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lunes 30 de mayo de 2011

MERCADOS: Derroche público. Aeropuertos no rentables/ Javier de Paz, el amiguito del alma de Zapatero que se lleva 850.000€ año sólo por 2 de sus carg


> AERÓDROMOS

29/05/2011

Derroche público en aeropuertos no rentables

Aena invirtió una media de 1.560 millones anuales en los últimos 10 años en una infraestructura aeroportuaria que adeuda más de 12.000 millones. Por Marisa Recuero
Zapatero embusteroMucho dinero para aeropuertos deficitarios. Aena invirtió una media de 1.560 millones de euros anuales en infraestructura aeroportuaria en la última década. Así se desprende de los datos de financiación que maneja la empresa, correspondientes al periodo entre 2000 y 2010. Un total de 17.211 millones, que fueron a parar a los 47 aeropuertos que conforman la red de Aena, con una deuda de más de 12.000 millones y un 70% no rentables.

Al que menos le tocó fueron 474.000 euros de media al año. Se trata del aeropuerto de Son Bonet, en Mallorca. Al que más, 586,8 millones anuales de media. Barajas. El primero es un aeródromo donde sólo hay tráfico privado y de escuelas de avión. Es más, el último año contabilizado -2009, uno de los peores que vivió la industria aérea- apenas registró 13.000 operaciones, un 18% menos que un año antes.

Pese a ello, el Gobierno aprobó 442.418 millones de inversión para ese año en este aeródromo. El aeropuerto de Barajas, en cambio, llegó a registrar un tráfico de pasajeros de 48,4 millones de personas en 2009, pese a la caída de casi el 5% que sufrió por la crisis. Es más, el número de operaciones superó las 435.000 anuales, en plena hecatombe del sector de aerolíneas comerciales. Aena invirtió en Barajas 188,6 millones de euros en 2009.

Los dos aeropuertos acumularon pérdidas y deudas ese año. Son Bonet perdió 2,3 millones de euros y se anotó una deuda de 16,13 millones. En el caso de Barajas, su resultado operativo en 2009 también fue negativo. Perdió 300,86 millones de euros, tras acumular una deuda de 6.096,97 millones, según los datos de contabilidad que maneja Aena.

Pese a ser dos aeródromos deficitarios a simple vista, sólo uno no es rentable, Son Bonet. Barajas, en cambio, amortiza con creces las inversiones que Aena realiza anualmente en el aeropuerto. En apenas 10 años, la empresa aprobó 6.455 millones de euros de inversión para Barajas, dinero que se destinó a la construcción de la T-4. En ese periódo, el aeropuerto madrileño escaló 10 puestos en el ránking mundial y se convirtió en el décimo del mundo por volumen de pasajeros y el cuarto de Europa. De hecho, desde que se inauguró la nueva terminal, el tráfico de pasajeros pasó de no rozar los 40 millones a superar las 50 millones de personas.

Aeropuertos como el de Barajas apenas hay cuatro más, que son los considerados como los más rentables de la red de Aena -El Prat, Palma de Mallorca, Málaga y Gran Canaria-. Los gobiernos de turno llegaron a invertir 3.450 millones de euros en el aeropuerto de Barcelona en la última década, seguido de los 1.528 millones con los que se quedó Málaga; los 509,7 millones de Palma; y los 353,5 millones de Gran Canaria. Barajas y El Prat fueron los aeródromos de la red de Aena que recibieron más dinero para la mejora de sus infraestructuras en los últimos 10 años.

Los más desfavorecidos en el reparto fueron Son Bonet, con 5,2 millones; Algeciras, con 7,3 millones; La Gomera, con 7,3 millones; Ceuta, con 8,9 millones; y El Hierro, con 9,7 millones de euros. Ninguno pasó de más de los 10 millones de inversión en 10 años. No ocurrió así, sin embargo, con aeropuertos como La Palma, Santiago y Gerona, que consiguieron 203,3 millones, 156,2 millones y 142,4 millones, respectivamente, desde 2000 a 2010.

En todos los casos, el tráfico de pasajeros apenas supera el millón de personas al año, salvo en Gerona, donde Ryanair logró impulsarlo hasta los cinco millones. Situaciones similares se producen en Córdoba, Huesca, Burgos, León y Reus. Aena incrementó de manera progresiva las inversiones en estos aeropuertos, sobre desde el año 2004, precisamente cuando cambió el Gobierno y el PSOE sustituyó al PP.

Así, Reus recibió el 60% del total de las inversiones de una década (89,1 millones) en apenas tres años (entre 2008 y 2010); Burgos, más del 90% entre 2004 y 2010; Córdoba, un 95,5%, en época socialista; y Huesca, un 94% desde 2004.

Pero el caso más sorprendente es el de León, que de los 88 millones de euros que recibió en 10 años, 85 fueron invertidos entre 2004 y 2010, periodo de Gobierno socialista, presidido por un leonés, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo más curioso es que el tráfico de pasajeros en este aeropuerto apenas superó las 160.000 personas al año en sus mejores tiempos, en 2007. Es más, en los últimos tres años, esa cifra sufrió caídas de más de un 20%. Pese a ello, las inversiones contiuaron.

Además de Aena, seis comunidades autónomas están empeñadas en sacar adelante sus propios aeropuertos con capital público y privado. Se trata de Andalucía, que avanza en la construcción de un aeródromo en Huelva; Cataluña, que dispone de proyectos en La Seu d'Urgell y Alguaire, ambos en Lérida; Aragón, con un aeropuerto en Teruel; la Región de Murcia, con un proyecto en Corvera; y Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana, que ya tienen aeródromos en Ciudad Real y Castellón.

Sólo el aeropuerto manchego consiguió debutar hacer poco más de dos años. Sin embargo, hoy se ha convertido en un aeropuerto fantasma, con una media de apenas dos vuelos diarios y ni 10 pasajeros por avión. Por el mismo camino va Castellón, que fue inaugurado el pasado mes de marzo, pero aún no tiene ni permisos de navegación aérea, ni vuelos previstos.

Es evidente que en España sobran aeropuertos, y los que hay los mantienen los más rentables.

Carlos Segovia

29/05/2011

A Zapatero le queda un amigo en Telefónica (y no sólo a él)

Abuso de los consumidores, súper ERE de 8.500 personas, suculentas ventas de filiales, altas retribuciones y prácticas poco estéticas. Todo en la misma increíble semana de la primera empresa de España, que empezó con dos curiosos empleados en la noche electoral
No es raro ver entrar un domingo en el recinto familiar del Palacio de la Moncloa a Javier de Paz, ex líder de las juventudes del PSOE y consejero de Telefónica. Es amigo del presidente y practica deporte o ve el fútbol con él. Además, su esposa es la jefa de gabinete de Sonsoles Espinosa, la cónyuge de Zapatero.

Pero la tarde del pasado día 22 fue especial. De Paz encontró al presidente bajo, muy bajo de ánimo; y él, amigo en la sombra a las duras y a las maduras, se acercó a Moncloa y acompañó después a Zapatero en el fatídico camino de Ferraz.

En la sede del Partido Popular y a la misma hora, se encontraba eufórica Elvira Fernández, Viri, asesora de dirección general de Telefónica Contenidos y esposa de Mariano Rajoy. Discreta como De Paz, evitó esta vez exhibirse como en 2008 y no salió al balcón de Génova junto a su marido, que, además, no estaba hundido como entonces, sino todo lo contrario. «Ha sido un resultado mejor de lo que esperábamos», aseguró Viri el lunes en su oficina de Telefónica.

El peso de De Paz en la compañía -consejero, presidente de Atento y más de una decena de cargos- es mucho mayor que el de Elvira, pero ambos son una muestra de la gigantesca presencia de la empresa en todos los ámbitos de poder en España. ¿Quién a alto nivel no tiene un amigo, un vínculo con Telefónica? Rubalcaba también tiene relación directa con el presidente, César Alierta.

Las magnitudes del grupo son mareantes. Repartió en 2010 un dividendo de 6.755 millones de euros entre su millón y medio de accionistas y cuenta con 250 millones de clientes en 25 países. Reparte 80 millones al año en obra social y es el primer anunciante del país con más de 120 millones de presupuesto. Hasta patrocinó el jueves una conferencia de Marco Antonio Slim, del grupo mexicano rival mundial de Telefónica.

Este gran grupo español y planetario ha aparecido sin embargo esta semana ante la opinión pública como si quisiera ser campeón en una nueva disciplina empresarial: la Irresponsabilidad Social Corporativa. Lo ocurrido debe servir para una profunda reflexión, que diría Carme Chacón, en una compañía que, como sostiene el presidente de la Comisión Nacional de Competencia, Luis Berenguer, ha cimentado su poder gracias a que los consumidores no han tenido alternativas reales tras la privatización.

Repasemos la semanita de la operadora. El lunes, los abogados de Telefónica se enzarzaban en el Tribunal de Justicia de la UE durante once horas y media para evitar una multa récord de 152 millones a la operadora. La Comisión Europea sostiene que Telefónica abusó de su posición de dominio en el mercado nacional al menos hasta 2006 para imponer a los españolitos -los que deben superar su atraso tecnológico con respecto a Europa- unas tarifas de ADSL un 20% más elevadas que la media de sus socios más avanzados. Telefónica alega que actuó en todo momento de acuerdo con el regulador español.

El miércoles -pasada ya la campaña electoral- la empresa aireaba que su definitivo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) no sería ya de 6.000, sino de 8.500 trabajadores. El jueves, cuando se hizo oficial la noticia, Telefónica registró su máximo semanal en Bolsa, porque los analistas de Goldman Sachs o Crédit Suisse, entre otros, calculan un ahorro para Telefónica de entre 50.000 y 75.000 euros por despedido al año, lo que supone 600 millones anuales.

Es verdad que Alierta tiene la obligación de hacer rentable a la compañía y muchos trabajadores se acogerán voluntariamente a las generosas bajas que ofrece Telefónica, pero la causa oficial alegada, que España puede no salir de la crisis hasta 2018, es desoladora. El país ha pasado de trampolín a lastre para los accionistas y el Gobierno, que no tose ya a nadie, aprobará el ERE si Telefónica cumple y asume el coste público de los dos años de paro de los despedidos. Aunque lo haga, ahorrará.

La operadora no se cortó en presentar su plan de prejubilaciones para mayores de 50 años el mismo jueves que el Congreso aprobaba la primera fase de la Ley que obliga a trabajar hasta los 67. Y hasta anunció horas después que obtendrá 1000 millones por la venta de parte de su filial Atento y que De Paz ganará este año 850.000 euros sólo por dos de sus cargos en el grupo. El propio Alierta había difundido días antes que ganó ocho millones de euros en 2010, 1000 veces más, por ejemplo, que el sueldo medio de la plantilla mundial de Atento. ¿De verdad que Alierta y demás jefes de multinacionales similares necesitan esos sueldos para ser leales y no irse a la competencia? Sobre este asunto deben reflexionar todos los grandes del Ibex.

También es legal, pero poco estético que Alierta haya contratado a su sobrino, Luis Javier Placer, como director en la Dirección general de Estrategia de Telefónica. El Supremo absolvió el pasado diciembre a Placer y su tío al considerar prescrito su delito de información privilegiada en Tabacalera, pero dio por probado que el joven Placer se embolsó en 1998 1,8 millones de plusvalías en seis meses especulando con acciones de la empresa que presidía entonces Alierta.

Tampoco es bonito que el número tres de Telefónica, Antonio Álvarez Pallete, fuera pillado pasando el rato en la junta de accionistas con un videojuego. Pallete goza de alta reputación profesional y figura en la lista de sucesión de Alierta, así que en su entorno se sospecha que algún rival en la carrera ha filtrado su desliz. ¿Conspiración interna? Eso no. Telefónica debe reflexionar, pero no es el PSOE.

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