ZAPATERO SE RINDE. Moody's apuntilla al Gobierno de Zapatero... ...Y degrada a seis autonomías porque duda de sus ajustes
MARISA CRUZ / Madrid
30/07/2011
Zapatero se rinde
Desde hace meses era predecible; hace apenas unas semanas era muy previsible y desde ayer es un hecho confirmado. Zapatero ha decidido tirar la toalla y adelantar las elecciones algo más de tres meses respecto a la fecha oficial de fin de legislatura. Las urnas se abrirán el domingo 20 de noviembre dejando el tiempo justo para que desde el 1 de enero, tal y como precisó, «un nuevo Gobierno afronte el ejercicio económico y las responsabilidades del país».Zapatero hará la convocatoria formal de los comicios el 26 de septiembre y, al día siguiente, se publicará en el BOE. Ayer anticipó este calendario con el fin de «dar certidumbre política y económica para los próximos meses», una vez que considera que deja «todo encarrilado».
Él era consciente, sobre todo tras la debacle socialista en las municipales y autonómicas del 22-M, de que la demanda electoral era ya un clamor en la calle y que su silencio no hacía sino aumentar la confusión de los ciudadanos. De hecho, según las encuestas más de la mitad de los españoles le considera responsable directo de la grave situación que atraviesa la economía.
A ello hay que añadir el reflejo negativo que esta incertidumbre estaba trasladando a los mercados financieros, que zarandean la deuda soberana poniendo en solfa la sostenibilidad de las cuentas públicas y, además, las consecuencias negativas que se derivaban para las posibilidades de su sucesor, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Ayer, el presidente puso el énfasis en asegurar que la raíz de su decisión sólo hay que buscarla en su deseo de primar el «interés general», por encima de cualquier otra circunstancia. Se trata, llegó a decir de «dar estabilidad política y económica».
Es verdad, pero sólo hasta cierto punto. Zapatero, que desde hace varios meses dudaba entre la conveniencia de adelantar los comicios o agotar la legislatura, se inclinó finalmente por la primera de las opciones con el empujón de las dos personas que se sientan a su mesa camilla: el vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, y, sobre todo, el candidato socialista a la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y ambos tienen como principal objetivo los intereses electorales del partido.
De hecho, las vacilaciones del presidente se disiparon a partir del 2 de abril cuando anunció ante el Comité Federal del PSOE que no optaría a un tercer mandato. En aquella fecha y, pese al paripé de las falsas primarias, Zapatero ya tenía claro quiÉn sería su sucesor y el tiempo que éste necesitaría para poder presentar un proyecto político. Él mismo aseguró ayer que la decisión de adelantar las elecciones la tenía tomada «desde hace mucho tiempo», aunque también apuntó que la pergeñó poco a poco. «No hubo un día mágico», afirmó.
Desde el día de la renuncia de Zapatero, Rubalcaba empezó a jugar fuerte en favor de sus intereses: logró anular cualquier posibilidad de que otro aspirante -en este caso, la ministra de Defensa Carme Chacón- pudiera cortarle el camino, consiguió ser proclamado por aclamación del Comité Federal y maniobró por un adelanto de las elecciones a fin de que todas las posibles variables positivas que se den en los próximos meses puntúen a su favor: los datos de creación de empleo de la próxima EPA; la reactivación del sector servicios que viene aparejada a los meses de verano; la relativa estabilidad financiera que puede propiciar el reciente acuerdo sobre Grecia, e incluso el juicio del ya ex presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps.
Desde el 9 de julio, el candidato y los miembros de su equipo electoral ya no defendían a capa y espada la conveniencia de agotar la legislatura. Bien al contrario, aseguraban «estar preparados para cualquier escenario» e incluso intentaban minimizar la trascendencia de adelantar las elecciones. Y Zapatero aceptó que le marcaran la ruta, hasta el punto de que en su equipo aseguraban que «la persiana ya estaba echada». Ayer, no quiso precisar con quiénes había pergeñado su anuncio, pero sí aseguró que, además de haber escuchado a muchas personas -en realidad, a casi todo el país-, también había hablado con unas cuantas.
Fuentes de La Moncloa aseguran que conocían la decisión -además de Blanco y Rubalcaba, que participaron en su cocina- el presidente del PSOE, Manuel Chaves y el jefe de gabinete, José Enrique Serrano. Las mismas fuentes no pueden darlo por confirmado, pero opinan que el líder del PP, Mariano Rajoy, también había sido informado.
En sus últimas comparecencias parlamentarias el presidente fue sembrando un camino de pistas. Las más evidentes las proporcionó el pasado miércoles, cuando acudió al Congreso para explicar los acuerdos del Eurogrupo para evitar la quiebra de Grecia.
Entonces ya dio por concluidos los tres grandes procesos de reformas que se había trazado. A saber: la sociolaboral, la del mercado financiero y la de la competitividad. Y, además, pese a la insistencia de los grupos que le han prestado respaldo en esta legislatura -PNV y Coalición Canaria-, evitó conscientemente hablar del proyecto de Presupuestos del Estado para 2012, que a estas alturas del año ya debía estar muy avanzado, y ni tan siquiera esbozó una mínima hoja de tareas para la vuelta del verano.
Él sabía que elaborar ahora unos Presupuestos, que obligatoriamente deben ser durísimos, no beneficiaría al candidato socialista, además de que le obligaría a pasar por una última prueba de fuego haciendo concesiones, probablemente inasumibles, a los nacionalistas vascos.
Ayer, Zapatero confirmó las sospechas que se desataron el miércoles. Los Presupuestos se prorrogarán a la espera de que un nuevo Ejecutivo diseñe su propio cuadro de cuentas y asuma la responsabilidad de culminar la tarea de reducción del déficit, impulsar el crecimiento y empezar a generar empleo.
El presidente cree que él ha hecho lo que le correspondía, cumpliendo la «mayoría de los objetivos de la legislatura» y, sobre todo, con la «responsabilidad» de «asentar firmemente al país en la credibilidad de las reformas y en el esfuerzo continuo de la consolidación del gasto».
«En todo caso», añadió, «habrá que seguir realizando un esfuerzo muy profundo» para sacar a España de la crisis. Ese reto debe afrontarlo un nuevo Gobierno.
Pese a todo, Zapatero aún se reserva una última tarea: revisar el régimen impositivo de las sociedades. Ayer, anunció que se aprobará un decreto ley en este sentido el próximo 19 de agosto. Esta nueva norma tendrá que ser convalidada en el Parlamento en la primera quincena de septiembre. Para entonces, habrá dado tiempo también a finalizar la tramitación de algunos proyectos de ley pendientes, como por ejemplo el de la negociación colectiva, que está en vigor, pero para el que se adquirió el compromiso de revisión por parte de las Cámaras. De paso, podrían llegar a ver la luz otros textos como el que regula la muerte digna o el de transparencia de la Administración. Nada más que esto suceda, el PSOE celebrará su Conferencia Política que dará el pistoletazo de salida de la campaña electoral.
Después, Zapatero, se retirará. Tendrá un puesto reservado en el Consejo de Estado. Nada ha dicho de su interés por ocuparlo. Sí ha aclarado que no volverá a ser diputado, que no hará una visita de despedida a Rodiezmo y que no se le ha pasado por la cabeza la posibilidad de escribir sus memorias.
Más información en página 28 OORBYT.es
>Videoanálisis de Iñaki Gil: 'Con estilo propio hasta el final'
C. SEGOVIA / C. LLORENTE / Madrid
30/07/2011
Moody's apuntilla al Gobierno de Zapatero...
El 20-N evita un 'viernes negro' en los mercados pero no logra calmar las tensiones
La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, tuvo conocimiento días antes de la decisión de la agencia e informó al presidente de que era el ingrediente que faltaba en una espiral en los mercados que va a ser imparable en las próximas semanas. Moody's contribuyó así a que el presidente «madurara» la decisión de adelantar las elecciones.
La agencia difundió desde primera hora una catarata de anuncios que colocaron a España y a sus instituciones clave, desde comunidades autónomas a grandes bancos, bajo sospecha. La razón: «Las continuas presiones de financiación que afronta el Gobierno que probablemente se van a exacerbar con el precedente que ha sentado el Eurogrupo para el futuro con sus acuerdos [del pasado día 21] para rescatar a Grecia». En su opinión, «ha subido en los últimos meses el riesgo de shock» en el sentido de que «España no pueda acceder a la financiación en los mercados de forma asequible». Cree que «el ambiente» para ese cierre total de grifo es aún «bajo», pero «existe una creciente vulnerabilidad de las finanzas del Gobierno español a las tensiones del mercado».
El segundo factor que lleva a Moody's a estudiar durante los próximos tres meses la rebaja de calificación es «la continua preocupación sobre la capacidad del Gobierno central para hacer cumplir a las comunidades autónomas los objetivos de déficit». ¿Cómo puede evitar Zapatero esa nueva bajada en su final de mandato? Según Moody's, demostrando que compensará con recortes en la Administración central el desvío de las comunidades autónomas. El presidente apuntó que lo hará al anunciar un decreto de probable ajuste para el próximo día 19. Otro riesgo que ve Moody's y que ya no resolverá Zapatero es «el persistente elevado desempleo». «La reciente reforma del sistema de negociación colectiva es considerada inadecuada para aumentar de forma significativa y urgente la necesaria flexibilidad del mercado laboral», sentencia la agencia. Uno de los directivos del departamento de análisis de deuda soberana, Patrick Esteruelas, declaró ayer a Efe que el anuncio de adelantamiento de elecciones es «potencialmente positivo», pero que el problema supera a la propia España y debe ser afrontado por la eurozona.
Tras el jarro de agua fría de la agencia, el anuncio de elecciones anticipadas evitó ayer una jornada negra en la Bolsa, pero no contuvo los ataques contra el mercado de deuda.
El Ibex 35, que llegó a caer un 1,6% en los primeros compases de la jornada cerró con recorte del 0,27%.
Aunque el anuncio electoral no se tradujo en subidas, ayer, por primera vez en semanas, la Bolsa lograba registrar una evolución mejor que el conjunto de las plazas europeas, que sufrieron caídas próximas al 1%.
Sin embargo, el Ibex deja atrás uno de los meses más convulsos que ha vivido España en años, que se salda con una caída bursátil del 7%.
Y la tragedia ha alcanzado aún mayores dimensiones en el mercado de deuda, donde el interés de los bonos a 10 años se ha disparado por encima del 6%, nivel que los analistas consideran inasumible para la economía española de mantenerse en el tiempo.
Por su parte, el riesgo de invertir en nuestro país, medido por el diferencial de tipos de interés con Alemania, ha escalado hasta límites insospechados, incluso por los más pesimistas.
El anuncio electoral tuvo un impacto tan pequeño como efímero en el mercado español de renta fija. A media jornada, la prima de riesgo llegó a superar los 360 puntos, acercándose al récord de 379 alcanzado hace dos semanas. Al cierre, se replegó hasta los 355 puntos. Sin embargo, julio deja un balance desastroso con un incremento del diferencial de tipos con el bono alemán del 47% respecto al mes anterior
C. SEGOVIA / Madrid
30/07/2011
...Y degrada a seis autonomías porque duda de sus ajustes
CATALUÑA. Pierde el escalón de la A en la clasificación de solvencia y entra en el de Baa1, lo que la mantiene en el peor puesto de todo el Estado. Moody´s espera «una actuación presupuestaria en 2011 particularmente pobre, desviándose ampliamente del límite de déficit del año».
El propio conseller de Finanzas, Andreu Mas-Colell, ha reconocido en los Presupuestos que el déficit doblará el oficial previsto y su política de ajuste no convence a la agencia estadounidense. «Baja el déficit con recortes puntuales del gasto, en vez de reducir su déficit estructural (...) Consideramos que esta estrategia es insostenible a largo plazo». El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha sido crítico en las últimas semanas con las agencias de calificación, particularmente con Moody's.
CASTILLA-LA MANCHA. Baja de A2 a A3 «y podría ser degradada más si el nuevo Gobierno regional [que preside María Dolores de Cospedal] es incapaz de presentar medidas creíbles para corregir los amplios desequilibrios presupuestarios de la región».
MURCIA Y VALENCIA. Ambas comunidades gobernadas por el PP bajan de A1 a A2 y de A2 a A3, respectivamente. La agencia apuesta que ambas, al igual que Cataluña y Castilla-La Mancha, continuarán «bajo presión si no asumen compromisos creíbles para mejorar sus posiciones presupuestarias».
ANDALUCÍA Y CASTILLA Y LEÓN. Mantienen mejor rating que las cuatro anteriores, pero bajan de Aa2 a Aa3. Ambas acumulan fuertes obligaciones con proveedores , especialmente en el sector sanitario, «y no ofrecen planes claros de cuándo o cómo van a financiar esos pagos».
EXTREMADURA, GALICIA Y MADRID. Los analistas las mantienen con Aa2, pero quizá no por mucho tiempo, según amenazan. Resaltan que, aunque «han presentado sólidas actuaciones presupuestarias durante la crisis, continúan -con la excepción de Madrid- dependiendo en exceso de las transferencias de la Administración central». Según su análisis, ni siquiera Madrid tendrá «ni el margen de maniobra ni la fuerza institucional suficiente como para tener un rating superior al del Reino de España». Por eso, se ven arrastradas.
PAÍS VASCO. Amenaza también con rebajar la nota de Aa1 de las diputaciones forales -incluida la guipuzcoana que dirige Bildu-, porque aunque cree que seguirán con mejor calificación que el Estado, no podrán diferenciarse en dos escalones, sino sólo en uno.
DANIEL VIAÑA / Madrid
30/07/2011
Los bancos, también amenazados
Las consecuencias de la revisión de la deuda soberana de España no se han limitado al propio país y a las comunidades autónomas. Algunas de las entidades bancarias nacionales más importantes vieron ayer como Moody´s ponía en «revisión para una rebaja» su calificación crediticia.
En concreto fueron el Banco Santander, BBVA, CaixaBank, (las tres con nota Aa2) La Caixa (A1) y de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), que también tiene un rating de A1.
Según la propia agencia, la revisión de las notas de estas entidades es una consecuencia del «análisis en curso al que está sometida la deuda soberana» del Reino de España, que probablemente será recortada.
En caso de ser así, según la agencia, el emisor soberano (España) tendría una menor capacidad para el endeudamiento, y por tanto, para el apoyo a la entidades bancarias del país que pudiesen necesitarlo.
Por lo tanto, aquellas que «cuentan con elevadas calificaciones individuales y que se benefician de un alto grado de apoyo sistémico», asegura Moody´s, son las que pueden tener mayores problemas de financiación y es necesario estudiar su rating. A tenor de esta afirmación, es presumible que el resto de entidades no verán reducido su rating, o no al menos como resultado de una reducción de la nota de España.
De todos modos, la revisión de los rating de estas entidades llega en un momento en el que los bancos llevan sin emitir deuda desde el 31 de mayo, condicionados por los máximos que el bono español está marcando con respecto al alemán durante las últimas semanas.
Además, durante el mes de agosto tampoco se producirán emisiones, por lo que a la vuelta de vacaciones ya serán tres los meses sin captar fondos. Esta situación prodría llegar a ocasionar problemas de liquidez a algunas entidades, en particular a las más pequeñas, incapaces de captar dinero en los mercados. En todo caso, los amenazados por una posible rebaja del rating, Santander, BBVA y CaixaBank , correrían también el riesgo de quedar fuera de los objetivos de compra de algunos inversores, que buscarían calificaciones más seguras. Y un segundo efecto sería que la colocación resultaría más costosa, ya que habría que ofrecer unos mayores intereses a los compradores.
Precisamente con estas entidades, además de con Bankia y Mapfre, se reunió ayer Elena Salgado para pedirles que «apoyen el rescate a Grecia». La ministra de Economía dijo que «los representantes del sector privado manifestaron su disposición a participar»
Washington
30/07/2011
FMI: las reformas son escasas
De hecho, el organismo apunta que los datos preliminares sugieren que las comunidades autónomas podrían incumplir sus objetivos en una magnitud similar a la de 2010. Asimismo, la institución dirigida por Christine Lagarde espera que las necesidades anuales de financiación de España continuarán siendo «sustanciales» durante los próximos años, por lo que es especialmente importante conservar la confianza de los mercados ahondando en las reformas.
España necesitará medidas adicionales de consolidación fiscal para cumplir con los objetivos de reducción de déficit comprometidos por el Gobierno. Así lo sentenció ayer el Fondo Monetario Internacional (FMI) en un informe sobre la economía española en el que tacha las proyecciones macroeconómicas del Gobierno de Zapatero de «relativamente optimistas».
«De este modo, pueden ser necesarias medidas adicionales», recomienda la entidad, que contempla una reducción del déficit hasta el 6,2% del PIB este año, para bajar al 5,1% en 2012 y al 4,3% en 2013, frente al 6%, 4,4% y 3% previsto por el Gobierno para 2011, 2012 y 2013, respectivamente.
El FMI sostiene, además, que la recuperación gradual de la economía española no es suficiente para rebajar la «inaceptable» tasa de desempleo del 20,9%.
Además, el organismo considera que las reformas iniciadas en el mercado laboral español van «en la dirección correcta», pero advierte de que están «incompletas» y reitera la necesidad de «mejora en las perspectivas de empleo», ya que la economía española se enfrenta a un elevado nivel de desempleo duradero y a la dualidad del mercado laboral, que afecta especialmente a los más jóvenes
ALBERTO ROLDÁN NAVARRO
30/07/2011
Riesgo de quiebra
La continuidad de un Gobierno zombi falto de ideas y sin capacidad de negociación, que se mueve como un boxeador noqueado consciente de que está en el último asalto, sin opción alguna de ganar a los puntos y que ha desperdiciado demasiado tiempo tapando, primero, la evidencia de una crisis y, posteriormente, echando tierra a los múltiples agujeros que la misma iba provocando, sería nefasta de cara a la confianza de los inversores.
La falta de nuevas medidas valientes y arriesgadas continuaría incrementando esa desconfianza, lo que se traduciría en un riesgo considerable a la hora de acudir a los mercados en busca de financiación. Y no es sólo un problema de deuda, lo que subyace detrás es una evidente falta de crecimiento que agrava el problema como una bola de nieve. No importa cuánto recortes tu gasto ya que si no hay ingresos el efecto no dejará de ser creciente y a largo plazo letal.
¿Es un cambio de Gobierno lo que necesita España? Aplicando la lógica de los mercados, cuando los títulos de una empresa en pérdidas se encuentran muy penalizados por una pésima gestión y cuando los accionistas piden mayoritariamente un cambio, esos gestores deben dejar paso a unos nuevos que gestionen la compañía, una buena compañía llamada España pero que a día de hoy está en riesgo de quiebra.
Alberto Roldán Navarro es director de Análisis de Inverseguros S.A.U
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / Madrid
30/07/2011
Rajoy pide 'un mandato claro' y promete que no habrá recortes
Mariano Rajoy había preparado una comparecencia para hacer presión sobre el adelanto electoral, pero le cambió el guión la «buena noticia» que le llegó la noche anterior por una llamada personal de José Luis Rodríguez Zapatero.Ni una crítica directa al Ejecutivo socialista, ni un balance trágico de la legislatura, ni, mucho menos, una afirmación alarmista en torno a los mercados de deuda.
El líder del Partido Popular, sobrio en su atuendo azul, habló desde la sede del partido en la calle de Génova de Madrid como si ya lo hiciera a las puertas de La Moncloa. Más aún, se dirigió a «los españoles» en un tono optimista y presidencialista, pidiéndoles un «mandato claro», sin posibles pactos poselectorales y prometiéndoles un «cambio» desde «el centro» y la «moderación», en una «tarea muy difícil» pero sin recortes sociales.
«Yo no tengo intención de hacer recortes sociales, otros sí», llegó a comprometerse en rueda de prensa, al ser preguntado por si contará a los electores las duras medidas económicas que previsiblemente les esperan. «Lo que no puedo ahora, es presentar un Presupuesto», se justificó.
Así, frente al mensaje del miedo a la derecha y al adelgazamiento del estado del bienestar, que previsiblemente aireará el PSOE durante la campaña electoral, Rajoy se esforzó en colocar otro mensaje: «De lo que hay que hablar», dijo, «es de crecer y crear ingresos».
«El PP va a pedir un mandato claro y reformista para el cambio», fue el mensaje de Rajoy, quien sí citó un plan económico a cinco años que incluya, primero, una ley para el equilibrio presupuestario y el déficit cero; segundo, una ley de emprendedores; tercero, una nueva política energética que acabe con el déficit tarifario; y una nueva legislación en materia de unidad de mercado; amén de políticas de austeridad como las que, dijo, «ya han empezado a hacer» las autonomías que gobierna su formación.
Por cierto, que Rajoy hizo una excepción en su empeño de no hablar más que del «futuro», al verse obligado por las preguntas de los periodistas a entrar en la polémica que estos días ha dividido al PSOE y al PP en las dos nuevas trincheras, gubernamental y autonómica.
El presidente del PP responsabilizó al Gobierno socialista del actual colapso financiero, por haber pasado «del relajo total» -al permitir en su día a las comunidades autónomas endeudarse, «incumpliendo su propia ley»-, a la «cerrazón», al negarse ahora a aplazar las devoluciones del dinero adelantado en su día por «error del propio Gobierno».
Pero, en su tono menos electoral y más presidencialista, lanzó un mensaje constructivo hacia los mercados: «El PP garantiza que va a haber equilibrio presupuestario». Además, replicó a la rebaja de la calificación de algunas autonomías del PP por parte de Moody's con otros dos mensajes: el primero, que no son sólo las del PP las afectadas por dicha rebaja, y el segundo y más importante, que él se compromete a dar a las autonomías lo que el Gobierno socialista no les ha dado.
«Me comprometo», dijo, «al aplazamiento de las devoluciones, que yo mismo había pedido, porque no afecta al déficit, y también al fondo de competitividad, que aunque es discutible y opinable, está en la ley».
Pese a haberse confirmado el adiós de Zapatero, Rajoy dejó muy claro que va a seguir sin hablar de Rubalcaba. Eludió con contumacia al que será su adversario en las urnas. «Lo que tenga que decir sobre el candidato lo diré cuando corresponda», fueron sus palabras, para no referirse ni al alcance del efecto Rubalcaba -«no comento las encuestas», dijo en relación con el CIS- ni al caso Faisán, sobre el que fue preguntado.
Eso sí, Rajoy adoptó otro compromiso público en relación con la campaña. Afirmó que, si de él depende, habrá cara a cara con Rubalcaba: «Esto es algo que resolverán los directores de campaña, pero yo estoy encantado de debatir».
El favorito en las encuestas se permitió una pequeña ironía al expresar su «preocupación» por el anuncio de una campaña «limpia» por parte del equipo de Rubalcaba, pero apenas fue una broma.
Los populares, según las fuentes consultadas en la dirección, esperan una campaña muy «ideologizada», muy «de izquierda» por parte del PSOE. Pero no tanto como para interpretar la elección de la fecha (el 20-N, un símbolo franquista por antonomasia) como un guiño movilizador para los suyos. El propio Rajoy juzgó esta circunstancia de «irrelevante».
Lo que sí esperan en el PP es alguna sorpresa de campaña en relación con ETA. No obstante, se dicen convencidos de que ello no influirá, pese a las previsiones socialistas, en el resultado electoral.
En el sancta sanctorum de Génova se apuesta sin complejos ni supersticiones por la mayoría absoluta. Aún más, consideran que ésa era ayer la convicción del propio presidente del Gobierno cuando, en su comparecencia de ayer, dio por hecho que habría un nuevo Gobierno en enero. Explicaban que así había dado por hecho que no serán necesarios los meses de negociación con otros partidos que sí requirió José María Aznar para formar su primer Gobierno.
Y ésta fue, en todo caso, la apuesta de Rajoy, que convocó «a todos los españoles» desde «el centro, la moderación y el diálogo; la unión y la concordia». «Cuanta más gente apoye un proyecto para la regeneración de España, mejor para el futuro», insistió, después de anunciar para septiembre un apretado calendario de foros y actos preelectorales.
OORBYT.es
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el vídeo con las 'recetas' políticas de Rajoy y el análisis de Carmen Remírez de Ganuza
ANÁLISIS
MANUEL SÁNCHEZ / Madrid
30/07/2011
El final de la agonía
Como quería una buena parte del partido y el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, el presidente del Gobierno ha traicionado esta mañana su último compromiso, tantas veces repetido, de que agotaría la legislatura hasta el último día. Pero, en su favor, cabe decir que la situación no se podía sostener más.
Zapatero, además, ha anunciado que se baja del tren de la política. No será diputado, no volverá a Rodiezmo. Parece que quiere pasar página completamente de sus 11 años al frente del PSOE y más de siete en la Presidencia del Gobierno, para mantenerse discretamente como miembro del Consejo de Estado.
Habrá tiempo de analizar sus siete años largos al frente del Ejecutivo, un periodo de una alta intensidad política, con leyes innovadoras en derechos sociales, una negociación política con ETA que se frustró, las reformas estatutarias y el vuelco que le dio el Tribunal Constitucional al Estatuto de Cataluña.
En la segunda legislatura, la crisis acabó con el proyecto de Zapatero y con su imagen política. Primero, por su empecinamiento en negarla y, posteriormente, cuando un día de mayo de 2010 tuvo que dar un giro de 180 grados a su política para ceñirse a las normas de los mercados. Ese día acabó Zapatero su carrera política.
Muchos son los que piensan que entonces debía haber anunciado elecciones anticipadas. Pero no lo hizo. Los últimos 15 meses han sido un peregrinar con un discurso político que no tenía credibilidad alguna en la sociedad, como se demostró en los comicios municipales y autonómicos del 22 de mayo. Tras la estrepitosa derrota del PSOE, ya sólo quedaba la última operación: lanzar a Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato y dar la palabra a los ciudadanos.
Zapatero ha debido vivir unos meses políticos muy duros, pero está convencido internamente de que ha hecho lo que tenía que hacer. Ahora, es claro que la crisis le ha pasado factura a nivel personal y político, y por supuesto a su partido. Lo más evidente es que prometió que se iría con una sonrisa, pero esta mañana yo no le vi sonreír
SANTIAGO GONZÁLEZ
30/07/2011
Veinte Ene
Convenía también al candidato. Su equipo publicitario ha hecho una síntesis quizá demasiado compleja entre el cartel de Rosie, la remachadora, junto al eslogan feminista años 40 We can do it y ese desorden liofilizado de su nombre, con las vocales elididas para dejarlo en RbCb, inspirado en el R2D2 de la Guerra de las Galaxias. Imagínense a R. en campaña de aquí a marzo, explicando que va a meter mano a los bancos para que los que no han sufrido con la crisis se solidaricen con los que sí. Ahora pónganse en la piel de un parado oyendo ese discurso tantos meses y preguntándose: «¿Por qué no lo harán ya, si son los mismos?».
Pongámonos ante el anuncio. Cuarenta y ocho horas antes, el presidente subyacente había comparecido en el Congreso, el templo de la soberanía popular hasta que los indignados se lo llevaron a Sol. Dos horas antes se lo calló ante el Consejo de Ministros y Ministras. A unos y otros les debía una mínima deferencia, la de decirles a ellos antes: «Estáis despedidos». Pero en su mejor estilo -anunciar en mítines de partido sus decisiones de Gobierno- prefirió dar la nueva en rueda de prensa.
¿Cuántas veces dijeron él y los suyos que se iba a agotar la legislatura y que las elecciones serían en marzo? Ya hace tiempo que le habían perdido el respeto a la verdad. El jefe elevó la mentira a deber patriótico cuando sostenía que sus vaticinios optimistas eran obligados por dos razones, a saber: el pesimismo no crea un solo puesto de trabajo, y si el presidente no está optimista, ¿cómo podría estarlo la tropa? Cuánta gente con estudios ha repetido esas tonterías en tertulias y columnas. Nunca consideró que entre las competencias presidenciales no estaba la de poder cambiar las percepciones de unos agentes sociales que conocen en tiempo real los resultados de las bolsas de Nueva York y Tokio, los juicios del FMI y, ¡ay!, la prima de riesgo. Nunca parece haber pensado en que un gobernante está comprometido por su palabra dicha en el espacio público, ni ha calculado que sus vaticinios de Alice in Wonderland solo servirían para que la población medianamente dotada le perdiera el respeto intelectual.
Era un producto de la mercadotecnia, culturalmente limitado para su oficio, ante el que los listos de su partido se han hecho los distraídos, celebrando como sentencias profundas iridiscentes y vanas pompas de jabón: «Las palabras han de estar al servicio de la política, no la política al servicio de las palabras». De su epistemología dio cuenta una anécdota que contaba Suso de Toro en Madera de Zapatero, y que constituye un acabado manifiesto sobre su relación con el saber. Un día de pesca se topó con un sencillo pastor a orillas del río Cueño y, tras confesarle que estudia Derecho, oye con admiración el juicio del lugareño, que guarda para sí: «Sólo las cosas que se aprenden sin estudiar no se olvidan», como si él tomara por conocimiento habilidades psicomotrices elementales como caminar, montar en bici, nadar o copular.
Los siete años del zapaterismo han sido malos años de Gobierno por el empecinamiento en sus errores, la permanente obsesión de ignorar la realidad y colocar en su lugar el ideal, haber sustituido en demasiadas ocasiones el cumplimiento de su responsabilidad como gobernante por una exhibición sentimental desmedida que ha teñido de buenas intenciones tantas declaraciones. «Salgo [de La Moncloa] para ayudar a los jóvenes y a los parados, porque España me necesita», respondió a Gabilondo en 2008 al ser preguntado si padecía, como sus antecesores, el síndrome de La Moncloa. Su gran habilidad ha sido descubrir la fobia al otro como factor de cohesión entre los suyos.
A pesar de todo ello -o quizá por eso, quién sabe-, nadie, ni el mismo Felipe González, ha tenido nunca tanto poder en el PSOE, una influencia que rayaba con la nigromancia y las artes ocultas. Este columnista ha oído a más de un dirigente hecho y derecho, con carné del partido anterior al 20-N del 1975, afirmar con mucha convicción: «Es que tiene baraka», esa suerte que la superstición de los regulares le atribuía a Franco durante su campaña africanista. Ahora, la baraka se ha acabado, como se le terminó a Franco el 20-N de 1975 y debe prepararse para hacer frente al desapego de los suyos. Incluso del sucesor. El progresismo es una religión alternativa, recuerden el «tú eres Pedro y sobre esta piedra…». Aquel Pedro, el sucesor, lo negó tres veces, está escrito.
Él había empezado el 14 de abril de 2004. Ha querido terminar el 20-N. Para hacer campaña antifranquista habrían tenido un pasar el reciente 18 de julio o el 1 de abril de 2012, fechas franquistas. El 20-N es sólo el aniversario de Primo de Rivera, Franco y Durruti, y ahora la fecha de su muerte política. Empate a dos. Para muchos españoles, aquel día de 1975 fue el que marcó el fin de la dictadura y el comienzo de la libertad. Ellos deberían recordarlo por jóvenes que fueran.
OORBYT.es
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Santiago González
30/07/2011
La reacción de los minoritarios
>IU
El adelanto de elecciones «no resuelve para nada los problemas de España», afirmó ayer coordinador federal de IU, Cayo Lara. En su opinión, la credibilidad de José Luis Rodríguez Zapatero «ha hecho aguas por haber accedido a las presiones» y «Rubalcaba es un velocista imprudente más que un corredor de fondo». También aseguró que IU «está lista para afrontar este nuevo reto».
>PNV
El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, consideró que era «previsible» e «irremediable» que el presidente del Gobierno anunciara un adelanto electoral, porque «la tensión de su partido lo agarrotaba hasta extremos que resultaba prácticamente imposible poder llevar a cabo la gestión de la cosa pública».
>CiU
El que será cabeza de lista de CiU en las próximas elecciones, Josep Antoni Duran Lleida, opinó que es «positivo» el anuncio de adelanto electoral porque «da seguridad y certidumbre» a los mercados en un momento de gran convulsión financiera.
>UPyD
«Ya era hora». Así es como acogió la diputada de UPyD, Rosa Díez, el anticipo electoral. «No dicen la verdad ni en el médico», aseguró, lamentando que el presidente no anunciará la decisión del adelanto en el Parlamento. Asimismo, criticó que hasta ayer negaban el avance de elecciones.
>ERC
La portavoz en el 'Parlament', Anna Simó, dijo que el adelanto electoral «es consecuencia de un cálculo electoralista, que no varía la situación económica del país».
ANÁLISIS
JOHN MÜLLER / Madrid
30/07/2011
El legado envenenado
El acceso de Zapatero al poder no fue sólo el fruto de una convulsión mayor (la matanza del 11-M), sino del espíritu de nuevos ricos que se apoderó de España al final de la segunda legislatura de Aznar. El boom inmobiliario, el dinero fácil, los tipos de interés reales negativos, la entrada en el euro: todo contribuyó a olvidar los estrictos deberes que el profesor Barea y el severo Aznar nos habían impuesto en su primer mandato.
La Economía es la disciplina que trata de la mejor administración posible de unos recursos escasos ante necesidades humanas crecientes. Aquél que olvida que somos esencialmente pobres (por nuestros escasos recursos) sólo está mostrando un olímpico desprecio por esta ciencia. Zapatero ni siquiera se interesó por disimular sus carencias porque recibió un legado difícil de mejorar: la economía crecía al 3,1%, el paro llegaba al 11,08% y el déficit publico apenas era del 0,3% en 2004.
Para paliar su escaso crédito económico, Zapatero fichó al ex ministro y comisario europeo Pedro Solbes, al que encargó traducir en numeros sus objetivos políticos. Pero en la primera legislatura ni siquiera se ocupó de acudir a las «dos tardes» de clases que le recomendó su amigo Jordi Sevilla, ministro de Administraciones Públicas. Al final, Sevilla salió del Ejecutivo mientras Solbes se dedicaba a escenificar una lucha continua con el presidente porque su caracter dispendioso amenazaba el equilibrio fiscal.
Eran días de vino y rosas gracias al boom inmobiliario que le había legado el PP. Los alcaldes estaban felices porque las recalificaciones y el impuesto de transferencias llenaban las arcas municipales. Los presidentes autonómicos estiraban el brazo más que la manga. La recaudacion fiscal crecía cada semestre. La izquierda, parte de ella acampada en el PSOE, consideraba antisocial el déficit cero. Zapatero, presa de un ataque de creatividad legal, inventaba subsidios y otorgaba nuevos derechos según conocía los problemas humanos en cócteles y recepciones: promovió el famoso cheque-bebé de 2.500 euros tras un encuentro con una literata embarazada.
El examen forense de esa primera legislatura muestra que cada día que permaneció mirando cómo crecía la burbuja inmobiliaria, sólo se engordaba la lista del paro del futuro. Hoy, expertos del PSOE que participaron en ese Ejecutivo creen que el superávit público debió ser del orden del 8% para paliar algo el pinchazo inmobiliario, además de adoptar otras medidas para frenar el endeudamiento de empresas y familias.
En la campaña de 2008, tanto Zapatero como Mariano Rajoy prometieron el pleno empleo. Claro, la tasa de paro estaba en 10,44% y bajando. Pero ya había síntomas muy graves. Los ciudadanos, sin embargo, le votaron. La mayoría de los expertos coincide en que la crisis financiera comenzó en el verano de 2007 con un súbito corte de liquidez en los mercados mundiales. En marzo de 2008 quebró Bear Sterns y la crisis subprime estaba en su apogeo. El presidente negaba la realidad: «La crisis es una falacia, puro catastrofismo», dijo en enero de 2008. «Lo de que hay crisis es opinable», insistía en junio.
A finales de 2008, Zapatero constató que la situación era grave. Logró situar a España en el G-20, pese a la extrema debilidad de nuestra politica exterior. En 2009, Solbes, que había perdido todo su crédito con unos Presupuestos fallidos que arrojaron un déficit de mas del 10% del PIB, dejó el Gobieno.
El acto final de Zapatero, cuando se convirtió en zombi, fue en mayo de 2010, cuando aplicó los recortes sociales de los que había renegado toda la legislatura. Entonces, creía que contaba con la complicidad de los grandes empresarios y los agentes sociales, y que eso le permitiría llegar hasta marzo de 2012. Se equivocó. Tras el 22-M, quedó claro que su ciclo político había terminado.
La semana pasada ya se vio que habría adelanto electoral. Los ministerios recibieron la orden de aparcar los preparativos para formular los Presupuestos de 2012. Eso quizá explique la elección del controvertido 20-N. Para votar ese día se debía convocar el 26 de septiembre. Cualquier fecha posterior (tambien se consideró el 27-N) llevaba a convocar con fecha posterior al 30 de septiembre y eso significaba que el Gobierno debía, al menos, formular los Presupuestos ante el Parlamento. Un trabajo al que ahora han renunciado.
El escenario no es tan óptimo como dice Zapatero. El calendario le obliga a prorrogar los Presupuestos de 2011 con un déficit previsto del 6%, y deja al nuevo Gobierno una papeleta muy difícil. Esto ya ocurrió en Cataluña en 2010, cuando Montilla prorrogó las cuentas públicas; y Cataluña no ha tenido Presupuestos para 2011 hasta hace una semana, con la mitad del ejercicio ya ejecutado.
OORBYT.es
>Vea hoy el análisis 'El legado económico de ZP', por Juan Emilio Maíllo






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