EDITORIALES: El que se va y el que llega se acercan mucho
El que se va y el que llega se acercan mucho

En su tradicional balance político del año, Zapatero se mostró como un político que sólo puede reivindicar un pasado que jamás volverá, mientras que Rajoy compareció ante los medios como un dirigente que es consciente de que está muy cerca del poder y que debe realizar un ejercicio de responsabilidad.
Zapatero, que no quiso responder a las preguntas sobre si va a ser el candidato de su partido en las próximas elecciones generales, subrayó los logros sociales de su política, como si importase más lo que hizo en la anterior legislatura que lo que está haciendo ahora. Pero también dejo muy claro que va a continuar realizando las reformas que necesita la economía española. En concreto, insistió en alargar la edad de jubilación a 67 años dentro del proyecto de ley que el Gobierno va a aprobar el 28 de enero, reconoció que hay que culminar la reforma del sistema financiero y también se comprometió a cambiar la legislación en materia de negociación colectiva y expedientes de regulación de empleo.
Zapatero afirmó en su intervención que está dispuesto a pactar con el PP en estos tres asuntos y Rajoy, cuya comparecencia no sólo se solapó en el tiempo sino también en el contenido con la del presidente del Gobierno, coincidió en la importancia de esas reformas y le tendió la mano.
Ayer dio la impresión de que Zapatero es plenamente consciente de que el PSOE, con él o sin él, no va a poder ganar las elecciones. Ha asumido por fin que la situación económica es muy mala y que su única opción realista es ahora recuperar su credibilidad y reivindicarse como gobernante acometiendo esas reformas. Por su parte, Rajoy es consciente de que llegará al poder en mejores condiciones y se evitará un amargo trago cuando gobierne si estos ajustes son acometidos en los próximos meses por consenso.
El deterioro de la economía ha sido tan rápido y tan intenso que Zapatero se ha caído del caballo y ya no tiene margen para fantasías. Pero tampoco Rajoy, un político pegado al ras del suelo, puede ya oponerse a todo lo que haga el Gobierno sin dar una imagen de irresponsabilidad que la opinión pública no le perdonaría.
En esta situación, lo más conveniente para el país es que Zapatero y Rajoy fueran capaces de pactar esas reformas antes del próximo verano y que, en otoño a más tardar, se celebraran unas elecciones generales. Pero no hay que descartar que el presidente se empecine en agotar su mandato con la intención de salvar al menos su imagen de cara a la historia.
Suceda lo que suceda, ayer se pudo constatar un acercamiento entre los dos líderes que puede derivar en una colaboración que ha brillado por su ausencia en casi siete años y que resulta hoy necesaria para que nuestro país vuelva a encontrar su rumbo.
Industria debería actuar contra Telecinco
Los pagos a Menéndez retratan a la telebasura
LA JUSTICIA ha retenido dos talones bancarios de 120.000 euros emitidos a nombre de la esposa de Rodríguez Menéndez, prófugo en Argentina. La decisión es acertada pues ese dinero iba a ir a parar a manos del abogado, que no sólo tiene que cumplir condena en prisión, sino que además debe afrontar pagos por responsabilidad civil y una elevada multa como consecuencia de un delito fiscal que en ningún caso ha satisfecho. Pero lo sangrante del caso es que esos cheques han sido emitidos por una productora vinculada a Telecinco como parte del pago que el fugitivo había acordado por sus intervenciones ante las cámaras. Los hechos retratan a la cadena de Vasile y son lo suficientemente graves como para que intervenga el Ministerio de Industria, que tiene poder sancionador sobre las televisiones y ya lo ha ejercido en otras ocasiones. No es de recibo que las cadenas, que funcionan en régimen de concesión del Estado, utilicen esas licencias para pagar a delincuentes con el único objeto de explotar el morbo y difamar a las personas: tienen una responsabilidad que, en casos como éste, hay que exigir.
En la calle no se habría entendido la huelga
Los futbolistas han tenido suerte al perder
LA RESOLUCIÓN de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional declarándose incompetente para decidir sobre la petición de la Asociación de Futbolistas de suspender la jornada de Liga de este domingo debería ser recogida por los perjudicados como una bendición. Los ciudadanos no habrían entendido que un colectivo privilegiado como el suyo fuera a la huelga, más aun en el actual contexto de crisis, cuando millones de familias sufren unas dificultades económicas que no afectan precisamente a la mayoría de futbolistas. Su petición de no trabajar el 2 de enero, podrá estar contemplada en su convenio colectivo, pero resulta de todo punto absurda. Como parte de la industria del espectáculo y el entretenimiento que es el fútbol, lo lógico es que siempre hubiera partidos durante las vacaciones. Así lo han entendido hace tiempo otras ligas, como la inglesa. Igual que no sería imaginable que los teatros de Broadway cerraran en estas fechas, tampoco lo es que los estadios bajen la persiana. Por eso, este fallo puede haber ahorrado a los jugadores recibir una buena bronca de los aficionados.
Condena de cárcel por torturar a dos terroristas
Una lección para quienes desprecian la Ley
LA CONDENA a penas de prisión decretada para cuatro guardias civiles que participaron en la detención de los autores del atentado de la T-4 demuestra que el Estado de Derecho funciona en nuestro país, pese a la propaganda permanente del entorno terrorista de la falta de garantías del sistema. Hasta unos criminales que han acabado siendo condenados por estragos y asesinato están protegidos por nuestras leyes. Por amargo que pueda resultar para muchos el fallo de la Audiencia de Guipúzcoa, lo que éste pone de manifiesto es la superioridad moral de la democracia frente a sus enemigos. No todo vale en la lucha contra el terrorismo, contrariamente a lo que ocurrió en los años de los GAL. Lo que esta sentencia viene a demostrar es que la mayoría de las denuncias de torturas que de forma sistemática alegan los terroristas son falsas, porque cuando éstas se producen realmente los jueces las persiguen.










