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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

miércoles 31 de agosto de 2011

FIRMAS: D Torres, Rubén Amón, Erasmo, S González, PG Cuartango, Raúl del Pozo, Talitha Van Zon, Elviro Aranda


DAVID TORRES

31/08/2011

Asad va al barbero

LA CAÍDA de Gadafi no tiene tanto que ver con su afición al asesinato como a su dejadez en la peluquería. Si Gadafi hubiese cuidado mejor la permanente, su catastrófica tiranía bien podía haber durado otra década e incluso se podría haber traspasado a alguno de esos churumbeles que el coronel cría como conejos. Sus excesos folklóricos y su look a lo Jesús Quintero pesaron más en la balanza que cualquiera de los brutales atentados terroristas que patrocinó, por no hablar de su histórico desprecio a los derechos humanos. Al final, los tipos que cortan el bacalao en los despachos decidieron que el petróleo libio no podía seguir en manos de un botarate que ni siquiera hace lucir la chilaba.

Gadafi es el perfecto ejemplo de que, en la actual cultura de la imagen, la forma es el fondo, o mejor dicho, que el fondo nunca importó gran cosa mientras uno vista bien, se afeite periódicamente y sepa más o menos lo que vale un peine. Como bien probó Zapatero y algún otro líder despistado, visitar o invitar a Gadafi era exponerse a hacer el mamarracho en un harén con visos de carpa de circo, bajarse al moro imitando a Lawrence de Arabia sin una brizna de épica. En fin, una payasada. Nada que ver con su colega de Siria, Bashar Asad, que sabe masacrar gentíos sin despeinarse y ciscarse en la legalidad internacional sin que le tiemble un pelo del bigote.

A Asad la ONU lo respeta porque va hecho un brazo de mar, el tío, y puede desfilar al lado de cualquier presidente occidental por la pasarela Cibeles de la hipocresía sin que le estorbe ni una manchita de sangre, ni siquiera un trazo de la muchedumbre de muertos que va dejando a su paso. Al contrario que Gadafi, Asad parece doctorado cum laude en un colegio inglés de pago, uno de esos alumnos modelo a los que da gusto encontrarse en una fiesta muchos años después y de los que nadie podría decir que oculta un maníaco homicida, un genocida sin escrúpulos que mata a sus súbditos a miles, con rapidez y eficiencia, como si fuesen cucarachas. De vivir en el barrio, los vecinos sospecharían inmediatamente de Gadafi por las pintas, las ganas de bronca y el pelo disparatado, pero nadie puede creer aún que ese militar tan serio y tan sirio sea más letal que la peste bubónica.

Los periódicos, la tele y los medios en general tenemos buena parte de culpa porque de un solo vistazo incluiríamos a Gadafi en las páginas de sucesos mientras que Asad iría derechito a la sección de moda. Juzgamos los libros por las tapas para que al hojearlos la sangre no salpique. Los sátrapas se miden por el bigote y ni a Hitler ni a Stalin ni a Franco ni a Pinochet les faltó nunca un buen barbero

SANTIAGO GONZÁLEZ

31/08/2011

Tormenta en vaso

La constitucionalización del límite de endeudamiento era excepcional: la única integrante de un paquete que integraba la iniciativa número 41 de las presentadas por el Gobierno desde el 18 de abril de 2008 bajo el marbete «medidas contra la crisis». Lo menos que se puede decir es que el doctor no ha estado fino en el diagnóstico, en el tratamiento o en ninguna de las dos cosas. Incluir en la Constitución el alto al déficit para agradar a los mercados puede parecer algo triste, pero es el corolario de haber tenido un Gobierno que hizo frente a la crisis con 40 paquetes de medidas diferentes, no acertó de lleno con ninguno e intercaló un anuncio de brotes verdes entre cada dos.

Hay más detalles de excepcionalidad: era la primera vez que un asunto de calado se negociaba por el Gobierno con el PP y era aprobado por el 92% de la Cámara. El asunto es tanto más notable si se tienen en cuenta los siguientes hechos: se trata de una reforma constitucional acordada entre el presidente y el jefe de la oposición sin conocimiento del candidato socialista, que se había burlado de la medida en varias ocasiones en tanto que propuesta por Rajoy. Además, por expresarlo en la unidad de medida de tiempo acuñada por Rubalcaba, fue negociada en un plisplás. También es curioso que quienes secundaron todas las iniciativas, fueran cuerdas o no, de ZP, aupándole hasta la mayoría, se quejen ahora del trágala y del contrato de adhesión que les ofrece la inmensa mayoría de la Cámara.

Uno sería más partidario de que estas reformas fueran abrochadas con la solemnidad del referéndum, tal como prescribe el artículo 167.3 de la Carta Magna. Lástima que no haya un 10% de diputados por la tarea. La primera reforma de la Constitución para modificar el artículo 13.2 (voto a los ciudadanos extranjeros en las elecciones municipales) fue aprobada sin referéndum en julio de 1992. Sí se aprobó en referéndum el 20 de febrero de 2005 el Tratado de la Unión. También se aprobó en referéndum la reforma constitucional que el Estatuto de Cataluña de 2006 supuso en la práctica.

¿Qué procedimiento tiene más carga de soberanía nacional para reformar una Constitución: un Estatut aprobado en referéndum por el 36,5% de los ciudadanos catalanes (un 73,9% de síes del 49,41% de participantes)?

Al parecer hay dudas sobre la cuestión. Los populares apoyan la medida como un solo hombre (o mujer). Al fin y al cabo, ellos habían propuesto la constitucionalización del alto al déficit y sienten que este acuerdo es un zas, en toda la boca, a las ironías del candidato socialista.

Sorprendentes los de CiU, que no votaron , ni no, ni se ausentaron, ni se abstuvieron. Simplemente no votaron. Más en su línea, los vascos consideraron que la cesión de soberanía a Europa que supone la medida es una excelente ocasión para cobrar su comisión: el derecho de autodeterminación. No hay peligro de que 27 diputados socialistas se avinieran a seguir al Mixto y a Gutiérrez para exigir el referéndum. No saldrán, como no salieron los 40 guerristas que estaban contra el Estatut en la clandestinidad. La disidencia en la izquierda, salvo la expresada, son tormentas en un vaso de Solán de Cabras

RUBÉN AMÓN

31/08/2011

Gadafi y yo

El título de esta columna, parodia del egocentrismo a la sombra de Muamar Roi, sobrentiende que mis relaciones con la familia Gadafi se remontan al año 2003. Digo que se remontan como podría decir que también finalizaron entonces. De hecho apenas se prolongaron el tiempo que me entretuvo una conversación con el hijo futbolista del coronel.

Al Saadi Gadafi era más hijo que futbolista, pero se le había antojado jugar en el calcio italiano, puede que saciado de amañar los partidos del campeonato libio. Papá intentó colocarlo en la Juventus. Hizo valer su posición de accionista en la Vecchia Signora, aunque el tributo de nepotismo se antojaba tan escandaloso que el atleta terminó jugando en el Perugia.

O no jugando. El debut de Gadafi jr se malogró in extremis porque le sorprendió un positivo por nandrolona. Debió parecerle a Al Saadi que la ejecutoria de un deportista de elite requiere el altar del laboratorio. Más aún considerando que había fichado a Ben Johnson y a Maradona como entrenadores personales.

Sucedió al inicio del presente milenio, más o menos cuando Al Saadi compaginaba la presidencia de la federación de fútbol libia con la propiedad de su equipo, la capitanía, la titularidad y el cargo de entrenador. Admito que confundí a Gadafín con uno de sus 17 guardaespaldas. Me resultaba inverosímil que un tipo fondón y resacoso pudiera disputar la primera división italiana. También me pareció alarmante que el fichaje más caro de la historia del Perugia -no por lo que costó sino por el patrimonio del chico- lamentara en plan victimista el cansancio en los entrenamientos.

Al Saadi alternaba tanto en los locales nocturnos de Perugia que muchas estudiantes de Erasmus lo idolatraban como un filántropo. Se inventaron cócteles con su nombre y la federación de bares local promovió una condecoración al vividor.

El míster apenas le concedió 14 minutos durante la breve temporada, así es que el despechado Al Saadi decidió aceptar la oferta que él mismo le había hecho al Udinese: pagar por jugar (¡34 minutos!), personarse en los entrenamientos en helicóptero, llevarse a la plantilla de putas en París, taerse su perra Dina al banquillo y desayunar en botella de Krystal.

Viene a cuento el caso Al Saadi porque ilustra indistintamente el delirio de la tiranía libia y el bochorno de la transigencia y la complicidad occidendales. Gadafi no ha caído ni puede caer ya. De haberlo hecho realmente no habría permanecido 42 años en el poder.

OORBYT.es

>Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en EL MUNDO en Orbyt, hoy: La revuelta de los gorrones

pedro g. CUARTANGO

31/08/2011

Los biempensantes, esa plaga

HE LEÍDO un anuncio de la Universidad Autónoma de Madrid en el que se anuncia un máster en «Gobernanza y derechos humanos». Debajo hay una frase de Moreno Ocampo, fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, que dice que «el mundo está cambiando» y que «hay que actuar en tiempo real para defender los derechos humanos». Luego hay otra cita del catedrático Antonio Rovira, que afirma que «los derechos humanos, si no avanzan, desaparecen». Y al final una frase de Juan Luis Cebrián, que subraya que «potenciar los derechos humanos como derechos universales es una obligación de todos los demócratas».

El anuncio me ha dejado perplejo porque difícilmente se puede ser tan pretencioso y tan vacuo a la vez. Las frases de Moreno Ocampo, Rovira y Cebrián son banalidades ampulosas que no significan nada. Pero lo que me parece más llamativo es que una institución académica se arrogue el derecho a enseñar cómo se gobierna, aunque sea en relación a los derechos humanos. Estamos ante un acto de arrogancia y una perversión de la función universitaria, además de una dilapidación de los recursos públicos. A juzgar por la publicidad, yo recomendaría a Zapatero, Rubalcaba, Rajoy y otros líderes políticos que asistieran a este curso para que aprendieran lo que tienen que hacer.

Algún lector con sentido común me reprochará que dedique una columna a las tonterías que se dicen en un anuncio. Pero hay una importante razón y es que me parece que en esta página de publicidad están condensados todos los males y las carencias de una institución que ha sustituido la inquietud por el conocimiento por la exaltación de lo políticamente correcto, elevado a categoría de máster.

Si alguien quiere saber algo sobre eso que llaman de forma pedante «gobernanza» le recomiendo que lea a Maquiavelo, Hobbes o Montesquieu. Estoy seguro que aprenderá mucho y se ahorrará el tiempo y el dinero que va a perder, porque la Academia no está para enseñar a gobernar sino para estudiar cómo se ha gobernado.

La Universidad se está idiotizando con estos discursos grandilocuentes y progresistas en las que se difunden las grandes ideas como si fuera un jarabe. A falta de maestros como Díez del Corral, Maravall o Vicens Vives, lo que hay ahora son eslóganes.

Los intelectuales que antaño sobrevivieron al franquismo en nuestras aulas han sido sustituidos por tecnócratas del poder, que reproducen como papagayos las consignas biempensantes de unos mandarines que viven del cuento y que tienen alergia a la reflexión. Estos espabilados que se declaran poseedores de los arcanos de la gobernanza son ahora los que mandan en España y los que nos han llevado a una decadencia intelectual y moral sin precedentes al convertir la cultura no ya sólo en un negocio sino, sobre todo, en un instrumento de poder

ERASMO

31/08/2011

V/'Carta'

'MAGNA': cabal reforma insoslayable. Metáfora del coche con políticos al volante: tantos años con la vista puesta sólo en el espejo retrovisor. Hoy, en escenarios, horizontes tan oscuros, y obcecados en el uso de las luces cortas. Y CiU: «ruptura del proceso constituyente». Y embromaron la voz «nación» en el preámbulo de su Estatut. Acaso la esencia pétrea de la Primera Norma debería aconsejar la reforma profunda del Art. 168 que la inmoviliza (el Movimiento inmutable de Franco); posibilitar la adecuación y secuela de amendments de la Constitución USA y
ELVIRO ARANDA ÁLVAREZ

31/08/2011

Por el camino adecuado

La reforma constitucional que han pactado el PSOE y el PP para limitar el déficit público y el nivel de endeudamiento tiene al menos dos elementos positivos, supone la constatación de una evidencia y es consecuencia de una nueva contradicción en la conformación de la política europea. Positivo es que, por primera vez en tiempos de crisis, el PP se avenga a pactar con el PSOE una medida de política económica para generar seguridad y confianza sobre nuestra economía y la capacidad de cumplir los compromisos de estabilidad presupuestaria. Primero, porque una reforma constitucional, aunque sea ordinaria (artículo 167 CE), requiere de una mayoría de 3/5 de cada una de las Cámaras y, sin el acuerdo de esas dos fuerzas políticas, es imposible realizarla. Segundo, porque envía un mensaje a los mercados financieros y a nuestros socios europeos en el sentido de que en España los dos partidos con capacidad de gobierno están de acuerdo en cumplir los objetivos de déficit y límite de endeudamiento. Otra cosa es en qué términos se establezca en la Constitución. Desde mi punto de vista, la regulación pactada, que establece la obligación de que todas las administraciones conformen sus actuaciones al principio de estabilidad presupuestaria, donde el Estado y las CCAA no puedan incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos por la UE, y de que el volumen de la deuda pública del Estado no supere el valor de referencia del TFUE, es mucho más oportuna que el establecimiento de límites fijos.

Positivo es que estableciendo esos parámetros de déficit y endeudamiento en la Constitución es posible reclamar que los esfuerzos presupuestarios de esa naturaleza que haga el Estado también sean realizados por las Comunidades Autónomas. El marco de coordinación entre el Estado y las CCAA para casar la autonomía financiera de éstas y la Hacienda estatal previsto en el artículo 156 de la CE ha quedado en más de una ocasión en duda por la falta de una norma con el rango suficiente que obligue a las CCAA. Con la inclusión de esta materia en la Constitución garantizamos que los límites de austeridad y gasto que se imponen al Estado operan con la misma imperatividad a la Administración General del Estado, las CCAA y las entidades locales.

La reforma es la constatación de una evidencia. La crisis financiera y la recesión consiguiente que se han producido en el mundo desarrollado en los últimos tres años, ha provocado una crisis de deuda soberana que el BCE es incapaz de controlar en las condiciones en las que se desarrolla la política fiscal y financiera de la UE previstas en los Tratados. Por eso, para hacer frente a las presiones del mercado de deuda internacional donde se financian los estados se necesita una política fiscal común de la Unión y la posibilidad de que el BCE pueda emitir eurobonos para que todo el mundo sepa que existe un sistema financiero europeo solvente y capaz de afrontar cualquier falta de liquidez de un Estado de la Unión.

Para poner en marcha esta política económica europea se necesita, además de una reforma de los Tratados, un nivel más de cesión de «soberanía de los Estados». Algunos, por esto, se llevan las manos en la cabeza, pero olvidan que la Unión se ha construido así desde el primer momento, cediendo soberanía de los estados -por eso el Tratado de Adhesión se ratificó conforme a las previsiones del artículo 93 CE-. Otra cosa es que las instituciones europeas gestionen con suficiente claridad democrática el poder político que los estados le ceden, ¡pero eso es otro cantar! Lo que está claro, después de las presiones sobre la deuda de algunos países de la UE durante el mes de agosto es que si el BCE no avala la política financiera de los estados y protege su deuda, la Unión Monetaria está en grave peligro. Es una situación excepcional y requiere soluciones excepcionales.

La reforma presenta incertidumbres. Nuevamente estamos ante la constatación de que la velocidad y la inmediatez con la que se producen los acontecimientos económicos en el mundo moderno arrollan los procedimientos y la serenidad que necesitan la toma de las decisiones en un sistema democrático. Tampoco esto es nuevo. Salvando las distancias, basta recordar cómo desde hace ya muchos años las constituciones democráticas limitan la soberanía parlamentaria para la elaboración de las leyes mediante los decretos-leyes y decretos legislativos, precisamente con el argumento de la inmediatez y urgencia para la toma de ciertas decisiones políticas.

Es cierto que ahora estamos en un supuesto bien distinto, porque quienes imponen el establecimiento de límites de déficit y endeudamiento no son ni tan siquiera las instituciones europeas, sino los países que lideran la Unión y que ostentan el poder político en ella. Da la impresión de que ante el vendaval en la situación económica internacional y los efectos que está produciendo en la Unión Monetaria las instituciones comunitarias han colapsado, son incapaces de tomar las decisiones políticas y los estados mediante pactos puntuales han tomado las riendas y son los que marcan las nuevas reglas de juego para asegurar la pervivencia de la Unión. Decidir si esto es bueno o malo es un dilema nada fácil de resolver.

Elviro Aranda Álvarez es diputado del Grupo Socialista y profesor de Derecho Constitucional

FÁTIMA RUIZ

31/08/2011

La ambiciosa nuera de Gadafi

EL ZOO DEL SIGLO XXI / TALITHA VAN ZON
Zapatero embustero La modelo holandesa supo rentabilizar su fugaz noviazgo con el quinto hijo del coronel, que llegó a gastar hasta dos millones de dólares al mes

Fue una explosión fugaz en la corte de Gadafi. Tres meses escasos de pasión con el niño playboy del coronel. Pero la nuera sexy del tirano supo rentabilizarlos para no eclipsar tan pronto su estrella.

Viendo que Mutassim era rumboso -le regaló la colección de bolsos de Vuitton por si no acertaba a elegir uno-, pero no fiel, la modelo holandesa Talitha van Zon decidió mutarle de novio en amigo. Con beneficio similar y sin el inconveniente de tener que apartar a la legión de mujeres que pululaban por su vida.

Sellaba así su ingreso oficial en el círculo más íntimo del latin lover que llegó del desierto armado con una gruesa billetera de la que fluían hasta dos millones de dólares al mes. Un tren de vida que frenó en seco hace 11 días, cuando la guerra le estalló en la cara a la chica Playboy, que había desembarcado en Trípoli para pedirle a su ex que financiara el tratamiento de su padre, enfermo de Alzheimer.

Eligió un mal momento para volver a Libia, inmersa en una guerra que a Mutassim debía parecerle un videojuego a juzgar por el relato de Van Zon al Sunday Telegraph desde el hospital en que se recuperaba del salto al vacío desde la ventana de su hotel con el que intentó evitar que los rebeldes la «quemaran viva».

El día antes de perder la capital su antiguo amante había brindado con whisky por la muerte de todas las «ratas» sublevadas. «No tenía miedo a la derrota», cuenta la joven. «Creo que negaba la realidad». Le notó cambiado. El alegre juerguista se había convertido en un guerrero de «ojos fríos» que «parecía capaz de matar» y morir como un mártir. De hecho, en los últimos meses había ganado impulso dentro del régimen que lo desterró a Egipto (por un presunto intento de golpe de Estado) comandando sangrientos ataques en Bengasi y Misrata.

Tal violencia tenía viejas raíces. Talitha le había oído alabar a Hitler y a Castro, justificar el papel libio en la matanza de Lockerbie y humillar a un criado que le trajo un plato frío obligándole a comérselo en un rincón. Pero ella quiso cerrar los ojos a cal y canto. «Estaba en una jaula de oro. Mutassim me decía que los libios tenían escuelas y hospitales gratis, que el arroz y la harina eran baratos. Parecían felices»

RAÚL DEL POZO

31/08/2011

Vuelve España

EL RUIDO DE LA CALLE

Diez lecheras, 50 indignados en Neptuno y en Sol. No hubo más disturbios, mientras en el Congreso se recuperaba, por las exigencias de Europa, una apariencia de unidad nacional. No sabemos cuánto durará ese matrimonio a la fuerza de los dos grandes partidos. El caso sorprendente es que ayer Madrid, siempre abierta, democrática clemente y de buena entraña, recuperó el azul Velázquez y el aura de la capital de la Monarquía, trazada por el arco de la ballesta del tiempo, después de tantos años acorralada con un tábano en la cabeza, o el energumenismo de la periferia, cooperador voluntario en la quiebra.

Antes de irse Zapatero ha recuperado, como el caballero andante, la lucidez, y ha puesto en marcha tres proyectos de corrección: rectificar su fracasada España plural, evitar la intervención del reino de España y tal vez, muy pronto, el fin de ETA. ¿Cómo ha sido posible el prodigio?

Tal vez se aceleró el proceso de consenso de los partidos constitucionales cuando Aznar visitó al presidente del Gobierno en La Moncloa. Se supo poco de esa reunión. Zapatero se limitó a comentar en una comida posterior con amigos: «Aznar quiere volver a la política». Hablaron de Europa, del euro y de la unidad nacional. Seguramente, Aznar volvió a decirle lo que lleva diciendo desde hace unos meses: no podemos competir en Europa con 17 miniestados en bancarrota. No creo que Aznar aspire a ser ministro de las autonomías ni que la visita fuera iniciativa personal; seguramente llevaba un recado de Rajoy.

Ayer mismo el inteligente parlamentario independentista Joan Ridao acusó a los dos partidos que constituyen el espinazo del Estado de seguir la estela de Faes. Lo que ningún nacionalista dijo es que el peligro de ruina inminente ha unido a la mayoría de los constitucionalistas contra el chantaje de varias Ligas Norte. Los diversos secesionistas insinuaron que los halcones nos han otorgado poco menos que un nuevo Estatuto de Bayona, y ni siquiera por orden de Napoleón, sino por orden de la reacción europea. Pero Madrid ayer respiraba un aire nuevo,porque la araña de la desintegración dejó de deslizarse hacia el caos por un hilo invisible.

Ya era hora: parece que se acabó el cheek-to-cheek, la mejilla contra la mejilla, del socialismo con los partidos que socavan la Constitución, los que llevan muchos años usando la demagogia para alcoholizar a sus seguidores y chantajear con su martirologio a Madrid. Se subieron a la tribuna para acusar al PSOE y al PP de centralistas, pero ya no sonaban sus discursos a pistolas cargadas. Vi a Duran comiendo solo.

-¿Esto es una nueva Loapa?

-Es sólo una sobreactuación, un guiño a los mercados.

Entonces por qué no votaron, por qué dijeron que se ha roto el consenso constitucional cuando en realidad se ha reforzado


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