FIRMAS: Carlos Cuesta, Federico Jiménez Losantos, Fdo. Sanchéz Drago, Erasmo, R.del Pozo,

CARLOS CUESTA
09/05/2011
El plan de ETA
«EMBUSTERO» e «irresponsable». Autor de «un gran disparate» y de una «mentira». Así fue como calificó el presidente Zapatero a Mayor Oreja hace ya trece meses, después de que el antiguo ministro de Interior denunciase una segunda fase de negociaciones entre el Gobierno y ETA y la existencia de «intereses comunes» entre el Ejecutivo y la banda terrorista.
Hoy, un Tribunal Constitucional controlado e intoxicado por las decisiones gubernamentales parece terminar de confirmar la existencia de estas negociaciones, tras haber dejado el paso libre a Bildu en las elecciones locales. Y hoy, más que nunca, la segunda parte de la afirmación de Mayor Oreja parece cobrar sentido. Porque, por mucho que la denuncia de unos intereses comunes entre ETA y el presidente Zapatero pudiese parecer entonces un ataque desproporcionado al PSOE, la realidad se empeña en confirmar la voladura de la defensa constitucional, base de la actual configuración de nuestro país y principal obstáculo a los objetivos de la banda terrorista.
El magistrado José Luis Requero señalaba la semana pasada que la decisión de Bildu termina de confirmar que el Constitucional «no es un tribunal de Justicia: es un órgano político, una tercera cámara parla- mentaria donde se hace política con el revestimiento del lenguaje jurídico, con las formas y la liturgia de un órgano judicial». No se trata de un convencimiento que haya surgido de la nada. Decisiones como la adoptada ante el Estatuto catalán por ese mismo órgano político confirman la existencia de un plan predeterminado. Un plan trazado por el Gobierno que, a través del control de este órgano, dirige con mano firme un esquema de debilitamiento continuado de los valores constitucionales. Ni el principio de unidad de mercado, ni de igualdad de trato entre los españoles, ni de lealtad institucional entre las autonomías, ni de justicia frente a la aberración de los etarras y sus plataformas electorales han encontrado una defensa sin fisuras en el Constitucional.
Y el resultado, ese interés común al que aludía Mayor Oreja, no es otro que el perseguido por ETA. Porque sólo a través del debilitamiento de la nación, del arrinconamiento del sentimiento de unidad constitucional, legislativa y sentimental que sostiene un país podrá la banda seguir avanzando en el logro de sus exigencias fascistas. Un debilitamiento que, casualmente, ha sido también perseguido y fraguado por Zapatero en un esquema de poder basado en las alianzas con los nacionalistas-independentistas.
Resulta duro denunciar un interés común entre ETA y el Gobierno. Pero puede resultar mucho más duro comprobar que su trasfondo es cierto y que se fragua día a día.
F. JIMÉNEZ LOSANTOS
09/05/2011
El problema no era sólo ZP
EL PROBLEMA de fondo no era ni es que se vaya Zapatero. El problema -el dilema terrorífico para España- es la consolidación de un cambio de régimen, el puesto en marcha por el PSOE después del 11-M, que ahora gestiona Rubalcaba. Podría haberse limitado a las algaradas anteriores a la masacre de Atocha, con la izquierda en la calle para quitar al PP por la fuerza lo que ganaba en las urnas. Esos dos años del nunca máis -con guión de González y Cebrián, las dos caras del Poder exclusivo y excluyente de la progresía- podrían haberse limitado a su función instrumental: echar al PP del Gobierno y volver al felipismo. Al cabo, el PP era, el 15 de Marzo de 2004, un pobrecito Frankenstein al que le habían cortado la luz. Sin embargo, el Gran Poder Torvo, el Poder Fáctico Fácilmente Reconocible (Aznar dixit) le había visto las orejas al lobo de una cierta libertad y no iba a correr ni a permitir tal aventura; en el exterior, porque privaba a la izquierda del inmenso privilegio de la hiperlegitimidad; en el interior, porque suponía la jubilación del PRISOE.
ZP quiso liquidar al PFFR, pero apropiándose del Gran Proyecto del Gran Arquitecto, del soñado PRI, del PP, nunca máis. Su Ley de Memoria Histórica quiere legitimar ese cambio implícito de régimen basado en una renovada legitimación del antifranquismo a costa de la Transición y la Constitución, en la alianza del PSOE con todas las fuerzas antisistema -del terrorismo etarra al separatismo catalán- para echar del poder sine die a la media España que representa el PP; a la única mitad que se reclama española.
En la primera legislatura de ZP, marcada por sus pactos con la ETA, antes (Perpiñán) y después del 11-M (proceso de paz, T-4), el PP denuncia y combate la segunda Transición, ese régimen de fuerza blanda, de la Ley contra la Ley que liquida el del 78. En la segunda, tras su derrota en 2008, Rajoy lo asume y a cambio de no ser alternativa se pretende complemento necesario de un Estado de alegalidad permanente tutelado por los jueces de la partitocracia. Zapatero pudo aceptar. Rubalcaba, gestor del nuevo régimen -diseñado por el felipismo, desarrollado por el zapaterismo, sostenido por los nacionalismos-, ni puede ni quiere. Su trágala es el de Tigrekán: no aceptar la legalización de la ETA por el TCPSOE es ponerse fuera de la democracia… de la que ya nos habían echado.
No, el problema no era sólo Zapatero. Ojalá.
El Mundo Orbyt.
CONJETURAS
ERASMO
09/05/2011
Sondeos I
MUJERES guapas, feas, horribles y de Hacienda. Maldad jocosa del pleistoceno franquista que no intuyeron Max Weber ni A. Nieto, en sus densas obras sobre el pensamiento burocrático. Acaso sí: mentiras, grandes mentiras, estadísticas y sondeos. Tras optar el CIS por el humor demoscópico (ignorar a Cascos en Asturias) esta herramienta de indagación weberiana, hoy en manos de pícaros y embaucadores, corrompidos por una tarea (propaganda) para la que no fueron creados: Juan es rubio, Juan es español, ergo todos los españoles son rubios. O Juan. (Escucha Rajoy).
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ
09/05/2011
Gatocracia
RAÚL DEL POZO
09/05/2011
'Seve', el guerrero
El resentimiento es más fuerte que la envidia, superior a la soberbia y ha sido muchas veces el secreto de corazones intrépidos, algo tan deleitable como el sexo. Aunque yo decía ayer que 'Seve' carecía de rencor «no se le olvidó nunca que tuvo que aguantar a los señoritos», me explica uno de sus amigos, «pero no es cierta esa leyenda según la cual decía, 'mi suegro nunca ha olvidado que mi padre y yo fuimos sus caddies'. La última vez los vi juntos en el Open de España y Emilio le seguía con entusiasmo».
Seve fue un guerrero. Su padre era un paisanuco, remero de trainera. Para Seve, que nunca olvidó sus orígenes, el drive era un fusil. Casi todos los grandes -Tiger, Sergio García, Seve, Piñero- han sido caddies o hijos de caddies, han buscado las bolas entre los matojos como si fueran perros. Me cuentan los viejos ayudantes que en las épocas del hambre en ocasiones pisaban las bolas para hundirlas en el barro, y más tarde regresaban para recuperarlas y luego pulirlas en El Rastro.
El golf es muy competitivo, a pesar de ser un juego de cortesía, puede tener momentos de mucho estrés. Suelen decir los jugadores, para retratar la parsimonia de los que han salido antes y la impaciencia de los que han salido después: «En el golf van cuatro capullos delante, cuatro cabrones detrás». En Severiano la voluntad de ganar, de vencer era fortísima. Se preparó para ser invencible y siempre quería volar por encima de los capullos que iban por delante.
Me ha contado y lo ha relatado en su blog mi amigo Juan de Vizcaya, un golfista que ha ganado campeonatos importantes, que fue a Pedreña a visitar a Seve en el verano del 2009, ocho meses después de sus operaciones. Los dos salían juntos a entrenarse, madrugaban, corrían en bici. Cuenta Juan: «Se había hecho un recorrido de nueve hoyitos, de pares tres, en el terreno que rodea a su casa; el campito era un hobby para él, tanto en el diseño como en la construcción. 'Juan', me dijo, 'vamos a ver de lo que eres capaz. Cojo el sand wedge y el putt y allí vamos'».
Para el joven campeón el hecho de pinchar en el tee de salida con Ballesteros le ponían los pelos de punta y más cuando le recordó: «El récord de este campo lo tengo yo con menos uno». Cuál sería la imprudencia de Juan, que con algo de suerte arrancó con birdie, par, birdie. «Cuando iba a ponerme en el tee del hoyo cinco, en la planta baja del jardín, antes de que diera el golpe me agarró del brazo, me clavó la mirada [bastante intimidatorio] y dijo: 'Oye niño, no habrás venido aquí a batirme el récord, ¿verdad?'. No di una de ahí hasta el final; y el récord 'de su campo' quedó intacto».
Etiquetas: Firmas





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