EDITORIALES: La música suena bien, ahora hay que ponerle letra
La música suena bien, ahora hay que ponerle letra

El líder del PP se presentó como el candidato de la gran mayoría, no sólo del centro derecha, e hizo un llamamiento a todos los españoles para sumarlos a «una gran tarea de recuperación nacional», en lo que equivaldría a formalizar la firma de un compromiso con los ciudadanos.
Advirtió también que habrá que hacer «sacrificios» con miras a construir una España que sirva para los próximos 30 años, pero que «no serán inútiles como los de ahora». Sin embargo, para que su plan no se quede sólo en el reclamo de una gran operación de marketing, a esta música, que suena bien, el PP deberá ponerle ahora la letra. Rajoy tiene que explicar cómo va a crear empleo, cómo va a garantizar la austeridad en el gasto, cómo va a conseguir que las autonomías dejen de ser un factor de dispersión y despilfarro, cómo va a fortalecer el Tribunal Constitucional, cómo va a proteger la familia, cómo va a arreglar la educación...
Aunque Rajoy orilló las críticas directas al Gobierno para hacer un discurso en clave de hombre de Estado, propio de quien está dispuesto a abrir las puertas a todos -«a nadie le preguntaremos de dónde viene»- sí quiso dejar constancia de que el castillo de naipes de las políticas sociales levantado por Zapatero se ha venido abajo, y sólo se puede reconstruir desde el rigor. Frente a quienes se limitan a pronunciar «bonitas palabras» que sólo «siembran parados», propuso «hacer números» y «llevar bien las cuentas».
El discurso que hizo Rajoy ayer es, seguramente, la primera parte del que esperaban millones de españoles, atemorizados por la marcha de la economía, preocupados por el futuro inmediato y también por el deterioro de la convivencia. Falta la segunda parte. Queda por oír el cómo se hará todo, pero no puede obviarse además que faltan 14 meses para las elecciones generales y que el PSOE no está derrotado, pese a lo que digan los sondeos.
En ese año largo que falta para acudir a las urnas habrá muchas tensiones, y más aún si Rubalcaba se ve -como el propio líder de los populares cree- con opciones de ser el candidato. Para confirmarse como esa alternativa ilusionante que ayer dibujó Rajoy, el PP debe adelantarse y concretar, una a una, las propuestas con las que pretende sacarnos del atolladero.
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