortejado por el PNV y el PSE. Rufi Etxeberria explicaba ayer en entrevista a doble página de El Correo: «Aún podemos crecer entre los votantes del PNV, PSE e IU». Tiene razón. Y aún falta Eguiguren para acabar de bildunizar los restos de su partido. Esto no tiene muy buen aspecto, no sé si me explico.
El Gobierno vasco pagará a 'Sarri'
La Audiencia Nacional le comunica que han prescrito las causas contra el etarra huido
El Departamento de Cultura del Gobierno vasco recibió ayer el escrito de la Audiencia Nacional que, según desveló EL MUNDO, indica que Joseba Sarrionandia no tiene causas pendientes con la Justicia, ya que tanto el cumplimiento de sus penas como el pago de indemnizaciones a víctimas han prescrito. El Ejecutivo confirmó ayer que, por tanto, hará llegar al ex preso de ETA fugado desde 1985 los 18.000 euros con que está dotado el Premio Euskadi de Literatura 2011 al mejor ensayo en euskara.
Tras el polémico fallo del jurado, nombrado por el Gobierno de Patxi López y las tres universidades vascas, el viceconsejero de Cultura, Antonio Rivera, mostró abiertamente su rechazo a premiar a un etarra y anunció que retendría el importe al menos hasta que Sarri regularizase su situación con la Justicia. Los servicios antiterroristas lo sitúan en Cuba, al abrigo del régimen castrista, de forma que, a menos que se presente por sorpresa ante las autoridades españolas, será su hermana quien reciba los 18.000 euros en su nombre.
Es ella, María Jesús Sarrionandia, quien ostenta los derechos de autor del huido, que en esta década ha publicado decenas de obras en el País Vasco y es reconocido como uno de los mejores autores en lengua vasca. La consejera de Cultura, Blanca Urgell, la telefoneó ayer para comunicarle la decisión de su equipo antes de que esta tarde se celebre en Vitoria la entrega oficial de los galardones.
Las investigaciones abiertas en la Audiencia Nacional, tanto en la Sala de lo Penal como en la Fiscalía, han revelado que Sarrionandia ha estado inmerso en al menos siete causas distintas. Las únicas tres que acabaron en condena, todas en los primeros años 80, han prescrito, tanto en lo que afecta a las penas de prisión como a las indemnizaciones y multas que las acompañaban.
La suma de lo hallado por la Sala y la Fiscalía -que no coincide exactamente- arroja penas de 26 años de prisión (con un máximo de cumplimento de 18) e indemnizaciones y multas por valor de 5,3 millones de pesetas (32.000 euros).
La sentencia más grave, dictada por la Sección Segunda de la Audiencia en 1982, condena a Sarrionandia a 17 años y cinco meses de cárcel por estragos consumados y frustrados, detención ilegal, utilización ilegítima de vehículo de motor, robo con intimidación, depósito de armas y tenencia de explosivos. Conforme a los datos aportados por la Sala de lo Penal al Gobierno vasco, esta sentencia incluye la indemnización más elevada contra Sarrionandia: 2.754.300 pesetas (unos 16.500 euros) a la Caja Municipal de Ahorros de Bilbao. Otra de las condenas incluye 245.000 pesetas (unos 1.500 euros) de indemnización a un empresario secuestrado por ETA y liberado horas más tarde con un tiro en la pierna.
970 años para Olarra Guridi por los 95 heridos de un coche bomba
La Audiencia Nacional ha condenado al ex jefe de ETA Olarra Guridi a 970 años de prisión por el atentado contra el ex secretario general de Política Científica Juan Junquera. La explosión del coche bomba en la calle Corazón de María de Madrid, el 6 de noviembre de 2001, dejó 95 heridos, cada uno de los cuales le vale 10 años de cárcel. Los otros 20 corresponden al delito de estragos.
La Sección Tercera (Alfonso Guevara, Clara Bayarri y Ángeles Barreiro) también impone 10 años a los otros tres acusados, por los explosivos que guardaban en el piso de Salamanca que el comando Buro Ahuste empleaba como base para atentar en Madrid, de acuerdo con las órdenes que Olarra Guridi les había impartido durante la tregua de 1999. Se trata de Iván Apaolaza, Oier Goitia y Gorka Palacios.
La Sala, por contra, no ve pruebas para condenarles por el atentado frustrado contra el consejero del Tribunal de Cuentas Paulino Martín.





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