FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, J. Sinova, S González, Gustavo Arístegi ,R. del Pozo, R. Rivero, Erasmo, Luis María Anson, Arcadi Espada,

F. JIMÉNEZ LOSANTOS
'Etas' y marionetas
ETA ES MUCHAS etas, pero, en lo esencial, no ha dejado de ser la misma. En un par de ocasiones se rompió: la escisión de los comunistas clásicos entre la V y la VI Asamblea y la evolución de los soviéticos poli-milis de Bandrés y Onaindía, que en el 82 pactaron su disolución con el Gobierno de UCD y se integraron sinceramente en el sistema. Pero ni la primera crisis supuso la ruptura de la banda con el leninismo ni tampoco la segunda, que reprodujo a lo grande la primera. ¿Comunismo o nacionalismo? Nacionalismo comunista.La ORT o el MC tenían el mismo sustrato clerical que la ETA pero eligieron la lucha de clases y no la tribu. La peripecia de los poli-milis fue un punto de inflexión y de reflexión sobre los límites del modelo soviético o, simplemente, sobre los límites. El paso del terrorismo más salvaje -bombas en una estación de tren en Madrid- a Euskadiko Ezkerra, luego incorporada al PSE-PSOE, obedece a la dialéctica interna del terrorismo comunista vasco. Los que querían acabar con la dictadura, pero no imponer otra peor, tenían que reconocer que después de una amnistía, una Constitución, unas elecciones municipales y dos elecciones generales, si faltaba democracia y libertad en el País Vasco y Navarra era por culpa de los terroristas. Una minoría de poli-milis irreductibles-los berezi- se pasaron a la ETA mili y en un año mandaban en la banda. Lo tenían más claro que los otros.
Desde entonces no sigo las historias de los arrepentidos y alejados de la banda, porque no hay nada que seguir. La ETA hace bien lo suyo: matar y aterrorizar para crear un Estado comunista en el País Vasco y Navarra. Falta que el Gobierno, del PP o del PSOE, haga lo único que debe hacer: reprimirla y disolverla. Pero el Gobierno de ZP ha optado por pactar con la ETA en sus dos legislaturas; y lo que no alcanza La Moncloa lo consiguen sus jueces, fiscales y magistrados en la Audiencia Nacional, el Supremo, el CGPJ y el Constitucional. La prensa de Rubalcaba anuncia ya descaradamente que el Supremo se cargará la ilegalización de Bildu. ¿No es legal? Legalísima: véase la Ley de Partidos art.12.1 b. Pero sociatas y nacionatas tienen ahora mayoría en los altos tribunales y para ellos la ETA es un obstáculo o un aliado, nunca un enemigo. Hay muchas etas, pero sólo una. Y muchas marionetas pero un solo propósito: pactar con el terror. Por eso el silencio de Rajoy es tan terrible: el que calla, otorga.
GUSTAVO DE ARÍSTEGUI
El terrorismo no es ciego
El brutal y cobarde atentado -muy probablemente yihadista- de unas alimañas que no son héroes sino escoria humana, tenía un objetivo muy claro: reventar unos de los principales pulmones económicos de Marruecos, la industria del turismo. La Plaza de Jemaa el Fna es el símbolo más representativo de su ciudad más emblemática e internacionalmente conocida. El medio de vida de centenares de miles de familias está en juego. De hecho, los empleados de hoteles y restaurantes -ya de por sí serviciales y amables- se han afanado en serlo aún más con los turistas que se han quedado desafiando al terror.
Ayer, al aterrizar en el aeropuerto de Marraquech proveniente de Madrid, me enteré por sms de la tragedia. Estuve en la plaza de Jemaa el Fna, verdadero corazón de esta urbe histórica y hermosa. Allí se congregaron de manera espontánea centenares de personas que coreaban consignas contra el terrorismo. Saben muy bien que, además del bárbaro crimen, la otra víctima es la economía.
Muchos analistas apuntan a una autoría salafista del atentado. Algunos presos de este movimiento integrista fueron liberados el 14 de abril, y por eso algunos medios sospechan que algunos de éstos hayan podido volver ya a las andadas. En algunas manifestaciones ocurridas en semanas pasadas en Marruecos, especialmente la del 20 de febrero en Rabat, había muchos salafistas y familiares de presos por terrorismo que se manifestaban mostrando fotos de miembros de organizaciones y células terroristas. La liberación de esos presos era una de las principales reivindicaciones del llamado Movimiento del 20 de febrero. Conviene recordar, para que nadie se llame a engaño, que estos sujetos no son campeones de las democracias. Son exactamente lo contrario, sus peores enemigos.
De hecho, cargarse el proceso de democratización es el segundo de sus objetivos, para descarrilar un proceso que está dibujado pero cuya principal expresión, las reformas constitucionales anunciadas por el rey Mohamed VI, no ha visto aún la luz.
Creo que se equivocan quienes dicen que los atentados servirán de excusa para poner en pausa indefinida a las reformas democráticas, pues el proceso que se ha iniciado es irreversible porque así lo desea la inmensa mayoría de los marroquíes.
Hace años que llevamos advirtiendo del peligro que se cierne sobre el Magreb por la instalación de redes terroristas en el Sahel, que irradian inestabilidad y violencia hacia el norte y hacia el sur. Las tensiones entre los dos principales países del Magreb, Argelia y Marruecos, sólo favorecen a los terroristas, en la medida en que ambos países no cooperan con la intensidad necesaria. Ambos han sido víctimas de la barbarie yihadista, y éste atentado debería servir de acicate para poner de lado sus diferencias y juntar esfuerzos en la lucha contra las alimañas terroristas.
Se trata de células que están extraordinariamente bien organizadas, que compensan sus escasos medios con tenacidad, falta de escrúpulos y una densa red de adoctrinadores, de campamentos de entrenamiento y de suministradores de armas y explosivos. Pero el enemigo verdadero y más peligroso es el islamismo radical. A las organizaciones se la puede desmantelar, pero la ideología salafista contamina mentes todos los días.
Reconforta ver el coraje de los habitantes de Marraquech, que ya han vuelto a sus trabajos. Han reaccionado con dignidad y serenidad, y ésa es una clara derrota del terror.
GANÁLISIS
FRANÇOIS ZUMBIEHL
Desde ya
Sí, las corridas de toros forman parte ya de la lista oficial del Patrimonio Cultural Inmaterial de Francia. ¿Qué cambia eso? No cambia nada y lo cambia todo. Desde ahora, los aficionados de Francia ya no tendrán que esconderse ni meter su afición en el bolsillo como algo difícilmente explicable y casi inconfesable a los ojos de la comunidad nacional.
Está claro que la pasión taurina es minoritaria en nuestro país -y nadie sueña con negarlo-, pero, ahora, ha sido reconocida por el ministerio competente, tras el informe de una comisión independiente, como un elemento esencial de nuestro patrimonio vivo. De golpe y porrazo, esta decisión explicita y justifica la noción de «tradición ininterrumpida», ya consagrada por el derecho francés para legalizar las corridas en nuestras regiones taurinas.
Precisemos que «tradición» no significa, en este caso, atadura inmovilista al pasado, sino, por el contrario, transmisión de nuestros valores y de nuestra sensibilidad a las generaciones futuras. Y, por lo tanto, proyección hacia el futuro, sin la cual terminaría por desaparecer.
La convención de la Unesco de 2003 sobre protección del Patrimonio Cultural inmaterial es clara y tajante al respecto. Al igual que lo es la convención del mismo organismo internacional, esta vez del año 2005, que reconoce el derecho de las minorías culturales a defender su diversidad y, por lo tanto, a hacer respetar los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Este reconocimiento cultural de las corridas y de la afición taurina en Francia no ha necesitado ninguna ley o decreto ley. Se trata de una realidad no impuesta y ésa es su gran fuerza. Ninguna otra consideración que la científica se ha tenido en cuenta en la evaluación argumental presentada por el Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas y elaborada por una comité científico pluridisciplinar, cuyos trabajos tuve el honor de coordinar. Un argumentario que constituye la ficha técnica de las corridas, que se encuentra disponible en la página web del ministerio de Cultura y es, por lo tanto, accesible a cualquiera.
Es cierto que para los aficionados, el objetivo final sigue siendo la declaración por parte de la Unesco de la Tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El proceso para conseguirlo va a requerir su tiempo, pero no es algo imposible. Y, por supuesto, se trata de algo legítimo, como demuestra, por ejemplo, la reciente admisión en este grado supremo del patrimonio de la cetrería, cuya candidatura fue presentada por diversos países, entre ellos Francia y España.
Este mismo proceso referido a la Tauromaquia sólo podrá llegar a buen puerto si -desde ya- se pone en marcha una coordinación internacional sólida entre los ocho países taurinos y, dentro de ellos, entre las diversas instancias que representan a profesionales, aficionados, expertos y políticos. Todos ellos tendrán que defender el proyecto ante la Unesco. Francia ha dado el primer paso en este camino, gracias a la iniciativa del Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas. Damos las gracias a su presidente por su vista y por su tenacidad.
François Zumbiehl, catedrático de letras clásicas, es vicepresidente del Observatorio Nacional de Culturas Taurinas de Francia.ustavo de Arístegui
es portavoz de Asuntos Exteriores del Grupo Popular en el Congreso.
JUSTINO SINOVA
El papelón y el candor
Ahí está el fundador de Eusko Alkartasuna, el navarro Carlos Garaikoetxea, que amenaza con recurrir «a Europa» (no ha concretado a qué parte) y tratar de «anular las elecciones» si el Tribunal Supremo ilegaliza Bildu, lo que es una grosera intimidación que no tiene en cuenta ni siquiera un indicio jurídico, sino sólo motivos de egoísmo político. Lo que debería explicar el ex presidente autonómico vasco es cómo espera que su partido pase la prueba democrática del nueve cuando se presta a acoger en su seno a las candidaturas pilotadas por ETA. Y a esa explicación debería unirse la de su sucesor, actual lehendakari, el socialista Patxi López, para ver si logra aclarar cómo un partido que hace ese servicio tiene, como él dice, una «intachable catadura democrática». Si López se ha referido sólo al semblante, a la pinta o al aspecto, su declaración tiene un pase; si ha querido aludir a algo más serio, la identidad o la conciencia, debe revisarla urgentemente.
Ahí está también el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que desprecia el ámbito de decisión de la Justicia y condiciona su apoyo al Gobierno al hecho de que Bildu pueda participar en las elecciones. De nuevo, ni un argumento jurídico, sino codicia política y chantaje infame al servicio de su colaboración con una «operación dirigida y diseñada por el complejo ETA-Batasuna», en palabras inequívocas de la Abogacía del Estado en su denuncia de la trampa etarra ante el Supremo.
En el trasfondo de los excéntricos apoyos a la estrategia etarra se encuentra esa especie, puesta en circulación por el Gobierno, que niega la posibilidad de que una coalición como Bildu pueda ser ilegalizada en bloque. Eso es tanto como aceptar que la democracia es incapaz de defenderse de sus enemigos, lo cual equivale a transmitir un rayo de esperanza a tales enemigos. El papelón no es el apuro profesional de los jueces, que va en su sueldo y que asuntos más embrollados tienen que desentrañar, sino el disparate de unos políticos que afectan candor ante una agresión calculada a los valores democráticos que ellos tienen el deber de proteger. Pero sepan que, al final, les juzgaremos por sus obras. Si ETA acaba colándose en las instituciones, como ya hizo antes bajo la pantalla de ANV, serán responsables de haber facilitado con su impericia, su debilidad o su colaboración un grave atentado al sistema. Sin duda, ETA responderá burlándose de todos, empezando por quienes fueron incapaces de evitar su fechoría... o colaboraron groseramente a permitírsela.
SANTIAGO GONZÁLEZ
Las cartas de ETA
Algo pasa con las cartas de ETA. Recordarán que el llamado proceso de paz de 2006 comenzó con una carta que en agosto de 2004 escribieron los terroristas al presidente Zapatero, que éste jamás enseñó a nadie, aunque explicó por doquier que en ella anunciaban su intención de abandonar las armas sin exigir precio político por ello. Sería también una comunicación de naturaleza privada.
El fin de la extorsión estaba anunciado por ETA en su comunicado de tregua del pasado 10 de enero, pero la organización terrorista nunca ha renunciado a vender en varias ocasiones el mismo asunto y a rentabilizarlo cuantas veces sea menester. Ahora es el turno de que Eguiguren o Brian Currin y su banda de mediadores sincopados empiecen a decir que le toca mover ficha al Gobierno.
Algo hemos avanzado desde la última vez. Las cartas que recibieron entonces los empresarios navarros eran de extorsión y el Gobierno descalificó al entonces presidente, José Manuel Ayesa, por denunciar el hecho. Primero afirmó que las cartas habían sido enviadas antes del 22 de marzo de 2006, fecha del anuncio del alto el fuego, y después dijo, cuando se vio que el matasellos era del 7 de abril, que Ayesa era del PP.
La cuestión es que una banda terrorista puede congelar sus atentados por un tiempo determinado, poner a hibernar a sus comandos, dar órdenes estrictas a sus cachorros, porque las armas tardan tiempo en oxidarse, pero las necesidades económicas no decaen con la tregua. Ciertamente los terroristas cobran salarios de subsistencia, pero no pueden cegar todas sus fuentes de financiación. Primum vivere, deinde philosophare.
Se sabe que ETA ha estado recurriendo a secuestros exprés para empresarios que no habían atendido la invitación hecha por carta. Después de unas horas en poder de un comando, pagaban sin rechistar y sin denunciarlo. Otro acontecimiento de carácter privado, al parecer. ¿Habían hecho caja suficiente para aguantar una tregua larga? ¿Se ha puesto en marcha una financiación alternativa como la que sugerían Eguiguren y sus panchos: «Si es por dinero, siempre lo podremos hacer a través de una organización internacional»?
Hay otra explicación, claro. Que hayan decidido dejarlo y nos estén acercando la paz a plazos. La cuestión es que, mientras nos han vendido dos veces la cancelación de las extorsiones, jamás han dicho una palabra sobre su voluntad de abandonar las armas. Lo más práctico es esperar al último plazo.
ERASMO
'Bildu'
raúl Rivero
Boina de seda roja
Su amistad es una versión patética (por su trasfondo político y su entorno machista-leninista) de aquellos grandes amores prohibidos por familias, grupos sociales o religiosos. El acercamiento tiene el signo de los amantes que sufren y se ven obligados a comunicarse con esquelas urgentes y ardorosas que se dejan en los bancos de los parques o debajo de enormes flamboyanes.
Y es que la trayectoria escandalosa de Chávez y su cercanía con Humala mandó al peruano al garete en las elecciones de 2006, y le dio el triunfo a su adversario Alan García. Era otro momento en el mundo y en el continente. El ex comandante, golpista frustrado como el venezolano, tuvo que irse a vestuarios, a maquillaje, para regresar al proceso electoral de 2011 con una sonrisa Colgate y con la promesa de que no le entregará el país a su viejo compañero de armas y espejismos.
Muchos peruanos no le han creído. Otros han hecho como que le creen para poder dormir unas horas la noche del día que le den su voto. Y un grupo de técnicos y expertos -muy alerta e informados- han dejado de percibir las cananas cruzadas en el pecho de Humala y se disponen a colocarle un poco más de gomina en el pelo y esmalte en las uñas para corregir cualquier defecto del disfraz.
El hombre que recibe esquelas de Chávez y otros envíos secretos menos espirituales que le ayudan a sufragar su campaña electoral se muestra hoy cepillado y moderno, como alternativa a Keiko Fujimori, en el otro extremo y heredera de una dictadura con cementerio privado.
Comienzan a aparecer las corrientes de odio, las posiciones radicales. Algunos ejecutivos de medios periodísticos, atemorizados porque Humala pueda instalar un régimen totalitario, han actuado como totalitarios al expulsar a profesionales honestos negados a aplaudir a la señora Fujimori. Todo esto sin que se le haya ladeado aún la careta al candidato.
La telenovela sobre los tormentos de la distancia entre Humala y Hugo Chávez tiene escrito ya el capítulo del reencuentro.
DAVID TORRES
Justicia del siglo XIX
En realidad, más que una sola desgracia lo de los Meño es toda una Ilíada de desdichas, una saga tan triste, tan terrorífica, tan inverosímil que necesitaría del talento combinado de varios escritores para empezar a hacernos una idea. Hace veinte años Antonio Meño decidió operarse la nariz pero nada más entrar en el quirófano su historia dejó el terreno satírico de Gogol para transformarse en un cuento de terror: el tubo de respiración se soltó, la alarma no sonó y el anestesista (según el testimonio de un médico en prácticas) vete a saber dónde andaba. Por una serie de negligencias convenientemente disimuladas y tapadas gracias al eficaz código ético tan típico de la profesión médica, Antonio se encontró de repente transformado en un personaje de Poe: enterrado en vida, privado de voz y de conciencia, de pasado, de presente y de futuro.
Fue entonces, al reclamar justicia, cuando la pesadilla privada de la familia Meño desembocó en una populosa novela de Dickens, Casa desolada, que narra un intrincado y absurdo litigio legal prolongado durante décadas. Tras un proceso largo y ridículo, y contra todas las leyes de la lógica, la ética y el sentido común, los jueces fallaron (nunca mejor dicho) a favor de la clínica y condenaron a la familia Meño a pagar las costas del juicio, unos 400.000 euros. Por si la deuda no fuese suficiente, la justicia embargó la casa, dejando a la familia Meño a la intemperie, en un tenderete plantado en plena calle y con un bebé inconcebible que sólo puede gritar, transformados en personajes de Zola.
Cuando la historia, al fin, se había resuelto milagrosamente con el testimonio del médico en prácticas que no podía creer lo sucedido (y que había estado muchos años perdido en una novela de Salgari), la saga de los Meño ha dado otra vuelta de tuerca: las seis aseguradoras de la clínica se han ciscado en la decisión del Tribunal Supremo y han devuelto la pelota a Dickens, a una interminable disputa legal con pelucas y togas, donde los Meño están condenados a esperar eternamente, como criaturas de ficción, el mazo de una justicia apolillada que viene pudriéndose desde el siglo XIX.RAÚL DEL POZO
El ego de 'Mou'
Aunque es millonario, conserva la mala leche del pobre y como todos los egocéntricos ha elaborado una teoría paranoica insinuando que el Barcelona, algo más que un club, es un super-club que manipula a los dirigentes y logra que los árbitros estén a su servicio y al de sus futbolistas frágiles y llorones.
En la época de los líderes humildes -Obama, Rajoy, Nadal-, cuando todo el mundo pide disculpas por sus éxitos, ha surgido este comandante ególatra, crecido, endiosado que exalta su propia personalidad y atrae la atención de las cámaras como una mariposa o un murciélago.
En el Bernabéu, anteanoche, el general Mou limitó los objetivos, jugó al empate, en una estrategia de desgaste y perdió la batalla. Tal vez llegue su aniquilamiento en el Camp Nou, pero se salvará de la injuria de la derrota con una sentencia a lo Felipe II. La tarjeta roja de Pepe, ese Atila que no deja un tobillo en la yerba y que había perseguido a Messi en el primer match para romperle las piernas, desbarató la táctica de Mou, hizo imposible los contraataques por sorpresa. No pudo estirar sus líneas, ni dar golpes de mano con Ronaldo, ni marcar un gol a pelota parada.
Mourinho es el último gran personaje, el rey de los medios, inteligente y valiente. Su egocentrismo es su sexto sentido; aunque católico desconoce la virtud de la humildad. Cuando tiran los penaltis, toca y besa un pequeño crucifijo; reza en todos los partidos porque Dios sabe quiénes son los suyos. Tal vez su ego está hecho a la imagen y semejanza del que manda rayos a los que dudan de su poder. Como Dios, necesita que le adoren en los estadios, las últimas catedrales de Europa. Aunque dice Russell, que si hubiera un dios, sería muy improbable que tuviera la enojosa vanidad de sentirse ofendido porque haya personas que duden de su poder, ese pequeño dios lusitano gasta una soberbia española, no portuguesa. Los portugueses dieron la vuelta a la Tierra sin alardear tanto de ello. El victimismo de Mou es de la misma naturaleza que el de los nacionalistas: culpar a todos, nunca a sí mismos.
A mí no me irrita el egocentrismo de Mou, porque gracias a él se han eclipsado egos tan irritantes como los de Florentino o Ronaldo.
Etiquetas: Firmas





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