DIOS NOS LIBRE DEL SOCIALISMO:

GIONATA CHATILLARD
09/05/2011
Un disidente cubano muere tras una paliza de la policía
«Pancreatitis». El certificado de muerte de Juan Wilfredo Soto García no convence ni a la familia del disidente ni a los demás opositores cubanos, que ayer se movilizaron para denunciar el fallecimiento de otro mártir, «asesinado» por el régimen castrista.
Todo comenzó el pasado jueves, cuando Soto García se encontraba en un parque de Santa Clara. No debió sorprenderle demasiado que la policía cubana se le acercara, ya que había estado varias veces en la cárcel por su oposición al régimen castrista. Los agentes le esposaron y, según denuncia la disidencia, le golpearon «brutalmente». En la noche del sábado al domingo, Soto García murió en el hospital Arnaldo Milián Castro, donde tuvo que ser ingresado tras la «paliza» del jueves.
Eso es lo que aseguraba ayer la oposición anticastrista. «Comenzará a pasar cada día más. Primero como accidente, luego como costumbre», se leía en un tuit rebotado por Yoani Sánchez. «Este hecho de violencia policial no es un caso aislado. Cada día en Cuba los uniformados respetan menos a los ciudadanos», añadía la conocida bloguera, asegurando que Soto García falleció por la paliza que le propinaron los agentes. Llevaba años padeciendo hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca y trastornos circulatorios.
«Un pastor bautista de un pequeño pueblo le encontró en la calle justo después de que le pegaran», señaló ayer a EL MUNDO Yoani Sánchez desde La Habana. Soto García se quejaba de los golpes recibidos en la espalda y el religioso le llevó de vuelta al hospital, de donde acababan de echarle después de que fuera trasladado allí por la policía. «Tenía los riñones destrozados», señalaron a este periódico fuentes opositoras.
No está claro qué estaba haciendo el disidente en el parque Vidal de Santa Clara antes de ser agredido. Probablemente, nada. Guillermo Fariñas, que el año pasado desafió al régimen con una huelga de hambre para pedir la liberación de los presos políticos, explicó a Efe que logró hablar con Soto García y que el Estudiante -como se le conocía entre los opositores- «fue abordado por dos policías uniformados que le solicitaron el carné de identidad y, después de que se lo mostrara, le dijeron que 'tenía que circular'». De acuerdo con esta versión, el disidente respondió a los agentes que era un «hombre libre» y que por eso podía permanecer en el parque. Una provocación que no gustó a los policías, que le esposaron y empezaron a golpearle mientras él gritaba «consignas antigubernamentales».
Fariñas -miembro del mismo grupo opositor del disidente fallecido, el Foro Antitotalitario Unido- también aseguró que, según supo de fuentes médicas, Soto García «tuvo una descompensación» y sufrió un «paro cardiaco» en el hospital. Unas circunstancias que no se mencionan en el certificado de muerte que las autoridades cubanas entregaron a la familia.
El Estudiante, de 46 años, fue detenido por primera vez cuando todavía era menor de edad. No era una de las caras más reconocibles de la disidencia isleña, pero ahora se puede convertir en un símbolo de la resistencia contra los abusos de la dictadura castrista.
Su muerte ocurre un año después del fallecimiento de Orlando Zapata Tamayo tras una huelga de hambre de 85 días, que empezó para exigir mejores condiciones en la cárcel donde estaba cumpliendo una pena de 36 años. Su sacrificio no fue en vano: Fariñas decidió tomar el relevo de su lucha y Raúl Castro se vio obligado a anunciar la liberación de 52 presos políticos. Desde entonces, más de 100 personas han sido excarceladas y la mayoría se exilió en España.
Elizardo Sánchez, de la Comisión de Derechos Humanos de Cuba, confirmó ayer a Reuters la versión de los opositores sobre la muerte de Soto García. «No tenemos ninguna duda de que hubo una relación de causa y efecto entre la paliza que sufrió a manos de la policía y su muerte», indicó el miembro del organismo independiente. Al cierre de esta edición, el Gobierno todavía no había confirmado ni desmentido nada.
«Lo que ha pasado demuestra que el régimen está perdiendo el control de sus propias fuerzas del orden», comentaba ayer Elena Larrinaga. La presidenta de la Federación Española de Asociaciones Cubanas aseguró a EL MUNDO que «Raúl Castro no quiere que ocurran episodios de este tipo, porque exponen a La Habana a las críticas de la comunidad internacional». Según Larrinaga, la muerte de Soto García es el producto de la enésima «metedura de pata» de un régimen anquilosado que «se está cayendo a pedazos».
A la espera de que el Gobierno ofrezca su versión de los hechos de Santa Clara, la policía cubana ya ha convertido al Estudiante en el último mártir anticastrista.
SALUD HERNÁNDEZ-MORA / Bogotá
Especial para EL MUNDO
09/05/2011
Espaldarazo a la «revolución radical» de Correa
.El presidente promete «transformar la patria» tras ganar la consulta popular
Lo tomó como un plebiscito sobre su mandato y las urnas le dieron el espaldarazo que buscaba. Rafael Correa celebró como un apoyo a su proyecto revolucionario el triunfo en el referéndum de ayer, aunque fue una victoria apretada y no arrolladora, como el jefe de Estado ecuatoriano esperaba. Tanto que en algunas provincias de mayoría indígena y de menor importancia electoral el presidente incluso salió derrotado.
Según el recuento preliminar del Consejo Nacional Electoral, el sí ganó en nueve de las 10 preguntas sometidas a consulta popular con porcentajes que van del 45% al 51%, frente a una horquilla del 39% al 44% por el no.
Unos números con los que el presidente infligió una derrota a su hermano, Fabricio Correa, próspero empresario que cambió de bando y ahora no sólo le critica con acidez, sino que no descarta sucederle en 2013. «Es indiscutible, él ganó», dijo ayer a Reuters. «La intención fue siempre decirle: 'Presi, baja la impertinencia, tienes que escuchar'. Los que pensamos diferente no somos tus enemigos, somos gente que te queremos a pesar de que nos insultes». Fabricio Correa hizo campaña a favor del no para evitar, entre otras cosas, que el Gobierno controle el aparato judicial. «Ahora que eres presi, eres dueño de la pelota, eres dueño de la cancha, no es bueno pues que te hagas dueño de los jueces. Hay que aplicar el juego limpio. Por eso, ñaño [hermano], esta vez no», rezaba una de sus propagandas.
Tesis con la que coincide la oposición, porque después del domingo el Ejecutivo podrá reformar la Justicia, uno de los objetivos primordiales del mandatario desde que asumió el poder. Correa acostumbra a tildar de «corruptos» a los jueces y les hace responsables de la creciente criminalidad por ser laxos con los delincuentes.
También, entre distintas cuestiones, pondrá freno a otro de los sectores que son blanco permanente de sus diatribas y de diferentes medidas para controlarlos: los medios de comunicación. La Asamblea Nacional deberá crear un Consejo de Regulación para supervisar los contenidos de los programas audiovisuales y las informaciones escritas, y establecer responsabilidades de periodistas y empresas, uno de los puntos más polémicos del referéndum.
Quien esperaba que la victoria apaciguara el carácter agresivo y disociador del presidente de Ecuador, se equivocó. Con un lenguaje retador y en ocasiones insultante hacia sus adversarios, Correa reafirmó su voluntad de llevar al país por la senda del lo que bautizó como «Socialismo del siglo XXI». Cuenta, además, con la ventaja de tener enfrente a una oposición débil y fragmentada. «Nosotros somos radicales, radicalmente democráticos. Esta revolución radical es para transformar la patria», afirmó ante un nutrido grupo de seguidores en Quito. «A los que dijeron no, les vamos a demostrar que estaban equivocados».
Momentos antes, en una tertulia televisiva, recomendó a su más enconado rival, el ex presidente Lucio Gutiérrez, a quien tildó de «corrupto», que abandonara la política y disolviera su partido, Sociedad Patriótica. Correa también hizo un recuento, en tono despectivo, de lo que a su juicio fueron mentiras y manipulaciones de algunos medios y sectores de la Iglesia católica durante la campaña del referéndum.
Mientras el presidente celebraba su sexta victoria electoral desde noviembre de 2006 -algo que le sitúa en una buena posición para presentarse a la reelección-, sus opositores hacían lo propio. Consideran que el resultado no es abrumador como auguraba el Gobierno y supone una llamada de atención a la forma autoritaria de llevar las riendas del poder.
«Si sumamos los nulos y blancos más los del no, se verá que no se alcanzarán los resultados obtenidos en el referéndum de la Constitución. Esta vez no hubo la goleada de 7 a 1 que decía el presidente», afirmó Alberto Acosta, líder del movimiento Montecristi Vive y ex ministro del primer Gabinete de Correa. Por su parte, Gutiérrez afirmó que «éste ha sido el proceso electoral más fraudulento en toda la historia del país» y acusó al jefe de Estado de utilizar de forma abusiva los recursos estatales para promover el sí.
El presidente Correa anunció que hoy dará los primeros pasos para formar la comisión tripartita que se encargará de la reestructuración del Poder Judicial.





Links to this post:
Crear un enlace
Home