ETA GOBIERNA por la acción criminal del PSOE:

ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid
02/10/2011
ETA vende su comisión de verificación y la caducidad de Ekin como concesiones
ETA le ha cogido el gusto al protagonismo preelectoral y ha realizado dos anuncios en menos de 24 horas. El primero daba cuenta de la disolución de Ekin, su estructura política. En el segundo, mediante comunicado, ha avisado de que colaborará con la comisión de verificadores que ella misma propuso. Se trata de poner la pelota en el tejado del Gobierno cuyos miembros consideran que la banda está dando pasos.Son dos pasos más, perfectamente medidos en su alcance y estudiados en el momento en el que se han hecho públicos.
Gara adelantó ayer la idea principal de un comunicado de la banda terrorista que será publicado hoy en su totalidad. ETA ha anunciado «que adopta el compromiso de colaborar con la Comisión Internacional de Verificación» y ha calificado esta proclamación de «paso muy importante». Las Fuerzas de Seguridad vaticinaban en julio que ETA iba a hacer público al menos un comunicado de bastante alcance antes de las elecciones, tal como publicó este periódico.
La Comisión de Verificación está formada por cinco expertos en la resolución de conflictos muy dispares entre sí. Su creación responde a la exigencia de la organización en el comunicado de enero en el que anunció una tregua indefinida y verificable internacionalmente.
Los expertos, procedentes de la India, Irlanda, Sri Lanka, Ámsterdam y Ciudad del Cabo, fueron buscados por Raymon Kendall, miembro del grupo y mano derecha de Brian Currin, el abogado sudafricano auspiciado por la izquierda abertzale. A su llegada al País Vasco, se reunieron con miembros del empresariado, de la Iglesia y de diferentes partidos entre los que se encontraban, Rufino Etxeberria de Batasuna, Jesús Eguiguren del PSE, e Iñigo Urkullu del PNV. Los miembros de la Comisión alegaron que no hubieran aceptado si Urkullu no les hubiera animado a hacerlo.
En declaraciones a este periódico aseguraron que no tenían ni idea del problema vasco, admitieron que estaban muy ocupados y que no podían dirigir este proceso. No quisieron aclarar quién les pagaba. Aseguraron que confiarían en las partes para realizar una verificaciones que han sido rechazadas, al menos por el momento, por el Gobierno español. Y aseguraron que tenían la garantía de ETA -según declararon luego, mediante una carta- de que el proceso iba a ser unilateral y sin esperar contraprestaciones. Se molestaron porque se sugiriera que estaban siendo utilizados por la organización y electoralmente por la izquierda abertzale porque, según dijeron, «venimos a ayudarles».
Respecto a Ekin, la sustituta de KAS, es la estructura política de ETA, la red de miembros de la organización dedicados a guardar su ortodoxia. Los cuadros del ilegalizado Ekin se han visto muy mermados por las Fuerzas de Seguridad que primero desarticularon su estructura nacional y después desarbolaron de forma más precisa la red establecida en Navarra. De este modo quedaron elementos residuales en las tres provincias vascas.
Los investigadores aseguran que se trata de un cambio de estructura. Dado que quedaban unos pocos y que, en las circunstancias actuales, estaban siendo muy cuestionados por la izquierda abertzale, ETA ha decidido utilizar un número reducido de sus militantes para comunicar sus posturas. De hecho, sostienen que, a pesar de que la crisis de Ekin se remonta a abril de 2010, aunque se haya hecho pública ahora, algunos de sus miembros han seguido reuniéndose
ANÁLISIS
ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid
02/10/2011
La pelota caduca y el balón encantado
Pues porque no quieren disolverse sin obtener nada a cambio. Es la única explicación. Constatado que han sido derrotados, han llegado a la conclusión de que han de intentar obtener una buena parte de aquello por lo que han estado matando, por dejar de hacerlo. Y la batalla de la opinión pública no les está yendo tan mal.
En la negociación de 2006, el Gobierno cometió el error de ir a remolque de ETA. Pero la banda perpetró el atentado de la T-4 y hasta los suyos le reprocharon que hubiera roto la negociación más provechosa de toda su historia. La situación ha vuelto a cambiar. Ahora, una parte de la opinión pública vasca cree que ETA está avanzando y que es el Gobierno al que toca hacer gestos.
Ekin ha sido una red encargada de guardar la ortodoxia de ETA en los aparatos que de ella dependen, como Batasuna, Askatasuna y Segi. Las operaciones policiales acabaron con su estructura central y provocaron la transformación de las organizaciones que eran su objetivo. La banda, por su parte, hace tiempo que tiene dificultades para organizar nada demasiado complicado y sus enviados no eran muy bien recibidos, también es cierto, en algunos de los ámbitos que antes se empeñaban en controlar.
De modo que ETA ha decidido cambiar la estructura de una red que estaba siendo inoperante.
Qué curioso resulta recordar que algo parecido ocurrió con KAS. Cuando prácticamente había sido desarticulado y sus miembros iban a ser sometidos a juicio, ETA lo disolvió, casualmente hace 11 años, en otra tregua. Fue sustituido por Ekin. Otra cosa es que las circunstancias no sean las mismas. Por cierto, ¿significa esto que ETA se queda sin aparato político? Según todos los expertos, no. Quienes ocupan esta función en el Comité Ejecutivo seguirán funcionando por su cuenta y enviando directrices a través de nuevos enlaces.
Y qué paradójico resulta que lo estén vendiendo como un paso que pone la pelota en el tejado de los gobiernos central y vasco, cuando fueron las Fuerzas de Seguridad las que detuvieron a los más duros facilitando el trabajo de los batasunos más moderados.
Que sí, que son pasos: en elecciones y en plena aspiración de contraprestaciones.
Aunque el Gobierno parece satisfecho de estar jugando al balón después de haber aceptado las reglas de ese partido. El viernes el lehendakari presentó su pacto por la Convivencia. Al margen de los presos y de la petición de legalizaciones, hubo otros gestos que llamaron la atención: admitió que en la democracia había habido tortura, juntó atentados de ETA con los de los GRAPO, habló de grupos que habían respaldado el terrorismo cuidándose de llamarlos por su nombre: Batasuna, EH... Fue su forma de pasar página. Cumplió con su parte con el objetivo de, sin olvidar el pasado, poder centrarse en el futuro.
Pero la izquierda abertzale rechazó su plan, se negó a pedir la disolución de ETA que estaba entre las condiciones de López y le respondió con chulería que iba en el buen camino pero no era suficiente. Sigo preguntándome qué hacen en las instituciones unos tipos que se resisten a pedir la disolución de una banda asesina, pero, constatada la realidad, estaría bien tener la seguridad de que su reacción fue un farol sin más respuesta, y que el Gobierno no va a aceptar que la verificación sea hecha por alguien distinto a la policía. A menos que ETA emplee a los verificadores para decir adiós





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