FIRMAS: Isabel San Sebastián, Erasmo, A Espada, V de la Serna, PG Cuartango, R Rivero, ES Buruaga, F Molina, A Lucas, J Sinova, D Torres,
30/07/2011
Dos funerales en uno
La Historia ya ha juzgado a Francisco Franco y ve en él muchas más sombras que luces, incluso sin recurrir a las burdas falsificaciones que caracterizan la campaña de recuperación de la memoria histórica en la que el precadáver de La Moncloa ha sepultado mucho dinero del contribuyente y el mejor legado de la Transición. Cuando le llegue el turno a él, a Zapatero, será difícil hallar un solo destello que alumbre la infinita negrura de su mandato. Desde Fernando VII, el rey felón, no había sufrido esta pobre Nación semejante flagelo de incompetencia y traición. ETA gobierna buena parte del País Vasco, después de que su red de extorsión recibiera la ayuda inestimable de la Policía; Cataluña está lanzada a la secesión fiscal; los mercados no confían en nosotros ni aceptan nuestra deuda, si no es a un interés de usureros; el paro se ha desbocado; suspendemos todas las pruebas de educación; nuestros mejores talentos se han tenido que marchar a trabajar fuera; el sistema autonómico está quebrado... y ni se vislumbra una esperanza. ¿Se puede hacer peor?
Ahora tira la toalla. El campeón del talante se ha cansado del papel de aprendiz de brujo y evita, por cobardía, llevarse en persona el bofetón. No es probable que, en su soberbia, haya tomado conciencia de su probada incapacidad para pilotar esta nave a la deriva, y más bien parece que se muestra dolido con un pueblo ingrato a sus ojos que, lejos de apreciar sus desvelos, se los ha pagado con una sonora patada en las urnas del 22-M. Pero tanto da, puesto que se marcha al fin. Hasta en la despedida nos ha mentido, ya que ayer juraba agotar la legislatura y ahora dice que tenía esa fecha en la cabeza desde hace tiempo. Nombra a dedo al peor sucesor posible: otro maestro de la puñalada en la espalda, que nos retrotrae a un pasado tan sombrío como este sombrío hoy. Deja a su partido en una situación parecida a la que ha propiciado en España: la ruina. Y en este trance desesperado nos llama a votar y a botarle, a él, junto con todo su equipo, encabezado por Rubalcaba, el 20-N-2011. ¡Grandísima fecha donde las haya! A poco que Rajoy no se suicide, a partir de ese día celebraremos los españoles dos funerales en uno
ARCADI ESPADA
30/07/2011
Cristal de soja
Pasadas la diez de la noche, nos dejaron en la mesa algo que iba envuelto en un fino papel blanco. Ferran Adrià, que observaba atentamente la maniobra, dijo:
- Esto sería como comer cristal.
Estábamos los cuatro en la mesa de siempre, al menos en la de los últimos ocho o 10 años, la impagable mesa de la cocina de El Bulli. Como de costumbre, el genio iba y venía, comentando los platos, haciendo observaciones técnicas sobre ellos o trazando su historia, con su alegría característica, aunque siempre vigilante de la reacción que provocaban sus palabras y sus obras. Al otro lado, entre el fuego y el nitrógeno, decenas de jóvenes se atareaban en la elaboración y pase de los platos. Había más de ruido y confusión que otros años. Todos, cocineros y comensales, tratábamos de que fuera igual que siempre, pero no podía ser de ningún modo como siempre. El Bulli cerraba. Yo recordaba cenas en que no se oía una mosca en la cocina. Cenas de una precisión y de una limpieza infinitas. ¡Cuántas veces me había acordado de Arnold Wesker y La Cocina!, aquel montaje remoto en el remoto Teatro Calderón, rezumante de grasa, gritos y puñales. Adrià no sólo había cambiado radicalmente la cocina como concepto, sino también como espacio físico, y hasta moral. Probablemente seguía siendo un campo de batalla; pero silencioso. La idea central del genio ha sido siempre alejar la comida de la sangre.
El papel envolvía una finísima lámina de hielo, levemente encharcada en soja. Estábamos cerca de la mitad del menú. En cualquier lugar de grasa habría sido algo desengrasante. El sabor era apagadísimo. Y partir la lámina, en efecto, algo parecido a partir cristal. Durante estos años, habíamos bromeado con una posibilidad. La de entrar en la cocina, sentarnos a la mesa, que nos fueran sirviendo nada y levantarnos, como cada madrugada, satisfechos y felices. La lámina de hielo se acercaba gravemente a esa posibilidad.
Para la última cena, Adrià preparó 52 platos. La inmensa mayoría de otra época. Grandes hits. Allí estaban la espuma de humo (1997), el ajoblanco (1996), las olivas esféricas (2005), la quinoa helada (2001), la rueda de las especias (1996), las almendras tiernas (2004), el macaron de parmesano (2010) y hasta la croqueta líquida (1998), ésa que provocó aquella reacción inmortal de Perico Pastor: «¡Anda, como me salen a mí!». El cristal de soja era uno de los pocos platos de los últimos meses. Después de comerlo sucedieron dos cosas. La primera es que el resto de platos, los de antes y los que vendrían, palidecieron. Esto me resulta fácil de decir, pero muy complicado de explicar. En el resto de la cena había platos muy suculentos, gozosos, de una elaboración prodigiosa. ¿Cómo un pedazo de hielo tiznado de soja podía imponerse sobre la untuosidad puramente corruptora del macaron de parmesano o sobre el minimalismo, ¡aún humano!, de las cuatro almendras tiernas, cada una tocada con un sabor básico: dulce, salado, ácido y amargo? Pues así era. Conforme venían más platos, más me acordaba del hielo. A su lado todo seguía siendo excepcional, pero un punto amanerado. Esas flores en néctar, por ejemplo, donde el comensal hace de abejita: sólo quedaba el humor, y ni siquiera me parecía ya demasiado bueno.
Lo segundo que pasó, y que está vinculado, es que comprendí la decisión del genio. Te seré franco. Yo creo que Adrià no tiene la menor idea de lo que va a hacer a partir de hoy. La llamada Fundación es todavía un proyecto inexistente. Lo que se ha dicho hasta ahora son cosas del comercio, donde por cierto nuestro hombre se desenvuelve también de un modo admirable. La única certeza es que Adrià cierra su restaurante. Y que el restaurante es, hoy, el único código en que se expresa un cocinero. No creo tampoco que Adrià pueda dar una respuesta convincente sobre los motivos del cierre. Es verdad que tiene la ironía a mano y que podría decir que después de la deconstrucción de los alimentos viene la deconstrucción del hombre. Seriamente, creo que los motivos tienen que ver sólo con su arte y que deberá pensarlos, madurarlos, hasta que pueda exponerlos de una forma inteligible. O quizá no los exponga nunca. Respecto de ello, la información más sólida que hasta ahora tenemos es un cristal de soja. Cuando un hombre ha servido eso en una mesa, ¿puede continuar? ¿Y hacia dónde? Se puede continuar, es cierto. Hiroyoshi Ishida, el legendario propietario del Mibu, ideó su arroz escarchado al alba y siguió. Ishida me explicaba hace algún tiempo, en el restaurante que fue del gran Sánchez Romera, lo que era seguir.
- Que el comensal, cuando vuelva, note que hemos avanzado un centímetro.
Es probable que Ishida haya dado algún rodeo. Pero no todo el mundo que llega puede seguir. Adrià se esconde. Con mucha simpatía y habilidad. Pero detrás del gran estruendo mediático que rodea su decisión y su futuro sólo hay un hombre que padece el temblor reservado a los genios en un momento de sus vidas. Ese cristal de soja que, de pronto, se ha vuelto imposible de partir.
Ya sabes que tengo muchas deudas con El Bulli. La principal es la felicidad. Pero hay una más interesante. Alude a la vanguardia. El Bulli ha sido mi única experiencia real con la vanguardia. Mi experiencia con las vanguardias musicales, pictóricas o literarias ha sido inexistente. Puede que en determinadas creaciones la clave de la inexistencia haya estado en mi constitución. Otras veces en la constitución de los artistas y su atracción por los abismos de la falsificación y el fracaso. Sólo por El Bulli puedo decir, sinceramente, que la vanguardia existe y que es un proyecto real. Para ello fue necesario algo más que la posición del comentarista. Fue necesario probarla, vivirla. La cocina es un arte que se traga. Esa circunstancia provoca una singular intimidad entre el creador y su público. Leer, escuchar, ver son verbos que se achican ante la exigente potencia de comer. La conocida sentencia de Eliot de que el lector completa el poema no es más cierta en ningún otro lugar que en un restaurante. Se puede escribir o pintar sin público: para uno mismo o para el futuro. Pero la comida que no se consume de inmediato se pudre, inerme frente al tiempo. Y aquí está, tal vez, una última explicación de este cierre que tanta monotonía va a traer a nuestras vidas. Las audiencias del Bulli nunca han sido masivas, desde luego. Un promedio de 10.000 personas por temporada. La mitad de ellas repetía al año siguiente. Ya te lo he dicho otras veces: nunca tantos hablaron de algo que experimentaron tan pocos. La elección de este público se decidía por muchas razones: el azar, los compromisos, el periodismo, el dinero, el compañerismo, la amistad. Creo que Ferran Adrià se ha cansado de ese ¡gentío! indiscriminado. En la nebulosa de futuro del genio está la búsqueda de un público que sea también cristal de soja.
Sigue con salud
A
VÍCTOR DE LA SERNA
30/07/2011
El CIS pone en solfa/PSOE el adelanto electoral
Entre los numerosos escépticos, el diario La Razón apuntaba: «No anda el CIS sobrado de credibilidad. El PP de Barcelona sabe algo de ello. En las elecciones del 22-M pronosticó cinco concejales, aunque luego logró 9». Pero esos recuerdos no impedían a Fernando Garea cacarear en El País: «Rubalcaba inspira más confianza, es más eficaz, más dialogante, entiende mejor los problemas de España, tiene más capacidad de negociación, es más honesto y tiene más visión de futuro». Pero ese mismo periódico resaltaba ayer un elemento de duda: que, apenas publicado el sondeo del CIS, uno de una entidad privada daba al PP mayoría absoluta en Andalucía.
EL MUNDO, en un editorial, denunciaba unos «resultados inverosímiles»: «Se desprende que la nominación de Rubalcaba (...) no sólo ha detenido la sangría de votos en el PSOE, sino que ha convertido a este partido en el único que mejora sus expectativas de voto, reduciendo a siete puntos la ventaja que le lleva el PP. (...) La situación general del país no ha cambiado».
Ahora bien, Manuel Martín Ferrand, en ABC, hablaba del CIS, «ese lujo demoscópico que tiende a usarse como una maza mejor que como una brújula» desde el prisma de su impacto en la oposición: «Hablan del efecto Rubalcaba y, al hacerlo, renuncian a la posibilidad autocrítica que les daría más luz».
¿De qué se nutre ese efecto? Aseguraba José Antonio Vera, en La Razón: «Favor por favor, a los etarras les facilitó nuestro hombre la legalización de Bildu, y ahora espera de ellos que le devuelvan la ayuda en forma de comunicado diciendo que mientras gobierne el PSOE no van a matar, pero que ya veremos si el que gana es Rajoy. Todo muy bonito, limpio y cristalino. Tal es la nueva trampa que le prepara estos días al PP el inefable Alfredo».
Y le replicaba Manuel Saco, en Público: «El CIS, que es para el PP como el oráculo electoral, alertaba a los populares sobre el efecto Rubalcaba, que acortaría distancias y pondría en peligro su mayoría absoluta. No habrá más remedio, pues, que preparar urgentemente uno de esos informes de la Faes sobre las cuentas maquilladas de las autonomías, para pasárselo a Moody's bajo cuerda. La patria exige estos sacrificios».
Pero, en definitiva, la economía y los observadores foráneos pesarán más que cualquier efecto interno, según José Manuel Garayoa, en La Vanguardia: «En medio del mogollón reinante parecería que los mercados actúan siguiendo una lógica abstracta, loca. Ni pa atrás: si el Ibex cayó un 1,93% es porque ven hoy a España sin futuro. El coste de su deuda es mayor que antes del churro, perdón, de la cumbre europea, advertía el Wall Street Journal. ¿Es un juicio lejano? Lo más mínimo. Los mercados hablan de España mejor y saben cuantificar los problemas de la gente y de los ERE que vienen mejor que el CIS»
J. GÓMEZ BERMÚDEZ / JACQUES MONOD
30/07/2011
El azar es necesidad
Decía enigmáticamente Mallarmé que una tirada de dados jamás abolirá el azar. Esa frase podría querer decir que no podemos escapar de la incertidumbre.
Javier Gómez Bermúdez, presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, no ha leído a Mallarmé o no está de acuerdo con él porque quiere acabar con «el azar» en el mundo del Derecho.
Eso es muy difícil porque la aplicación de las leyes siempre está sometida a un factor aleatorio, que es la personalidad del juez que tiene que decidir, y otros elementos que son imprevisibles.
El azar forma parte de nuestra existencia, incluso a nivel genético. Lo demostró el biólogo francés Jacques Monod en su obra clásica El azar y la necesidad, publicada en 1970.
La tesis de Monod es que las combinaciones genéticas son producto del azar. Pero los individuos conservan y transmiten las mutaciones genéticas que les permiten adaptarse al medio. Por ello, la vida es una rara mezcla de azar y necesidad.
«El hombre está solo en un universo que carece de sentimientos y en el cual ha surgido por casualidad», escribe Monod.
Gómez Bermúdez es un determinista que odia el azar y, por eso, está dispuesto a que las leyes de la necesidad imperen en el derecho. Dicho con otras palabras, la condena de los procesados por el caso Faisán es algo demasiado serio para dejarlo en manos de un tribunal configurado mediante la suerte.
Lo que parece que quiere hacer Gómez Bermúdez es preconfigurar un tribunal que exculpe a los autores del chivatazo o, al menos, los condene por un delito menor. O sea, abolir el azar mallarmeano.
Puede que el presidente de la Sala Penal de la Audiencia Nacional no sepa de poesía, pero sí conoce muy bien la filosofía del Derecho. Bermúdez es un kelseniano contumaz que piensa que la Ley debe ser la expresión de las fuerzas dominantes en la sociedad, o sea, del poder.
El poder siempre desdeña el azar y, por ello, Bermúdez quiere neutralizar cualquier posibilidad de que los procesados vayan a la cárcel. Sería un acto antijurídico y un triunfo del azar sobre la necesidad.
Por eso, Gómez Bermúdez ha sacado toda su ciencia jurídica para evitar que algunos jueces sin conciencia de sus responsabilidades históricas puedan condenar a quienes dieron el chivatazo, que por supuesto fue un acto de necesidad del Gobierno.
La integridad del Estado no puede depender de algo tan nimio como el azar, mientras existan servidores tan abnegados y lúcidos como el gran Gómez Bermúdez.
Si el ministro Caamaño pasará a la historia como el inventor de la aplicación de la estadística al control de legalidad, Javier Gómez Bermúdez lo hará por refutar a Monod, demostrando que el azar no existe y que todo lo que sucede pasa por necesidad
ANTONIO LUCAS
30/07/2011
Zombis
Aquel PSOE de la regeneración, postulado como el gusiluz de las arcadias sociales, termina malvendiéndonos a demasiados. Quiero decir: a currelas y clases medias. Nos han adornado el naufragio con discursos en los que sobran casi todas las palabras. Y ahora se piran sin cumplir, sin acertar en las predicciones, sin abandonar el falso abaniqueo de la recuperación. Sin resolver corruptelas. Sin aceptar el fracaso. En plan marica el último y defraudando. Eso exige que la peña siga bajando a la calle (puede que en derrota, pero nunca en doma, como escribió el gran Claudio Rodríguez) para dar las ideas que ellos no tienen. De la presunta izquierda centrista hay quienes esperábamos tan sólo honestidad. Jamás que se amotinara en un mundo cerrado y circular como una plaza de toros. Eso propicia muchos antitaurinos de la política, que dijo Umbral. Y así se llega hasta la hazaña cabreada del 15-M, que debe seguir en pie.
Hasta el 20 de noviembre de las elecciones generalísimas (ya vuela el hallazgo en Twitter, donde Pedro J. madrugó para dar el queo), asistiremos a una refriega de embalsamadores. A Rubalcaba no le da igual perder y de Rajoy no sabemos si sabe ganar. Los dos tirarán de las viejas técnicas de desmoche sin mirar a los lados, pues un político sólo curra para sí mismo.
Adelantar elecciones a veces sólo sirve para que la incertidumbre se disfrace de vuelco psicológico, pero los problemas siguen. Incluso se ensanchan. Tras el polvo de la huida, da susto lo que se avista. De la oposición sólo está claro que es oposición (algo así como un coro suplente) y dos asuntos de banquillo judicial, pero nada de su presunta estrategia reparadora. Vamos a flipar.
Hasta el Día D caben en este país muchas putadas. Pero hay una principal que ya ha tomado de rehenes a demasiada tropa, a gente que amo. Esa por la que un tío de más de 30 palos se despierta humillado de madrugada y se pregunta: «¿Y yo qué voy a ser de mayor?». Ya ves. Se lo debemos a los zombis. Ahora empieza su show.
.
ERASMO
30/07/2011
Qué 20-N
FERRER MOLINA
30/07/2011
A la espera de Gargamel
España toda se tiñó de azul el 22-M. La brocha llegó hasta los campanarios de Toledo y Mérida, donde nunca lo había hecho antes. Zapatero ha pretendido hacer este tiempo como que no se daba cuenta, pero cada vez que asomaba la nariz a la ventanilla del coche oficial, cada vez que desde entonces ha puesto un pie en la calle, ahí estaba: el paisaje era extrañamente azul. Y él sigue sintiéndose «rojo», como declaró a Marie Claire en sus tiempos de vino y rosas en La Moncloa. Un rojo es hoy un blanco seguro en Pitufilandia.
El presidente perroflauta pretendía gobernar un país que ha cambiado en un mundo que ya no entiende. Su democracia bonita, su utópica isla del bienestar, no cuadra entre primas de riesgo, agencias de rating, bajadas de sueldo a los funcionarios, repóquer de parados y jóvenes sin futuro. Quería apurar el calendario por ese «patológico optimismo» que le afeaba Cebrián el 18 de julio. Y del alzamiento de sus propias filas nos vamos al 20-N, fecha de la muerte de Franco y José Antonio, la fecha que le ha señalado la alargada mano de Rubalcaba. No pudiendo apelar a razones, conviene dejar abierta la posibilidad de hurgar en las entrañas.
El candidato socialista sabe que en marzo de 2012 ni habrá recuperación que seguir jaleando ni tampoco se habrá logrado el objetivo de matar a besos a ETA. Pero al menos, ya que el naufragio es inevitable, el adelanto electoral podría ayudar a salvar los muebles.
España no sólo se ha vuelto azul mientras los especuladores se ponían morados, sino más pequeña y vulnerable. Tal que el pueblo pitufo. Y aún tendrá que empequeñecerse más para poder entrar por la rendija que le señalan los mercados. Y ante esa perspectiva, a Rajoy, que viene hablando ya como presidente in péctore, le va a tocar hacer de malo. Aunque no le guste, aunque se rebele -insiste en que no habrá más tijeretazos-, su papel en esta historia es el de Gargamel, el personaje enlutado y antipático de los dibujos. Vamos a cambiar la ceja por el ceño fruncido. Al tiempo. Habrá esfuerzo y recortes, sudor y privaciones, lágrimas y sacrificios. Sangre, no. Ni estamos en guerra ni Rajoy es Churchill, pero España necesita un rescate. Desde dentro
JUSTINO SINOVA
30/07/2011
Decisión positiva
Entre todos los efectos positivos de la celebración de elecciones en otoño, yo quiero citar uno muy significativo: los españoles nos vamos a librar de dos leyes nefastas. En efecto, entre los proyectos de ley en curso en el Parlamento que decaerán con la disolución de las Cámaras se hallan el de la ley «reguladora de los derechos de la persona ante el proceso final de la vida» y el de la ley «para la igualdad de trato y la no discriminación», que ya felizmente serán sólo un recuerdo.
El primero introducía de forma subrepticia la eutanasia (como ya mostré aquí el 10 de junio pasado) al someter el criterio del médico al derecho absoluto del paciente. Precisamente anteayer, la Asociación Estatal de Abogados Cristianos remitió un informe al Consejo de Estado y a la Comisión Europea en el que alertaba de que la intención del Gobierno era proteger a quienes practican eutanasias encubiertas y denunciaba su voluntad represiva, pues amenazaba con multas de hasta 600.000 euros a médicos objetores.
El proyecto sobre la «igualdad» contenía normas de inspiración absolutista y arbitraria que ponían en riesgo la libertad individual y el disfrute de derechos fundamentales. Obligaba en determinados casos a la sinrazón de tener que demostrar la propia inocencia, lesionaba el derecho a la educación al castigar la enseñanza diferenciada, incitaba a la denuncia anónima incluso con datos personales de terceros sin su consentimiento, facultaba a la Administración para multar con hasta 500.000 euros a cualquier persona… El primer proyecto era inicuo; el segundo, además, desorbitado. Ambos compartían progenitor, el ministerio de Leire Pajín. Y ambos eran completamente rechazables por desenfocados y nocivos para la seguridad y los derechos de las personas.
La convocatoria de elecciones evitará nuevos quebraderos a una ciudadanía agotada por dos proyectos disparatados, fuente de injusticias, tensiones y desigualdades. No es el mayor bien del adelanto electoral en la situación de deterioro profundo en que nos hallamos, pero no hay que subestimar el beneficio de que dos leyes de mentalidad intervencionista y represora ya no puedan coartar la libertad de los españoles
DAVID TORRES
30/07/2011
El mecano noruego
Con los muertos todavía calientes se barajó la hipótesis de Al Qaeda, puesto que el terrorismo islámico era la explicación perfecta para encajar todas las piezas del mecano: las amenazas de Bin Laden, las caricaturas de Mahoma, la intervención noruega en Afganistán. Sin embargo, oh contrariedad, de inmediato se descubrió que el artífice de la masacre era un escandinavo de pura cepa, alto y rubio, un vengador cristiano alimentado no con consignas coránicas sino con la Biblia, Kant y las proclamas insensatas de unos cuantos islamófobos profesionales.
Aparte de los Evangelios, entre las lecturas de cabecera del asesino estaban clásicos como Adam Smith y modernos como el popular Gustavo de Aristegui. Ahora bien, achacar la cruzada personal y la empanada mental de Breivik a una lectura torticera de esos textos sería tan irresponsable (o quizá tan lógico) como atribuir los atentados del World Trade Center, de Atocha y de Londres a ciertos párrafos de Mahoma. Atribución esta última que, ciertamente, los islamófobos no han dejado de subrayar. A menos que unas religiones provoquen terrorismo y otras sólo demencia homicida.
Lo cierto es que, en los cinco años que tardó Breivik en planificar su dies irae, estuvo alimentándose del odio reconcentrado y destilado que la extrema derecha ha vuelto a derramar por Occidente: la xenofobia, el miedo al moro, la perfecta necedad de que la Europa blanca, cristiana y democrática está libre de pecado. Como si el Holocausto hubiera sido cosa de bolcheviques o como si la carnicería de 8.000 musulmanes en Srebrenica hubiese tenido lugar no anteayer sino en plena Edad Media. Por Escandinavia, Hungría, Italia, Francia asoman otra vez la peste de la esvástica, las manos alzadas, las persecuciones raciales, los gitanos expulsados a patadas.
Cada palo que aguante su vela. No puede ser que los nuevos charcuteros del nazismo, arios de opereta como Jacques Coutela o Mario Borgheizo (que aplauden las ideas de Breivik pero deploran los excesos de su puesta en escena) queden impunes. Igual que el Mein Kampf engrasó los trenes de Auschwitz, fueron estas ideas de mierda las que pusieron en marcha el mecano
San Cantinflas en el Vaticano y San Joe en camión de bomberos
Caporales del Magdalena
En Cartagena de Indias, con la certeza de que cada casa amanece con un sol particular en el techo y se vive bajo un permanente resplandor de set cinematográfico, la gente, a la altura de la segunda cerveza, le pregunta a los viajeros: «¿Tú sabes quién nació aquí?». Para acertar no hay que ir a la Historia, ni a la política, ni a la literatura. El que viene de lejos, para seguir en la espuma del cariño, tiene que decir con rapidez: «Claro, chico, Joe Arroyo».
Ahora que el gran músico ha muerto (con sólo 56 años), la historia del niño que comenzó a cantar a los ocho años en los bares escandalosos y tibios del barrio de Tesca, crecerá hasta desbordarse como está escrito que pasa en el Caribe con los ídolos que aparecieron en la tierra para promover la alegría y un poco de sentimiento.
Arroyo se puso a cantar temprano en los Caporales del Magdalena y en otros grupos musicales hasta que fundó una orquesta. Él le quería dar a los caribeños algo más que su voz. Una cosa interior que soñaba mezclar con ritmos que estaban en el aire y en la memoria de los seres humanos. Con los hombres de su agrupación, llamada La Verdad, Arroyo le puso ese golpe suyo a la salsa, a la cumbia, al socca y al reggae y halló el joesón, su regalo definitivo a su país y a América.
Se ganó todos los premios y todos los aplausos -18 Congos de Oro, el trono de Rey del Carnaval de Barranquilla- y con sus mezclas de músicas y una colección de piezas que resuenan en México, Puerto Rico, Santo Domingo, Panamá y en cada plaza del mapa de Colombia, Arroyo es ya parte de la gloria de la cultura americana, y su vida (un poco menos plana y alegre que su carrera) inspira una telenovela que pasa una de las más importantes cadenas colombianas.
A Joe Arroyo lo llevaron el miércoles hasta el cementerio Jardines de la Eternidad de Barranquilla en un coche de bomberos, acompañado por una multitud que movía pañuelos blancos y coreaba canciones.
Hace cinco años, cuando la muerte parecía muy lejana para Arroyo, el músico le contó a Rafael Bassi cómo se producían sus encuentros nocturnos con la inspiración.
«Hay una parte muy sublime», dijo, «entre el sueño y la soledad. Cuando uno se está durmiendo hay un clímax, a todos los seres le vienen tremendas ideas. Pero el común denominador se duerme y esas ideas se pierden. A mí, cuando me salen esas cosas, me paro y comienzo a grabar, se me quita el sueño...».
Para Joe Arroyo en Barranquilla nada más que hay sueño.
>Jueves
Roma y Cantinflas
Se dice en América que la mayoría de los gobiernos del continente envían embajadas secretas al Vaticano con la misión de solicitar a la jerarquía católica un proceso para hacer santo a Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes. Esa aspiración tiene que ver con el sueño de los hombres que manejan el poder de tener un representante legítimo, una imagen querida, en todos los altares: Cantinflas. El artista que les enseñó a hablar en público durante horas sin decir nada.
Los enviados especiales a Roma aprovechan que Moreno cumpliría 100 años el 12 agosto y que su filosofía de marginado, pícaro y buscavidas tiene la misma vigencia que cuando el cómico fracasó como emigrante clandestino a Estados Unidos, abandonó fuera de combate el boxeo y entró, junto a su amigo Manuel Medel, a improvisar monsergas en las carpas más pobres de México.
Los políticos quieren elevar sus plegarias de gratitud y recibir protección y milagros de un creyente devoto que, desde la pobreza y la violencia del barrio capitalino de Tepito, se puso a la diestra de Dios y de Charles Chaplin. Fue generoso con los niños pobres, le dio esperanzas a los desposeídos, desafío con su talento a los charros borrachos, fue querido en todo el mundo español y obligó a los académicos de la lengua a poner en el diccionario que cantinflear es «hablar de forma disparatada e incongruente».
Quieren, esos piadosos amantes del dinero y del poder, que se le conceda el título a San Cantinflas de Tepito para rezarle los domingos a quien les ayudó a comprender -talento natural aparte- como un mismo asunto puede ser bueno y malo y, al mismo tiempo, todo lo contrario.
Lejos del oportunismo de esa franja de vividores, hay una fiesta verdadera en México por el centenario del pelado que hizo decenas de películas, universalizó una manera de (in)comunicarse y se convirtió en una leyenda en los países donde se habla castellano y en las comunidades hispanas de Norteamérica.
La alegría y el programa de festejos ( se incluye hasta una estatua en España) son legítimos. La vigencia del personaje no retrocede ni se desvanece. El cambio de siglo, según los interesados y los expertos, ha dejado el mismo escenario revuelto y complejo en el país de Moreno, sólo que en los últimos tiempos habrán llegado nuevos vocablos al lenguaje de los chilangos y los charros bravos son parte de una vieja estampa folclórica sobre la que se matan a balazos los cárteles del narcotráfico, policías corruptos y soldados con una escandalosa saga de asesinatos de personas inocentes y pacíficas.
Cantinflas deberá llevar a su patria un poco de nostalgia por aquel México ingenuo y crédulo que se reía a morir cuando el cómico engatusaba a un juez o a un policía y la muchacha más bella de la película se volvía loca por él, a pesar de los harapos que vestía y de su divorcio manifiesto con las duchas y las bañaderas.
Creo que el mexicano que mejor entendió a Cantinflas se llamaba Carlos Monsiváis. Lo digo porque el poeta conoció como nadie a su país y el perfil que ofrece Mario Moreno le era próximo por experiencia y porque su sensibilidad tenía como disposición primordial comprender y explicar México.
Monsiváis dice que la insolencia de Cantinflas radica en estar en el mundo contra y desde el lenguaje y en su capacidad de tuteo psicológico con quien sea. El cómico, añade el escritor, viene de un caos diferente al que persiguen otros humoristas. Viene del caos donde las palabras inventan otro diccionario, las ropas nacen destrozadas, las situaciones son tan simples que no se entienden y tiene el mismo valor un diálogo incomprensible como la sospecha de un adulterio y una conjura criminal.
Sí, memoria y nostalgia en estos 100 años de Mario Moreno, pero un recuerdo sin tintes primitivos y peliculeros. Algún mensaje detrás del pastel y las velas que permitan una reflexión sobre el presente de México. Algo así como esta nota de Carlos Fuentes para despedirlo el día de su muerte, el 22 de abril de 1993. «A través de Cantinflas la gente de todo Hispanoamérica empezó a reírse de sus políticos, porque hablaban como él, que fue casi un partido de oposición».
>Viernes
Vuelven las cenizas
La última vez que hablé con Pedro Vergés, en Berlín, durante unas jornadas literarias nos pasamos el tiempo en un largo recuento de viejos poetas caribeños. De José Ángel Buesa a Pedro Mir y de Agustín Acosta a Manuel del Cabral.
Hablamos de su novela en tiempo de bolero Sólo cenizas hallarás. Una obra de 1981 que conmocionó la literatura del continente y recibió en España el Premio de la Crítica.
Quienes la leyeron y la rebuscaron durante años en las librerías van a tener pronto una nueva edición publicada por Alfaguara.
No sé si Vergés escribe ahora mismo otra historia. O si sigue con sus apuntes para poemas en los papeles de la diplomacia y en las finas servilletas de las cenas en las cancillerías. Lo que todo el mundo sabe es que Sólo cenizas hallarás es una obra incombustible que sólo tiene cenizas en el título
ernesto sáenz DE BUruaGA
30/07/2011
Vacaciones y 20-N
Tengo el mismo respeto por los controladores aéreos que ellos han tenido conmigo haciéndome esperar tres horas la salida de mi vuelo. No está mal comenzar las vacaciones con problemas que creíamos resueltos tras un estado de emergencia que, apagados los focos de las cámaras, sigue en la penumbra. Ladrones del tiempo ajeno utilizan su exceso de celo para cabrear a miles de españolitos que tienen sus propios problemas. Por si fuera poco Air Europa me embarca en un vuelo y a mis maletas en otro. Con ganas de volver a trabajar el primer día de vacaciones me acuerdo de Alfonso Ussía en su refugio cántabro, de Aberasturi y de Luis del Val y su entusiasmo por ir en barco.
Estaba en estas reflexiones cuando, ya en taxi camino del hotel, y, tras cuatro horas esperando para recuperar mis maletas, nos embisten por detrás. Repuesto del susto y con el cuello maltrecho busco desesperadamente la ducha y me saluda en el pasillo una cucaracha a la que persigo hasta darla caza. Tengo calor y el aire acondicionado parece no tener vida. Desesperado me asomo a la ventana y veo barcos de ensueño de donde al amanecer salen sirenas de goretex. Sí, ya estoy de vacaciones. Veo el mar como una balsa de aceite que me acuna intentando dormir. En la vigilia del sueño dejo atrás los fantasmas cotidianos. Pero al despertar Zapatero me anuncia que las elecciones las tendremos el 20-N. Buena fecha para las comparaciones históricas. Fiel a su estilo, este presidente irresponsable nos venía diciendo una cosa, que iba a agotar la legislatura, para hacer otra, anunciar el adelanto de la cita con las urnas.
Se lo veníamos pidiendo hace meses. Y se decide ahora por las mismas razones que esgrimíamos y nos negaba. Para proyectar certidumbre política y económica, y porque Rubalcaba no podía esperar más. El fracaso de ZP ha sido letal para España, que se enfrenta con un futuro muy difícil del que Rajoy advertía minutos después de saber la decisión de ZP. Ahora empieza la campaña. Bueno, Rubalcaba la ha puesto en marcha hace semanas. Rb a la americana con su particular «podemos». El CIS, Gómez Bermúdez, los pactos con ETA no tienen sitio en el juego limpio. Más necesario que nunca para un país al que ZP con Rubalcaba han llevado al abismo
Etiquetas: Firmas






Links to this post:
Crear un enlace
Home