FIRMAS: Luis María Anson, Erasmo, D Gistau, V Prego, Secondat, Luis Oz,
Sin concesiones
Desde ese mismo momento se empezaron a agitar, y mucho, las aguas hasta ese momento tranquilas en el estanque de los votantes populares. Y no digamos ya en el mundo de las asociaciones de víctimas. Pocas veces una frase tan corta había revolucionado tanto a quienes le escuchaban, medios de comunicación incluidos. Y mucho más cuando se comprobó que esas palabras, «...se ha producido sin ningún tipo de concesión política», no figuraban en el texto original.
No más de dos personas de su entorno sabían que esa afirmación iba a aparecer en la intervención de Rajoy. «Mariano puso eso en los últimos 10 minutos antes de salir a hablar», asegura un dirigente popular que estuvo siguiendo, paso a paso, la redacción de su comunicado. Y, efectivamente, no había más que ver el desconcierto del líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, ante Jordi Évole en el programa Salvados, que emite la cadena de televisión La Sexta, cuando comprobó, estupefacto ante la pantalla de su ordenador, que en el texto final que se le había enviado desde Génova no aparecía la frase en cuestión. La habilidad de Basagoiti para salvar la situación no le evitó, sin embargo, desempeñar el papel de notario de que, en efecto, aquello se había añadido a ultimísima hora. Las preguntas y la desconfianza se agolparon de inmediato. ¿Pretendía decir Rajoy que la decisión del Constitucional de autorizar a Bildu a presentarse a las elecciones no había sido una concesión? ¿Es que había alcanzado algún pacto con Zapatero, con Rubalcaba o con Urkullu para decir eso?
Pues no. La frase pronunciada por el líder del PP no fue el resultado de ningún pacto con el presidente del Gobierno. Tal pacto jamás existió. Ni ese ni ninguno semejante. Y tampoco fue, como se ha llegado a publicar, la respuesta a un consejo por parte del Rey.
No señor. La inclusión de esa frase, que tuvo necesariamente que ponerse a mano porque no está en el texto mecanografiado que recibieron dirigentes que habían estado siendo consultados al minuto, como el propio Basagoiti, fue decidida dentro del despacho del líder del PP, donde había muy pocas personas, tan pocas como tres. Cuatro a todo tirar.
Sea como haya sido, a estas alturas pocos son en la dirección del partido los que no lo consideran un claro error, y es muy probable que el propio Mariano Rajoy también haya reconocido ya que se equivocó diciendo en tan pocas palabras lo que luego hubo que aclarar poco, tarde y mal: que lo que quiso decir fue que ETA había claudicado sin haber obtenido la independencia, ni la anexión de Navarra ni la autodeterminación, las viejas exigencias por las que ha estado asesinando.
Por esa razón, porque había sido un error manifiesto, el equipo de Génova tuvo que habilitar a todo correr un encuentro que no estaba previsto, que no figuraba por lo tanto en la agenda del líder popular para el pasado jueves y al que tampoco se quiso dar demasiada publicidad: la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, había pedido ver con urgencia a Rajoy. Y Rajoy la recibió.
Ella acudió a reclamar garantías y las obtuvo. Garantías de que la inesperada declaración del previsible futuro presidente del Gobierno no era el envoltorio de un profundo cambio de estrategia respecto de los terroristas, que han dejado de matar, sí, pero que no han dejado de existir, ni de estar organizados, ni de contar con estructuras de apoyo, de información y de financiación. El líder del PP aseguró a Pedraza lo que lleva repitiendo en privado todos estos días a sus más cercanos colaboradores y a los dirigentes del partido cuya posición en esto resulta para él determinante: «Después de esto... a ETA, nada».
Ese «nada» significa seguir reclamando la disolución de la banda, como hizo en el comunicado leído el 20 de octubre. Y, por lo que se refiere a los presos, seguir aplicando el principio de legalidad. Es decir, que los que están cumpliendo su condena sigan en manos de los jueces y los que soliciten beneficios penitenciarios reciban un tratamiento individualizado y no colectivo, como pretenden los proetarras con el argumento de que ya no hay violencia. En ese compromiso insisten los responsables populares: «No hay nada que hablar sin que se haya producido la disolución y el desmantelamiento de la banda».
Estos son argumentos y promesas que en los últimos meses se manejan con cuentagotas en el círculo de la dirección del PP. Y lo que hay detrás de ese cuasi silencio es la decisión política de no entregar la bandera de la lucha contra el terrorismo en manos del PSOE y la de evitar que el tema se convierta en argumento para la contienda electoral.
Por otra parte, el que Rajoy haya dado garantías a las víctimas no parece estar relacionado con el intento de frenar una posible pérdida de apoyo electoral: los expertos del PP en estas cuestiones están seguros de que nada de lo sucedido en torno al abandono de las armas por parte de ETA va a tener el menor efecto en las urnas, ni en beneficio del PSOE ni en perjuicio del PP. Ese punto de más que los últimos sondeos adjudican al PSOE tras el comunicado de la banda lo dan por absorbido dentro de los márgenes de error de una encuesta de opinión. «Y sucede además», añade uno de esos asesores, «que la preocupación de los españoles sobre ETA ha bajado extraordinariamente, así que el voto en absoluto se va a mover por este tema». Y es verdad que el CIS acaba de registrar que únicamente para el 3,3% de la población el terrorismo es la preocupación principal. Un mínimo histórico. Nunca había sucedido así.
Pero eso no quita para que las víctimas se hagan presentes y alcen la voz, como hicieron ayer. La concentración de ayer busca también que nadie olvide el enorme peso que debe tener para España su mera existencia. Porque no es cada uno de sus casos, sino el profundo significado político de todos los casos sumados, lo que tiene necesariamente que orientar la acción de todo Gobierno a la hora de administrar la nueva situación y dar sentido al futuro.
victoria.prego@elmundo.es
Ley de punto final
EN LAS TERTULIAS y entrevistas de los días posteriores al comunicado etarra, fue habitual escuchar el tópico de que la Historia la escriben los vencedores. A los políticos, justo después de tomarse un instante para la descarga emocional, ya sólo les preocupaba el relato que llegará a las generaciones venideras. Como si las décadas terroristas, en lo que se tarda en decir abracadabra con un pasamontañas puesto, se hubieran cauterizado de repente en una distancia, la histórica, la intelectual, que por añadidura reducía vigencia al dolor aún contemporáneo de los que han enterrado gente asesinada o sufrido mutilaciones. Identifico ahí una característica del zapaterismo. Convertir en relato lo que aún es asunto judicial, y en asunto judicial lo que no era ya sino relato. Enfriar víctimas actuales diluyéndolas en un sentido histórico y sacar de la Historia, para devolverlas a la actualidad, a víctimas que ya no eran sino polvo y memoria, pronto centenaria. De este antojadizo reparto de compasión y justicia nos dio aviso el propio Zapatero cuando comparó en términos trágicos el fusilamiento de su abuelo con la amputación de las piernas de Irene Villa.
Es falso que la historia la escriban siempre los vencedores. Fueron los perdedores los que pergeñaron la que ha quedado consagrada como narración oficial de nuestra Guerra Civil. Y la imposición definitiva de esa versión pasó por el espectáculo absurdo de ver a un juez de la Audiencia Nacional ordenando diligencias para averiguar el paradero de un tal Francisco Franco. En Argentina, desde que Néstor Kirchner revocó en 2003 las leyes de impunidad con las que Alfonsín quiso lubricar la transición, hubo también una consolidación del relato oficial. Pero con una diferencia: los criminales argentinos no eran ilustraciones de la enciclopedia, sino hombres todavía jóvenes a los que uno podía encontrarse esquiando en Bariloche. En ese sentido, la condena a perpetuidad de Astiz y Acosta es un reparador, dignísimo, acontecimiento judicial que coincide con el manejo de la memoria por parte de relatores orgánicos, pero que no es deslegitimado por éstos. Quiero lo mismo en la transición post-etarra. Envíen a las generaciones venideras el relato que se les antoje. Fabríquenlo incluso con el síndrome del tío Tom que ya fue posible apercibir en el agradecimiento a los perdonavidas del comunicado. Pero arrastren hasta el banquillo a nuestros astices, que son los terroristas de ETA, no los milicianos ni los falangistas del 36, perdidos ya en el tiempo. ¿O es que, de aplicarse leyes tácitas de Punto Final, tendremos que encontrarnos en la telesilla de Sierra Nevada a asesinos en serie impunes, como ocurría a los argentinos con Astiz en Bariloche?
De ETA
La financiación pública de los partidos políticos es un escándalo
MARIANO RAJOY
Querido presidente…
¿Por qué los contribuyentes españoles tenemos que pagar 0,83 euros por cada uno de los votos que el PP consiga para el Congreso, más otros 0,33 para el Senado? ¿Por qué los contribuyentes españoles, a los que nos sangráis a impuestos de forma casi confiscatoria, tenemos que abonar 21.633 euros por cada escaño que el PP obtenga en el Congreso y en el Senado? ¿Por qué los contribuyentes españoles tenemos que pagar al PP los copiosos gastos derivados del envío por correo de sobres y papeletas, más el costo de la propaganda y publicidad, es decir, 0,22 euros por cada elector en cada una de las circunscripciones de España?
¿Quién fija estas cantidades de forma tan arbitraria? ¿Una institución independiente? No. Sois vosotros mismos, los partidos políticos, jueces y parte a la vez, los que tomáis la decisión de enriqueceros fijando las cantidades que os placen. Un escándalo mayúsculo. Por eso, entre los diez grandes problemas que ahogan a los españoles, figura en tercer lugar la clase política. Por eso, en el peor puesto del rechazo popular se encuentran los partidos políticos. El «ande yo caliente e indígnese la gente» os lo pasáis airosamente por el arco triunfal.
¿Qué pensabas, querido presidente? ¿Que en estas cartas dominicales que hasta las elecciones vengo dirigiéndote te ibas a librar de que te cantara las cuarenta? Junto a la función esencial de los periodistas, como administradores del derecho de los ciudadanos a recibir información, está una segunda función: el ejercicio del contrapoder, es decir, elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca, denunciar al poder cuando el poder abusa. Y el abuso de los partidos políticos españoles, su prepotencia, su despilfarro de los caudales públicos, la
forma como atropelláis al contribuyente es de tal calibre que necesitaría cien cartas para exponerte, uno a uno, los casos indignantes de lo que estáis haciendo. Y eso que yo no olvido las atrocidades de la dictadura. Creo que los partidos políticos son imprescindibles en una democracia pluralista y que es necesario contener la crítica hacia ellos para que la libertad se mantenga y la sociedad no derive hacia nuevos ensayos totalitarios.
En definitiva, querido presidente, el 90%, números redondos, de los gastos de los partidos se sufragan con subvenciones directas o indirectas de las Administraciones del Estado, decididas por vosotros mismos. Manda huevos, que diría el incombustible Trillo. La regeneración de los partidos políticos, su democratización real, pasa por una ley que exija como única vía de financiación las cuotas de los afiliados. Los partidos políticos no deben gastar un euro más de lo que ingresen por lo que les pagan sus afiliados. Y, tal vez, se podría añadir, como excepción, el 0,7% que voluntariamente aporten los contribuyentes en un casillero creado al efecto en la declaración de la renta. Como habéis hecho con la Iglesia Católica.
Si queréis salir del lugar de oprobio que los políticos ocupáis en la opinión pública, esa es la gran decisión a tomar en una ley orgánica votada por el Congreso de los Diputados. No te quiero calumniar gravemente asegurando que en cuanto te encierres en la madriguera monclovita será la primera medida que tomes.
La turbia realidad del PER
JOSEP ANTONI DURAN LLEIDA
Mi querido Duran Lleida…
La inmensa mayoría de los beneficiarios del PER no dedican su tiempo a las cogorzas de bar y juerga flamenca sino que buscan trabajos temporales para mejorar su vida haciendo las más varias chapuzas, bien en el servicio doméstico, bien en muy diversos oficios y artesanías. El subsidio del PER, en sí mismo, no es perverso y se destina en gran parte a los que lo necesitan. Lo perverso es que, desde el principio, fue la coartada para disimular la descarada compra de votos que un sector del socialismo decidió en Andalucía. Esa es la pura y dura verdad. Romero Robledo se convirtió en una zapatilla rusa ante el descaro de los socialistas andaluces para la compra de votos.
El PSOE ha perdido en las siete capitales de Andalucía porque allí el PER no opera. Ha ganado arrolladoramente en el campo, elección tras elección, y gracias a eso mantiene el control del Gobierno andaluz desde hace tres décadas. El PER ha sido la fórmula clave para garantizar la victoria electoral. Consiste en otorgar al trabajador agrícola que se queda sin empleo tras las tareas de recolección una razonable cantidad mensual. Antes debía distribuir el dinero ingresado durante la recolección entre los restantes once meses del año. Ahora se ve subsidiado por el PER y, agradecido, vota en su inmensa mayoría a quien le paga, a quien se ha inventado la generosa fórmula. Aún más. En plena crisis, Zapatero I el de las mercedes acaba de conceder una significativa dádiva a los beneficiarios del PER: en lugar de acreditar treinta peonadas, para percibir el subsidio basta con veinte. Es decir, el jornalero solo tiene que trabajar veinte días al año para cobrar los otros 340. Una familia en la que trabajen en la recolección durante tres semanas el padre, la madre y tres hijos, percibirá la suculenta cantidad de cinco PER durante todo el año.
Como el pueblo andaluz, en contra de clichés sobrepasados, en los que has caído, querido Duran Lleida, es muy trabajador y consecuente, los beneficiarios del PER acostumbran a laborar para mejorar su nivel de vida en muy diversos oficios. Eres un político habitualmente mesurado y prudente y por eso ha sorprendido tu afirmación de que los beneficiarios del PER se van al bar a perder el tiempo. No es así. Lo que deberías haber denunciado no es a los trabajadores sino al PSOE por arbitrar una maniobra que garantice a los socialistas la victoria electoral en Andalucía. Ese es el fondo de la cuestión. Y eso es lo que hay que denunciar. El cheque-bebé, el cheque-vivienda, los 420 euros de complemento al paro y otras prebendas, entre las que destaca el PER, caminan por los mismos senderos de la compra de votos, igual que las subvenciones y patrocinios a las más insólitas camelancias disfrazadas de agrupaciones, asociaciones y fundaciones, empezando por algunas de la memoria histórica y por no pocas de la igualdad de sexo. La crisis ha desbaratado una parte de la tórpida operación socialista de compra de votos. Pero el PSOE se aferra al PER como a un clavo ardiendo porque es la única vía para mantener su granero de votos en Andalucía.
Como si mi voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado
MERCEDES GÓMEZ-PABLOS
Querida Mercedes…
«No existe hoy una mujer en España que pinte con tanta fuerza, con tanta tenaz vocación, con amor tan intenso a la pintura como Mercedes Gómez-Pablos. Los abstractos resueltos en azules, manchados a la espátula, los rojos derrotados, los sepias temblorosos, los despiadados negros son como un grito del alma. Las puertas de Gómez-Pablos y las obsesivas ventanas entreabren no se sabe bien si la gloria o el infierno. Las flores estallan de luz, y húmedas, como si el cielo llorase a lágrima viva sobre ellas. Los desnudos tejen en el lienzo la piel adolescente, las caderas en agraz, las lentas rodillas, los pechos insolentes, los montes erizados, el furor de los ojos, la zozobra de las caricias, las bocas indecisas, tal vez para el beso, quizá para el mordisco. Huelen los desnudos de Mercedes Gómez-Pablos a hembra definitiva. La pintora es la enamorada de Neruda que 'cortó jacintos para tu lecho, y rosas'».
No sé quién escribió estas palabras sobre ti y sobre tu obra, querida Mercedes, pero me parece que te reflejan con exactitud de espejo. Ahora has volcado tu genio pictórico sobre los versos de Antonio Leyva, como si la voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado. El poeta canta a César Vallejo y le explora hasta el último rincón del alma, entre el humo del recuerdo resguardado, árbol solo para la estéril insistencia, campo sin agua, en el que la cicatriz del arado por años prevalece. El vértigo que aturde el amor derrumbado zarandea a Leyva que escribe bellamente sus versos ardorosos, balanceados por la cadencia de la música. La savia nocturna respira hasta aturdirle. Bebe el poeta en el río de las venas. «Quiero que llegue a ti mi voz, la voz a ti debida», escribe con remembrazas a Pablo Salinas. Desde el silencio de las catedrales sumergidas, el coloquio de las piedras testifica el despertar de la razón como un cuchillo clavado en el costado. Es la hora de las luciérnagas enloquecidas, de las verdades que no se quieren escuchar.
Sobre la belleza de los poemas de Leyva has volcado tu pasión creadora, resuelta sobre papel, como un grito de color y de expresión abstracta. Salí de tu exposición en la Galería Orfila, querida Mercedes, conmocionado por la tensión y la calidad de lo que en ella expones y se me desmoronan ahora las palabras al expresar el mensaje permanente de tus pinceles y de tu alma.
El cadáver de Gadafi
EL OYENTE
¿Recuerdan las imágenes de Gadafi del 20 de octubre? Primera secuencia: una piltrafa maniatada y ensangrentada, pero con vida, era bajada a golpes de una camioneta en las afueras de la ciudad libia de Sirte. Segunda: un Gadafi ya cadáver era pateado en el suelo. Tercera: el cuerpo del dictador a la vista del populacho como trofeo de caza.
«Yo nunca habría emitido esas imágenes, las más fuertes», afirmaba José Apezarena en la todavía llamada Punto Radio. Otros tertulianos lo aprobaban.
«Gracias a los móviles con cámaras y a las tan difíciles de controlar Al Yazira, YouTube, Twitter y otras redes sociales -que primero publican y luego deliberan-, hoy son debates estériles», escribía esa misma tarde Jack Shafer para Reuters.
En su libro About to Die: How News Images Move the Public (2010), Barbie Zelizer cita la famosa foto de 1942 de I. Russel Sorgi en el Buffalo Courier Express de la suicida (una mujer de 35 años según Life) que se tiró al vacío desde el hotel Genesee. A partir de la férrea censura impuesta en la II Guerra Mundial los grandes medios empezaron a filtrar ese tipo de imágenes.
En España la Iglesia católica se encargó de hacerlo mucho antes, pero nunca ha habido un criterio unánime y, por razones obvias, nunca se ha tratado igual un suicidio que asesinatos, crímenes de guerra o genocidios.
De todos modos, una cosa es lo que dicen los libros de estilo -«las imágenes escabrosas, la explotación morbosa del dolor… no tienen cabida en nuestras noticias», se dice en el nuevo de Efe, recién salido y muy bien editado por Círculo de Lectores- y otra muy distinta lo que se hace.
La verdad es que los receptores, el llamado público, nunca tuvo mucho que decir en este espinoso asunto. Cuando el Nacional Enquirer publicó las fotos del cuerpo de Elvis Presley, la profesión le condenó al ostracismo. ¿Por violar las normas no escritas de la profesión o porque ninguno de los grandes consiguió antes las fotos?
La proximidad ha determinado siempre más el tratamiento que el hecho en sí. Los medios británicos fueron escrupulosos con el cuerpo de Diana; los estadounidenses, mucho menos. Los medios estadounidenses cribaron casi todas las imágenes de los suicidios desde las Torres Gemelas; fuera de los EEUU, menos. Quizás por tratarse de Irán, los medios occidentales no tuvieron problema en repetir una y mil veces en junio de 2009 los últimos segundos con vida, tras recibir un disparo en la cara, de la joven Neda Agha Soltan distribuidos urbi et orbi por YouTube.
La pandilla que no cesa
La ausencia de Felipe González (que no la representación) fue cubierta por su hija María, que llegó en compañía de su marido, Eric Bergasa, y por su novia Mar García Vaquero, acompañada a su vez del matrimonio Trapote. Mar alternó con Carlos Solchaga, mientras los Trapote se dedicaban a la gente de prensa. Pedro recibirá esta semana la medalla al mérito turístico que le fue condedida hace un mes, así que no para de recoger felicitaciones. Vi tambien a Juan Gatti, Mercedes Gallizo, Antonia San Juan, Beatriz de Orleans, Iñi San Eduardo, Manuel Banderas, Sandra Macaya y Ana García Siñeriz. La anfitriona/madraza, los acogía a todos en su inmenso regazo.
Etiquetas: Firmas







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