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Actualización de madrugada

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Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

viernes, 7 de octubre de 2011

FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Raúl Rivero, D Torres, Erasmo, S González, R del Pozo, J Miravalls, J Sinova, A Vargas Llosa,

F. JIMÉNEZ LOSANTOS

07/10/2011

LU Confidential

LA MISMA noche en la que EL MUNDO publicó la noticia del encuentro de Blanco y un empresario llamado Dorribo en una gasolinera de Lugo, uno o varios profesionales del delito, que no dejaron huellas, asaltaron y robaron los despachos y ordenadores de los administradores concursales que hacen la auditoría de las tres empresas del susodicho empresario. Del que se dice, por cierto, que fue activo promotor de la condecoración y homenaje de los empresarios lucenses al insigne ministro de Fomento y portavoz de este Gobierno en las últimas. Antes del robo, se había filtrado que agentes del CNI estaban siguiendo a la jueza que investiga el caso. Y lo peor es que si esta enorme y nebulosa epopeya del delito resulta verdad, no sería novedad.

En el caso del CNI, hay una esperanza: que los agentes identificados lo hayan sido por otros agentes del CNI, dada la costumbre de los servicios secretos españoles de perpetrar delitos y, simultáneamente, impedirlos, como demuestra el Golpe del 23-F. O las grabaciones de la calle Sextante. O el asalto a la casa de Bárbara Rey en busca de vídeos republicanos. O, en el mismo sector audiovisual, el viaje a Rumanía para rescatar de la videoteca de Elena Ceaucescu, en trance de fusilamiento, las grabaciones de prominentes personalidades españolas que en la Rumanía comunista, la Marina d´Or de Carrillo, solían cazar, retozar y holgar. Es la primera vez que se publicó una foto de Perote, en una discoteca de Bucarest.

En el robo de los ordenatas, en cambio, no hay esperanza. Si los que han asaltado y aterrorizado a los auditores de Dorribo & Cía son agentes o ex-agentes de La Casa (CNI), o pata negra de Roldán o faisanes de Interior, el encubrimiento del delito es más grave que el delito mismo. Ayer, después de tres días callado como una momia -llamativa actitud en el portavoz del Gobierno- Blanco dijo que va, y que va, y que va a interponer acciones legales contra su contacto gasolinero. En realidad, las acciones legales son las que están en marcha contra él, camino del Supremo. Allí, los jueces del PSOE y del PP tal vez sean comprensivos con la Lugo Conection, o LU Confidential. No conozco un solo político de Europa Occidental o Norteamérica (salvo México) que recoja delincuentes en las gasolineras, haciendo autostop quizá, y se los lleve a tomar cocido. En cuanto al robo de pruebas, recuerdo el Watergate allí y el 11-M aquí. Allí caen presidentes; aquí salvan Gobiernos

El despilfarro de la Alianza de Civilizaciones

El autor considera injustificable que Zapatero haya dedicado tantos fondos a la cooperación con los países islámicos
Cree que la iniciativa internacional abanderada por los gobiernos de España y Turquía no ha servido para nada
Rubalcaba, embustero y payasoReducción de los sueldos de maestros y médicos, recorte de pensiones, farmacéuticos sin cobrar, un país con cinco millones de parados, miles de familias sin hogar ni salarios, una sombría perspectiva de miseria y desastre... Ésta es la radiografía de España hoy, con un Gobierno que no hace otra cosa que subir más y más los impuestos. Pero, a pesar de esta gran crisis, el último gran esfuerzo realizado por Zapatero ha sido asegurarse de que, cuando ya no esté él en La Moncloa, se seguirán gastando millones de euros cada año para financiar un absurdo paraíso de sueños: la Alianza de Civilizaciones (a la que haremos referencia en el presente artículo como AC).

La AC es el último gran infortunio que el jefe de Gobierno más desastroso de la España democrática ha patrocinado. Fue fundada en 2005 por el entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, con el respaldo de España y Turquía. De acuerdo con un comunicado emitido por Annan, la Alianza pretendía «promover respuestas eficaces a las amenazas a la paz mundial». Antes de dejar el cargo, Annan se aseguró de que la AC fuera reconocida como una agencia de la ONU, garantizando así que tendría fondos ilimitados.

La Alianza, creada cuatro años después del 11 de septiembre, pretendía acercar los países islámicos a Occidente. ¡Por fin, por fin, un nuevo organismo para resolver los problemas del mundo! En realidad, es fácil adivinar cómo se desarrolló en la práctica. Atrajo el apoyo de ricos estados árabes (en particular, Qatar y Arabia Saudí) que la vieron como una prometedora vía para la inversión, y se convirtió en un frente activo para la ideología antiisraelí. También contó con el apoyo de filántropos como la familia Rockefeller.

Mientras tanto, la AC estaba efectivamente bajo el control de los primeros ministros de España y Turquía, ansiosos por promover la causa del islam. Como comenta un periodista estadounidense, «en la práctica, la AC ha resultado ser un puente unidireccional: el islam ha sido invitado a cruzar hacia Occidente, y Occidente ha sido invitado a estar en espera y contemplar». ¿Pero cómo ocurrió eso?

Zapatero estaba obsesionado con promocionar la suerte política de Turquía, que acababa de quedar bajo el mando de un primer ministro islamista, Recep Tayyip Erdogan. El presidente español fracasó en sus esfuerzos para lograr que la Unión Europea aceptara a Turquía como miembro, así que intentó promocionarla a través de la AC. Era 2005. En la misma fecha el National Intelligence Council de Estados Unidos elaboró un informe (titulado Futuro Global: Proyecto 2020) en el que se advertía de las ambiciones de Turquía por convertirse en el centro de un «imperio islámico revivido». El pensamiento de Erdogan estaba reflejado en unos versos que solía recitar públicamente, del poeta nacionalista Ziya Gokalp: «Las mezquitas son nuestro cuartel, los minaretes nuestras bayonetas, los creyentes nuestros soldados. Nuestro viaje es nuestro destino, el final es martirio».

Con la ayuda de Zapatero, Erdogan (quien confiaba también en su amistad con Estados Unidos) se convirtió en un jugador activo de la escena internacional. Recibió su recompensa. En diciembre de 2010 viajó a Trípoli para recibir el Premio Internacional Al Gadafi para los Derechos Humanos, por «servicios distinguidos a la humanidad». Los dos destinatarios del galardón en ediciones anteriores habían sido Fidel Castro (1998) y Hugo Chávez (2004). Cuando este año Gadafi fue derrocado, Erdogan se negó a escuchar los llamamientos dentro de Turquía para devolver el dinero del premio de 250.000 dólares al pueblo libio, diciendo que estaba «fuera de lugar». Mientras tanto, el pasado septiembre, su Gobierno adoptaba una actitud beligerante hacia Israel, «aumentando patrullas navales en el Mediterráneo oriental e incrementando la tensión» (cito de la agencia de noticias china Xinhua).

Todo esto ocurrió en el marco de la AC, que, con el apoyo de Zapatero, ha optado por una política pro-islámica y anti-Israel. Por ejemplo, hace apenas cuatro semanas, el segundo Curso de Verano de la AC tuvo lugar en Lisboa. Participaron un centenar de jóvenes. Es muy instructivo echar un vistazo al programa. Uno de los temas centrales fue «Los musulmanes en Europa». Y el primer día del curso, por la noche, todos los participantes estaban invitados a visitar la mezquita de Lisboa. El lema del Curso era: «Conectando Corazones, Abriendo Mentes y Haciendo Cosas Juntos». ¡Hermosas palabras, pero ni una sola acerca de los valores del cristianismo o del judaísmo!

Lo más indignante de la AC es, por supuesto, la cantidad de millones de euros que Zapatero gastó en ella en un momento en el que la tasa de desempleo en España era la más alta del mundo occidental. A principios de este año, cuando el país estaba ya sumido en una crisis profunda que afecta a millones de españoles, Zapatero siguió tirando dinero en la AC, con la excusa de que lo estaba haciendo en nombre de las Naciones Unidas.

El primer Foro de la AC se celebró en Madrid, en enero de 2008, y contó ¡con más de 900 participantes! ¿Quién asumió semejante coste? El segundo Foro de la AC se celebró en Estambul (con Erdogan como anfitrión) en abril de 2009, con casi 2.000 participantes, muchos de ellos financiados por los contribuyentes españoles. En mayo de 2010, más de 2.000 personas, muchos pagados por los contribuyentes españoles, se reunieron en Río de Janeiro para otro festival de la AC. Y hubo muchos otros foros, reuniones y congresos. ¡Nos podemos imaginar los millones que el Gobierno ha gastado en los viajes, hoteles y comidas de la AC!

A principios de este año, Zapatero siguió gastando dinero «para reforzar la posición de España» (según sus palabras) en la ONU. En esta ocasión para la creación del Instituto Internacional para la AC, que se ubicará en Barcelona y que exigirá una inversión de 20 millones de euros para los próximos cinco años. Siendo aún presidente de la Generalitat catalana el socialista Montilla, éste se comprometió a aportar nueve millones para la rehabilitación del barcelonés Pabellón Sant Manuel del recinto histórico de Sant Pau, que albergará el nuevo instituto. ¿Y cuál es el propósito de este Instituto (que ahora, por cierto, lleva el glorioso nombre de La Universidad de las Naciones Unidas)? Según la referencia del Consejo de Ministros, servirá para «el desarrollo de las capacidades y la difusión de conocimientos». ¿Qué capacidades? ¿Qué conocimientos? El Centro tendrá asignado un personal de alrededor de 120 trabajadores y dará becas a «estudiantes procedentes de países en vías de desarrollo». ¿Y qué de los miles de estudiantes españoles que han perdido sus becas?

Pero ése es sólo el último de los regalos hechos por Zapatero a la AC. En noviembre de 2008, el secretario general de la ONU y los Reyes de España inauguraron la Sala AC, una de las mayores salas de conferencias en el Palais des Nations en Ginebra. «La completa renovación y remodelación de la antigua Sala XX con 754 asientos representa una de las mayores donaciones a las Naciones Unidas», decía con orgullo el comunicado de prensa de los acontecimientos. La principal característica de la renovada sala fue un techo decorado por el artista español Miquel Barceló. Zapatero -¿o deberíamos decir el contribuyente español?- pagó por la sala, la renovación, el techo, y el posterior viaje, alojamiento y entretenimiento de los 700 invitados a la inauguración, un mínimo de 20 millones de euros (según cifras comunicadas por el Palais des Nations).

Así que la AC va gastando millones, pagando decenas de miles de euros en sueldos superfluos, y sin que tal despilfarro ayude en absoluto a solucionar ni uno solo de los problemas del mundo. ¿Alguien ha notado cualquier impacto que haya podido hacer en la civilización del mundo en los seis años de su existencia?

Presumiblemente, el PP ganará las próximas elecciones generales. Y será entonces este partido el que deba enfrentarse al problema de representar a España en la próxima reunión masiva de la AC (¡más millones!) que se celebrará en Doha (Suiza). Ricos y famosos acudirán, todos deseosos de disfrutar del fabuloso entretenimiento y de las dietas pagadas por la AC. Pero, en un momento de crisis como la actual, cualquier Gobierno decente debería ponerse firme y decir: «¡La fiesta ha terminado!». Tras seis años de palabras y palabras, y todavía más palabras, y de millones de euros gastados inútilmente y sin propósito en la AC, se ha hecho evidente que la organización se ha convertido en un desastre y un escándalo.

Henry Kamen es historiador británico. Su último libro es Poder y gloria. Los héroes de la España imperial (Espasa, 2010)

raúl Rivero

07/10/2011

Heridas en la tierra

EL PRESIDENTE boliviano Evo Morales amplía la lista de los enemigos del porvenir que diseña para su país. Es una reserva sin fondo. Se trata de un conjunto de fuerzas variadas que van desde fundaciones privadas, organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación, empresarios, partidos opositores y el imperialismo yanqui hasta las filas de algunas escuadras de la policía nacional.

Así lo ha dejado ver el dirigente en los discursos pronunciados durante el conflicto que ha sido (y es) el centro de la vida nacional en los últimos días: la construcción de una carretera que atravesaría el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis), una reserva natural ubicada entre las provincias de Cochabamba y Beni asentamiento de comunidades de moxeños, chimanes y yucarés.

Los moradores de esa región iniciaron una marcha de protesta sobre La Paz negados a perder la virginidad y la pureza de su tierra. Morales reaccionó con severidad. Acusó (sin pruebas) a varios sectores de manipular a los caminantes y luego repitió una y otra vez esta frase cerrada: «Quieran o no quieran vamos a construir este camino y lo vamos a entregar en esta gestión».

El pasado 25 de septiembre un operativo policial interrumpió el viaje con una carga a degüello contra los indígenas. La violencia paró en seco a los hombres y mujeres que se dirigían a La Paz. La brutalidad del episodio y la reacción de los bolivianos hizo que renunciaran a sus cargos dos ministros y un viceministro.

Con la salida de esos funcionarios, Morales se propuso tomar distancia de la operación represiva. Y esta semana encontró otro poncho para aislarse de la golpiza. Dijo que detrás de la agresión existe una «mano negra» y que fueron agentes de la policía quienes filmaron y filtraron a la prensa las escenas de violencia para dañar la imagen de su Gobierno.

«Es muy raro, también quiero que se investigue. Siento que hay algunos policías que no quieren al presidente y al Gobierno y se aprovechan de esta clase de movilizaciones para calumniar», afirmó.

Los indígenas reiniciaron su camino a la capital con un pliego de demandas. Si algo sale mal y hay que herir de muerte a la Pachamama (la Madre Tierra) o volver a golpear a los caminantes, Morales hallará enseguida un culpable. Evo es inocente.

OORBYT.es

>Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en EL MUNDO en Orbyt, hoy: Mientras el paro sigue creciendo


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DAVID TORRES

07/10/2011

El tiempo y las mujeres

TENGO un amigo cincuentón que presume de novias cada vez más núbiles, algo a lo que nada tengo que objetar salvo cuando se puso a criticar la boda de la duquesa de Alba. «Hombre, no es lo mismo», protestó. «Evidentemente yo soy más joven». «Y más hombre» puntualicé. Por lo visto a un señor mayor la costumbre le permite tontear con jovencitas mientras que una señora de la edad de Cayetana debe conformarse con coquetear con la muerte.

Mientras las mujeres recurren a potingues, entrenadores personales y cosméticos, los hombres nos consolamos con el pretexto de que los años nos van dando lustre, una falacia total excepto en el caso de la calva. La búsqueda desaforada de lolitas no es sólo un intento lamentable de recobrar la airosa melena de la juventud sino también una forma de pedir tiempo muerto. Un abusón de ésos difícilmente podría cumplir las exigencias de una de su tamaño, tanto en la cama como en la conversación. Son tipos que se apearon de la vida en triciclo y por eso aún merodean por el gimnasio montados en la bici y sin moverse del sitio.

En cambio, en el mismo gimnasio, cada vez hay más señoras madurando como los buenos vinos. Al fin y al cabo, ser guapa a los 20 está tirado, sobre todo si la naturaleza te lo da todo hecho. Lo que tiene mérito es pulir, incrementar esa hermosura tontorrona de la juventud al estilo de Monica Bellucci, que en plena mocedad sólo parecía un quiero y no puedo, una caricatura, un proyecto de sí misma. Aunque tampoco hay que pasarse como Ana Rosa Quintana, que de seguir descumpliendo años a ese ritmo pronto celebra la primera comunión.

Estos días Victoria Vera, despampanante musa de la Transición, luce en las páginas centrales de una revista como Dios la trajo al mundo y parece que la hubiese traído en brazos ayer mismo, como quien dice. Sospecharía la mano del photoshop si no fuese porque la vi hace cosa de un año, en la fiesta de aniversario de EL MUNDO, tan nítida y radiante que pensé si me había equivocado de década o, ya puestos, de siglo. Tan bella que José María Mijangos, el novelista más cínico de la cristiandad con el que cambio cromos de tías buenas, no sabía si pedirle un autógrafo o directamente una cita.

Ya sé que detrás hay maquillaje, e incluso cirugía y bótox, pero ya me dirán la gracia de una lechuga sin cortes ni vinagre. Preferir el boquerón en crudo a la anchoa es una grosería y una barbarie. Muchos de esos tipos que beben mosto y aún no se han bajado de la bici dicen que la duquesa de Alba ha hecho el ridículo pero yo creo que a su edad el único ridículo es morirse

ERASMO

07/10/2011

Jobs

STEVE (56) como metáfora. Obama, contra el paro, pierde a su Apple man, Jobs premonitorio (jobs: empleos). Del magnate ancien regime, su Extra, Extra! (voceó periódicos en una esquina de la Calle 42), a este tycoon tecnológico que se inició en un adolescente, inevitable garaje familiar, cual Bill Gates et alii. Epítome del pensamiento débil, diseñador de artefactos que propiciaron la aterradora supremacía de los medios sobre los fines, encarnó esa fútil modernidad líquida que sistematizó el Príncipe de Asturias Zygmunt Bauman. Deja un bello cadáver

SANTIAGO GONZÁLEZ

07/10/2011

Entre congresos

Muvho han cambiado los tiempos desde aquel Congreso de Valencia, en junio de 2008. Estaba reciente la segunda derrota de Rajoy frente a Zapatero en sus segundos idus de marzo y nadie parecía dar un euro por el futuro del presidente popular. En aquel Congreso tuvo la desafección de María San Gil, herida en la carne viva de la derecha española. También aquel pase del desdén que el antecesor le hizo al llegar tarde, interrumpir el desarrollo del plenario y ningunearle un poquito al saludar a todos los de la mesa y dejarlo para un segundo turno.

Sus adversarios le reprochaban al mismo tiempo su baja valoración en las encuestas y le acusaban de hacer política sin tener en cuenta el interés general, de moverse sólo por cálculos electorales, mientras, paradójicamente, le restregaban: te hemos ganado dos veces y te vamos a ganar una tercera en 2012.

Rajoy tuvo un apoyo más bajo entre los delegados del congreso valenciano que ningún otro presidente del PP: un 78,8%, resultado éste que le fue reprochado por propios y extraños. Mañana se cerrará la convención de Málaga sin someter a votación al candidato, pero, si tal se hiciera, sus adversarios tendrían que acusarle de ganar a la búlgara.

El hombre que lo precedió en su partido como aspirante a la presidencia del Gobierno era tachado a menudo de falto de carisma. Un día de abril de 1995, el blindaje de su coche impidió que una bomba de ETA consiguiera su objetivo y un presidente del Gobierno nos asomó a su abismo moral, al ser incapaz de telefonear al jefe de la oposición al hospital en el que fue reconocido. Aquel día, un Aznar indemne preguntó a los periodistas: ahora parece que ya tengo carisma, ¿no?

Ahora parece que Rajoy ya tiene carisma, pero lo que dota a los candidatos de esa gracia del cielo -y en sus ojos, en vez de miradas, dos rayos de sol- no es la superación de los peligros, como sostenía Aznar, sino la capacidad para ventear la victoria que dota al pueblo soberano de cualidades perdigueras. Aznar hizo un discurso crítico sin concesiones a la manera de gobernar del PSOE (los socialistas nos están saliendo muy caros) y de apoyo sin medias tintas a su candidato: «Es tiempo de Mariano Rajoy».

No hay más que comparar la Conferencia Política que el fin de semana pasado celebró el PSOE en torno a Rubalcaba con esta convención popular. Los socialistas afrontaron un psicoanálisis colectivo en torno al candidato, ¡qué asunto tan freudiano dejar la sinfonía en rojos para adoptar la gama de azules de sus opositores! Era un movimiento simétrico al del PP en su época más perdedora, cuando dejó los azules por el naranja, buscando la vecindad cromática del triunfo.

El PP ha rebasado largamente en los sondeos al partido del Gobierno e incluso él personalmente ha superado a Zapatero y amenaza con dejar atrás a Rubalcaba antes del 20-N, que se convirtió en la fecha electoral por la peregrina ocurrencia de algún incompetente en el arte de acuñar metáforas

JUSTINO SINOVA

07/10/2011

Misión imposible

El mismo Zapatero que en 2001 le exigía a Aznar que debatiera en el Parlamento la política exterior, y que calificaba de «idea vieja» el escudo antimisiles, es el que lo ha aceptado mediante un acuerdo con la OTAN -por otra parte, muy importante- suscrito a espaldas del Parlamento. No vale decir que el Congreso está cerrado, porque sigue abierta la Diputación Permanente. Además, nada le impedía llevar su propósito a la Cámara antes de que él mismo la disolviera. Si no lo ha hecho es porque no ha querido. Así es Zapatero. Exige a otros y él no cumple. Dice una cosa y hace otra. Y si le compensa, echa la culpa a los demás. Pese a todo, no descansa en dar otra impresión.

Desde que anunció su retirada, hay en marcha un goteo discreto para recomponer su figura. Un artículo allá glosa su simpatía; una noticia por ahí habla de su esfuerzo por los españoles; una columna en internet quiere ilustrarnos sobre su aguante para las críticas… Él mueve la cruzada con contactos personales bajo la forma de adioses amistosos. Ninguno de sus predecesores gozó de cuatro meses para recomponer su figura ni urdió una estrategia para ello. Pero la misión es imposible, para desgracia de Zapatero y bien de la Historia, cuando es patente que su gestión desdichada ha desbaratado demasiado y va a exigir una labor titánica de recomposición.

En la primera legislatura se empeñó en desalojar de la escena a la principal oposición, el PP, obsesión tan estrambótica como antidemocrática. Por fortuna fracasó, porque habría producido un deterioro sin remedio en el sistema, pero se ha pasado siete años acusando a la oposición de no «arrimar el hombro», lo cual no era más que una impostura porque nunca aceptaba las propuestas que le hacía. Si no pudo anular a la oposición, sí la marginó de la política antiterrorista, rompió el pacto de los dos grandes partidos y realizó por su cuenta un acercamiento a ETA que incluyó conversaciones sobre pretensiones políticas de los pistoleros, otro de sus errores mayúsculos. En su segunda legislatura, facilitó una reforma del Estatuto catalán que transgredía la Constitución, lo que originó tensiones descomunales y presiones abusivas sobre el TC. Entretanto, mentía atrevidamente sobre la crisis económica y actuaba con culpable despropósito en dos frentes: malgastaba fondos públicos y esquivaba el deber de combatir la crisis. El récord español en desempleo no es casualidad, es la prueba de un fracaso. Todo ello iba siendo salpicado por decisiones arbitrarias, como el plan de adoctrinar en la escuela con una asignatura, Educación para la Ciudadanía, que ha llevado a muchos padres a objetar, o el propósito de reinstalar el recuerdo de la Guerra Civil en el escenario social junto a la devaluación de la Transición.

Cuando reaccionó en economía, obligado por Merkel y Sarkozy, era ya tarde. Deja un país económicamente triturado y socialmente desfallecido, con algunas instituciones que fueron urgidas a la sumisión política en actual dificultad de supervivencia, como la Fiscalía General o el TC. También es demasiado tarde para su programa de imagen. Misión imposible. El título de peor presidente de Gobierno de la democracia le pertenece en propiedad. Quiera Dios por el bien de los españoles que nadie se lo arrebate nunca

ÁLVARO VARGAS LLOSA

07/10/2011

La OTAN en tiempos de escasez

Leon Panetta, secretario de Defensa estadounidense, ha sido mucho menos brutal, en la reunión de la OTAN en Bruselas, que su antecesor, Robert Gates, quien se despidió acusando a Europa de reducir la Alianza Atlántica a la insignificancia. Pero el problema que ha planteado Panetta a sus colegas con lenguaje más sutil es el mismo: Europa no está defensivamente preparada para prescindir del rol aplastante de Estados Unidos en un momento en que Washington ya no puede mantenerlo.

No nos dejemos distraer por las palmaditas en el hombro a raíz del éxito de la Alianza Atlántica en Libia, el anuncio de que la parte naval del escudo antimisiles tendrá su base en Rota o el tono melifluo con que Panetta se ha dirigido a sus colegas. Lo que importa es lo otro: la decadencia defensiva europea. El componente no estadounidense de la OTAN cuenta con dos millones de soldados y, sin embargo, estos países han pasado las de Caín para colocar entre 25.000 y 45.000 soldados en Afganistán. En Libia, el liderazgo británico y francés sustituyó en teoría al de Estados Unidos, pero en la práctica Washington tuvo que suministrar buena parte de los aviones, helicópteros y municiones, así como la Inteligencia para identificar objetivos.

EEUU ya ha anunciado que en los siguientes 10 años recortará su presupuesto de Defensa en unos 330.000 millones de euros (lo cierto es que el hachazo será unas dos veces mayor). Si sumamos a eso que los nuevos líderes norteamericanos no tienen por la defensa de Europa la pasión de los que se criaron políticamente durante la Guerra Fría, será cada vez más difícil para Washington hacer de la protección de este continente una prioridad. ¿Está Europa en condiciones de llenar este vacío? A estas alturas, la respuesta es rotundamente no.

En el papel, los gobiernos se han comprometido a gastar al menos un 2% de sus PIB en Defensa, pero la agonía fiscal que sufren actualmente apunta a que apenas cuatro países podrán cumplir la promesa. Si tenemos en cuenta que el presupuesto estadounidense -más de 500.000 millones de euros- supera al de los otros 27 miembros de la OTAN juntos, resulta obvio que la contracción de Washington no podrá ser compensada por sus aliados europeos. Ni había el ánimo de hacerlo antes, ni es posible en el actual y angustioso contexto fiscal.

El éxito en Libia, los tres años que quedan para dejar Afganistán o el que se haya puesto en marcha la parte naval del escudo antimisiles, no han sido los verdaderos asuntos en Bruselas. El verdadero asunto es el que se ha hablado a media voz: la decisión que debe tomar Europa. ¿Quiere que la OTAN siga siendo la estructura defensiva de Occidente? Si lo quiere, sólo hay una forma de lograrlo en un contexto de reducción estadounidense: con la integración total de las capacidades militares europeas para que no haya duplicaciones y cada cual se especialice, austera y eficazmente, en un área.

En estos tiempos en que la idea de integrar políticas fiscales es motivo de pasiones enfrentadas, parece un chiste de humor negro hablar de fusiones militares. ¿Confiarían los del norte la responsabilidad de ciertas capacidades defensivas básicas a los del sur, a los que juzgan irresponsables? ¿Confiarían los del sur en la protección de los del norte, a los que juzgan egoístas, si, por ejemplo, éstos dejaran caer la economía de Grecia? No lo sé. Pero hay que elegir

JULIO MIRAVALLS

07/10/2011

Consumo colaborativo

Internet es conceptualmente una máquina. Un artificio que multiplica el aprovechamiento del esfuerzo humano. En una nomenclatura clásica, máquinas elementales son la rueda, la polea, la palanca, la cuña, el tornillo... Cualquiera de esos artefactos otorga un poder sobrehumano (superior a lo humano) para mover, elevar, fragmentar o unir objetos.

Hace unos días, en un congreso de periodismo, definí internet como «la máquina de vapor del Siglo XXI». No es una ocurrencia, sino una reflexión. En el XIX la sociedad se reconstruyó de arriba a abajo por el poder físico de la máquina de vapor, que transformó radicalmente la industria, el trabajo y el transporte. Mató al artesano. Cambió la vida.

Hoy, el poder virtual de la comunicación instantánea no sólo ha entrado a cuchillo en las industrias periodísticas y culturales (música, cine, TV, libros), sino en la estructura económica, alterando vidas y haciendas. Comunicaciones, logística, organización industrial, sistema financiero, mercado de valores, comercio al menudeo y grandes transacciones, ocio, viajes, seguridad, delincuencia... ¿Qué actividad no experimenta un incontenible vendaval de cambios?

Quizás la imagen surgió por una charla con Pascal Bordat sobre la idea del «consumo colaborativo», señalada por la revista Time el pasado marzo como una de las 10 que cambiarán el mundo: ciertos bienes pueden ser cedidos, de unas personas a otras, cuando las primeras ya no los necesitan. Individuos dispares pueden compartir, cederse, o alquilar servicios y soluciones para necesidades comunes. Y el trueque: el intercambio de objetos por servicios o trabajos.Todo conectado por la Red.

Pascal Bordat trabaja para 9flats (www.9flats.com), que es una variante sofisticada, creada por un emprendedor típico del mundo internet, Stephan Uhrenbacher. Su visión del consumo colaborativo es una red social de contactos multinacionales, que facilita el alquiler de alojamientos entre particulares, esporádico, o sin límites. «Alguna vez se ha alquilado un trastero, o un armario...», cuenta Bordat. «¿Para dormir?». «Si las dos partes estaban de acuerdo...».

Cualquiera, registrado, puede ganar un dinero ofreciendo su casa, o una habitación. De manera habitual, o por unos días. Y cualquiera puede buscar un alojamiento, quizás más barato que un hotel, para un viaje rápido o unas vacaciones, en una red que ofrece 20.000 alojamientos en 50 países (4.000 en España).

¿Mercado negro del alojamiento? «No. 9flats cumple con Hacienda en Alemania. Da su garantía en el contacto entre las dos partes, que se cumpla lo que pactan. Gestionamos el cobro y que el pago se efectúe sólo cuando el servicio se presta. Cada uno es responsable de cumplir las normas de su país». Internet reescribe las relaciones entre las personas

RAÚL DEL POZO

07/10/2011

El siglo de Jobs

EL RUIDO DE LA CALLE

Hubo una era en la que empezó haciéndose papel con andrajos de la alta Edad Media, y antes con papiro, arroz o con piel de cabra. La pasta de papel se aderezó para que fuera posible desangrar las ideas por la mano, muy poco antes, un instante según el ritmo de la gravitación, de que el iPad formara parte del cuerpo de casi todos mis amigos. Desde ese nuevo miembro ya no se necesita pulpa de trapos ni palomas ni hogueras para enviar en un papiro virtual sin cintas que transporten los esclavos del faraón o los carteros en bicicleta. Cualquier obsesión se transforma en un relato que llega a millones de bocas abiertas de polluelos en un nido. Las calzadas del cielo ya no pertenecen a las legiones ni a las postas ni a las diligencias escoltadas por rifles.

Llueven neuronas. Ahora mismo, sobre estas teclas, puedo visitar ventisqueros y cataratas, mirar cuál es el menú del restaurante donde voy a ir a comer o entrar por la puerta a cualquier anaquel del universo, «que otros llaman Biblioteca». Podría jugar al póquer o cagarme en los muertos de los que insultan desde la avilantez criminal del anónimo. Mi vista se ha alargado como la del diablo. No puedo oler a pan dorado ni a madera de lápiz o a lluvia, pero puedo extender mi memoria hasta el infinito.

Swift utilizó sátira contra la ciencia, decía que era extraer los rayos del sol de los pepinos y, sin embargo, acertó al comentar que cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede reconocerse en todos los necios que se conjuran contra él, como pasó con Galileo o con Servet. Éste no ha sido el caso de Jobs. Se le entierra entre aclamaciones. Ha muerto multimillonario, no como Gutenberg, que falleció tieso en Maguncia encuadernando biblias en vitela.

Jobs envió las letras móviles a la aventura equinoccial. Ha traído a casa una manzana irisada y luminosa en la que cabe, digitalizado, todo cuanto inventó el mono.

Antes sólo viajaban volando los prelados a Roma olvidándose los sombreros en las trattorias; hoy hay vuelos de bajo coste para todos. Podemos agruparnos en la nueva internacional, que engloba en un sistema nervioso que condensa y resume todo en un cerebro global. Se extinguen las especies animales, pero surgen nuevas especies electrónicas. Los científicos y pensadores dan nombre a los siglos y yo me pregunto si el siglo XXI será el de Jobs.

El presidente Obama le ha dedicado un réquiem ingenioso al comentar que la mayoría de la gente se enterará de su muerte en un aparato que él inventó. No sólo veremos su muerte sino las nuestras, viviendo después gracias a él una efímera inmortalidad; no nos borrarán del todo, aún permaneceremos algún tiempo en un sueño inconsistente gracias a Jobs, el ave fénix que renace de sus propias cenizas

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