EDITORIALES: Del 'twist' a la 'hipocondría económica' de los mercados

Le asciende a inspector jefe a pesar de que sigue estando acusado en el 'caso Faisán'
23/09/2011
Interior premia el silencio de Ballesteros
El Ministerio del Interior decidió ayer ascender a inspector jefe a José María Ballesteros, tan sólo 24 horas después de que la Audiencia Nacional tomara la decisión de levantar su procesamiento. Pero Ballesteros sigue estando acusado en el sumario de ser la persona que pasó su propio teléfono para que su jefe pudiera avisar a Joseba Elosua de que había una operación policial en marcha contra la red de extorsión de ETA. Hay una grabación policial que le sitúa en el bar Faisán en el momento del chivatazo y la Fiscalía le acusa de revelación de secretos. Por ello, su ascenso sólo puede ser interpretado como una recompensa de Interior a su silencio y como un desafío al juez que instruye el caso. Rubalcaba dijo ayer que «el PP ha arrastrado por el suelo el honor policial». Mayor cinismo no cabe porque quienes han manchado el honor del cuerpo son los policías que colaboraron con ETA. Afortunadamente, el juez Ruz no va a arrojar la toalla y ha decidido seguir investigando para sentar a los culpables en el banquillloDel 'twist' a la 'hipocondría económica' de los mercados
EL 'TWIST' es un baile que se popularizó en los años 60 en EEUU. Basado en el rock & roll, tiene una particularidad: los bailarines retuercen de forma acelerada la cadera y las rodillas, pero los pies no se levantan del suelo. Es una frenética vibración para no ir a ningún lado. La Operación Twist que anunció el miércoles la Reserva Federal consiste en un canje de bonos a corto plazo por otros a largo. Tiene como fin rebajar los tipos de interés a largo plazo para estimular las inversiones productivas y, sobre todo, el mercado inmobiliario. Una medida así abarata las hipotecas y, por lo tanto, estimula el crédito y el consumo, pero sin inyectar más liquidez en la economía. Tal vez por eso los mercados reaccionaron con un nuevo desplome a esta medida de estímulo, porque entendieron que, como el baile, era un moverse mucho para quedarse en el mismo sitio y que no resolverá el acuciante problema de crecimiento del país. Las caídas de las Bolsas europeas rondaron el 5% y las primas de riesgo de los países con problemas volvieron a dispararse: la española llegó a 361 puntos básicos y la italiana superó de nuevo los 400 puntos. ¿Por qué? Lo explicó ayer un analista: los inversores padecen de «hipocondría económica» y sobrerreaccionan ante el más mínimo síntoma negativo. Así, lejos de pensar que con medidas como la Operación Twist las autoridades de EEUU están dispuestas a hacer lo que sea para evitar la recesión, piensan en lo mal que estará la situación para que se vean obligadas a tomar decisiones desesperadas que no se conocían desde los años 60.
El parón económico de la primera potencia mundial se suma a lo que se está convirtiendo en una crisis estructural en la UE: Grecia, como punta de lanza del desastre de las cuentas públicas en los países periféricos. Así, mientras que no se acaba de concretar la entrega del tramo de 8.000 millones de euros del rescate heleno que necesita imperiosamente el Gobierno, el FMI hace público que el coste de la crisis de la deuda soberana para el sistema financiero alcanzará 300.000 millones de euros.
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, contribuyó a extender el temor al afirmar que estamos peor que en 2008, cuando la crisis de Lehman hizo tambalear las finanzas mundiales, porque los gobiernos se han quedado «sin espacio de maniobra y sin munición». Pero, al menos, después acertó al difundir a través de Twitter su diagnóstico: «Los riesgos han aumentado, pero hay un camino si los países actúan ahora, juntos y con valentía».
Es lo que hay que pedir a unos políticos que no están a la altura. En el plano internacional, hay que pensar en el daño que hizo a los mercados la disputa de los republicanos con Obama por la aprobación del aumento del techo de gasto en EEUU. Y en la política nacional acabamos de presenciar cómo el Gobierno socialista ha traspasado al PP la patata caliente de la aprobación de la prórroga de los Presupuestos del año próximo sólo para que unas cuentas que tienen que ser muy restrictivas no afecten a la campaña electoral de Rubalcaba. Empieza la Asamblea Anual del FMI y del Banco Mundial. De ella debería salir un compromiso firme de actuación conjunta y decidida de los gobiernos y de los bancos centrales para evitar el colapso. Sería un primer paso para inyectar un poco de optimismo a unas sociedades que viven en vilo





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