PASANDO POR EL ARO: El PSOE acepta el déficit CERO, salvo recesión o catástrofe
BEGOÑA P. RAMÍREZ / Madrid
24/08/2011
Los contratos temporales se encadenarán sin limitación
El Gobierno quiere reducir el 40% de paro juvenil permitiendo el encadenamiento sin límite de contratos temporales y ampliando hasta los 30 años los de formación que ahora sólo se pueden ofrecer a menores de 25. Pero no va a reformar el contrato a tiempo parcial, según el borrador que estudiará el Consejo de Ministros el viernes.
El Ministerio de Trabajo lleva desde el pasado mes de mayo discutiendo con los sindicatos y la patronal cómo reformar el contrato a tiempo parcial y cómo estimular la contratación de los jóvenes. De hecho, había propuesto ampliar hasta el 10% de la jornada el número de horas que el empresario podría distribuir de forma flexible según sus necesidades. También acortar los plazos de preaviso al trabajador para cambiarle ese horario.
La renuncia a reformar este tipo de contrato fue interpretado ayer por el secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, como un «gesto» del Gobierno hacia los sindicatos, que rechazan conceder mayor poder discrecional al empresario, informa Europa Press. UGT y CCO no verán con tan buenos ojos, sin embargo, las otras dos medidas previstas para estimular la contratación, más próximas a las reivindicaciones tradicionales de la CEOE.
En concreto, el borrador del decreto suspende el límite al encadenamiento de contratos temporales establecido en el artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores. Hasta ahora, cualquier contratado durante dos años en un periodo de 30 meses, «con o sin solución de continuidad, para el mismo o diferente puesto de trabajo, con la misma empresa o grupo de empresas y mediante dos o más contratos temporales», adquiría la condición de trabajador fijo.
Además, los contratos de formación, que hasta el próximo 31 de diciembre pueden concertarse con trabajadores de hasta 25 años -antes de la reforma laboral sólo hasta los 21- podrán ofrecerse a partir de ahora a personas de hasta 30, pero sólo durante los dos próximos años, prorrogables a tres. La patronal ha llegado a reclamar que este tipo de contratos -para quienes carezcan del certificado profesional que les permita acceder a un contrato de prácticas y con un sueldo nunca inferior al Salario Mínimo Interprofesional- puedan celebrarse con jóvenes de hasta 35 años. Una medida de estímulo adicional establecida en el decreto consiste en conceder una reducción de cuotas de 1.500 euros anuales durante tres años al empresario que convierta uno de estos contratos de formación -ya de por sí exentos al 100% de las cotizaciones empresariales y del trabajador a la Seguridad Social- en contrato indefinido. Si se trata de una mujer, el descuento se eleva a 1.800 euros.
El Gobierno hace un guiño más a los sindicatos prorrogando seis meses el plan Prepara, que otorga 400 euros a los desempleados que agoten las prestaciones, siempre que participen en actividades de formación profesional. No obstante, tanto el portavoz de CCOO como el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, dejaron claro ayer que consideran esa medida «insuficiente». Tampoco satisfará sus expectativas la prórroga de las bonificaciones para convertir los contratos temporales en contratos indefinidos de fomento del empleo -con indemnizaciones por despido de 33 días por año trabajado, en lugar de 45-, que expiran el 31 de diciembre.
Además, el decreto incluye el retraso hasta el primer semestre de 2013 de la creación del llamado fondo austriaco o fondo de capitalización del despido. Hasta esa fecha, por tanto, el pago de ocho días de indemnización en las extinciones improcedentes seguirá corriendo a cargo del Fondo de Garantía Salarial (Fogasa). Eso sí, el Gobierno ha decidido integrar este organismo en los Servicios Públicos de Empleo -el antiguo INEM-, de forma que el personal de éstos servirá para aliviar la carga de trabajo que la crisis ha echado encima de los casi 400 funcionarios del Fondo. La multiplicación de suspensiones de pagos y despidos ha colapsado el Fogasa, que acumula retrasos de hasta seis meses en los pagos a trabajadores. La plantilla ya ha anunciado movilizaciones para septiembre
Especial para EL MUNDO
24/08/2011
Respaldo europeo a las medidas
La Comisión Europea respaldó ayer «el compromiso político» del Gobierno español a favor de limitar el déficit público por norma constitucional al entender que ello contribuirá a «la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas» en el país después del anuncio que hizo José Luis Rodríguez Zapatero. «La petición para consagrar el principio del 'freno de la deuda' es un compromiso político con la sostenibilidad de las finanzas públicas», explicó Altafaj, portavoz económico
ROBERTO BENITO / Madrid
24/08/2011
Con la maleta hecha y el bañador puesto
Pocos diputados recordaban ayer lo que era pisar el Congreso en agosto, y se notaba. La gran mayoría venía directamente de su lugar de veraneo, esperaba que el Pleno que les había colocado Zapatero en mitad de las vacaciones no se alargara más de lo imprescindible y ya tenía hora de regreso a la tumbona. Con el bañador puesto y la maleta hecha para salir cuanto antes.
El panorama de los pasillos de la Cámara Baja a eso de las 9.30 horas no hacía presagiar nada bueno en lo que a aforo se refiere, pero el acceso al Hemiciclo pronto se convirtió en un desfile de señorías recién llegadas a Madrid -acudieron al Pleno 341 de los 350 diputados-, en lo que por momentos podría haber sido una competición por ver quién lucía el mejor moreno.
Los había con bronceado discreto, como el que lucían Leire Pajín, Rosa Díez, Jorge Moragas o Jordi Xuclà, y los había con moreno esplendoroso, con Josep Antoni Duran Lleida, Miguel Arias Cañete y José Antonio Alonso al frente. Buen color lucía también Esteban González Pons, que tuvo que interrumpir sus vacaciones en Mallorca, y morenísima -más de lo habitual- se sentaba a su lado Ana Mato.
El contraste lo ponían los que parecía que nunca les había dado el sol. Al frente de este bloque blanco, Alfredo Pérez Rubalcaba y sus dos chicos, Elena Valenciano y Antonio Hernando, que simulaban haber estado todo el verano en una cueva planeando la estrategia electoral para el 20-N.
Lo que compartían casi todos los diputados era la sensación de que habían tenido que interrumpir sus vacaciones por otro -quizás, el último- capricho de Zapatero. En las caras no se notaba la supuesta urgencia de la reunión parlamentaria; más bien, lo que se dibujaba era pura resignación a tener que asistir a un debate con música ya conocida.
Claro que muchos no sabían la sorpresa que les tenía preparada el presidente: habrá reforma constitucional y otro pleno extraordinario el próximo martes para comenzar los trámites. La noticia pudo desanimar a algunos, pero la mayoría dejaba claro a la salida, en plena estampida, que aún queda una semana para eso y que se puede aprovechar.
Eso fue pasadas las 14.15 horas, cuando los diputados votaron por fin el decreto del Gobierno tras un debate que tuvo sus momentos de intensidad al principio, pero que fue tedioso en las réplicas. Ya de entrada, a muchos diputados socialistas les extrañaba un Pleno dedicado a la economía, precisamente el asunto del que está deseando hablar el PP. Y mucho peor fue cuando el presidente lanzó la reforma constitucional, una propuesta de los populares.
Con este panorama, no es de extrañar que por momentos la bancada socialista pareciera un funeral y a alguno se le quitara el moreno de golpe. Las antaño entusiastas ovaciones a Zapatero en el Hemiciclo eran ayer protocolarios aplausos al aún líder, y pocos, muy pocos, se acercaron a él. Unos escalones más arriba, en cambio, el escaño de Rubalcaba aparecía mucho más animado, con visitas y animada charla.
Enfrente, la bancada popular aplaudió con muchas más ganas a Rajoy, incluyendo una ovación en pie de todo el grupo. Al fin y al cabo, el presidente del PP lo había tenido fácil y había pasado por encima de Zapatero. Hasta Bono se contagió por un instante del entusiasmo y, en un lapsus, dio la palabra a Rajoy señalándole como líder del «primer partido de la Cámara en términos cuantitativos». El presidente del Congreso se dio cuenta cuando escuchó el runrún -el PP tiene 153 escaños y el PSOE, 169-, y corrigió: «Perdón, el primer partido de la oposición». Las cosas, a su tiempo





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