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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

viernes, 17 de junio de 2011

FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Erasmo, R.Rivero, J. Sinova, S.González, J. Müller, D. Torres P G Cuartango, R. del Pozo



Raúl Rivero

17/06/2011

Fábrica de gorilas

Zapatero embusteroLOS CONSTRUCTORES del socialismo del siglo XXI en América Latina han asaltado otra vez la billetera de los venezolanos para darle vida a una institución que les garantice la estabilidad en el poder y una sucesión armoniosa en la vejez, al borde de la tumba abierta. Se trata de una academia militar de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). Su centro de operaciones funciona ya, desde el mes de mayo, en Warnes, la capital del departamento boliviano de Santa Cruz.

Evo Morales hizo el discurso inaugural ante un grupo de consternados embajadores de los países que forman ese bloque regional fundado en 2004, al que, por el momento, pertenecen Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas.

Hace unos días, en La Habana, el canciller venezolano Nicolás Maduro, entre las cifras de la subvención al régimen cubano y el cambio de servicios médicos por petróleo, volvió sobre el sueño de sus jefes y dijo que los dos países trabajan por la escuela militar porque es un paso histórico para construir «una doctrina latinoamericanista, independentista, de paz», que combine la «hermosísima experiencia» de los ejércitos.

Quienes conocen por acción directa, adivinan por sabios o intuyen por lúcidos la deriva de los personajes que dirigen esas naciones (aparte de los apacibles sargentos de Antigua, Barbuda y sus vecinos), saben que ese taller está destinado a enseñar más que el arte de la guerra, la sumisión a una corriente de ideas para que sus gestores totalitarios controlen el poder sin sobresaltos.

La escuela del ALBA tiene la misión principal de adoctrinar a los mandos militares de las nuevas generaciones. Pero sus promotores se proponen extender a otras zonas de la sociedad el efecto adormecedor de las asignaturas. Han dejado miles de pupitres vacíos para que los ocupen civiles y personas de las comunidades indígenas y del sector campesino.

La ministra boliviana de Defensa, María Cecilia Chacón, anunció que el enjuague ideológico hará espuma del Río Bravo a la Patagonia porque la academia busca la unidad en el continente, la defensa de la vida y la integración de las Fuerzas Armadas con los ciudadanos.

La idea de amaestrar a los soldados y oficiales en un centro especial surgió en una cumbre del ALBA celebrada en 2009,en Cochabamba. Ya es parte de la realidad americana. Y es un desafío tangible y peligroso para el continente porque el socialismo del siglo XXI no quiere un ejército. Necesita una tropa fiel y una oficialidad de sirvientes.

F. JIMÉNEZ LOSANTOS

17/06/2011

Y gritaron «¡Auxili!»

QUE EN CATALUÑA prosperen los piqueteros más salvajes y que el presidente de la Generalidad y la presidenta del Parlamento hagan un rídículo antihomenaje a la caída de Saigón escapando en helicóptero del cerco okupa es algo natural. Lo que llama la prensa sajona «región del Noreste de España» es, en la práctica, un Estado fuera de la Ley; de la de España en la que se supone está integrada y de la que cualquier democracia europea debe ofrecer a todos sus ciudadanos en cumplimiento de los tres principios de la revolución liberal: Libertad, Igualdad, Propiedad.

La igualdad ante la Ley no existe porque el primero que no la respeta es el Gobierno autonómico: ahí están las recientes sentencias del Supremo, del Constitucional y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre la educación en español como lengua vehicular, que Mas -antes Montilla- se jacta de incumplir. Ahí están las multas a los tenderos que rotulan sólo en español: se puede rotular sólo en catalán, inglés, alemán o francés, pero no en la lengua materna de la mayoría de la población catalana. En cuanto a la libertad, que empieza por la de expresión, está bajo la guillotina censora del llamado CAC, órgano político-administrativo-ideológico típicamente dictatorial que puede multar o cerrar a cualquier medio que no se someta a su capricho sin pasar por los tribunales de Justicia. Ahí está, en fin, el nuevo Estatuto de Cataluña, que liquida el régimen constitucional español de 1978 y proclama la intromisión del poder político en todos los ámbitos de la vida privada. Y claro, sin libertad ni igualdad ante la ley, ¿qué seguridad puede tener la propiedad?

Pero los separatistas, mientras arrinconan a los no nacionalistas y quizá para presumir de esa «tolerancia» que con lo español no tienen, han permitido que el islamismo y la extrema izquierda violenta hagan de su capa un sayo. Cataluña es el paraíso del okupa, la Ítaca del antisistema, la meca del burka, el modelo de una permisividad delictuosa abocada a la apoteosis delictiva. Y si gracias a cierta Justicia de Barcelona tiene más garantías legales el okupa que el propietario, ¿cómo extrañarnos de que la tribu okupa, convertida en guerrilla urbana, ataque parlamentos, agreda diputados y acogote a las fuerzas del orden? El Avui critica que los indignados de Barcelona hablen español. Tranquil, Avui, tranquil. Lo único que se ha oído claro ante el Parlamento es «¡Auxili!».

El Circo de Sol

El autor se muestra 'indignado' con la impunidad de los 'indignados' y con el oportunismo de algunos intelectuales

son muchas las personas, amigas o no, que desde el 15-M dan por supuesto, guiñándome el ojo, que mi voz se unirá al griterío de la tercera revolución francesa (¿no es francés el memo ése que se está forrando con un par de libelos en los que sólo hay vaniloquio, azúcar y santurronería?). Obedecerá, supongo, tan errónea convicción al descrédito que los políticos, salvo muy contadas excepciones, me merecen y a los estacazos que desde hace muchas lunas y algunos lunes (los de El Lobo Feroz) les propino. Ahí se acaban las semejanzas con un movimiento que no hago mío, pues tampoco le concedo crédito alguno.

Indignado, vaya por delante, nunca lo estoy. Cerré filas con De Gaulle frente a los galopines del mayo francés y las habría cerrado con los legitimistas borbónicos en 1789 y con los mencheviques, los zaristas y los rusos blancos en 1917 si en tales fechas hubiese estado en edad de merecer.

Soy un conservador convencido por las razones de la experiencia y el peso de la evidencia de que casi todos los cambios no evolutivos son contraproducentes. Creo que la resignación del budista y el taoísta es, frente a la indignación de los revolucionarios, los sollozantes y los pedigüeños, virtud esencial y existencial del sabio perdida por completo en esta Europa keynesiana del Estado de malestar que renunció in illo tempore al paganismo y apostó por el judeocristianismo. Mi filosofía, además, se resume en lo que dijo un filósofo presocrático: «Nada importa nada».

Los chicos del mayo español se quejan de los políticos y piden más política, se quejan del Estado y piden más Estado, se quejan de los poderes públicos y piden más intervención de éstos en la esfera de lo privado, se quejan de la democracia y piden más democracia, se quejan de los bancos y piden más créditos para hipotecar su futuro y enriquecer con proteínas en metálico la sopa boba de la que se nutren, se quejan de los partidos y funcionan como si su movimiento lo fuese, se quejan de las deficiencias del Estado de Derecho y convierten el país en puerto de arrebatacapas y campo de Agramante, se quejan de la violencia de la poli y agreden a ésta, a los alcaldes, a los diputados, a los ministros, al Gobierno (poco), a la oposición (mucho), a los comerciantes, a los viandantes, a todo Cristo y a todo Judas… ¿Es eso lo que entienden por democracia participativa?

A mí me basta con la representativa. Pago, como cada quisque, a unos señores para que administren la cosa pública y no para que me permitan o me obliguen a meter baza en algo que me aburre. Si un empresario contrata a un contable es para quitarse de encima el muermo de la contabilidad y no para fisgar en ella. ¡Estaría bueno! Cornudo y apaleado… Gestionen la política los políticos con honradez y eficacia, y déjennos en paz a quienes tenemos otras profesiones, vocaciones e intereses.

En su derecho están los del Circo de Sol a no sentirse representados por quienes tampoco a mí me representan, pero no se arroguen esos llorones malcriados la representación de la sociedad en su conjunto, careciendo de lo que presumen e incurriendo en lo que denuncian, como si los electores y sus electos no perteneciesen a ella. Curioso sofisma, estomagante reducción al absurdo y asombrosa caradura.

¿Por qué se creen con derecho al usufructo invasivo de lo que es de todos? Si yo plantase un tenderete en el Kilómetro Cero para vender mis libros, los municipales me desalojarían (y harían bien) a los cinco minutos. ¿Qué ocurre, señor Rubalcaba? ¿No rezan las leyes con esos chicos? ¿No habíamos quedado en que todos, ante ellas (pero sólo ante ellas, no en lo demás), somos iguales? ¿Tienen, acaso, bula, inmunidad no parlamentaria o patente de corso?

Duro con ellos, aunque no pido que los apaleen ni los encarcelen. Basta con que los obliguen a copiar 100 veces en el encerado el libro El Antiguo Régimen y la Revolución, de Tocqueville, para que se enteren de que la libertad es incompatible con la igualdad. O la una, o la otra.

Lo peor de todo es la sarta de dislates que los quejicas nos proponen para arreglar las cosas. Éstas, cierto, no pueden ir peor. Eso es lo único en que coincido con ellos, aunque no lo haga en la etiología del diagnóstico. Bastaría con que una décima parte de sus exhortaciones llegase a puerto para que el fin del mundo cayese sobre sus cabezas y las de su prójimo, incluyendo la mía. Todos los protestones pasarían en 24 horas, como Groucho Marx, no del paro al ocio (Racionero dixit), sino de la nada en la que nadan a la más absoluta miseria.

¡Venga, chavalotes, ya es hora de que metáis la impedimenta y la ferralla en el macuto y volváis al hogar, si lo tenéis, del que nunca deberíais haber salido! ¿Por qué no seguís el ejemplo de los japoneses, después del terremoto, en vez de extender la mano y de poner el cazo? ¿Por qué no arrimáis el hombro, como los hombres de bien, y renunciáis a la mendicidad? ¿Por qué no dejáis de imputar al prójimo la culpa de lo que os sucede y admitís que todo ser humano es responsable único de su dicha y de su desdicha?

Y por cierto… ¡Anda que no teníais mobiliario, enseres, víveres y parafernalia de bazar de todo a mil en el rastrillo de la Puerta del Sol! ¡Ni que fuese Ikea! ¿Quién pagaba todo eso? ¿Hessel? ¿Sampedro? ¿Sus editores? ¿Izquierda Unida? ¿Los bancos? ¿Los obispos? ¿Las oenegés?

Bueno, bueno… Rectifico lo que dije al comienzo de este desahogo. Indignado, pese a mi filosofía, sí que lo estoy, pero menos con vosotros que con los citados Hessel y Sampedro, los clérigos buenistas del parque jurásico de la autoayuda, los economistas aterrados y los sedicentes pensadores -¡pensadores!- que parecen terroncillos de azúcar cande a punto de disolverse en las naderías que escriben.

¿Se disolverán también los indignantes, a fuer de indignados, y será todo esto, a la postre, un mal sueño?

No sé, no sé... Puede que sí y puede que no. ¿Unhappy end?

Las tormentas desencadenadas en pocillos de café descafeinado terminan a veces en calma chicha y posos inútiles para predecir el futuro, pero también existe el efecto mariposa. Estornuda un octogenario ávido de royalties en París y zas: pandemia de E.colis habemus.

En 1788 el abate Sieyés -un curilla parecido a Hessel- publicó un panfleto al que puso por título ¿Qué es el Tercer Estado? y su éxito entre los berzotas sin culotes fue fulminante. Pocos meses después estallaba la Revolución Francesa y medio país subía al cadalso.

En 1848 apareció otro libelo ramplón -el Manifiesto comunista de Marx y Engels- y el fantasma del totalitarismo empezó a recorrer el mundo.

En 1905 se fundó en Rusia el primer sóviet, que pedía una democracia participativa, y 12 años después asaltaba la horda del leninismo el Palacio de Invierno y convertía el país en un infierno.

En 1925 apareció el primer tomo de Mein Kampf (cuyo título iba a ser Cuatro años y medio de lucha contra las mentiras, la estupidez y la cobardía… ¿Les suena?) y el 30 de enero de 1933 su autor, un indignado que se llamaba Hitler y se autodenominaba Führer (palabra que significa «encarnación del Espíritu Santo»), se convertía en canciller de Alemania.

Luego llegaron el Libro Rojo de Mao Tse Tung y el Libro verde de Ghedaffi, entre otros de menor repercusión.

No bajemos la guardia. Líbrenos el sentido común de los culatazos de la filantropía y de la vanagloria y narcisismo de quienes quieren salvar el mundo. Los panfletos los carga el diablo. Son bombas de relojería activada por terroristas morales disfrazados de Francisco de Asís.

Hessel ya ha publicado otro libelo -Engagez-vous! (¡Comprometeos!)-, igual de inane que el anterior, y anuncia para después del verano el tercero. Lo firmará a medias con su compinche Edgar Morin, y así serán dos quienes se forren a costa del analfabetismo imperante. Tendrá 60 páginas en vez de 30. No se desloman, no. Su título pone los pelos de punta. Se llamará Aux actes, citoyens! (¡Al toro, ciudadanos!, que es una mona afeitada, y también, con la demagogia de costumbre, Le chemin de l'espérance).

Yo también quiero forrarme. Escribiré en francés un panfletillo de 30 folios con estilo de hoja de almanaque y lo titularé Aux larmes, citoyens! Aclaro, para los ninis, que los asesinos de María Antonieta gritaban Aux armes, citoyens! y que larmes significa lágrimas: las que quizá no tarden en correr por nuestras mejillas. Malos tiempos son éstos en los que hay que explicar los juegos de palabras.

¿Revolución? No, gracias. Ya hemos tenido bastantes y de sobra sabemos en qué acaban. Evolución o, en todo caso, re-evolución, como dice Jodorowsky. Los indignados de Sol se parecen a los descamisados de Perón, pero visten, aunque muchos de ellos lo ignoren y sean sólo lo que Togliatti y otros de su colla llamaban «tontos útiles», camisas rojas (las de Stalin), negras (las de Mussolini), pardas (las de Hitler), gris maón (sin hache intercalada… Viene de Mao) y azul eléctrico (las de Franco). Sus gritos mudos pueden ser riaurriaus que llamen a correr los sanfermines de la toma de la Zarzuela. Sus manos abiertas pueden ser puños cerrados y saludos romanos. Sus campamentos pueden ser campos de concentración.

No digo que sean todo eso, sino que podrían serlo en un futuro orwelliano. Y, en todo caso, quienes los okupan, con ka de kaos, y tantas simpatías despiertan entre los lectores de Punset, Coelho, Bucay y otros tartufos de sacristía, no sirven a la sociedad, sépanlo o no, sino al Leviatán del Estado.

Eso tiene nombre: se llama totalitarismo. ¿Volveremos a las andadas?

Fernando Sánchez Dragó es escritor y columnista de EL MUNDO.

JULIO MIRAVALLS

17/06/2011

El uso del poder

La Policía española detiene a la cúpula de Anonymous. La policía turca detiene a 35 miembros del mismo grupo de hackers. El Congreso de EEUU amplía el Acta Patriótica, que permite a sus servicios de inteligencia vigilancias secretas sobre libros, grabaciones, documentos y ordenadores de cualquier sospechoso...

Mientras, grupos de activistas y agitprop usan las redes sociales para convertir un cierto cabreo general en okupaciones antisistema y algaradas callejeras en todo el mundo. Los hackers de Anonymous reivindican desde su blog AnonOps ataques contra la web de la Policía española, el presidente de la Reserva Federal, Sony y webs oficiales de varios países. Amenazan con que son «una legión» que ni olvida, ni perdona. Simultáneamente, otro grupo hacker, LulzSec, ataca (con éxito) las webs del Senado de EEUU y de la CIA...

Y aún hay más. En España, alguien usurpa la personalidad de un político, Pío García Escudero, para crear una cuenta en Twitter y ridiculizarlo lanzando conjugaciones del verbo «cagar» en dos de cada tres palabras de sus absurdos mensajes. En EEUU, el bloguero Tom MacMaster (un descerebrado) se hace pasar por una lesbiana que se atreve a escribir en la Red sobre la represión que sufre en Siria, sin pensar que las reacciones a sus invenciones pongan en riesgo vidas reales...

¿Pero qué demonios está pasando con internet? ¿Todavía hay quienes creen que es sólo un parque temático, donde están permitidas todas las transgresiones como pequeñas travesuras anónimas de niños grandes?

En muy pocos años, internet se ha convertido en una herramienta que acumula dosis ingentes de poder. Y de algún modo todos somos responsables de cómo se usa ese poder. Lo importante no es qué cosas se pueden hacer en internet, sino qué efectos tienen en el mundo real. Jugar a sabotear los ordenadores de un servicio público podría llevar al caos una ciudad o un país. Interferir en la actividad financiera mundial podría tener inimaginables efectos.

La encrucijada es difícil. Frente a quienes reivindican puerilmente dejar la Red como un territorio salvaje y libertario, sólo caben tres opciones: que los Estados se tomen en serio el control real y lo conviertan en algo tan prioritario como la seguridad en las calles (bueno, si a Rubalcaba le parece...); que las grandes organizaciones y corporaciones terminen por crear su propia red, ultrasegura y separada, sin puertas de acceso para el lumpen; o que el mundo civilizado se acoquine, dé un paso atrás y deje de confiarlo todo en internet.

¿Qué sería peor? ¿Se le ha ocurrido que la mayoría de lo que significan su personalidad, su patrimonio y su poco o mucho dinero en el banco apenas son unos etéreos registros digitales? Todo es demasiado vulnerable ante ese poder descontrolado.

JOHN MÜLLER

17/06/2011

Dilema en Bankia

Con la prima de riesgo disparada hasta tocar los 289 puntos (nuestro récord está en 300), con el Tesoro español pagando más del 6% por las obligaciones a 15 años, con los mercados prácticamente cerrados (porque a ese tipo de interés sólo se puede financiar el Estado) y con un Gobierno enfilando sus cañones sobre el sector bancario para intentar reconciliarse con la indignada ala izquierda de su electorado, Rodrigo Rato tiene que decidir si Bankia sale a Bolsa o no.

La situación siempre puede ser peor, pero como reconocía ayer Amado Franco, presidente de Ibercaja y un hombre con gran prestigio en el sector de las cajas de ahorros, no ha existido «un momento tan complejo en los últimos 20 años» para salir al mercado.

Rato ha estado mandando insistentes mensajes de que su decisión es poner la entidad en manos del público. «Mantenemos nuestro objetivo de salir a Bolsa cuanto antes», dijo al Financial Times. Pero la fecha es una incógnita. Los bancos colocadores de la OPV -Bank of America, Deutsche Bank, JP Morgan y UBS- le han recomendado seguir adelante con el actual proceso, convencidos de que siempre hay margen para cancelar la operación en julio si los inversores le dan la espalda, con lo que el objetivo bien podría completarse en septiembre.

Un alto ejecutivo de Bankia confesaba hace unos días que la entidad ha decidido echar las cortinas y no mirar hacia afuera. Creen que la gran potencia de su red les permitiría sobrellevar cualquier contratiempo. «Lo más sencillo es suspender la OPV, los argumentos están ahí y nadie podría criticar esa decisión», afirma.

Resulta que después de sobrevivir a los vaticinios de casi todos los analistas y las agencias de calificación, que decían que se necesitaban cientos de miles de millones para recapitalizar el sector, las cajas de ahorros están a punto de no completar la reforma financiera porque no hay 16.000 millones en el mercado para ellas.

El Ministerio de Economía y el Banco de España no se lo han puesto fácil. Les han fijado parámetros y niveles de exigencia que no se han visto en Europa. Esta misma semana, el secretario de Estado Campa las conminaba a salir al mercado. Con todo, es el factor griego el que gravita especialmente sobre la coyuntura.

La salida a Bolsa de Bankia no sólo será un indicador potente sobre la credibilidad que despiertan las reformas planteadas por el Gobierno de Zapatero, sino que marcará el fin de una manera de hacer las cosas en la economía madrileña y de la Comunidad Valenciana, por citar las dos más grandes donde está enraizada la entidad.

Anoche, Bankia dio a conocer la composición de su nuevo consejo de administración, paso necesario antes de cualquier otro avance en la fusión. Rato prácticamente ha barrido a los políticos, lo que no significa que no exista una intención política detrás de ciertos nombramientos. Coincidió el nuevo consejo con la designación del gobierno de la Comunidad de Madrid presidido por Esperanza Aguirre. Signo de los tiempos: el mismo Ignacio González que Aguirre quiso aupar a la cabeza de Caja Madrid antes que a Rato, repite como vicepresidente y gana poder al situar a gente próxima a él en el gobierno autonómico. Un gobierno donde causó sorpresa el desplazamiento de Antonio Beteta, el ex consejero de Economía que era garantía de rigor en el manejo de la hacienda madrileña. Al parecer, Rato no era ajeno al movimiento de placas en la comunidad y designó en su flamante consejo a Carmen Cavero, cuñada de González.

john.muller@elmundo.es

RAÚL DEL POZO

17/06/2011

Revuelta continua

EL RUIDO DE LA CALLE
Se rompió, de golpe, el varal de la Virgen del Rocío y surgió miedo a que los romeros se convirtieran en indignados. En Andalucía pueden transformarse las romerías en procesiones republicanas después de que algunos caballos de los rocieros se hayan muerto, como todos los años, reventados por la caminata. A otros caballos este año, como en las vísperas de la muerte de César, se les ha visto derramando abundantes lágrimas. Hay señales inquietantes, prodigios, de que el 15-M sea un turbión histórico, una riada en las turbias cloacas.

«El riesgo es el populismo. Algunos de los grupos (ATACC, el más importante) dicen 'fuera banderas, fuera siglas', pero ése es un camino muy peligroso que puede acabar en el fascismo», me cuenta un dirigente del viejo CDS en el homenaje que ayer se le hizo en el instituto Arnáiz a Carlos Revilla, uno de los más sabios demócratas de este país, pionero del socialismo que volvió a la medicina con el doctor Guillén cuando vio que las aguas bajaban turbias.

También explican que algunos partidos no entienden nada. Declaran que el acoso a los parlamentarios es ilegal mientras van entrando en las cortes los presuntos implicados. Claro que hay peligro de que aniden las hidras en la madrasa de la revuelta, pero están locos si no ven que es el topillo de siempre, el de Hamlet y el de Marx, que vuelve a hocicar en el cartón piedra de una democracia agotada. La revuelta continúa. Sol se va a trasladar a las plazas de los pueblos. Una multitud airada, trotskos, anarcos, ninis, precarios, parados, look hippie, agitadores con macuto, macizas con piercings, altas, rubias y morenas que gatean por las yedras se están apoderando de las ciudades y los pueblos. Los tataranietos de Stéphane Hessel gritan en toda España «Fuera corruptos de las instituciones».

Ayer ante el palacio de los Borgia, en el esplendor del Renacimiento, se escondieron los presuntos implicados de Valencia. «Borbones a los tiburones», le gritaron al Príncipe de Asturias en la Universidad Autónoma los indignados envueltos en la bandera de la II República. Las instituciones funcionan protegidas por la Policía y una izquierda más amplia de la que se expresa en torno a PSOE e IU está naciendo. Carlos Martínez García, que fue metalúrgico y concejal, socialista de izquierdas, uno de los dirigentes del 15-M, declara que la prensa tiende a criminalizar el movimiento y se equivocan.

«Los que gobiernan están abriendo las puertas al PP y haciendo lo que dicen los bancos». Aún quedan, al parecer, inocentes que creen que son las masas las que hacen la Historia. Y hay incautos que se preguntan con Maiakovski: «Al César lo que es del César / A Dios lo que es de Dios / Y a la gente como yo ¿qué les queda?».

ERASMO

17/06/2011

Indignados

QUERÍAN ROBARLE el perro a un ciego. Y con Gallardón: invasión inadmisible de su territorio más íntimo, familiar. Acaso así viva el alcalde el trastorno de operativos policíacos en torno al domicilio de gente honrada. Versión carpetovetónica del Mayo francés, cuyo cul de sac político, intelectual, solventó un expeditivo Partido Comunista (PCF). Ex ministro, sindicalista José Luis Corcuera a Erasmo: «tú, que tienes experiencia sindical y de la izquierda, y sabes bien que asambleas de este tipo se controlan fácilmente con veinte oradores bien coordinados» y.

DAVID TORRES

17/06/2011

Hasta los leones

A VER si nos entendemos. Se puede celebrar la Nochevieja en Sol con una escandalera acojonante pero no todo el mes de junio. Hay ciertos pretextos (por ejemplo, la victoria de un equipo de fútbol) con los que miles de jóvenes pueden tomar una ciudad, bloquear calles y carreteras, ciscarse en la vía pública y no dejar dormir ni a Cristo, y la autoridad no sólo no lo impedirá sino que animará el cotarro y protegerá a los vándalos en su sagrado derecho a la berrenda. Al día siguiente los periódicos te estamparán el entusiasmo nacional en la cara y los cronistas políticos cambiarán de tercio para glosar las hazañas de 11 tíos en calzoncillos como una nueva reedición de Lepanto. En cambio, si unos cuantos cientos de jóvenes deciden dar a la revuelta un sentido menos deportivo y menos circense, la algarabía de inmediato se viste de anarquismo y de peligro.

Quiero decir que no me parece bien que unos cuantos exaltados agredan a los diputados del Parlament que acudían a echarse su tradicional siesta en el escaño, pero tampoco me parece bien que cada tanto un destripaterrones millonario suba a follarse a la Cibeles entre los rugidos irracionales de la peña. A un núcleo de esa misma juventud lobotomizada con el fútbol, el Gran Hermano y otros estercoleros populistas, le sale un grano de acné social, le brota una pequeña inquietud política y como por ensalmo los mandarines sienten la inminencia de la revolución en la Plaza de la Bastilla, los trancazos a la puerta del Palacio de Invierno.

A falta de un Lenin o incluso de un Pancho Villa, el descontento invertebrado ha sacado a la calle los mismos argumentos que los tertulianos profesionales y analistas políticos llevan años repitiendo en televisión, en su estudiada pose de bustos parlantes. A saber: que ya está bien de tanta impunidad, de tanto chorizo trajeado, de tanto despilfarro, tanto coche oficial y tanto senador políglota. De tanta diputación provincial, tanto asesor de los cojones, tanto voto inútil y tanta monarquía menopáusica. De tanta podredumbre, tanta palabrería y tanta y tanta mierda. A los chavales les fallan las formas, es verdad (y en política, como en literatura, el fondo es la forma) pero el mensaje, por debajo del griterío, los perros y las flautas, es claro e inequívoco. Estamos empezando a hartarnos. Estamos hasta los leones del Congreso.

De toda esta ceremonia de la confusión no quedará nada, tal vez, salvo el picor del descontento, pero cuando ni los maderos saben qué hacer, no hay que olvidar nunca aquella frase inmortal de Kenneth Mars, el policía ortopédico de El jovencito Frankenstein: «Un motín es una cosa muy seria. Y en este pueblo ya va siendo hora de que tengamos uno».




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