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EEUU: un problema interno de consecuencias mundiales
EEUU puede suspender pagos a las doce de la noche del próximo martes si demócratas y republicanos no llegan a un acuerdo en una negociación envenenada, en la que los ánimos se han caldeado en los últimos días.Lo que se discute es la elevación del techo de la deuda de 14,3 billones de dólares, que el país ya ha alcanzado. Ese techo sólo puede ser aumentado mediante autorización de ambas Cámaras. Si los dos partidos no se pusieran de acuerdo, el Tesoro de EEUU dejaría de emitir deuda y el país sólo podría hacer frente a la mitad de sus gastos a partir del miércoles.
Tras el rechazo en el Senado de la última propuesta republicana, las posiciones de unos y otros están enquistadas. Los demócratas defienden una subida inmediata de 2,4 billones del techo de la deuda y ofrecen a cambio reducir el gasto público en 2,2 billones en diez años. Ello resolvería los problemas hasta la primavera de 2013.
Los republicanos han logrado que Obama retire su propuesta de subir los impuestos, pero exigen un recorte del gasto público superior. El quid de la cuestión reside en que la oposición sólo ofrece un aumento del tope de deuda que bastaría apenas para llegar al próximo verano. Esta opción obligaría a otra negociación unos meses antes de las elecciones presidenciales, un escenario muy incómodo para Obama.
Tras este debate técnico se oculta el antagonismo entre unos demócratas que defienden que el gasto público es esencial para que la economía de EEUU siga creciendo y creando empleo y unos republicanos que apuestan por una reducción de impuestos y un menor déficit fiscal.
Los republicanos además hubieran llegado ya a un acuerdo con Obama si no fuera por la minoría del Tea Party, que, desde posiciones muy ideologizadas sobre su concepción del Estado, ha bloqueado cualquier compromiso que no pase por un recorte radical del gasto público.
De lo que no parece ser consciente el Tea Party, que profesa una profunda animadversión hacia Obama, es de los efectos que puede tener su intransigencia. En primer lugar, la suspensión parcial de pagos podría paralizar servicios e impedir el desembolso de los sueldos a funcionarios y pensionistas, perjudicando a decenas de millones de personas. La suspensión tendría un efecto calamitoso para la imagen de EEUU y provocaría un impago parcial de la deuda y una caída del dólar, desestabilizando el comercio internacional. Hay quien piensa que el mundo podría sufrir una nueva recesión si el acuerdo no se produce de forma inmediata. En el enésimo capítulo de este pulso, los republicanos se mostraban anoche su confianza en lograr un acuerdo directo con el presidente mientras los demócratas aseguraban que el compromiso «no está cerca».
Pero todo indica que ambas partes se verán obligadas a llegar a un pacto antes del martes, porque no hay proporción entre lo que se discute y las consecuencias del desacuerdo. Y, si no, existe otra posibilidad: que Obama haga uso de la llamada Enmienda 14, que le facultaría para autorizar nuevas emisiones de deuda; algo que no ha sucedido nunca hasta ahora. Las próximas 48 horas van a ser decisivas en este embrollo interno que puede afectar al mundo entero
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