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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

lunes, 28 de marzo de 2011

FIRMAS Federico Jiménez Losantos, Carlos Cuesta, Erasmo, F.Sánchez Drago, J.Müller, R.del Pozo, S.González


F. JIMÉNEZ LOSANTOS

Un apoyo extrañísimo

Zapatero embustero

POR RAZONES comprensibles pero poco justificadas se atribuye a los grandes banqueros y empresarios una especie de sabiduría implacable y taimada acerca de la política nacional, que obedecería a una sencilla razón: son ellos y no el pueblo los que deciden nuestra política. En realidad, en España, los grandes negocios se hacen a la sombra del poder o con su permiso, pero la gente cree que son los políticos los que bailan al son de los banqueros. De ahí el estupor y la indignación con que se comenta la petición de Botín, del Pino y Villar Mir a Zapatero para que no convoque elecciones hasta que oficialmente deba hacerlo: en Marzo del año que viene. O lo que es lo mismo, que no las adelante, como pide más de la mitad de los españoles. Así que Botín y compañía no han hecho sino confirmar la opinión -harto mejorable- que se tiene de ellos. ¡Siempre contra los intereses y la voluntad de los ciudadanos! ¡Qué malos son!

Naturalmente, banqueros y empresarios defienden sus intereses, que no están forzosamente reñidos con los de la mayoría. En realidad, suelen coincidir, aunque no del todo ni siempre. A veces, como ahora, el beneficio de vender pisos que no pueden pagar los hipotecados choca con el perjuicio de reconocer en sus balances una morosidad o pérdida que el Gobierno oculta a cambio de que le compren deuda pública. Es un círculo vicioso que impide el crédito sano y que salva a bancos y cajas cada mes pero los condena cada año.

¿Es el adelanto electoral el remedio contra la crisis? Necesario, sí; suficiente, no. ¿Y por qué banqueros y empresarios no apoyan ese adelanto necesario y apuntan las reformas suficientes para volver a dar crédito y crear empleo? En mi opinión, porque de política sólo saben una cosa: que para ganar dinero en España hay que llevarse bien con el Gobierno. Sabiduría harto necesaria, pero tampoco suficiente. Si apoyan a ZP para resistir, se da por hecho que aún manda, cosa discutible en el Gobierno y el PSOE; o que debe mandar otro año, a lo que se opone el PP. ¿Y qué hacen banqueros y empresarios fastidiando a PSOE y PP? Intuyo que la costumbre de halagar al Poder tropieza con un obstáculo insalvable: el Poder no sabe lo que quiere; ZP no ha decidido cuándo se va porque aún confía en no tener que irse. ¿Cómo apoyar a Rubalcaba, Chacón o Rajoy mientras ZP siga en Moncloa? Lo más seguro, aunque resulte impopular, es apoyar a ZP. Luego, ya veremos.

CARLOS CUESTA

Las verdades de Botín

«ESPAÑA ha pasado de ser un pequeño país del sur de Europa a convertirse en un ejemplo para muchos de los países de nuestro entorno». Un país que «mantendrá elevadas tasas de crecimiento» y cuya economía merece «plena confianza». Las frases son de Emilio Botín. La fecha: septiembre de 2007. La noticia: todo un festín para los medios afines al Gobierno que no tardaban en recoger el encuentro entre el presidente y el banquero bajo un titular esclarecedor: «Zapatero y Botín coinciden en confiar en la economía frente al catastrofismo del PP» (El País, 7/9/2007). Era la época en la que los expertos miraban con temor el colapso de la construcción, el incremento del paro en España y el inicio de las turbulencias financieras internacionales. La época en la que aún se podían haber tomado medidas urgentes para evitar la dureza de la crisis. Pero el presidente necesitaba un aval mediático y lo encontró en la ciudad del Santander en Boadilla.

Casi tres millones de nuevos parados, 280.000 millones adicionales de deuda pública, un déficit de 98.000 millones, una economía incapaz de seguir la reactivación de sus competidores, un boquete financiero de entre los 15.000 millones oficiales y los 120.000 aventurados por Moody's en el peor de los casos y un paro del 43% entre los jóvenes, separan esas declaraciones de la última intervención del banquero, este sábado, en favor de la continuidad de Zapatero.

Porque ni el famoso «catastrofismo» era otra cosa que un puro análisis económico, ni las verdades de los banqueros son nada más que un mero reflejo de sus intereses. ¿O es que acaso alguien es capaz de encontrar algún paralelismo entre la gestión de Botín en el Santander -una de las diez entidades más solventes del mundo- y la de Zapatero en la economía española -bajo amenaza de intervención-?

Hoy, el gran defensor del socialismo, el hombre que iba a desbancar al capitalismo con sus «recetas socialdemócratas», el que nunca cedería «ante los poderosos», el que jamás aceptaría «recortes sociales», ha tenido que volver a reunirse con sus odiados especuladores para vender a Europa una foto de respaldo empresarial. Hoy, el mismo que gritaba puño en alto en Rodiezmo, cuando los mineros aún le aplaudían, ha tenido que utilizar el miedo a su capacidad de legislar en contra de quien quiera, para conseguir un teatrillo de supuesto apoyo que no es sino la radiografía de una economía intervenida y sin libertad de crítica.

Tan sólo espero que la nueva foto no sea tan profética como las anteriores. Porque, de lo contrario, el daño podría ser irreparable incluso para buena parte de los empresarios presentes en esta última farsa.

ERASMO

Jinetes

EN EL CIELO. Columnists, cartoonists ven a Zapatero a horcajadas en un Tomahawk, qué toro mecánico: / y enarbola enardecido/ de ardor guerrero/ su gran sombrero/ tejano. Así el Mayor T.J. Kong (Dr. Strangelove '64, Stanley Kubrick), el mentón huidizo de Slim Pickens, su carcajada enloquecida, la montura-misil, tantos megatones, rodeo atómico inconcebible. Y ministros, ex poetas mutan en juristas, estrabismo moral: la matanza no es matanza si la acompaña una resolución de la ONU. ¿Cuál? La 007: Licencia para matar. (Manda megatones).

SANTIAGO GONZÁLEZ

Código del hampa

No pueden quejarse de que no estuvieran avisados. Los terroristas son unos grafómanos que dejan constancia por escrito de todo lo que se les dice. Y luego lo publican. Recuerden el pacto que ETA suscribió con el PNV y EA en el verano de 1998, acordando la exclusión del PSE y del PP de la vida política vasca. Acabó en las páginas de Gara el 30 de abril de 2001.

Supimos después que el juez Gómez Benítez, integrante del equipo de Eguiguren en el proceso de paz de Zapatero, había exhibido el chivatazo del bar Faisán como prueba de la buena voluntad del Gobierno frente a los terroristas. Ahora tenemos noticia de más conversaciones y de lo inadecuadas que son las conversaciones cuando tratas con según qué gente.

Cuentan los terroristas que se reunieron con el Gobierno el 22 de junio de 2006 para pedirle explicaciones por las detenciones de 13 implicados (en la financiación, no en el chivatazo, ojo) mes y medio después del cante. «Es un accidente grave… lo han intentado, pero no han podido pararlo».

Las actas de los terroristas recogen afirmaciones pintorescas, como explicar a sus interlocutores que el Gobierno ha hecho esfuerzos para «blindar el proceso»: cambios en el Gobierno (Rubalcaba es nombrado ministro del Interior el 11 de abril) y en la Fiscalía de la Audiencia Nacional (Zaragoza es nombrado fiscal-jefe al día siguiente del chivatazo).

El problema de este asunto no radica en que los enviados gubernamentales digan la verdad o no. Si ya se han perdido las inhibiciones con los ciudadanos, ¿por qué habrían de ser veraces con los terroristas? El asunto es la obscenidad del lenguaje que deben emplear en esas conversaciones. Un ejemplo relevante: para acreditar la buena intención del Gobierno, no tienen empacho en señalar a quienes ponen los palos en las ruedas: el PP, la mayoría de la prensa y la AVT, y los jueces que «se han convertido en un instrumento del PP y hacen cosas que en otra situación no harían». Un enviado del Gobierno señalando a unos terroristas quiénes son los enemigos. Lo que interesa a los efectos no es conocer las palabras exactas, sino que los etarras entendieron y apuntaron en el acta exactamente lo que acaba de decirse.

¿Recuerdan las cartas de extorsión que el presidente de los empresarios navarros, José Manuel Ayesa, denunció en abril? Hubo explicaciones vergonzosas, que eran cartas puestas en el correo antes del 22 de marzo, y ya saben ustedes cómo funciona Correos. El tenaz Ayesa mostró una con matasellos del 7 de abril y el secretario de los socialistas vizcaínos le dedicó un ataque miserable, calificando de «sospechosa» su actitud, abriéndole un juicio de intenciones y poniendo en duda su palabra sobre la existencia de las cartas. Mientras, un compañero de Pastor se exculpaba ante los terroristas: «El ministro [del Interior] tiene un montón de cartas que no ha hecho públicas. Sabiendo que se pide dinero decimos que no consta que se pide».

Confieso que estas intimidades resultan algo más obscenas, incluso, de lo que uno podía imaginar. Este lenguaje de germanías compartido, el código del hampa. Joder, qué tropa.


FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

'Yellow, yellow journalism...'

TENDRÍA yo doce años cuando la abuela de un amigo, al verme hojear un periódico, comentó: «No te fíes de lo que dice la prensa». Era la de Franco, pero hablaba en general. Me resistí a seguir el consejo. Soy hijo y nieto de periodistas. Me enorgullecía, niño aún, esa progenie. Tardé, y no fue plato de gusto, en llegar a la conclusión de que mis colegas y los colegas de mis deudos deforman a veces la realidad, la achican, la agrandan, la caricaturizan e, inclusive, mienten, a sabiendas, por exceso, por defecto, por intereses creados, por obediencia debida, por incompetencia, por afán de titulares, por vanidad, por capricho, por las prisas… El lector no cae en la cuenta de estar recibiendo gato por liebre hasta que los periódicos hablan de lo que él ha visto con sus ojos o vivido en carne propia. Me caí del burro en la Guerra de Vietnam. Llegué a Saigón en el 68 y no tardé en comprobar que allí quedaban muy pocos periodistas. Casi todos se habían ido a Vientián, que era entonces un paraíso, y lo sigue siendo. Aquello me indignó. Yo, hippy progre (oxímoron), aún viajaba con el pasamontañas del Cándido de Voltaire encasquetado hasta el pescuezo. Había intervenido en no pocas algaradas contra la guerra en cuestión. Fue duro descubrir que los periodistas nos contaban milongas de tercera mano y que, a su son, bailábamos los nenes díscolos como osos pandas de pandero percutido por los palillos del agitprop de Moscú. Lo que hoy, respirando por aquella herida, digo viene a cuento del sesgo de las noticias publicadas en el mundo entero, excepto Japón, acerca del terremoto, el tsunami y la amenaza nuclear. Extender a Tokio y al resto de un país donde reina la calma los horrores vividos (y lo que te rondaré) en Fukushima, Sendai y sus alrededores es amarillismo que hace daño donde más duele a quienes ahora sufren o comparten sufrimiento. Nihil novum sub sole. La cabra siempre tira a Vientián. David Jiménez, que estaba en el epicentro de la catástrofe dando ejemplo y pecho al deber, sabe que en Sendai, y no digamos en Fukushima, tres días después de la mascletá telúrica sólo aguantaban mecha dos periodistas extranjeros: él y un fotógrafo británico, que no tardó en salir de naja. Los demás se habían ido a Laos o, como Aníbal y sus elefantes, a Capua. Así se escribe la historia, pero yo, ayer, en Kioto, vi bajo la nieve el primer cerezo en flor de la primavera. Blanco sobre blanco. Malas noticias, colegas: la vida sigue.

JUAN EMILIO MAÍLLO / Madrid
JOHN MÜLLER

La banca española 'pincha' en EEUU
El fin de la era de los grandes gobernadores

BBVA Compass perdió 380 millones de dólares en 2010 y Caja Madrid, 255 millones
La aventura estadounidense de la banca española no está dando resultado. Al contrario, la mayoría de las entidades que apostaron por el mercado norteamericano han cerrado 2010 con números rojos en sus filiales.

Sólo BBVA Compass registró unas pérdidas de 380,9 millones. La cifra aparece reflejada en la información que la entidad ha enviado a la Federal Deposit Insurance Corporation, supervisor bancario del país. Los datos no reflejan la evolución del negocio total de BBVA en EEUU, que incluye también la actividad de la sociedad en Nueva York, de la filial de Puerto Rico y de su remesadora. El BBVA reportó un resultado positivo de 236 millones de euros en 2010 de sus actividades en el país norteamericano, pero en su propia memoria admite el resultado negativo de su filial bancaria.

La diferencia entre los beneficios ofrecidos en el resultado consolidado y la pérdida de la actividad individual de BBVA Compass se explica por varias razones. Por un lado, la contabilidad es diferente. La de BBVA Compass se hace con metodología americana que, por ejemplo, obliga a pasar los ajustes del fondo de comercio por la cuenta de resultados, mientras que en la contabilidad europea se permiten ajustar contra reservas, lo que evita la aparición de pérdidas.

En 2009 el BBVA ya saneó sus negocios en EEUU, que registraron unas pérdidas de 950 millones de euros en términos globales. BBVACompass, por su parte, sufrió un resultado negativo de 1.958,39 millones de dólares.

Sin embargo, los problemas han continuado en 2010. BBVA Compass consiguió un margen de intereses de 2.371,8 millones de dólares, mientras que los ingresos no financieros aportaron otros 785 millones de dólares. La facturación, por tanto, se situó en 3.156 millones de dólares. Por el lado de los gastos, los no financieros alcanzaron los 2.639 millones. A esa cantidad se añaden los 825 millones que BBVA Compass dotó para cubrir créditos morosos.

En todo caso, el BBVA no es la única entidad que paga cara su aventura americana. Todos los bancos nacionales que se introdujeron en el país tomaron sus participaciones en el peor momento, justo antes de que estallara la crisis, lo que se ha traducido en todos los casos en pérdidas y saneamientos de los fondos de comercio.

Es llamativo el caso de Caja Madrid, que compró en abril de 2008 City National Bank, un pequeño banco de Florida. Desde entonces la entidad ha cerrado todos los ejercicios en pérdidas. En 2008 fueron de apenas 180.000 euros, en 2009 alcanzaron los nueve millones y en 2010, con la llegada de Rodrigo Rato a Caja Madrid, se decidió sanear el banco filial y las pérdidas se dispararon hasta los 255 millones de dólares. Fuentes de la caja madrileña apuntan que este año esperan que City National Bank abandone los números rojos y ya en 2012 logre un beneficio apreciable.

La caja de Rato, hoy parte de Bankia, no es la única que puso una pica en Florida. El Sabadell y el Popular hicieron lo mismo: comprar una pequeña entidad como banco de pruebas. El resultado ha sido idéntico. El estallido de la crisis y el desplome inmobiliario de Florida ha provocado pérdidas.

En ambos casos, sin embargo, los beneficios han empezado a aparecer. El Sabadell consiguió cerrar 2010 con un resultado positivo, de 7,16 millones de dólares, tras haber perdido 193,4 millones el año anterior.

En cuanto al Popular, el conjunto de 2010 se cerró aún en negativo, con pérdidas de 11,24 millones, frente a los 107,2 millones de dólares de resultado negativo de 2009. Sin embargo, la entidad que preside Ángel Ron obtuvo beneficios en los dos últimos trimestres del pasado año, insuficientes, en todo caso, para levantar las pérdidas de la primera mitad del año.

Las apuestas de Bankia,Banco Sabadell y Banco Popular son, en todo caso, pequeñas. Sus filiales tienen un tamaño de 4.000 millones en el primer caso, y ligeramente superior a los 2.000 millones en el caso de los bancos cotizados.

Nada que ver con los 63.311 millones de activos de BBVA Compass o los 72.255 millones de Sovereign, el banco filial del Santander. La entidad cántabra también tuvo su travesía del desierto en EEUU. Consiguió sacar de pérdidas a su filial en la parte final de 2009, pero en 2010 ya ha conseguido un beneficio de 558,8 millones de dólares. Fuentes financieras apuntan que éste es el camino que debería seguir la filial de BBVA, una vez saneado totalmente el balance de su filial americana.

Hace unas semanas, el Banco de España y las agencias Fitch y Moody's discreparon sobre las necesidades de recapitalización del sistema financiero. Las autoridades y gran parte del establishment académico cerraron filas tras la entidad que encabeza Miguel Ángel Fernández Ordóñez. Los analistas y la prensa, en cambio, plantearon importantes dudas.

Un destacado profesor universitario dijo en un coloquio el jueves pasado que él creía más al Banco de España «porque no tiene ningún conflicto de intereses» como el que pueden tener las agencias de calificación. La realidad no es exactamente así, el Banco de España tiene un interés muy concreto que es mantener funcionando el sistema financiero y evitar que España se descalabre. Pero no es extraño que piense así, porque todos lo académicos españoles repiten como un mantra que el Servicio de Estudios del banco «es uno de los mejores del mundo». A mí, esas unanimidades me mosquean.

Hubo una época en que el Banco de España moldeaba la economía del país. Controlaba la política monetaria y la supervisión del sistema financiero. Desde Cibeles se manejaba el crédito, se controlaba la inflación y el crecimiento económico. También se alentaban fusiones, se castigaba y se corregía. Los gobernadores no sólo eran grandes economistas, sino personajes de mucho relieve intelectual: Mariano Navarro Rubio, Luis Ángel Rojo, Álvarez Rendueles, Coronel de Palma. Incluso a Mariano Rubio Jiménez, cuyo nombre quedó escarnecido por el escándalo Ibercorp, hay que reconocerle su fortaleza en la materia.

Pero la era de los grandes gobernadores se acabó en 2000, cuando la política monetaria pasó a manos del Banco Central Europeo. Todas las versiones coinciden en que el entonces vicepresidente Rodrigo Rato pensó que los futuros gobernadores ya no tenían que tener un gran perfil y nombró a Jaime Caruana, que es una buena persona y un correcto funcionario. Y Zapatero y Solbes fueron aún más allá en 2006: para ellos ni siquiera había que nombrar a una figura de consenso con la oposición y promovieron a su entonces secretario de Estado de Hacienda.

Caruana y Fernández Ordóñez comparten la responsabilidad de muchos de los males que padecemos. Las advertencias de Caruana no lograron detener la burbuja inmobiliaria ni el endeudamiento de empresas y familias. Quizás porque su voz no era muy potente. Ahí está, además, el informe del banco advirtiendo de la crisis, recibido por Solbes en mayo de 2006, y que Caruana y los inspectores no lograron convertir en un hecho político como debió ocurrir.

Sobre Fernández Ordóñez recae la responsabilidad de la lentísima reforma del sistema financiero. A parte de sacar pecho al comienzo de la crisis con la buena normativa que nos legó Luis Ángel Rojo, el actual gobernador es el responsable de que hoy sigamos resolviendo un problema que la mayoría de los países atacó en 2008 y 2009. Algún día se podrá discutir si hubo acierto o no en su deliberada política de darle tiempo a las cajas de ahorros. No lo tengo claro. Pero lo que sin duda es inaplazable es que el Banco de España, como hizo el FMI hace poco, sea capaz de elaborar un contrainforme sobre su actuación en esta crisis para ver si ha caído en la comodidad del pensamiento muelle o en el lugar común, y comprobar si su prestigio sigue siendo merecido o no.
john.muller@elmundo.es

RAÚL DEL POZO

Ágatha

EL RUIDO DE LA CALLE
«¿Cómo se llama esa loca..? ¿De la Prada…?. Me gusta esa chica, qué talento, qué locura. Hace cosas nuevas, intenta alcanzar un horizonte diferente». Eso dijo en su día Paco Rabanne, hijo de una costurera de Balenciaga. Ágatha, el rostro humano del pedrojotismo, descarada, directa, el genio como eterna niñez, ha conseguido lo más difícil en el arte, el acento, el estilo, la capacidad de clavar metáforas con alfileres.

Estuvimos en El Robledal, donde ella se crió entre lagartijas y pájaros, donde aprendió a zurcir el arco iris. Estaba casi todo el poder de Madrid: Esperanza Aguirre, que será la presidenta de la fundación, Alberto Ruiz-Gallardón, José Bono… desde el embajador de Francia, a Jaime de Marichalar, desde Isidoro Álvarez, el gran mecenas de la diseñadora, a Antonio Camuñas, que ofició con talento desbordante el happening que acabó en una apoteosis de ilusionismo de pétalos y palomas que surgían de los dedos de Jorge Blass. Había más políticos que artistas.

Ágatha Ruiz de la Prada quiere perdurar en el mundo efímero de la moda. «El sueño de todo gran artista es tener una fundación para preservar y difundir su legado», ha dicho. La surrealista, la dadá, en el fondo soñaba con una fundación, esa cosa fría. La contracultura acaba en un museo. La conocimos en la calle del Marqués de Riscal, en su extraña fábrica, a lo Andy Warhol. Pasaron los años y acabó diseñando de todo, hasta para los chinos: cortinas de ducha, gafas, azulejos, bolsos, pelucos, gemelos, corbatas, gafas, colchones, sábanas como casullas de cardenal. Sin salir del underground y el inconformismo, ha abierto tiendas en muchos países, un negocio de millones de euros, con una tarjeta de embarque. Su corazón ya es una multinacional, trastocando límites y fronteras de la moda, esa máscara de la vida.

Ágatha nació en pleno movidón. Fue la rarísima del batallón de locas y modistillas, una niña extravagante y desenfadada, entre los ecologistas, los pacifistas, los antinucleares e IU, todo eso a pesar de ser, o por eso, marquesa, baronesa y grande de España. Hizo greguerías con sus trajes. Pero ya dijo Ramón que después del vestuario viene el esqueletario. En la barahúnda de la moda, ella siempre está en la vanguardia, en la herejía, en la libertad con sus medias de torero y ese relámpago de provocación. Narra sus propios sueños. Es la travesura, la inocencia, la metáfora naif y primitiva. Trabaja con seda y algodón noble, terciopelo y tafetán en sus desfiles de siluetas globo; todo lo que toca lo colorea, lo infantiliza, toca el harpa de las mil cuerdas, porque tiene la varita del duende. Dice Carmen Rigalt: «Lo que más me interesa de Ágatha es su mirada sobre los objetos. Ve cosas que nadie ve en una casa, en un váter o en un toro de Osborne».

J. M. BELLVER/ París
Corresponsal

Desnuda en la gran ciudad

EL ZOO DEL SIGLO XXI / ERICA SIMONE
La osada fotógrafa sorprende con una exposición repleta de imágenes de ella misma comprando, trabajando o corriendo como vino al mundo

Una mujer desnuda en mitad de la ciudad. Si los neoyorquinos creían haberlo visto todo, aquí llega Erica Simone para convencerles de que no. El hecho insólito no es la desnudez de la protagonista, sino que nuestra chica se fotografía compulsivamente en las calles de Manhattan realizando las actividades más diversas, como si tal cosa.

Unas veces va de compras; otras trabaja en una obra; otras hace footing en el parque; las más se desplaza en distintos transportes públicos (el metro, el autobús, el avión) o privados (subida a una moto como paquete), siempre en pelota picada. En una instantánea, la fotógrafa-modelo se halla tirada en la calle, vestida únicamente con un gorro de lana andino, sujetando un cartón que tapa sus partes pudibundas en el que ha escrito «necesito dinero para un nuevo vestuario».

¿De qué va esto? ¿Es una nueva campaña de Calvin Klein? Pues no. Se trata, simplemente, de una artista plástica desarrollando un proyecto creativo que está haciendo correr ríos de tinta en la Gran Manzana incluso antes de salir a la luz. Nue York: autorretratos de una ciudadana urbana desnuda (nue por desnuda, en francés) se titula el invento y podrá verse a partir del 14 de abril en la Dash Gallery de TriBeCa, que ha anunciado ya que exhibirá 20 de las instantáneas que la señorita Simone ha realizado en los últimos meses.

A la manera de una Cindy Sherman en clave urbana y nudista, esta fotógrafa californiana criada en París se está haciendo un nombre gracias a los blogs. «Lo estoy pasando estupendo con esto, aunque no soy una exhibicionista ni tengo particular interés en el nudismo. Simplemente, se me ocurrió que podía ser interesante y empecé a fotografiarme a mí misma en lugar de a otras personas», comenta al respecto.

En los círculos artísticos, Erica Simone es una joven fotógrafa que ha despuntado dentro de la agencia Copa 5 por sus trabajos como retratista profesional. Nacida en Knoxville (Tennesse) hace 25 años, vivió en Los Ángeles y en París antes de trasladarse a Nueva York para estudiar. En la metrópoli melting pot, gusta definirse como francesa, por aquello del chic parisien y acaso porque se siente extranjera en su propio país.

Antes de decidirse a recorrer las calles de Manhattan como vino al mundo, Erica estuvo en el sureste asiático realizando el proyecto filantrópico Kids in Cambodia sobre los niños huérfanos de Siem Reap. Entonces, en su bitácora, anunciaba su intención de repetir la experiencia en Laos y Vietnam. Pero se topó con un documental de la neoyorquina Miru Kim, famosa por sus autorretratos posando desnuda en ambientes industriales, y cambió de planes.

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