TROPELÍAS ECONÓMICAS DEL GOBIERNO SOCIALISTA: Reestructurar o marcharse

MARÍA RAMÍREZ / Bruselas
Corresponsal
08/05/2011
Berlín y París plantean dar más dinero a Grecia en otro plan de rescate
El fracaso del primer rescate de Grecia, hace un año, obligará a los gobiernos de la zona euro a prestar más dinero a Atenas -y durante más años- o los bancos tendrán que asumir las pérdidas. Así lo han planteado ya Francia y Alemania. El nuevo escenario obligará a la Administración griega a imponer recortes adicionales del gasto público. A cambio, tendrá más tiempo para reducir su déficit.En una reunión que pretendía ser secreta, los ministros de Economía de los grandes países de la moneda única convocaron en la noche del viernes a su homólogo griego, George Papaconstantino, en Luxemburgo para discutir las insostenibles cuentas del Estado rescatado.
A Grecia se le acaban el año próximo los 110.000 millones en créditos de sus socios del euro. Para entonces, su deuda rondará el 160% del PIB y la vuelta a los mercados será casi imposible. Ahora mismo, si el Estado griego emitiera bonos tendría que ofrecer hasta un 25% de interés porque los inversores asumen que, antes o después, el país suspenderá o retrasará sus pagos.
Ante un escenario descrito el viernes como «catastrófico», Alemania y Francia están dispuestas incluso a poner más dinero y a que el fondo de rescate europeo compre deuda del Estado griego o ayude a Atenas a hacerlo. Pero incluso en estas condiciones, fuentes europeas indican a este diario que no se descarta que Grecia pida una prórroga a sus acreedores -Estados, pero también bancos, sobre todo franceses y alemanes- para devolver sus deudas, por ejemplo las que vencen en 2012.
Los grandes países, sin embargo, deberán convencer a sus electorados y socios de coalición -algo especialmente difícil en Alemania- y a los vecinos pequeños, muy molestos por la reunión secretista del viernes. Además de la francesa Cristine Lagarde y el alemán Wolfgang Schäuble, asistieron al cónclave Elena Salgado, el italiano Tremonti, el comisario de Economía, Olli Rehn, y el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
Un diplomático holandés confesaba a este diario su «sorpresa» y, casi incrédulo de que los ministros del euro quedaran sin Holanda, se inclinaba a pensar el viernes por la noche que la reunión era una «invención». El ministro de Economía austriaco tuvo una reacción parecida.
Los partidarios de parar con más dinero la sangría griega pretenden vender que se someterá a más sacrificios. «Pensamos que Grecia necesita un nuevo programa de ajuste», dijo Jean-Claude Juncker, tras la reunión que su portavoz negaba hasta cuando ya se estaba celebrando.
De hecho, la idea de mantener la reunión en secreto fue de Juncker, según un portavoz del Gobierno griego. Y la Comisión Europea, poco amiga de la transparencia, respaldó el misterio. El portavoz de Olli Rehn, comisario de Economía, seguía negando ayer la reunión, admitida ya por Juncker. El oscurantismo ennervará mañana a los mercados.
Grecia ya ha recibido 53.000 millones de la UE y el FMI en el último año, entre ellos casi 5.000 de España. El Gobierno griego pide otra vez más tiempo para devolver sus créditos de la zona euro. En marzo, los jefes de Estado y de Gobierno ya aceptaron alargar el plazo de tres años a siete y medio y bajar el tipo de interés de los préstamos.
La negociación de los detalles del nuevo plan se mezclará con la aprobación del tercer rescate europeo, el de Portugal, en la reunión de ministros de todos -ahora sí- los miembros del euro el próximo 16 de mayo. El primer ministro griego, George Papandreu, cumplió con el mensaje y prometió ayer esforzarse más para aplicar los recortes y las reformas impuestas por la Unión Europea y el FMI.
Atenas tendrá que hacer aún más recortes, pero también logrará, probablemente, más tiempo para rebajar su déficit público. Según los últimos datos de Eurostat, el Estado griego cerró 2010 con un agujero del 10,5% del PIB, más de un punto por encima de las previsiones de la Comisión Europea y lejos de las exigencias iniciales.
OORBYT.es
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P&R
JAVIER G. GALLEGO / Madrid
08/05/2011
Reestructurar o marcharse
Mientras crecen los rumores sobre una posible reestructuración de la deuda de Grecia, los analistas ya hacen previsiones sobre cuál puede ser su repercusión en los mercados. La banca europea es la que se enfrenta al mayor peligro.
¿En qué consiste una reestructuración de deuda?
Se trata de reorganizar por completo los compromisos que un emisor tiene con sus prestamistas. Puede hacerse con una refinanciación, lo que implicaría devolver el dinero más tarde de lo previsto, o con una quita. Este es el peor escenario, puesto que los acreedores recibirían sólo un porcentaje del dinero total prestado. Grecia debe actualmente 327.490 millones de euros. El 44% de esta cantidad vence en los próximos cuatro años.
¿Quiénes son los más expuestos?
Obviamente la banca griega es la más expuesta, puesto que es la principal financiadora con casi un 60% del saldo vivo. Sin contarla, las entidades francesas son las que más préstamos tienen concedidos al país: 63.800 millones de euros, si bien esta cantidad incluye, además de la inversión en deuda pública, créditos a empresas del país, bancos y otras posiciones. Si se cuenta sólo la exposición a la deuda, la banca alemana es la que más problemas tiene: cuenta con 18.200 millones invertidos (ver gráfico de la página anterior).
¿Cuál es la exposición española?
Según los últimos datos del Banco Internacional de Pagos, la banca española tenía activos en Grecia valorados en 1.041 millones. De ellos, sólo 416 millones están invertidos en deuda pública. Estos datos no incluyen la posición de otras instituciones españolas, como el Banco de España, fondos de inversión o de pensiones. El Fondo de reserva de la Seguridad Social no tiene nada de deuda helena.
¿Cuál podría llegar a ser la quita en caso de una reestructuración?
No se sabe. Goldman Sachs estimaba que podría oscilar entre el 20% y el 60% del valor, dependiendo del tipo de instrumento y de su fecha de vencimiento.
¿Mejoraría así su situación?
Una quita reduce el peso de la deuda sobre el PIB y permitiría al país destinar recursos a otras actividades. El ratio deuda/PIB de Grecia es del 142%.
¿Cómo afecta a los acreedores?
Quien tenga deuda griega en su balance deberá anotarse como pérdida neta la parte equivalente a la quita. Si Grecia sólo paga el 50% de lo que debe, la banca alemana tendría pérdidas que provisionar de 9.100 millones.
¿La salida del euro es una solución?
Supondría un enorme fracaso, pero la idea no es descabellada. Al pertenecer al euro, Grecia pierde la capacidad para devaluar su divisa -algo que depende sólo del BCE- y de fijar su política monetaria (es decir, los tipos de interés). Si vuelve el dracma, podría devaluar su moneda, con lo que ganaría en competitividad y productividad.
¿Qué problemas tiene una salida del euro?
Su deuda pasaría a estar denominada en otra moneda con un valor más bajo e implicaría pérdidas para los acreedores. Los griegos serían mucho más pobres de cara al exterior, es decir, importar o viajar al exterior sería mucho más caro.





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