ESPERANZA AGUIRRE, PRESIDENTA DE LA COMUNIDAD DE MADRID: Las "primeras damas" unidas por el cáncer

ESPERANZA AGUIRRE / MAR UTRERA
las 'primeras damas' unidas por el cáncer
Coqueta y optimista, la presidenta de la Comunidad de Madrid siguió una estrategia radicalmente diferente a la de la discreta mujer de Ruiz Gallardón, haciendo pública su enfermedad
MARÍA EUGENIA YAGÜE
Es mujer de carácter. Sólo un ligero temblor de voz denotaba su emoción cuando con voz serena anunciaba públicamente que padecía un cáncer. Sin embargo el pasado fin de semana debió de pasar los peores días de su vida. El miércoles 16 mientras daba su apoyo en Ifema a los diseñadores de la inminente Pasarela Cibeles con la sonrisa de siempre, debía ignorar el resultado de la biopsia de un bulto en el pecho, detectado durante una revisión rutinaria, cuyo pronóstico resultó ser un cáncer, como ella misma notificó el viernes a sus más cercanos colaboradores.
Cuentan que lo pasó mal al conocer el diagnóstico a pesar de que el grado de malignidad del tumor era bajo y los médicos consideraban que se había detectado a tiempo. El lunes 21 anunciaba públicamente su enfermedad y se operaba 24 horas más tarde. Su marido Fernando Ramírez de Haro y uno de sus dos hijos la acompañaron al hospital, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid no quiso que nadie más de su familia alterara su calendario por ella. Su suegra Beatriz Valdés tenía programado un viaje a Francia y pensó en anularlo para estar cerca pero Esperanza le dijo que ni se le ocurriera quedarse en Madrid. «Sé que todo ha salido mucho mejor de lo que pensaban»,comentó en París la marquesa de Casa Valdés.

Algunas manifestaciones de Gallardón han puesto de manifiesto la especial relación creada estos días entre el alcalde y la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuyas rivalidades políticas han sido del dominio público. En una carta a Esperanza Aguirre publicada el martes en ElMundo, Gallardón escribía: «He tenido en los últimos tiempos una relación muy directa con el cáncer y sé que muchas veces genera un temor. Entiendo bien por lo que estás pasando. Conozco como muy pocos el enorme caudal de cercanía y cariño que has demostrado cuando una persona que se enfrenta al cáncer necesita de este apoyo. Me ha conmovido ser testigo de esa solidaridad sincera que te he visto desplegar en este último año muy cerca de mí …». La carta de Gallardón terminaba así: «Sabes que en la vida personal, estamos hoy más cerca que nunca».
Sin pronunciar su nombre, Gallardón estaba hablando de su esposa, María del Mar Utrera, que también ha padecido un cáncer en el último año. El tema apenas se ha mencionado en los medios de comunicación a pesar de que muchos periodistas estaban al corriente de la situación.
La declaración pública de Esperanza Aguirre ha sido aplaudida por oncólogos y enfermos como un estímulo para que hombres y mujeres se hagan exámenes preventivos y se quite dramatismo a una palabra maldita que ya no es sinónimo de muerte. Un taxista comentaba la otra tarde: «Después de escuchar a la presidenta, mi señora ha cogido cita por fin, para hacerse una revisión que hasta ahora le daba miedo».
¿Es positivo que un personaje público declare que padece cáncer y animar así a otros enfermos a combatirlo sin prejuicios ni fatalismo? Gente tan conocida como Luz Casal, Mayra Gómez Kemp, Encarna Salazar, Laura Valenzuela y su hija Lara Dibildos, María Pineda, Sandra Ybarra o el político catalán Antoni Durán Lleida, han salido del armario con naturalidad y entereza. Sin embargo está también el derecho a la intimidad, a la privacidad de una enfermedad cuyos tratamientos ,como la quimioterapia suelen ser penosos.
ACTITUDES OPUESTAS
Casualmente las dos primeras damas de la capital de España, han sido víctimas del cáncer, pero su reacción ha sido tan diferente como respetable en ambos casos. Aguirre decidió hacerlo público. Mar Utrera eligió la discreción porque siempre ha huido de la notoriedad y la vida social, dejando el protagonismo para su marido. Es una mujer discreta, entregada a su familia y a sus cuatro hijos, a pesar de ser una brillante licenciada en Derecho y colaboradora de una editorial como lectora.
Su cáncer, también en el pecho y descubierto en un examen de rutina, tenía una malignidad superior al de Esperanza Aguirre, quien no va a necesitar quimioterapia, mientras Mar Utrera recibió tratamientos de radio y quimio. «Pero es una mujer fuerte y valerosa, con ganas de salir adelante y lo ha llevado con mucha entereza»,cuenta una de sus amigas.
Unas semanas atrás, Mar Utrera apareció junto a Gallardón en la presentación de la biografía de Plácido Domingo ,escrita por el periodista de El Mundo Rubén Amón. Ya no usaba peluca y tenía su propia pelo, cortito y muy favorecedor. Hace unos días, almorzaba con sus amigas de siempre en un restaurante japonés de la calle Hermosilla de Madrid. Se la veía animada y contenta.
La periodista francesa Josette Alia de Le Nouvel Observateur, denunció una vez que las salas de espera de las sesiones de quimioterapia estaban llenas de mujeres solas, con peluca y caras desencajadas pero Alberto Ruiz Gallardón ha dado la talla. Ha estado junto a su esposa al pie del cañón, en las sesiones de quimio, en los momentos duros. En la salud y en la enfermedad, como dice el juramento.






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